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No recomendado para menores de 12 años Mañanas de cine - Plomo sobre Dallas - ver ahora
Transcripción completa

(Banda sonora)

(Banda sonora silbada)

(EL CABALLO RESOPLA)

(RELINCHA)

(Continúa la banda sonora)

(Continúa la banda sonora)

(Continúa la banda sonora)

(Relinchos)

(Continúa la banda sonora)

(Relinchos)

Hola.

Usted debe ser Dale Brice. Exacto, yo soy.

¿Qué pasa en este pueblo que está vacío?

Cuando hace este calor, dormimos hasta que se pone el sol.

¿Dónde está la barbería? Al fondo la verá. Es fácil.

Gracias. Es un placer tenerlo con nosotros.

(Relinchos)

¿Señor? La barba.

¿Está cerca el rancho Tres Cruces?

¿Tres Cruces? Sí.

No lo conozco.

¿Hace mucho que vive usted aquí?

Sí, mucho, figúrese, llegué a los tres años.

-¡Y tiene 100!

(RÍE)

¿Alguno de ustedes conoce el rancho?

-No. ¿Ni al señor Ralston?

Tampoco. Es su dueño.

Gracias.

(Piano)

(CANTA EN INGLÉS)

¿Whisky?

Sí.

Un momento.

La botella.

A propósito,

quizá conozcas el rancho Tres Cruces.

No.

Yo... Yo no conozco ese rancho.

¿Y el nombre de Ralston tampoco?

No.

De todos modos, es que tengo mala memoria.

(CONTINÚA CANTANDO EN INGLÉS)

(CONTINÚA CANTANDO EN INGLÉS)

Hola.

Creo que no te gusta cómo canto.

¿Por qué?

Por eso.

Al contrario, para escuchar una canción

no hace falta mirar a quien la canta.

No sé si es un cumplido o no.

Ahora no canto.

Quizás puedas mirarme.

¿Vale la pena?

Soy muy tímida.

Yo también.

Siéntate.

¿Whisky?

Veo que eres...

un ser humano.

¿Y bien?

Tu cara es tan agradable como tu voz.

Algo es algo.

Y tu voz es muy bonita.

Eso va estando mejor.

Háblame del pueblo. ¿Tombstone?

No hay mucho que decir.

A pesar de eso.

Hace algunos años,

fue un centro ganadero bastante importante,

pero la mayoría de los rancheros

vendieron sus tierras al ferrocarril.

Y desde que se terminó la línea,

la ciudad es solamente un lugar de paso.

¿Y los rancheros?

Muchos se fueron.

La compañía les pagó bien.

Pero quedan algunos, ¿no?

Pues sí.

La zona sur de la ciudad es un buen paso de ganado.

El rancho Minester está allí.

Y, dime, ¿quién es el propietario?

Veo que te gusta más mi voz que mi rostro.

Me interesa saber de los lugares que visito.

Comprendo.

Pero cualquiera puede informarte.

Espera.

He de volver a cantar.

Perdona.

Quieto.

¡Ah!

¡Ah!

¿Qué quieres de Ralston?

Es... un amigo.

Un amigo...

Nadie lo conoce por aquí.

-¿Por qué lo buscas en el pueblo?

Aquí nació.

-¡No le conocemos!

¿Me entiendes?

No le conocemos.

¿Por qué se toman tanto interés por un desconocido?

¡Déjanos tranquilos!

¡Si no tienes nada que contarnos,

será mejor que por la mañana abandones el pueblo!

¿Mejor...

para quién?

(RÍEN)

-Para ti. (RÍE)

(LOS CABALLOS RESOPLAN Y RELINCHAN)

¿Es usted el representante de la compañía?

Sí. Perdone que entre así,

pero he cabalgado mucho hoy y tengo que regresar a Tombstone.

¿Tombstone? Sí.

Bueno, le escucho,

pero le pido que sea breve.

Quisiera que me hablara del rancho Tres Cruces.

¿Tres Cruces?

Sí, está en Tombstone.

No recuerdo.

Creo que la compañía lo adquirió para el paso del ferrocarril.

Pudiera ser,

pero son tantas las propiedades que hemos adquirido que...

Tendrán constancia de ellas. Desde luego.

Su propietario se llama Ralston.

¿Ralston?

No sé.

Pero le aseguro que si lo adquirió la compañía,

fue en condiciones perfectamente legales.

No he dicho lo contrario.

No creo que pueda ayudarle.

Sí puede hacerlo.

Si no recuerda los nombres de esas propiedades,

présteme los libros de la compañía.

No tengo facultades para ello, son... privados,

pero sí puedo sugerirle

que lo solicite en el Registro Nacional.

Todos nuestros terrenos están registrados.

¿No piensa qué podría forzarle?

Sí.

Pero prefiero no hacerlo.

¿Qué sabe del rancho Tres Cruces, donde está Ralston?

No sé nada.

¿Por qué nadie sabe nada?

¿Por qué todos callan?

He sido demasiado amable.

Puede creerme, es cierto que no sé nada.

Eso vamos a verlo ahora.

