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No recomendado para menores de 12 años Anillos de oro - Capítulo 4: Una hermosa fachada - Ver ahora
Transcripción completa

-Entonces lo único que podemos hacer es esperar...

...a que me llegue la notificación y contestar.

Puedes presentar una demanda tú, pero ella ya la tiene presentada.

-Cuando tenga noticias vuelvo por aquí.

Llamas y nos ponemos en marcha.

-Hasta pronto. Hasta cuando quieras.

-Pobrecillo, tan joven.

Vale más que se joven, así podrá rehacer su vida.

-Hija, rehacer, hablan de la vida...

...como si fuera un tapete de ganchillo.

La vida es una cosa muy seria.

Por eso no hay que hacer chapuzas con ella.

Timbre. -Sí, pero...

Abre.

-Buenas tardes. -Buenas.

-¡Hola! ¡No me lo puedo creer!

-¡Lola, hermosa!

¿Cómo estás? Ya era hora, cochina.

Esta chica tan guapa es una amiga mía de toda la vida,...

Tranquilícese, no viene a divorciarse.

-Gracias a Dios. No está casada.

-No me regañes, mujer, si no veo a nadie.

Con esta vida de locos que llevamos todos.

Puedes llamar alguna vez para tomarnos un café,...

...ponernos al día de cotilleos. -Por eso he aprovechado...

...que estaba haciendo gestiones por aquí.

¿No conocerás a algún médico que me venga bien?

Tengo las señas de los nuestros, pero aquí... Ramón, saluda.

Esto está mal archivado. -Hola, Ramón.

¡Hombre, qué ganas de verte, doctora!

-¿Qué hay? ¿Nunca ves a los amigos o qué?

-Eso le estoy diciendo a Lola, que no veo a nadie.

No tendrás la dirección de algún médico...

...al que pueda ver ahora mismo. Mira en la guía. Urgencias.

-Lo que me hace falta es decir que voy de parte de alguien.

Ya. Pues eso a Londres. -¡Qué no, animal!

Estoy recaudando fondos para un dispensario,...

...lo que necesito son colegas susceptibles de contribución.

Toma. Uno. -Gracias.

¿Cliente? Primo.

-¿Cómo? Que es mi primo y es médico.

El único que conozco, así que dejadme en paz.

Teléfono.

(ENFERMERA) Consultorio del doctor Herrera, ¿dígame?

Un momento, por favor, le tomo nota.

El doctor no podrá recibirle hasta el día 20 del mes que viene.

Pero es que tenemos cubiertas todas las horas.

El día 20 a las 10:30. De nada, señora. Adiós.

Buenos días, doctor. -Muy bien, Trini.

Lo hace usted maravillosamente. No se pinte tanto, ¿eh?

Píntese como un coche, pero que parezca que no, ¿vale?

¿Han habido muchas llamadas? -Un montón.

-No, esta por lo pronto va fuera.

Si vuelve a llamar, se la manda al doctor Andrade.

Yo no quiero este caso, que luego se cotiza uno mal.

-No me acabo de enterar a qué señoras hay que hacerles...

...ficha blanca y a cuáles ficha rosa.

-¿Le confieso un secreto? Por mí puede hacer las fichas...

...las fichas verdes, rosas moradas, no las miro nunca.

Y no diga siempre "señoras" cuando se refiera...

...a mis pacientes, de vez en cuando aparece un señor.

-¿No mira las fichas? -No, pero importa mucho...

...que las vean las pacientes.

Ceremonia, Trini.

Clima, preparación, cuento, mucho cuento.

El color es lo de menos.

Por más que lo intento, no consigo entender...

...qué demonios ha puesto aquí.

Yo entiendo la vacuna, pero ¿qué vacuna?

-Lo que pone es Virginia.

-¡Santo Dios!

¿Qué le ha dicho? -Pues que era usted un cerdo.

-¿Le pregunto qué le ha dicho usted a ella?

-La verdad, que no había venido todavía.

Ha llamado dos veces y ha dicho que volvería a llamar.

-Si lo hace, dígale que me he ido al Japón, ¿entendido?

¿Hay muchas gordas esperando? -Bastantes.

Hay una que está aquí desde las nueve...

...y dice que para qué pone esa hora de consulta...

...si no se presentan hasta la 10:00.

-¿Qué le hacía suponer que iba a venir tan temprano?

No está gorda, debe de venir a venderle algo.

-Esperemos que no. ¿Le ha hecho la ficha?

-Sí.

-¿María Lázaro? Pues no sé quién es.

¿Me la manda algún compañero? -No, se la manda su primo Ramón.

-¿Y es señora de... o señorita de...?

-Esto no se lo he preguntado. -Eso ha de preguntarlo siempre.

-Pero ¿es tan importante? -Para ella sí.

Que pasen dos o tres antes que ella, a ver si se marcha.

-Pero es que ha llegado la primera. -Que le tomen la tensión,...

...que le hagan un historial muy complicado.

