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Para todos los públicos Cocina al punto con Peña y Tamara - La chufa - ver ahora
Transcripción completa

Muy buenas tardes, Tamara. ¿Qué tal, Peña?

(Música cabecera)

(Música cabecera)

Muy buenas tardes, Tamara. ¿Qué tal, Peña?

Pues muy bien.

Porque hoy traigo un producto muy veraniego,

aunque se consume durante todo el año,

pero que a mí me encanta. Es un tubérculo, además.

Hoy traigo chufas.

No me puedo creer que la chufa sea tan chiquitita.

La verdad, es un tubérculo muy pequeñito,

pero que es muy sabroso.

Además, de él sacamos uno de esos ingredientes

que a todos nos gusta tomar bien fresquito, que es la horchata.

Exacto. La verdad, en casa siempre ha habido horchata en verano.

Y desaparecía.

A mis hermanos les encanta. A mí siempre me ha parecido dulce.

Pero me han dicho que aprenderemos una receta...

Un poco diferente.

Vale. Vamos a jugar hoy con ella.

Vamos a hacerlo en salado.

¿En salado? Sí.

Vale. Hoy te voy a sorprender mucho.

Y a todos los que nos están viendo.

Lo que me encanta de la chufa, además,

es que fue de las primeras leches vegetales

que tuvimos en España.

Correcto.

Al final, la horchata, es una leche natural y vegetal.

Y de ahí hacemos una bebida muy refrescante y dulzona.

Pero hoy vamos a hacer la leche de verdad sin añadido de azúcar.

Y lo vamos a hacer de una forma que te va a gustar.

Y, además de que no tenga azúcar,

está lleno de vitaminas C y E, ¿y minerales?

Y mucho minerales.

Bueno, con todo esto, hoy vamos a hacer un tiradito de lubina

con leche de tigre de chufa.

Los ingredientes van a ser...

Ingredientes para preparar

un tiradito de lubina y leche de chufa:

para la leche de chufa necesitaremos 200 gramos de chufa.

200 mililitros de agua.

Para el tiradito, 300 o 400 gramos de lubina; en lomos, limpios.

Un ají amarillo. Una cucharada de jengibre fresco.

El zumo de dos limas.

Un manojo de cilantro. Medio diente de ajo.

Para terminar, decorando, dos rabanitos,

unos brotes de cilantro, chufa remojada y quicos.

Como te comentaba antes, Tamara,

hoy vamos a hacer una leche de tigre, pero con chufa.

Qué bueno.

¿Has probado alguna vez la chufa al natural?

No, ni sabía que parecía un garbanzo.

Bueno, pues mira, esto es la chufa, que ya la hemos dejado en remojo.

Llevan una noche. Y esto, al comerlo,

Está buenísimo. Está muy bueno.

Es el sabor de la leche vegetal que vamos a hacer directamente.

¿Esto se puede comer así? Se puede comer así.

Tampoco en grandes cantidades, puede ser indigesto.

Lo que vamos a hacer es esa leche de tigre.

Normalmente, en muchos sitios,

sobre todo en Tailandia, te lo ponen con leche de coco

la leche de tigre. Nosotros vamos a variar.

Fenomenal. Lo vamos a hacer supervalenciano.

Vamos a hacer una leche de coco valenciana.

Así que, sin más,

vamos a coger esta misma chufa ya en remojo para hacer la leche.

La chufa tiene que estar en remojo, es importante.

¿Dónde comprar la chufa? ¿En el supermercado?

La puedes encontrar en muchos supermercados,

ya directamente seca.

Vale. El tubérculo ya seco y limpio.

Y lo que hacemos es meterlo en agua, más o menos el doble,

y lo dejamos una noche. Y el resultado va a ser este.

Vale. Es sencillo hacer la leche de chufa.

Lo vamos a meter en una batidora. Sí.

Pero, si te parece, Tamara,

para aprender a hacer bien la leche de chufa y la horchata,

¿qué te parece si vemos mi vídeo de Valencia?

Genial. Venga.

Vamos a ver primero cómo se hace una auténtica horchata valenciana.

Hoy os lanzo una pregunta,

como si estuviéramos en el programa "El cazador".

¿Cuál es el tubérculo que más se consume

en la Comunidad Valenciana?

Tres opciones: A. La patata.

B. El boniato.

C. La chufa.

Bien. Si has respondido la C,

es que te has tomado tres o cuatro vasos

de la bebida más refrescante del verano:

la horchata.

Bueno, y yo, para saber cómo se elabora esta bebida,

me he venido al pueblo donde mejor la hacen, a Alboraya.

Me están esperando Daniel y Javier, maestros horchateros.

Espero que se tiren el rollo y me den por lo menos un vasito,

porque a mí me encanta.

¡Javier, Daniel!

Muy buenas. ¿Cómo estás?

-Hola, ¿qué tal? Javier. -Estupendamente.

Daniel y Javier. ¿Quién es quién?

-Javier. -Daniel.

Javier y Daniel.

He quedado aquí con vosotros.

Si paso por aquí con el coche,

no sé exactamente lo que estoy viendo.

¿Dónde estamos?

Estamos en la huerta de Alboraya.

En la que lo que predomina más es lo que estás viendo.

Que es la chufa.

¿La chufa es esto?

Vamos a ver, es la planta de la chufa.

La planta. Correcto. La chufa es un tubérculo.

Si lo quieres ver, sin ningún problema,

sacamos una mata y la vemos.

Esto es un tubérculo.

Vamos a verlo.

El tubérculo, como veis, tienen un tamaño aún reducido.

Y blanquecino. Esas bolitas pequeñitas.

Estas bolitas pequeñas que vemos en cada raíz

son lo que se llaman, a posterior, chufas.

¿Porque, ahora mismo, en qué periodo estamos del cultivo?

Se inicia en lo que es abril.

Abril es la siembra del producto.

Estamos ahora en junio.

Estamos al principio prácticamente de lo que es el...

Claro, si no, nos encontraríamos una raíz

llena de pequeños tubérculos.

Sí, en estos momentos, es cuando está creciendo.

Lo que hacemos es sembrar el tubérculo en sí,

después ya sale lo aéreo.

De este tubérculo, luego sale un líquido elemento.

No me sé el proceso.

Pero, para eso estáis, para que me lo expliquéis bien.

Cuando este producto va desarrollando,

lo que es el aéreo, lo que es la paja, se seca.

Y, cuando se seca,

pasamos a eliminarla de alguna manera.

Me está diciendo que esto se llega a poner de color amarillo.

