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Para todos los públicos Cine de barrio - Acompáñame   - ver ahora
Transcripción completa

"Este es el Madrid actual, una ciudad alegre, acogedora, moderna,

largas filas de casas iguales, bloques de pisos iguales".

"Sin embargo, aún pueden encontrarse casas como esta,

con personalidad, que no se parecen a ninguna otra".

"Fíjense en ese señor. Vean cómo se aparta

como si tuviera miedo de pasar cerca de ella".

"Y también esa señora,

que va a salvar a su nieto de no se sabe qué terrible desgracia

o qué fatal encantamiento".

"No cabe duda: esa casa no es normal,

y las gentes que en ella viven no pueden ser normales".

"Vamos a verlo. Con precaución, claro".

Nos vamos, señora Concha. -Y ahora mismito.

Pero que corriendo, señora Concha.

Qué ilusiones. "Corriendo, señora Concha".

Con esa pierna, poco vas a correr. -Con tal de irme.

¿Es por el sueldo? -No, señora.

¿Os tratamos mal? -Son de lo más fino.

Pero nos vamos. -¿Sin motivo?

Ponga usted que es... por motivos particulares.

No preguntes más, Concha, que acabarán por decirlo.

Pero señora, si al menos se quedaran

hasta que volviera del viaje... -¿Que nos pongamos

en viaje?

Con la de accidentes que hay por allí.

Nos vamos. Pero que ya. -En cuanto llegue el taxi.

Vaya. Habéis pedido un taxi.

Quiere decir que vuestra decisión de dejarme es definitiva.

Definitiva, terminante e impostergable. Sí, señora.

Pues hasta que no vea llegar el taxi, no lo creo.

(Chirrido)

(Estruendo)

Ahí está.

Una aleta y un faro. -¿Nada más?

Menos mal. -Definitivo,

terminante e impostergable.

¡Adiós, señora! Adiós.

¡Hasta nunca!

¿Y ahora qué hacemos? Lo previsto:

ir a Canarias, pelearme con mis parientes,

cobrar lo mío de la herencia de mi hermano,

reconciliarme con los parientes y volver.

Pero no va a ir sola,

y esos dos desagradecidos que se van así, sin decir por qué.

Tú sabes muy bien la razón.

El día que se te cayó la lámpara en la cabeza, casi te vas.

Y cuando reventó la olla exprés. Pero no me fui.

Porque eres una santa.

O una imbécil. O las dos cosas juntas.

La verdad es que en esta casa... Yo lo tengo bien observado.

Son las gafas. Esas gafas tan raras que usa la señora.

Ay, claro que son raras. Y tanto.

Me las hizo tallar mi pobre hermano

con dos cristales que encontró en una tumba egipcia.

Con tantos ópticos en la calle del Carmen.

Pero él era así, un sabio.

Aquí está el agua caliente.

La verdad, cuando usted mira con las gafas de la tumba,

se las coloca y mira usted así, como sabe mirar...

¿Cómo? ¿Así?

¡Anda! ¡Lo has dejado caer con intención!

Para convencerme. Que no, señora.

Es que me he quemado.

Pues no me convencerás. Ni tú ni el mundo entero.

Yo soy fiel a mi generación. No cambio mi casa.

Mi coche es del año de la pera,

pero me es cómodo y no lo cambio.

No cambio nada.

Esta mantequilla está rancia.

Cámbiamela. Sí, señora.

Si pudiera acompañarla.

Con gusto me iría a Tenerife,

pero mis hijos no quieren, y mi nieto es tan chiquitín.

No te preocupes. Todo tiene solución.

¿No quieren que viaje?

Pues viajaré. Las baturras somos muy cabezotas.

¿Ha pensado la señora en quién puede acompañarla?

Claro que sí.

Hay en Madrid miles de mecánicos y de doncellas.

De miles nada, señora. Quedarán seis o siete.

Alguno vendrá.

Poniendo un anuncio. No picará.

Sí, picará.

Hay que redactarlo con habilidad. Fíjate.

"Vacaciones en Canarias

a cambio acompañar señora de media edad".

Señora de... ¿Hace falta puntualizar?

Bueno, tacharé lo de media.

Y ahora otro, por separado.

A cambio, conducir coche. ¿Eh? Por separado.

Trata con cuidado a ese bicho, Mercedes. Tiene 25 000 años.

Tío, ya sé que es el menor de todos. Por eso lo mimo.

Y date prisa, que en media hora

abrimos al público. Sí, tío.

(Música)

# Mi ta, ta, ta, ta, ta, tatarabuela,

# barría su caverna, barría su caverna

# cantando una canción. Uh.

# Y mi ta, ta, ta, ta,

# tatarabuelo, cogiéndola

# del pelo, cogiéndola del pelo,

# su amor le declaró. Jo, ju, ji.

# Ju, ja. Yo tengo un diplodocus que acabo de cazar.

# Ju, ji. ¡Ju, ja!

# Si no le tienes miedo, te llevo a pasear.

# No quiero diplodocus,

# ni quiero pasear.

# Si quieres ser mi novio

# ve a hablar con mi papá.

# Ve a hablar con mi papá.

# Mi ta, ta, ta, ta, ta, tatarabuela,

# metiéndose en la cueva,

# metiéndose en la cueva, un ojo le guiñó. ¡Uh!

# ¡Uh! Y mi ta, ta, ta, ta, ta,

# tatarabuelo, mordiendo una manzana,

# mordiendo una manzana, de nuevo le cantó:

# Ju, ji. Ju, ja.

# Yo tengo un diplodocus que acabo de cazar.

# Ju, ji. ¡Ju, ja!

# Si subes enseguida, nos vamos a casar.

# Y mi tatarabuela,

# muy pronto se subió,

# y fueron muy felices,

# y este cuento se acabó.

# Y este cuento se acabó.

# Y este cuento se acabó. #

Estupendo. Ahora sabrán mis jefes

si tengo razón o no al recomendarte. ¿Tú crees?

Cuando lleve la cinta a la radio, saltas.

¿Cómo? Que saltas a la fama.

Te lo digo yo, que soy profesional.

El que saltará por la ventana eres tú, como te vea mi tío aquí.

Romeo hacía esto mismo y se hizo célebre.

Romeo no molestaba con un micrófono.

Porque Julieta no sabía cantar, pero tú...

# Mi ta, ta, ta, tatarabuela. #

Escucha y asómbrate de ti misma.

(Silencio)

Pues no oigo nada.

Me pasé dando marcha atrás.

A propósito de marcha atrás, vete, porque van a abrir.

Es el último día.

Vendrán grupos escolares y mucha gente.

¿Cierran el museo?

30 días, y me iré de veraneo con mis tíos.

¿30 días sin verte? A dios gracias.

Es que yo te quiero. No es ninguna noticia.

No me hago ilusiones.

(Música acelerada)

¡Ya está! Verás cuando lo presente en la radio.

¿Esa es mi voz? No.

Es que este trasto tendrá las pilas gastadas.

En cuanto oigan ese pito, me llevan a dirigir el tráfico.

Ahora va demasiado aprisa.

Porque tú no has cantado tan rápido.

Uy, aquí falla algo. Pues sí: tú.

Mira, ya han abierto.

Bueno, adiós, Romeo. Y cuando salgas, quita la escalera.

Hasta mañana, Merche. Con pilas nuevas.

Queridos amigos, os he querido traer

a este recorrido por los museos de la ciudad

antes de separarnos hasta el próximo curso

por varias razones. Primero, porque se lo prometí.

Muchas gracias, profesor. -De nada.

En segundo lugar, porque habiendo tantos extranjeros,

quiero que sepan de la importancia científica

de la capital.

Y finalmente, y escuchad bien, porque sois...

somos la flor y nata de filosofía...

(Silbidos)

¿Quién ha silbado? -Habrá sido el viento.

Ah, ya.

Quédate un momento aquí.

Preguntaré a tu tía si llamaron de la Administración.

Aún no han dicho dónde iremos de vacaciones.

Sí, tío. Vete tranquilo.

La filosofía y las letras

están vinculadas con todas las ciencias.

Qué no daríamos por escuchar de boca del eslabón perdido

el secreto de las primeras civilizaciones,

o interpretar el rugido del diplodocus y del...

(Música acelerada)

O escuchar a cualquier animalito de especie desconocida.

(Rugido)

¿Qué broma es esta? ¿Qué estúpido se atreve?

Tony, no aguanto este rollo. Te dije que no viniéramos.

Luego dicen que los sudamericanos somos más románticos que aplicados.

Si el curso terminó esta mañana.

Voy a llamar, a ver si han salido las calificaciones.

¿Puedo... puedo hablar? ¿Y qué hace ahora, rebuznar?

Si puedo hablar por teléfono.

Nadie se lo impide. Aquí está. Gracias.

Oiga, aquí no se puede fumar. ¿No?

¿Y cómo puedo yo? O es un maleducado o no sabe leer.

Es que soy présbita y daltoniano.

Aunque sea eslovaco o esquimal, debe tirar ese pitillo.

a los que fuman, ¿qué les hacen?

Esto.

En la Facultad no contestan. Llamé al Colegio Mayor.

