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Cañas y barro - Capítulo 6 - ver ahora
Transcripción completa

Me lo dijo, Sangonereta.

Me lo dijo así, con estas palabras:

"Vete".

"¿Es que quieres perderme?". ¡Bah!

Ninguna mujer se pierde.

¿Tú crees?

Ninguna.

Se puede perder una peseta.

Y hasta un duro.

Que yo conozco casos.

Pero las mujeres y los perros son iguales.

Bueno, las mujeres un poco mejor presentadas.

Pero iguales.

Otra botella.

Sangonereta tiene razón.

Que las mujeres cuando decimos: "Vete",

queremos decir: "Ven".

Cuando no nos buscan, buscamos.

Y cuando nos buscan, escapamos.

Lo del refrán.

La mujer y la plata tras el que las maltrata.

Las tablas de la ley te ha leído, Tonet.

Anda,

vamos.

Mmm. ¿Adónde?

Adonde nos busquen los que ahora nos desprecian.

A la dehesa.

A cazar, a pescar.

Pero si no tenemos escopeta.

Te vendo esta.

Con el dinero que tienes, te puedes comprar esa y hasta un cañón.

Me la quedo. Y el perro.

No.

Perro tengo.

Sangonereta, recoge tú la bota.

¡Sangonera!

Búscalo.

¿Y Tonet?

No lo sé. No ha venido.

Desde ayer, no le he visto, padre.

Quieto, no desembarque nada.

¿Se vuelve atrás?

No. Nunca lo hice, ni ahora, tampoco.

Pero el que tenía que traer el dinero no ha venido.

Usted cubrió de tierra estas 20 anegadas.

Sí, señor.

Solo. Sí, señor.

Bueno, con esa hija.

Y sin dinero.

Sin un duro.

¿Cuántos años tardó?

Trabajando día a día y, a veces, día y noche,

unos 15 años.

Pero lo consiguió.

Me lo había propuesto.

Así de sencillo.

Se propuso Vd. hacerse un finca que vale una fortuna

y se la hizo solo, día a día.

En la época de siembra, volveré

para traerle lo que necesite...

y sin dinero. Me basta con que...

se proponga pagarme.

Vamos, descargad.

No.

No.

No voy.

Si tengo que morir,

me muero aquí.

A tu lado. No digas eso, Paco.

No quiero volver a oírtelo nunca más.

Bueno.

Como, de momento, no me necesitan, les dejo.

Descansa, mi rey.

Le acompaño, doctor. Gracias.

¿Cómo está, doctor?

Muy mal.

Los dos especialistas que le han visto opinan lo mismo.

Hay que llevarle a la casa de Ruzafa,

donde pueden visitarle diariamente,

si se quiere intentar algo.

¿Tiene que ir?

O morir.

Irá.

Ahora mismo saldrá mi tía Patro para arreglar la casa de Ruzafa.

Y si usted es tan amable,

mañana acompañará a mi marido en la barca del mediodía.

Cuando lleguen a Catarroja, un coche les estará esperando.

Pero él está decidido a quedarse.

No podrá convencerle.

Sí, doctor.

A mí nunca me niega nada.

E irá a Ruzafa.

Arre, Lucero.

¡Arre!

¡Arre!

Vamos, Lucero.

Vamos.

¡Ay, Dios mío!

¡Padre!

¡Padre!

¡Padre!

Dame las manos.

Agárrate.

Dios.

Ya no podemos sembrar este año.

Esas tierras sí, padre.

Un día de estos, vendrá el señor Macía.

El que nos trajo el arado y la grada.

Volverá a vendernos más cosas, pero ya no nos fiará nada.

Al contrario.

Nos pedirá lo que le debemos.

Porque nadie fía sobre unas tierras que se hunden.

¿Qué hacemos, padre?

Yo no me rindo.

¿Te rindes tú?

Yo tampoco.

Pues entonces,

vamos a echar tierra hasta tapar ese agujero.

Otra vez a empezar, Borda.

Otra vez a empezar.

Hace cuatro días que se han mentido en la casa la Samaruca y su sobrino.

No. Como lo oyes.

Y Cañamel ¿qué ha dicho?

Eso no importa.

Lo que importa es lo que la Samaruca le dijo a él.

¡La madre de Dios! Vamos, suéltalo.