¿Sabe que lo que hace está fuera de la ley?

¡Le repito que lo que hace está fuera de la ley!

-¿Llamamos al sheriff? -No. Sacadle fuera.

-Si vuelve,

no piense que va a salir tan bien librado.

(Relincho)

¡Eh, usted!

¡Eh!

Oiga.

¿Qué quiere?

¿Dónde está el sheriff?

Durmiendo, como todo el mundo a estas horas.

Creíamos que se había ido.

Pues no ha sido así.

Lo siento, alquilé su habitación.

Hay otras.

Hoy no, han venido muchos.

Escuche.

Dígale a quien le mandó negarme la habitación

que no pienso salir del pueblo hasta que no aclare...

muchas cosas.

(Música)

(CANTA EN INGLÉS)

Toma usted whisky, ¿verdad? Sí.

No le sirvas.

Bien.

Me parece que no le dijimos con claridad suficiente

que se marchara de aquí.

Es posible que nos explicáramos mal,

pero ahora lo entenderá mejor.

¡Lárguese!

Después del whisky.

Ahora.

Ya que se lo ha bebido, lárguese.

Me encanta su hospitalidad.

¡Ya está!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Cuidado!

¿Dónde lo mataron? -En el salón.

-¿Fue él? -Sí.

-Os dije que lo liquidaseis,

y en lugar de cumplir mis órdenes,

son los nuestros los que desaparecen.

-Fuiste demasiado blando.

-Puede, lo hice para evitar problemas,

pero de esta noche no pasa.

Se acabó. Es una orden.

-Estaba deseando escuchar esas palabras.

Seguidme.

Quietos.

Las armas.

Asesinos.

Vamos a dar un pequeño paseo.

Andando.

(RELINCHA)

¿Quién os mandó asesinarme?

¿Qué ha pasado con Ralston?

No lo sé.

No le conozco. Ya.

¿Y el rancho Tres Cruces?

No sé.

Me atacaron en la habitación del hotel.

Siga.

Quise llevarlos a su oficina, pero había otro fuera.

¿Cree que intentaban robarle? No.

¿Por qué, entonces, le atacaron? No lo sé.

Escuche, esta ciudad ha sido siempre tranquila.

Sus habitantes no han tenido problemas.

No andan a tiro limpio por las calles.

¿Es uno de sus habitantes?

No.

¿Seguro?

Desde luego. ¿Y usted? ¿Le conocía?

No.

Creo que me va a tener que contestar

a unas cuantas preguntas.

Todo lo que me ha contado

es muy extraño.

Lo sé, sheriff, pero también es muy extraño

que nadie quiera saber nada del rancho Tres Cruces

ni de su propietario.

Salvo que sea verdad y nadie conozca a ese tal Ralston.

Eso no es posible, él vivió aquí.

Jamás oí hablar de él.

Pero usted llegó después de que los ganaderos

vendieran sus tierras al ferrocarril.

¿No se habrá equivocado de pueblo?

No.

Además, esos intentos de acabar conmigo...

Si no conocen a Ralston

ni a las tierras ni a sus propietarios,

yo me pregunto, sheriff, ¿por qué iban a atacarme?

(RÍE)

Estos hombres no son del pueblo.

Puede que le vinieran siguiendo. No.

De todas maneras, voy a decirle algo.

No quiero más peleas,

y mucho menos, cadáveres.

Le repito que esta ciudad es tranquila.

Y quiero que siga siéndolo.

¿Entendido?

De acuerdo.

Significa esto que como se origine otra pelea,

tendré que detenerle.

Sí, gracias, sheriff. Se lo digo en serio.

(EL CABALLO RESOPLA)

Quiero poner un telegrama.

Aquí tiene. Gracias.

"Ruego...

envíen delimitación

rancho Tres Cruces".

Va al Registro General de Propiedades.

Bien.

Guárdese el resto, volveré a por la respuesta.

Gracias.

No sabía que habías vuelto.

Acabo de llegar.

¿Puedo tomar una copa?

Sí.

No terminó ahí la cosa, ¿verdad?

No.

Sé que volvieron a atacarte.

Sí.

¿Quién es ese Ralston?

Un ranchero.

¿Amigo tuyo? No le conozco.

Pero...

Entonces, ¿por qué ese interés en matarte por un desconocido?

Abandona este asunto.

No puedo hacerlo.

Hay cosas que un hombre está obligado a resolver.

¿Quién te ordenó que me convencieras?

Nadie.

Tienes que decirme quién fue.

Solo quiero que no te pase nada.

Muy sentimental.

Es la verdad.

Hay demasiado interés por parte de todos en que te crea.

De acuerdo.

Fue Burkett.

Él me obligó a convencerte de que abandonases la ciudad.

Sigue.

Es el capataz de Terry Morse.

Dueño del Paso de Minester.

No sé si he hecho bien en contártelo.

¿El señor Terry Morse? Está en la cerca.

Gracias.

Así.

Tírale fuerte.

(Relinchos)

Eso es.

No dejes que te desmonte. -No, señor.

¡Va, vamos!

