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Para todos los públicos Mañanas de cine - Ala rota - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Gritos, risas)

¡Pam, pam, pam! -¡Pam, pam!

(RÍE) -¡Toma ya! (GRITAN)

Tenía que haberlo hecho detener cuando tuve la oportunidad.

-¡Tengo un caballo en ese establo! -¡Cuidado! Va armado.

-Claro, yo también.

Yo hablaré con él, a mí me escuchará.

No son palabras lo que necesita ese. ¡Espera un minuto, está borracho!

¡Ya he tratado con borrachos antes! Pero...

¡Jing, escúchame! ¡Alto!

¡McQueen!

Voy a llamar al sheriff.

Pues vaya con el predicador.

-Jing McQueen, pequeño bastardo. Te vas a enterar.

(GRITAN)

(FORCEJEAN)

¡Eh, suéltame, suéltame!

¡Vámonos, date prisa! -¡No escaparás, mal nacido!

(RÍEN)

¡Déjame en paz, suéltame!

-¡Jing! (RÍE)

¡Ahora te daré tu merecido! Pero ¿qué te has creído, Jing?

Váyase al diablo. (GRITA)

Pero ¿qué es esto? -¿Qué ha pasado?

-Pero ¿qué has hecho, Jing? -¡Vamos, a los caballos!

-¡Sí, deprisa!

¿Cómo está?

He intentado que lo dejara, pero no me escuchó.

¿Cree que podremos ayudarle? Avisa al médico.

¿Qué ocurre ahí? Nada.

(Música)

(Música)

ALA ROTA

Permítame, señor.

Bonito abrigo. ¿Viene de un lugar frío?

-Es suyo por 20 . -¿20 ?

-10. (RÍE) -Señor, solo puedo darle cinco.

-Pues si quiere calentarse, haga ejercicio.

-Ha sido un desastre, ha quedado arrasado.

Había ocho caballos y Parson no sabremos si saldrá de esta.

(CARRASPEA) -Disculpe, busco a un hombre llamado Killgallen.

-¿Bromea? -No, es en serio.

-Hoy es un mal día para hacer bromas.

Está al final de la calle. No tiene pérdida.

-¿Por qué dice que es mal día para hacer bromas?

-Todavía no hemos linchado nunca a nadie aquí,

pero siempre tiene que haber una primera vez.

-Gracias.

-Bien, ¿qué iba a decir? Ah, sí, el fuego.

Hola, Jack.

-Vaya...

¿Sabes? Llegas como un mes tarde.

-Ya... Bueno, he tenido un par de asuntos que atender.

¿Haces esto todos los días? -No tan a menudo.

¿Una cerveza?

(Barullo)

Muy bien, muy bien, silencio. ¡Silencio!

Su recuperación solo depende de él.

Si queréis hacerle un favor de verdad, iros a casa.

¡Meteos en vuestros asuntos!

-Si ese hombre muere, tendremos una guerra.

-No nos mentiría, ¿verdad, Doc? -¿Tú qué crees?

-¿Quién lo ha hecho? -Un niño mimado.

El hijo de un granjero importante de la zona,

el sheriff ha ido a buscarlo.

(Música)

SHAMROCK COMPAÑÍA GANADERA DE M.P MCQUEEN

(Cascada)

Yo no quería que esto acabase así, ya deberías saber que si te enfrentas

con un borracho con una pistola, te puede disparar.

Y así sucedió. Lo siento. Bien, te creo, hijo.

¿Me cree? Claro.

Volveremos al pueblo con un cartelito que diga:

"Lo siento. Firmado, Jing Godard McQueen".

La gente que te vea lo leerá, te perdonarán

y todo estará arreglado.

Suena como si no me creyera. De verdad, lo siento.

Yo también, como mucha otra gente.

¿Ya se lo has dicho tu padre? Está en la otra colina. Vuelve hoy.

Se va a enfadar muchísimo.

Jing, hablas como si solo hubieras robado un caballo.

Ya sé que hice mal.

Todo el mundo tiene derecho a equivocarse.

Pero te has equivocado muchas veces, de un modo u otro.

¿Qué quiere decir?

Pues hay una ley que dice que no puedes disparar alguien

en un callejón.

¡Ah, ya se lo he dicho! ¡Sé que hice mal!

Pero ¿tengo que estar repitiéndole lo mismo una y otra vez

como un niño pequeño? Te tengo que detener.

¿Cómo?

Ahora vendrás conmigo y te garantizo que tendrás un juicio

en el que no importará si te llamas Jing Godard McQueen

o Matthew McLuca Johns.

Has disparado contra un hombre en un callejón el 4 de julio,

así que te has metido en un buen lío. Levántate.

Tal vez sería mejor hablar primero con mi padre.

Se ahorraría muchos problemas.

Vamos.

Habrá otra fiebre del oro aquí. Tal vez mayor.

Más oro que en Idaho y que en California, créeme.

-Debiste quedarte. -La mina junto a la mía se vendió

por 1000 el pie cuadrado. La mía casi el doble.

-¿Qué has dicho?

-He dicho que debiste quedarte en Idaho.

-¿Por qué haría algo así, Jack? Creí que me necesitabas aquí.