Como Valladolid en pleno junio. Amarillo y seco.

Pasa del verde al amarillo y el seco.

Y en octubre, como dice Daniel,

pasamos a la cosecha.

Por medio de cosechadora, lo que hacemos es sacar,

separar lo que es la chufa, el producto, de la tierra.

Me habéis hablado también del secado

y de esa transformación del pequeño tubérculo.

¿Habría posibilidad de ver cómo lo transformáis?

Sí. Ahora pasaremos a lo que son los secaderos de chufas.

¿Lo tienes cerca? Sí, muy cerca.

Vamos al lío, vamos para allá. -Vamos.

Peña, llegamos a lo que sería el secadero de chufas.

Ajá. Qué pasada.

¿Se puede coger? Sí, por supuesto.

Claro que sí.

Esto, si ahora lo ves así, parecen cantos, parecen piedritas.

Sí. Pero, si nos damos cuenta, tienen una rugosidad muy particular.

Sí. Tiene un color,

como te comentaba en el campo, que es de color oro.

Lo que falta es una limpieza

para poder realizar después lo que es la horchata.

O sea, ¿cuánto tiempo tendría que estar aquí?

Nosotros estamos trabajando aproximadamente

entre los 3 y 4 meses de secado.

Empezamos a envasarlo cuando está en un grado de humedad determinada.

Que oscila entre 7 y 11.

Hacéis montones y supongo que lo vayas moviendo.

Claro, por supuesto. Si vemos bien, aquí hay una especie de máquina

que lo que hace es removerlo.

Cuando removemos,

las que están abajo pasan a la parte de arriba.

Entonces, el secado es mucho más uniforme.

Entonces, cuando ya tienen 3 meses, podemos hacer horchata.

Sí, pero también es una cosa importante

el que nosotros, de normal,

empezamos a hacer horchata con el producto del año anterior.

O sea, de la cosecha anterior.

No hay más que secretos.

Al final no va a ser tan fácil. Y yo diciendo...

Cada vez que me beba una horchata, le voy a dar mucho más valor.

-Estamos contado demasiado secretos.

Me da la sensación. (RÍEN)

Oye, Javier, ¿cómo lo movéis esto?

Te podría contar que anteriormente se hacía de una manera.

Ahora, en la actualidad, lo hacemos con unas máquinas,

que es la que tenemos ahí.

Si queréis, vamos donde está la máquina

y os lo enseño. Venga, perfecto.

Es esa que tienes con peines, ¿no?

-Correcto.

Estos peines son los que hacen que vaya moviendo...

Correcto.

Va cogiendo de abajo para que suban arriba.

Suben y la parte de arriba pasa a abajo.

En "Torrente", uno de los personajes siempre decía: "Demostración".

¿Me puedes hacer una?

Claro que sí.

Un poco, un poco.

Como cuando llevas una Harley, suena igual.

Maestro chufero, de Valladolid.

¿Cómo te quedas?

Bueno, no está mal, ¿no? No está nada mal.

¿Con esto terminaríamos ya la tarea?

Sí, y ahora pasaríamos a otro sitio.

Que es... ¿Cuál es?

El seleccionador del producto, de la chufa.

Pues nada, de aquí al seleccionado.

Vamos al seleccionado.

Javier, ¿y dónde me has traído ahora?

Te he traído donde se selecciona el producto...

para poderlo después envasar.

¿Se puede poner en funcionamiento? Claro que sí.

Porque aquí necesitas un par de personas quitando.

Sí, como ves,

la mesa está confeccionada para seis personas.

Entonces, una vez está en marcha la máquina,

lo que hace es esparcir el producto y ya se selecciona el producto.

Pues dale al botón. (RÍE)

Nosotros lo que hacemos es quitar algunas de las chufas.

que no deberían pasar como óptimas.

Yo, por ejemplo, ¿qué tal lo estoy haciendo?

Lo estás haciendo perfecto.

Yo creo que...

Entre que ya sé remover...

la montaña de chufa y sé seleccionar...

Me puedo dedicar a esto, ¿eh? Te tienes que dedicar a esto ya.

Pues, viendo ya todo esto,

lo que me falta es probarla, amigos.

Y yo sé que aquí estoy con dos maestros.

¿Quién se invita a unos vasitos de horchata?

Si te parece, dejamos a Javier con el lío de las chufas...

Con el lío de la selección. Me voy a disfrutar de la horchata,

Muchísimas gracias, Javier. Un placer.

Y a seguir haciendo esta chufa de tan alta calidad.

Daniel, tú y yo nos vamos. Encantado.

Vámonos.

Llega el momento esperado. Porque yo tengo mucha sed.

Aquí hace mucho calor. Venga. Aquí estamos.

Bueno, qué maravilla. Qué maravilla de lugar.

Hola, ¿qué tal? -Hola, ¿qué tal?

¿Cómo estás? ¿Todo bien? Muy bien.

Bueno, no estás nada mal aquí.

Tú eres Toni, ¿no?

También parte de la familia. Sí.

Me habéis traído a una horchatería

que creo que tiene un poco de historia, ¿no?

Poquita, muy poquita.

Sí, pues toda esta movida la empezó mi abuelo.

70 años haciendo esto.

Correcto. Lo que tengo aquí.

Ya has visto de dónde venimos.

Todo aquello hay que transformarlo en esto.

¿Hay alguna fórmula especial para ponerla?

La tradicional es la granizada. Es un producto 100% natural.

Entonces, el tema de conservación,

siempre se ha tratado de que estuviera lo más fría posible

para que dure lo máximo posible.

¿Esto, simplemente, es el jugo de la chufa o lleva algo más?

No es exactamente solo el jugo de la chufa,

porque hay que añadirle agua para el proceso de extracción,

el triturado, y de extracción de toda la esencia...

Digamos que la chufa que viene de Javier...

Sí, correcto.

¿Cuál sería el siguiente paso?

Nosotros la vamos a lavar y a higienizar.

Y luego vamos a triturar el tubérculo.

Directamente, vale. Directamente.

Su parte de agua, añadimos su parte de agua.

-Un poquito de corteza de limón.

Un poquito de canela,

que es lo que había en aquella época.

Era con lo que se aromatizaban todos los postres.

Y ya está. Y el azúcar.

Nada más, no lleva nada más.

¿Quién ha venido por aquí? Contadme alguno.

Tienes a Dalí. Dalí.

-Visitas impresionantes, la verdad.

Lo decimos con una naturalidad... ¡Dalí!