¿Cómo ha salido? Fatal. Tres para septiembre.

Tú todas aprobadas, con dos sobresalientes.

Qué veraneo vas a pegarte. Nunca se sabe.

¿Dónde vas a ir? No sé.

Primero debo desacordarlo con mi padre.

Será acordarlo. Siempre digo lo que quiero decir.

Mi padre y yo nos llevamos la contraria.

No quería que estudiara: pues estudié.

No quería que saliera de México: a España.

¿Sabes qué ocurre? Que eres de contras.

No, no es eso.

Mi padre es rico, y yo aspiro a hacerme por mi propio esfuerzo.

Y hago lo que creo que está bien.

Tienes que decírselo.

¿Y si se lo dices tú?

Son cosas de familia. Te toca a ti.

¿Cara o cruz? -He dicho que te toca a ti.

¡Y te quedas con el duro! ¿Me llamabais?

Pues ya estoy aquí. Sí.

Bueno, ¿lo decís o qué?

Arráncate, tío Demetrio.

Que tu tía y yo nos vamos de vacaciones.

Lo demás lo digo yo.

Nos han dado dos plazas en una residencia de verano.

Yo pedí tres, y solo nos han concedido dos.

Es en Asturias, ¿sabes?

Es la primera vez que veré el mar. Me alegro por vosotros.

Y nosotros lo sentimos por ti.

Te vas a quedar aquí sola. Por mí no os preocupéis. Me apañaré.

El museo cierra. Ve a casa de alguna amiga.

O quédate, si no te dan miedo esos animalitos.

No, ya estoy acostumbrada a ellos.

De día. De noche me gustan menos.

(Música)

# Sé que alguna vez vendrá un amor.

# Sé que me dará tu corazón.

# Una chica formal.

# Una chica formal.

# Aunque no sea fácil, yo la tengo que encontrar.

# Aunque no sea fácil, yo la tengo que encontrar.

# Sé que alguna vez me hará feliz.

# Sé que llegará cerca de mí

# una chica formal.

# Una chica formal.

# Aunque no sea rica, me tendré que conformar.

# Aunque no sea rica, me tendré que conformar.

# Quiero que tenga un aire inteligente.

# Que tenga clase y vista bien.

# Que se distinga siempre entre la gente.

# Y que no sea, y que no sea,

# y que no sea muy yeyé.

# Sé que alguna vez me llamará.

# Sé que alguna vez me escuchará.

# Una chica formal.

# Una chica formal.

# Aunque no sea fácil, la tendré que enamorar.

# Aunque sea fácil, la tendré que enamorar.

# Una chica formal.

# Una chica formal.

# Quiero que tenga un aire inteligente.

# Que tenga clase y vista bien.

# Que se distinga siempre entre la gente.

# Y que no sea, y que no sea,

# y que no sea muy yeyé.

# Sé que alguna vez me llamará.

# Sé que alguna vez me escuchará.

# Una chica formal.

# Una chica formal.

# Aunque no sea fácil, la tendré que enamorar.

# Aunque no sea fácil, la tendré que enamorar.

# Aunque no sea fácil,

# aunque no sea fácil,

# sé que pronto ha de quererme una chica formal. #

Tony, para ti. Acaba de llegar. ¿De dónde viene?

No sé, será de tu familia.

¿Buenas noticias? Catastróficas.

Que me pase los tres meses en el rancho.

Pues no está mal.

Tres meses de guerra, sin condecoraciones,

y como siempre, el ultimátum: si no voy, bloqueo económico.

Pues me quedo.

(Viento)

Otra. Abre. Sí, señora.

Y procura que no se apreste demasiado.

No la estropeemos antes de tiempo. Entonces la señora confiesa...

No confieso nada, pero tanto machacar, me ha sugestionado.

Cosas de la ignorancia.

Y yo tonta, que las escucho.

(Estruendo)

Casi me parto la rodilla, señora.

De verdad.

Buenas tardes.

¿Es aquí donde...? Sí, pase.

Bueno, ¿qué hay que hacer?

Lo que dice el anuncio: acompañar a una señora.

¿Es que no sabe andar sola? Más bien poco.

Con dificultad. Ya.

Está baldada. Quiero decir... Impedida.

Pobrecita. Pues yo la ayudaré en lo que haga falta.

¿Y la señora tiene buen carácter? Sabiéndola llevar, es oro molido.

Concha, déjate de monsergas y ven enseguida.

Perdone un momento. Siéntese, por favor.

Luego hablaremos de las condiciones.

(SUSURRA) En principio no parece mala.

(SUSURRA) Un poco descarada.

¿Te fijas?

(Timbre)

Deja, a ver qué hace.

(Viento)

Perdone.

¿Es aquí? Sí, señor.

Es aquí, pero yo he llegado antes.

Sí. Y usted va a conducir un coche.

Se confunde, no es un coche, es una señora.

Que yo sepa, las señoras no se conducen.

Ya me he enterado.

Dime, ¿no nos conocemos de alguna parte?

De ninguna, y no me gusta que me tuteen desconocidos.

Yo no soy desconocido.

He venido por este anuncio.

Anda, si hay dos anuncios. Este es el mío.

Bueno, y ahora ¿qué hay que hacer? Esperar.

A mí me han mandado sentarme. Pues nos sentamos.

Contrátalos enseguida. A los dos.

Son de buena estrella. Son mascotas.

Oiga, ¿me ayuda?

A mí me contrataron para conducir.

Es que soy una mujer.

Ya lo he notado.

¿Qué me ha notado? Nada. Que es usted una mujer.

Qué poco galante. Menudo caballero español.

No, caballero mexicano que le deja hacer ejercicio.

Mexicano. Una planta con pinchos. Madrileña. Les llaman gatas.

¿Le preocupa algo?

No mucho. Las cubiertas... tal vez las bujías.

A lo mejor las bielas. ¿Llegaremos?

Mañana se lo diré. ¿Por dónde iremos?

Por la provincia de Ciudad Real hasta Cádiz.

Dirá provincia, Ciudad Real y Cádiz.

Antonio, yo quiero que vayamos a Cádiz por donde haya agua.

Mucha agua. Aunque sea de río.

¿Y por qué, señora?

Para acostumbrarme a la idea del barco,

que me gusta poco.

Lo que usted diga, señora.

Entonces no vamos por la provincia de Ciudad Real.

Sí. Y pasaremos por Manzanares,

Puerto Lápice, Écija y Jerez.

(Motor ronco)

Qué buena idea ha tenido, joven.

Detenerse aquí para que yo viera el paisaje.

No he sido yo, señora. Este ha dicho que no.

Qué extraño. Y eso que ni siquiera lo he mirado.

Nos hacen falta bujías.

En la bolsa solo hay una, pero está rota.

Bujías.

Ah, velas. Haberlo dicho, joven.

Dejamos todas en los candelabros.

Las bujías del motor. Fallan tres.

¿No puede alumbrarse con las que quedan?

Queda una. ¿Quién lo conducía antes?

Toda la vida, el jardinero.

Hasta hace dos meses, que falleció de un cólico.

Ya, comprendo. Y puedo asegurarle

que jamás me pidió velas. Ni para el entierro.

¿Va a darle cuerda?

¿O quiere que suene como un organillo?

¿Cómo va a andar con un solo cilindro?

Ni cebándolo con jalea real. ¡Ay! ¡Que me ha dado!

Lo siento, pero si en vez de meterse en todo

estuviera espantándole las moscas a la señora,

su piececito estaría intacto.

¿Sabe qué es usted? Un bruto. Y por lo visto, un inútil.

Vale, y un imbécil por aceptar un compromiso con este coche,

y esta señora... y todo lo demás. ¿En eso estoy incluida yo?

Incluidísima.

(Claxon)

(HABLAN EN LENGUA EXTRANJERA)

Díganos, ¿eso marcha a vapor?

Señora, voy a la ciudad a por esto. ¿Me da 200 pesetas?

Mire, joven, no es por desconfianza,

pero es costumbre en mi casa.

Cuando Concha compra una bombilla nueva, me da la fundida.

Tómela, señora. Puede hacerse un broche muy bonito.

Creo que a ese chico

le duele el estómago. Un poco.

(HABLA EN INGLÉS)

Ahora, que buena voluntad no le falta.

Mira que irse andando. ¿Andando? Mire.

Claro, les ha hablado en su idioma.

Nosotras con nuestro castellano

nos quedamos aquí hasta a saber cuándo.

Ni hablar. ¿Me da permiso para probarle lo contrario?

Deme el bote... digo, la bujía. Ya verá.

(Claxon)

Ponga la radio, doña Eduvigis. Cualquier cosa que sea música.

