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Para todos los públicos Mañanas de cine - Sartana en el valle del oro - ver ahora
Transcripción completa

(Canción en inglés)

¿Cómo puede ese amigo tuyo deberte una suma tan grande?

-Es una historia muy larga de contar.

(Continúa la canción)

¡So!

Dile a ese amigo que te debe el dinero

que lo recordaremos en nuestras oraciones.

-Lo agradecerá mucho. -Adiós. Hasta la vista.

-¿Busca a alguien, forastero?

-¿Dónde está el sheriff?

-Mírelo, lo llevan al cementerio.

(Música fúnebre)

Aquí los sheriff tienen una vida muy corta últimamente.

-El próximo durará hasta que se acabe el mundo.

-¿Ah, sí?

Parecen palabras de un profeta. -Son palabras de Jim Sparrow.

-Tengo la garganta tan seca,

que esta jarra se me acabará antes de llegar al estómago.

Tráeme otra. -Enseguida.

-Ya está bien.

Esta noche tienes una suerte increíble.

Si continúas así, a la próxima vuelta me largaré.

Haz lo que quieras.

Ten por seguro

que a algún otro le interesará ocupar tu sitio en la partida.

Acércate, forastero, adelante. Sed bienvenido.

Una carta.

Tiene todo el aire de quien busca una recompensa de 10 000 .

(RÍEN)

Lo has adivinado, aunque he llegado demasiado pronto.

Gracias por la invitación.

Es una gran satisfacción llegar a un pueblo desconocido

y encontrarse frente a frente con caras amigas.

¿Sabes? Me he encontrado con tantos chacales como tú,

que me parece conocerte.

¿Cuántos ha matado últimamente? 12.

¿12?

Pues debe de tener un cementerio para él solo.

Puede.

Donde se han enterrado a 12,

también se puede enterrar a otro.

El 13 siempre me ha proporcionado fortuna, Lee Calloway.

A Sartana todos los números le traen suerte.

Otro idiota que buscaba oro y ha encontrado plomo.

(Música)

¡Vamos!

Hola.

¿Está Norton en su despacho? Sí, señor.

Pero espere, ¿dónde va? No puede entrar.

-10, 20, 30...

-Adelante, siéntate, Sartana.

Ya sabía que habías llegado a la ciudad.

Estaba esperando tus noticias.

Pero no debías haber venido.

Es peligroso que nos vean juntos.

¿Para ti o para mí?

Para los dos.

Ya comprendo.

Tú eres una persona respetable.

Necesito mi dinero.

El doctor me ha aconsejado que cambie de aires.

Te debo 25 000 . (ASIENTE)

¿Es eso?

Aunque había pensado ahorrarme los 10 000 que ofrecen por tu cabeza.

¡Quieto!

Norton, 25 000 .

Vamos, ¿a qué esperas?

(Música)

¡No disparéis, lo queremos vivo!

(Música tensión)

(Música)

¡Arriba las manos!

Me venís siguiendo desde Laredo. Queremos hablar contigo.

-No somos cazadores de recompensas y no vamos armados.

¿Debo creer en vuestra palabra? ¿Qué es lo que queréis?

¿Conoces a los hermanos Douglas? Mañana serán ahorcados.

Sí, lo tienen merecido. El sepulturero estará contento.

Han robado una caja de lingotes de oro al ejército.

Por eso te hemos seguido.

Para proponerte un buen negocio.

-Vaya...

Al fin traes la comida.

-Los Douglas pueden esperar.

-Pruébala tú, Willy.

-Buenísima.

Tú puedes marcharte.

-Es vuestra última cena, hecha de acuerdo con el reglamento.

Pollo, vino, dulces y fruta.

Pero yo digo que esto es un contrasentido.

Roban, maltratan a la gente, cometen un asesinato

y les tratan como a reyes.

¿Y a esto llaman justicia?

Compruébalo. Pollo, vino, dulces y fruta.

Cómetela tú y tu compañero.

A ver si reventáis.

¿No la quieres? No.

¿La queréis vosotros? No.

-¿Hay alguna cosa que pueda hacer por vosotros?