Estoy viendo el logo, y, si te das cuenta,

es un trazo muy de Dalí.

Pues Rafael Alberti.

Alberti es el que os hizo ese trazo. La firma.

Esto que tengo aquí, es lo habitual ¿para tomar con la horchata?

Pues esto es un bollo especialmente diseñado...

Uh, esto es maravilla. por nuestro abuelo...

para combinar con la horchata.

Fartón. Fartón.

Es como una especie de brioche, superaéreo.

Muy muy blandito. Y esto lo que hacéis es mojarlo...

Mojarlo. El nombre es en valenciano.

En castellano se llama glotón. Glotón.

-Mira, porque, si te fijas,

se bebe medio vaso él mismo.

¡Buah!

Pues yo me voy a quedar con mi bebida vegetal y mi fartón...

Y nada más. Decirte, Tamara, que lo que te has perdido...

Me quedo... Tamara, fartón.

¿Qué te ha parecido, Tamara?

Peña, de verdad, es que...

Es que cada día te mejoras.

Mis ejemplos no son muy buenos, pero las recetas son mucho mejores.

Sigamos confinando. Venga.

¡Menos mal! ¡Menos mal!

Vale, estábamos con la chufa. Vamos a hacer la leche.

Tenemos la chufa metida dentro de la máquina.

Y lo que haremos es ayudarnos con un poquito de agua.

Vamos a echar como hacia la mitad de agua.

Lo vamos a turbinar.

Hay que añadir un poquito más de agua.

¿Por qué te digo que añadas agua?

Porque es siempre mucho mejor ir añadiendo que no pasarnos

y que nos quede demasiado aguado. Acuosa.

Perfecto. Ahora lo vamos a colar.

Vamos a quitar todo ese resto de la chufa que no nos interesa.

¿Sabes a quién le gusta mucho mucho esta leche?

¿A todos los celiacos? Sí, y a Claudia "Chufa".

No me lo puedo creer. Es un no parar, lo siento.

Los alimentos nos dan mucho juego. No solo para cocinar.

Bueno, mirad, vamos a ir poniendo lo aquí todo.

Esto es lo que queremos.

Esta leche que cae aquí. Qué chulo.

No vamos a apretar demasiado a la hora de colarlo.

Vamos a moverlo un poquito, que no caiga ningún resto.

Y lo vamos a dejar colando.

Lo que me encanta de hacer nuestra propia leche vegetal

es que sabes que no lleva... Nada.

Nada, ni edulcorantes ni nada. Esto es agua y chufa.

Sin más.

Mientras esto se va escurriendo, vamos a limpiar nuestra maquinita.

Y vamos a hacer la leche de tigre.

Vamos a meter todos los ingredientes

que lleva una leche de tigre a la batidora.

Vamos a añadir un poco de los restos del pescado.

Te lo voy a enseñar a limpiar. ¿Sí?

Luego vamos añadiendo nuestra leche vegetal.

Ingredientes que vamos a utilizar para la leche de tigre...

Vamos a utilizar un ají amarillo.

Esto es lo que pica, ¿no?

Siempre nos dice Mario que consigamos ají.

Porque le da un sabor especial, ¿no?

Mario sabe perfectamente cómo se debe hacer un ceviche.

No, no cocina nada. ¿No cocina nada?

Pero sí es muy comilón.

Lo del ají sí que lo decía. Oye, esta receta se la puedes hacer.

Y nos comentas si le ha gustado.

Quizá nos diga: "¿Qué hacéis?".

Vale, se lo propongo. Cebolla, una cebolla blanca.

Sí.

Medio diente de ajo, no demasiado.

Eh, jengibre. Sí.

Echaremos unas láminas de jengibre.

Esto es importante, le da un rollo a nuestro ceviche espectacular.

Y luego tenemos, cilantro. Cilantro en hoja.

Aquí vamos a echar toda la hoja y todo el tallo.

Genial. Y, por supuesto, el zumo de lima.

Luego lo ligaremos todo con nuestra leche de coco.

Realmente, hay mucha gente que tiene aversión al cilantro.

Pero... ¿Por qué sonríes?

Sí, porque hay una liga anticilantro.

Hay una liga, claramente, anticilantro.

Mi madre es de esa liga, lo que lleve cilantro...

Pero el ceviche sin cilantro...

El ceviche sin cilantro es como un día sin pan.

Le quita todo el rollo que tiene el ceviche.

Para esta receta es fundamental. Fundamental.

Pues esto lo dejamos escurriendo. Y vamos con el pescado.

Bueno, tenemos ya escurriendo nuestra leche de chufa.

Vamos a limpiar el pescado. Hoy he traído lubina.

Esto es una lubina de unos 300 o 400 gramos, ¿vale?

La lubina es una carne supermagra.

Vente para acá, lo vas a ver mejor.

Quitamos esta parte de aquí,

no nos interesa. Vale.

Hay una espinita. Sí.

La quitamos.

Y, luego, lo que vamos a hacer...

Esto fuera.

Lo que vamos a hacer es coger esta zona de aquí,

que tiene mucha grasita... Metiendo así el cuchillo.

Y quitando ya la piel, ¿vale?

Queremos el filete.

Vamos sacando, así, despacito...

La piel, ¿vale?

Va. Por un lado, la carne.

Por otro, la piel.

A ver cómo me sale.

En casa, quizá no tienen cuchillos japoneses.

Pero igual tienen un pescadero

al que le pueden pedir que le hagan esto.

Eso también es verdad, se lo podéis pedir al pescadero.

Queremos, del filete...

Lo queremos lo mayormente cuadrado que podamos.

¿Sabes por qué se llama lubina? Comer nunca me resulta aburrido.

¿Nunca te resulta aburrido? No.

La lubina... recibe este nombre...

Viene del latín, "lupus". Que "lupus" significa lobo.

Y, de hecho, la llaman el lobo de mar.

Come de todo y siempre va en pareja.

Es impresionante que un pescado vaya en pareja.

Y son muy fieles.

Además, hoy tenemos un invitado que trabaja muy bien el producto.

Tenemos a Juanjo, de La Tasquita.

Y hay que agasajarle bien, porque es un hombre...

De verdad, es una de mis referentes,

trabaja el producto de temporada... Es de los mejores cocineros que hay.

¿Lo conoces? He escuchado hablar de Juanjo López,

pero no lo conozco. Yo tampoco.

Simplemente, he leído y he visto, y hoy lo vamos a recibir aquí.

Qué ilusión. Esto es lo que nos ilusiona aquí.

Pues sí.