Que desde que él se fue

Tonet ha dormido en la taberna todas las noches.

¿Y tú no la arrancaste la lengua?

Es que hay cosas peores.

Por eso he venido.

Ayer vino el sobrino de la Samaruca con dos señores vestidos de negro

y les metió en la habitación de tu marido.

Uno le preguntaba cosas en voz baja.

Y todo lo que contestaba lo iba escribiendo el otro.

¡Maldita sea mi suerte!

El testamento.

Busca al tío Paloma y dile que venga.

Rápido.

¿Te vas, Neleta?

A nado si no viene.

Vamos.

(Puerta)

¿Quién es?

La que tú no esperabas.

¡Zorra!

¡Víbora!

¡Asquerosa!

Anda, dímelo.

¡Golfa!

¡Que eres una golfa!

¡Ven aquí!

¡Anda, dime!

¿Quién dormía en mi casa todas las noches?

¡Víbora! ¡Lengua de víbora!

¡Ah!

¡Ay!

Ven a...

¡Golfa!

¡Maldita seas!

Te vas a acordar.

¡Sobrino!

¡Sobrino!

Por favor, ya está bien.

¡Largo!

Tengo que recoger mis cosas. No te preocupes.

Yo las quemaré en cuanto te vayas. ¡Largo!

Y tú también, "buscanotarios".

¡Fuera!

¡Fuera!

Vamos, tía.

Yo soy la esposa del enfermo.

Supongo que Vd. es el doctor que le atiende.

Sí, señora.

(Tos seca lejos)

¿Puedo verle?

Por supuesto.

¡Oh!

¿Cómo está?

Está semiinconsciente.

Paco.

Cariño.

¿Cómo estás?

Soy yo.

Tu Neleta.

Mi rey.

Tu Neleta.

¿Cómo estás?

Muy mal.

Por favor.

¿Muy grave?

Mucho, señora.

¿Qué tiene?

Asistolia.

En resumen: reumatismo cardíaco.

El ritmo del corazón es cada vez más débil.

El cualquier momento puede fallar la contracción y...

¿Va a cuidarle esta noche?

Desde luego.

Ahí está el oxígeno.

Si nota que respira con dificultad, lo abre.

Y espere hasta que vea que se ha recuperado.

Esto es un tónico cardíaco.

Le da cuatro gotas cada ocho horas en un poco de agua.

Las primeras...

dentro de hora y media.

Pero tómele el pulso con frecuencia.

Y si ve que se debilita demasiado,

dele otras cuatro gotas. Sí, doctor.

Yo vendré mañana muy temprano.

Traeré conmigo una enfermera para que Vd. pueda descansar.

Gracias, doctor.

Por favor.

Doctor.

Si usted supiera

que en algún lugar del mundo hay un médico...

que pudiera hacer algo por mi marido,

dígamelo para traerlo.

Cueste lo que cueste.

No me importa el precio.

Un día de su vida...

vale para mí

más que toda mi fortuna.

Es hermoso que piense así, señora.

Pero ya es inútil.

Buenas noches.

Adiós.

Paco, cariño.

Escúchame.

Amor mío.

Paco.

¿Me oyes, Paco?

Paco.

Dime.

¿Hiciste testamento?

¿Me entiendes, Paco?

Testamento.

Testamento.

Cerdo asqueroso.

Paco.

Cariño.

Soy yo. Tu Neleta.

Tu Neleta.

Neleta.

Estoy mal.

Mal.

Ya sé que estás mal, recordones.

Una,

dos,

tres,

cuatro.

Bebe.

Paco.

Mi amor.

Soy Neleta. Tu Neleta.

Paco.

Neleta.

Neleta, sí.

Dímelo, Paco.

¿Hiciste testamento?

Testa...

Sí.

Testamento.

¿Lo hiciste?

Sí.

Testa...

Testamento. To.

Neleta.

Paco, mi amor.

Soy tu Neleta.

¿Hiciste testamento?

Testamen...

Hi...

¿Lo hiciste, Paco?

Se lo hice...

Hice...

¿Cómo, Paco?

¿Cómo lo hiciste?

Ti...

Para ti.

Todo...

todo para ti.

Cariño.

Paco.

Mi vida.

Todo...

para ti.

