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Para todos los públicos Mañanas de cine - La búsqueda - ver ahora
Transcripción completa

Muy bien, vamos. ¿Para qué?

¡Venga, muévete!

Lleváoslo.

-¡Vamos!

Dulcey, ¿cuántas veces te lo he dicho?

Pero es que he oído un ruido y quería saber qué era.

Pues ahora ya lo sabes, ¿de acuerdo? No todavía, no lo sé.

Esa rata es Dicky Vardeman.

Él tiene un padre y tres hermanos

y se cree que tiene derecho a matar a todo aquel que le apetezca.

Ahora lo sacamos de la ciudad antes de que vengan a rescatarlo.

¿Satisfecha?

¿Y a qué hora volverá? Cuando vayas por el segundo sueño.

Vuelve a la cama, tesoro.

No me llame así, ¡lo odio! No tengo tres años.

Desayunaré huevos y jamón.

(Forcejeo)

(Música tensión)

¡Jim!

¡Jim! ¡Jim, espera!

¡Ah, ah!

(Música emocionante)

Vamos, sube ahí.

Antes de que apriete el gatillo y seas un muerto despreciable.

-Ya está.

¡Vamos! ¡Ah!

Lo conseguimos.

Espero que salga tan bien el resto del plan.

Vamos, nos espera un largo viaje en tren.

(Música emocionante)

¡Ah, ah!

¡Ah!

¡Ah, ah!

¡Salid de ahí!

Vamos, salid de ahí o disparo.

Está vacío.

¡Dicky!

¡Dicky!

Está metido en el tren del Este camino a Hays

para alejaros de la tentación.

No, Lou, eso ni siquiera lo pienses.

Mi hermano, esa sucia rata...

Le mataré.

Ya pensarás en eso el martes. Ahora tirad las armas.

(Disparos)

(SE QUEJA)

(Relincho)

(Música tensión)

(Música emocionante)

CIMARRÓN

LA BÚSQUEDA

(CANTA EN INGLÉS)

(CONTINÚA CANTANDO)

(Carruaje acercándose)

(Ladridos)

(Música tensión)

(Ladridos continúan)

¿Jim?

¿Jim?

¿Jim?

Jim, ¿dónde está?

(GRITA)

¡Doctor Kihlgren!

¡Doctor Kihlgren!

(Golpes)

Sí, sí... ¿Quién es?

Soy Dulcey Coopersmith, señora Kihlgren.

¡Debo ver al doctor! Vaya...

¿Qué ha pasado, Dulcey? Oh, gracias.

Es muy tarde, ya lo sé, pero debo verle.

¿Qué pasa? ¿Hay alguien enfermo?

Jim, el sheriff Crown, él...

Fue hacia el tren sobre medianoche, y solo era un momento,

pero el coche ha vuelto solo y está manchado de sangre.

¿Dices que está herido? Sí.

No... No lo sé. Estoy muy asustada.

Dulcey, no te entiendo, ¿qué pasa?

¡Mire! Hay sangre en el asiento. ¡Es horrible!

¿Dónde está el sheriff? Yo... no lo sé.

Llevaba el carro y dos hombres le seguían.

Y había uno en el tejado, y MacGregor y Francis no están.

Tienes que encontrar al sheriff primero.

¡No podré sola!

Quiero ver al doctor igualmente.

Es lo único en lo que puedo pensar, es amigo de Jim.

Lo es, eso es cierto. Pero ahora no está aquí.

Está con otro paciente, no tardará en volver.

Morirá... No te preocupes.

No, es tarde...

¿Y si alguien más, otro doctor...? ¿Sabe?

Bueno, está el doctor Teo. El doctor Teo...

¿Dónde está? Dulcey, no vayas a ver al doctor Teo.

Dígame dónde vive. No, no deberías...

¡Dígamelo! La última casa hacia el norte.

Pero no deberías ir, nadie acude a él.

¡Dulcey! ¡Al menos abrígate un poco!

(Música tensión)

(EN VOZ BAJA) ¡Ya viene, ya viene!

Cállate y verás como todo saldrá bien.

-¿Qué haremos? -¡Cállate!

Hola, chicos.

¡Eh, Dicky!

¡Baja ya, tengo algo para ti!

¡Levántate, chico! ¡Muévete!

Venid, quiero enseñaros algo.

A ver si baja ese gandul.

Todo lo que tenéis que hacer es levantarlo y pulsar el botón.

(Piar)

¿Qué os parece? ¿Os gusta?

