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No recomendado para menores de 12 años Anillos de oro - Capítulo 10: Sorprendente y mágico - ver ahora
Transcripción completa

-Bueno, ¿y ahora qué? -Cómo que qué.

A ver si tengo yo la culpa.

-Ya puedes ir haciendo algo. Aquí no nos vamos a quedar.

-Claro. Habrá que buscar un taller.

-Venga. ¿No la sabes arreglar?

-Si te callas y me dejas, a lo mejor consigo arreglarla.

-¿Qué? -¿Qué, qué?

-A ver si te lo cargas. -¿Quieres instalarlo tú.

-Venga, sigue.

Como las cosas sigan costando más caras,...

...no sé dónde vamos a ir a parar.

-Puede. Pero que lo que digas precisamente tú...

...es un chiste negro.

-¿Qué pasa, ahora voy a tener yo la culpa?

Permíteme recordarte que tú hablaste de comprar...

...el tocadiscos con el dinero de la cuna.

-Sólo dije que nos hacía más falta.

-¿Y no es verdad? -Era una broma, Sonia.

En cualquier caso, se lo debiste consultar a tus padres.

-Mis padres no tienen por qué gobernar mi casa.

-Pero tienen que pagarla, ¿no? -No empecemos, eh.

¡No veas cómo me tienes con los escrúpulos!

¿Tú no trabajas acaso, no das clases de tenis?

-Sí. Yo doy clases de tenis.

Pero la casa la paga tu padre.

La casa y lo de más.

Hasta el equipo de sonido por lo visto.

-Es mi regalo de cumpleaños. -El dinero era para la cuna.

-Por mi cumpleaños. Invierto en mi regalo lo que quiero.

Y si te parece tan mal, no lo oigas. Ponte tapones.

-Cuando me voy a tener que poner tapones y tú también...

...será cuando le digas a tu padre que sólo ha pagado la entrada.

Debe soltar 50 000 pesetas más.

¡Y que en lugar de una cuna es un tocadiscos!

Ni un duro. Ni un duro más, ¿me oyes?

¿Pero quién os habéis creído que soy? ¿Rockefeller?

¿Qué queréis, que asalte bancos? ¿Qué más queréis?

Pero, Enrique, me parece que sacas las cosas de quicio.

Sólo he comentado que la niña necesita bragas.

No un abrigo de visón. ¿Es para ponerse así?

¡Os creéis que uno puede con todo!

Eso es lo que os creéis.

¿Tú le has pedido dinero?

-Moto. Taller. Factura.

Me parece bien que hayas decidido ahorrar,...

...pero no tienes por qué empezar por las palabras.

-Vale.

Ahora que me acuerdo. Tu hermana Sonia ha ido verle al laboratorio.

-¿Que ha ido hasta allí la espiritual?

Pues no le des más vueltas. ¡Menuda es esa!

¿Y tú qué? -¿Yo?

¿Y tú? ¿Tú no presumes tanto de que trabajas?

¿Por qué no le compras a esta las bragas?

Yo cierro todos los meses con déficit.

A mí con la compra, el día 20 me estalla la calculadora.

No me vengas con sarcasmos.

Como tenga que ser a mí precisamente a quien le sobre...

-¿Puedo pasar?

¿Que si puedo pasar? Adelante.

¿Qué haces aquí todavía? -¿Y tú? ¿Sabes qué hora es?

Pues no, para que te voy a engañar.

-A esta hora ya se han ido a dormir los virus.

Aquí no se trabaja con virus, señorita.

-¿Que no? Pues me han presentado a más de uno por estos despachos.

Se han ido todos. Por no ver, no he visto ni al guarda.

Y yo estoy sin coche. ¿Me puedes llevar tú a Madrid?

Si te sientas ahí como una buena chica a esperar a que acabe, sí.

-Pues me siento.

¿Siempre trabajas hasta tan tarde?

A ver...

-Pues Van Meyer se marcha a las cinco, como mucho a las seis.

Y los demás lo mismo. Caiga quien caiga.

No se cae nadie ni nada.

Ya saben que yo me quedo. -Ya.

Y tú, ¿para qué te matas?

Bondad natural. -No, en serio.

Me gusta mi trabajo. -Te aburres, ¿verdad?

¿Aquí? -No.

En la vida.

Deja la general y vamos por un atajo que conozco.