(Música)

# Yo no tengo nada.

# Pero muchas veces

# me pongo a soñar.

# Y todo es mío.

# Todo es mío.

# Los caminos y las aguas de los ríos.

# Las estrellas.

# Y la luna.

# Es enorme y es inmensa mi fortuna.

# Es mío el aire,

# y es mío el sol.

# Y todo es mío,

# porque es alegre mi corazón.

# ¡Todo es mío!

# ¡Todo es mío!

# Y las flores con diamantes de rocío.

# Es mío el cielo. Es mío

# tu amor.

# Pero todos mis sueños

# sueños son.

# ¡Todo es mío!

# ¡Todo es mío!

# Las estrellas.

# Y la luna.

# Es mío el aire,

# y es mío el sol.

# Y todo es mío,

# porque es alegre

# mi corazón.

# ¡Todo es mío!

# ¡Todo es mío!

# Y las flores con diamantes de rocío.

# Es mío el cielo.

# Es mío tu amor.

# Pero todos mis sueños

# sueños son.

# ¡Todo es mío!

# ¡Todo es mío!

# ¡Mío!

(Claxon)

Caballeros, ¿tienen ustedes de esto?

¿Bujías? Las que quieras, pequeña.

¿Y qué más? ¿Cómo que qué más?

Ponerlas en el motor.

Y después supongo que llevar el coche a la ciudad.

Claro. ¿No son dos, y uno conduce y el otro descansa?

Nosotras también somos dos: mi abuela y yo.

Y nos morimos de miedo. ¿Nos va a dejar abandonadas?

De ninguna manera. Vamos allá.

Los caballeros del volante no dejan a dos damas en el camino.

¿Crees que hemos hecho bien dejando plantado a ese chico?

A Tony. No le hemos dejado, señora.

Desapareció sin previo aviso.

Y bien acompañado.

A lo mejor está en la carretera con las velas, esperándonos.

No lo crea. Iba a despedirse de todos modos.

Pues mira, lo siento.

El muchacho es más bien simpático.

Según cómo se mire.

Pues yo le miré de todas las maneras.

Bueno, menos por los impertinentes.

¿Crees que llegaremos?

¿Al barco? Claro que sí.

En Tenerife toma otro chofer y en paz.

Ah, no me habías dicho que sabías conducir.

Como que es la primera vez.

No. Eso tampoco me lo habías dicho.

Si no, no hubiéramos seguido. Por eso no se lo dije.

Pero con las instrucciones de los camioneros vamos tirando.

Oiga, ¿qué está haciendo?

Lo siento, aquí está mi casa.

Debo irme porque me espera mi mujer, y ya tenía que haber llegado.

Y nosotras debemos llegar a Cádiz.

Todo de frente, sin parar. No tiene pérdida.

Adiós. Mire, es que yo he frenado,

y luego ya no pude volver a arrancar.

Aquí, como no le cantes al trigo verde,

y al verde, verde limón,

nos quedamos hasta las navidades.

Conque dándole cuerda, ¿no?

Le estábamos esperando. Sí.

Pero a 80 kilómetros de donde las dejé.

Como usted dijo que no quería seguir.

Y usted se lo repitió a la pobre señora

diciéndole que no era indispensable. Y sigo pensándolo.

Pues muy bien. Siga dándole al organillo. Adiós.

Esto que usted hace en España se llama chantaje.

En México también. ¿Cuánto?

Poco. Que me lo pida por favor.

Le ruego que vuelva a su puesto. Con gusto. Adiós y gracias.

Adiós.

No sé por qué tomo esta porquería.

Si lo que más me cuesta es dormir.

¿Y Antonio, por qué no está con nosotras?

Estará preparando el coche para mañana,

o tomando pastillas contra el mareo.

¡Hola, Merche!

¿Qué haces aquí? Buscarte.

Me dijeron que hoy estarías en Cádiz, y tomé el tren.

Pero ¿para qué has venido?

En la radio han oído la cinta, y...

permiten que te presentes al concurso.

Oiga, joven, ¿qué le proponía usted a Mercedes?

Un contrato, señora.

Su porvenir está aquí.

Pero ella está a mi servicio.

Pero yo puedo ofrecerle la libertad.

Usted no puede retenerla.

Es como si empleara de doncella a lacayas. Digo, a la Callas.

Un poco exagerado tu amigo.

Yo no le creería. Ni yo.

¿Que no? Pues aquí está la prueba.

¿Sí? Entonces hágalo funcionar.

Y ahora ¿qué?

No sé. Tendré que buscar otro magnetofón.

Porque Merche, tú... tú no puedes irte a Canarias.

No moleste, por favor.

Y es inútil que insista.

Soy baturra. Señora baturra, ella es una artista.

O se va o llamo a la Guardia Civil.

Vienes a comprometerme

la primera vez que tengo un empleo serio.

Te admitieron en el concurso. Todo era tan fácil y bonito.

Mañana debo estar en el trabajo. Vuelve conmigo.

No. En 15 días estaré de nuevo en Madrid.

Ahora vete, te lo suplico.

Claro, si me lo pides así...

¿Quién es este?

El coche ya está encerrado, señora.

Desenciérrelo. ¿Cómo?

Que lo saque a la calle.

¿O es que cree que me voy a acostar cuando se pone el sol?

¿Dónde van todos esos después de cenar?

Los turistas tienen un "tour" organizado: "Cádiz de noche".

Pues ahí nos anotamos. Es que termina en un flamenco.

¿Y qué, me va a asustar eso?

A mí, que no estuve en las Cruzadas porque no me avisaron.

(Guitarra)

(HABLA EN INGLÉS)

¿Por qué no habla español? Porque no sé.

(HABLA EN INGLÉS)

¿Entonces, señora? Lo de siempre.

Zarzaparrilla. Coca-Cola para todos.

¿Con petardo o sin petardo?

Con petardo, luces de bengala y traca,

con tal de que deje de escribir y se vaya.

Britania, "go home". "Yes, madame".

Dentro de poco entraremos en estos lugares con pasaporte.

¿Qué fue del Dos de Mayo? Digo yo.

Eso fue contra los franceses. Ya lo sé.

Quise decir: ¿qué fue de la Invencible?

Esa la perdimos. Oiga, joven imberbe,

yo le contraté para que me acompañe a cobrar una herencia,

no para ayudarme con al reválida. ¡Muy bien!

Mire, jovencita.

La señora puede regañarme

porque me hace falta el sueldo, pero a usted

no se lo aguanto. No acierta una, jovencito.

Mi "muy bien" se refería al espectáculo.

Claro, que esto no es el verdadero flamenco.

Ni esto es zarzaparrilla. Pruébelo.

Lleva ginebra, y mucha.

Como usted lo pidió con petardo.

Pues no está mal del todo.

(TOSE)

Rasca, pero alegra.

Usted que habla inglés... ¿Quiere más?

"Yes, yes". Camarero.

"Yes?". Traiga otro petardo para la señora.

Otro pum. "Oh, yes".

¿Has visto? Facilísimo.

No hace falta ser profesor de idiomas.

Esto es "typical spanish" descarado.

En señal de protesta, nos vamos. Nos vamos, señora.

Oh. No nos vamos.

Usted o yo, que es tan echado para adelante,

dígale a estos murguistas que cambien de disco.

Pero no me harán caso. De echado para adelante, nada.

Si me permite, iré yo. Un momento. Con permiso.

# El puente está listo. El puente estará.

# El puente está listo, ya lo verá usted

# cuando yo me pele.

¿Y quiénes son esos? La clásica murga de Cádiz.

En mis tiempos ya las había.

# Terententén.

# Terententén.

# "I like you baby".

# Que todo el mundo se apunte al inglés.

# Terententén.

# Terententén.

# Y todos saben el baile del terententén.

# Ayer venían pocos turistas

# y aquí se hablaba solo en cristiano.

# Después vinieron muchos franceses.

# Algunos se me parecen.

# Y todos los americanos. Así que cuando...

Debo reconocer que es usted un buen maestro de ceremonias.

Gracias, señora. Y no es tímido, como esta.

¿Yo?

# Terententén.

# Terententén.

# "I like you baby".

# Que todo el mundo se apunte al inglés.

# Terententén.

# Terententén.

# Y todos saben el baile del terententén.

# Ven y baila. # El terententén.

# Ven y aprende.

# El terententén.

# Y es muy fácil. # El terententén.

# Yo sé que antes de conocerme

# les dabas mucho, mucho carrete.

# Pues yo te vi con una francesa,

# y luego con una inglesa

# más roja que un salmonete.

# Después cruzaste por mi camino.

# Y tú dijiste que cambiarías.

# Si no te olvidas de la alemana,

# o vuelves con la australiana, yo te digo "auf Wiedersehen".

# Terententén.

# Terententén.

# Ya que te pones, tanto flequillo de Beatles en inglés.

# Terententén.

# Terententén.

# A ver si baila conmigo el terententén.

# Terententén.

# Terententén.

# Ya que te pones, tanto flequillo de Beatles en inglés.

# Terententén.

# Terententén.

# A ver si bailas conmigo el terententén.

# Ven y baila.

# Tenterententén.

# Y ven y aprende.

# ¡El terententén!

# Y es muy fácil.

# El terententén.

# ¡Eh!

# ¡Ven y baila!

# ¡El terententén! #

(Silbato de barco)

Con cuidado, por favor.

No lo maltraten. ¿A qué museo lo llevan?

Al mismo donde está su señora tía disecada.

Oiga, que mi tía está viva. La llevarán cuando la embalsamen.

Supongo que ha venido a ayudarme. Por qué no.

Sé devolver bien por mal. Su generosidad me conmueve,

pero lo siento, ya no necesito su ayuda.

