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Para todos los públicos Cantabria - Un lugar en el mundo - ver ahora
Transcripción completa

ella, igual lleva 8 años,

Subtitulado por TVE.

Una nueva Cantabria a emergido

desde la instauración del nuevo sistema constitucional.

Dentro de un tejido social y económico

muy diversificado y plural.

Se trata de una Cantabria que busca una mejor integración

con el resto de España.

Para la que la cordillera del Cantábrico,

ya no es una barrera, sino un referente.

Plástico, natural y cultural, de primer orden.

Un territorio que, además, mira hacia el mar,

y busca su ensamblaje dentro de la modernidad

y la diversidad cultural.

Una Cantabria que suma paisaje, patrimonio, arte y creación cultural

Abierta a los nuevos retos tecnológicos,

y que a pesar de la crisis económica de los últimos años,

trata de encontrar su propia identidad

dentro del conjunto de España, abierta al mundo.

Los cambios en la sociedad española de las últimas décadas del siglo XX

sirvieron para visualizar a generaciones,

identificadas con los modelos sociales,

de las sociedades europeas.

Cantabria, a partir de su estatuto de 1981,

también acentuó su condición abierta.

Sensible hacia nuevas corrientes y perspectivas,

en lo cultural y en lo social.

Estoy con don Rogelio Pérez Bustamante,

catedrático de historia del derecho de las universidades de Salamanca,

de Alcalá, de Madrid, aquí en la universidad Rey Juan Carlos,

de la Complutense también.

En fin, no tengo memoria para poder resumir

todo tu transcurrir académico.

Pero lo que me interesa es que también eres cronista,

honorario de la región de Cantabria.

¿Qué significa ser cronista honorario de la región de Cantabria?

Cronista honorario es un título amable

que me dio el gobierno de Cantabria, hace muchos años,

yo creo que fue hacia el 1985.

Para entonces, yo ya era catedrático de la universidad de Salamanca,

de la facultad de Derecho.

Y lo acepté con mucho cariño, porque me parecía que cronista era

aquella persona que recoge los hechos históricos de una tierra

y que luego los interpreta.

El cronista de la época contemporánea es más que un relator

de hechos históricos.

Y en ese sentido, me hizo ilusión.

Yo llevaba muchos años trabajando sobre la historia de Cantabria.

Y bueno, me pareció que era una manera de ligarme a mi tierra,

y de poder hacer una labor, no sólo en publicaciones,

sino en conferencias, en discursos,...

Después de emplear cientos o miles de horas,

en los archivos y leyendo los documentos

y resumiendo lo que era el gran legado histórico

de la vieja tierra de Cantabria.

Y después de todos esos años que te has dedicado al estudio,

en esos archivos que nos cuentas,

al estudio de la historia de nuestra tierra,

¿cuál crees que es el principal legado de nuestra historia

a la historia global de España?

Yo creo que Cantabria es una tierra excepcional de paisajes, de gentes,

y sobretodo de un espíritu de viejos guerreros, de luchadores,

de emprendedores, de personas que van a ganarse la vida fuera,

de los indianos,...

Es casi,... lo más relevante es el espíritu de toda esa gente,

que es lo que ha hecho grande el recuerdo de esa tierra,

en sus personajes históricos y en su propia trayectoria.

Es una tierra de hombres libres, a veces pobres, muchas veces humildes,

pero que se repiten, como decía Miguel de Unamuno,

generación tras generación.

Ese espíritu y esos pasajes brillantes

de la historia de un pueblo rebelde, que al final alcanzó una autonomía

para que se reconociera una identidad histórica,

que es así mismo, una identidad cultural.

Creo que ese es el nombre, el nombre de Cantabria,

el nombre de Santander, el nombre de sus tierras y sus gentes.

Eso es lo más importante. Qué bonito, Rogelio.

Hombres y mujeres, jóvenes y mayores,

conocidos o anónimos, personas con capacidad para emprender proyectos,

desarrollar ideas, luchadores a pesar de la crisis,

abiertos a la innovación,

tratando de superar las dificultades y el desaliento.

Podemos encontrarlos en cualquier esquina,

en cualquier pueblo o ciudad,

cruzarnos todos los días, en la calle o en el campo.

Pues mi vida empieza aquí, en Campó.

Bueno, mas que en Campó, yo nací en un coche, en un dos caballos,

camino de Santander, como nacíamos muchos campurrianos,

por no tener aquí una asistencia sanitaria suficiente.