-De acuerdo. -Y eso se lo hace usted...

...a todas las nuevas pacientes. -Sí.

-Bueno, a todos los pacientes.

-Señora de Quesada. -Voy.

-¿No dirá que esa figura tan estupenda...

...se la debe al doctor? -No. Yo vengo a otra cosa.

-¿Viene a operarse del pecho?

Hace maravillas, no tiene idea qué manos tiene,...

...qué manos.

A una sobrina mía la dejó fenomenal.

-¿Quiere pasar?

-¿Quiere decir que al fin voy a ver al doctor?

-Enseguida, en cuanto llevemos a cabo unos trámites, ¿comprende?

-Empiezo a comprender.

Adiós. -Pero oiga...

-¡Oiga, joven! -Me parece un descaro.

-Hombre, no.

-Dentro de un mes la quiero ver con cinco kg menos.

Hay que seguir el régimen a rajatabla.

-Si me hace trampas... -Le juro que no me salto...

...ni tanto así del régimen. -Pili, acompaña a la señora...

...de Quesada a la puerta, ¿eh?

Y cóbrela.

¿Doctor Almeida? Que pase primero María Lázaro.

¡He dicho María Lázaro!

Disculpe un momento, siéntese.

-Por favor, está usted en su casa.

La señora de Martínez Pita tiene mucha prisa, ¿qué hago?

-¡Qué manía con la señora de Martínez Pita! ¡Qué espere!

¡No puedo multiplicarme! Vaya, vaya...

María Lázaro. ¿Señora de o señorita de?

No soy virgen, si es lo que me quiere preguntar.

-¿Tuvo usted la fiebre amarilla a los 3 años?

-Bueno, quizá fuera el sarampión; pero, como su ayudante...

...no se conformaba con tan poco, le dije algo espectacular...

...para que se pusiera contento. Me gusta hacer el bien.

-Perdóneme, ¿me está usted tomando a cachondeo, quizá?

-Quizá.

-¿Y puedo saber el motivo?

-¿Dónde compró este fonendo? -En Alemania.

-¿Lo sabe usar?

Le debió costar un ojo de la cara. -Efectivamente, me costó muy caro.

-En cualquier caso, menos que toda la moqueta...

...de sus diversos salones y cuartos de baño.

Dígame, ¿tiene también moqueta en la cocina?

¿O no vive aquí?

Claro... No, no vive aquí.

Esto es sólo una modesta consulta.

-Pilar, acompaña a la señora de Lázaro a la puerta.

La señora de Lázaro se va.

-Señorita... Señorita Lázaro.

Le dije que no era virgen, no que estuviera casada.

(RÍE) Bien, le deseo mucho éxito en su profesión.

Aunque, me imagino que ya lo tiene. -Efectivamente, señora.

Ha sido un placer, señorita Lázaro.

-Doctora Lázaro, ya que le gusta ser tan preciso.

Y, si me permite un consejo, no siga haciendo adelgazar...

...a esa insensata que entró antes que yo.

Me juego lo que quiera a que tiene problemas cardíacos.

Cualquier día se le puede morir y... eso haría daño...

...a su reputación.

Buenos días. -La minuta del doctor.

Si tiene la bondad...

(RÍE) Dígale al doctor de mi parte que le mandaré un cenicero...

...de plata para el salón. Adiós.

-¿Doctor Almeida? -¿Sí?

-No quiero ver a nadie esta mañana. -Tiene las 2 salas llenas.

-Despéjelas con mangueras. -¿Qué?

-No quiero ver a nadie. -¿Qué les digo?

-Asústelos, póngales un termómetro, sáqueles sangre. Yo que sé.

-Y deles hora para otro día. -Sí, señor.

-Llamó su señora. Que no dejara de llamarla cuando esté libre.

-Si estuviese libre no sería mi señora. ¿Se lo ha explicado?

-Me recomendó que... -No me cuente más tonterías.

Entérese de quién es María Lázaro. Es médico.

Llámela al Colegio, a Información, a la Policía; pero averígüelo.

-O a su primo, él se la envió. -¡Y póngame con él, me va a oír!

Otra cosa. Quiero el expediente de la gorda, de la señora...

...de Quesada. Cítela para mañana mismo. Que le hagan un electro...

...y que le tomen la tensión cuidadosamente, ¿entendido?

Es muy importante para mí, ¿eh?

-He de darme prisa. En media hora tengo cita con mi amado director.

Veremos con qué me sale este año para no subirme el sueldo.

¿No te lo subió el año pasado? -Me sonrió mucho,...

...estuvo muy amable. Me dijo que, como no tenía una familia...

...que mantener... Chica, busca un partidal y cásate.

-Oh... Sé que eres reacia,...

...pero si te suben el sueldo... -No serviría.

Opina que son los maridos los que han de mantener el hogar.

Le dices que el tuyo no. -Dirá que qué hago con un chulo.

Vas con una moral... -Es que llevo un día...

¿No has conseguido fondos para tu famoso dispensario?