Bueno, esto lo vamos a poner directamente aquí, ¿vale?

Todos los restos los echamos en la máquina.

Vale. Sin la espina, ojo.

Creo que con dos filetes lo tendremos.

Te digo una cosa, esto es práctica.

A mí, con este cuchillo, no me sale.

¿No te sale con el cuchillo? No, creo que es el cuchillo.

Bueno, si quieres... Creo que es la mano, pero bueno.

No vamos a... Yo creo que es el cuchillo.

No me estás haciendo caso.

Te estoy haciendo caso. Quieres hacer de pescadera y...

¿Qué pasa? Tienes que hacerte, mira.

A ver. Esto...

Si haces aquí una pequeña incisión para apoyarte...

Sí. Metes el cuchillo así,

luego lo giramos un poquito y vamos...

Ahí lo tienes.

Te está quedando piel, Peña. Sí, porque tenías aquí...

Mira, me va a tocar... Vamos rectificando un poco...

Esto es práctica. Esto es mucha práctica.

Pero como decía antes Tamara,

si esto se lo dices al pescadero, te lo hace.

Pero yo quiero aprender a hacerlo. Esto, en nada,

en cuatro pescados más que nos limpiemos lo sabes hacer.

¿Vale?

¿Quieres probar con otro?

Venga, que te veo ahí...

Venga. Tienes aquí otro.

Vamos a animarla. A ver.

Que lo haga bien desde el principio. Venga.

Acuérdate, primero vamos a poner... Esto.

Fuera, venga. Sí.

Y ahora... En la tabla.

En la tabla. Al revés.

¿El qué? Primero, acuérdate.

La incisión, ¿no? Sí, pero así.

Para que puedas apoyar aquí, y luego ya así.

Venga, dale, dale.

¿Cuál ha sido la diferencia? No lo entiendo.

Es para que, cuando apoyes el dedo,

te ayude a que no se mueva el pescado.

¿Es el corte?

¿Va hacia el otro lado? Sí.

Son manías. Yo soy muy maniático. Vale.

Los cocineros somos maniáticos.

¿Qué tal?

Bueno... Mejor.

Muy bien, mucho mejor, Tamara.

Eso es.

No pasa nada si te queda un poquito.

Las primeras veces cuesta. Muévelo más rápido.

Te digo yo... ¡Ahí está! ¡Ahí está!

¡Ahí está! ¡Sí, señor!

Con tres filetes, lo ha logrado. Así que en casa lo podéis lograr.

No es tan difícil, ¿a que no? Por favor, no practicáis con lubina.

Hombre, cuanto más grande es el pescado,

a veces sale bastante mejor.

Pero practicad con uno pequeño.

Pero el lenguado me salía fenomenal. Eso no lo vamos a tirar.

Vale.

Esto va directamente a la máquina. Vale.

Todos los restos que tengamos... Esto, por ejemplo, también.

Sí.

Pero ¿con la piel y todo? No, sin piel.

Sin piel, vale. Sin piel.

Y esto lo podemos tirar. Perfecto.

Todo eso, para tirar.

Y lo vamos a meter en la máquina.

Necesitamos un aporte de sabor a pescado

para nuestra leche de tigre.

Y ahora vamos con los ingredientes. Limpiamos la tabla...

Cuéntame la historia del ceviche. Mario me la contó.

Cómo que eran restos de pescado o...

¿Cómo era? Realmente, el ceviche,

que es muy marinero,

es otro de los platos que nos han dejado los marineros,

se hacía mucho en las barcas.

Y las barcas, cuando van a pescar, muchas no tienen fuego para cocinar.

¿Qué sustituye al fuego para cocinar?

El limón. Pues un elemento ácido.

Y la lima o el limón,

para ellos es limón, para nosotros la verde es la lima,

hacía esa función, ¿no? Sí.

Entonces, para ellos, era muy fácil cocinar con un poquito de kion,

ellos lo llaman así, jengibre,

con la lima, con un poco de cilantro,

culantro, que es como lo denominan allí.

Entonces, con esa mezcla,

ya tenían hecho el almuerzo de la mañana.

Además, les ponía a tono, estás metiendo proteína al cuerpo.

Ya sabes que pescar es duro. Y hay mucha tradición asiática allí.

Porque ha habido mucha inmigración china, ¿no?

Exacto. Al final hay mucha inmigración japonesa y china.

¿Te parece que vayamos echando esto aquí dentro?

El ají. Venga. El ají.

Vamos a quitar la parte de arriba.

Luego haremos una pequeña incisión para quitar la pepa, la pepita.

Vale.

Queremos...

Queremos, simplemente, la carne.

Vamos a echar un entero, ¿eh?

Aquí viene Juanjo, que le gusta dar mucho sabor a los platos.

Y este le va a gustar

porque no vamos a tocar demasiado la lubina.

Que, por cierto, está lubina es de pisci, piscifactoría, ¿vale?

A mí lo que me gusta de las piscifactorías...

Es verdad que normalmente dices: "Lubina salvaje, tal".

Y es que aquí están tratadas.

Entonces no tienes el problema del anisakis.

¿No? Así es.

Y, además, estamos ayudando a no esquilmar demasiado los mares,

que falta nos hacen.

Así que es una buena... ¡Oh, "esquilmar"!

Esquilmar. Es que...

Es que estamos esquilmando los mares.

Date cuenta que soy de Valladolid.

En Valladolid, hablamos el mejor castellano de España.

¡Hala! Ahí ya te estás pasando.

Ahí ya te estás pasando.

Bueno, los de Burgos no dirían lo mismo.

Pero no vamos a entrar en esta discusión.

Una cebolla.

Vamos a utilizar una cebollita... (DUDA) Media.

Media cebolla blanca.

A la batidora también.

Y luego es ir añadiendo ingredientes,

como el ajo.

Voy a sacar un diente de ajo. Y vamos a utilizar solo medio.

Solo queremos medio. No queremos tampoco...

Con el ajo en crudo hay que tener cuidado,

nos va a dar mucho sabor.

No queremos que nuestra leche de tigre

sepa demasiado ajo.

El golpecito.

Pelamos.

Quitamos la parte negra...

Si tuviera.

Y cogemos medio.

El otro medio, a guardar.

La cebolla blanca es la que vamos a utilizar

para hacer la leche de tigre.

Para que los ingredientes vayan en consonancia.

¿Podríamos hacerlo con la cebolla morada?

Sí, Pero quedará demasiado turbio.

Entonces, la cebolla morada la vamos a utilizar,

que es muy típico en los tiraditos, pero justo al final.