Eso cree usted. ¿Se vio la cara? No es un modelo fuera de serie,

pero me conformo. Cuando está limpia.

¿Ve cómo necesita ayuda? En un momento, ya verá.

Perdóneme que me ría. Parece un payaso

pintado con prisa. El barco sale en dos horas.

Dígaselo a su mamá mientras yo me pongo guapo, como su admirador,

el del magnetofón.

Ah, gracias de todos modos.

Cuando la necesite como quitamanchas, le avisaré.

Hasta luego.

Las 2.00 y ya hemos ganado media hora al horario previsto.

Astillero español, barco a puerto.

A que debemos aminorar la marcha.

No son para comer.

La señora las quiere para la cabeza, porque le duele.

Sí, pero... Ya.

Usted y yo vemos mejor tomar una aspirina.

Pero yo no. Venga, para acá.

¿Está enferma? (SUSURRA) No, algo mareada.

¡Qué mareo ni qué cuerno!

El flamenco de anoche y el petardo. Buenas noches, y muchas gracias.

(Guitarra)

No por eso desprecio la medicina moderna.

Ahora, que los remedios caseros no fallan nunca, hija.

Si usted lo dice.

Pero también tengo mi botiquín

para cosas más importantes que una cogorza.

Mi pobre hermano, que en gloria esté,

me dio unas píldoras verdes que si las tomo me levanto,

ando y si hace falta bailo.

Es una receta de los faraones de Egipto.

Y si las tiene, ¿por qué no las toma?

Porque después de hacerme el efecto, viene el contraefecto

y me quedo una semana en cama

sin mover ni los dedos de los pies.

Y veo y oigo cosas raras.

Entonces comprendo que no las use.

Las guardo para cuando discuta la herencia con mis parientes.

# Estando tan lejos

¿Eh? ¿Qué es eso?

#te siento tan cerca. ¿Música a estas horas?

A ver si las patatas me hacen lo mismo que las píldoras verdes.

# Mía.

# Mía.

# Qué enorme distancia

# la que nos separa.

# Y sin embargo tengo

# tu risa

# a mi lado.

# Ay, qué difícil es pensar

# que te tengo y tú no estás.

# Que te beso sin sentir tú

# mis labios oprimidos.

# Ay, qué difícil es vivir

# sin tenerte

# ni dejarte.

# Ahora comprendo.

# Mira, ya lo entiendo.

# Me hiciste a tu forma

# sin saberlo.

# Parte de mi alma

# a la tuya unida.

# Quedarán siempre fundidas.

# ¡Tú y yo!

# ¡Tú y yo!

# Tú...

# y yo. #

¿De dónde sale usted? Si hubiera venido

del mar, tendría medio cuerpo con escamas

y una cola partida en dos. ¿Y estaba escuchando?

Canta muy bien. Me ha hecho pensar mucho.

¿Puedo saber por qué? ¿Por qué no?

Pensaba cómo un hombre tan romántico cantando

puede ser tan maleducado cuando habla con las damas.

Sin embargo, yo pensaba en otra cosa.

¿Por qué nos peleamos tanto?

Será porque nos tratamos de usted. La culpa

es mía. Absuelta. Propongo un armisticio.

Si es muy corto, y a prueba.

Pasado mañana llegaremos a puerto.

¿Amigos hasta Tenerife?

Vale. Hablemos como gente normal. Hablemos.

¿A qué mujer fatal le cantabas tan apasionadamente?

Ajá, celos. ¿Celos yo de ti?

En cuanto dejas de cantar, te pones odioso.

Y tú cuando te enfadas te pones preciosa.

Hasta Tenerife.

Es un buen negocio.

Nos dan 240 000 marcos,

que son 2 910 400 pesetas.

¿Y cuánto me toca, querido primo?

Pues a repartir entre los 8 herederos,

363 800 pesetas.

Qué miseria. Una finca tan importante.

Y tan en ruinas.

¿Qué rinde ahora, disgustos?

Entre los disgustos y las pesetas, quédate con las pesetas.

Ya veré yo. ¿Y tu nieta?

No tengo. Debes tener.

¿Es obligatorio? Hace años me contaste un nacimiento.

Era nieto. Carlos María.

Lo de María me desorientó. ¿Dónde está?

En París.

Pues debe venir también.

Debe firmar. Si no firmamos todos, no vale.

No te sulfures, Pantaleón.

Le mandaré un telegrama.

Entonces ahora mismo nos vamos a mi casa de La Laguna

a ver al comprador.

¿Vive en tu casa? Sospechoso.

Le cité allí para que hable contigo.

Si aquí no pinto nada, ¿puedo irme de paseo?

Debemos ir a La Laguna. Allí pasearás.

(Puerta)

Con su permiso, señora. ¿Puedo darme una vuelta?

A La Laguna.

¿Quiere que me bañe? La Laguna es una universidad.

Lo sé de memoria. ¿Y por qué preguntas, insecto?

Para ver si caías, insecta.

¿Y ese monstruo

es lo que piensa construir en los terrenos del caserón?

(ACENTO EXTRANJERO) Sí, señora. Es bonito, ¿verdad?

A mí me parece horroroso.

Una casa de apartamentos para que suecos y finlandeses

pisoteen el solar de nuestros antepasados.

Es el turismo, Eduvigis. A mí eso me da igual.

No acepto. Y menos por tan poco dinero.

Olvidé decirte que todo

lo que hay en la casa te pertenece por testamento.

Habías olvidado decírmelo.

Pero no podrás tocar nada hasta que estemos de acuerdo.

¿De verdad te gusta este empleo? Sí, lo paso bárbaro. ¿Y a ti?

De algo tenía que vivir.

No tenía un céntimo, y debía descansar de los libros.

Así que eres estudiante. Y pobre.

Por ahora también. Empatados.

Empatados a pobres, porque, no te ofendas, pero de estudiante...

Siempre el mismo lumbrera. Yo también estudio.

¿Sí? ¿Eso de la "B" con la "A", "ba" y cosas así?

Sí, ¿eh? A ver. ¿Cuántas vértebras tiene un diplodocus?

¿Un qué? Un diplodocus.

Pues tiene 117 vértebras.

¿Y cuánto mide la mandíbula de un antropopiteco?

¿Un qué? 38 centímetros.

¿Y sabes cómo se llama ese bichito de tu manga?

Mariquita. Eso dicen los incultos.

Es un coleóptero, de los coccinélidos.

Pues sí sabes. ¿Estudias entomología?

Lo aprendí porque tengo ojos, y porque de eso sé más que nadie.

Alto. Universidad de Madrid. Universidad de La Laguna.

Colegio Mayor Guadalupe. Facultad de Derecho.

Tuna. -Bamba.

Vine hace un año a un concurso de tuna.

¿Vacaciones? Claro.

¿Tu novia? Qué ocurrencia.

Que no preguntó si soy tu abuela.

No, es una compañera. Madrileña.

¿No se me nota? ¿Cuándo volamos a la península?

Muy galantes aquí. No como otros.

Así somos siempre con las peninsulares.

Bienvenida. Que sea por mucho tiempo.

Debemos irnos. Doña Eduvigis ya habrá terminado su guerrilla.

Estábamos paseando. Nos vamos.

Imposible, antes de rendiros pleitesía.

Vamos allá. Cuéntanos. Bueno.

Universidad de La Laguna, ella es una estudiante madrileña,

soltera y sin compromiso. -¡Sostened el edificio, que se cae!

# Deja abierto tu balcón para que mi corazón

# corra por tu habitación con la luna.

# Vengo a la universidad, pierdo mi tranquilidad

# recorriendo la ciudad con la tuna.

# La canaria es para mí, la canaria es para ti,

# y testigo de su sí la laguna.

# Ninguna como mi tuna,

# que al Teide le quiere robar una a una

# las luces que van a estrellar mi fortuna.

# Siete las Islas Canarias.

# Y siete las maravillas.

# Siete las Islas Canarias.

# Y siete las maravillas.

# Delante del mar eterno.

# Os adoro de rodillas.

# Os adoro de rodillas.

# Islas de las maravillas.

# Una noche alrededor del fantástico rumor

# en que espera amor la laguna.

# Con la brisa y con el mar

# nadie puede recordar

# lo que canta por cantar una tuna.

# Para ti la Santa Cruz, llena de gracia y de luz,

# recortada del trasluz de la luna.

# Ninguna como mi tuna,

# que al Teide le quiere robar una a una

# las luces que van a estrellar mi fortuna.

# Con la luna.

# Con la tuna.

# La canaria es para mí, las canaria es para ti.

# Y testigo de su sí, la laguna.

# Ninguna como mi tuna,

# que al Teide le quiere robar una a una

# las luces que van a estrellar

# mi fortuna.

¡Álvaro, ven aquí!

Lo siento, muchachos.

Dicen que Pepe Mimbrales está muy enfermo.

Él no se quejó, pero debemos dejarle descansar.

¿Vosotros nos perdonáis? Desde luego.

¿Es compañero vuestro?

Andaluz, por más señas. Lleva achuchadillo casi un mes.

Ea, que os debemos medio homenaje. Ya estamos pagados, y con creces.