¡Vamos! -Ahí va bien.

¡Tírale más fuerte aún!

¡Dale otra vuelta! ¿Señor Morse?

Sí. Dígame.

Llevo dos días tratando de localizar a Ralston.

¿Ralston?

Sí, es el dueño del rancho Tres Cruces.

¿Y por qué viene a preguntármelo a mí?

Parece que en el pueblo nadie quiere oír hablar de él.

¿Y piensa que yo...?

Su capataz tiene interés en que abandone el pueblo

sin encontrar al señor Ralston.

¿Qué sabe usted?

-Así, tranquilo. -Nada.

Pensé que usted podría aclararme la causa.

(EL CABALLO RESOPLA)

Se equivoca. -¡Vamos!

Lo siento, de veras.

-No comprendo el interés de Burkett por usted.

(Relinchos)

Sí.

Conocí a Ralston.

¿Le conoció?

Sí.

Vendió, como tantos otros,

sus tierras a la compañía del ferrocarril

y abandonó estos parajes.

¿No sabe adónde fue?

No.

Fueron muchos los que se marcharon y cada uno tomó un camino diferente.

Comprendo.

Si quiere algo más, siempre estaré dispuesto a ayudarle.

Gracias.

Solo una cosa.

¿Dónde estaba el rancho?

Colindaba con este.

¿Ve aquella loma?

El mojón de la esquina era el principio.

Gracias.

Nos veremos.

-Quieto.

Quieto.

Así.

(EL CABALLO RESOPLA)

Quieto.

Eh...

Así. Quieto. Quieto, chico.

(Disparos)

(Relinchos)

No se puede andar por aquí.

No lo sabía.

Es un terreno privado.

Lo siento.

Ahora ya lo sabes. Fuera.

Sí.

Vamos.

(RELINCHA)

¡Eh, oiga!

¿De quién son estas tierras?

Es el paso de ganado de Minister.

Su dueño es Terry Morse.

Ya, gracias.

Está prohibido andar por aquí. Ya, ya. Gracias.

Veo que ha tomado posesión de mi oficina.

Lo siento, sheriff, pero no había nadie.

¿Y por eso abrió los cajones?

Sé que no es correcto.

Vaya, menos mal.

Necesitaba un mapa de la región.

¿Y lo encontró? Sí.

¿Qué sabe usted del rancho Minister?

Lo corriente, es el rancho más importante de la región.

Sí.

¿Y de su dueño? ¿De Terry?

Es un hombre normal, tranquilo.

El rancho Tres Cruces forma parte de su propiedad, ¿no?

Puede.

Por eso nadie reconocía ese nombre.

Muchos de los terrenos que adquirió la compañía del ferrocarril,

después de trazar la línea,

se volvieron a vender.

Si Tres Cruces estaba cerca de Minister,

es lógico que Terry Morse

quisiera ampliar un poco su propiedad.

Ya.

¿Qué piensa?

Varias cosas.

Una de ellas es...

¿Por qué Ralston dejó su tierra

cuando el mejor paso del ganado de la región,

que ahora explota Terry, era suyo?

Pues... Un momento.

Además,

aun admitiendo que los habitantes del pueblo

no recordasen el rancho Tres Cruces,

¿por qué nadie quiso reconocer el nombre de Ralston

y por qué ese empeño en alejarme de la ciudad?

No lo sé.

Yo tampoco.

Pero le aseguro que estas preguntas tienen su contestación.

Y voy a encontrarla.

Le recuerdo que no quiero peleas.

Sí.

Lo sé, sheriff.

Un momento.

Creo que puedo decirle algo que le interesa. Pase.

Sígame.

¿Es usted quien busca a Ralston?

En efecto.

Sí.

Fue amigo mío.

¿Sabe qué ha sido de él? No.

Hace tiempo que abandonó el pueblo.

Ya. Comprendo.

Pero ¿por qué nadie quiere hablar de él?

¿Por qué dicen que no le conocen?

No quieren problemas.

Cuando la compañía del ferrocarril quiso comprar los ranchos

para el trazado de la línea,

él se opuso a vender sus tierras

y el paso por ellas era esencial para la construcción de las vías.

Entiendo.

Sí. Y...

los rancheros vecinos que tenían interés en vender

se encontraron con que si él no vendía,

la compañía llevaría el ferrocarril por otro pueblo

y ellos perderían el negocio.

Ya.

Esto le hizo enfrentarse con sus vecinos.

Y le obligaron a vender. Algo así.

El pueblo tampoco quería perder el ferrocarril

y entre todos le forzaron.

¿De qué manera?

Un día ardió su rancho completamente.

Lo quemaron, claro.

No lo sé.

Nadie habló más de ello.

¿Y después?

Lo lograron.

La compañía adquirió los terrenos y se marchó.

Gracias.

¿Era amigo suyo?

No, conocía a su hijo.

(Relinchos)

¡Eh, viejo!

¡Arriba!

Despierte.

¿Qué quiere?

Quiero hablarle.

Luego.

(ESCUPE) Ahora.

Todavía hay sol. No importa.

