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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 08/01/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Alentado por su novia, Rubén Díaz acude a Urgencias

tras despertarse con las manos y los labios morados.

-A ver, sí, los labios también.

Eso es cianosis.

Te voy a explorar a ver si encuentro el motivo.

¿Tienes más síntomas? -No.

Bueno, me duele un poco la cabeza y estoy así como un poquillo mareado.

Pero vamos, que yo creo que es porque he dormido poco.

El tema es que mi novia lleva como un mesecito

como más activa de lo normal.

No sé si me explico.

O sea, que yo por mí estupendamente, que yo estoy bien pero...,

pero es que no puedo con mi alma.

Es que además, mira, tengo como unas agujetas aquí,

que te juro que es peor que correr un triatlón.

-Pues Rubén, está todo más o menos normal.

Apoya, eso es.

No tienes fiebre ni dificultad respiratoria

y la presión arterial es correcta.

A ver...

Pero sí que estás algo desaturado.

La desaturación indica bajo nivel de oxígeno en sangre.

Puede deberse a un problema en los pulmones o anomalías en el corazón.

Pero tanto la auscultación pulmonar como la cardiaca son normales.

Así que habrá que esperar al resultado de las pruebas.

Te voy a poner oxígeno

y te voy a hacer unas cuantas pruebas,

un electro, una radiografía de tórax, una analítica y una gasometría.

-Pero eso son muchas pruebas.

Verá, es que a ella le tienen que hacer una amniocentesis

y me gustaría acompañarla, quiero estar.

-No te preocupes, puedo subir sola perfectamente al ginecólogo, ¿eh?

-Ya, bueno. Pero...

-¿Te la hacen ahora? -Sí.

-¿El doctor Landó? -Sí, sí, tengo que ir ya.

-Que no os preocupéis,

que es el mejor ginecólogo del hospital, de verdad.

Tengo que salir un segundito porque no está el carrito del electro

y pensaba que estaba aquí.

De paso aviso a una enfermera para que te haga la analítica.

-Muy bien. -¿De acuerdo?

Vuelvo enseguida. -Muchas gracias.

-De nada. ¿Es vuestro primer hijo?

(A LA VEZ) -Sí.

-¡Qué bonito! Estaréis muy emocionados, ¿no?

-Mucho. -Mucho.

-Enseguida vengo.

No tengo del todo claro que te hayas recuperado de la gripe, ¿eh?

Igual tendrías que haberte quedado un día más.

Que con el ritmo de trabajo que llevas, no te habría venido mal.

Estoy perfectamente, Clara.

Además, cuanto antes regrese al trabajo

antes me pondré al día con todo lo que tengo atrasado.

Que sumado a lo que va a ir llegando cada día,

al final ya me veo que voy a tener

que hacer 3 o 4 horas extra de trabajo al día.

Y eso ¿a qué se las voy a restar, eh?

Pues a las 8 horas que yo necesito para rendir perfectamente.

¡Esto es un drama, Clara, es un drama!

Miguel, de verdad.

¡Me estoy estresando solo de oírte, fíjate!

Pero bueno, ¿es que estás cojeando? No.

Pero ¿cómo que no?

Miguel, dime ahora mismo qué está pasando.

Clara...¿Qué?

Necesito que me hagas un favor.

Yo lo que no entiendo

es por qué no llamas a un compañero para que te explore.

Yo soy enfermera, no traumatólogo. Que no, Clara, por favor.

Necesito que lo hagas tú.

Me duele la pierna al apoyarla en el suelo.

Pero ya bastantes días he pasado en casa con la gripe

para no venir a trabajar por unas molestias.

Además, no quiero que piensen que puedo ser prescindible.

A ver, ¿qué pierna te duele? La izquierda.

¿Y cómo es el dolor?

Pues las molestias comienzan en la nalga izquierda

y me tiran por la pierna.

Me he tomado antiinflamatorios

por si era una bursitis de cadera o una tendinitis, pero nada;

yo estoy convencido de que es una lumbociática.

Pero necesito tu ayuda para hacer el test de laséger;

yo solo no puedo. Muy bien, venga.

Pues vamos allá. Deja la pierna relajada.

¡Ay!

Tú me vas diciendo, ¿vale? Vale.

Venga, vamos.

¡¡Ay, ay, ay, ay, ya! ¡Vale, vale, vale, vale...!

-¡Ay, ay, ay! -Vale, vale, vale. ¡Clara, vale!

Positivo. Ya, ya, ya, ya. Ya.