Sí, perro bastardo. Largarte.

Comamos, Willy.

Es pecado dejar que se estropee esta maravillosa comida.

(Toses)

Bien.

Muchachos.

Esta vez tengo la impresión de que será verdaderamente el final.

¿Dónde diablos estará Slim?

Ya debería habernos sacado de aquí.

¿Pero a qué está esperando?

¿A que estemos colgados por el cuello?

Oye, Anthony,

es propio de Slim hacerse esperar.

Nuestro querido hermanito

tendrá cosas más agradables en qué pensar.

¿Qué tratas de insinuar, animal?

Eso mismo que estás pensando, aunque tú tengas miedo de admitirlo.

Esa mujer será la causa de nuestro fin,

créeme, Anthony, y también tú.

¿Juanita? No, no...

Slim...

Es nuestro hermano, no nos traicionará.

No nos dejará muertos.

(Música)

Perdonadme si no he llamado.

Con las armas no se juega.

Así, muy bien.

Y ahora entrad ahí.

(RÍE)

La justicia es igual para todos. (RÍE)

Sentaos cómodamente.

Amigo, no sé quién eres, pero es el cielo quien te envía.

Abre la puerta, anda.

Calma, calma.

No soy un filántropo

ni me conformo con un gracias o un apretón de manos.

He venido a proponeros un negocio.

Vuestra vida contra el 50 % del oro que habéis robado al ejército.

No sé a qué te refieres, nosotros no tenemos oro.

Piénsalo mejor, Anthony Douglas.

Está bien, de acuerdo.

Fuimos nosotros quienes robamos el oro

y lo tenemos escondido en un lugar seguro.

Hay para todos.

Lo dividiremos en cinco partes iguales.

No.

No, no, espera un momento. Te daremos un tercio.

No. El 50 %. ¿Vosotros qué decís?

Sí.

Está bien.

De ahora en adelante, si queréis no tener problemas,

haréis solo aquello que yo diga.

Gracias. No hay de qué.

(Música)

Acamparemos aquí, me parece un sitio tranquilo.

Tú, cuida de los caballos.

Qué alegría. No sé qué es lo que vamos a comer.

Hicimos muy mal rechazando aquella maravillosa cena.

Pollo, vino, dulces y fruta.

Y ahora qué comeremos, ¿eh?

¿Acaso los caballos? (TOSE)

Siempre eres el único en lamentarte.

Piensas solamente en tu estómago.

Alguien debe preocuparse, puesto que ningún otro lo piensa.

Ahora, Anthony,

debemos hablar de negocios.

¿Dónde tenéis el oro que robasteis?

Escondido en el infierno.

A 10 días de caballo.

Entonces, tendremos que vivir juntos esos 10 días.

(ASIENTE)

Será un placer.

Bien, ¿qué hacemos?

¿A qué esperamos para liquidarlo?

No hay prisa.

Primero, quiero divertirme un poco. De otro modo no me gusta.

(RÍE) Sí, como el gato con el ratón.

Escucha, ¿por qué me dais a mí este encargo?

Eres demasiado joven.

Whisky para todos. Sí, enseguida.

-Suéltame.

Otro.

Si les interesa, está en venta.

(Música)

(TOSE)

¿No es bonita? Por 3 dólares se la doy.

Parece una tontería, pero se necesita trabajar mucho para hacerla.

¿Qué dice? ¿Le interesa?

¿Qué son tres dólares?

Para un buen negocio, es un buen precio.

En la ciudad no encontrará nada igual.

Y si quiere, podrá venderla mucho más cara.

-¡Basta!

Me has destrozado el alma tú y tu musiquilla.

Además, como muñeca, no es ninguna gran cosa.

-La ha roto. ¿Pero cómo se permite...?

Me debe tres dólares, señor. ¡Tres dólares! ¿Comprende?

-Pues claro, claro que lo comprendo.

¿Habéis oído, amigos? Quiere tres dólares.

Dice tres dólares.

Y es justo. Quien rompe, paga, ¿no?

Dime, ¿cómo los quieres? ¿De puño o de plomo?