Entonces, teníamos que bajar hacia Santander.

Y eso, nací en dos caballos, me nacieron, como decía Gila.

Y nada, después ha transcurrido una infancia feliz,

muy vinculada, como toda mi familia, a pueblos cercanos.

Entonces, he disfrutado de veranos en el pueblo.

Me he impregnado mucho de la parte rural,

que luego es muy evidente, yo creo que mi carácter y mi obra también.

Luego, los viajes me han ayudado mucho.

Descubrí que el viaje es fundamental también para el arte.

Y la vida es un cúmulo de circunstancias,

y es el viaje el que engloba a todas.

Luego ya, estando en Campó,

cuando ya pude y conseguí venir aquí, con mi familia,

empecé ya a desarrollar mi actividad artística,

me ayudó al pensar en estas montañas, en este entorno,

sobretodo también los materiales.

Que luego he utilizado mucho, tanto la hierba,...

Me iba otra vez a los veranos de niño,

al heno cuando se secaba, ese olor, como recogerlo, como tenerlo.

Esa constante lucha y búsqueda de utilización del medio, del porqué,

de todas esas búsquedas, pues...

Pues ha sido, por una parte, una lucha...

Una lucha difícil, y sigue siendo, ¿no?

Cuando vuelves a la querida Cantabria, aprecias muchísimo más.

Realmente, Cantabria es un vergel, un oasis de vida, de biodiversidad,

incluso de humanidades, ¿no?

Ha sido fundamental el venir aquí y el reconciliarme con la tierra.

Hay que regresar y sentar las ideas para luego poder crear.

Al final, el ser humano tenemos que aguantar aquí, aunque sea en una isla

pintando un autorretrato solos,

luchando con la soledad y mirándonos en un espejo.

Nunca se acabará, se acabará cuando se acabe la vida.

Pero lo que haya vida, seguirá habiendo arte en una persona.

Y ahí quedará la huella.

El decisivo peso de la cultura urbana, del sector servicios,

no puede hacer olvidar la existencia de una sociedad rural

que lucha por mantener y mejorar las actividades de siempre,

y que se abre a nuevas fuentes de riqueza.

En una época como la nuestra, en la que el personaje del emprendedor,

se contempla con un positivo enmarque social.

Estoy sentado en uno de los límites del puente de Rojadillo,

el río Camesa, que es el que pasa debajo de este puente,

tiene esa cosa atlántica que le define

y es un rincón para contaros cosas con bueno..., con una carga especial.

Bueno, yo acabé en este rincón de Cantabria, del sur, Campurriana,

de una forma accidental.

En realidad, ya va a hacer en noviembre 30 años,

que con otros que eran mis compañeros entonces,

estábamos buscando un sitio donde tirarnos al monte desde Santander.

Siempre pensé que no iba aguantar más de seis años, porque...,

bueno, eran muchas incógnitas, no había un planteamiento laboral,

de experiencia laboral inicial,...

Dije: bueno, esto puede dar una cobertura

a tus expectativas profesionales, durante 5, 6, 7 años.

Pero al final, ha sido, parece, que definitivo,

porque esos 6 años se han convertido en 30,

y ahora considero que es mi sitio.

No soy de aquí, pero esta es mi tierra.

¿Por qué? Porque el haber venido aquí me ha aportado, sobretodo,

un sentimiento muy de cordillera cantábrica,

que es un espacio que se necesitarían 40 vidas para que te acabe de llenar.

Nosotros, cuando digo nosotros, hablo de María, de mi pareja, y yo,

que los dos nos educamos en la costa.

Nuestra referencia educativa es la mar.

Sólo echamos de menos la mar.

Pero yo creo que seguiremos aquí,

porque la mar es una llamada muy fuerte,

pero la cordillera, al menos en mi caso, el suyo quizás menos,

la cordillera es mucho más determinante.

Los espacios rurales tan alejados de la vorágine urbana como este,

son espacios sobretodo de soledad.

Te cambian y te moldean la perspectiva.

En estos años, a lo que me he dedicado

es a la supervivencia de un negocio rural que era muy multiusos,

y que ha tenido muchas iniciativas.

Algunas nos siguen dando de comer y otras fueron rotundos fracasos

por desconocimiento del medio al que llegábamos

y por desconocimiento del mercado al que lanzabas esos productos rurales.