Positivo. Ya está.

Test de laséger positivo. ¿Ves?

Si tú no estás para ir a trabajar, ¡si te lo he dicho!

¡Que sí, Clara!

Además, sentado no me duele tanto.

¿Te importa mirar si notas pulsos

o si la temperatura de la pierna es anormal?

No vaya a ser un problema de isquemia arterial

o, o una trombosis venosa.

Miguel, voy a llamar a Romero para que te explore.

¡Que no!

¡Fff! Qué cabezón, ¿eh?

Ay...

Flor acude a la consulta del doctor Landó

porque tiene cita para realizarse una amniocentesis.

Llaman a la puerta

Hola. Hola.

¿Qué tal, Flor?

Bueno, ya está todo listo para la prueba,

y es una prueba relativamente sencilla.

Pero necesito que esté muy tranquila, ¿de acuerdo?

Ya. Pues yo venía bastante tranquila,

pero es que mi novio está en Urgencias

y no estoy muy tranquila ahora mismo, la verdad, no lo estoy.

¿Y qué le pasa? Tiene los labios morados.

Cianosis. Eso se llama cianosis, falta de oxígeno.

Pero si está en Urgencias,

no se preocupe porque le estarán tratando mis compañeros

que son unos crack. Vale.

Pero Flor, necesito que usted esté tranquila, ¿de acuerdo?

Si lo prefiere, podemos programar la amniocentesis para otro día.

No, de verdad, doctor. Si...

Si yo ya venía concienciada. Estoy bien, de verdad.

La amniocentesis es una prueba prenatal muy común,

y se ofrece realizarla a las mujeres embarazadas mayores de 35 años,

como es el caso de nuestra paciente.

Consiste en extraer una muestra de líquido amniótico para analizarla

y de este modo descartar o confirmar

la presencia de patologías congénitas,

enfermedades genéticas o algún tipo de infección, entre otras cosas.

Lo que yo decía, una ciática.

Un poco de calor seco en la zona lumbar, antiinflamatorios,

un relajante muscular y reposo.

Con reposo me refiero a la silla del despacho.

Con eso yo creo que será más que suficiente.

Sí, con eso está todo arreglado ya. -¡Miguel!

Te tiras unos días sin venir y lo primero que haces,

en vez de ponerte a trabajar, ¿es desaparecer?

¿Dónde estabas? Es más, ¿qué hacías ahí dentro?

Que... -Auscultándola.

Temía haberla contagiado la gripe, y he decidido hacerle un chequeo.

Ya hemos tenido bastante con mi baja, ¿verdad?

Pero no hay ningún problema.

Ese corazón y esos pulmones están perfectamente.

Así que nada, a trabajar, Clara.

Muy bien, sí, a trabajar.

-Igual tú también tendrías que aplicarte el cuento, ¿no?

Seguro que tienes mucho trabajo atrasado.

-Sí.

-Luego te busco y vemos qué es lo prioritario.

Ante la falta de resultados esclarecedores

de las primeras pruebas, la doctora Ortega

ha decidido realizarle una ecocardiografía a Rubén,

el paciente con cianosis.

En el ecocardiograma tampoco he visto nada fuera de lo normal.

Pero el paciente continúa desaturado.

Además ha empezado a sudar y continúa con los mareos.

Vamos a ingresarle a la espera de los resultados,

a ver si encontramos algo que justifique la cianosis que presenta.

El doctor Landó le acaba de realizar a Flor la prueba de amniocentesis

para determinar si el feto pudiera estar padeciendo alguna enfermedad.

Pues ya hemos terminado con la prueba.

Ahora intenta estar tranquilita, ¿eh? -Vale.

Bueno, Flor, pues ha ido todo muy bien, ¿eh?

Sí. ¿De acuerdo?

Ahora necesito que descanse en casa unos cuantos días.

Pero ¿cuántos días?

Pues mínimo dos o tres. Reposo en cama.

Además, los resultados de las pruebas

no estarán hasta dentro de un par de días, así que...,

cuando estén, le avisarán del hospital.

Ya, pero acuérdese que, que mi novio está en Urgencias, ¿se acuerda?

Y yo quiero bajar ahora a ver qué pasa.

Bueno, a ver, vamos a hacer una cosa.

Ahora mismo descanse. ¿De acuerdo?

Luego, si quiere, baje pero esté un ratito solo.

Luego márchese a casa y descanse en cama.

Es el momento de cuidarse usted, ¿de acuerdo?

Vale.