-¿De plomo?

Tranquilícese, nuestro amigo está bromeando.

Si he comprendido bien, tú andas buscando jaleo.

Y tú lo has encontrado ya, mexicano.

(TOSE)

(RÍE)

Gracias, señor.

Es una lástima que ese bastardo la haya estropeado.

Yo la habría comprado gustosamente.

¿Para Pedrito?

No, para jugar yo con ella antes de dormirme.

Dime, ¿quién te la dio?

Un tal Paco.

Viene de Laredo.

¿Dónde lo puedo encontrar?

Vive a tres millas de la vieja mina, en una bonita casita.

Antes vivía haciendo de sacristán,

pero ahora ha decidido trabajar. Vive sin preocupaciones.

Gracias, amigo.

Me son simpáticos los artistas. Quiero ir a hacerle una visita.

Le dará una alegría al viejo Paco.

Salúdelo de mi parte.

-Deja ya las muñecas, papá. Anda, ven.

-Has adornado demasiado la mesa.

Somos solos tú y yo y no merece la pena.

-A mí me gusta ver la mesa un poco alegre,

aunque estemos los dos solos.

Sirve para hacerme olvidar la miseria, papá.

-Si no te tuviera a ti,

tendría ninguna razón de estar en el mundo.

-¿Sabes? Me estoy aficionando a esta casa, papá.

Y espero que no tengamos que cambiarnos otra vez.

-Tranquilízate, jamás nos moveremos de aquí.

(Relinchos)

He hablado demasiado pronto.

Creo que tendremos que cambiarnos de casa nuevamente.

Escucha, Carmencita,

ahora llegarán unos clientes muy importantes.

Te lo ruego, déjame solo con ellos.

Ya sabes que me pone nervioso hablar de negocios

cuando te tengo a mi lado.

-Bien, como quieras.

-Sal por la puerta trasera.

Hola, Paco. Qué placer veros. ¿Cómo estáis?

Peter,

George y tú, Anthony.

Como verás, seguimos aún con vida.

Ah, es nuestro nuevo socio, Lee Calloway.

Sartana para los amigos. Me alegra mucho conocerle.

Bien, muchachos, yo tengo hambre y la mesa está preparada.

Esto es magnífico.

Parece que nos estuvieras esperando. Cómo me voy a poner.

¿Le interesan estas muñecas? Tienen una bonita música.

Sí, las hago yo. Así entretengo las largas noches.

¿Sabe? Vivo aquí solo con mi hija y...

Y durante el invierno me ayudan a pasar el tiempo.

¿Le gusta...? Deja ya de hablar.

Es divertido, créame.

Me paso noches enteras arriba y... No le des tanta cuerda, Sartana.

Es incansable. Si le dejas hablar,

es capaz de estarte hablando de esas muñequitas

hasta el fin de sus días.

No, no, continúe, me interesa. Bien, ¿qué más quiere que le diga?

Comencé a fabricadas para hacer jugar a mi hija Carmencita

cuando era pequeñita.

Pero ahora se ha hecho una mujer.

Y más que muñecas, lo que necesita son vestidos.

Por eso las hago.

Las hago para venderlas y ganarme algún dinero.

Peter. (ERUCTA)

Puerco... Déjame en paz.

¿Pero qué haces? Trae. (RÍE)

Bonita, ¿eh?

Es precioso este reloj.

¿No funciona? No, está roto.

Lástima.

Sí, una lástima.

Es raro que un hombre como tú tenga en casa un reloj roto

y no lo repare.

Decídete, Anthony, anda, ¿a qué esperamos?

Paco, ven aquí.

Siéntate, tenemos que charlar un poco.

¿Dónde has escondido el botín? ¿El botín?

¿Pero de qué botín hablas, Anthony? ¿Pero cómo? ¿No te acuerdas de nada?

El dinero por el cual estuviste a punto de ser ahorcado.

Se lo llevó tu hermano Slim.

A mí tan solo me dio una pequeña parte.

Estábamos de acuerdo en eso, ¿no?

Se lo llevó el mismo día en que caísteis en la emboscada.