Y, bueno, al final, nos vamos quedando un poco por empeño

y otro poco porque el mercado es tirano y manda,

muchas veces manda mucho más que tú.

Ahora vivimos de un restaurante porque el producto gastronomía,

si eres un poco mimoso, es un producto infalible.

Y después, a ese comensal le llevas a ver unas pinturas murales góticas

que hacen una sobremesa también muy reposada

y muy alimenticia también para el alma,

pues es suficiente.

Yo creo que el futuro para estos espacios,

por lo menos alrededor de la gente que puede colaborar

con nuestras iniciativas empresariales,

es liberarnos un poco de las servidumbres del mercado,

e intentar lograr iniciativas que sean más o menos de sosiego,

porque creo que el viajero que venga, que es nuestro cliente

y el que nos tiene que alimentar económicamente, existe,

para llenar esos espacios de sosiego y tranquilidad.

Una tarde pueden ser unas vacaciones de un mes, solamente una tarde.

Porque los impactos anímicos que te produce conocer

como son estos espacios rurales son muy fuertes.

Con personajes que te pegan...

Una señora viuda, en un pueblo que lleva viviendo allí sola

ella, igual lleva 8 años,

con una ermita románica increíble,

y con un río que pasa al lado, que no va nadie,

que, simplemente, no va nadie,

que tú eres el consumidor de esa auténtica maravilla,

el único consumidor.

porque te vas la tarde de un miércoles en febrero,

con las luces de invierno.

Eso, para alguien que le gusta disparar

y ser respetuoso con sus disparos,

porque el disparo le deje desde una cámara de fotos

y que después lo transcribe en unas líneas,

eso no tiene precio.

Nadie, nadie, salvo los que vivimos aquí, que somos una inmensa minoría,

entiende los territorios rurales.

Este espacio se habita con estructuras de habitabilidad

y de relación del siglo XII.

Para locos... y para románticos.

Si la montaña ha ejercido un enorme papel en la sociedad,

tampoco podemos olvidar el mar,

con 284 kilómetros de un muy variado litoral,

en una tierra que ha aportado marinos tan influyentes

como Juan de la Cosa.

El mundo de los hombres de mar

siempre ha sido un mundo singular y muy peculiar,

por el mero hecho de que se ganaban la vida jugándose la vida.

Eso creaba una solidaridad tan fuerte,

un cemento para la comunidad tan intenso

que han sido los gremios que más han perdurado en la historia.

En un campo como el nuestro, que era sobre todo bosque,

hasta la introducción del maíz a principios del siglo XVII era bosque,

y con unas vegas muy pequeñas y muy poco productivas agrícolamente.

Había una superpoblación y un techo pegado al cogote de las personas

que no había manera de progresar.

Sin embargo, la mar, te jugabas el pellejo

pero podías tener una ganancia enorme.

tanto pescando como comerciando,

como practicando el corso o yendo a las armadas,

en la violencia y repartiendo botín.

La mar era el sitio de la aventura y del riesgo

a cambio de que había mas ganancia.

El mar es muchas cosas a la vez.

Como el rostro humano, expresa la alegría y el llanto,

la placidez y el enfado,

la ira y la calma.

Más allá del apunte del pintor, de la expresión del poeta,

de la seducción del navegante,

el mar, para algunos cántabros, es su medio de vida.

En este recorrido por Cantabria,

no podemos olvidarnos de ellos, de los pescadores.

Yo, sobre 30.No los he contado, pero sobre 30, 31, 29... me da igual.

Éste es el sobrino de Botín.

¡Buenos días!

(RIEN): El que nació aquí....

Os conocéis todos, claro, más o menos.

Sí. Los conoces de vista,

del trato, de este ambiente,

porque yo aquí me he metido cuando me jubilé.

Hay otros que ya son...

Bueno, esto es querer llevarte bien,

una cosa de las mas bonitas, porque no hay...

Hay la envidia de querer pescar más,

Sí, pero esa envidia es muy sana, es muy relativa,

no es la envidia de tener que ganar más.

Cuando tú llevas 14 padres de familia como yo he estado llevando,

durante muchos años a bordo,

y hay que ganar para mantener a esos hijos,

es muy distinto.

Esto es un hobby.

Bueno, Vicente. Cuéntame tu historia con la mar.

Mi historia con la mar ha sido muy bonita.