Y yo rezaré por él a la Virgen de la Candelaria.

Me la regaló Pantaleón.

Cuando éramos jóvenes estuvo enamorado de mí.

Y se pelearon, claro. No, entonces no.

Siempre me peleaba con un amigo suyo.

Luego me casé con él, naturalmente.

Es un trabajo muy fino, un primor.

¿Me permite? ¡No!

No. Por si no lo has descubierto todavía,

mirar con esto trae complicaciones. ¿A usted? ¿Al que mira?

Al otro, o a los otros.

Porque tiene mucha fuerza.

Bueno, esto ya está. ¿Qué más?

Ahora llénalo con eso.

¿Y esto para qué?

Me lo han recetado para descansar.

Me da sueño, y mañana quiero estar despierta.

Debemos ir a visitar el caserón.

No me fío de inventarios. ¿Y ahora qué más?

Ahora tienes que ponérmela. Pero si no sé.

Si es muy fácil. Solo hay que pinchar.

Con esto no contaba.

Si lo hace cualquiera. No, yo no lo hago.

¿Tienes miedo? Miedo nunca tengo.

Falta de costumbre.

Yo te diré lo que debes hacer.

Acércate.

Ayúdame a moverme un poco.

Ahí, ahí.

Ahí es donde debes pinchar.

Primero frótame la piel con alcohol.

Ese algodoncito está empapado.

Ahora coge la aguja.

Tienes que dar primero

unos golpecitos con los dedos al revés.

Luego de pronto vuelve la mano,

y la aguja se clava solita.

Eso. Muy bien.

Muy bien, hija.

Ahora coge la jeringuilla y la enchufas en la aguja.

Y poquito a poco

vas empujando hasta que entre el líquido. Despacito, ¿eh?

Despacito, porque es un poco doloroso.

Eso es. Muy bien, hijita.

Te das muy buena maña.

¿Ya está todo? Me parece que sí.

Pues ahora no tienes más que sacarla de un tirón.

Muy bien, hija.

Muy bien. No me ha dolido nada.

Absolutamente nada.

Tienes manos de ángel.

Presiento que voy a dormir mejor que nunca.

¿Sí? Pues como no le cante la nana.

Pantaleón.

¡Pantaleón! ¿Qué?

Estamos llegando. Ah, ¿sí? ¿Dónde?

Al caserón.

¿No hemos venido a eso? Sí. Pero ya es de noche.

Yo no sabía que tardaríamos tanto.

También usted se levantó muy tarde.

Es verdad. Es que he dormido como un leño.

Esas inyecciones nunca me habían hecho tanto efecto.

Pues no se preocupe. Ahora que sé cómo va, le pondré las que quiera.

Hasta aquí llegamos, señora. El coche no da más.

Haz lo que puedas. Ya que llegamos hasta aquí.

Ese es el caserón de las lágrimas.

Hace 30 años que no lo veía.

¿Querría ir? Si pudiera.

Desearía ver lo que hay dentro, porque es mío.

Solo mío. Antonio y yo la llevaremos.

Yo me quedo aquí velando el sueño de mi primo.

Vete tú y me lo cuentas.

Ya sé qué le pasa al coche. ¿Qué tiene?

Lo que tiene es que no tiene agua.

Si hubiera alguna fuente por aquí. Eso no, pero sí una casa. Aquella.

Pero no he traído ningún cacharro. Lo habrá allí. Acompáñame.

Espera, cogeré una linterna.

¡Espera, Mercedes! ¡Merche!

¿Dónde estamos? Pues detenidos en el camino

y frente al caserón de las lágrimas.

¿Frente al caserón, a esta hora, con la fama que tiene?

Bah. Estos viejos...

Mira que son ganas de explorar estas ruinas.

Aquí encontraremos el agua para el coche.

Y no hables mal del caserón, que es de doña Eduvigis.

Esa parece la puerta de entrada.

Estará trabada por dentro. Veré si hay otra puerta. Espera.

(Chirrido)

¡No te asustes! Entré por esa puerta.

Como gracia la encuentro estúpida. Pues mira que el decorado

no es nada tranquilizador. No importa.

Le dije a la señora que le contaría cómo estaba la casa, y se lo diré.

La impresión va a ser la nuestra.

(Graznidos)

¿Qué es eso? Yo creo que es un pájaro.

Pero igual pueden ser los espíritus de los guanches de Tenerife.

No es momento para bromas.

A ver si encontramos agua y nos vamos.

Eso digo yo. Ahí hay un pozo.

Pues no perdamos tiempo.

Ya te lo decía yo. Aquí hay agua.

(Maullido)

Agua, entre otras cosas.

Creo que es mejor decirle a doña Eduvigis que venda este chalecito.

(Agua)

¿Qué habrá en ese arcón?

Cualquiera sabe. A lo mejor un muerto.

Qué tontería. Los muertos, en el cementerio.

Aquí se guardan cosas de algún valor.

Estará vacío. Déjalo.

(SOPLA)

(LEE) "Para mi hermana Eduvigis".

Pues yo no me quedo con esta curiosidad.

¿Qué hay? Un muerto con la cabeza gorda.

¿No te lo había dicho?

Esto no es un muerto. Dirás que está vivo.

Quiero decir que no es un ser humano.

Espera que lo vea bien.

Se parece a lo que tenemos en casa. ¿En tu casa coleccionan esqueletos?

Mi casa es un museo.

Espera, hay una inscripción:

"Megaterios excelsus". Me suena.

¿Crees que es importante? A lo mejor, importantísimo.

Prométeme que no le dirás a nadie que hemos visto lo que hemos visto.

¿Me lo prometes?

Si me lo pides así, guardaré el secreto.

Pero para mantenerme callado necesito tu ayuda.

¿Cómo? Con un beso.

¿Estás loco? ¿Por qué?

¿Es demasiado para guardar silencio?

Bueno, me conformo con un abrazo apretado.

¿Cómo se te ocurre? Y aquí.

A falta de otro...

Hombre, no insistas. Siempre soñé que mi primer beso

sería... no sé, en un baile, en una fiesta,

en un jardín, pero en casa de Drácula, no.

¿Por qué tan callada? Es mejor que decir tonterías.

¿Estás enojada conmigo?

No es tan importante como para eso. Entonces, ¿qué te pasa?

Nada. Estoy pensando.

¿En mis compañeros de La Laguna?

Había unos guapos, galantes, altos.

Tú en esto de chicas no has pasado de la "B" con la "A", "ba".

Entonces, ¿en qué piensas?

En unos huesos que no son los tuyos,

y que por el momento están bajo llave.

Hace buena pareja, ¿verdad?

También nosotros la hacíamos entonces.

Ah, Pantaleón. No pensemos...

Anda, que si tú llegas a ser como él,

a buena hora te dejo escapar.

Nuestro compañero ha empeorado. -Tiene una fiebre de caballo.

Y dice cosas, como delirando. Pobre. ¿Y qué hace el médico?

Le receta medicinas que no quiere tomar.

Insiste en levantarse y vestirse. ¿Con esa fiebre?

Dice que jamás faltó a una procesión en Semana Santa en Sevilla,

y que si falta ahora no se curará.

Por eso te pedimos que nos ayudes.

No nos digas que no. ¿Y con eso se pondrá mejor?

Al menos se tranquilizará. Bueno, pues que por mí no quede.

Vamos allá. Gracias, eres un sol.

Hola, colegas. Hola.

Gracias. ¿Dónde vas?

A una fiesta.

¿Con esos? Con esos.

¿Y tú con qué derecho me celas? ¿Yo celos de ti?

Lo preguntaba por la pobre señora. Acaba de dormirse.

La curé con inyecciones.

¿Te has dedicado a la medicina?

Pues tal y como están las cosas, eso parece.

Oye, ¿vienes o no?

Voy. Vinieron a buscarme en un Cadillac nuevecito.

No puedo desairarlos. Claro.

Ah, esta carta debe salir con urgencia.

Sé bueno y dásela al conserje. ¿Para otro novio?

Bueno, el muchacho de Madrid, el del magnetofón.

Adiós, y gracias.

¿Cómo está? -Igual.

Con menos fuerza.

Está muy tranquilo.

Pero en cuanto le dejamos dice que ya es la hora.

Ya ha oído las campanadas. Qué sé yo qué disparates más.

¿Sabes una cosa?

Como tú estás así, hemos logrado que la procesión, la de tu cofradía,

pase por debajo de tu ventana.

Han accedido por ti, pero con una condición:

que no te levantes, que te quedes tranquilo, como estás ahora.

No, no es verdad.

No es verdad. -Que sí. Te lo dice tu amigo Álvaro.

He visto el paso acercándose, viniendo hacia aquí.

No es verdad. No les oigo.

Tambor lejano)

No. No. -¿Por qué no quieres creerme?

(Música)

Quiero creerte, pero no puede ser.

Aguarda y escucha.

# Ay.

# Ay.

# ¿Quién te ha enclavado?

# ¿Quién te ha enclavado

# en esa cruz?

# ¡Ay!

# ¡Ay!

# ¿Quién te ha encoronado

# de espinas?

# ¿Quién te ha herido

# en el costado?

# Que ahí viene tu madre.

# ¡Ay!

# ¡Ay!

# Es divina

# con el pecho traspasado.

# ¡Ay!

# Que ahí viene tu madre.

# ¡Ay!

# ¡Ay!

# Es divina

# con el pecho...

# traspasado. #

Por favor, ¿doña Eduvigis se hospeda aquí?