El mismo día, créeme.

Querrás decir el mismo día en que nos denunciaste

para apoderarte de todo el botín.

¿No es verdad, Paco?

No, yo no he denunciado a nadie. ¡Te lo juro por mi hija!

Yo no he denunciado a nadie, te lo juro.

Debió ser Slim. ¡Él os denunciaría!

No, no, Anthony, no. ¡No!

Así que fue Slim quien se llevó el dinero, ¿eh?

¡No, no, Anthony! ¡Anthony, no dispares!

¡No me mates!

Levántate, Sartana.

Ha llegado el momento de acabar también contigo.

Vamos, levántate.

Ya era hora, hermano, de que liquidaras a Sartana.

Creí que nunca ibas a hacerlo.

(RÍE)

(Música de la muñeca)

Sartana, ya basta.

El espectáculo está resultando monótono.

Estamos cansados de ver siempre lo mismo.

Ahora te toca a ti, Anthony.

(RÍE)

Ha llegado el momento de cambiar totalmente la música.

Y tú, hermano,

puedes hacer que lo pague todo.

(RÍE)

Y con los intereses, si lo crees oportuno.

No quiero matarte con mis manos.

He pensado algo mucho más divertido para ti.

Atadlo.

¿Sabes alguna oración? Pues empieza a rezarla.

Hace poco me preguntaba para qué podría servir esa dinamita.

Ahora lo he descubierto.

Aunque me disgusta no poder cobrar los 10 000 de tu recompensa.

Nos veremos en el infierno.

Así ha quedado disuelta la sociedad con Sartana.

¿Tenía armas tu padre? No, señor.

Mi padre era el hombre más bueno de la tierra.

(Música)

Acamparemos aquí esta noche.

Reemprenderemos el camino mañana al amanecer.

¿Y a dónde iremos?

¿En busca de oro del ejército o de Juanita?

(TOSE) Tú siempre tan gracioso.

(Música de la muñeca)

(TOSE)

Me estás volviendo loco con esa musiquilla.

Párala de una vez, quiero dormir. De acuerdo.

Que sueñes con los angelitos.

Buenas noches.

(Música tensión)

¡Arriba, muchachos!

¿Sorprendidos?

¡Levantaos!

¿No me has oído?

En pie. No tengas miedo.

No soy un fantasma.

Ni tengo ningún interés en serlo.

Por el momento.

Mi cotización ha aumentado, ya no tengo bastante con el 50 %.

Antes debes descubrir dónde está el oro.

¿No lo habías pensado?

Y sin mi ayuda no lo descubrirás jamás.

Solo por eso no estáis en el infierno tú y tus hermanitos.

Vamos, quitaos los cinturones.

Y no tratéis de hacer tonterías.

Tirad las armas a mis pies.

Muy bien, eso es.

No cuentes demasiado con la fortuna, Sartana, podría volverte la espalda.

La fortuna y yo somos viejos amigos, jamás me hará una mala pasada.

¡Maldito!

(Disparo)

(Disparo)

Nos llevaremos también su caballo, le haremos la vida difícil.

No podrá llegar muy lejos a pie.

Pero él está armado y nosotros no.

Nos mantendremos alejados de él sin perderlo de vista.

Tenemos que arreglar dos cuentas, nuestro hermano y el dinero.

¡Sartana!

¿Me oyes?

¡Sartana!

¡Escúchame bien!

Tú estás armado y nosotros no,

pero a pie no conseguirás llegar muy lejos.

Tienes que atravesar el desierto y debes tener en cuenta la sed.

Tengo que hacerte pagar cara la muerte de mi hermano.

Cuando tengas sed,

solo tendrás que tirar las armas y las municiones y venir a beber.

¿Entendido?

Serás siempre bien recibido.

Como verás, el dinero no lo es todo en la vida,

ni tampoco un arma cargada.

Adiós, Sartana, nos veremos en el desierto.

(Risas)

(Música)

(TOSE)

(Continúa la música)

(RÍE)

(Música)

Tenías razón, la fortuna ha estado con él en esta ocasión.

¡So!