Y cómo la dejo ahora.

-Donde dice cambio de sentido. Está bien.

-Dices que no te aburres sólo porque estás resignado.

Porque ya te da igual todo.

Sigue, sigue, al final de la dura jornada vienen bien los ánimos.

-Tú, tómatelo a broma. Cualquier día amaneces estresado.

¿Estre qué? -Estresado.

¿Cómo voy a amanecer yo eso? -Como tanta gente de tu edad.

Ríete, ríete, que como no lo cojas a tiempo.

¿El qué? -El tren.

Yo lo digo siempre. A mí no me enternecen los niños,...

...los perros y los ancianos como a todos.

A mí los que me dais pena sois la gente de tu edad.

La gente como tú está toda enterrada viva.

De acuerdo, de acuerdo, ¿pero dónde está ese dichoso atajo?

-Por allí, a la izquierda.

Verás como acortamos mucho. Ya.

Así que por aquí acortábamos mucho, ¿no?

-¿Había caravana o no? ¡No había caravana, guapa!

Pero ahora tendremos que fundar aquí una ciudad.

-Tampoco es eso. En cuanto cambies la rueda...

Oye, lo he hecho con la mejor intención.

¡Ja! Con la mejor intención.

Bueno, pues manos a la obra.

-¿Te ayudo? No hace falta.

-No me importa, de verdad.

Ni a mí.

-Que no me importa.

No es necesario. No hay rueda.

-¿Qué? Que no hay rueda.

Lo había olvidado. -¿El qué?

Que estaba esperando la nómina para recoger la moto de mi hijo.

-Perdón, ¿estás delirando? Ojalá.

-¿Pues por qué no me lo traduces? No lo entenderías.

Llevo muchos días pensándolo y no lo entiendo.

Como tampoco entiendo qué hacemos aquí.

¿Y ahora qué, eh?

-¿Cómo se te ocurre ir sin rueda de repuesto?

Ya sabes, la edad. Voy perdiendo reflejos.

-No tiene gracia. No, pero es ley de vida.

Unos vais para arriba y otros vamos para abajo.

-Por aquí no para nadie.

¿Qué vamos a hacer? Seguir andando.

-¿Qué dices? Pero si estamos... Es bueno para el estrés. Camina.

Algún alma caritativa nos recogerá.

-¡20 años! ¡20 años con la misma persona!

Sí, sí.

-20 años oyendo la misma voz y viendo la misma cara.

¿No te cansas? Soy un animal de costumbres.

-¿Cómo se llama? Homo sapiens por lo general.

-Qué tonto eres. Tu mujer, que como se llama.

¿Te importa mucho saberlo? -No.

Adiós, amigo. -Adiós.

-Gracias.

No hace falta que me acompañes. Estarás rendido.

Coge un taxi y vete. Eso cuando te deje en casa.

-¡Oh!

El galante caballero español.

Te invito a tomar una copa, ¿subes? Se dice la última copa.

-Puestos en ese plan, se dice la del estribo.

Mucho bolero has oído tú.

-¿Subes? Lo de la música de fondo podemos discutirlo arriba.

Se agradece, pero no. Estoy roto, y tú también.

Y mi mujer me estará esperando. -Te vigila, ¿eh?

Me quiere.

-Ya. Me conozco a los de tu especie, profesor.

Eres de los que van de feliz por la vida.

Sí, señora.

-Y no te importa que sea verdad. Es verdad.

-¿Entonces por qué te da miedo tomar una copa conmigo?

No me da miedo. -¿Entonces cuándo?

Si mañana sigues sin coche y yo recupero el mío, lo que dudo,...

...te vuelvo a traer y tomamos una copa donde quieras.

-Sigues pensando en ella, ¿eh? ¿En quién?

-¿En quién va a ser? En tu mujer.

¿Cómo se llama? Lola.

Mandadme el presupuesto de insonorización.

Para que vean que es un negocio en condiciones...

...y que no digan que hay mucho ruido.

Estaré en el despacho todo el día. (SE DESPIDEN)

Ramón, menos mal que te encuentro. Creí que no llegaba.

No sabes el problema... No me hables que llevo un día...

¿Qué te pasa? Que acabo de perder un juicio.

¿Cuál? El de la discoteca.

¿Quiénes son? No, son del otro despacho.

Ah, lo siento muchísimo. Qué lata.