Está en el "hall", creo que con todos sus parientes.

Vaya. Una alegre reunión de yeyés.

¿Dónde está la señora? Allí, con el venerable museo.

¿Quién será ese niño? El que ha venido de París.

¿Ya empezamos con chuflas? No son chuflas, es información.

Mira, Carlos, esta es Mercedes, mi señorita de compañía.

Qué maravilla, abuela.

¿De dónde ha sacado esta preciosidad?

Muy amable. Si le escuchas, vas lista.

¿Está bien así? Sí, gracias, querida.

Toma, llévatelos. Con todos estos alrededor,

tengo miedo de tentarme y usarlos.

¿Qué prisa lleva? Quédese con nosotros.

Gracias. Tengo qué hacer.

Atiende, Carlos María. Esto también va por ti.

Y ahora que estamos todos, en 48 horas estará el documento

de acuerdo con este borrador que ya fue aprobado por los coherederos,

y que yo le ruego que usted lea,

después de lo cual ustedes firmarán

y yo les entregaré el cheque global.

Que nos repartiremos en partes iguales.

De ninguna manera. No estoy de acuerdo.

Pero usted ya aprobó, querida señora. Querida señora, un cuerno.

Me pertenece todo lo que contiene la casa,

y quiero cobrar más que estos.

De acuerdo, mi querida señora. Para evitar más dilaciones,

le compro por separado todo el contenido de la casa.

Dígame una cantidad...

Uy. Mi querido señor, esas cosas no tienen precio.

Por si no lo sabe, soy baturra.

Yo no puedo esperar. Le ofrezco 200 000 pesetas.

Eso... no discutamos más.

Tome, anótelo aquí, para que no se le olvide.

Parece que la reunión ha terminado sin heridos graves.

Y tu última conquista se aleja, tal vez para ir

en tu busca, Cleopatra.

Es que los miro y los derribo a mis pies.

¿Que no lo crees? Ahora verás.

Cuidado, no te vayas a caer.

Perdón, señorita. Ha sido sin querer.

¿Por qué te ríes en lugar de ayudarme, estúpido?

Perdóname.

Pero ¿qué te ha sucedido?

Nada, que le he mirado con las gafas del revés.

Señora, quería hablar con usted sobre esas cosas del caserón.

Ya no son mías, hijita.

Por fortuna, las he vendido. No. ¿Y cómo ha podido hacer eso?

De lista que soy.

200 000 peseticas que me darán cuando firmemos.

Quiere decir que aún son suyas. Menos mal.

Yo me refería a esos huesos del arcón.

Valiente porquería. No crea,

doña Eduvigis. Verá: hay huesos y huesos.

Cuando yo vi aquellos y leí la inscripción,

escribí a Madrid pidiendo un informe.

Porque paleontológicamente hablando...

Bueno, me lo cuentas otro día.

Me muero de sueño,

y no entiendo nada de lo que me dices.

Hasta mañana. Hasta mañana.

El 78, por favor.

Sí. Los cuartos de los chóferes.

¿Tony? Sí, soy yo.

Debo hablar contigo de inmediato.

No, que no es broma.

Nos vemos en el "hall", o sube al cuarto de la señora.

(Puerta)

Venía a dar un beso a la abuela.

Muy cariñoso, pero inútil.

Está dormida.

¿Y cuáles son sus obligaciones cuando se duerme?

Velarla. ¿Hasta cuándo?

Hasta que despierte. ¿Y cuando despierta?

Acompañarla. ¿Hasta cuándo?

Hasta que se duerme. ¿Y cuándo duerme usted?

Cuando la acompaño. Es un juego de palabras.

No. Es contestarle como se merece.

Buenas noches. Tengo algo importante que hacer.

¿Por qué no lo hace conmigo? Porque no me da la gana.

Adiós. ¿Dónde va, pequeña salvaje?

Me fascina la rebeldía y la adolescencia.

Oiga, ¿por qué no va a dormirse la mona

y deja en paz a la señorita?

Y a usted, joven, ¿quién le llamó? Yo.

Lo siento, mucho, porque tendré que aplicarle un correctivo.

¡Le denunciaré! ¿Cómo se llama?

Es un golpe de judo. En español: primera de hombro.

¿Y qué me quería decir? Es algo muy importante,

y necesito tu consejo y tu ayuda.

Eso y mucho más. Yo por ti... Espera.

Se trata de la carta que te di la otra noche.

¿Recuerdas? Sí.

Pues aún no he recibido contestación.

Claro. ¿Cómo claro?

Digo, que estará por llegar. Tú sabes, el correo, los carteros...

Pues necesito la respuesta. ¿Tu consejo?

¿Francamente? Escribir otra.

Es tarde ya. Doña Eduvigis va a firmar.

Ah, pero ¿se trataba de la vieja?

Pues creí que era para tu novio, y...

¿Y qué? Habla. Y la mandé por la vía lenta.

No entiendo. La mandé sin sello. La cobran allí.

Me privaste de un informe de valor incalculable.

¿Por qué te has atrevido a hacerlo?

Por celos. ¿Celos de qué?

¿Por quién? Si te odio. ¿Lo has entendido?

Merche, venimos a darte una gran noticia.

Al menos sabemos que te alegrará. No es fácil ahora, pero inténtalo.

Nuestro compañero andaluz. -Tras la otra noche ha mejorado,

y el médico le dará el alta. -Ya ni fiebre ni desvaríos.

Dice que soñó ir a la procesión. Que le curaron las saetas.

Me alegro mucho por el muchacho. El milagro te lo debemos a ti.

Sí, solo a ti.

Mañana serás nuestra invitada de honor. A lo más

que se te puede ofrecer:

un día de playa con nuestro grupo.

Cada uno se paga lo suyo, menos la invitada, claro.

Si doña Eduvigis no me necesita, acepto.

Necesito cambiar de aires... y de compañía.

(Motor)

¿Óptica alemana? No, inglesa.

No le creo. Comprados en Londres.

¿Va una peseta? Y 100.

No, con una me basta. Permítame. Sí, claro.

Pues tenía usted razón.

Edimburgo.

¿Quiere tomar algo? No, gracias. Me sabría mal.

Bueno.

# Canto, salto, brinco, río y bailo.

# Soy tan feliz estando aquí.

# Corre, vuela, grita, vive y sueña.

# Mi corazón

# de trampolín.

# ¿Qué tiene el mar para ser tan azul?

# ¿Qué tiene el mar?

# Dímelo tú.

# Será el amor

# el que lo hace brillar.

# ¿Qué tiene el mar

# que viene y va?

# El mar está enamorado,

# y yo no sé por qué será.

# Si alguna vez tú me llegas a amar,

# comprenderás y me dirás

# qué tiene el mar.

# ¿Qué tiene el mar? Dímelo tú.

# ¿Qué tiene el mar que viene y va?

# El mar está enamorado,

# y yo no sé por qué será.

# Si alguna vez tú me llegas a amar,

# comprenderás,

# y me dirás

# qué tiene el mar.

# Corre, vuela, grita, vive y sueña.

# Mi corazón de trampolín. #

La voz de madrugada. La emisión más popular.

Música, canciones, alegría. La...

Seguidamente vamos a escuchar...

Pero antes atenderemos una llamada.

¡Ah! Desde Tenerife,

la hermosa capital isleña.

Vamos a atender una llamada tan agradable.

Dígame, ¿señora o canaria?

"No hagas el bobo, Genaro, y escucha".

Pero ¿quién es? "Merche".

¡Ahí va! Ahí va la música para todos.

"¡Genaro, escucha!".

(Música)

No, aún no la he recibido.

¿Cómo se te ocurre llamarme?

Sí. Claro, si me necesitas, ya es otra cosa.

Tú me mandas. Ya sabes que yo...

Sí. Haré lo que me digas.

¿Que vaya al museo a estas horas?

No, hombre, mañana.

Sí, es domingo, pero estará abierto. Entras en la sala grande.

En un cajón, bajo la tercera vitrina de la izquierda,

hay un libro muy viejo.

Es un grabado que pone "Megaterios excelsus".

Todo lo que está en letra pequeña lo copias y me lo dices.

Llama cuando lo sepas.

Descuida, lo haré. No entiendo nada, pero lo haré.

Hasta mañana. Sí, en punto.

Lo que me pregunto es: ¿qué estás haciendo allí?

Acaba de tener mellizos en un taxi. ¿Quién, Merche?

No, una señora. Llama el taxista. Ah.

¿Qué dice? Mañana me dará el informe

y sabré si estoy en lo cierto. Pero la señora ya habrá firmado.

Si ya la llevé a lo del señor Brown. Vamos allí.

Hay que impedir que firmen. No sé si llegaremos.

Pues andando.

Señores, lamento que la reunión

haya durado hasta estas horas de la madrugada,

pero también me siento feliz

de que por fin hayamos llegado a un perfecto acuerdo.