Empecé desde muy niño,

muy aficionado a la mar desde que nací,

soy hijo de familia pescadora,

mis abuelos pescadores,

y en casa somos 3 hermanos y una hermana.

Los 3 hermanos nos dedicamos a la mar desde niños.

Ha sido toda una vida.

Muy bonita, ¡coño!, elegí yo mi trabajo,

a mi nadie me eligió el trabajo,

entonces ha habido muchos momentos que hubiera decidido dejarlo,

porque hay momentos en la mar que son muy amargos,

pero hay que compensarlos todos.

Ratos buenos, muchos, muy bonitos, muchos.

Porque la vida en la mar es muy bonita.

Hay que tener coraje...

No vale cualquiera.

Tener un marinero bueno a tenerlo malo,

es de ser alguien o no ser nadie.

A un patrón le hace bueno la gente.

¡Cuántas veces, cuántas veces, semanas, meses, sin pescar un pez!

Eso es lo difícil, lo duro.

Y a la mar ¿hay que tenerle respeto?

Todo, miedo no, no hay que tenerle miedo.

A la mar,

si no sabes respetarla, enfréntate a ella.

Y la mar tira... pero ¡hombre!, se puede vivir sin ella.

¿Cuándo? Cuando no te queda más remedio.

Pero un rato en la mar es una felicidad.

Cuando duermo, y si no, pregúntale a la mujer, que dice que ronco.

Bueno, Vicente, ha sido un placer.

El mío es complaceros... Basta de quien viene...

Ha sido un placer estar contigo, me lo he pasado muy bien,

ha sido una maravilla de paseo,

he aprendido muchas cosas de ti,

me parece que tienes una vida muy interesante,

algún día tienes que escribir las memorias,

que no pierdas el humor.

y ahora, pues éste es mi mundo...

Disfrutar, porque esto es disfrutar de la vida para mí.

Otros cántabros también han mirado hacia el mar

para emprender insólitas historias de navegación.

Porque todavía en nuestro mundo queda mucho sitio para la aventura.

Como los de antaño.

Ha habido que surcar el universo de lo desconocido.

Oye, Vital, y siendo de Santander,

has vivido en muchos sitios, muchas partes del mundo.

¿Por qué te fuiste tan pronto de Santander?

Porque ya me había dado todo Santander.

Me había la fuerza, mi madre me dió el amor,

las madres siempre dan seguridad,

mi padre me dio el romanticismo.

El resto, los libros.

Tu energía está grabada en todos los rincones,

y por eso te gusta tu tierra, te gusta tu casa,

porque tu energía está en tu casa,

y esta es mi casuca, como decimos aquí.

Y Cantabria es mi casuca dentro de la capital de Cantabria.

Pero eso lo extiendo yo a España, automáticamente,

porque soy parte de España.

Pero soy ciudadano del mundo...

Yo era muy pescador. Iba a la costa y pescaba,

y siempre miraba el horizonte.

No miraba donde picaba el pez, miraba fuera.

Y pensaba siempre en las palmeras del Pacífico,

y las ví.

¡Qué bonito! ¡Qué bien!

Bonito y mi sueño hecho realidad.

Cuéntame la historia de estas 3 naos y de la balsa.

A Francisco Orellana, el que descubre el Amazonas,

la historia lo maltrató.

Y le llama traidor. Y la historia lo ha manchado hasta aquí,

menos nosotros, que reivindicamos su nombre, su historia,

recorriendo estas naos que hay aquí,

sus balsas,

estos bergantines los construímos y remamos casi 5.000 kilómetros

hasta el Atlántico,

y en el Atlántico a México, lo traemos navegando a Santander.

Vital, el museo se llama "El hombre y la mar".

¿Por qué decidiste ese nombre?

Porque es un homenaje al hombre,

de ahí que en mis diez proyectos izo la bandera blanca,

Una bandera, es un trapo blanco que yo digo,

para manifestar lo que siento que debe haber en la tierra:

No fronteras, y la hermandad común de toda la gente.

Y a la circulación mínima, cuando yo navegaba en mis barcos,

en mis balsas, me decía:

Aquí no hay ni EE.UU. ni Francia, ni Canadá, ni Italia ni España.

Aquí está el mundo, y en la bandera blanca ahí están todas las del mundo.

Una por una.

En cada mota blanca hay una bandera.

Esa guárdela en el corazón,

pero pensemos que hay una bandera universal.