¿Qué tal te fue con el tipo que te recomendó Ramón?

-El más engreído, más estúpido y más comediante de la profesión.

No sabes el tinglado que se monta para epatar a las nuevas ricas...

...que van a verle para perder kilos. Un teatro...

Mucho salón, mucho cuadro de firma...

La consulta chorrea oro. No veas lo que cobra.

¿Semejante ejemplar no da nada para una obra benéfica?

-Ni se lo pedí. Me puso tan furiosa que ni se lo pedí.

Y los otros que tenía en la lista, 2 se han jubilado,...

...uno se ha muerto hace 6 meses. ¿Qué cinta te han asignado?

-Los hay jóvenes, pero están todos parados.

Has sido muy dura con el de los kilos.

Seguro que no era para tanto. -Los que se dedican a eso,...

...no me parecen médicos. Media humanidad muerta...

...de hambre y ellos consagrando el dinero que le cuestan...

...al contribuyente sus estudios a que adelgacen...

...unos ricos que comen más de la cuenta.

Algo más hará... -Estirar pieles viejas,...

...fabricar narices respingonas. Pechos nuevos, caderas nuevas,...

...nalgas nuevas... ¡Y venga millones!

¿Dónde dices que tiene la consulta? (RÍEN)

-¿Que no ha aparecido María Lázaro?

Pero, Pili, ¿es tan difícil encontrar a esa mujer?

Insista.

Sí, estoy en casa, no me muevo de aquí.

-¿Te importaría decirme quién es María Lázaro?

-¿Me quieres dejar en paz? Necesito estudiar este caso.

-Perdón, el doctor está trabajando. ¿Quién es la paciente?

¿También María Lázaro? -¿Te quieres callar?

-Cuando me hayas dicho quién es María Lázaro.

-No lo sé. La estoy buscando por motivos profesionales.

-Motivos profesionales... Federico, por favor,...

...que nos conocemos. -¿Tú crees?

Son muchos años de matrimonio. Ha pasado una ya...

...por tantas cosas.

-¿Has pasado por o has pasado de? -Si encima me va a adoptar...

...una actitud digna.

-¿Por qué no tomas ejemplo? -Ese tono, no.

Ese tono no te lo consiento. Por mí puedes liarte...

...con quien quieras pero... -Bueno, lo has conseguido.

No me entero de lo que leo. -No la tomes conmigo.

Si esa María Lázaro te lo pone difícil, yo no tengo la culpa.

¿Es guapa? -Paloma, no conozco a esa chica.

La busco por motivos profesionales. Es médico.

-¿Y qué? ¿Es que es la primera vez que te lías con un médico?

-Vaya, ahora va a resultar que soy marica.

-Que ese tono, no, Federico. Que no me faltes al respeto.

-¿Yo? Pero si eres tú la que dice que me lío con médicos.

-Si no viviéramos en una sociedad machista, no se diría médico...

...para hablar de una mujer. -¿Dónde has leído eso, corazón?

¿En la peluquería? -Um...

-Es un círculo vicioso. Ustedes dicen que la sociedad...

...es machista porque la mayoría de las mujeres son tontas.

Sostengo que la mayoría son tontas porque no les dejar ser otra cosa.

O sea, porque vivimos dentro de una sociedad machista.

De ahí no salimos. -No se engañe, doctora Lázaro.

Fue así, pero hace tiempo que ya no lo es.

Y usted debería saberlo mejor que nadie.

-¿Yo? ¿Por qué? -¿No es usted médico?

¿No hizo los estudios? ¿No consiguió un título?

-Sí, fue todo lo que conseguí. -No sea injusta.

¿No trabaja aquí como uno más? -Como uno más que cobra menos.

-Ah, tramposilla. Ahí es donde queríamos venir a parar.

-Por supuesto, señor director. -Bueno, vamos a ver, vamos a ver.

Si lo que quiero es contentarla... -No, gracias.

-¿Pretende que se le suba el sueldo? Pues se le sube.

Por eso no vamos a reñir. Además es justo.

La vida también sube y... -¿Van a subir a los demás?

-Claro, hija, a primeros de año habrá que revisar los salarios.

-Ya, es decir, que me van a subir como a todo el mundo.

-Como a todo el mundo, no faltaría más, estese tranquila.

-O sea, que seguiremos como siempre.

-No la entiendo. -Pues yo a usted sí.

Que me va a seguir pagando menos que a los otros.

-Es que los otros son médicos, hija.

Y usted es médica. No es lo mismo.

¿No me negará que hasta suena peor?

-Falta de costumbre.

-Pero con que diga de momento, la médico, nos entendemos todos.

-¿Eso sería lo correcto? -Lo correcto sería que...

...me igualara el sueldo.

Pero ya me doy cuenta de que es una batalla perdida.

Por el momento.

Buenas noches, señor director.

Luci, guapa, vuelve a dejar la ficha en el ordenador como estaba.

Sigo con el mismo sueldo.