-Llegas un mes tarde, ¿recuerdas?

Crown ya ha cerrado el trato, un trato que le adjudica la costa.

-Bueno, todavía hay mucho territorio por cubrir. Miles de hectáreas.

Cinco ciudades, un ferrocarril, 15 granjas de ganado.

-17. Ese bastardo crece cada día.

-¿Cuántas millas de tendido eléctrico tienes?

-Ocho. (RÍE) -¿En serio?

En la calle verás un poste cada 20 pies.

-Cable eléctrico, licencia para seguir.

Tu mina de oro es mayor que la que yo tengo en Idaho.

-Tal vez, tal vez no has oído lo que te he dicho.

Llegas un mes más tarde. Todos los negocios pasan por Crown.

-Puede que eso cambie. -¿Cómo?

-Hago bien mi trabajo. -¿Cómo de bien?

-Muy bien. Te sorprenderías.

-Ya veremos.

-A ver, Jack. ¿Me estás diciendo que he hecho 1300 millas

por una cerveza?

(RÍE) -He recuperado mi abrigo.

Cuando te fuiste pensé que no volvería a verlo.

Si... Si necesitas un préstamo... -Tengo dinero.

Puedo comprarte este local si quiero. -No está a la venta.

-Hay un nombre para describirte.

-Dilo. No me sentiré ofendido.

-Te destrozará.

No puedes con un hombre como Crown.

-¿Tú sí?

-Ya verás.

Gracias por la copa.

(Música)

¿Qué miráis? ¡Alto!

¿Para quién es eso?

No importa, sigamos.

(Continúa la música)

Muy bien, apártense, amigos. Aquí no va a suceder nada todavía.

¿Cómo está? Sin novedad.

¡Sheriff! ¿Qué opina de nuestro proyecto, allí?

¿A qué se refiere?

Es mi madera. Y ellos, voluntarios. (ASIENTEN)

Quiero advertirle acerca de ese tema, señor Killgallen.

Es mejor que utilice la madera para algún otro uso.

Eso le dijeron a Noé. ¿Y dónde está el diluvio?

Tenemos un comité de 500. (ASIENTEN)

¿Habrá un diluvio?

-¿Quieres una explicación? Te la daré.

-¿De qué está hablando? ¿Qué diluvio? Cálmate, Jing.

¡No! ¿De qué está hablando? Te lo contaré luego.

Llévatelo adentro. ¿Qué es lo que queréis, bastardos!

Vigílale, que no se escape.

(Barullo)

Nuestra ley no es muy extensa, pero la que hay la vamos a respetar.

No se puede construir un cadalso en el patio trasero

aunque se tenga la tierra y también la madera.

Solo un cadalso utilizaremos si es necesario.

Y está en el fuerte Smith y tened claro que el hombre ahí destinado

habrá sido procesado en un juicio justo.

Quiero que os quede muy claro y puede que entonces

nos llevemos bien.

(Barullo)

Pues a lo mejor no queremos llevarnos bien.

Puedo olerlo en el aire.

Huele a que se puede comprar la justicia

con una ley que permite a cualquiera que tenga dinero

emborracharse y correr por las calles usando a la gente

como si fueran dianas humanas. (ASIENTEN)

He visto cómo pasaba en otros pueblos.

He visto qué pasa cuando quien ejerce la ley y el millonario

trabajan los dos cogidos de la mano.

(Barullo)

Atención, debo confesar una cosa.

He dejado pasar muchos asuntos de los ocurridos en esta ciudad,

pero las palabras del señor Killgallen me han abierto los ojos.

¿Por qué no hablamos usted y yo? Ustedes vuelvan a sus asuntos.

El señor Killgallen y yo tendremos una reunión.

Más tarde ya les explicaré cómo ha ido.

Señor Killgallen.

(Barullo)

Espéreme en mi oficina, señor Killgallen,

enseguida estoy con usted.

Jim, acaba de llegar un hombre... Ahora no.

¡Pero ha subido arriba ahora! Dulcey, prepara algo de comer.

Tengo el hambre de un lobo. Pero le he dicho que...

Vamos, Dulcey, hazlo. (REFUNFUÑA)

¿Dónde está? Encerrado.

Tengo que hablar contigo, sheriff. Ahora no.

Vea echar un vistazo a Parson, a ver cómo sigue.

Coja un puro, señor Killgallen.

Tenemos que hablar de un par de cosas.

Creo que tengo una gran oportunidad que ofrecerle

y no parece usted un hombre de dejar pasar oportunidades.

¿No?

Permítame que se lo encienda.

¿En qué está pensando?

Más y mejor.

¿Lo ve? Más y mejor.

Creo que no le sigo.

¿No le gusta a usted, señor Killgallen?

Me gusta su whisky, no puedo decir lo mismo del resto.

Lamento oír eso.

Usted tiene un talento que puedo utilizar.

Cuénteme más.

Este es un país nuevo, señor Killgallen.

Y uno puede matar a alguien sin que haya ninguna consecuencia.

Y se hace lo que sea necesario por un buen negocio.

No... ¿No estará cuestionando mi honestidad?

Yo también lo hago. ¿Usted también?