-¿Qué quieres? -Quiero hablar contigo sobre Arce.

-Bueno, pues ahora mismo tengo mucho lío.

-¿Ni siquiera tienes tiempo para saber de qué se trata?

-Bueno, pues dime lo que sea y ya está.

-Sí, voy a ser muy breve.

Arce sobra.

No necesitas un ayudante teniendo un subdirector.

-Bueno, pues yo no estoy de acuerdo, para mí Arce es muy importante.

-Arce se escaquea del trabajo, y no rinde todo lo que debiera.

-Bueno, Molina, esto lo discutiremos en otro momento, ¿de acuerdo?

Ahora no quiero.

-Como quieras...

Oye, ¿tú estás bien?

-Yo estoy estupenda.

Rubén descansa a la espera de los resultados de la gasometría.

¿Cómo estás?

-No, ¿cómo estás tú? ¡Que estás ingresado!

-Pues estoy mareado, la verdad, un poquito.

Pero no sé, que no paran de hacerme pruebas y no me dicen lo que me pasa;

yo creo que no lo saben.

-Ay, a ver si va a ser que te tengo agotado de tanto...

-Anda..., no seas boba. ¿Qué te han dicho a ti?

-Nada, muy bien. -¿Sí?

-Sí. Lo único que tengo que reposar un par de días.

-Claro. Mira, ahora te vas a casa,

descansas y te das una duchita bien fría...

Venga. -Pero es que no te quiero dejar.

-Pero a ver, Flor, tienes que hacerle caso al doctor.

Ahora tienes que ser responsable.

Por ti y por el bebé.

Y yo aquí voy a estar bien.

-Vale. Sí. -Está bien.

-Voy a avisar a mi hermano. -Sí, llámalo.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? -Hola.

Muy bien. -¿Sí, la prueba bien?

¿Bien con Landó? -Sí, sí. Superbién.

-Entiendo que quieras estar con Rubén ahora mismo pero,

después de la prueba que te han hecho,

es mejor que te vayas a descansar. -Ya, si...

Sí, estoy esperando a mi hermano que me venga a buscar.

-Ah, vale. -Sí. -Vale, perdona.

Te cuento, Rubén, mira,

en la gasometría aparecen altos los niveles de metahemoglobina.

Necesito saber

si consumes algún tipo de droga.

-¿Drogas? -¡¿Drogas?! -¿Yo?

Lo que ocurre con la metahemoglobinemia

es que la hemoglobina transporta el oxígeno,

pero es incapaz de liberarlo de manera efectiva

a los tejidos corporales.

Este trastorno puede ser congénito hereditario,

que no es el caso de Rubén, o adquirido.

Ya sea por medio de algunos alimentos,

productos químicos o drogas.

-Pero si yo no me he llevado ni un cigarro a la boca, nunca.

No, jamás. -Bien.

Pues si no consumes ningún tipo de droga

y tampoco estás tomando antibiótico, ¿verdad?

-No. -Pues a ver,

te va a parecer raro lo que te voy a preguntar, pero...

A ver, necesito saber si, por medio de algo o de alguien,

te has podido intoxicar de alguna manera.

Por ejemplo con cianuro.

-Pero eso es veneno, ¿no?

¿Envenenado con algo o por alguien, me ha dicho?

¿Yo? Pero si a mí además es que me quiere todo el mundo.

Yo no tengo problemas con nadie, yo soy jardinero;

que trabajo para el ayuntamiento,

que no hay problemas entre compañeros, ni envidias ni nada.

Qué va, qué va, qué va...

Que no. No, no.

Pero vamos, es que parece esto una novela de Agatha Christie, vamos.

-Vale. Pues a ver, teniendo en cuenta tu trabajo,

te voy a hacer un estudio toxicológico.

Porque te has podido intoxicar por medio de plaguicidas,

insecticidas, fertilizantes, todo esto.

Mensaje

¿De acuerdo? -Ay, mi hermano, que ya está aquí.

-Venga, márchate si eso. -Vale. Pues me voy a ir.

-Flor, de verdad, es mejor que descanses, por ti y por el bebé.

-Vale.

Bueno, pues nada, pero me vas informando

de todo lo que te diga la doctora. -De todo.

-Gracias, ¿eh? -A ti, cuídate.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Bien.

-Rubén.

Rubén, escúchame, que no quiero que te agobies.

Que vamos a encontrar lo que te pasa, ¿vale?

-Si no me agobio, es por Flor.

-¿Por Flor, por qué?