Aquí no hay nada.

Tenga y cómprese otra botella.

Diez.

¿Hiciste un ataúd para Ralston?

Tengo poca memoria.

Además, los nombres no son nada para mí.

Por lo general,

con las medidas me basta.

¿De verdad que no te dice nada el nombre de Ralston?

No.

Y tengo la impresión

de que muertos como el que usted busca

se les entierra demasiado pronto

para preocuparse del ataúd.

(Relinchos)

¡So!

¡So!

Vamos.

Tienen hora y media para comer. Gracias.

-Bueno.

Por fin hemos llegado. Sí.

Hasta la próxima.

Adiós. Encantado.

-Adiós.

¿Estás enfadado?

Si intenté convencerte de que te fueses,

lo hice porque... temía por ti.

¿Fuiste al rancho?

¡Ah!

(Latigazos)

¡Ah!

¡Ah!

(RELINCHA)

(Latigazos)

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

(Latigazos)

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

(Disparos)

¡Basta! ¿Qué ha ocurrido?

Acudió en mi defensa.

¿Por qué le atacaste?

-Intentó asustar a mi caballo.

¿Es cierto? No, lo he visto desde allí.

Se lo he preguntado a él.

-No lo sé.

Venía distraído. No sé.

Oiga, pero... Hay que ser menos violento.

Eh, bueno...

Bueno, puede que me metiera debajo de su caballo.

Sí, pudo ser.

Que no vuelva a repetirse. Márchate.

-Lo siento, sheriff.

Creí que quería derribarme del caballo.

¿Quién es ese?

Uno de los hombres de Burkett.

¿Del rancho Minister? Sí.

Ha creído esa historia, ¿verdad?

Solo sé que le encuentro en todos los altercados.

No podía permitir que le golpease.

Escuche esto.

Por esta vez, voy a olvidarme de esa pelea, muchacho,

pero recuerde que es la última.

La próxima vez...

De acuerdo. De acuerdo.

(Relincho)

¡Hola, Brice! Dick, ¿cómo estás?

Muy bien. Lo he visto todo.

Como siempre, metido en líos. ¿Qué haces aquí?

Estoy de paso.

Llegamos en la diligencia.

Esta es Katherine, mi mujer.

¿Qué tal? -Encantada.

-Bueno, hombre, vamos dentro. Vamos.

Me alegro mucho de verte.

Bueno, hombre...

Brice, ¿y tu amigo inseparable?

Murió.

Vaya... Lo siento.

Era un magnífico técnico en minas.

Y un hombre incansable.

¿Son ciertas todas las cosas que se cuentan?

Pues, verás, unas cosas sí y otras no.

Verte aquí, Brice, hace que huela a oro.

-Debemos darnos prisa si queremos comer algo.

Tengo apetito y la próxima parada está muy lejos.

-Sí.

Siéntate. -Ajá.

Escucha.

El hijo de Ralston era de aquí

y ahora intento entregar a su padre

la parte de mina que le correspondía.

Por fin encontrasteis algo que valía la pena.

Sí.

Estupendo.

Me alegro. Lo malo es que este hallazgo

haya sido la causa de la muerte de Mac.

Pasa.

Insisto, padre, en que deberías de hacer algo

para recuperar nuestras tierras.

-Sí.

¿Y qué?

-Habla con los otros rancheros.

Lo que hizo Ralston con todos es una injusticia.

-Ya.

Ha pasado mucho tiempo.

-Sí, ha tenido que llegar un forastero a explicarnos

que nos han robado,

que nuestras tierras se han vendido explotándonos.

-No.

No me atrevo.

-Él nos ayudará.

Además, la ley está de nuestra parte.

-No lo está.

-¿Que no lo está?

-A no ser que podamos demostrar que hubo una estafa.

-¿Qué piensas hacer?

-Por intentarlo no se pierde nada.

Dick siempre tuvo suerte. Y tenía que encontrarla a usted.

Gracias.

-Ya sabes,

si necesitas algo, estamos en Sacramento.

Os lo agradezco.

-Adiós.

Adiós.

¿Qué? ¿Un amigo?

Sí.

Debería marcharse con él.

Cuando un buscador de oro abandona su parcela

es porque no queda un gramo más.

¿Es que piensa encontrar oro en el rancho Tres Cruces?

No.

Un momento.

En el hotel alguien se ha inscrito con el nombre de Ralston.

Gracias.

Espere.

Será mejor que vaya con cuidado.

Y nada de peleas.

Sí.

(Llaman a la puerta)

¿Dale Brace?

Sí.

Pase, por favor.

Creo que anda buscándome.

¿Señor Ralston?

Sí.

Verá, yo...

era amigo de su hijo.

¿Era?

Sí. Murió.

Mac.

Mac.

Prometí que vendría a verle.

Era preciso que usted supiera

que estaba muy arrepentido por haberle abandonado.

Él siempre soñó con la aventura,

con ir de un lado a otro.

En fin,

hizo lo que creyó más conveniente.

Le aseguro, señor Ralston,

que me ha costado mucho trabajo encontrarle.