¡Qué bueno, qué bueno!

Y todo esto ¿te lo ha dado la mar?

Todo esto que me estás contando, esta actitud ante la vida.

Mira, me la ha dado la madre mar.

Yo digo la mar es cuna donde los hombres mecen y filtran cuitas

para luego sentir la alegría y la fuerza de Dios.

Ahí encuentras, eso es mucho más,

un mes y otro mes, y vomitas agua aquí,

pero me gusta estar aquí, y tocas el corazón de la madre mar,

Y vuelves al seno de tu purificación.

Y sobre todo en la mar encuentras alivio a la pena

porque hasta donde mires, dentro del mar, si no ves cosas,

arriba es infinito, el horizonte es infinito,

y para abajo es casi infinito.

Tú te sientes libre en ese momento, eres tú.

Nadie, nadie te controla.

Y empiezas a investigar quien eres tú.

Muy bien. Ha sido un placer. El placer es mío.

Estaría aquí hasta mañana.

Hay comida y cama, ¡eh!

Oye, pues nada. Feliz regreso a México.

Montaña y mar han sido los ejes de la historia de Cantabria

a lo largo de muchos siglos.

En un territorio tan reducido,

y antaño apartado,

que condensa una buena parte de la trayectoria de la humanidad,

como en un museo viviente.

De la más importante aportación del arte del Paleolítico,

a la huella repartida por el territorio

de la cultura del románico.

Es importante reflexionar sobre el pasado.

Ya decían los clásicos que la historia es

la maestra de la vida

porque la memoria es lo que nos otorga identidad.

Tanto a nivel personal, como a nivel colectivo, a nivel comunitario.

Si no se conoce de dónde vienes, no sabes quién eres.

Por tanto, el conocimiento de la historia,

de lo que ha pasado en determinado sitio,

ayuda a saber quién es uno.

En muy pocas décadas,

la sociedad cántabra ha evolucionado más que en muchos sitios.

El aislamiento ya no es una impronta de su personalidad como antaño.

Tradición y cosmopolitismo

han dejado de ser términos antagónicos.

¿Cómo crees, en el mundo actual globalizado,

como crees que se debe imbricar Cantabria?

¿Cómo crees que debe ser el futuro de nuestra tierra?

La Cantabria desde fuera ahora es la Cantabria de la globalización,

es decir, somos un mundo global,

cada vez más cercano por la revolución tecnológica.

Y eso, a nosotros, nos tiene que decir mucho.

Primero, cómo recuperar nuestras tradiciones y mantenerlas,

pero sobre todo, qué papel podemos hacer en ese mundo global.

Nosotros tenemos grandes hombres,

en la historia, en la cultura, emprendedores...

Tenemos a un Juan de Herrera,

a un Juan de la Cosa, que hizo el primer mapa del mundo.

Son gentes universales.

Nosotros somos una tierra que tiene que estar ahí,

presente en el mundo global,

pero sobre todo, en el mantenimiento de nuestra identidad.

Somos una tierra con mucha historia, pero, sobre todo, con mucho corazón.

Y con mucho espíritu.

Por encima de la sombra

de los grandes nombres y apellidos de la historia,

están esos cántabros de hoy,

que participan de las mismas luchas e inquietudes cotidianas.

Ellos son mucho más que historia y paisaje.

Son presente.

A ellos les corresponde gestionar su propia vida.

De Altamira a la modernidad, hay un salto en el tiempo

que debe confrontarse a menos distancia

que en la que en principio parece.

Es igual que el mar, el mismo de antaño,

aunque lo surquen otras naves muy distintas.

Y los nuevos usos conviven con los tradicionales.

El mundo ha cambiado,

pero en el fondo, sigue siendo el de siempre.

Cantabria - Un lugar en el mundo

07 ene 2020

La serie ahonda en las huellas de la evolución de la Historia de Cantabria y la de España, tomando como referencia la situación actual. En esta ocasión trataremos " De la Guerra Civil a la Constitución".

Contenido disponible hasta el 31 de diciembre de 2023.

Histórico de emisiones:
18/10/2014

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  1. Marta Antunez Garrido

    Me encanta Cantabria, su mar, sus gentes, sus pueblos, su costa, pero sobre todo las playas de Cantabria, me parece la mejor costa de España para veranear y visitar en cualquier estación del año.

    03 jun 2020