Pues lo mío es horrible.

Como si no tuviera bastante con los problemas diarios.

Te levantas, abres la puerta, llega el cartero...

Lola, ¿quieres parar?

No te atropelles. Habla despacio.

No me asustes que llevo una vida muy mala.

No sé por qué te asustas. El susto es para nosotros.

Sólo quiero que le preguntes al compañero ese del otro despacho.

¿Por qué hablas mal siempre de los compañeros del otro despacho?

Son abogados, igual que tú.

Si no solucionan los problemas sentimentales,...

...hacen otras cosas igualmente importantes:

solucionar problemas laborales. Son personas y lo sabes.

Sólo sé que hay uno que trabaja en Hacienda.

Quiero que le preguntes si tenemos que pagar...

...una cosa muy atrasada, de hace 10 años.

¿Os ha llegado por vía de apremio? Sí, esta mañana.

Dice que hay que pagarlo en ocho días.

No querrás que te preste yo el dinero.

¡Ja! A buena parte iba a ir.

Hombre, uno es un roña y lo asume.

Pero en un caso de necesidad... ¿En un caso de necesidad qué?

¿Son menos de 20 000 pesetas? ¿Me las prestarías?

Pues... ¿Por qué tengo que prestarte nada?

Hombre... Bueno, te las presto.

Bien, cuento con ellas si es necesario.

Un duro, un duro de allá.

Déjame que vea ese papel. Lo dejé en casa.

¿Y cuánto es en total, mucho? Bastante.

La declaración del 73 más los recargos.

¿Qué pasa, que ese año no hiciste declaración?

Sí, la hicimos.

Lo que pasa es que yo no ingresé el dinero.

¿Eh? Ya me has oído.

Que yo no ingresé el dinero.

Teníamos problemas y me pareció que Hacienda podía esperar.

¿Y se lo dijiste a Enrique?

Creo que no. ¿Crees que no?

Me parece que se me olvidó. ¿Te parece que se te olvidó?

Pues esta noche te va a tirar por la ventana.

Mañana en todo caso.

Y suponiendo que yo te preste lo que sea y tú rasques...

Ya he rascado a mi suegra. ¿Pero por qué has hecho eso?

La situación era muy desesperada.

He ido a verla esta mañana.

Me ha puesto verde una hora, lo que le ha hecho feliz...

...y me ha soltado una porquería de cheque.

Pero tengo más ideas. -¿Qué van a tomar?

Café solo, muy cargado. No me lo pongas americano.

-Sí. ¿Y la señora? Lo mismo. Gracias.

Todo esto no será para que Enrique no se entere.

Claro que no. Ya.

Lo que quiero es contárselo y solucionárselo a la vez.

Tiene una familia que últimamente sólo le habla de dinero.

Creo que piensas en soluciones idiotas.

Tiene que haber prescrito.

Si es del año 73, debe haber prescrito.

No me lo dirás sólo para no prestarme las 20 000 pts.

No, 15. Tiene que haber prescrito.

A no ser que en estos años hayas recibido un papel reclamándotelo.

¿Tú has recibido un papelito y lo has roto?

No me acuerdo. Qué barbaridad.

¿Cómo has podido hacer una carrera?

Como tú, porque antes tenían la manga más ancha.

¿Sabes lo que haremos?

Yo voy a hablar hoy con mi amigo. ¿Con el piojo?

Con ese.

Entonces, tú me das los datos.

Yo le consulto a él y mañana, si aún vives,...

...venís a mi casa y os lo cuento.

¿Y si no vivo? Mejor. Que venga Enrique solo.

Así estará seguro de que no le pasará nunca más.

Hasta luego.

¿Te vas sin desayunar? No tengo tiempo.

-¿Aún le dura el berrinche?

No sé si le dura o es que los enhebra unos con otros.

Antes se tomaba las cosas mejor,...

...pero desde hace un tiempo, ¡qué barbaridad!

-¿Le has dicho lo de las drogas?

Le he recordado algo que hay que pagar de Hacienda.

Algo atrasado que se sacan ahora de la manga.

Y eso hoy. Mañana le diré otra cosa,...

...o se la dirás tú o tu hermana Sonia.

-Pobre papá.

Pobre papá y pobre mamá, ¿no?

-Pobre papá.

Llaman a la puerta.

(CON ACENTO INGLÉS) -¡Adelante!