He llegado en la diligencia.

Tengo un rancho al otro lado de la frontera.

Ya.

Tengo la impresión de que hay algo que quisiera contarme

y no se decide.

¿Relacionado con su búsqueda, quizá?

Puede.

Dígame una cosa.

¿Quién le avisó? Terry Morse.

El dueño de su antiguo rancho

me dijo que no conocía su paradero.

Usted era un desconocido.

Oiga, me han atacado,

e incluso han querido matarme solo por interesarme por usted.

No es posible.

Y nadie en el pueblo se atrevía a hablar

al escuchar su nombre.

Noto en su voz cierta ironía.

Olvídelo.

¿Qué piensa hacer?

Ahora que he cumplido mi promesa, volveré al noroeste.

Puedo invitarle al rancho si quiere.

No, gracias.

Como quiera.

Pero le aconsejo que no tome demasiado en serio

a la gente de este pueblo.

De todos modos, señor Ralston,

muchas gracias.

¿Todo bien?

Sí.

Me alegro.

¿Conoce algún antiguo ranchero

de los que vendieron las tierras al ferrocarril

que siga en el pueblo?

¿Todavía?

Sí. Pienso quedarme unos días más.

Como Ralston no quería vender sus tierras,

la mayor parte de nosotros estábamos furiosos.

Pero él estaba en su perfecto derecho.

Sí.

Pero nosotros queríamos vender. Y le obligaron.

La mayor parte vendió antes de que Ralston se decidiese.

¿Antes ha dicho?

Sí.

Tenían miedo de que la compañía cambiase su idea de trazado

y vendieron a prisa.

Más barato, claro.

Casi regalado.

El comprar las tierras era un gran riesgo.

Era aventurar el dinero sin seguridad.

Dígame una cosa.

¿Y quién compraba?

Terry Morse.

Terry Morse.

Me lo imaginaba.

Trabajando, ¿eh? Sí.

Dime.

¿Por qué te golpearon?

Déjeme tranquilo.

¿Qué sabes?

Nada.

¿Para quién es este?

Para usted.

Toma.

Quiero pagarlo por adelantado.

(Música)

(CANTA EN INGLÉS)

Puede sentarse.

Soy amigo del señor Ralston y de Terry Morse.

No podía ser menos.

Estoy completamente convencido

de que el antiguo propietario del rancho Tres Cruces y el actual

son buenos amigos.

El señor Ralston teme que la impresión que tiene de él

no coincida con la verdadera.

E insiste en invitarle a su rancho.

Lo siento, he de volver a mis asuntos.

¿Cuáles son sus asuntos, señor Brice?

Usted no parece un vaquero.

No lo soy.

No tiene por qué decirme a qué se dedica.

No.

Pero sí creo que debía contar al señor Ralston

todo lo referente a su hijo.

Todo.

(Aplausos)

Sí, él piensa que hay algo que usted no ha querido decirle.

Puede.

Eso no está bien.

Dígale usted que antes de marcharme se lo contaré.

Es usted minero, ¿no?

¿Minero?

Sí, sabemos que Harry, el hijo de Ralston, también lo era.

¿Y?

Será mejor que diga lo que tiene que decir

antes de que el señor Ralston se vaya.

Descuide.

Esto para la botella.

¿Quién es? Un amigo.

¿Qué clase de amigo?

De los que dan consejos.

No te fíes de él. Es uno de los hombres de Burkett.

Lo malo de las mujeres

es que siempre piensan mal de los demás.

No bromees.

Toma.

Lo pagó él.

¿No bebes?

No.

Tenemos que celebrarlo.

¿El qué?

Mi seguro de vida.

No harán nada contra mí mientras no sepan lo que quieren.

No estés tan seguro.

¿Prometes tener cuidado?

Sí.

No quisiera que te ocurriese nada.

¿Por qué?

Algunos llaman a este fenómeno...

amor.

¿Y otros?

Tonterías.

(RÍEN)

Me alegra verle reír.

Hola.

Tengo una noticia que comunicarle. ¿Sí?

Ralston ha presentado una denuncia contra usted.

¿Contra mí? Sí.

Robo.

Me sorprende mucho, sheriff.

Asegura que se ha apropiado de una mina de oro

que pertenecía a su hijo.

¿Y cree que si eso fuera cierto,

yo hubiera venido hasta este pueblo para buscarle?

La única verdad es que todos los rancheros fueron espoleados.

¿Tiene pruebas?

No. ¿Entonces?

Tampoco tiene pruebas de que yo robase a Ralston.

No.

La única diferencia es que yo puedo demostrar

que Ralston no quiso vender sus tierras

para obligar al resto a bajar el precio de los ranchos

que él compró, por mediación de Terry Morse,

para luego vender a un precio superior al ferrocarril.

Creo que se equivoca, amigo mío.

Quemaron su rancho para obligarle a vender.

Lo quemó él.

Así nadie pensó que él mismo había preparado el negocio.

Una vez propietario de las tierras que interesaban a la compañía,

las vendió junto con las suyas

obligándoles a que le devolvieran la zona

donde está el paso de ganado,

que entonces pusieron a nombre de Terry Morse.