Pero antes o después lo cogeremos.

Aunque tengamos que seguirle hasta el fin del mundo.

¡Maldito perro!

Su cara no me es desconocida.

-¿Ahora se encuentra mejor?

Sí, mucho mejor.

Gracias.

¿Qué le ha pasado?

Ha sido una verdadera fortuna

que consiguiera salir vivo del desierto con este calor.

¿A dónde se dirige la diligencia?

A Laredo. ¿A Laredo?

Yo no voy a Laredo.

La verdad es que debo ir a Springfield.

Aunque, pensándolo mejor...

Continuaré hasta la próxima parada. Excelente decisión.

La próxima parada será en mi rancho.

Será mi huésped hasta que se haya recuperado completamente.

Llegaremos dentro de muy poco.

Es muy amable.

Pero será suficiente con que me dé un caballo y algunas provisiones.

Es todo cuanto necesito, por el momento.

Lo tendrá todo. Tendrá todo cuanto desee.

(Música)

Bienvenida a casa, señora.

-Ya estamos en casa.

Adelante, entremos.

No está mal este rancho.

Antes o después tendrá que salir.

Y cuando lo haga, será para ir directamente al cementerio.

(Llaman a la puerta)

Usted es la dueña de la casa, adelante.

¿A qué espera?

Hola.

¿Se encuentra mejor ahora? Sí, sí, gracias.

Le traigo algo para comer.

Gracias, muy amable.

Este baño caliente me ha dejado como nuevo.

Me ha devuelto la vida.

Está aún muy débil

y esto le ayudará a recuperar las fuerzas.

La recompensaré generosamente por todo cuanto ha hecho.

No quiero ser recompensada con dinero.

¿Y qué es lo que quiere? ¿Gratitud? Gratitud, no.

¿Para qué la gratitud?

Tal vez haya quien crea aún en esas bellas cosas, pero yo no.

Bueno, si quieres pagarme los favores...

Solo tienes un modo de hacerlo.

¿No sería mucho mejor dejarlo de una vez?

Peter no volverá a la vida y puede que Juanita esté sola en casa.

No, quiero matarlo como a un perro.

Y no pararé hasta que lo haya conseguido.

Si alguien se atreve a tocar a Juanita,

tendrá el mismo fin, aunque sea mi hermano.

Hay un estupendo día con espléndido sol.

¡Despierta, dormilón! (RÍE)

Ahora te prepararé el desayuno.

Gracias.

Vuelvo enseguida.

Ese perro ya no puede tardar en salir.

Y nosotros lo liquidaremos con un revólver descargado, Anthony.

Ha durado muy poco,

pero quiero que sepas que ha sido todo muy agradable.

¡Lo quiero vivo!

¡Sujétale fuerte, muchacho, es Lee Calloway y vale 10 000 !

¡No le dejéis escapar, es un hombre peligroso!

¡Dispara!

10 000 es mucho dinero.

Haces pagar demasiado cara la hospitalidad en tu lecho.

Me he equivocado.

Te suplico que no me mates.

Tranquilízate.

No vale la pena.

(Música)

(Música)

(CANTA EN INGLÉS)

Whisky. Al momento.

¿Puede darme una habitación? ¿Se quedará solo esta noche?

Depende.

(SIGUE CANTANDO)

Aquí tiene.

Número 4, es el primer piso. Gracias.

Larguémonos, estamos perdiendo lastimosamente el tiempo.

No lo perdemos, George.

Él tiene interés en encontrarnos y, si no lo quitamos de en medio,

no nos dejará en paz hasta el fin de nuestros días.

Anthony, mira, es él. Ese es su caballo.

Estoy seguro de que Sartana debe andar por aquí.

(CANTA)

Whisky.

¿Dónde está el dueño del caballo que hay ahí fuera?

Primer piso.

Número 4.

Gracias, amigo.

(CANTA)

¿Pero qué le he hecho?

Adiós, bonita. ¡Déjame en paz!

(RÍE)

(TARAREA)

Si Sartana sorprende a Slim y le hace hablar, estamos perdidos.