Le ruego que firme aquí.

Ahora tú.

Tú espera aquí. Igual tenemos que salir pitando.

Bien. Con la de usted ya está la firma de todos.

No queda más que extender el cheque correspondiente.

Con el permiso de ustedes.

Señorita, tráigame la llave de la casa.

No sé si llego a tiempo. ¿Ha firmado?

Todo. Con mala letra, pero he firmado.

Pues ha hecho usted muy mal. ¿Cómo se atreve, señorita?

Eduvigis ha hecho como todos. Ustedes me importan un comino.

No quiero que la estafen. Pero ¿qué dice esta mocosa?

¡Como no me encuentre un moco, le parto la cara!

Qué violencia la de la nueva ola.

Pero señora, créame, es por su bien.

Hay que borrar esa firma. Imposible.

El señor Brown nos dará el cheque ahora.

Hija, si no te explicas. No hay tiempo.

Por lo que más quiera, mire al señor del cheque.

Pero mírelo con fuerza.

¡Ah! "My god".

¡Pronto, alcohol, una venda, mercurocromo, linimento!

¿Se ha hecho usted daño?

¿Daño? Me he hecho polvo la mano.

Señores, deberán perdonarme,

pero en estas condiciones me es imposible firmar el cheque.

Mañana tendré a disposición de ustedes

un talón bancario por el mismo importe.

Sí, señor. De acuerdo.

Cúrese esa mano y mañana volveremos todos.

Qué manía tiene de hablar siempre en nombre de todos.

¿Es que no me tiene usted confianza?

Toda, señor Brown. Basta su palabra.

Pero si usted me permite...

Porque ¿quién nos dice

que usted no va a curarse los deditos al Berlín Oriental

y después le niegan el permiso para pasar el muro?

¿Contestó tu amigo? No, estoy nerviosísima.

Eduvigis no me perdona haber perdido su última oportunidad,

así dice ella, de ganar unas pesetas.

¿Hablaste con el cónsul? Sí. Tengo la dirección

de la Paleontological Society de Filadelfia. Es la más importante.

Manda un cable, por si acaso. Lo acabo de poner.

Aquí está el recibo. Los de letras

somos así. Te diría que eres un buen muchacho.

Dímelo. Me gustará oírlo.

No puedo, por tus antecedentes.

¿Después de gastarme medio sueldo en el cable?

Le aseguro que no.

Soy ignorante, pero me crie entre esos bichos.

Mi intuición no me engaña.

¿Tu amigo ha contestado ya? No, pero lo hará en breve.

Pues yo aprecio tu buena intención,

pero esta tarde nos reuniremos,

y si para esa hora tu amigo no ha contestado o hay dudas,

lo siento, pero firmaré y cobraremos.

¿Está claro? Lo comprendo, señora.

Y perdone si me meto donde no me llaman.

Pero créame: lo hice con buena intención.

Esta noche no he pegado ojo. Pese a la inyección que me pusiste.

Es que yo... nunca le he dado ninguna.

De verdad. Por miedo a hacerle daño, la inyección iba al sofá.

Como después dormía tan a gusto.

¿Es posible?

Eso quiere decir que tiene sus ideas fijas.

Estoy segura de que si un día se convence de ello

con mucha fuerza, con mucha fe, se levantará y saldrá andando.

Por lo pronto, dame las píldoras. ¿Dónde están?

Ahí, en una cajita de plata. En el botiquín.

Yo que usted no las tomaría. Sí, señor.

Tengo que luchar con las fieras de mi familia

para darte tiempo a recibir esa dichosa contestación.

Yo no quiero que luego se pase 15 días en cama.

Sí, señor. Aunque sean 15 meses.

Quiero aplastarlos.

(Puerta)

Adelante.

Hola, Eduvigis.

No te asombre que haya venido sin anunciarme,

pero hemos resuelto... ¿Hemos?

¿Quiénes? Los primos y yo.

Decidimos venir a buscarte para llevarte a casa del señor Brown.

Muchas gracias, pero tengo quien me acompañe.

Es que precisamente

deseamos evitar ciertas interferencias

que consideramos nocivas a los intereses de todos,

incluyéndote a ti, claro. Si se refiere a mí,

se lo agradezco mucho.

Precisamente espero una conferencia de Madrid.

Debe hacer mucho tiempo que las tiene, señora.

Estas píldoras han perdido el color.

(Teléfono)

Sí, Merche. Siempre llamas cuando...

Sí, lo tengo.

Lo he apuntado todo. Está en la chaqueta. Oiga...

¿Qué dice? Ha mandado a buscarla.

¿A quién? A la chaqueta.

No entiendo nada.

Enseguida la traen, está en el despacho. Espera.

Amor mío. -Te juré que volvería, y he vuelto.

¡Ay, qué feliz soy!

¿Me querrás siempre? -Toda la vida.

¿Qué dicen ahora? Que se querrán siempre.

¿Los fósiles? ¡Calla, tonto!

De pronto apareció el malvado vizconde.

Venía al galope en su caballo, a la carrera.

Su rostro respiraba maldad.

Gritó: "Margarita, apártate de ese hombre".

"Os separa un abismo".

Gracias. Aquí está.

Ya lo tengo. "Megaterios excelsus".

"Se supone que es de las especies fósiles más raras conocidas,

que se diferencia del megaterio pleistoceno

que se sigue en toda colección paleontológica importante".

Sigue, sigue. "El único ejemplar visto

fue encontrado por el paleontólogo Atenodoro Morales,

quien lo posee, y quien ha rechazado hasta ahora

las tentadoras ofertas de los museos más importantes

de Europa y América".

Gracias, Genaro. Eres un sol.

Oye, no cuelgues, un momento.

¿Se casan Margarita y el gallardo preceptor?

Ya está bien, ¿no? Espera.

Pero vamos a llegar tarde. A lo mejor a estas horas...

Si no fueras tan rarito, hasta te vería guapo.

Estoy llamando a casa del tal señor Brown.

¿La señora de Ródenes, por favor?

Se trata de algo muy urgente. ¿Sí?

¿Señora? Doña Eduvigis,

tengo la contestación de Madrid y es muy buena.

Que sí, que no me había equivocado.

¿Cómo tarde? ¿Por qué?

¿Que ya han firmado todos? Pero señora, usted atrae la mano.

¿Están esperando el cheque del banco?

Invente algo para no tomar el dinero hasta que no lleguemos.

¿Dónde están los documentos?

Aguante. Para eso tomó las píldoras verdes.

No perdamos tiempo.

Hay que secuestrar esos documentos. Como no llamemos a los bomberos...

Pues hay que hacerlo, con los bomberos o como sea.

Espera, hay una fuerza aún más poderosa.

La que organiza los mejores líos. ¿Y dónde está eso?

En la universidad.

Bueno, como el dinero no llega, yo me voy.

Deme el documento con mi autógrafo. Mi querida señora...

No me llame así, que hoy he tomado las píldoras

y no le aguanto. Quería decir

que mi secretaria está al llegar.

Además, no puedes irte, Eduvigis.

Nosotros no te acompañaremos hasta que todo acabe.

Ya habló Judas.

Pues para que lo sepas: el día que tomo estas píldoras,

puedo levantarme y tomar el autobús en marcha.

(Puerta)

Lo que yo decía: ya llegó mi secretaria.

¡Adelante!

Pero ¿qué es esto?

¿Con permiso de quién se atreven a entrar aquí?

Usted ha dicho adelante.

Y nos trae una finalidad filantrópica.

Es la velada a beneficio de la Casa del Estudiante.

¿Y a mí qué me importa?

Debería importarle, señor.

Para redimir su conciencia de comerciante honrado.

Ofrece al señor las entradas y un programa.

Ustedes dirán: "¿Cómo vamos a ir a un espectáculo que no conocemos?".

Entonces, antes de recibir el donativo

queremos darles un avance de nuestro "show".

¡Adelante, muchachos!

(Alboroto)

(TARAREAN)

El de la idea fue Tony. Bueno, Antonio.

Que mire qué sorpresa, resultó un gran chico.

No me elogies sin avisar. Y el jefe

del comando, este servidor.

De verdad, les estoy a todos muy agradecida.

Pero ¿habrá valido la pena este carnaval?

¿Podremos obtener algún dinero

de esa cochambre de osamenta solo porque tenga nombre en latín?

Cuando llegue la respuesta del cable que puso Tony lo sabremos.

Mientras, trasladamos el arcón a su habitación del hotel.

Si esos fósiles les interesan a los museos americanos,

lo menos le darán 100 000 dólares. Sí, claro.

¿Y si no les interesa?

Lo siento, señora. Está muerto.

Se está desguazando solo.

No importa. Le haremos el funeral que merece

digno de sus servicios prestados. ¡Muchachos, a ello!

El corazón del valiente coche.

Que descanse por fin.

El cuerpo del delito.

¡El documento del caserón! Que desaparezca.

Si es una operación de limpieza, ahí va eso también.

Creo que ya no me hará falta.

Solo nos queda preparar la fiesta de esta noche,

a la que usted nos honrará yendo.

Actuaremos todos, más estos dos cándidos palomos.

¿Cuántas le dejo? Todas.