Todo eso que está diciendo es muy grave.

Lo sé.

Bien.

Tienen razón,

pero yo no puedo intervenir.

No tengo nada que ver con ese asunto de los terrenos.

Le necesitamos.

Solo usted puede enfrentarse a ellos.

No, deben reaccionar, luchar por sus derechos.

Los engañaron.

-Lo sabemos.

¿Entonces?

Tenemos miedo.

Comprendo.

-Pero, padre, tienes que hablar a los demás,

hacer algo. -Sí.

-Son muchas las familias que se arruinaron.

No podemos dejarle ahora que lo tenemos aquí.

Nos robó, nos engañó.

Nos obligó a vender nuestras tierras

para luego entregarlas al precio que quiso a la compañía.

-¿Estás seguro? -Claro que lo estoy.

-Lo sabía, acabemos con él. -¡Hay que juzgarlo!

-No quiero juicios. -No estamos seguros de nada.

-Yo sí lo estoy de una cosa,

un jurado lo dejaría libre.

Tenemos que ser nosotros los que le colguemos.

¿Qué mejor jurado que nosotros mismos?

-¡Eso no es ningún sistema de justicia?

-¿No recuerdas, Fred,

cuando murió tu hijo y no pudiste atenderle

mientras el hombre que te había engañado comprando tus tierras

vivía en la riqueza? O tú mismo, Joe,

que viste emigrar uno tras otro a tus hijos en busca de fortuna.

-¡Linchémosle! -Sí.

-¡Vamos! -¡Vamos a colgarle!

-¡Hay que acabar con él! -¡Hay que acabar con él!

¡Eres un ladrón!

¿Qué es esto?

Quietos. -¡Sacadlo a la calle!

¡Soltadme os digo! Vamos.

¡Soltadme! ¡Fuera!

¡Quietos! ¡No nos detendrá!

El que se atreva a seguir, que lo haga.

Nos ha robado, es un ladrón.

¡Eso habrá que probarlo!

Lo haremos. ¿Después de colgarlo?

Haremos indagaciones.

Y si hay motivos, habrá un juicio.

Hasta entonces, no quiero más problemas. ¿Claro?

Gracias, sheriff.

Hace solo unos días, este pueblo era un sitio tranquilo.

Y quiero que siga siéndolo.

Le prometo colaborar, sheriff. ¡Se lo ordeno!

Otro altercado como este

y no tendré más remedio que encarcelarle.

Comprendo. Me alegro.

¿Qué?

¿Llegó a tiempo?

Sí.

Desde que usted vino,

no he parado de tener complicaciones.

No se preocupe, me largo. ¿Seguro?

Sí, estos problemas no me interesan.

¿Por qué tuvo que desenterrar todo este asunto?

El hijo de Ralston era mi mejor amigo.

Juntos recorrimos la mayor parte de la zona minera.

Hasta que un día descubrimos un importante yacimiento.

Ya.

Él murió defendiendo la propiedad.

Por eso creía, en justicia, que lo mejor que podía hacer por él

era buscar a su padre

y entregarle la mitad de los derechos,

pero cuanto rodeaba la vida del dueño del rancho Tres Cruces

era demasiado misterioso.

Por eso decidí investigar.

¿Y ahora?

No le entregaré ni un palmo de los terrenos.

No se lo merece.

Además, su hijo aprobaría mi decisión.

No le dejarán marcharse tan fácilmente.

Lo sé.

Siento haberle traído problemas.

Despídase en mi nombre.

Cobarde. ¿Pensabas huir?

Helen. Las manos quietas.

¿Pero...?

No te vayas.

No tengo más remedio.

(EL CABALLO RESOPLA)

(RELINCHAN)

Tenemos que actuar rápido. ¿Qué ha pasado?

Han intentado lincharme. ¿Por qué?

Ese Brice ha metido las narices en todo

y la gente empieza a pensar.

No tienen pruebas.

Las escrituras están en regla.

Vendieron voluntariamente.

Me hubiese gustado verte intentando razonar con ellos.

Perdona.

Hay que mandar a Burkett por él,

pero esta vez no tiene que fallar.

¡Burkett! -¿Sí?

-Tenemos que saber dónde está esa mina.

Debe llevar encima algún título de propiedad, algo.

Sí, desde luego.

De todas maneras, no podemos dejarlo

después de todo lo que nos ha hecho.

-¿Me ha llamado? -Sí, escucha.

Tráenos como sea a ese Brice, ¿entiendes?

Como sea. -De acuerdo.

(Disparos)

(RELINCHA)

(RELINCHA)

Nos prometió un juicio

y queremos esa justicia.

Necesito una relación de personas

que vendieron sus tierras a Terry Morse.

La tendrá.

Aun con todo,

no sé.

No puede ser legal esa especulación.

Él nos engañó.

Hizo un negocio a costa de nuestras tierras.

Se expuso a que la compañía no comprase.

-Sabía que compraría en cuanto Ralston vendiese.

Eso hay que probarlo.