Muy finita, encima, para que nos dé un toque crujiente

y un poco de picantón y dulce.

Tenemos ya la cebolla, tenemos ya eso.

Vamos a echar jengibre.

¿Cómo pelas el jengibre?

¿Con cuchara? Con cuchara.

Con cuchara. Pues vamos a coger un trocito más o menos así.

¿Te puedo coger un poquito de ajo? Por supuesto.

Mira, un trocito como este.

Aunque vamos a utilizar...

¿Bastante jengibre?

Venga, yo pelo el jengibre. Mitad para ti, mitad para mí.

Fenomenal, porque voy con retraso. Compartir es vivir.

¿Cómo pelamos el ajo? Perdón, ¿cómo pelamos el jengibre?

Pues, como bien decía Tamara, lo hacemos con una cucharita.

Y sale muy bien. Así aprovechamos todo el jengibre.

Es uno de mis ingredientes favoritos.

Y lo del centro del ajo, que amarga un poquito, ¿lo quitamos?

Eh... No, no hace falta.

¿No? No hace falta que lo quites.

Porque vamos a echar muy poco ajo. Un diente, ¿no?

Un diente... a la mitad.

A la mitad. Medio diente. Me encanta el ajo.

¿Te gusta mucho? A ti te gusta el picante.

A mí el ajo me gusta, la verdad.

¿Quién era la que decía que España huele a ajo?

Ah, sí.

Victoria Beckham, ¿no?

No sé. ¿Tú crees que la dijo?

Yo creo que lo dijo.

Yo creo que lo dijo.

No te voy a engañar, creo que lo dijo.

Es cierto que muchos de los platos de la cocina española

empiezan con ajo. Esto para ti. A mí me cayó bien cuando la conocí.

¿La has conocido? Sí, vino a casa a cenar.

¿Y no la...? Ella y David.

No le harías gambas al ajillo, evidentemente.

No, pescado a la plancha.

¿Un pescado a la plancha? Sí.

¿Qué come? (RÍE)

Pescado a la plancha.

Porque se la ve que cuida mucho la línea, ¿no?

Se la ve que cuida mucho la línea. Sí.

Sí, sí.

La verdad es que David es encantador.

Bueno, vamos a echar una ramita así, más o menos, de cilantro.

Entera. La queremos entera.

Bueno, la partimos para que la coja mejor la máquina.

Y te voy a contar que, hablando de Beckham y de Victoria,

a mí, en Corea, me llamaban Beckham.

No me pongas esa cara, ¿vale? (RÍE)

No era yo. ¿Quieres que te pregunte?

No me pongas esa cara. Similitudes.

Yo te lo voy a contar. A ver, cuenta.

Para promocionar el restaurante,

que habían llevado a un occidental a cocinar,

estaba la calle llena de pósteres. Salía mi cara.

Y, cada vez que iba un cliente,

en aquella época Beckham era muy conocido,

acababa de fichar por el Real Madrid,

y me llamaban Beckham.

Fíjate. Claro, para los orientales,

a nosotros nos pasa mucho, que para nosotros son todos iguales.

Para ellos, lo mismo. Me decían: "Beckham, Beckham".

"Esta es mi historia, Patricia".

Es muy buena historia, es muy buena historia.

Es una anécdota maravillosa. Maravillosa.

Te podrían haber identificado, yo que sé, con otra persona...

que no fuera tan atractiva... Oye...

La verdad es que no me identificaron con alguien feo.

Además, un tío atractivo.

¡Ja! Como yo.

Bueno, el caso...

Tenemos esto. Nos desviamos. Vamos con la leche de tigre.

Vamos con las limas.

Dos limas.

Tenemos aquí, además, un instrumento muy de coctelería.

Y que se utiliza bastante, además.

Esto funciona tal que así.

Lo voy a poner aquí para que lo veáis.

Así. Así.

Y lo que vamos a hacer es apretar.

Lo voy a poner aquí para que...

Vale, pero esto es un exprimidor normal.

Esto es un exprimidor normal.

Se utiliza... ¿Me traes esta cosa,

que se utiliza en cócteles, y no un cuchillo para filetear?

No está mal.

La podríamos hacer con la mano,

pero, ya que lo tenía, pues vamos a...

Vale.

A gastarlo.

Aquí sacamos...

todo el jugo de la lima.

Realmente, nosotros lo llamamos lima,

pero en América Latina lo llaman limón.

Ya, eso es rarísimo.

Bueno, estas son las cosas divertidas.

Dices en Perú, ¿no? ¿O en toda América latina?

¿Eh? ¿En toda América Latina?

En toda lo llaman limón. Nosotros lo llamamos lima.

Escurrimos bien la lima.

Te voy a hacer otro chiste. No, por favor.

Venga, permítemelo. El último, el último de hoy.

¿De verdad?

¿Sabes quién tomaba mucha mucha lima?

¿Quién? "Lima" Morgan.

De verdad... ¡Chanchán!

¡Tachán!

Bueno, vamos a escurrir la lima

y dejamos los chistes malos para otro momento.

Con dos limas creo que va a ser suficiente.

Y, cuando lo tengamos, vamos a añadir la leche... de chufa.

Y con eso lo vamos a llevar a la batidora.

Lo vamos a batir bien batido y luego lo vamos a colar.

El exprimidor este me ha encantado.

¿Me vas a regalar uno cuando terminemos el programa?

Vale, si te portas bien, sí.

Vamos a echar de leche de chufa justo hasta cubrir.

¿Vale, Tamara? Vale.

Ahí.

Bueno, lo que vamos a hacer es ponerlo en la máquina...

Lo vamos a batir.

¡A tope!

Hasta que todo el ingrediente que hemos metido aquí

se haga un licuado.

Los trozos de pescado, el ají... Exacto.

¿Y a qué va a saber esto?

Esto, lo que vamos a hacer ahora,

es sacarlo, probarlo y ponerlo a punto de sal.

Importante, ¿vale? Vale.

Pero ¿hay veces que tienes que añadir más lima?

Tiene que estar ácido. Debe estar ácido.

Pero creo que con las dos limas está perfecto.

También el jengibre hace su aporte.

También el cilantro hace su aporte.

Va a estar bastante compensado.

De todas formas, siempre, probar y rectificar.

Es muy importante en la cocina probar y rectificar.

Vamos a pararlo, vamos a probar.

(SABOREA) Creo que de acidez está estupendo.

Lo que le falta es sal.

Algo que me sorprendió muchísimo en Perú

es que le echaban muchísima sal a los ceviches.