Hola. -Hola.

¿Muy ocupado? -Sí, trabajando.

¿Y qué es lo que te trae a verme? Un problema, como siempre.

-Bueno, pues resuélvelo como mejor te parezca.

Ya sabes que confío mucho en tu criterio.

Estoy convencido. Lo que pasa es que no puedo resolverlo solo.

-¿De veras? Te lo juro.

-¿Es un problema técnico?

Económico.

-¿Tenemos problemas económicos?

Tú no sé, yo sí.

-Se trata de un problema personal.

Exacto.

-¿Y yo qué puedo hacer?

Autorizar que el laboratorio me conceda un crédito.

-No creo que pueda hacer eso.

Puedes. Confía en mi criterio.

-Bueno, pues... tendrás que dejarme pensarlo.

No tengo tiempo.

-Oye. ¿Soy indiscreto...

...si te pregunto...

...por qué tienes problemas económicos?

Lo eres.

Pero supongo que estás en tu derecho.

Tengo problemas económicos porque me toca mantener...

...a dos familias.

¿Te parece razón suficiente? -Dos familias es posible.

¿También tú?

¿A quién más le pasa? -A mí.

Que tú tienes dos familias.

Pobres.

-Pero, por favor, guárdame el secreto.

Y yo también seré discreto respecto a ti.

No, de lo mío no te preocupes. Todo el mundo lo sabe.

-¿Y no te crea problemas? Naturalmente que me los crea.

¿Por qué crees que estoy aquí? -Porque necesitas dinero.

Eso es.

-¿Cuánto?

-Eh... mil. Para ti nada, hombre, regalado.

-Pero a ver, qué cantidad es esa. -Está nuevo.

Y además suena maravillosamente las dos bandas.

Por aquí lo graves, por aquí los agudos...

(TARAREA)

-A ver si se va a molestar Sonia conmigo.

Si se lo ha comprado será por algo, es mayor de edad.

-Es mayor de edad, pero es un poco idiota.

Y eso no se quita así de golpe en un cumpleaños.

De pronto le dio el arrebato por la columna de sonido...

...y se la trajo a casa sin pensar. -¿Sin pensar qué?

-No podemos pagarla.

Y a mí no me gusta nada que tenga que pagarla su padre.

¿Tengo o no tengo razón?

-Tienes toda la razón del mundo. Por qué las tengo que pagar yo.

-Porque tú tienes dinero y yo no, por eso te la vendo.

Hombre, no seas pesado.

Saca el cheque que tengo a mi suegra esperando fuera y...

-Eh... mil. ¿Esa qué cantidad es? Aclárate.

-Toma.

¿Eh?

-He tenido que hacerle mucho el artículo...

...porque el tío tenía tres tocadiscos.

Pero al final se lo he colocado.

Eres un sol.

Y él estará encantado, ya tiene cuatro tocadiscos.

-¿Tienes bastante para lo que necesitabas?

Sí, señor. He tenido que poner...

...a todo el mundo patas arriba; pero sí.

-Un beso ahora mismo para el cómplice.

Lo que más he sentido es tener que vender la moto de Dani.

-Si por lo menos hubiese sido idea mía.

En la vida todo no es una moto.

Hay más días que longanizas, ya tendrás otra moto.

-Yo no digo nada. ¿Cómo que no?

Si llevas una hora detrás mía ronroneando por lo bajo.

-Porque me gustaría haber sido yo el que tuviera el gesto.

Ahora me siento como un imbécil. Yo te siento siempre así.

-Hablo en serio, mamá.

¿No podríamos decir que te lo propuse yo?

¿Te gustaría? -¿Tú qué crees?

-¡Enrique!

¡Enrique!

(GRITA) ¡Enrique! Enrique, Enrique...

Sigo sin coche, ¿me llevas?

Si no hay más remedio.

-Te recuerdo que me debes una copa.

De acuerdo. Sube.

-¡Hasta mañana!

Pero esta vez nada de atajos, iremos por las generales.

¿Está claro? -Clarísimo.

Toma. -¿Es para mí?

¿Un regalo? Ajá.

Timbre.

Hola. Hombre. Pasa si puedes.

¿Qué ha pasado aquí? ¿Ladrones?

Anoche, unos amigos.

¿Estás seguro de que eran amigos?

Estuvimos charlando y tomando copas hasta las tantas.