-Lo probaremos. Habrá juicio.

-Y esperemos que sea justo.

Si no, hablarán las armas. No me gusta eso.

-Pues procure que esos coyotes no atemoricen al jurado.

-Y que el juez no sea de la región.

Empieza a molestarme tanta insistencia.

-Hemos estado dormidos y alguien vino a despertarnos.

Quiero que escuche esto.

Estamos dispuesto a todo.

Warrick.

Brice...

Las represalias de la cuadrilla de Ralston no se han hecho esperar.

¿Estás segura de que es su caballo?

Sí.

Creo que voy a adelantar

una visita que tengo que hacer al rancho Minister.

¿Piensa que puede estar ahí?

No lo sé.

¿Entonces?

Es gente que no bromea.

Y él ha insistido mucho.

Le acompañaré. No.

Procure encontrarle.

Sí, haré todo lo posible.

Aquí tampoco hay nada.

-¿Seguro de que en el caballo no quedó ninguna alforja?

-Completamente.

-Refréscale un poco.

Es un placer. ¡Ah!

Pensé que se iba sin despedirse.

Creo que tenía algo que decirme.

No.

Recuerde.

Era referente a la propiedad de la mina.

Olvídelo.

¿Dónde está?

¿Se preocupó de dónde estaba enterrado su hijo?

Si lo hubiera hecho, sabría dónde está la mina.

¡Basta!

¡Vamos! ¡Debes hablar, contarlo todo!

Piensa que no me duele la muerte de Mac.

Ahora solo tenemos una posibilidad de descubrir dónde está ese oro.

La propiedad de esa mina es de Mac. Se equivocan.

No es verdad.

Entonces, danos su localización.

El registro dirá a quién pertenece.

-Dejádmelo a mí.

Ya veréis si habla o no.

-¡No, espera un momento!

-¡Deja!

No me gustaría matarte,

te lo aseguro,

pero si me obligas...

¡Acabemos!

-Ahora verás, cerdo.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¿No ves que no tienes otro remedio? ¿No te das cuenta?

¡Habla ya de una vez!

¡Llevadlo dentro!

Buenas noches.

Me alegro de verle, sheriff.

Es una visita oficial. Usted dirá.

Los rancheros que le vendieron sus tierras

quieren un juicio por estafa.

¿Contra mí?

Contra usted y Ralston.

Pero eso es absurdo.

Sí, pero es mi obligación atenderles.

Comprendo. Habrá juicio.

¡Ah!

¡Ah!

Consiguió escapar. -¿Cómo?

-No lo sé.

-Atajo de ineptos.

Dos minutos, solo dos minutos para que lo encuentren

o lo recordaréis siempre. -Lo están buscando.

-No quiero que lo busquen. ¡Quiero que lo encuentren!

¿Ocurre algo? -No nada.

-Todas las escrituras

están registradas por la compañía del ferrocarril

y no hay un solo punto oscuro en todo este asunto.

Los que protestan

son los mismos descontentos de siempre.

Ni se hubieran acordado de nosotros si la compañía no hubiese comprado.

Buenas noches, sheriff.

Me alegra mucho verle.

Me ahorra usted un viaje.

Si me perdona...

¿Alguna novedad?

No, nada.

¿De verdad que no sucede nada?

¿Qué va a pasar?

Entonces, yo me voy.

¿Brice? Sí.

Desgraciados.

(Relinchos)

(Relinchos)

Sheriff.

¡Sheriff!

Ánimo, muchacho.

Se ha librado por poco.

Unos minutos más y... Sí.

Quiere hablar.

Ha sido Ralston. Lo sabemos.

Cálmate.

Es mejor que descanses.

Querían la mina.

Descansa.

Ya está mejor.

Afortunadamente.

Quisiera saber quiénes han sido.

Es difícil suponerlo.

Lo recogí en el rancho Minister.

¿Y entonces?

El proceso está en marcha.

Estoy dispuesta a declarar.

No hará falta.

Los cargos contra Ralston y Morse

son decisivos.

Sí.

Únicamente esperamos la llegada del juez de Nevada

para confirmar la estafa a los rancheros.

Guárdame el dinero. Cuídalo como si fuera tuyo.

-Descuida.

-Un momento.

La cosa está grave. Escucha.

-¿Qué pasa? -Hay que evitar por todos los medios

que los rancheros declaren en el juicio contra Ralston y Morse.

Son órdenes concretas.

¿Me has entendido?

-De acuerdo, reuniré a todos los hombres.

No te preocupes, no creo que sea difícil.

-Sí, pero tenéis que andar con mucho cuidado,

la situación es muy comprometida.

-Vamos.

¡Solo es el principio de lo que te haremos

si no dejas de molestarnos!

-¡Ay!

Billy, venimos por ti.

Levanta.

Vais a dejar a un lado todas esas tonterías

que os ha metido en la cabeza Brice. No hablarás en el juicio.

¿Eh? ¿Pero...?

(RÍE A CARCAJADAS)

(RÍE A CARCAJADAS)

(Disparos y relinchos)

Me siento responsable.