¡Mmmm! ¡Mmmm!

Saborazo, ¿eh? O como dicen allí:

"Buenazo".

¿No tienes un chiste? ¿Eh?

No tengo chistes sobre "buenazo".

Un chiste sobre "buenazo"... No.

A ver. Vamos a sacar esto.

Lo vamos a colar.

¿Le has echado mucha sal? He echado una buena pizca.

Una pizca. Si no, remueves otro poco,

vuelves a probar...

Pica un poco. Un poquito.

Pica un poco. Está lo justo...

La lengua se te pone un poco de punta, como digo yo.

Y esto es muy bueno, eso es lo que queremos del ceviche.

Un colador.

Te dejo uno por aquí, ¿vale? Vale.

Y a colar.

Bueno, pues así de fácil es hacer una leche de tigre.

Tampoco tiene mayor complicación, ¿verdad?

Lo que tiene la leche de tigre es que hay que ir amalgamando

todos los ingredientes.

Todos combinados, hacen un plato "top".

Bueno, mirad.

Voy a ponerlo aquí para que se vea bien.

Me gusta que veáis todo bien en casa.

Esto es la leche de tigre que acabamos de hacer.

Tiene ese color un poco verdoso.

Lo echamos, vamos dejando caer.

Es superfácil esta receta.

Además, todas las recetas las tenéis en la página web de RTVE,

de Televisión Española.

No esta, tenéis 5000 recetas, ni más ni menos.

¿Qué te parece, Tamara? 5000 recetas.

No está mal.

Hay para un par de años no repetir plato.

Esto lo vamos a dejar así,

como anteriormente la leche de la chufa.

Tiene ese toquecito dulzón que nos da la chufa.

Que, la verdad, el que come chufa o el que toma mucha horchata

lo va a sacar. A ver si el invitado lo saca, ¿vale?

Estás muy emocionado de que venga el chef de La Tasquita.

Sí, me gusta mucho. Me parece que su propuesta es muy interesante.

Y, además, pone en valor

lo que estamos haciendo aquí este verano,

que es el producto español.

Poner en valor lo que tenemos aquí, producto de proximidad.

Bueno, yo dejaría eso así, que vaya escurriendo solo.

Vale. Y vamos con el pescado.

¿Te parece? Sí.

Venga, esto voy a terminarlo aquí.

Que escurra.

Y el pescado...

Que ahora es cuando tenemos que ver

esa evolución con el cuchillo, Tamara.

Sí.

Lo vamos a cortar...

de esta forma.

Vamos a poner la piecita de pescado.

Y lo vamos a cortar lo más finito posible.

Poniendo la mano encima. Sí.

La función del cuchillo es un corte.

Una cosa, como tiene tanta salsa,

¿no lo podemos poner en una cosa soperita?

Eh... Sí, claro. Lo puedes poner también en un plato hondo.

Aquí ya te dejo. Yo lo voy a emplatar en un llano.

Vale. Me parece un poco más adecuado.

Si Tamara quiere hacerlo en uno hondo, no hay problema.

Como queráis en casa. A mí me gusta ser adecuada.

Pues en un plato llano, Tamara, no te preocupes.

Que todos los problemas sean esos. Me voy a arriesgar, venga.

Vamos a vivir al límite, Al límite, claro que sí.

Bueno, cuanto más finito sea el pescado,

más agradable en la boca.

No va a quedar demasiado chicloso, y esto tampoco es lo que queremos.

Así que, con paciencia...

y con mucho cuidado también, vamos a ir cortando la lubina.

Lo voy a poner en un plato hondo

para que la gente pueda pasar la cucharita.

La leche de tigre me encanta. Me parece muy bien.

Me gustaría estar metido en tu cabeza

cuando piensas estas cosas porque tiene sentido.

(RÍE) Muy bien.

Pero lo iría dejando ya directamente en el plato para que luego...

¿Para ir más rápido?

Sí, para ir más rápido. Y por lo que te comentaba,

que tampoco el pescado toque demasiado la tabla,

sino que sea muy japonés el tema. Vale.

Cogemos el pescado, lo tratamos lo justito

y directamente al plato.

Luego, he traído un par de cositas que le van a ir bien.

Sabes que en los ceviches y en los tiraditos

se suele poner un poco de maíz o choclo, como lo llaman allí.

Yo aluciné en Perú

con la cantidad de diferentes maíces que había.

Había uno blanco, grande,

que no me acuerdo cómo se llama... Choclo.

Ah, pues choclo.

Era alucinante. Pero aquí no tenemos tantos tipos de maíz.

Realmente, se utiliza mucho más el trigo

para hacer las elaboraciones que hacemos aquí.

Pero ahora, cada vez más, estamos empezando a utilizar maíz,

por esto, por la globalización,

y porque las diferentes culturas

nos están aportando platos diferentes

a nuestra gastronomía.

Hay un pimiento rojo que se llama ¿"roncoto"?

Rocoto. Rocoto, que también es de Perú.

Sí. Es picante, seguro que te gusta.

Me encanta. De hecho, tengo plantado en casa rocoto.

¿Ves?

Es un pimiento que también es muy dulzón,

pero es picante, es picante.

Me acuerdo porque en el mercado también se encuentra.

Está presente en muchas recetas de la alta cocina.

Aquí en el mercado se encuentra, y lo compras congelado.

Creo que con estos dos filetitos, que sería una lubina,

para el tiradito...

va a estar más que bien.

Vamos a ponerlo así, con un poquito de volumen.

Y cosas que le van bien a este tipo de elaboraciones

es siempre un toque crujiente.

Lo vamos a hacer con algo que había traído,

lo estaba comentando, el maíz.

He cogido este, que me encanta. De pequeño, me ponía morado.

Bueno, de pequeño y también de mayor.

Son los quicos de toda la vida. De toda la vida.

Pero son quicos gigantes. Son quicos un poco grandes.

Toque crujiente, toque barbacoa, que le va fenomenal.

Divertido, además, un poco canallita.

Vamos a coger también alguna chufa,

la vamos a laminar y la vamos a tirar por encima.

Porque tienen, como os he comentado,

una vez que están metidas en agua, ese sabor como a cojo.

Y eso es lo que andábamos buscando.

Ahora, simplemente, es ir poniendo ingredientes encima.

La chufa. ¿Qué has traído para decorar?

Hoy he traído brotes de cilantro.

A los niños también les viene bien tomar este tipo de leches.

Porque, además, vamos activando los sabores un poquito diferentes,

que les van a venir también muy bien.