Supongo que si tengo los ojos bien abiertos,

me llegará la oportunidad que me permita prosperar

y tal vez ya ha llegado.

El padre del chico tiene un negocio de 100 000 cabezas

al otro lado del río y muchos amigos políticos en Washington.

Su cabeza está cubierta. Pero se le puede derrotar.

No puede ganar. No esté tan seguro.

Pero si usted y yo trabajamos juntos,

tenemos que entender contra qué nos enfrentamos.

¿Y... he dicho yo que trabajaríamos juntos?

No va a vender whisky barato el resto de su vida, ¿me equivoco?

Es una oportunidad. No le dará un portazo en las narices...

Un cura matando abatido en plena calle.

Un predicador.

Por lo que sé, eso es como un cura.

Si él muere, va a tener muchas oportunidades

de hacer lo que ha estado preparando con sus chicos.

¿También lo ve así?

Necesita un predicador muerto. Y otra cosa.

Alguien que le hable a las masas.

Usted y yo, unidos.

Es nuestro. Y nos llevarán a hombros hasta el ayuntamiento.

Y nos cubriremos de oro.

¡Lo haremos, lo haremos!

(RÍE) ¿Socios?

Pero usted tiene medio puro y yo tengo un vaso de whisky.

¡Lárguese!

(Música suspense)

¿Quién le ha convertido en verdugo? -Yo mismo.

-¿Cuándo lo cuelgan?

-Le mandaré una invitación de honor.

-Hágalo.

Tenemos compañía.

¿Noé?

¿A quién te refieres?

Antes estaba hablando de Noé.

¿A qué se refería?

Tu padre acaba de volver de la colina.

No le gustan las armas...

Creo que es mejor que la deje guardada.

¿Eso te preocupa?

¿Lo que pueda decir tu padre?

Dígale que lo siento. ¿Lo hará? Dígaselo, ¿vale?

Yo lo siento.

(Pasos)

Jim... Escucha... Ahora no.

¿Qué puedo hacer por usted? Qué pregunta más estúpida.

Tenemos un restaurante.

Con deliciosos platos en el menú.

Y lo servimos con licor de importación.

¿Dónde está?

-Fue sin querer. -Tendría que romperte la cabeza.

-Estaba borracho. Yo... -¿Qué te he dicho del alcohol?

¿Cuántas veces tengo que decirte que no puedes beber hasta esos límites?

¿Cuántas veces?

-Sí, papá, ya sé que me lo dijiste, pero yo no me acordaba. Lo olvidé.

-Olvidarlo no es excusa, Jing. Te lo he dicho un trillón de veces.

Ya tienes casi 20 años.

¡Ya eres un hombre! ¡No puedes olvidar esas cosas!

Jing.

Mírame.

Hijo.

Mira a papá.

Te llevaré a casa.

Te ataré al establo

y te daré la mayor paliza de tu vida.

Así no lo olvidarás. (LLORA) -No, papá...

-Muy bien.

(SUSPIRA)

Me lo voy a llevar a casa. No, señor.

Está muy bien donde está.

¡Thatch, Billy!

Bien, señor Crown...

No quisiera ser demasiado duro con usted.

Tendrá cosas importantes que hacer,

así que haremos como si esto nunca hubiera pasado.

El juez está en el fuerte.

El chico se quedará aquí hasta que él vuelva.

Le garantizo que el chico será castigado.

Sí, lo creo.

El chico se va a quedar donde está.

Ni que hubiera matado a alguien.

Eso lo veremos en las próximas horas.

¡Me lo llevo de aquí ahora mismo!

Ningún juez bastardo castigará a mi chico. Eso es cosa mía.

Yo lo haré. Mi chico, mi ley.

Le doy 10 segundos para liberarlo, si no, lo haré yo.

Jim... Dulcey..., vuelve a la cocina.

Pero el hombre que te decía antes... ¡Dulcey!

Es que está allí.

Cuánto tiempo, Jim. Cierto, desde luego que sí.

¿Evelyn? ¿Hillsborough, Hall City?

Cierto. -Ya ha pasado su tiempo.

Señor McQueen, quisiera presentarle a un amigo mío, él es Wiley Harpe.

El señor McQueen quiere llevarse a un prisionero a casa.

Tiene su propia ley.

Eso he oído.

Yo no lo haría, señor McQueen.

-Ya nos veremos.

Jim, ¿es amigo tuyo?

Es una larga historia.

Oh, le daré una habitación mejor.

No sabía que teníamos aquí una celebridad.

Jovencita, no se crea una palabra de lo que él le diga.

Jim, me alegra estar aquí. Por favor, sígame.

Jim...

Ven a mi oficina, viejo amigo. Tenemos que hablar.

Eh, oiga. ¿No me va a soltar?

Hay toda una ciudad ahí fuera que quiere lincharte.

Estás mejor aquí.

No tengo miedo. Me han enseñado a ser un hombre y pienso serlo.

Jing McQueen, este es Wiley Harpe. ¿Quién te enseñó eso?

-Mi papá.

El valor es lo único que un verdadero hombre tiene.

-Y tiene razón.

-¡Suélteme y se lo demostraré!

Doc, quiero hablar con usted.

Un segundo, enseguida vuelvo.