-Lo siento, adiós. -Hasta mañana.

-No, no te vayas, es un somnífero para la 302.

-Mira qué horas, caeré en la cama como un baúl.

-No creo que puedas, ahí están esperándote.

-Ni hablar. Es mi día libre.

-No es un enfermo, es un ser humano de a pie.

Me dio esto y me dijo que esperaría.

-Trae.

(LEE) Aquella buena señora tenía el corazón más sano que usted.

(RÍEN) ¿Podemos tomar una copa para celebrarlo?

-Es un ser humano necesitado, ¿no?

-No, es un sinvergüenza, pero simpático.

¿Dónde está? -En la sala de espera.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-No, no te canses, no me convencerás.

-Hola, buenas noches.

-Vemos nuestra profesión bajo puntos de vista muy diferentes.

-Es que es una profesión diversa. -¡No!

-Qué tajante eres. -Sí.

-Fíjate en la diferencia entre un psiquiatra y un dentista.

-En el sentido que yo lo digo, va muy poca.

-¡Ah...! Ya sé, el espíritu.

¡Buen amigo Hipócrates!

Esta profesión es como es sacerdocio.

Lo que pasa es que yo soy un cura renacentista: frívolo y vividor.

(ELLA RÍE)

-Gracias. -Eres tan cínico y tan vulnerable.

La prueba está en que... -Buenas noches, señor Herrera.

-Hola, ¿cómo estás? -Señora.

¿Qué tal las cosas? -Fatal, Jorge, en plena crisis.

-Vaya por Dios. Por aquí. -Conseguí ponerte nervioso...

...hasta el punto de buscarme. Sólo para justificarte.

-Y si te busqué es porque me gustaste.

¿Has pensado en ello? -Ajá, soy muy vanidosa.

Es lo primero que se me ocurre siempre.

-Señora, por favor. -Gracias.

-¿Puedo invitarles a un aperitivo? -Claro que sí.

-¿Qué le apetece? -Un martini.

-Dos martinis, gracias. -En seguida.

-¿Quieres? -No, no fumo.

Eh... Yo no tenía por qué justificarme.

-¿Qué pretendías? -Que esta cita no fuera la última.

-Me parece estupendo.

-Buenas noches. ¿Cómo están? Señora.

-¿Qué nos recomienda?

-Hay muy buenas setas, fenomenales, de toda confianza.

Alcachofas rellenas y gratinaditas. Y unas cocochas que han venido...

-Alcachofas y cocochas. -Exacto.

-Fenomenal. -Dos alcachofas y cocochas.

-En salsa verde. Muy bien, doctor, gracias.

-Gracias. -Gracias, doctor.

-¿Por qué esa cara de asombro?

¿Creías que me haría de rogar más?

Porque naturalmente nunca pensaste que dijera que no.

-Naturalmente. -¿Y por qué iba a hacerme rogar?

Me apetece seguir viéndote. -¿Por qué?

Ahora la cara de asombro es la tuya.

-Mentira. -Te pillé a traición y quiero...

...una respuesta.

-Bueno, es muy evidente.

Me gustas. -Pero qué estás diciendo.

¿No habíamos quedado que no? Quiero un hombre frívolo...

-¿Qué tendrá que ver la Magdalena con los tafetanes?

Puede apreciarte muy bien como compañía y no como médico.

(RÍE) Ahora soy yo quien te pilló a traición.

-¿Por qué? Yo no tengo ninguna ética profesional.

Recuerda que soy un cínico. -Ajá, lo eres.

Pero estás rabioso. -¿Rabioso yo?

-Ajá, te gustaría que te admirase.

No puedes soportar que piense mal de ti.

-Me encanta que pienses mal de mí. -Mentira.

-Tienes mala conciencia y por eso... -No, no, no.

El que a ti te parezca mal que yo gane mucho dinero...

-Un momento, a mí no me molesta que un médico gane dinero.

Yo aspiro a ganarlo.

Lo que me molesta es que se dedique sólo a ganarlo.

-Bueno, es que yo no me dedico sólo a ganar dinero.

-Te propongo un trato.

-Exponlo, a ver si me interesa.

-Veámonos siempre que quieras. -Me gusta. Acepto.

-Déjame acabar. -No, no, no.

Acepto sea lo que sea.

-Que no hablemos jamás, jamás, bajo ningún pretexto...

...de nuestra profesión.

-De acuerdo. -¿Decepcionado?

-No, simplemente... -Simplemente qué.

-Es la primera vez que me siento un hombre objeto.

(ELLA RÍE) Maravilloso. Brindemos por eso.

-Su té con hierbabuena. Gracias, doña Trini.

-¿Azúcar? Que no.

-Ya veo que ese muchacho del otro día sigue sin venir por aquí.

Eso es que ya no se divorcia.

Tengo mucho rezado a esa intención.

Nos va a arruinar con tantas oraciones, doña Trini.

Teléfono.

¿Sí? ¿De parte de quién?

Soy su socio. Ah, muy bien, un momento.