Si tú me quieres...,

si eres buena.

Si no...

Si no...

Paco.

Todo si soy buena.

Y si soy mala, ¿qué?

Cerdo.

Dejadme pasar.

Apártate.

Lo mató.

Solo con verle le llevó con la difunta.

Lo mató, tía.

Ese tizón de los infiernos lleva la muerte en los ojos.

¿Cómo murió?

Como vivió.

Resollando.

El testamento.

Aquí está.

"Declaro heredera universal de todos mi bienes

sin mandas ni legados a mi legítima esposa

Manuela Castel Furió".

Un caballero.

Un cerdo.

"Así mismo, ordeno que si mi citada esposa contrajera nuevo matrimonio

o demostrara con su conducta sostener relaciones amorosas

con algún hombre, la parte de mi fortuna de que pueda disponer

pase a mi cuñada María Fornel Tobar".

La Samaruca.

"Y a todos los parientes de mi primera esposa".

El muy marrano.

Me quiere monja

ese odre de basura.

Anda, abre la taberna.

Sí, hija.

¿Cómo murió?

Como vivió.

Como un santo.

Buenos días, señores.

Tú sabes lo que yo quería a tu marido.

Todos le queríamos.

Pero esto es una taberna,

no la capilla de un cementerio.

Al difunto no le gustaría, y a mí tampoco.

Tome lo que quiera.

Lo que beban, por cuenta de la casa y en recuerdo de Cañamel.

Por favor.

Vuelve cuando esté cerrada la taberna.

Dame la llave. No.

Cañamel te prohibió la entrada por esa puerta.

Pero no dijo nada de la ventana de la cocina.

(Puerta abriéndose)

¡Tonet!

¡Tonet!

(Parloteo de loro)

Neleta.

Neleta.

Maldito pajarraco.

Me has recordado a tu amo.

Es inútil, Borda.

Llevamos cuatro meses echando tierra y no se ve el fondo.

Es como un embudo que se traga todo.

Debe haber una corriente de agua que se lleva la tierra a la laguna.

Si echáramos piedras, no se las llevaría.

Piedras.

Piedras.

Voy a tener un hijo.

No.

(ENFADADA) ¡No te rías, imbécil!

Hace cinco meses que soy viuda y voy a tener un hijo.

(FURIOSA) ¡Un hijo!

Si no consigo acabar con él,

como sea...

A eso fui a Valencia.

A conseguir un médico para que me lo arrancara de aquí dentro...,

costara lo que costara.

Pero al muy bestia poco le faltó para pegarme.

Criminal me llamó.

Criminal.

No sé por qué tienes que ponerte así.

Ya eres libre.

Podemos casarnos.

¿Casarnos?

¿Casarme yo contigo?

¿No te acuerdas del testamento?

¿Quieres que por esto que has hecho

pierda lo que gané durmiendo junto a un viejo podrido,

respirando sus sudores, tragándome sus babas,

disimulando con sonrisas todo el asco me daba?

Y todo eso para casarme contigo.

Que no has ganado en tu vida

ni para pagar la primera leche que te dieron al nacer.

¡Fuera!

Tonet.

Ven.

Ven.

Nunca más, canalla.

Nunca más.

Y luego, que te vean salir.

Que no piense esa zorra lo que es verdad.

(Graznidos de gaviota)

Tira.

Aprieta.

Aprieta.

Este monstruo crece cada día más.

Le vas a matar.

Qué más quisiera yo.

Y ahora, a dar la cara.

Lo que tú me has puesto.

Maldito sea tu cariño. Ya está.

Anda, vete. No bajemos juntos, que parecemos un matrimonio.

Neleta.

¿Qué? ¿Qué quiere, tía Fitora? Un cuartillo de aceite.

Y 100.

Qué descolorida estás.

Es que no ando bien, abuela.

Representas como hinchada.

El médico dice que son gases. Bah.

Y tiene muchas ojeras.

Es que ni dormir me dejan los dolores.

No hay ningún dolor fuerte más que el de la muerte.

Apúntamelo. Sí.

¿Te encuentras mal?

No. No es nada.

Para mí que está preñada. -No.

Mentira.

Pálida, con ojeras e hinchada.

Preñada.

Además, a la que parió harto no la engaña un parto.

Y dame el real del aceite, que yo ya cumplí.