¿Cómo está el predicador? Durmiendo.

No se esperan novedades hasta mañana.

Tengo que atender un parto. ¿Se recuperará?

Sí, me lo ha dicho el mismo.

Y no hay razón para llevarle la contraria.

Hasta la noche.

Doc...

Hágame un favor... Sí...

No se lo cuente a nadie. ¿Por qué?

El chico estará mejor donde está.

Bien, como quiera.

(RÍE) ¡Vaya una sorpresa, qué alegría!

¿Cuánto tiempo hace ya, Wiley? No tengo ni idea.

Te ibas a... Arizona. De eso hace 10 años.

Parece que fuera ayer. ¿Qué has estado haciendo?

Sabes lo de Kingston, ¿no?

Bien, leo los periódicos.

Y... ¿qué periódicos lees?

¿Hay alguna diferencia?

Algunos mienten más que otros.

Está claro que es difícil ser honesto en una región minera.

¿Qué hiciste después de eso? Oh, lo conseguí, Jim, lo conseguí.

(RÍE) En Idaho. Una mina de oro...

Rocas grandes como un puño.

Un hombre me ofrecía 1000 por pie y lo rechacé.

Tengo a mis socios trabajando para mí.

¿Y entonces qué haces aquí? Lo sabes mejor que nadie.

Tú estás aquí. Tienes mucho territorio por explotar.

Me necesitas.

Es cierto. Y pensé en ti enseguida.

¡Lo sabía!

En cuanto recibí las órdenes de Washington, me dije a mí mismo:

"¿Qué estará haciendo Wiley?". Haberme llamado...

He oído que te habías metido en minería

y que habías dejado las pistolas. (RÍE) Oh, nunca...

¿En serio? Aquí estoy, ¿no?

Qué mala suerte no haberlo sabido...

Pero no hay lugar para ti aquí, Wiley.

Me mandarán a un par de hombres pronto.

Y el dinero que cobrarías no te daría para llevar tu estilo de vida.

Déjate de dinero, Jim.

Esta ciudad es muy grande para que la lleve un solo hombre.

Es decir, tienes en pie de guerra a un centenar de personas

con la intención de colgar a un chico.

Necesitas a un hombre fuerte. Eso es cierto.

Y ese soy yo, no un par de hombres que no conoces de nada.

Pero yo no puedo hacer nada.

Me los mandan de Washington.

Pero, Jim, no puedes esperar.

Tienes un gran conflicto aquí con el padre de ese niño

y en la calle te han montado un cadalso.

Esto es cosa de locos.

¿Y tú te quieres implicar?

Bueno, ya lo he hecho.

Te digo que puedo poner calma entre la gente y el muchacho.

Soy yo quien pone calma y voy a seguir siendo yo.

Pero esto se te va a complicar.

Estaré esperando.

Bien dicho.

¿Sabes por dónde hay un buen barbero? Al final de la calle.

Pasada la estación.

Pero yo de ti me esperaría un par de días, ¿sabes?

El señor MacGregor lleva muy mal trabajar el fin de semana.

(RÍE)

Recuerda lo que te dijo tu padre, hijo. Es importante.

Ese chico me recuerda a mí. ¿Has dicho MacGregor?

Al final de la calle. Sí...

Algún día te contaré todo lo de Tombstone.

(Armónica)

(Música suspense)

(Armónica)

(Ruido)

Creo que no sabes lo serio que es esto, Jing.

Ya es hora de que entiendas la situación y que seas sensible.

¿Va a soltarme? El juez lo dirá mañana.

Él me soltará.

Aquí tienes un periódico. Puedes echarle un vistazo.

Gracias.

John L. casi vencido por un inglés. ¿John L.?

¿Te gusta el boxeo? Ahí lo pone.

¿Quién es John L.? ¡Sullivan!

Y ayer un inglés llamado Mitchell casi le gana.

Oh...

¿No conoces a John L. Sullivan?

No.

¿Es que no lees los periódicos? (OFENDIDO) ¡Claro que los leo!

¡Más de los que usted podría!

¿Cuántos años tienes, Jing?

Casi 20.

Casi 20 y no he hecho nada bien.

Él me lo dice.

Siempre me lo dice.

Todo el tiempo.

"¿Qué te pasa, Jingo Bo?

¿Por qué no haces nada bien?".

Casi 20 años sin haber hecho nada bien.

¿Fuiste al colegio? (ENFADADO) ¡Claro que fui al colegio!

¿Qué se cree, sheriff? ¡He ido al colegio como cualquiera!

He tenido cuatro, o tal vez cinco profesores en el rancho solo para mí

que me enseñaron todo. ¡Cuatro, cinco, tal vez más!

Ya sé que está muy mal lo de Parson...

No puedo ayudarle.

Y espero que alguien pueda.

No puedo hacer nada más.

Estaba borracho.

Jing, sigue tocando la armónica.

Lo sabes hacer muy bien.

(Música suave)

(Armónica)

El sheriff Crown hace su trabajo.

Mantiene la paz con una mano en su 44 y la otra en el bolsillo,

sin gastos extra, sin pedir aumentos,

sin tratos lucrativos con ninguna empresa.

Aunque a veces un millonario

provoque incendios como el que tenemos ahí.