¿Qué le pasa a ese chico? ¡Bajadlo!

Quiero que venga y vea lo que hace el pajarito.

Strawdy,

cuando chasquee los dedos os quiero aquí.

Sube, despierta a tu hermano y tráelo aquí.

Él no está arriba.

Vuélvete.

¡Vuélvete!

¿Bandidos o cherokees?

Nada de eso.

Espero que no te hayas peleado con tu hermano.

No es eso, papá. ¿Dónde está?

Se batió con Ben Lorton, papá.

Se batieron por una chica.

¡No me importa por qué se batían!

¿Dónde está Dicky? Crown lo llevaba a Hays City.

No veo a Lou por aquí.

Lou y yo intentamos detenerle. Y lo hicimos.

Crown lo mató de un tiro.

Ya.

(SUSPIRA)

Pero yo maté a Crown. ¡Lo maté!

Hiciste bien.

(SUSPIRA)

DOCTOR N. TEO TENEMOS GENERADOR ELÉCTRICO

¿Doctor Teo?

(Golpes)

¡Doctor Teo!

¿Está en casa?

¿Dónde te han herido, pequeña?

¿Es el doctor Teo? Suelo serlo.

La señora Andrews... Túmbese sobre la mesa, por favor.

¡Pero no estoy herida! Soy el médico, yo digo si lo está.

¡Pero por favor! Mi tarifa es de 20 dólares.

Por adelantado. ¿Qué?

Pero ¿cómo? ¿Se sorprende?

Yo soy un especialista.

Gracias a la magia de la electricidad,

puedo encontrar la bala en el cuerpo de un herido

antes de que esta llegue al corazón.

Pero ¿es médico? Mire el diploma en la pared.

¿Y dónde está el maletín?

¿Maletín? Por favor, está herido. ¡Lo sé!

¿Quién? Jim Crown.

¿El sheriff Crown?

Sí, no sé dónde está, tengo que encontrarlo.

Por favor, ayúdeme a encontrarlo, sé que está herido.

Le deseo buenas noches.

¿Adónde va? Vuelvo a la cama.

¡No puede! Es mi cama, sí que puedo.

Le pagaré lo que sea, lo prometo.

¿Para comprar qué, si puede saberse?

¿Progreso?

¿Avance en técnicas quirúrgicas?

¿Años de investigación especializada?

No, gracias.

Pedía un maletín, un martillo, un serrucho...

Le sugiero que llame a un carpintero.

A eso se refería la señora Kihlgren.

¡No es médico!

(RÍE)

-¡Arre!

¡Vamos!

¡So!

¡So, alto!

¡Vaya, Mona!

Mira lo que ha pasado por aquí.

¡Ja! Parece que le han atacado unas alimañas. (RÍE)

No, parece más una batalla de uno contra uno

en la que nadie ha ganado.

(RÍE) Hay que ver cómo está el mundo.

Ay... Veamos qué tenemos aquí.

(SE ESFUERZA)

Este está más frío que un pez. Ha muerto seguro. (RÍE)

¡Eh! Este me suena.

Mira este, Lummy.

Uno de los hijos de Clo Vardeman.

Uno de los medianos.

Es Lou... ¡Lou!

(RÍE) ¡Uh! Hay que ser todo un hombre

para acabar con un pistolero como Lou Vardeman.

¡Me quito el sombrero ante usted!

Veamos si tiene dinero.

Aquí... no tiene.

Bueno, no es demasiado, ¿eh?

Para lo rico que eres, creo que llevas muy poco encima.

O es que lo llevas escondido.

Oh, bueno, las botas deben valer una buena cantidad.

Creo que las negras valen más, pero creo que puedo sacar bastante.

¡Eh, y una pistola!

¡Vaya, está siendo una buena noche!

¡Eh! Menuda hebilla lleva puesta.

Pero no, Lummy, no seas codicioso.

No hay que bajarle los pantalones a un hombre.

Y menos si está muerto. (RÍE)

¡Qué gracioso eres!

Muy bien, viejo.

Una buena acción merece otra.

Veamos qué nos ofreces tú.

Eh, va a ser una buena cosecha.

Veamos quién es.

Vaya, fíjate...

¡Este de aquí es igual que el sheriff Crown!

Lummy... Es que diría que lo es.

No me extraña que Lou haya muerto.

Cuidado, Lummy, ¡cuidado!

Incluso un oso muerto puede traerte problemas si lo tocas.

¿Qué puedo hacer?