-Pues yo qué sé. Porque, desde hace poco...,

pues está un poco más fogosa de lo normal.

Ríe -Perdón.

-Y yo qué sé.

No puedo seguirle el ritmo. Es que no puedo.

-No te agobies. Rubén, es que, perdona que me ría,

pero es que es normal lo que le está pasando a Flor.

A partir de la décima semana hay una descarga hormonal,

aumenta el torrente circulatorio

y es normal que el apetito sexual también aumente.

Pero bueno, es que eso no debería ser un problema, ¿no?

-Es que hay un problema mayor.

Los síntomas del doctor Arce no han mejorado con los días.

Continúa acudiendo a su puesto de trabajo,

a pesar de que el dolor es cada vez más insoportable.

-Arce, no me ha llegado el balance que te pedí el otro día.

¿Estás bien? -Sí.

-¿Qué pasa, te has caído? No, no se ha caído.

De hecho lleva así tres días.

¿Se acuerda el otro día que salíamos de la consulta?

-Sí. Pues no me estaba auscultando a mí.

-¡Clara, por favor, no...! ¡Ni Clara ni nada!

¡Que te tiene que ver un médico y punto!

Pues eso, que estábamos allí porque le estaba explorando yo.

Que ya tenía dolor. -¿Por qué no dijiste nada?

-Porque no le di importancia. Seguro que no es nada.

-Ya.

Te voy a echar un vistazo. Llévalo a Triaje.Vale.

-La verdad es que la pierna ahora me duele mucho más.

Y es como si me quemase la zona.

Pero lo peor son las lesiones vesículopustulosas esas

que me han salido.

Vamos que tengo un herpes como un castillo.

-Pues sí. Tienes un herpes zóster.

Llaman a la puerta

¿Qué pasa?

-Prepárame una inyección de tramadol para el dolor.Vale.

-Te voy a poner un tratamiento con analgésicos

para cuando vuelva el dolor.

Y para combatir el virus y prevenir la neuralgia posherpética,

un tratamiento con antiviral vía oral, ¿m?

-Gracias. -Bueno, sé que tú me sigues,

pero por si Clarita se nos ha quedado atrás,

la neuralgia posherpética es un dolor que puede durar meses

y está producido por el daño que se ha provocado en el nervio.

¡Ay que ver lo que se aprende con usted!, ¿eh, doctor?

Cuando pasamos la varicela, normalmente en la infancia,

el virus permanece inactivo dentro del cuerpo.

Sin embargo ante una bajada de defensas

o una situación de mucho estrés,

el virus puede volver a reactivarse y manifestarse como un herpes zóster.

Lo dicho, vamos a empezar con ese tratamiento y, lo que sí es seguro,

es que tendrás que volverte a casa.

-No. ¡No, no, no! Sí sí.

¿Cómo que no? ¡Claro que sí!

-Verás, si alguien no quiere que te vuelvas a coger una baja, ese soy yo.

Me estoy empezando a cansar de hacer tu trabajo.

Pero entenderás que trabajas en un hospital

y no sería de recibo que alguien del propio hospital

se dedicara a esparcir el virus de la varicela

entre las embarazadas con las que te cruces

o los niños que no tengan la vacuna. Eso lo entiendes, ¿verdad?

A ver, doctor, con todos mis respetos,

usted también entenderá

que, si no le estuviese sometiendo a este estrés,

a lo mejor no le habían bajado tanto las defensas

como para coger un herpes.

-¿Sabes qué pasa, Clarita?

Que trabajar en un hospital supone estar estresado.

Y eso es algo que debería conocer una veterana, veterana como tú.

Hala, a cuidarse.

¡Pfff!

Venga, tranquilo, cariño, venga, no pasa nada, ya está, tranquilo.

La verdad es que todo encaja.

Acabo de pasar una gripe y, con la bajada de defensas

y todo el estrés que paso aquí dentro últimamente,

me ha salido un herpes zóster.

Yo lo único que quiero es que esto no me cueste el puesto de trabajo.

Porque eso sí que me estresaría.

Tras hablar con Rubén, la doctora Ortega ha decidido

que comente su situación de pareja con Lucía,

la psicóloga del hospital.

-Rubén, la disfunción eréctil es mucho más común de lo que tú crees.

-Pero a ver, tampoco nos pongamos así.

Que a mí eso me funciona perfectamente.

Lo que pasa es que...,

que yo veo a Flor y...,

y no puedo, no puedo.

-Pero ¿te ha pasado que a raíz de verla embarazada has perdido...,

como la atracción hacia ella?