Toma, abuela, gracias.

Si es verdad, somos ricas.

No, tía.

Esa no es tonta.

Antes se muere que cantar su pecado.

Puede casarse.

Igual pierde la mitad del testamento si pare como si se casa.

Por eso te digo que no está preñada.

Suponte que lo esté.

Pues a esperar.

Que a un hijo no se le esconde como a un pañuelo.

Y si se va a soltarlo fuera...,

allá irá la Samaruca como su sombra.

Antes veo yo a la criatura que la comadrona.

Por estas.

Parece que se ven, padre.

A ver.

Sí. Aquí están las piedras.

Mírala.

Resultó un enemigo duro este pozo.

Pero lo hemos vencido.

Y en poco tiempo.

No tan poco, padre. En seis meses.

¿Tanto?

No importa el tiempo.

Lo que importa es no rendirse

y seguir, Borda.

(RÍE)

Pinta en copas.

Aprovecho la ocasión.

¿Es muy importante esa brisca?

Mañana empiezan las tiradas de San Martín

y estoy como loco, Tonet.

Me faltan barqueros.

No te encojas de hombros, recordones.

¡Que soy el primer barquero del lago!

Y estoy obligado a llevarlos.

Yo ya estoy enganchado, como todos los años,

con ese señor de Valencia.

Pero se ha traído a un amigo que es la primera vez que caza.

Y al pedirme uno de confianza,

yo he prometido llevarte.

No puedo ir, abuelo.

¡He dado mi palabra!

Pues va usted a quedarse mudo. ¡Tienes que venir, Tonet!

Le juro que no puedo, abuelo.

Mira...,

los Paloma no tenemos dinero.

Pero tenemos palabra.

Y la palabra que he dado de honor...

Espadas.

Yo nunca te he pedido nada.

Pero, ahora, te lo pido.

Yo ya soy muy viejo, Tonet.

No dejes que tu abuelo falte a su palabra

en la que puede ser la última cacería de su vida.

Es solo un día, Tonet.

Esto está a punto de reventar.

Tengo que irme con el abuelo. ¡No!

No tengo más remedio, Neleta.

Es a las tiradas del Saler.

Solo esta noche y mañana por la mañana.

El abuelo dio su palabra de honor.

El honor de los Paloma está aquí. Y el mío, también. Por tu culpa.

Me lo pidió el abuelo casi llorando.

Y tú sabes cómo es el viejo.

Tengo que ir.

Escucha.

Esto está para nacer.

Y cuando nazca, quiero que estés aquí.

Para que te lo lleves a Valencia

y lo dejes en el torno de la inclusa, en un portal o donde sea.

No, Neleta. Yo no puedo.

Y yo aquí no lo quiero.

Aquí no me llora esta gracia tuya.

Para demostrar a todos que he sido una zorra

y perder, por tu culpa, la mitad de mi dinero.

Vete.

Vete, si quieres.

Pero te juro por la sangre que me dio mi madre...

que si no estás cuando nazca...,

no vuelves a entrar.

¡Tía!

Sangonereta.

Sangonereta, despierta.

¿Qué quieres a estas horas?

Tienes que hacerme un favor.

Practicar la caridad fortalece el espíritu.

Cuenta conmigo.

Lo sabía.

Verás, el abuelo se ha comprometido con un señor

para que le acompañe durante la cacería y no puedo ir.

Eso es lo que tienes que hacer tú.

Neleta.

Sí.

Vengo del Saler.

El abuelo no estaba y no podía esperarle.

Tienes que ir, Sangonereta.

Y me haces el favor más grande de tu vida.

La carne te arrastra a los abismos.

Al este del Edén te mandará Dios.

Pero, en fin...,

como la carne es débil,

iré.

Ahora...,

como ese cazador confíe en mí...,

no mata ni un pato.

(Pasos acercándose)

Neleta.

Lo mío ya pasó.

Ahora, te toca a ti.

Toma.

Llévatelo.

Llévatelo.

Tapa eso.

(Llanto de bebé)

Tápalo, que no lo vea.

No quiero verlo.

¿Comprendes, Tonet?

No puedo y no quiero.

Llévatelo. Neleta...

(Llanto de bebé)

Que no lo oigan.

(Llanto de bebé)

Tápale la boca y llévatelo.