Nunca pude pensar una represalia así.

Usted no los mató.

Efectivamente, yo no los maté, pero...

Pero mis palabras colaboraron mucho.

No, son unos asesinos. Asesinos...

Y todo para nada.

¿Para nada?

Ahora, con más motivo, deben meterse en el juicio.

Una prueba así es contundente.

Con ellos no hay pruebas.

Asustarán al jurado, obligarán al juez...

Nadie estará dispuesto a declarar.

Tienen que hacer un esfuerzo.

Tenemos que acabar con ellos.

Hasta entonces, no seremos un pueblo libre.

Sí.

(EL CABALLO RESOPLA)

Quieto.

Vas a prepararte a hacer un pequeño viaje.

(RELINCHA)

(RELINCHA)

Os aseguro que lo vengaremos. -Fue ese Brice.

-Sí. -Debió dejarnos acabar con él.

-Lo haremos ahora, es demasiado peligroso.

Me dijo que yo sería el próximo.

-Eso demuestra que no son invencibles.

-Quizás debíamos seguir. -Sí, muy bien.

-Debemos estar preparados por si vuelven a atacarnos.

-Sí.

-Y contestar a sus ataques con firmeza.

Levanta esas manazas y escucha.

Vas a retirar tu declaración contra el señor Terry y Ralston.

-No pienso hacerlo.

-Verás cómo lo haces... -No.

-¡Obedecerás mis órdenes sin discusión!

Sabes que si no, acabaré contigo.

-Déjame, déjeme.

-No estés tan seguro.

-No os metáis en esto. No es asunto vuestro.

-En eso te equivocas.

Vas a contar al sheriff algunas cosas.

Adelante.

¡Anda!

-¡Mira! -¡Vamos, perro!

-¡Levanta, asesino! -¡Levanta!

-¡Vamos!

¡Vamos! ¡Vamos! -¡Arriba, ahí!

-¡Venga!

-¡Entra ahí! ¡Venga!

-¡Venga! -¡Entra de una vez!

-¡Venga!

Venga.

¡Enciérralos!

Venga.

-¡Ah!

-¡Perro maldito! -¡Ah!

-Acabemos con él.

-¡Venga!

-¡Suélteme! -¡Venga, adentro!

-¡Déjame! -¡Entrad!

¡Cierra!

¡Cierra!

Parece que la cosa empieza a marchar, ¿eh?

Sí, y gracias a usted.

Olvídelo.

No, eso es imposible.

Ahora saben lo que quieren y luchan por ello.

Bueno, sheriff, ya no hago falta.

Será mejor que vuelva a mis asuntos.

Adiós, le echaré de menos.

Quieto.

Prometiste que antes de irte

me explicarías lo de la mina de mi hijo.

Sí, voy a hacerlo. Acércate.

Pensaba entregarle la mitad del yacimiento.

Vine con esa intención.

Luché y expuse mi vida por encontrarle,

pero fue antes de saber quién era usted.

Dame tu pistola.

Y, cuidado,

tengo muy buena puntería.

Andando.

Y despacio.

¡Andando!

-¡Levántate, sigue!

¡Sigue!

-¡Sigue adelante!

(Relinchos)

Aquí los tiene.

Estaban maltratando a Carson y a Zummer.

-No es cierto. -Yo soy testigo.

-Y yo también.

-Vimos cómo le golpeaban amenazándolo con acabar con ellos

si se presentaban a juicio.

Adentro con esa carroña.

Toma las llaves. Vamos, rápido. Enciérralos.

-Sigue. -Adentro.

Tú también. ¡Vamos! ¡Vamos!

(Trinos de pájaros)

(AMARTILLA EL ARMA)

(EL CABALLO RESOPLA)

Toma la ruta hacia la mina y nada de trucos.

Sabes que no dudaré en disparar.

(Relincho)

(RELINCHAN)

(Disparos)

¡Vamos!

¡Quieto!

Pensabas engañarme, ¿eh?

¡Quieto!

Creíste que ibas a hacer conmigo

lo mismo que hiciste con todos esos colonos.

(RELINCHAN)

La otra mano.

¡Andando!

Hola, sheriff. Hola.

Aquí le traigo a uno de los acusados.

Ya lo veo. El otro está en la cañada.

Este lo mató.

Eh, encerradlo. Sí.

Pero en una celda especial.

-¡Adentro!

(RELINCHAN)

Es el juez de Nevada.

Veo que está todo listo.

Sí.

Bueno...

Hasta otra.

¿Creías que te ibas a ir sin mí?

Mañanas de cine - Plomo sobre Dallas

10 jun 2021

Un forastero llega al misterioso pueblo de Townstone, un lugar de paso desde que hace años la mayoría de los ganaderos vendieron sus tierras al ferrocarril. El forastero está interesado por el paradero del rancho "Tres Cruces" y su propietario, pero parece ser que nadie lo conoce, es más, continuamente lo amenazan para que abandone el lugar y no pregunte. Sin embargo, él decide no marcharse del pueblo hasta aclarar el tema.

Contenido disponible hasta el 10 de julio de 2021.

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