¿Estás bien? -Sí. Sí, sí.

Es solo que me duele un poco la cabeza.

No, a ver, yo qué sé.

A mí mi novia me sigue pareciendo atractiva; o sea, a mí me gusta.

Pero es que la miro...

Y me entra el miedo.

O sea, yo creo que en el fondo a mí lo que me pasa

es que tengo dudas sobre si quiero ser padre.

El miedo ante la paternidad

es algo bastante común entre padres y madres primerizos.

Porque hay un cambio de rutina,

una inseguridad a la hora de saber si se va a ser buen padre

o si se está preparado.

Lo importante en estos casos es hablar con la pareja

y también confiar en que hay un instinto natural que nos va a ayudar.

Rubén, yo en el rato que llevo hablando contigo,

me parece que aunque tengas inseguridades

que, de verdad, son absolutamente normales en un padre primerizo,

tienes mucha ilusión por ser padre.

¿Cómo se ha tomado Flor que no mantengas relaciones con ella?

-No, muy bien.

Bien, vamos, porque nosotros relaciones seguimos teniendo.

Normales, vamos, igual. -Ah.

-Sí. Bueno, es que, lo que pasa es que un compañero del trabajo

me recomendó como una pequeña ayuda para...

-¿Medicina? -No. Medicación no es.

Es un frasquito... -Mm.

-Que lo hueles, y como que te...,

o sea que...

Me da vergüenza, me da corte decirlo.

O sea, como que te enciende, vamos que te pone.

-A ver, Rubén, ¿tú sabes que de lo que me estás hablando es una droga?

-No, droga no es. -Estás sangrando por la nariz. Toma.

Voy a llamar a la doctora Ortega. -¡Uy!

Ante un sangrado de nariz,

no debemos inclinar la cabeza hacia atrás, sino todo lo contrario.

Debemos inclinar la cabeza hacia delante

para que la sangre no baje a la garganta.

Además debemos presionar para intentar detener la hemorragia.

-No eres una buena directora.

-No tengo ganas de discutir, Molina.

-¿No tienes ganas de discutir o no tienes argumentos para rebatirme?

Porque si fueras una buena directora

no necesitarías un ayudante como Arce;

teniendo a un subdirector como yo. -Tengo mucho trabajo, ¿lo ves?

-¿Y ya está?

¿Así se queda todo, en serio?

De verdad que no te reconozco. Antes eras mucho más divertida.

-Como ya te he dicho, tengo muchas cosas que hacer.

-¡Aaah, ya sé lo que te pasa!

Vale.

No te quieres cargar a Arce

porque es el noviete de tu amiga, ¿es eso?

-Será eso.

-No, en serio, si no explícamelo, de verdad.

-Que como ya te he dicho, tengo mucho trabajo, ¿m?

-¿Estás mejor? -No.

-¿No? -No, no me encuentro bien.

Me duele la cabeza cada vez más. -A ver, mírame. Mírame a mí...

-Me estoy mareando. -¿Te estás mareando?

-Sí. Me...

-Mírame, respira profun... ¡Eh!

-Espera, voy a buscar a alguien para que lo limpie.

-Sí. Gracias. Ya está, ya está.

Ya está, tranquilo, tranquilo. Respira profundo... Eso es.

Toma.

¡Rubén!

Me preocupa la salud de Rubén.

Le ha bajado la presión arterial y casi pierde el conocimiento.

Hemos conseguido estabilizarle pero no sé lo que le está ocurriendo.

En el estudio toxicológico no hay nada que explique lo que le ocurre.

Yo estoy segura de que es una intoxicación.

Pero es que, sin más pistas, no va a ser fácil dar con ella.

El doctor Arce vuelve al hospital,

pues ha empezado a sufrir de forma repentina

una alteración en el habla.

No tiene fiebre.

-Neurológicamente parece que está bien, salvo la alteración del habla.

¿Tú me entiendes lo que digo?

¿Desde cuándo está así?

Pues no lo sé porque, cuando salí de casa estaba durmiendo...

-Una hora despertado hace que se hace que...

-Que hace una hora que se ha despertado.

Las lesiones del herpes ¿han mejorado algo?

-Secundarios, viral anti.

Miguel, por favor, pero ¿qué estás diciendo?

No te entiendo nada.

No creo que sea un efecto secundario de la medicación.

La alteración del lenguaje

no entra dentro de los posibles efectos secundarios

del antiviral que le hemos puesto al paciente.

Yo me inclino a pensar que es encefalitis.