Y hoy va y me falla la asistenta.

¿Y Enrique? Ahora vendrá.

Hemos quedado aquí en tu casa.

Oye, podrías ayudar un poco, ¿no?

¿O piensas darle de cenar a Enrique en esta pocilga?

¡Yo no le voy a dar de cenar a Enrique, le vas a dar tú!

La pocilga es tuya.

Pero podías ayudar un poco, ¿no?

Se va uno tranquilo, pensando que cuando vuelva...

...estará todo limpio, y mira.

Las asistentas no son como la mujer de uno.

Eso por supuesto y menos mal.

Por lo menos esta se va marchando cuando llega su hora.

Pero cuando las necesitas no las tienes.

Ni a las otras.

No pienso discutir contigo.

Y harás muy bien.

Oye, vamos a darnos prisa, Enrique debe estar al llegar.

¿Tú me habías pedido que te ayudara?

Claro.

¿Que te ayudara o que lo hiciera yo todo?

¿Cómo? Es que no te entendido.

No, este no.

Está bien, me rindo.

Reconozco que lo de fabricar pastillas me aburre bastante.

-¿Y por qué estudiaste esta carrera?

Era un ingenuo que quería dedicarme a la investigación.

-¿Quién te impidió hacerlo?

Nadie, Blanca.

Sólo las circunstancias.

Aquí, por aquel entonces, eso era prácticamente imposible.

Había que conseguir una oportunidad fuera...

...y yo puede tenerla.

Estaba a punto de conseguir una beca...

...en la universidad americana.

-Cuando pasó qué.

Cuando conocí a Lola y me casé con ella.

-Hubierais podido ir los dos. Era muy complicado.

Además ella quería terminar su carrera...

...y a mí me pareció justo.

Después de todo, sólo se trataba de esperar un año.

-¿Y por qué has esperado 20?

No he esperado 20.

Como comprenderás, he renunciado hace mucho.

-¿Por qué? Porque las cosas vienen rodadas.

De pronto te encuentras con una serie de obligaciones...

...y muy poco tiempo para pensar en otra cosa.

Cuando nació mi hija lo que yo necesitaba era...

...un trabajo donde se ganara dinero.

Y lo más gracioso es que todo el mundo opinó...

...que tuve mucha suerte. -¿Por?

Porque lo encontré.

-Si me hubieras conocido a mí en vez de a Lola,...

...me hubiera ido contigo a América.

Pues hubieras sido una lata, debías tener 4 ó 5 años como mucho.

Ahora sólo hace falta que Enrique se decida a venir de una vez...

...y quedamos como unos señores.

Sobre todo yo, que igual sirvo para un roto que para un descosido.

No te quejes, los amigos son para las ocasiones.

Pero ¿por qué siempre para las malas?

En vez de esta ocasión, habría preferido la de anoche.

Toma. Ay... Y fíjate que he estado...

...a punto de llamarte para no venir.

¿No me digas? Lo que pasa es que como sabía...

...que habías preparado cena, me ha dado no sé qué.

¿Que te ha dado no sé qué?

A mí no me vendas ese burro, milady.

Si tú has venido aquí es porque ya te habías citado con él.

Que si no ya me puedo comer la cena.

A Enrique he podido llamarle al laboratorio.

Es que también a él le quieres vender el burro.

¿Qué burro?

Amor mío, ya podemos pagar a Hacienda.

Soy tan maravillosa que lo he solucionado yo.

No tiene ninguna importancia.

¿Acaso no sabías que era maravillosa?

Qué va. Tú no gastas eso, así porque sí, por teléfono.

Tú necesitas un escenario.

Y a ser posible público.

Si no te conociera... Eres un imbécil.

No me conoces lo más mínimo.

Lo primero que he hecho al saber que tenía el dinero...

...ha sido llamar a Enrique.

¿Y qué te ha dicho? Que acababa de salir.

¿Lo ves?

Anda, toma.

Por eso me extraña que no esté aquí ya.

-¿No te has planteado nunca romper con todo?

(RÍE)

-¿Qué te hace gracia?

Que cuando alguien te habla de romper con todo,...

...y fíjate si eso es importante, suele estar refiriéndose...

...a que rompas con tu pareja.

-¿No es una manera?

En mi caso no.

-¿Por qué?

Porque yo quiero a mi mujer.