¡Ramón! -Dígale que ha ido al servicio.

¡Ramón!

O sea que para mí nada. Como si yo no fuera de esta casa.

(MURMURA) Tu primo el médico.

¿Qué hay Federico, cómo estás?

Sí. ¿Que te quieres qué?

¡¿Divorciar?!

¿Tú?

Qué increíble.

-Seis horas de operación.

Ojos, papada, pecho, muslo...

Parece otra, ¿eh?

(IRÓNICO) ¿No le habéis insertado un magnetofón?

-Lo tenía de nacimiento, pero le daba dolor de cabeza.

(AMBOS RÍEN) ¿Quién es?

-Secreto profesional. Venga.

-Déjate de morbo y dime qué tengo que hacer.

¡Ah! ¿Pero va en serio? -Claro que va en serio.

Tú, tan tradicional, tan conservador.

¿Te quieres divorciar?

¿Seguro?

-Seguro.

Después de aguantar a Paloma 15 años...

Quiero verlo resuelto esto en 15 días.

En 15 días te va a ser difícil.

¿Ella qué dice?

-¿Quién, Paloma?

No sabe nada del asunto.

-Qué cosas tienes.

Que no.

¿Yo?

Ceno, le aguanto y me acuesto.

No, no pienso aburrirme.

Chao.

-¿Está todo a su gusto, señora? -Muy bien, Jorge, gracias.

Chao, Julita.

-¿Con quién estabas hablando?

¿Con Paco? -¿Otra vez?

Federico, yo soy una señora.

Siempre he sido una señora y siempre seré una señora.

Eso que quede bien claro.

¿Te importa limpiármela?

Grosero. -Tampoco es para que te pongas así.

-¿Cómo quieres que me ponga? Me estás ofendiendo.

-Sólo pretendo que hablemos como dos personas civilizadas.

-En ese tono, no.

Ese tono no te lo consiento ni a ti ni a nadie.

-¿Pero qué tono?

Hablo a media voz...

...para que los de la mesa de al lado no me den su opinión.

-Como que no sé por qué estamos aquí...

-Estamos en terreno neutral. En casa no estamos habituados...

...a dialogar y nos saldría muy mal.

Este es un restaurante que te gusta.

O te gustaba.

No veo qué hay de mal tono en todo esto.

-Que me has preguntado si me acuesto con Paco.

-Me gustaría saberlo y no sé cómo de indagar sobre ello.

Claro que podría preguntárselo a Paco.

Pero la verdad es que no estoy casado con él...

...y me podría contestar... que no me meta en su vida privada.

¿No te parece? -Lo que me parece una absoluta...

...falta de elegancia por tu parte es esta conversación.

Yo soy una señora. Siempre he sido una señora...

-Paloma, por favor.

Hay cosas que no entiendo muy bien.

Perdóname que sea tan lento.

Del hecho de que seas una señora y de que proyectes un futuro...

...de auténtico señorío,...

...se infiere en que no te acuestes con Paco o que sí.

-Aquí de lo que se trata es...

...de que organicemos bien nuestra vida.

-¿La de quién?

-Federico, no me pongas nerviosa.

Y haz el favor de comer. Nos miran.

-¿La señora querrá salsa? -La señora lo quiere todo.

-Todo menos salsa... por favor.

-Íbamos por lo de organizar la vida de alguien.

Sin puntualizar exactamente a quién te referías.

-Me refería a nosotros dos,... naturalmente.

-Eso ya lo he entendido. ¿Pero a qué dos?

-Si vas a seguir así, me voy.

-Sería una estupidez, tendríamos que continuar este diálogo en casa.

O volver otro día aquí. -¿Por qué?

Qué manía de hablarlo todo.

-No veo otra manera de arreglar las cosas.

-¿Qué cosas?

-Si te acuestas con Paco, por ejemplo.

-¿Quieres hacer el favor de no volver a pronunciar...

...esta frase? -De acuerdo, sí.

Vamos a ver cómo lo digo.

A ver, a ver, a ver...

A ver cómo lo digo... Ah, ya, ya está.

Paloma, ¿hay algún otro hombre en tu vida?

-Qué estupidez, hay muchos.

-¿Y te acuestas con todos? -Federico.

-¿Ves cómo no podemos dialogar?

Ya sé que hay hombres en tu vida, aproximadamente la mitad...

...de la población del globo son hombres.

Algunos tienen que ver contigo: tus hermanos,...

...el médico, el camarero de aquí, el portero, el alcalde,...

...el presidente del gobierno,...

Mi padre, el hombre del tiempo... -Basta.

-Forman parte de tu vida.

Pero no quiere decir que tengas que acostarte con ellos, ¿verdad?

-Claro que no. -¿Y con Paco?

-Eres insoportable. Insoportable.

-¿Tan raro te resulta decirme si te acuestas con Paco?

-Pero lo tuyo qué es, ¿una fijación?

¿Un principio de paranoia?

¿O ganas de amargarle la vida al prójimo?