Porque el virus del herpes tiene cierta predilección

para afectar a distintas zonas del cerebro.

También podría ser un ictus.

En cualquier caso habría que hacer un TAC de inmediato para descartarlo.

Ante la sospecha de un ictus,

el doctor Arce se ha sometido a un TAC craneal

que, afortunadamente lo ha descartado.

Ahora se somete a una punción lumbar.

-La analítica sanguínea ha resultado normal

y la punción ha descartado que estemos ante una meningitis.

Hemos tomado muestras de cultivo para confirmar

que es una encefalitis herpética.

Y hemos empezado con tratamiento intravenoso.

De todos modos he ampliado el estudio con una resonancia magnética

para descartar alguna posible lesión cerebral.

Aunque el TAC ha sido normal,

la resonancia tiene mucho más potencia en algunas estructuras

y es recomendable para descartar un proceso infeccioso central.

Por suerte para el paciente, la resonancia ha sido normal.

En cualquier caso lo dejaremos ingresado para ver su evolución,

a la espera de que lleguen los resultados de la punción.

Rubén, el paciente con desaturación de oxígeno,

descansa mientras la doctora Ortega continúa investigando

la causa de su estado de salud.

-Cariño, ¿qué haces aquí?

Deberías estar en casa. -Ya.

Pero es que como no me llamabas, he llamado yo al hospital.

Y me han contado todo.

Pero ¿no ves que es una locura que estés aquí?

Que es peligroso para el bebé y para ti.

-Amor, yo no puedo quedarme en casa, sabiendo que te ha dado un síncope.

O sea, tú eres más importante para mí que el bebé.

Así de claro. Yo, si te pasa algo yo no puedo tener el bebé.

-Eso que acabas de decir es una locura.

Llaman a la puerta

-Hola. Flor, ¿qué haces aquí?

Deberías estar descansando, ya te lo dijo el doctor Landó.

Tras una amniocentesis,

se debe hacer reposo durante las 48 o 72 horas siguientes.

Para evitar, por ejemplo, pérdidas de sangre.

-Pero ¿no pueden dejarme tranquila?

O sea, yo ya sé que tendría que estar en mi casa.

Pero no puedo estar en casa. -Te entiendo, sí.

Descansa por lo menos en el sillón.

¿Cómo estás tú, Rubén? -Mejor.

Ya no tengo náuseas y me duele menos la cabeza, la verdad.

-Porque los medicamentos te están haciendo efecto.

Y te vas a curar del todo en cuanto te pongamos el antídoto.

-¿Cómo que el antídoto? ¿Me están envenenando de verdad?

-No exactamente. ¿Puedo hablar aquí? -Claro.

-¿De todo?

-Sí, de todo.

-Pues no te han envenenado porque te has envenenado tú solo.

Lucía me ha contado que estás usando popper.

-Ya, bueno. Pero eso... -¿Qué es eso?

El popper es una droga.

Compuesta por nitrito que se consume por inhalación.

Al aspirarla, se produce cierto aumento del apetito sexual

y actúa también como vasodilatador.

Su consumo prolongado puede provocar consecuencias graves

e incluso daños irreversibles.

Me despedirme. Anda, no digas tonterías, hombre.

La única que podría hacer eso es Natalia

y te aseguro que ella no te va a despedir nunca.

Trabajo es un Molina puede. Necesitan me no.

Vamos a ver, Miguel.

Yo no digo que Molina no sea buen médico

y que esté ahorrando mucho dinero al hospital.

Pero el trabajo que tú haces, el trabajo administrativo,

como tú no lo hace nadie, cariño, ¿eh?

Y créeme, de verdad, que Natalia te va a defender.

Con Molina o con quien sea.

Mira, ahora lo que tienes que hacer es descansar, ¿vale?

Yo tengo que trabajar pero vengo enseguida.

¿Vale?

Venga, que va a salir todo bien.

-¡¿Te estás drogando para poder acostarte conmigo?!

-No. -Eh..., perdón.

Te voy a administrar azul de metileno, ¿de acuerdo?

Con esto te vas a poner mejor y mañana te podrás ir a casa.

¿Vale?

Os dejo.

-¡Ya no te parezco atractiva! -No, no es eso.

-Y por eso te tienes que drogar. -No es eso, Flor.

-¿Entonces?

Es que vamos, además te tienen que dar el premio

al mejor actor del mundo. -Vamos a ver, Flor, que no es eso.

Que tú a mí me sigues pareciendo la mujer más atractiva del mundo.