Y si es verdad lo que dice esta,

habrá 1000 dólares para vosotros. ¿1000 dólares?

Así se hace. Ahora, que si falla,

tendré que ir a esa casa a vivir con vosotros.

Escribe al millonario de tu padre, a ver si aprende.

Así que tu padre...

Tiene todo el oro y todos los toros de México. Es un marajá.

No quiero verte ni en pintura. ¿Qué te he hecho?

Engañarme. Me dijiste que eras pobre.

Y lo soy. No tengo dinero. Porque lo tiene tu padre, ¿no?

Como chiste, me parece idiota.

Y a mí me molestan las idioteces.

¿Por qué iba a engañarte? Para reírte de mí.

Y para hacerme pensar en estúpidas ilusiones.

Razona y escúchame. No escucho nada.

Y en cuanto dejemos a la señora, no quiero verte más.

Siempre estáis peleando. ¿Por qué?

Porque es muy sano. Pues mira, ten cuidado.

Cuando un chico y una chica se pelean tan a menudo,

lo corriente es que acaben mal.

Yo entiendo de eso. ¿Usted cree, señora?

Pero que muy mal. Como esos.

Seguro que esos empezaron también así,

peleándose. Qué cosas se le ocurren.

Quita tu pezuña de aquí.

Entonces no empujo. Haz lo que te dé la gana.

Eres insoportable. Si no fueras una mujer...

Ay, qué miedo.

¡Ah!

¿No vamos muy deprisa, hijitos?

Enhorabuena.

(Estruendo)

¿Se ha hecho usted daño? Nada.

Y mira qué casualidad.

Precisamente me apetecía refrescar un poco.

¿Quieres probarlo? No, gracias.

¿Y tú? Está riquísimo. El limón.

(Puerta)

Pase, quien sea.

Merche, deberías venir al escenario. Debes prepararte para tu actuación.

Hay tiempo aún.

Además, estoy muy bien acompañada. Gracias, preciosa.

Yo la llevaré cuando llegue el momento.

Bien. Hasta luego.

Como ya no tenemos coche, permítame irme al hotel.

Necesito tomar aire. ¿No te interesa el espectáculo?

El del escenario no lo conozco,

pero hay otros espectáculos

que me parecen ridículos y deplorables.

Buenas noches.

(Música)

Niña, ¿tú crees que la respuesta a ese cable llegará?

Como el cable lo puso Antonio, daría sus señas.

Pues sí que elegiste buen momento para venir con el chico.

Acompáñame al escenario. Debo prepararme.

Aunque sea mi nieto,

le va a esa chica como a un Cristo un par de pistolas.

¿Y Merche? Llegó el cable. Lo vi en el hotel.

Enhorabuena. ¿Y qué dice?

Filadelfia compra, señora. 400 000 dólares.

No. No es posible.

¿Cuánto? Aquí lo dice.

400 000 USA.

Yo, sin eso no veo nada.

¿Estás seguro de que dice 400?

Sí, señora. Con números y letras.

Ay, dame la mano. Vamos a decírselo a Mercedes.

¡Eduvigis! ¿Qué haces? ¡La silla!

¡Eduvigis, la silla!

¡Úsala tú, viejo caduco!

A mí no me hace falta esta noche.

(Aplausos)

En vista de lo cual, muchachos,

los 1000 dólares se convierten en 10 000,

destinados a la casa de... de lo que sea.

La de vosotros. (TODOS) ¡Bravo!

Así se hace. -Bravo por nuestra benefactora.

¿Benefactora? No me gusta esa palabra.

Me echa años.

Y tú serás una de estos, porque el caserón te costeará los estudios.

Gracias, señora. ¿No te alegra la noticia?

Lo que me alegra de verdad es verla andando.

No digas nada. Las píldoras.

Si no se las di. Las hice de miga de pan.

No. Sí.

Entonces, tenía razón Atenodoro.

Merche.

Quiero decirte algo muy importante, y más ahora que los dos estudiamos.

Sigo siendo una pobre chica.

Que no merecía que la engañaran.

Precisamente de eso quería hablarte.

Junto con el cable que puse al museo,

puse otro a mi padre.

Y me ha contestado.

Lo siento, ya debo salir a escena.

(Música)

# Acompáñame.

# Porque puede suceder.

# Acompáñame.

# Que me llegues a querer.

# Pon tu mano sobre mi mano.

# Y a tu lado todo el mundo correré.

# Ven conmigo,

# cierra los ojos, que en silencio,

# sin palabras

# yo mil cosas te diré.

# Acompáñame, que tu amor

# es mi canción.

# Acompáñame

# cerca de mi corazón.

# Tú ya sabes

# que te quiero.

# Que te espero.

# Y que no te olvidaré.

# Acompáñame.

¿Sabes qué le dije en el cable a mi padre?

No me interesa. Que encontré novia en España.

Enhorabuena.

Me contestó: "Si te casas, considérate desheredado".

¿Y tú qué piensas hacer?

Si me sonríes, considerarme desheredado y muy feliz.

No te lo creo.

Palabra de estudiante pobre.

¿Me crees ahora? Sí.

# Ven conmigo.

# Cierra los ojos.

# (AMBOS) Y en silencio, sin palabras,

# yo mil cosas te diré.

# Acompáñame.

# Que tu amor es mi canción.

# Acompáñame.

# Cerca de mi corazón.

# Tú ya sabes

# que te quiero.

# Que te espero.

# Y que no te olvidaré.

# Acompáñame.

# Acompáñame.

# Acompáñame. #

Voy a vestirme para el último número.

Está dedicado a usted. Gracias, hija.

Y enhorabuena. Gracias.

Míralos, abuela, cogiditos de la mano como los novios cursis.

¿No te parece su conducta...? O te callas o no te compro tu parte.

¡Pero abuela! ¡Y no me llames abuela!

Chicos, ¿cuántos años me echáis? Un poco más de 40.

Yo diría menos. -Qué gracia.

Con un donativo de 10 000 dólares yo te diría 22.

Tú eres un perfecto cretino.

Para que veas, ¿a que salgo al escenario y bailo?

Déjate de bromas, abuela. Y dale. ¿A que salgo?

Sí, que baile. -¡Que salga!

Tal vez un ritmo lento. ¿Qué ritmo lento?

Voy a bailar nueva ola.

De mi tiempo, pero nueva ola. ¿A que no?

¿A que sí?

(Música)

# Yo quiero en Hollywood ser una "star".

# Yo quiero las pantallas como ven.

# El mundo tiene que reconocer

# que tengo condición para triunfar.

# Nacida en el estado de Oregón,

# dice mi agente de publicidad.

# Pero es que en mi carné de identidad

pone que soy oriunda...

# de Chinchón.

# Y en Chinchón

# por distracción

# es cuando me hice reina del charlestón.

# Charles. De nombre Charles.

# Y de apellido Ton.

# Charles.

# De nombre Charles.

# El año 25 se llama Charlestón.

# Puntapié. Puntapié.

# Ay, valientes.

# Y ahora, un poco de limpieza de cristales.

# Vamos a limpiar cristales.

# Y ahora un masaje en las rodillas. Esto me va...

# ¡Esto a mí me va fenómeno!

# Charles. De nombre Charles.

# De apellido Ton.

# Charles.

# De nombre Charles.

# El año 25 se llama Charlestón.

# ¡Chimpón! #

(Música)

# Tengo plantada una flor.

# En los montes de Navarra

# tengo plantada una flor.

# Y el aire la bambolea.

# Y hasta aquí llega el olor.

# Y hasta aquí llega el olor.

# En los montes de Navarra.

# Va el león

# de mi bandera.

# Pregonando la bravura

# va el león de mi bandera.

# Por eso al oír la jota

# se enardece

# España entera.

# Se enardece

# España entera

# pregonando

# la bravura.

# España, noble y bravía.

# Aragón, tierra valiente.

# España, noble y bravía.

# No hay en todo el mundo entero

# patria mejor que la mía.

# Patria mejor que la mía.

# Aragón, tierra valiente. #

No se asusten ustedes.

No voy a bailar la jota... todavía.

La dejo para el año que viene.

En cambio, les voy a dar una noticia.

Me acabo de enterar ahí dentro.

Con la condición de que no se la cuenten a nadie.

Es un secreto.

El día 21 de marzo, primer domingo de primavera...

(Campanas)

¿Qué tal ha estado la ceremonia?

Estupenda, sobre todo de música.

De lo demás, como no veo dos en un burro...

Me lo imaginaba. Por eso le traje esto.

Estaban en el cofre del trastero.

Claro. Eres un sol, Concha.

También me lo regaló Atenodoro.

¿Sí? Démelos, señora. Me los llevo.

¿Qué más? Si con esto no hay peligro.

¿No ves que son de cristal de roca?

Ah. Ahora sí que veo perfectamente.

(Truenos)

Cine de barrio - Acompáñame

27 mar 2021

Mercedes y Toni, dos jóvenes que viven en el Madrid de los años sesenta, son contratados como asistenta y chofer por Eduvigis, una rica anciana, para que la acompañen a Tenerife a recibir la herencia de una antigua casa.

Contenido disponible hasta el 2 de marzo de 2022.

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