Ah, lo olvidaba...

Usted conoció a Jim Crown en Kansas, así que qué le voy a contar yo.

¿Usted le conoce bien? Le echo una mano cuando lo necesita.

¿Como ayudante? Ayudante,

barbero...

Un hombre para todo.

¿Quién más le ayuda? Sí, Francis...

Es un romántico.

Escritor... Todo un soñador.

Y dos más en camino.

¿Quién lo ha dicho?

Lo he oído. Pues ha oído mal.

Hay nadie que le ayude aparte de Francis y yo.

No lo hay.

Aféiteme bien apuradamente, señor MacGregor.

Cuando termine, póngame un poco de crema perfumada.

Hoy será un gran día.

(Bullicio)

¡Atención!

¿Estáis listos para este gran momento?

Se acerca el momento.

¿Estáis listos?

¡Justicia para McQueen!

¡Miradlo bien, amigos! ¡Miradlo bien, miradlo bien!

¡Esto es lo que pide la gente de esta ciudad!

¡Escuchad el grito aclamador de miles de voces!

¡Y, te lo advierto, esto va a ser para ti

y para todos los malditos ricos piratas al otro lado del río!

¡Aquí pondremos al maldito chico,

a su padre Mike y a todos los suyos!

(Cánticos)

¡Va!

¡Va!

¡Vamos!

(Cánticos)

Desde luego sabe cómo animarlos.

Déjalo, ya me encargaré cuando llegue el momento.

Ahora es el momento.

¿Sabe lo que me pide? Nadie le pide que se rinda.

Lo que diga no me hará cambiar de opinión.

Haga lo que haga, pienso salir ahí fuera

y no pararé hasta poner orden.

Lo podemos poner en un tren nocturno

que lo lleve al fuerte y tenerlo a salvo antes de las 10 la mañana.

Le he dicho que no voy a huir. Nadie le pide que huya.

Pero se lo debe.

A Jing.

¿El qué...? ¿Qué iba a decir?

Es increíble, solo se ve una imagen. -¡Cállate!

¿Y? ¿Qué quiere decir?

-De 110 a 161 pies cuadrados. -Thatch...

-Es el parque de Yellowstone.

-Muy bien, sheriff. Espero. No sé de qué está hablando.

Lo único que quiero es que guarde su temperamento irlandés

y use la cabeza. Le está dando a ese hombre lo que busca.

No le dejará hasta partirle en dos.

Me lo ha dicho el mismo. Nadie me romperá en dos.

Ni aquí ni en ninguna parte.

Nadie lo ha hecho nunca, desde Pittsburgh hasta Boston.

Así que insiste... Así es.

Aunque su pobre hijo muera por ello.

¿Pobre hijo? Eso he dicho.

Y es lo que iba a decir antes.

Lo único que le preocupa es enfadar a papá. Solo eso y nada más.

Lo único que le preocupa.

En el fuerte Smith tendrá un juicio justo. Aquí no.

¡La ley es la misma en todas partes! Hay una multitud ahí abajo.

Escuche.

Aparte a un lado su orgullo y escuche.

No se meta...

Quiere llevarlo al fuerte Smith, ¿no es eso?

¿Y qué pasa si allí lo consideran...?

¿Y si...?

Usted no puede hacer nada... Ese chico...

¡Qué chico! ¡Es un hombre! En su cabeza es un niño.

¡Suéltame, Chad!

Está usted hablando de mi hijo, señor.

Está hablando de Jing McQueen y no de cualquier otra persona.

No hay nada malo en él.

Es un hombre con la cabeza bien pegada a los hombros.

¡Le ha faltado el respeto a mi hijo!

Y no hay nada malo en él.

Muy bien, Mike.

No se lo tenga en cuenta.

Le va a costar mucho tiempo asumirlo.

Sí...

(Silencio)

¿Ya ha hecho un trato, sheriff?

-Jim...

¿Cómo está el ambiente?

(Cánticos)

Pero, aún aterrado por la imagen de aquel marino con una sola pierna,

yo era, de los hombres del capitán, quien menos le tenía.

En las noches en que bebía más ron de lo que su cabeza podía aguantar,

cantaba sus viejas canciones marineras

impías y salvajes ajeno a nosotros, pero...

Sigue.

Sigue, por favor.

Ha prometido no escapar.

Cogí las llaves de su mesa.

¡Eh! (BALBUCEA)

¿Cómo se llama? "La isla del tesoro".

¡Sí! ¡"La isla del tesoro"!

Seguid.

¿Ya se marcha? De momento.

(Música suave)

(Armónica)

Espero no haber... No...

Parece tan...

Lo sé.

¿Usted cree?

Sí.

Su padre quiere que sea un águila.

Pero solo es un pajarito...

con el ala rota.

(Música suspense)

Debo ser el primer hombre en la historia

a quien disparan una bala mal colocada.

Fui a por ese chico al instante. Así de simple.

No he tenido noción de lo que estaba pasando.

Y me disparó...

Me balanceé sobre él, y esto es lo que tuve.

No quiero que vayan diciendo que estoy aquí

porque fui demasiado estúpido de seguir a ese chico adonde estaba.