Hay gente en la taberna.

(Llanto de bebé)

Si entraste como hombre

por la ventana de la cocina para lo bueno...

(Llanto de bebé)

...sal como hombre para lo malo.

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(RECUERDA) "Tápale la boca y llévatelo".

"¡Tápale la boca y llévatelo!".

(Llanto de bebé)

"Yo ya he cumplido".

"Ahora, te toca a ti".

"Ahora, te toca a ti".

"Tápale la boca, que no lo oigan".

(Llanto de bebé)

"Tápale la boca, que no le oigan".

(Llanto de bebé)

"Que no le oigan".

"¡Que no le oigan!".

"¡Que no le oigan!".

"Llévatelo, que no le vean".

"Llévatelo, que no le vean".

"Que no le vean".

"¡Que no le vean!".

"¡Que no le vean!".

(Llanto de bebé)

"Llévatelo".

"¡Llévatelo!".

"¡Llévatelo!".

(Llanto de bebé)

"No quiero verlo".

"No quiero verlo".

"No quiero verlo".

(Llanto de bebé)

"Ahora, te toca a ti".

"Ahora, te toca a ti".

"Ahora, te toca a ti".

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

Calla.

Calla.

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

¡Cállate!

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

¿Pasa algo, Tonet?

Nada.

Juraría que había oído llorar a un niño.

Yo no he oído nada.

Bueno, adiós.

(Música de suspense)

Cuida bien al señor, Sangonereta.

A eso vengo, Granel.

¿No eras tú quien debía haber hecho este trabajo?

Debía, don Joaquín, debía.

Pero soy cristiano.

Y he preferido que un necesitado reciba el bien de la limosna

y que un acaudalado

ejercite la caridad. -Siendo así...

Bien. Yo estaré por ahí, don Joaquín.

Si mata algunos pájaros, me avisa para recogerlos.

Y si yo lo veo, le avisaré para que tire.

Si tuvieras hambre, ahí tienes unos pucheros y un bota de buen vino.

Pica lo que te apetezca

y échate un trago si tienes sed.

Gracias. Picaré, pero más rezaré.

Bacalao.

(RÍE)

Hoy, no es vigilia, pero...

pero es piadoso guardarla.

¡Don Joaquín!

Por la dehesa.

Don Joaquín, por el Saler.

¡Le he "dao"!

¡Sí, le he "dao"!

¡Sangonereta!

Estará rezando.

¡Don Joaquín!

¡Por El Palmar!

Buah.

¡Ya han caído dos!

¡Dos, Sangonereta!

Van cayendo, sí.

Pero bueno, ¿a qué bajas?

A que me vean.

¿Sabes una cosa?

Todo es fácil.

(SUSPIRA)

¡Sangonereta!

No le dejan a uno ni comer.

¡Ah!

¡Sangonereta!

¡Sangonereta!

¡Voy!

Sangonereta.

¿Quedó bien?

Sí.

¿Dónde?

No lo sé.

Dímelo.

Es solo para saberlo.

Porque he estado pensando cómo sucedería.

Te juro que no lo sé.

Yo oía voces.

¡Y veía sombras!

¡Y yo iba tan loco, tan loco!

Con tanta angustia...

Y con miedo.

Con tanto miedo hasta de mí mismo...

que no lo sé.

Si ahora mismo...,

para bien o para mal,

quisiera encontrarle...,

no podría.

Oía voces.

¡Oía voces!

¡Voces, voces! ¡Mejor!

(LLORA) Olvídalo.

¡No!

(LLORA)

(LLORA)

No quise hacerlo.

No quise.

No.

Paco, avisa al señor cura.

Ya lo han traído, padre.

Vamos.

Métete dentro.

Si en esta iglesia pasó parte de su vida,

que duerma en ella su última noche.

Tonet.

¿Qué hace aquí?

Llevo dos días buscándote como a un perro perdido.

Vente conmigo.

No puedo, abuelo.

Me siento culpable de la muerte de Sangonereta.

No pienses en eso.

Tú fuiste un buen amigo que le dio trabajo.

Y era un vagabundo tan borracho como lo fue su padre

y que murió como él.

Levántate.

No.

Déjeme aquí, abuelo.

Necesito estar solo.

Así no se arreglan las cosas.