Así se acostumbran a tener esa biblioteca de sabores

que viene tan bien. Hablas mucho de eso.

Yo me di cuenta de eso en "MasterChef".

Mi padre siempre me obligaba a ir a restaurantes.

Sí. Y la verdad es que eso

me ha ayudado muchísimo.

Claro.

Es importante que todo el mundo coma un poquito de todo.

Así vamos acostumbrando a nuestro paladar.

Bueno, mira, yo voy a poner cebolleta roja. Muy fina,

Oye, me dijiste también que me ibas a traer mis pinzas de emplatar.

A este paso, me voy a tener que traer las mías.

Se me ha vuelto a olvidar.

Cómo me tienes todo el día viajando por España

para conseguir productos, me vuelvo loco.

Sí, cierto, le debo unas pinzas de emplatar,

que le gustan a Tamara.

Me voy a traer las mías.

Me voy a traer las mías. ¿Vas a meter chufa?

Yo he metido chufa laminada. Esto es chufa laminada.

Ahora meto unos quicos. Vale.

Y lo que voy a hacer es pegar así... Uy, casi casi me voy.

Te voy a coger un poco de cebolla. Venga.

Ya que la tienes bien cortadita... Exacto, voy a aprovechar.

Aprovéchate. Y luego, en el último momento,

lo que vamos a hacer va a ser echarle por encima

la leche de tigre.

Justo en el último momento.

Para que cocine lo justito el pescado.

¿De acuerdo? Porque vamos a hacer otra receta.

Y vamos a poner algo que me gusta, el rabanito,

que le da el toque picante...

y crujiente.

Así, cortado finamente. ¿Quieres que te lo corte yo?

Hombre, si te ofreces...

Pues esto es para ti.

Aunque así no practico, Peña.

Cierto.

¡Trae aquí esos...! (AMBOS RÍEN)

Vale, no sé dónde poner la chufa.

Es que la chufa que me has traído es algo totalmente nuevo.

Voy a probar otra... Y ver cómo...

Muy bien.

Esto es lo que tenemos que hacer cuando cocinemos:

probar antes de poner.

No vale poner todo porque sí.

Mirad, vamos a poner la leche de tigre por encima.

Buah, tiene un aroma... Y unos brotes de cilantro.

Yo la estoy partiendo en cuatro, no sé si será demasiado.

Pero para que tenga diferentes texturas, ¿no?

Está muy bien en cuatro, perfecto.

Unos brotecitos, que vamos a cortar así.

Y lo vamos a tirar justo por encima...

del tirado.

Me encanta este plato, superveraniego.

Y al que le gusta...

los sabores un poco ácidos,

la verdad es que esto no falla.

A mí me encantan los sabores ácidos.

Bueno, aquí tienes el tiradito que hemos montado hoy.

Muy muy muy sano, además.

Muy fácil.

Receta, yo creo, muy divertida.

Porque, oye, se nos ha ocurrido hacer una leche de tigre con chufas.

Y vamos a por la segunda receta.

Hoy vamos a hacer unas coquinas al vermú.

Plato facilón. Ingredientes.

Ingredientes para preparar unas coquinas al vermú:

200 gramos de coquinas, 20 gramos de mantequilla,

el zumo de media naranja,

50 ml de vermú blanco, dos o tres aceitunas Gordal

pimienta en grano y perejil fresco.

No sé si a ti te gusta salir a tomar el vermú.

A mí es una de las cosas que más me gustan.

A mí las coquinas. Te gustan.

Fíjate, es lo único de mar que me encanta.

Bueno, y chirlas también. Vamos a unir esas dos pasiones.

La de las coquinas, que tiene Tamara,

y la de salir a tomar el vermú.

De todas formas, un buen vermú

siempre va bien con un buen aperitivo.

Hoy vamos a juntar las dos en una receta.

Haremos unas coquinas al vermú blanco.

Muy bien. Venga.

Vamos a empezar. Primer paso, derretir la mantequilla.

Vamos a hacer una mantequilla tipo "noisette".

La vamos a tostar, a fuego suave. "Noisette", Peña.

"Noisette". "Noisette".

Menos mal que tengo a Tamara, que sabe idiomas.

Si no, yo estaré aquí perdido. Sí.

Vamos a coger una cucharadita, nada,

como una almendra de mantequilla,

y la vamos a poner en una sartén a fuego medio

y que se vaya derritiendo.

Y queremos ese sabor tostado o color tostado

porque queremos ese aroma

que te deja la mantequilla a avellana.

¿De acuerdo?

De hecho, en francés, eso es "noisette", avellana.

Avellana. Exacto.

Lo que yo os decía, una chica con idiomas.

Chica del mundo.

En francés no te creas que es mi mejor idioma.

¿Cuál es tu idioma favorito?

¿Cuál es el que más dominas? El inglés.

Estuviste mucho tiempo fuera, ¿no? Claro.

Es verdad que, al final, mi madre, al ser filipina y todo eso,

su primer idioma era el inglés.

Mira, una cosa curiosa. Cuando vas a Filipinas,

casi todo el mundo tiene los apellidos españoles.

Españoles. Sí.

Y aún se conservan muchas palabras en tagalo:

plato, cubierto, cuchara, tenedor...

Es muy divertido.

Es muy divertido. Sí.

Pero es porque llegaron los sacerdotes,

los misioneros y todo eso,

y ponían los nombres a todo el mundo le pueblo.

Entonces, todos los nombres eran españoles, fue una colonia.

El punto de la mantequilla, como se nos pase,

ya cambia totalmente el sabor.

Necesitamos que esté...

en el punto. Así, doradito.

Además, va a dejar aroma en la cocina rápidamente

a fruto seco, a avellana.

Bueno, Tamara, ya lo tenemos. Fíjate cómo ha cambiado de color.

Ahora lo tenemos así, tostadito.

Si no queremos que se nos pase, rápidamente, echa...

un poquito de aceite. Vale.

Y cogemos las coquinas, subimos el fuego,

lo ponemos a tope. Vale.

Y lo que vamos a hacer es saltearlas.

¿Lo ponemos en "boost"?

En "superboost", eso es. Me encanta.

Lo ponemos en el "superboost". Vale.

En cuanto esté supercaliente, echamos las coquinas.

Y rápidamente, el vermú, el zumo de naranja...

Échalas ya, que te está echando humo.

(RÍE) Tu mantequilla... Que se me quema.

Ahí...

Muy rápido... el vermú.

Porque se nos van a abrir muy muy rápido.