-Al contrario, me gusta facilitarle la vida al prójimo.

Empezando por mí. -Empezando por ti, claro.

-Amada esposa mía, la santidad y fíjate que digo la santidad,..

...es amar al prójimo como a uno mismo, no más.

Claro que cuando hablo de facilitar vidas incluyo la mía.

Pero no excluyo la tuya, ni mucho menos.

Por eso estamos aquí.

-Hay una cosa que tienes que entender.

-Que te acuestas con Paco. -Ay, señor.

-Nada, nada, nada, fuera, fuera.

Borrao, borrao.

¿Qué es lo que tengo que entender?

-Que soy un ser humano y tengo mi vida.

-Pasemos al punto siguiente. -No pasamos al punto siguiente...

...porque eso no lo has entendido nunca.

-De acuerdo, no lo he entendido nunca.

¿Y qué es lo que tengo que hacer?

-Admitir que yo no soy en ningún caso...

...una prolongación de ti mismo.

(CONDESCENDIENTE) No eres una prolongación de mi mismo.

Más. -¿Cómo puedes decir...

...con esa frescura que lo admites si no lo haces?

-Paloma, querida, el diálogo contigo adquiere a veces...

Matices sinuosos.

-Bueno, dejémonos de estupideces, ¿no?

-Perfecto, ¿cuándo te vas?

-¿A dónde? -De la casa.

-¿De la casa? ¿Y por qué tengo que irme yo de mi propia casa?

-Si nos vamos a separar...

-¿Quién ha dicho que nos vamos a separar?

¿Tú crees que tras 15 años de matrimonio...

...es el trato que merezco? -Pero, ¿tú no me quieres a mí?

-¿Qué tendrá que ver eso? Mi amor, son asuntos distintos.

-Pero comunicantes.

-Si Federico no sólo no se opone a separarse y te lo propone...

-¿Tú eres tonto o te lo haces?

El hecho de que quiera separarse de mí es humillante.

-¿Por qué?

-Hijo mío, no te lo voy a explicar.

-En cualquier caso, dime qué haremos tú y yo.

-¿Tú y yo? Nada, estamos bien como estamos, ¿no?

-Ah, estamos muy bien como estamos. -Oh.

Tú eres un hombre de mundo.

Deberías estar por encima de estas mezquindades.

La vida está hecha de pequeñas cosas, Paco, mi amor.

Vivimos en una sociedad, no me da la gana...

...tener que cambiar de dentista y de peluquera.

Ni darles explicaciones a todos mis amigos.

Ni que dejen de saludarme personas cuya amistad me conviene...

...y me interesa.

Mira, el grupo de la sierra, por ejemplo.

Federico y yo llevamos 15 años yendo a la sierra.

¿Por qué tengo que dejar de ir? -Claro.

-¿Y por qué tengo que vivir peor de lo que vivo?

Nosotros tenemos una vida muy resuelta.

Muy organizada.

Y un problema que te parecerá tonto: la chica.

-Tu hija. -¿Qué hija?

La chica, la de servicio.

Lleva con nosotros desde que nos casamos.

-Y ahora no sabrías cómo explicárselo...

-No tengo por qué explicarle mi vida a la criada.

Yo soy una señora. -Oh, perdona, se me olvidaba.

¿Y entonces, qué?

-Que tendría que prescindir de ella, Paco, mi amor.

Y esa no deja a Federico por nada del mundo.

Está hecha a él y a la casa. -Como tú.

-Son muchas cosas, Paco.

Son muchas cosas. Además, que de algún modo...

...yo quiero mucho a Federico.

-Tanto que sólo deseas su felicidad.

-Bueno, ¿me estás tomando el pelo?

-¿Cómo le iba yo a tomar el pelo a una señora?

-Ese tono, no. Ese tono no te lo consiento.

-Pareces un director de orquesta. -¿Yo? ¿Por qué?

-Porque lo único que te afecta en esta vida...

...es que te pueda fallar un tono. -Pues no lo olvides, ¿eh?

No lo olvides.

-En resumen, no quiere ni oír hablar del asunto.

Dice que por qué nos separamos si no tiene nada que reprocharme.

-Eso al menos tiene gracia.

Oye, ¿y por fin se acuesta con Paco o no?

-No se puede mencionar ese punto.

Ella es una señora.

Siempre fue una señora y siempre será una señora.

-Serlo es el requisito más frecuente...

...para acostarse con un señor.

-Pero mencionarlo es ofenderla, vilipendiarla,...

...cosificarla y faltarla al respeto.

-¿A qué respeto?

-¿Te interesa lo que te estoy contando?

-Sigue.

-Hay todo un mundo de tarjetas de visita detrás.

Si nos separamos, ¿qué pondrá en sus tarjetas?

-¿Su nombre? -No, su nombre es señora de.

Además, hay más cosas. -Los sobres.

-Su madre y el portero. -¿Hay algo entre ellos?