Ya sé qué puedo hacer: me iré de aquí con el rabo entre las piernas.

Agua...

Agua...

Agua...

No, Dulcey, lo siento, no puedo hacer nada.

Señora Andrews, por favor, necesito a alguien.

Te he dicho que mi marido no está.

¿A las cuatro de la mañana?

Tal vez el señor Wisler.

No, no, el señor Wisler no se encuentra bien,

el señor Herald debe cuidar a su mujer.

¿Qué le pasa a todo el mundo cuando alguien necesita ayuda?

Lo siento.

¡Por favor, señora Andrews! ¡Por favor!

¿Sí? ¿Señor Lorton?

¿Eres Coopersmith?

Lamento molestarle pero debo hablarle.

¿Ahora? Sí, por favor.

No sé qué pasa con la gente de esta ciudad.

¿Qué ha pasado?

El señor Herald dice que no puede dejar sola a su mujer

y el señor... (CHISTA) Por favor.

El señor Hilbert dice que se unirá si alguien organiza la búsqueda.

Intente bajar la voz, ¿quiere? Pero yo...

Mi mujer se acaba de acostar. Lo siento...

¿Qué pasa? ¿A quién hay que ir a buscar?

El sheriff Crown ha sido herido llevando a Dicky Vardeman al tren.

Salió anoche y el coche ha vuelto solo

con una mancha de sangre. ¿Y quiere que yo la ayude?

Usted puede hablar con la gente, hacer que vayan a buscar.

¿Es que no me escucha? ¡No puedo hacerlo sola!

Señorita Coopersmith...

Mi hijo está en un ataúd en la funeraria.

Mañana lo enterramos. Lo sé.

¿Y espera que yo...? Señor Lorton,

Dicky Vardeman mató a su hijo

y el sheriff Crown lo metió en la cárcel.

¿Y yo le debo ayudar por ello?

Es el único que me queda, no hay nadie más.

(Música dramática)

Por favor.

Por favor.

(LLORA)

Posiblemente no sabrá cuánto la admiraba Johnny.

Lástima que era muy tímido.

Recuerdo que tenía unos ojos preciosos.

No entiendo cómo los vio, siempre se los tapaba el pelo.

Vaya a la casa de al lado

y pregunte a Jane Wisler si puede quedarse con mi mujer.

No tema, le encontraremos.

Nada, papá, no hay señal de él por ninguna parte.

Pero no te preocupes, le di mientras iba en el coche.

Hay sangre por todas partes. (SUSPIRA)

Quitaos los sombreros.

¡Vamos!

Papá, te juro que lo encontraremos.

(SE QUEJA)

Subid al caballo.

(Campanadas)

-George Harold. -Aquí.

-Harry Wisler. -Aquí.

-John Andrews. -Aquí.

Frank Banning.

¿Banning?

Muy bien. Somos 14, debería bastar.

Todos sabéis por qué os he llamado, seguro.

El sheriff ha desaparecido.

La señorita Coopersmith tiene motivos para creer que está en apuros.

Que está herido.

Lo que sabemos es que estaba llevando a Dicky Vardeman a la estación

para mandarlo a Hays City.

Es fácil pensar que el clan Vardeman trató de impedirlo.

Es una suposición, pero es algo.

Lo que es seguro es que el sheriff fue hacia el norte.

Empezaremos por ahí.

Cuando lleguemos a la entrada de la ciudad,

seguiremos unas 50 yardas más allá.

Y ya veremos.

Es todo cuanto podemos hacer, excepto...

Camarera.

¿Este quién es?

Clo Vardeman y sus dos hijos.

(GOLPEA LA BARRA) ¡Camarera!

Lo siento, no estamos abiertos esta mañana.

Strawdy.

Señor, lo siento, pero debo insistir.

Por las copas.

¡No quiero su dinero, le he dicho que...!

Por el sheriff Crown.

¿Qué?

500 dólares en oro para quien me entregue a Crown

vivo o muerto

¡No!

Esperaré aquí.

El tiempo que haga falta.

Pero no puede... No se preocupe.

Señor Vardeman, tenía mis dudas de que el sheriff siguiera vivo.

Me ha dado esperanzas.

Señores...

Ya hemos perdido demasiado tiempo.

Empezaremos por el norte.

(Disparo)

¡Señor Lorton!

¡Señor Lorton!

Mejor que os vayáis a casa.

Y no salgáis, salvo que queráis el dinero.

Maravilloso...

Maravilloso.

Si me permite decírselo, es usted un filósofo.