Y el zumo de naranja. Así, media naranja.

Ahí.

Tamara, las tenemos.

Las retiramos del fuego rápidamente, para que no se nos pasen.

Esto hay que comerlo en su punto.

Y vamos a picar un poquito de perejil

y unas aceitunas en rodajitas...

para meterlas también en las coquinas.

Bueno, lo que queremos aquí

es jugar con esos sabores de domingo o sábado por la mañana.

Yo creo que son las horas un poquito del vermú.

El perejil, cuanto más pequeño lo cortes al principio, mejor.

Y así no tenemos que pegarle más pasadas.

Se lo echamos.

Las coquinas...

Y directamente a emplatar.

Hala, lo vamos a poner aquí con un poco de juguito.

Aquí, nada, lo que vamos a querer es coger un poquitito de la coquina,

coger un poquito del vermú... y ya lo tenemos.

Bien fácil.

Pues ya tenemos preparado todo.

Nos faltaría terminar nuestro tirado.

Nuestro tiradito. Vamos a echar la leche de tigre

y luego terminas con las flores y el cilantro.

Me gusta ese emplatado mucho. Que lo hayas hecho en plato hondo.

Me parece muy bien.

Y yo le voy a echar cilantro, unos brotes de cilantro.

Vamos echando ahora los brotes.

Y nos está esperando ya Juanjo.

Un poquito más de cilantro.

¿Un poquito más? Sí.

Muy bien. ¿Sí, está bien?

¿Más cilantro? No.

Perfecto. Venga, vamos.

Vamos a ver a Juanjo.

Le hacemos probar primero las coquinas, ¿no?

Sí.

Bueno, hoy hemos traído a Juanjo, de La Tasquita.

Así se le conoce.

Alguien que aboga de verdad por el producto español

y, además, siempre investigando bastante.

Damos la bienvenida a Juanjo.

Bienvenido, Juanjo. ¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Fenomenal. Venga, ese codo.

(RÍE) Un placer estar aquí con vosotros.

El placer es nuestro, de verdad. Sí, de verdad, qué gusto.

Siempre decimos que cuando viene un invitado

nos hace crecer un montón...

Y eres un fenómeno, esto hay que decirlo.

Bien alto. Ya son los años.

¿Son los años? Juanjo, cuéntanos.

Yo he leído que te metiste en la cocina bastante tarde.

Muy tarde. Venía del mundo de la empresa,

era director general en una compañía de seguros.

De repente, tenía ese gen, de mi familia,

de la cocina en la sangre, y dije: "Voy a intentarlo".

¿Cómo das ese paso?

¿"Venga, va, desde la empresa me lanzo"?

Creo que en la vida hay veces que es muy triste levantarte

y no estar a gusto con lo que haces.

Bueno, fue empezar en esto de la cocina

y ha sido un cambio radical en todo.

En dinero, en forma de vida, pero soy mucho más feliz.

Estrenas la nueva etapa con mucha fuerza.

Supongo que es duro. Ha sido una etapa muy dura.

No solo para nosotros, sino para muchos sectores.

Y se lo decía a mi equipo,

que estamos preparando la apertura el día 1.

Es casi casi como volver a empezar.

Te pones nervioso.

Y, bueno, estoy deseando empezar ya

para por lo menos quitarme los nervios de la apertura.

Me imagino que igual que vosotros con el programa.

Que siempre te dan estos nervios el primer día,

que son lógicos y naturales.

Bueno, para mí, es un auténtico honor tenerle aquí hoy.

A ver qué le parecen los platos. Al contrario, el honor es mío.

Vamos a probarlos. Venga.

Hemos hecho dos platos muy de producto.

Coquinas, que estamos en plena temporada,

y un tiradito de lubina.

Tampoco hemos innovado demasiado. Hemos cogido el rollo del vermú.

Lo hemos hecho así para darle un toque un poco diferente.

¿Con qué empezamos? Con lo que quieras.

Yo empezaría con las coquinas. Vale, coquinas.

Oye, huele maravillosamente bien. Lo que ha hecho me ha encantado.

Yo siempre empiezo así: a la nariz.

Bueno, pues están extraordinarias con ese sabor a vermú.

Sobre todo, lo que se le queda es ese toque de aceituna,

que me deja...

¿Habéis calentado la aceituna? Un poco, sí.

De la sartén al emplatado.

Bueno, ha dicho Peña que tenías que averiguar

los ingredientes y todo eso; los has clavado, vamos.

Esto, de verdad... Es complicado, es complicado.

Lo que es complicado complicado es encontrar el producto.

En esos platos que, aparentemente, son muy sencillos,

la complicación está en el propio producto.

Vamos con el... Vamos con ese ceviche.

Aquí hemos innovado bastante.

Hemos hecho una leche de tigre con un producto muy valenciano.

Con la chufa. Con la chufa.

(RÍE) ¡Este hombre es un crac! Solamente ha ido a olfatearlo.

Se la ve un poquito.

Y hemos querido en vez de utilizar la leche de coco,

que no es tan nuestra,

pero tiene la chufa ese toque muchas veces

cuando la comes a coco.

Buenísimo.

Superequilibrado. El picante, muy rico.

La chufa le da un toque y una personalidad muy buena.

Yo habría sido partidario, aquí mi único punto...

Sí, dale. En lugar de hacer un ceviche

o tiradito, un escabeche. Un escabeche.

Y, al fin y al cabo, hay una simbología.

No sé si fue primero el escabeche y luego el ceviche

o el ceviche y luego el escabeche.

Apostaría a que primero fue el escabeche.

Nada, con este pedazo de consejo que nos acaba de dar Juanjo

y la recetas, que las tenéis, acordaos, en la página web de RTVE,

tenéis más de 5000, ponéis "ceviche", "tiradito"

y vais a tener un montón de ellas, nos despedimos.

Gracias, Juanjo. Gracias.

De La Tasquita de Enfrente. Muchas gracias.

Este toque publicitario es buenísimo en estos momentos.

No sé si nos lo cortarán después. No, no, que no lo corten.

Así que os esperamos con muchas más recetas

"En cocina al punto con Peña y Tamara".

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Cocina al punto con Peña y Tamara - La chufa

22 jul 2020

En el programa de hoy, el chef Javier Peña viaja hasta Valencia. En Alboraya descubre el cultivo de la Chufa, el tubérculo más característico de la zona. Además, Tamara y Peña cocinan: Ceviche de Lubina con leche de chufa y Coquinas al vermut. Invitado: el chef Juanjo López

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