Pero es que tengo dudas.

Que me da miedo todo esto, me da miedo ser padre.

Y no puedo hablarlo contigo porque,

porque tú estás superilusionada con la idea,

y estás decidida y encantada.

Y es que ese miedo es tan fuerte que no puedo concentrarme en lo otro.

Y por lo menos el popper me ayudaba a cumplir.

-¿De verdad tienes miedo?

-¡Ay, qué alegría! Yo también. -¿En serio?

-Claro. Yo no sé si estamos preparados o...

Está siendo todo superrápido.

Por si estoy con este rollo del sexo todo el rato

porque es que bueno, pues me gusta, ¿sabes?

Y que entre las hormonas, todo, pues no pienso y...

me pongo en plan tigresa total.

-Anda que vaya par, ¿eh? -Que si me lo hubieras dicho,

no hubieras acabado con esos labios de...,

de papá pitufo.

-Somos idiotas, ¿eh? -Pero mucho.

-Oye, tenemos que prometernos que vamos a ser sinceros como siempre.

Como hemos hecho toda la vida.

Te prometo otra cosa.

Que vamos a ser los mejores padres del mundo.

Mundial.

-Sí.

Oye. ¿Y si cerramos la puerta, y tú y yo...?

-Flor, por favor... (Ríe) -Que es broma, que es broma.

El doctor Molina ya tiene los resultados

del cultivo de líquido cefalorraquídeo

extraído al doctor Arce.

-Tengo los resultados, encefalitis herpética.

De ahí la alteración del habla.

Pero curiosamente en tu caso no lo ha provocado el zóster.

Sino el herpes simple.

En realidad herpes es el nombre que recibe

una familia de aproximadamente 50 virus diferentes.

El herpes simple suele afectar a nariz, boca y genitales.

Pero en este caso, y es algo poco frecuente,

también ha afectado al cerebro.

Vamos a seguir con el tratamiento antiviral

y, cuando estés mejor, te mando para casa.

Eso sí, tendrás que seguir una semana con el tratamiento allí, ¿eh?

¡Ay qué bien, Miguel! ¿Ves?

-Bueno, pues nada; lo dicho.

Tú tranquilito y pégate otra semanita en casa.

-Tampoco gustar situación a mí. -Ya, ya.

Bueno, que vaya bien. Doctor, un momento, por favor.

¿Se puede saber por qué le ha dado por él? Sí.

¿Qué pasa, que ahora el personal del hospital

no se puede poner enfermo, o qué?

¡Venga, hombre, ya está bien, ¿no?!

-Mira, Clara, yo que tú controlaría un poco el tono.Sí.

-No me gusta tener que recordar a la gente cuál es su..., su sitio.

Porque si me veo obligado a hacerlo

igual su sitio no está bajo el techo de este hospital.

Me ha entendido, ¿verdad?

Bien.

Que te mejores.

¡¡No metas te, Clara!!

Me voy a meter, pero bien, fíjate. ¿Pero qué se habrá pensado?

¡Madre mía! Bueno, tú tranquilo, ¿vale, cariño?

Lo importante es que estás bien.

De verdad te lo digo, Natalia.

Estoy más que harta ya de las provocaciones de Molina.

Estoy harta de que menosprecie a todo el mundo

con esa sonrisita que pone así.

Harta de que me siga llamando Clarita, ¿eh?

Bueno, y harta de cómo trata a Miguel.

Porque si no llega a ser por el estrés al que le tiene sometido,

te aseguro que Miguel no coge la gripe.

Ni le habrían bajado las defensas.

Con el susto que nos ha dado con lo de la encefalitis, vamos, que no.

Te digo una cosa, Natalia, por favor.

Tienes que ponerle firme como sea. Que sí, Clara.

Lo que pasa es que últimamente pues no quiero enfrentarme a él y ya está.

Chica, pues no te enfrentes.

Pero por lo menos, déjale claro quién manda.

Que sí.

¿Qué sí qué? No, que tienes razón.

Natalia, no te reconozco, ¿eh? ¿Se puede saber qué te pasa?

Que nada, Clara.

Nada, que voy a hablar con él, ya está, tranquila.

Bueno, muchas gracias.

Hombre, y si me permites un consejo,

cuando estés a solas con él ¡jui! Directa a la yugular.

¡Aaay!

¡Marcos, hijo, de verdad, por favor, empieza a tener un poco de cabeza!

Que es que a tu padre y a mí nos tienes locos.

Venga. Nos vemos en casa, amor.