Ha encontrado de forma instintiva la hipocresía del ser humano.

Largo.

No, no me ha entendido, le estoy agradecido.

Rara vez veo mi estilo de vida expuesto tan gráficamente.

¿De verdad cree que valgo un disparo?

No pondría mi confianza en usted.

En este momento, parece muy perjudicado.

Bonitas palabras. Y bastante precisas.

Me maravilla cómo inspira tanto respeto.

¿O se trata de miedo?

Miedo a la fuerza brutal e irracional.

Piense en ello, Vardeman.

Oh, oh.

(Música tensión)

No es el primer asesinato en el Oeste ni será el último.

Esa, mi querida señorita Coopersmith,

es una verdad tan clara como las montañas

y tan desnuda como el desierto.

¿Cómo puede usted hablar de la verdad?

Esta es la tierra de la verdad.

Usted ha llegado aquí serena, almidonada y fresca

de la escuela dominical

a establecer un salón de té en medio de este infierno.

Y Crown la ha convencido para que crea que es posible.

Pues bienvenida al Oeste, señorita Coopersmith.

Usted ha estado soñando en la guarida del león.

Y ahora, el león ha caído.

Y es la hora del chacal.

Y usted se alegra.

Intenta probar alguna creencia disparatada.

Aunque para ello muera algún hombre.

Solo trato de probar la realidad de la situación.

La realidad es que el sheriff Crown está en algún lugar y sigue vivo.

Está claro, Lummy, debe llevar demasiado tiempo al sol.

Y la mollera se le habrá vuelto papilla.

¿De quién fue la idea de traer al sheriff Crown aquí?

¡Un momento! El pobre hombre estaba malherido.

Pero todavía estaba vivo.

No podía dejarlo allí y no lo he hecho.

Aunque está hecho un trapo.

Pero no veo por qué no, aunque no le debía ningún favor,

y me da la impresión de que ya ha salido por sí solo

de situaciones como esta más de una vez.

Es cierto.

Es cierto, tengo que confesar, señor, que él siempre nos ha tratado bien.

Y yo siempre he dicho que una acción merece otra.

Bueno, te lo dije.

Te avisé.

Pero tú lo has hecho otra vez, te has vuelto a meter en un problema.

¿Y eso por qué? ¡Solo intentaba ayudar!

Y lo has hecho, has ayudado, sí.

Has ayudado a que te rodeen el cuello con una soga

cuando encuentren al sheriff moribundo en tu cabaña.

¡Creerán que lo has matado!

¡Es cierto!

¡Ya tengo la solución!

¿Dónde está? ¡Tengo que encontrarla!

¡Enterrémosle ya!

No, espera, hombre, Lummy, ¡si todavía respira!

Además, cualquiera podría encontrar la tumba.

(SUSPIRA) Eso es.

(SUSPIRA)

¡Lo tengo!

Solo hay una cosa que puedas hacer: devolverlo al lugar donde lo cogiste.

Dejemos que algún otro se meta en problemas.

Vamos, sheriff, tengo que sacarle de mi choza.

Vamos...

¡Señor!

¡Señor Ruckles!

¡Por favor!

(SUSPIRA)

Nuestro horario es de ocho a seis.

Lo sé, pero es muy urgente, debo mandar un telegrama.

Imagino que no quiere comprar manzanas.

Por favor, es urgente. Siempre lo es.

(SUSPIRA)

Veamos.

¿Para quién? ¿Qué?

¿A quién va dirigido el mensaje?

Oh, es para Angus MacGregor o para Francis Wilde.

¿A los dos? Sí, a los dos.

¿Dirección?

¿Dirección?

Por supuesto que sí, tendré que mandarlo a algún lugar.

Mándelo...

Mándelo a la oficina del comisario de Hays City, Kansas.

No puedo. ¿Cómo que no puede?

No hay comisario en Hays City. ¡Tiene que haberlo!

No, no hay ningún comisario, solo hay un sheriff.

Sí, claro, el sheriff. El comisario es federal.

Sí, el sheriff.

¿Y qué quiere decirles? No puedo leer su mente, ¿sabe?

Diga. Oh, Dios, dame paciencia.

¿Qué hace?

"Dios, dame paciencia. Stop".

No, borre eso, ¡eso no es el mensaje!

"Por favor, volved ya, situación desesp...".

Espere, por favor.

"Volved ya". ¿Qué más?

"Situación desesperada.

Jim no volvió anoche y creo que está malherido.