-Le preocupa lo que puedan pensar. -¿Juntos o por separado?

-No lo sé exactamente.

También le molesta que su entorno la considere una mujer divorciada.

-¿De dónde es Paloma? -Madrileña. ¿Por qué?

-¿Le molesta que la consideren una mujer madrileña?

-Tú no lo entenderías. -No.

-Cuando me vi sin otra salida, le hablo de lo nuestro.

Me ha dicho que lo comprende.

Que una sola persona no colma la vida de nadie.

-¿Nada más?

-Que a ver si un día de estos vienes a cenar a casa...

...y que cuidemos las apariencias, que ya se sabe cómo son aquí.

-¿Y cómo cree que son?

-Pues como ella.

-¡Ay, por fin! -¿Qué?

-He encontrado el libro que andaba buscando.

Federico, te estoy dejando hablar, pero...

Pero hay algo que me preocupa.

No estarás haciendo todo esto creyendo que me casaré contigo.

Por favor, ¿me cobra esto?

-180.

Sirena de ambulancia.

-Antes de fin de mes imposible.

Lo siento, pero no podemos darle día antes.

Un momento, ¿dónde va? Tranquila, soy de la casa.

-Sí, María Lázaro.

No sé en qué sala, pero debió ingresar en Urgencias.

Ayer.

No sabe cuánto se lo agradecería.

Sí, espero, muchas gracias.

¿Cómo te has enterado? Mi compañera es muy amiga suya.

Por eso te llamé enseguida. -¿Cómo fue?

Se derrumbó no sé qué dispensario, uno de esos abandonados.

Parece que hay varios muertos.

Ella sobrevivió, pero no sé cómo está.

Lola me ha dicho que ha llamado esta mañana...

-Sí, oigo.

¿Inconsciente?

Me gustaría hablar con el médico que la atiende.

Soy un compañero, el Dr. Herrera.

-Sí, sí.

De la fractura se recuperará bien.

No hay ningún órgano gravemente afectado.

Lo que me preocupa es la cara. Sí.

La cara está deshecha.

-No sabes cuánto te lo agradezco. -No tiene importancia.

Enseguida me paso por allí.

¿Es muy grave?

-Bastante.

Doctora, ¿puedo operar? -Puede usted empezar.

-Bisturí.

¿Se puede pasar?

¿Estás solita?

Qué diferencia. Voy a tirar este a la papelera.

¿Qué tal?

Está bien el no poder hablar. Desarrolla la telepatía.

Lo que me quieres decir es que estás harta,...

...pero qué remedio.

Me han vuelto a llamar tu madre y tu hermana.

Quieren venir, estar contigo...

Ya les he dicho que no vengan, que las echas.

¿Qué día te quitan los vendajes?

Estarás deseando, ¿no?

¿Miedo?

-Discúlpeme con quien venga.

Tengo un caso muy importante. -Sí.

Teléfono. Consulta del Dr. Herrera.

Buenas tardes.

Ahora no puede atenderle.

-¿Tranquila?

¿Por qué? Todo va a ir muy bien. Ya verás.

Maite, ese espejo fuera. Hay que dar tiempo al tiempo.

Carlos, quítale el vendaje.

-Estarás contenta.

El escándalo del derrumbamiento va a ser remediado.

¿Has leído la prensa?

Por fin se va a construir tu dispensario ultramoderno.

A ver si la próxima vez tú y tus amigos...

...usáis un tipo de presión menos heroica.

-¿Qué...? -Enhorabuena, maravilloso.

-¿De verdad? ¿He quedado bien?

Pero... ¿Pero parezco yo?

-A mí me pareces la de antes, si eso te gustaba.

-Entonces, ¿por qué no puedo verme?

-Porque Aguirre se ha pasado de prudente.

Te traigo un espejo.

Srta., el espejo, por favor.

-¿Cómo ha quedado, bien? -Claro. ¿Qué creía?

-Cuánto me alegro.

-Voy a echar de menos este sitio.

-¿Por qué?¿ No pensarás quedarte todo el tiempo con tu familia?

-Sólo tengo un mes de permiso.

-¿Lo vas a pasar todo allí? -No creo.

Siempre estoy deseando ir a casa, pero cuando llego,...

...me muero por volver.

-Bien. A la vuelta, lo celebramos aquí.

A ver si podemos celebrar algo más. -¿El qué?

-Ramón me ha dicho que ya tiene listos mis documentos...

...para el divorcio.

Sólo espera a que le dé luz verde.

-¿Y tú a qué estás esperando?

-Tú lo sabes, a que tú me des luz verde.

-¿Cuándo aceptarás que no tengo nada que ver con eso?

-Eso tiene gracia, ¿así que tú no tienes que ver con esto?

-Creí que ya lo teníamos hablado.

Creí que lo habías entendido, yo no soy de las que se casan.

Yo ya tengo mi vida... y en mi vida no entra el matrimonio.

-No digas tonterías, una mujer... -Por favor.

-Tú y yo nos queremos, lo natural es que vivamos juntos.