Hay quedar la cara y trabajar.

No puedo, abuelo.

No puedo.

¡Sí puedes, recordones!

Piensa que eres un Paloma

y que yo te necesito.

A la derecha, Tonet.

Es mejor por el centro del lago. Es mejor lo que yo diga.

Que sigo siendo el mejor barquero.

Métete por los carrizales, a ver si sacas algo.

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(RECUERDA) "Tápale la boca y llévatelo".

"¡Tápale la boca y llévatelo!".

(Llanto de bebé)

"Yo ya he cumplido".

"Ahora, te toca a ti".

"¡Ahora, te toca a ti!".

"Tápale la boca, que no le oigan".

(Llanto de bebé)

"Tápale la boca, que no le oigan".

(Llanto de bebé)

"Que no le oigan".

"¡Que no le oigan!".

"¡Que no le oigan!".

(Llanto de bebé)

"Llévatelo, que no le vean".

"Llévatelo, que no le vean".

"Que no le vean".

"¡Que no le vean!".

"¡Que no le vean!".

(Llanto de bebé)

"Llévatelo".

"Llévatelo".

"¡Llévatelo!".

"Llévatelo".

"No quiero verlo".

"No quiero verlo".

"¡No quiero verlo!".

(Llanto de bebé)

"Ahora, te toca a ti".

"Ahora, te toca a ti".

"¡Ahora, te toca a ti!".

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

Calla.

¡Calla!

Calla.

Bendita sea mi sangre.

¿Cómo es posible?

¡No!

Vámonos.

Y a no decir nada.

No nos metamos en líos de justicia.

Es mejor callar, tío Paloma.

(LLORA)

¿Dónde está?

¿Quién de ellos?

Lo sabe.

Dios no duerme.

No los esperes, Neleta.

No volverá ninguno de los dos.

De allí...

no se vuelve nunca.

Llora, perra.

Llora.

(LLORA)

Y allí lo dejé,

cubierto con ramas y cañizos.

(LLORA) ¡Ay, no!

Calla, Borda.

Se mató.

Era un cobarde.

Era tu hijo y mi nieto,

pero era un cobarde.

No tuvo valor para dar la cara.

No era un Paloma.

Era un cobarde. (LLORA)

¡Cállate!

(LLORA) Silencio he dicho, Borda.

(LLORA)

Le dije a tiempo que acabaría mal y así ha sido.

(LLORA)

Cuando se nace pobre, la pereza es un crimen.

¿Dónde está?

¿Dónde está, padre?

¿Para qué?

Para ir a buscarlo.

No quiero que se pudra en el fango.

Deja las cosas como Dios ha querido.

Donde está no lo encontrará nadie.

Cuando noten la falta de Tonet,

creerán que se ha ido por ahí, como otras veces.

O que se ha vuelto a América.

Nosotros diremos que sí, que se fue a buscar fortuna.

Y no habrá escándalo

ni intervendrá la justicia.

Ni caerá la deshonra sobre los Paloma.

Es mi hijo.

Y mi nieto.

Quiero ir, padre.

¿Dónde está?

Me quedan pocos años de vida, déjame vivirla en paz.

Y poder beber con los demás barqueros,

mirándoles a la cara.

Y déjeme a mí dormir en paz.

Sin que me despierte el pensamiento de qué alimañas

estarán mordiendo su carne.

Quiero enterrarle, padre.

En sagrado, no.

No quiero que se pudra en el fango.

No hay camposanto

ni cruces para un suicida.

Pero él tiene su campo propio, aunque no sea santo.

Y en ese campo quiero enterrarle.

Padre...,

piense...

que cada vez que pase por encima de esas aguas

me atormentará la idea de que paso por encima del cadáver de mi hijo.

(LLORA)

¡Tiene que decírmelo!

(LLORA)

Tú si eras un Paloma.

Bendita sea mi sangre.

¿Dónde está, abuelo?

¿Dónde está?

En la mata del artero.

Gracias.

Gracias, padre.

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Cañas y barro - Capítulo 6

09 abr 2020

A falta del amor de Neleta, carente del abrigo y la alegrÍa de la taberna, Tonet, al parecer arrepentido, vuelve a la barraca de su padre y al trabajo.

Histórico de emisiones:
12/03/2009

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