Han matado al señor Lorton y...". ¿Ben Lorton?

¿Quién lo ha matado? Fue Clo Vardeman.

Le disparó. ¿No lo sabía? ¿Clo Vardeman?

¿Qué hace?

Lo siento. Está cerrado por hoy.

Pero... tengo que...

(Música tensión)

(Música distendida)

Vamos, Mona, estás dejando que el cansancio te pueda.

Venga, vamos.

Si encuentran al sheriff Crown en mi carro

será igual que encontrarlo en mi choza.

¡Ja! Hay que ver, realmente es un hombre fuerte el sheriff.

Nunca nadie había conseguido abatirle hasta ahora.

Lummy...

¿Crees que si lo viera un médico aún tendría una oportunidad?

No, seguro que estaría muerto antes de llegar a Cimarrón.

Vamos, Mona, sigue.

Pero si suponemos que aguantara con vida

hasta que lo viera alguien que sea médico,

tal vez sobreviva.

Nada, papá, no he visto a nadie en la calle.

Y he buscado.

Tampoco he visto a nadie salir de la ciudad.

Papá.

¿Papá?

Tal vez sea mejor que hagamos algo para encontrarle.

Esperar.

Tarde o temprano alguien nos lo traerá.

Pero ¿no lo ves, Lummy?

Si lo llevas a la ciudad, serás un verdadero héroe.

(RÍE) Sí, es cierto.

Sí, le has salvado la vida al sheriff, ¡te lo agradecerán!

Serás famoso. ¡Va a ser genial!

Te apuesto, Lummy, que si pudieras volver atrás

te harían una estatua.

Oh, eso estaría muy bien.

Vamos a la ciudad, que hay mucho que hacer.

Va, Mona, demos la vuelta. ¡Vamos a conseguir una estatua!

(RÍE)

¡Vamos, vamos!

(Música distendida)

¿Hola?

¿Hay alguien ahí?

(Relincho)

¿Está intentando montar? Váyase y déjeme en paz.

Querida, está claro que se ha quedado usted sola

de momento.

¿Por qué no vuelve usted con sus estúpidas máquinas?

Permítame.

¿Qué es lo que quiere de mí? ¿Yo? Solo ayudarla.

¿Va a ir usted a buscar al sheriff Crown?

Nadie más quiere. No estoy tan seguro de eso.

El señor Vardeman ha puesto un buen incentivo para ello.

Sí, pero lo cierto es que Crown está por ahí, herido.

No debe preocuparse, hay más sheriffs.

La cosa está muy clara: 500 dólares por traicionarle.

Y probable asesinato por ayudarle.

Usted encuentra esto muy gracioso, es como un juego para usted.

No es más que una observación sobre lo absurdo de la vida.

Y debido a mi experiencia,

me veo capacitado para hablar con cierto regocijo, si me permite.

Pues serpa que yo no se lo permito.

Es triste y apesta.

La gente es débil y miserable,

y a veces es muy mala.

Pero nunca absurda.

No tanto como usted, tratando de ser diferente.

Mi querida señorita Coopersmith... ¿De verdad cree lo que dice?

Si es así, lo siento por usted. ¡Déjeme en paz y váyase!

Señorita Coopersmith, a pesar... ¡Déjeme!

No, a pesar de lo que piense de mí, yo de verdad quiero ayudarla.

Prefiero la ayuda de Vardeman.

-Debería ir a casa. -Ve a casa, nadie te lo impide.

Pero mi mujer está sola en casa y ya sabes cómo es.

Mi yegua tiene un potro, debe estar con él.

Un momento, un momento.

Nadie va a conseguir nada quedándose en casa sentado.

Bah... Me gustaría saber cómo acabará esto.

Pues si encontramos al sheriff Crown y está herido,

le podemos echar una mano.

Pero si está muerto, lo llevamos ante Clo Vardeman,

nos vamos de la ciudad y a vivir tranquilos.

Y 500 dólares más ricos.

Oh, no, un momento, el dinero no será para nosotros.

El dinero lo destinaremos a la nueva biblioteca.

Nadie va a sacar beneficio alguno de la desgracia del sheriff Crown.

¡Eh!

Ahí está, el viejo Lummy.

-¿Lummy? -Sí.

Es un chatarrero que recoge basura y la vende en la ciudad.

Sí.

No creo que vaya a saber nada de Crown.

-Tal vez sí. -Vamos.

Parece que tenemos compañía.

Trata de ser amable. Ten cuidado.