Lo van a juzgar.

No... Mañana será el juicio.

No hay ningún motivo por qué juzgarlo. Haga el favor de decírselo.

Que se vaya a casa.

(Gritos)

No debe ir a casa, tal y como le dije.

Si le coge esta gente, no llegará mañana.

¿Qué clase de predicador cristiano sería?

¡Parson! Si usted no le acusa, no podré retenerlo.

(SUSPIRA) Bien... Mándelo a casa.

¿Quiere que lo deje en libertad con este panorama?

No debe estar enjaulado. No es lugar para un niño como él.

Tal vez...

Pero es una locura dejarlo tirado en la calle al amparo de esos hombres.

Cierto.

Mi calle. Mi ciudad.

Y lo que pasó es responsabilidad mía.

Parson, veo que ya se encuentra mejor. No lo sabía.

-No se lo han dicho. -No.

Me alegra saber lo que piensa.

No importa lo que diga la ley. Jing responderá ante mí.

Como siempre ha sido y siempre será. Tiene mi palabra.

-No voy a presentar cargos. ¡Parson!

Déjame terminar. No, escúchame.

¿Quiere que haya otro altercado? ¿Quiere que maten a ese chico?

¡Sheriff! Pues están yendo por buen camino.

Así es como lo conseguirán. Crown, él...

Mi trabajo es traer la paz. Debe entenderlo.

Oigo su orgullo fracasado respecto a lo que quería que fuera su hijo.

Tengo a un muchacho encerrado que solo sabe decir "lo siento".

Si lo que tengo que hacer es traer la paz, lo haré.

Jing McQueen es irresponsable.

Usted lo provoca y pone en cuestión su valor cientos de veces al día

para que se levante y sea un hombre.

Así están las cosas.

Lleva mucha presión encima y, al final, conseguirá que lo maten

y pasará... Esta noche pasará. Saque a mi hijo de esa jaula.

Mike, ¿por qué no me escucha? ¿Se lo lleva a casa?

-Sí. Y construiré un nuevo establo.

Daré dinero a aquellos que perdieron caballos.

Y sus facturas del médico.

Y seré el primer McQueen en 17 generaciones

que hará un donativo para la construcción de una iglesia.

-Está bien.

-Ya ve lo que se propone.

-Deje libre al chico.

-Gracias, Parson.

Trae los caballos.

(Música tensión)

¡Le dije que mi padre me sacaría! -No importa, Jing.

-Es cierto. Y que no dejarías que me juzgaran esos bastardos.

-Muy bien. Ahora ves afuera, hijo, y ensilla al caballo.

Haga una cosa por mí...

Llévelo a casa tan rápido como pueda.

Nos iremos cuando estemos preparados, pero no antes.

Un minuto, hijo.

¿Dónde está su arma?

¿Seguro que la quiere?

Espero que no tenga que usarla. No le podré ayudar.

Vamos.

-Ahí están los caballos.

(Silencio)

Parson no ha presentado cargos. El señor...

El señor McQueen compensará los daños a todos los afectados.

(Gritos)

Pagará los gastos. Pagará todos los gastos.

¡Como yo dije!

¡Parson no lo denuncia!

¿Cuánto le pagan? ¿Cuánto dinero?

-¿De quién es esta ciudad?

¿Suya, McQueen, o nuestra?

Atrás, no responda.

¿Qué de quién es esta ciudad? ¡Yo le enseñaré de quién es!

¿Quieres matarte a ti mismo? Entonces sigue hablando.

Coge el caballo y vete.

-Tiene razón, hijito. -No me llame "hijito".

¡Wiley!

Lo tienes bien, hijito. Papá te lo pagará todo.

No importa que dispares al predicador,

quemes un establo lleno de caballos...

¿Queréis arreglarlo?

Bien, creo que puedo pagarlo.

Toma. -¡Jing!

-Déjelo.

Todo tuyo, hijito. Vamos, lámelo.

Adelante.

(Risas)

¡No!

-Vamos, Jing.

Muy bien, Wiley, ha sido una jugada divertida.

Vamos todos, démosle un gran aplauso.

No hagas eso.

-¿Qué es lo que quiere? ¿Qué pretende?

-Miro esta ciudad alrededor y todo lo que veo es un pueblo aburrido.

(Gritos)

He vivido toda mi vida en Tombstone

y ahora pretendo instalarme aquí.

Yo no sé con el sheriff,

pero nadie se mete con Wiley Harpe, señor McQueen. Nadie.

(Gritos aprobación)

Vamos, hijo. Vamos. -¡Suéltame!

Nadie me trata así.

Ni él ni nadie.

Vamos, señor.

Su turno.

¡Venga! Nadie va a disparar aquí, salvo yo.

¿Está claro? Vete a casa, Jing. ¡Vamos!

¡No me toque! -¡Jing!

-Me mantengo firme. Nadie me echará de la ciudad.

Ni tú ni el sheriff ni este otro.

Antes los mato. ¿Lo ha entendido, señor?

¡Señor Harpe, me quedo en la ciudad! ¡Ni me echa usted ni nadie!

(Música tensión)

Ve adentro.

Cuide usted mismo a su hijo, señor McQueen.

-Thatch.