Lo que no me gusta es la forma en que vivo.

Pero ella no tiene la culpa de eso.

Ella es tan víctima como yo.

Bueno, señorita, aquí se está muy bien pero comamos.

Que se hace tarde y yo tengo cosas que hacer.

-Come tú, yo estoy comiendo.

Y está riquísima.

Además, ¿no ibas a dedicarme toda la velada?

¿Nunca te das por vencida, eh? -No.

Y si me dejas que te lo explique, comprenderás que es mucho mejor...

...ir así por la vida que no como tú...

...tan contento de ser el fra-ca-sa-do.

¿Pero cuándo te lo ha dicho?

¿Y a ti no se te ocurre llamarme aquí inmediatamente para decírmelo?

¿Yo por qué voy a estar enfadada?

Bueno, bueno. Es igual.

Hala, hasta mañana.

¿Qué pasa? Dani...

Su padre ha llamado para avisar de que no podía venir.

Que tenía que atender a no sé quién del laboratorio.

Y el tonto de mi hijo no me llama para decírmelo.

Ya podía yo esperar. ¿Y yo qué?

Tú nada. A ti te ha venido bien.

Te he dejado la casa como un jaspe.

También es verdad...

Y como el obrero tiene derecho a su salario...

Toma, cómete uno. ¿A que están buenos, eh?

No te ofendas, pero están asquerosos.

Esta mayonesa está mala. ¡Qué va a estar mala!

Te lo juro. Y el foie gras está rancio.

Ya me parecía a mí raro que fueran tan baratos...

Bueno, vamos abajo. Te invito a un pincho de tortilla.

¿Esto era todo lo que tenías para cenar?

¿Y qué mas quieres?

Lo importante es la compañía, no la comida.

¡Pues está el asunto como para cenar rosbif todas las noches!

Anda, vamos.

Tu bolso.

¿Crees que nos van a dar de cenar a estas horas?

Con Marcelino no hay problema.

-¡Don Ramón, don Ramón! Tenga.

Me dice mi mujer que llegó esto para usted esta mañana...

...y que la asistenta no puede venir porque está...

(IMITANDO QUE TOSE) ¿No me diga?

-Sí, sí. Bueno, Anselmo, hasta luego.

-Adiós, hasta luego.

¿Qué será? Pues un telegrama.

Ya lo he visto. Te digo si no lo piensas abrir.

Pues no.

La correspondencia la abro por la mañana.

Si me levanto tarde, al mediodía.

Son casi siempre desagradables y me gusta dormir bien.

Un telegrama es algo que se manda para que sea leído al llegar.

Una cosa urgente, no sé si me entiendes.

Y este es urgente. ¿Ves como te repites?

Digo que lo pone ahí, que es un telegrama urgente.

O sea, una redundancia. Olvídalo, anda.

Oye, ¿te quieres estar quieta? No puedo.

Urgente...

(LEE) No tan fácil librarse de mí.

Día menos pensado abro en canal. Hija de mi madre no "Cleenex".

¿Qué niña más rara, no? ¿A que firma Mari Paz?

Sí, ¿quién es? Es una tarada.

Aquí me traía Enrique antes de cometer el error...

...de casarse contigo.

¿Ya bebías de pequeño? No, veníamos a jugar al futbolín.

¿Ahí has comprado los canapés? No, aquí se come muy bien.

Pero es mucho más caro. Ah...

Menos mal que el vino estaba bueno.

Estaba agrio. ¿Qué le has hecho?

No le hago nada. Lo compro en la bodega.

Que qué le has hecho a esta chica. Pues lo usual.

Yo no soy un vicioso. ¡Qué burro!

Marcelino, una tortilla y unos chorizos.

Y saca también vino del bueno.

¿Por qué se pone así? ¿La tarada?

La hija de su madre. Pues porque quiere formar un hogar.

Y tú le has hecho concebir esperanzas.

No, de formarlo conmigo, no. Yo soy un tío serio.

¿Y por qué tienes amores con taradas?

Porque al principio no se las nota.

Conoces una chica y te gusta. Ella te mira con ojos tiernos...

...y te dice que es una mujer liberada. Te lo crees.

Te pesca un día un poco tonto y zas.

Ya te has metido en un lío. (RÍE)

-Que sí, Cuqui. ¡Qué pesada eres!

Te dije que volvieras a las tres.