Adiós.

-Hola. -Hola.

-¿Todo bien? -Sí. Mi hijo pequeño.

-Bueno. ¿Y la parejita qué tal, cómo ha terminado?

-Bien, bien. -¿Han terminado bien?

-Sí. Pero no me extraña que tengan dudas a la hora de ser padres.

-Normal, sí.

¿Te puedes creer que, no sé, a raíz de estar con ellos, pues...

lo he pensado? -¿El qué, que quieres ser madre?

-Sí, no sé. A veces... lo pienso, sí.

-Pues cuando quieras, mujer.

-Bueno, Lucía, no es tan fácil como...

¡Hala, ya está! ¿Sabes?

-Pero ¿lo dices porque no tienes pareja?

Porque es que de verdad, te haces una invitro y ya está.

Yo tengo muchas amigas que lo han hecho y están felices.

-No, si lo que me preocupa es, tener una hija o un hijo...

que no sea de mi pareja.

-Pues no sé, yo creo que, si sales un poco...

O entras a alguna página de Internet,

estoy segura de que encontrarás al candidato perfecto.

Es que seguro que hay lista de espera, ¿eh?

Mensaje

Perdona. -¿Te quieres venir a tomar algo?

-Eh, no. No. Tengo cosas que hacer.

-Vale, cielo. -Vale. Adiós.

-Chao, adiós. -Chao.

Hola, Ainhoa.

¡Ah!

Vale. Tú te encargas de la cena y yo llevo vino.

Vale.

Vale.

Llaman a la puerta

-¡No sabes la alegría que me ha dado

cuando me han dicho que querías hablar conmigo! ¡Por fin!

-Siéntate.

-¿Así? ¿Sin anestesia ni nada? Vale.

-Molina, quiero que sepas que el doctor Arce es mi ayudante

y lo va a seguir siendo. -Ya.

Es que no es justo que tú tengas una mascota y yo no.

-Un poquito de respeto, ¿no? Un poquito de respeto.

Arce es la persona más competente que yo he encontrado para ese cargo.

Y también te pido respeto para todos los miembros de este hospital.

-Vale. Quieres que afloje con Arce, ¿eh?

Pues que ejerza de ayudante de los dos.

-A ver, Molina, yo no tengo ningún problema

en que te ocupes de ciertas cosas, ¿m? Pero bajo mi supervisión.

-Claro. -No, no.

Si te parece bien, estupendo. Pero si no, también.

De hecho, si tienes algún problema,

pues estaré encantada de aceptar tu carta de dimisión.

-¿Algo más?

-De momento no.

-Vale.

Pues ya te mandaré los deberes para el cachorro.

Natalia, me alegro de que estés de vuelta.

Empezaba a echarte de menos.

-Cuando yo le conocí

le hicieron una cirugía a corazón abierto por una enfermedad valvular.

Y luego casi lo pierdo por un shock cardiogénico.

-Mar, vamos a ponerle nitroglicerina sublingual y un antiagregante.

Él ya tenía factores de riesgo antes, la edad, la hipertensión...

-¡Dios mío, todo va a salir bien, cariño!

-Siempre has sido tan buena conmigo...

-No lo habrás hecho a posta, ¿no?

Los dos sabemos que no estás con Ernesto por amor, precisamente.

-Habíamos pensado en preparar algo para picotear en casa y...

-Os lo agradezco pero no puedo.

-Te enfadas conmigo un día a muerte

porque dices que me poté contigo como tu jefa y no como tu amiga,

y luego no paro de ofrecerte planes y pasas de mí.

-¡Ha bebido muchísimo, no lo sé! -Sí.

-Y se ha empezado a poner pálido, a... a marearse y a caerse.

-A ver, escucha, ¿habéis tomado drogas?

-Sí. -Mar.

-¿Sí?

-Mar, tráeme un Guedell ¡Rápido, rápido, rápido!

Cuando quieras ir de fiesta hasta las ocho de la mañana,

a mi hija la dejas en paz.

-Yo no obligué a marta a venir.

Y ella, pues parecía contenta,

se lo estaba pasando muy bien. -¿Ah, sí?

¿Tú tomaste algo?

-Así es como me dejo influir por los demás.

Me la dio David. Y no me la tomé.

-Bueno, pero se va a poner bien, ¿no? Va a salir adelante.

-¡No lo sabemos! ¡Está mal, tía, es mi colega!

-Estamos haciendo todo lo que podemos.

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Centro médico - 08/01/18 (2)

08 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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