Ve a por Glensy y quedaos junto a mí.

Muy bien, todo el mundo que despeje esto. Váyanse a casa.

Vamos.

¿Caramelos?

Si abre su boca una vez más, se pasará un mes entre rejas.

¿Entendido?

Ve a ver dónde va y vigila que no se meta en líos.

Pero yo no sé dónde... Ve y haz lo que te digo.

(Música)

(Silencio)

Tengo bollos y mermelada. No me diga. ¡Tráigalos!

Con toda la excitación, casi me olvido de comer.

¿Seguro que puedes pagarlo?

(RÍE) La señorita lo cree. No se te vaya a olvidar, entonces.

¿Un café, Jim? Vamos, pago yo.

Sí, por favor, Dulcey.

Seguro que en Idaho no tienes nada.

¿Quieres ver algo? No hace falta.

Miles de dólares cada hectárea, ¿eh? Tal vez más.

Tenías bastante madera que te daba para vivir bien

hasta que decidiste apostarlo todo.

(RÍE) Vamos, no me hagas reír. Lo sé, Wiley.

Te atraparon en un asalto...

y el juez decidió darte

12 horas para dejar la ciudad.

Sírvenos, Dulcey. Esta la pagaré yo.

Seguro que tengo quince peniques aquí.

Sí, míralos.

Dos de 10.

Quédate el cambio.

(RÍE)

¿Qué opinas tú de eso?

Que tal vez tú lo organizaste...

Y que metiste a tus socios diciendo que era cosa segura.

Mentira, claro. Todo mentira.

¿Azúcar?

¿Sabes? Yo creía que eras una persona sensata,

que no creía todo lo que oía. Y no lo hago.

Hay dos caras en una moneda. Siempre.

Y en el caso del mundo contra Wiley Harpe,

esas dos caras son del todo opuestas.

Dos historias en las que has estado.

Me hablaste de un tal Ben Thomson en Osworth

y en la ciudad dicen que nunca estuviste allí.

Dijiste que perseguiste al diablo en Tombstone

y Bill Brigle dijo que el diablo eras tú.

¿Bill?

(RÍE)

Ese malnacido...

¿Cómo pueden aparecer algunas personas de una manera

pero en realidad ser del todo opuestas?

Sheriff...

Disculpa.

El 4-19 llega en 15 minutos. Coge un caballo.

Ve tan rápido como puedas y espera allí.

Dos historias.

Cada una de ellas con algo en común.

Un hombre viene a mi ciudad y yo le ofrezco mi casa

y le permito que intervenga

en el caso de un hombre abatido en la calle.

La otra historia, la mía.

Esta es mejor.

Se trata de un hombre sin escrúpulos

que intenta robar todo lo que esté a su alcance.

¿Quieres echarme?

Lo intentaré.

Llegado el momento.

Dulcey,

es mejor que cojas el dinero mientras estés a tiempo.

(Música tensión)

Siéntese, por favor, me pone nerviosa.

Y tómese el café, se va a enfriar.

(Risas)

Y después el gran hombre de Idaho

cogió al chico y un caramelo de colores

y le dijo que lo lamiera, y el chico lo quería.

Le bastó insistir una vez y el chico lo lamió.

Eh, veo que has dejado tu barra de caramelo esta noche.

Eso es un trago muy fuerte para un chico, hijito.

¿Qué tal si te tomas un helado?

(Risas)

Jing, Jing McQuenn.

¿Papá te ha dejado beber?

(Silencio)

-¡Jing!

Venga, nos vamos. -Te lo dije.

-Sé lo que dijiste. Ahora te lo digo yo. Nos vamos.

-¡Que no!

¿Tú...

quieres que huya

corriendo a casa?

-Hijo, a veces es mejor... -¡No, no lo es!

¡Tú me lo has enseñado!

¡Dijiste que un hombre nunca huye, nunca!

Dijiste que un hombre tiene que enfrentarse a sus problemas.

Lo dijiste una vez y otra vez y otra y otra...

-Bien, déjame que te explique... -No hay nada que explicar.

Ese hombre se burla de mí y tú quieres que huya.

¿Qué me has dicho toda la vida? -Oye, escúchame.

-He estado escuchando. He escuchado 19 años.

¿Me has mentido estos 19 años?

¿Es eso?

-Jing, quieres matarte. ¿Es eso lo que quieres?

-¿Qué dijiste acerca de eso?

Dijiste que hay algo peor que ser asesinado.

-¡Cállate! ¡Que te calles y vengas conmigo a casa!

-¡He dicho que no!

(Música tensión)

¡Vete tú!

Yo me quedo.

(Música melancólica)

¿Qué ha pasado?

-No viene.

Le he gritado, pero se queda.

(Música tensión)

El enterrador va a tener trabajo.

-¿A qué se refiere?

-Quedaos aquí.

Vuelvo enseguida.

(Risas)

A algunos hombres les gusta el whisky,

a otros los puros,

pero muy de vez en cuando encontramos a uno al que le gustan los caramelos.

¡Y no tienen alcohol!

-Y un vaso de leche. ¿Qué os parece?

-¿Por qué no se lo preguntamos?

Jing. Lárgate.