Y lo decente es regularizar la situación.

-Tú y yo no nos queremos, por lo menos en el sentido que lo dices.

Y no vamos a vivir juntos, por lo tanto,...

...no tenemos nada que regularizar.

Esto nuestro ha sido muy bonito, de verdad, muy bonito...

Pero se acabó.

-¿Se acabó? (ASIENTE)

-Hace tiempo, acepté esta cena como despedida.

Cuando vuelva de mi casa... no volveremos a vernos.

-Pero... ¿qué me estás diciendo?

-Simplemente la verdad, estas cosas tienen un tiempo...

Y no suele ser muy largo.

¿Me dejas que te diga algo más... como amiga?

Si tu matrimonio vale la pena, sálvalo.

Si no funciona, rómpelo.

Pero no te busques muletas para justificar ni una cosa ni la otra.

-Está bien, para decirme que te has cansado de mí...

...no hace falta tanta literatura.

¿Quieres dejar constancia de algo más?

-Sí... -Adelante.

-Eres un gran médico, Federico.

Un profesional espléndido, muy necesario a tus semejantes.

Te respeto y te admiro, de verdad.

-Gracias.

De veras...

Gracias.

Timbre.

-¿Sí? (INTERFONO) ¿Doctor...?

-Sí. (INTERFONO) Me dicen...

...en la clínica que la Dra. Lázaro sigue fuera.

-Gracias.

-Buenos días, señora. -¿Ha llegado ya mi marido?

-Hace mucho, sí, señora. -Una no tiene tiempo para nada.

-Bueno... alegra esa cara.

¿O es que te ha molestado que haya llegado tarde?

-A mí ya no me molesta nada, Paloma.

-Conste que yo encantada con lo de comer fuera, ¿eh?

-Quiero que te animes, que volvamos a la vida de siempre.

-De eso estoy seguro. -Lo que yo digo.

Todos los matrimonios atraviesan baches, pero no hay que dramatizar.

Hay que darle a las cosas la importancia que tienen.

Lo importante en la vida es no perder el equilibrio,...

...respetar las formas, conservar un estatus...

¿Me estás escuchando, al menos? -Sí, te escucho.

-¿En qué estarías tú pensando? -En Paco.

-Oye, no empecemos, ¿eh? -¿No puedo interesarme por él?

Hace mucho que no lo veo.

-Pues si tú no lo ves, comprenderás que yo tampoco.

-¿Qué tal su estómago? -Bien...

No tiene nada en el estómago.

(IRÓNICO) -¿Ah, no...? ¿No tiene náuseas?

Qué raro...

¿Me permites un segundo?

Y está lo de la sevicia, casi nadie sabe lo que es,...

...o sea, cuando se zurra. Pues mi cliente...

...es el que se lleva la primera torta o es lo que quiero demostrar.

-¡Ramón! Te llaman otra vez. Un momento.

-Que sí, que está aquí, que ya viene.

Vas a pagar el teléfono a medias. Ponlo a cuenta.

-¡Va! ¿Sí?

Hombre, Federico cómo estás.

Pues no, no he hecho nada, como me dijiste que esperara.

-Pues ya está decidido.

Ponte a trabajar deprisa, Ramón.

Pues esta tarde me pongo y mañana presentamos la demanda.

-De acuerdo.

No te olvides de mandarme la liquidación de bienes...

...gananciales e inmuebles, que nos pilla el toro, ¿vale?

Bueno, adiós.

-Mauricio... -Ya está, doctor.

-Estupendo.

-¿Ahora? -Ahora.

Perdona.

-Podría preguntarte con quién has hablado, pero no me importa.

Pero eso sí, te advierto que no pienso permitirte...

...determinadas actitudes, que conste que si te aguanto...

...es porque he sido educada así.

Y hago lo posible por salvar... -La fachada.

Haces lo posible por salvar la fachada.

Está muy claro, no hace falta que me lo expliques.

-Federico, cuidado con el tono. -El soufflé.

-Yo soy... -Para la señora.

(SORPRENDIDA) -¿Soufflé...? ¿Ahora? Pero si no lo he pedido.

-Lo he pedido yo para ti. La señora es un soufflé,...

...siempre ha sido un soufflé y siempre será un soufflé.

(FEDERICO RÍE)

-¿El señor va a tomar algo? -El señor, de momento,...

...se va a tomar una mariscada de las de fiesta mayor.

Y en lo sucesivo, se va tomar la vida en serio.

¿Qué le parece? -Me parece que acierta...

...en ambas cosas. ¿Tomará champán?

-Por supuesto.

Gracias, Mauricio.

¡¡¡Yajajaaa!!!

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Anillos de oro - Capítulo 4: Una hermosa fachada

05 nov 2020

Federico, médico dedicado a la cirugía estética, conoce y se enamora de María, médico también, y decide romper su matrimonio. María, amiga de Lola, le visita en su despacho contándole que está recaudando fondos para la construcción de un dispensario.

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