No sé, vete por ahí a dar una vuelta.

A una terraza, no sé.

Que sí. Mira, siéntate en un banco.

Bueno...

Sí... además, te lo he pedido por favor.

Bueno, vale. Hasta luego.

Cuqui, mi compañera de apartamento. Una pesada...

Sabes que era inevitable. Lo sabes, ¿verdad?

Las únicas cosas inevitables son las que uno no quiere evitar.

-Acabas de decir algo maravilloso.

No, no creas. -¿Cómo que no?

Como que no.

Me gustaría que al menos no me guardaras rencor.

-¿Rencor? ¿Cuando he conseguido lo que quería?

¿Era esto lo que querías? -Claro.

¿Nada más?

-Se lo explicaré, profesor.

¿Quieres?

Un hombre y una mujer se encuentran.

Iba a decir por casualidad, aunque yo no creo...

...para nada en la casualidad.

Bueno, pues se encuentran. Se atraen...

...y como he dicho antes, sucede lo inevitable.

¿Lo inevitable es que se van a la cama?

-Se supone que eso es el principio de algo.

¿El principio de qué? -¿Pues de qué va a ser?

De una relación. ¿Clandestina?

No creo que a ti te gustara. A mí tampoco me gustaría.

-Hay otras posibilidades, ¿sabes?

No, Blanca, no las hay.

-Tengo sed.

¿Quieres algo para ti?

Te he dicho que no las hay. -Ya te he oído.

Y entonces, catacrac, el gran drama.

"Que yo no puedo vivir sin ti, que me voy a suicidar,...

...que yo no salgo al mundo mañana"...

Eres un cerdo. Me estás poniendo de mal cuerpo.

Pero si es así, Lola. Si siempre es así.

Si es un show que me sé de memoria.

Entre otras cosas porque también a veces lo he hecho yo.

¿Y te merece la pena complicarte tanto?

Hombre, uno no se plantea estos asuntos...

...poniendo los pros y los contras en una balanza fríamente.

Las situaciones se plantean de pronto.

Hay veces que necesitas a alguien. ¿Qué me dices?

¿Incluso tú? Pero si yo soy un débil, Lola.

Un débil. Yo necesito tener a alguien muy a menudo.

Casi siempre, vamos. ¿Entonces por qué no te casas?

Y ahora fuera de bromas, te lo pregunto en serio.

Porque lo de casarse no tiene nada que ver...

...con lo que te estoy diciendo. ¿Cómo que no tiene nada que ver?

¿Ves como no me entiendes? Nada.

Cuando a uno le sale todo mal, cuando cree que tiene...

...a todo el mundo en contra, cuando piensa que...

...lo que tiene encima no va a poder con ello...

...porque es demasiado para sus fuerzas y está hecho polvo...

Calla, pareces "La Cumparsita"

¿Qué pasa cuando a uno le pasa eso todos los días?

Lo que te decía antes. Necesitas tener a alguien.

Pero alguien nuevo, Lola.

Alguien desconocido, sorprendente, mágico.

Alguien que te mire con cara de descubrimiento,...

...de sorpresa, de admiración.

Que te haga sentir maravillosa por un ratito, vamos.

Siempre es por un rato porque nadie es maravilloso.

Ese es un fallo que yo le veo al matrimonio.

Cuando tú vives mucho tiempo con alguien, te sabe de memoria.

Y si algún día caes en el error de decirle que estás hecho polvo...

...porque el mundo no te quiere, lo más que va a llegar a decir...

...es "ya está padre como ayer".

Y te pondrá la tele a todo trapo para que te calles.

¿Qué haces? -Es tarde, ¿no?

Estás pensando que deberías llamar otra vez.

No hace falta.

-Dime una cosa. ¿Haces esto a menudo?

Dime una cosa tú. Ahora vamos a recitar,...

...debidamente por su orden, toda la retahíla...

...de frases tradicionales,...

...todos los tópicos...

¿Haces esto a menudo? Deberíamos habernos conocido antes.

O, ¿qué soy yo para ti? ¿Eh?

-¿Y qué soy yo para ti?

Di algo amable, tampoco es tan difícil.

Una chica maravillosa a la que he conocido en mal momento.

-Muy bien. Ahora, di la verdad.

Una chica maravillosa a la que he conocido en un mal momento.

-Deberíamos habernos conocido antes.