-Mirad, es su niñera. -¡He dicho que te largues!

Ven conmigo, tenemos que hablar. Vamos, será un momento.

(Gritos, risas)

Escúchame, quiero decirte algo. No quiero hablar contigo.

Solo será un momento. Te he dicho que no quiero hablar...

Es lo mejor para todos.

El 4-19 llega 10 minutos tarde. Esperaremos.

Eh, espere un momento. No me habían dicho de qué iba esto.

Queremos salvarle.

¿Cuánto cuesta enviar un paquete de unas 160 libras?

¿Exprés o normal? Mejor el normal.

Tengo que mirarlo. Olvídelo. Cárguelo en mi cuenta.

Pero, un segundo, un segundo, un segundo.

¿Dónde se supone que tiene que apearse?

Bueno, supongo que cuando se despierte

él mismo decidirá dónde apearse. Pero...

162 libras...

A ver...

Normal, normal.

Paquete normal.

(Música)

86,48.

(SE QUEJA)

-¿Qué le ocurre?

Creo que tiene las piernas un poquito...

-No suelo hacer esto...

¿Qué es lo que quiere?

-¿He dicho que quisiera algo? -No hace falta, señor.

He tratado con mucha gente como usted y sé cómo piensa.

-Usted no me domará, señor McQueen.

-Ya lo creo. Es como un cuervo.

Tal vez no pueda domar al predicador Parson

o al bastardo de Crown o a algún otro,

¿pero a Wiley Harpe?

Oh, seguro que puedo hacer algo por usted.

Me mandó un aviso, señor,

y le aseguro que sé ver los avisos cuando los tengo delante.

No hay ninguna duda.

Podía haber disparado a mi hijo ahí afuera

y recibir una medalla por ello.

Estoy ciego, pero no tanto. Entonces, ¿qué es lo que quiere?

-Tengo que pensarlo. -¡No es verdad!

¡No! Lleva pensando en ello las últimas 48 horas.

¿Qué es lo que quiere, Harpe? ¿Dinero? Es suyo.

¿Poder? Es suyo. Está hambriento. Lo desea.

Desea lo que no puede tener. Por eso no mató a mi hijo.

¿Y qué es? ¿Prestigio? ¿Relevancia? ¿Autoridad?

Muy bien.

Tengo a un senador. Yo le di el puesto.

Tengo un hombre en un alto cargo de justicia.

-No me diga más.

(RÍE)

¡Ley! Eso es, ¿eh? Quiere el trabajo de Crown...

Y todo lo que viene con él...

Cinco ciudades, el ferrocarril, 15 centros de comercio,

miles de millas cuadradas y ningún muerto.

Muy bien, señor. Es suyo.

Perdonen que interrumpa.

Estás perdonado. Pero tú no.

Quieres mi trabajo, ¿no es eso?

Pues necesitarás algo más que a McQueen.

Tendrás que pasar sobre mí primero

y después sobre muchas personas que siempre han querido

una ley justa para su ciudad.

¿Lo hacemos por las armas o lo hacemos así?

(Disparos)

¡Harpe! ¡Harpe! ¡Alejaos de mí!

¡Harpe! ¿Dónde estás? ¡Ven y dame otro caramelo, Harpe!

¡Vamos, Harpe!

Alguien tendrá que detenerlo. Es tu trabajo, sheriff.

-Dejad al chico en paz. Me lo llevo conmigo.

No podrá. Ya lo creo.

Thatch, Billy.

Aleluya.

Otra vez como en Tombstone, ¿verdad?

Me pregunto si me dejarás hacerlo a mí, Wiley.

Si dejarás tus pistolas quietas donde están.

El chico se mueve como un perro cojo.

Eres un corrupto.

Un maldito estafador y un mentiroso.

Venderías a tu madre, o a tu mujer, y lo que sacaras

te lo gastarías en prostitutas.

Es hora de que hagas algo con tu mano derecha

y que tu mano izquierda no se entere,

igual que hacíamos en los viejos tiempos,

cuando aún no era sheriff.

Parson no ha muerto...

Y por eso hemos roto un par de reglas.

O eso creo.

Muy bien, Jing, no quiero hacerte daño.

Nadie lo quiere.

Se acabó.

Debes venir conmigo.

Nos vamos al fuerte Smith

y le cuentas toda la historia al juez Parker, como debe ser.

Hemos llegado más lejos de lo debido.

Ahora vendrás conmigo.

¿Has entendido, Jing?

Nadie quiere herirte.

Quiero que vayamos en paz.

De eso nada, sheriff.

Tranquilo, chico. (ENFADADO) ¡No me llame chico!

-¡No, Jing!

-Muy bien, sheriff.

Vamos, dispare.

(Música tensión)

¿Estás herido?

Estoy bien, Dulcey.

(Música)

Gracias.

(Música tensión)

(Música melancólica)

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Mañanas de cine - Ala rota

04 feb 2021

Jingo, hijo de uno de los ganaderos más importantes de la zona, es acusado de herir de gravedad al predicador Parsons. Cuando éste último se recupera, decide no presentar cargos y olvidar el incidente, pero no todos en la ciudad piensan lo mismo.

Contenido disponible hasta el 14 de enero de 2022.

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