Tenemos que adelantarnos. (TOSE)

Eh, despierta. Llega alguien.

¡Hola!

Ah, sois vosotros.

Bienvenidos.

Comenzábamos a temer por vuestro cuello.

¿Y Juanita? Está allí durmiendo.

¿Y Slim? En el establo.

Ha montado allí su dormitorio.

Ya tenemos a nuestro hermanito en crisis otra vez.

Hace siempre lo mismo cuando tiene algún problema.

Voy un momento a saludarlo.

Vamos, George, cuéntanos. -¿Cómo os ha ido?

¡Anthony! Al fin has vuelto. ¿Qué has hecho?

Estoy contento de volver a verte.

Estoy verdaderamente contento. Comenzaba a estar preocupado.

¿Pero qué te pasa?

Podíamos haber reventado como bestias

si hubiésemos tenido que esperar tu ayuda.

¡Cerdo asqueroso! ¡Pero si yo he venido a Laredo!

Supe que os iban a trasladar a Tucson

para haceros un proceso regular

lo había organizado todo para liberaros durante el viaje.

Cuéntale a cualquier otro esa historia.

Pregúntale a Paco, vino a Laredo conmigo.

Tiene cosas importantes que contarte.

Tenía cosas importantes que contarme.

Lo maté apenas salí de la cárcel. ¿Por qué lo hiciste?

Pretendía quedarse el dinero y murmuraba demasiado.

¿Qué cosas te dijo?

Me contó un montón de mentiras.

Me dijo

que el dinero lo habías cogido tú. ¡Viejo mentiroso!

A mí me dijo que lo habías escondido tú antes de que te detuvieran.

Recibió lo que se merecía, la partida se acabó.

¿Cómo está Juanita?

Está muy bien, te espera.

No hace otra cosa que hablar de ti. Siempre pensaba en ti.

¿Ah, sí?

Yo también la he echado mucho de menos.

La deseaba con locura.

Y me juré a mí mismo que mataría sin piedad

a cualquiera que intentara quitármela.

Quiero verla enseguida. Te acompaño.

También esta vez has salvado la piel, George, viejo zorro.

(RÍE)

(TOSE) ¿Dónde está Peter?

Ha muerto. Muerto.

Y por su muerte nosotros estamos aquí.

Es doloroso, lo sé,

pero es inútil ponernos a llorar encima, creedme.

Mañana,

al amanecer,

iremos a recuperar el cofre del oro.

Estoy harto de esta maldita tierra, quiero marcharme a cambiar de vida,

pero primero debemos preparar la bienvenida

a un amigo que vendrá a hacernos una visita.

¿Y quién es ese amigo? Lee Calloway Sartana.

Ni una persona de cuidado, entonces.

Me quedaré una de sus orejas como recuerdo.

Que descanses, Anthony.

(Disparo)

¡Ahora con el 75 % no tengo bastante!

¡Quiero el 100 %!

(Música de las muñecas)

(AGONIZANDO) Ese Sartana es un hijo de perra, Anthony...

¡Has matado a dos de mis hermanos!

¡Has perdido la lengua!

¡Maldita bestia!

¡No dispares, Sartana, tiraré el revólver!

¡Estoy desarmado! El miedo te ha vuelto cobarde, ¿eh?

¡Me acaba de picar un escorpión! ¡Necesito el cuchillo!

No quiero morir.

¿Oyes?

Quédate todo el oro pero, por favor, no me dejes morir.

Te lo ruego, ayúdame, por...

Mire la caja.

La recuperación de este documento

era lo que más interesaba a nuestro gobierno.

El oro será la recompensa por la misión que ha cumplido.

Tiene 24 horas de tiempo para marcharse de este estado.

Adiós, Sartana.

(Música)

Mañanas de cine - Sartana en el valle del oro

07 abr 2021

El letal pistolero Lee Calloway (Sartana) ayuda a tres hermanos bandidos a escapar de la cárcel con la condición de que le den la mitad del oro robado que han ocultado. Por supuesto, el trío de hermanos traidores no piensa en mantener su parte del trato.

Contenido disponible hasta el 7 de mayo de 2021.

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