-Buenos días, Lummy. -Señor Walsh, buenos días.

-Señor Andrews, no le había conocido. -¿Qué, recolectando por ahí?

Sí, ya sabe: un poco aquí, un poco allá.

¿Por casualidad no habrá visto al sheriff?

-¿Al sheriff? -Jim Crown.

Dejó anoche la ciudad y no ha vuelto.

Mala cosa. Suena a que tiene problemas.

-¿Le ha ocurrido algo? -Por eso le estamos buscando.

-¿Le has visto? -No, señor, lo siento.

Bueno, pues en el caso de que lo vieras, dínoslo a nosotros.

A nosotros primero, ¿eh?

Eso haré, señor Walsh, se lo haré saber.

Muy bien, Lummy.

(RÍE) "Dínoslo a nosotros. A nosotros primero".

(RÍE) Estaría loco.

¡Nadie va a quitarnos nuestra estatua!

Nos la harán a nosotros solos.

¡Arre, Mona, vámonos! ¡Yija!

(Música tensión)

¿Y cómo sé que me está diciendo la verdad

y no es uno de sus trucos?

Ahora no te conviene ser desconfiada.

Empiezas a sonar como yo.

¿Y cómo sabe dónde está?

Yo no he dicho saber dónde está, sino dónde estaba.

Esta mañana, mientras arreglaba el carro,

escuché a uno de los hermanos Vardeman

presumiendo de haber herido al sheriff en Twin Willows.

¿Y eso está muy lejos?

A unos minutos de aquí, pero no tenga esperanzas.

No estará allí, solo es un principio.

Bueno, algo es algo. ¡Por favor, deprisa!

¿Sabe?

Estoy impresionado

por sus sentimientos hacia el sheriff.

Es mi mejor amigo.

Y un hombre muy afortunado.

Vamos, chica.

Vamos, Mona, ya casi estamos llegando.

Te lo prometo, cuando lleguemos te compraré un...

¡So!

Esta ciudad parece un cementerio.

¿Adónde ha ido todo el mundo?

Da igual.

Vamos, Mona, busquemos al doctor.

(Música distendida)

Tranquila.

Vamos, mulita.

Vamos, pequeña, sigue adelante.

Eso es.

¡So, Mona!

¡Ja! Es usted un hueso muy duro de roer, sheriff Crown.

¡Oh, vaya!

Incluso diría que estás mejorando.

Bueno, ya sabes lo que dicen:

cuanto más vivo, más grande es la estatua.

(RÍE) ¡Eh, no lo había oído nunca! Pero me parece muy acertado.

Bueno, estatua, aquí llegamos.

(Música distendida)

(RÍE)

Oh, hola, señor Vardeman.

¿Hay algo que quieras contarme?

Eh... No, señor.

Buscaba al ayudante del sheriff, pero no está, así que volveré luego.

¿Dices que buscas al ayudante?

Pues, eh...

Sí, señor.

¿Y por qué no buscas al propio sheriff?

Eh...

Porque he oído que estaba fuera. Ah.

¿Y qué has oído de esto?

Son 500 dólares en oro.

Para aquel que me permita hablar con el sheriff Crown.

Cualquiera. Incluso tú.

(Música dramática)

Lo he encontrado ahí.

Lo siento.

Bien, chicos, sacadlo.

Deberías avergonzarte.

Seguro que ahora acabarán con el sheriff Crown.

Oh, pero 500 dólares en una bolsa...

Nunca habíamos visto tanto dinero en la vida.

Has hecho mal.

Tal vez, pero el señor Crown es un hombre justo, sí.

Y lo entenderá, seguro que no le importará.

¡No está! Crown no está aquí.

Me dijiste que Crown estaba dentro.

¡Y ahí está!

Ahí está, yo lo dejé ahí.

Estaba muy malherido.

A punto de morir.

¡Mirad, mirad!

Su sangre. Estaba ahí.

Le juro por Dios que lo estaba.

¿Qué?

Mire, ¡más, más! ¡Más sangre!

Debe haber salido solo del coche, ¡y debe haber huido!

No puede andar muy lejos. ¡Buscadlo!

Pero oiga...

Yo siempre he hecho el bien.

Intentando no hacer daño a nadie.

Te daré el resto cuando le encontremos.

Lummy, Lummy... Aquí se queda nuestra estatua.

Bueno...

Lummy.

Las estatuas solo son buenas para los pájaros.

¡Vamos, atrás, venga!

¡So!

Lummy.

Ve al final de la ciudad.

Al doctor Kihlgren.

Ah, sí, señor, sheriff Crown. Sé exactamente dónde está.

Ah, y es realmente un placer verle tan activo otra vez.

Ya... Sí, bien.

¡Ja! Vamos, Mona, no te duermas.

(Música distendida)

(Música dramática)

No se castigue tanto, ha hecho cuanto ha podido.

Seguro que había... algún modo.

Lo he traicionado, como todos.

¿Lo ves, papá? Le acerté con mi disparo.

Te lo dije, papá. ¡Te lo dije! Cállate.

No llegará muy lejos en esas condiciones.

He mirado en todas partes. ¿Dónde está el carro?

¿El carro? Se ha ido. Ya lo sé, estúpido, ¡encuéntralo!

-¡Arre! ¡Arre!

¡Vamos! ¡Vamos!

Ya casi estamos, señor sheriff, está en esta calle.

¡Vamos, Mona!

¿Dulcey?

¡Dulcey!

(SUSPIRA)

Venga, vamos. Sigue, Mona, ¡vamos!

¡Vamos, Mona!

¡So, Mona!

Ya estamos, sheriff.

Despacio, despacio.

Cuidado, deje que Lummy le ayude.

No se muera o perderé mi estatua. Vamos.

(Música dramática)

¡Sheriff! Pobre hombre.

Pasad, pasad.

Sheriff, haré lo que pueda por usted.

Esa herida sí que la puedo limpiar, pero la bala...

-Es para mi marido. -Pero no se puede esperar.

Cuando se haga de noche, va a necesitar un enterrador.

El doctor Teo...

Teo no ha practicado la medicina en años.

La verdad...

...es que no estoy en situación de ser demasiado... exigente.

Voy a buscarle. Lummy.

No puedes ir.

Es peligroso que salgas a la calle.

No se preocupe, no hay nada que pueda detenerme.

500 dólares pueden.

Vaya, hombre, Lummy...

¡Esta vez sí que te has metido en un buen lío!

Díselo al sheriff. Decírselo va a ser la mejor opción.

(EN VOZ BAJA) Sheriff. ¡Sheriff!

Apártese de en medio.

¿Lummy?

(Música distendida)

Eres un bocazas.

Siéntese.

Quiero que se tome un calmante.

Parece algo muy duro.

Pero, en realidad, no lo es tanto. ¿El qué?

Un vago recuerdo de mis clases de medicina.

Dar al paciente una realidad a la que aferrarse

lo llevará a un trauma emocional inevitable

en tiempos de tragedia extrema. Beba.

Dicho con palabras amables, por supuesto.

(RÍE)

Pobre señorita Coopersmith.

Pobre chiquilla.

Niña inocente...

Todo un mundo nuevo, todo por aprender.

Y ahora, dolor y muerte.

¿Qué está intentando hacerme? Intento que se enfrente a la vida.

Y ahora lo ve. ¿Ver qué?

Este mundo y toda esa trágica gente que vive en él.

Se comen unos a otros pero siguen con hambre

porque están vacíos.

¿Por qué tiene tanto miedo, doctor?

(RÍE) ¿Miedo?

Miedo a tener que salvar una vida.

Vine a usted anoche suplicando.

Pero no hizo caso, no me escuchó.

Sus máquinas son lo única que cura, usted no.

(Llaman a la puerta)

Señorita, yo... trataba de ayudarla.

¿Está sobrio?

¡Señora Kihlgren! Necesito su ayuda.

El sheriff Crown está en mi casa herido de bala.

No lo entiende, no soy médico, soy un fraude.

Un borracho y un fraude.

Sí...

Usted es un fraude.

Va por ahí diciendo cosas terribles y actuando como un monstruo

porque teme lo que realmente es:

el hombre que vino hace unos años con intención de ayudar a la gente.

El hombre que todavía es.

¿Por qué no deja de sentirse lástima?

Sheriff, si puedo ayudar...

Usted es el único que puede.

Doctor...

Señora Kihlgren...

Tendrá que ayudarme.

(Música tensión)

(SUSPIRA)

(Pasos acercándose)

¿Venís a cobrar?

Crown ha muerto. Eso lo dices tú.

Vimos su tumba. Esa es la tumba de mi hijo Lou.

¿Y Crown?

No lo sabemos, ha habido un montón de problemas...

Crown es lo único de lo que quiero hablar.

Traedme a Crown y me iré.

Por si no te lo había dicho nunca, me alegro de verte, tesoro.

Pues le guste o no, es usted un médico.

Pues le guste o no, usted es paciente. Túmbese.

Sí, en mi cama.

Jim, no puede ir a su cama, Vardeman y sus chicos siguen allí.

Precisamente por eso.

(SE QUEJA) ¡Jim!

(Música tensión)

Jim, no vayas, te lo suplico.

Dulcey, tú quédate aquí con la señora Kihlgren.

Pero ¿por qué no...? Haz lo que te digo, vamos.

Está loco, Crown.

No está en condiciones.

Uno no sabe si está en condiciones hasta que actúa.

¿Entiende?

Muy bien, Lummy, vámonos.

(SUSPIRA)

Esto no es lo que se dice una visita al médico.

Solo estoy intentando mantener vivo a mi paciente.

Intentaré no fastidiarle el trabajo.

(Música tensión)

Strawdy... ¡Strawdy!

-¡So!

Está ahí adentro, esperando a que alguien entre.

¿Me necesita para algo más? No a menos que quieras entregarme.

Como siempre digo: una ayuda lleva a otra.

Mírese, tan débil que no puede ni sujetar el arma.

Claro que no.

No, no puede.

Espere afuera.

¿Por qué no me hace un favor y le dice que salga?

Confío en que todavía compres un sheriff herido.

Ahí está el dinero.

La presa está ahí fuera.

¿Vivo o muerto?

¿Eso no daba igual? Nunca compro a ciegas.

Véalo usted mismo.

Pienso hacerlo.

(Música tensión)

¡Papá! ¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

Papá... ¡No! ¡Papá!

¡Sheriff!

¡Todavía quedo yo!

-¡Kerwin! -¡Sheriff!

(Disparos)

(Música dramática)

Eh, doctor, su paciente sigue vivo.

Hablo en nombre del sheriff cuando digo:

Gracias, señores, por su ayuda desinteresada

y su apoyo a la ley.

(Música distendida)

¿Cómo llamas a eso?

Cena. ¡Pues parece algo horrible!

Es sopa de carne y verduras y galletas hechas en casa.

La mejor dieta para un hombre herido.

Una buena dieta para un perro de las praderas.

Pregúntale al médico, te dirá... (SE QUEJA)

...que necesito comer. Ya lo verás.

No puedo hacerlo. ¿Por qué no?

Se ha ido. ¿Se ha ido?

¿Qué quieres decir? ¿Se ha ido adónde?

Pues no lo sé, fui a verle para preguntarle por usted,

y no estaba, la casa estaba vacía.

Excepto su máquina, que estaba allí. Supongo que ya no la necesita más.

Eso espero. Yo soy una buena muestra.

(Puerta se abre)

(RÍEN)

-Informe listo. -Sí.

Bien. Os escucho.

-Ni un muerto. -Ni prisioneros.

-No hay nada más que decir. -Ni borrachos.

-Todo tranquilo. -Salvo por una cosa.

El señor Walsh, el señor Andrews y otros

han estado preguntando por ciertos 500 dólares

que se han perdido.

Pero es muy raro, nadie ha denunciado el robo.

¿Sabe algo al respecto? Sí, algo.

Por lo que sé, se usará para comprar una estatua.

Ya.

Hum... Eh...

¿Estatua?

Y después te compraré una caja de whisky.

Y Mona, vieja preciosa,

a ti te voy a comprar toda la cerveza que quieras.

Y luego, también, un hermoso carro nuevo.

Con todas esas cosas lujosas que...

Eh, un momento, hay que guardar algo para mi estatua.

Tal vez con la mitad tendremos bastante para...

Además, te digo una cosa, Lummy.

Tal como lo veo, podrías dedicarte a seguir al sheriff

y esperar a que se ponga en peligro

para cobrar cada vez que le salves la vida.

No, para la estatua con esto me basta.

Y ya sé cómo la quiero. (RÍE)

Cien por cien puro alabastro, que durará para siempre.

Y la gente que la vea dirá:

"¡Mirad, ese es el héroe!".

Sí, Mona, tú también tendrás tu estatua.

(RÍE)

Mañanas de cine - La búsqueda

10 feb 2021

El sheriff Crown resulta herido mientras traslada a un hombre arrestado por asesinato. Al pueblo solo llega su caballo y la carreta vacía con restos de sangre. Dulcey, sabiendo que Jim está en serios apuros, intenta encontrar ayuda entre los vecinos del pueblo para organizar su búsqueda.

Contenido disponible hasta el 14 de enero de 2022.

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