Hubiera sido lo mismo.

-Ni siquiera hubiera sido lo mismo, ¿verdad?

Si no te llego a pillar en un mal momento,...

...no estarías aquí ahora.

Ni debería estar.

-Es increíble.

Llevo más de un mes persiguiéndote...

...como una loca desde que te conocí.

Y te dabas perfecta cuenta de ello. No digas que no.

No hacías grandes esfuerzos por disimularlo.

-Pero no sólo no me hacías caso, sino que me esquivabas.

Con mucha gentileza. Mucho paternalismo...

...y mucho savoir faire, hasta hoy.

Mejor dicho, hasta que te he soltado...

...aquella impertinencia en la pizzería.

Y ahora, darías cualquier cosa porque no hubiera ocurrido.

Y encima me has cogido una manía espantosa...

...y no quieres que nos veamos más.

Vayamos por partes.

Efectivamente, me gustaría que esto no hubiera ocurrido.

Tampoco puedo evitar que me guste que haya ocurrido.

No sólo no te tengo manía, sino que me caes muy bien.

En cuanto a vernos, no tendremos más remedio...

...que vernos en el laboratorio.

-¿En el laboratorio? Eso he dicho.

-Hace más de una semana que terminé la tesis.

He seguido yendo sólo por verte a ti.

¿Eso es verdad?

-Pues claro que es verdad. Pero, Blanca, ¿por qué?

¿Por qué yo? -Venga, di que sí.

Ahora empieza tú con eso de los tópicos.

¿Por qué yo? ¿Haces esto a menudo?

Pues me sé varios más. ¿Los quieres oír?

-No. Sí, verás...

Yo soy un hombre cansado, ¿sabes, pequeña?

Y no me queda entusiasmo...

...para empezar una nueva vida. -Vete a paseo, anda.

Me gustaría tener dos vidas, para poder dedicarte una.

-Vete a paseo.

Por fin... ¿Qué soy yo para ti?

¿La verdad? -Sí.

Nada.

-Pues yo... me he enamorado de ti como una burra.

Blanca...

Lo siento.

-Se dice:

"¿Crees que podrás perdonarme, querida?"

No soy maravilloso... Ni sorprendente...

Ni mucho menos mágico. Qué tonterías.

Había que pedir un crédito y yo lo he pedido.

Tampoco es nada del otro mundo.

No será nada, pero no sé qué hubiéramos hecho...

...si no lo solucionas.

Ramón me explicó que o pagas en el plazo, o te embargan.

¿Llegar a esa conclusión le costó toda la tarde?

Se le habrá puesto dolor de cabeza.

Encima que te ha estado esperando...

¿Por qué? ¿No os he avisado...

...de que no podía ir? Sí, ya, pero...

...el pobre había comprado unos sándwiches y unos vinos.

Muy bien. Lo siento.

Llamaré a Ramón mañana. ¿Es suficiente?

Regular. Ramón vive allí. La que no vive allí soy yo...

...y te he estado esperando. Pero tú vives aquí.

A ti no necesito llamarte.

-¿Qué? ¿Se lo has dicho?

¿Qué más me tenía que decir? Nada.

La factura de la moto le saldrá más barata. Ya ves tú.

¿Le has puesto agua al perro? -Sí.

No. Estaba el cacharro vacío.

-¿Pero qué dices de factura? Chis.

-¿Que qué dices de fac...?

¿No hemos vendido la moto? No hemos vendido nada.

Mañana te pasas por el taller, devuelves el dinero,...

...te llevas tu cacharro y le dices al dueño...

...que mucho cuidado con soltar prenda.

-No entiendo nada. ¿Y con qué vais a pagar a Hacienda?

Ya lo ha arreglado tu padre.

-Me hice a la idea de quedarme sin moto.

Y el dinero no os vendría mal.

Si se lo decimos... Hijo mío, qué tonto eres.

Si se lo decimos pensará que no es maravilloso,...

...ni sorprendente, ni mágico. -¿Pero qué dices?

Vuelve a la cama. No te preocupes,...

...ya venderás la moto. Te cojo la palabra.

Llama a tu hermana cuando te levantes,...

...no vaya a contárselo. -¿Volverá a comprarse...

...el alta fidelidad? No, eso no.

Le mando una cuna que no quepa... -¡Chis!

(SUSURRA) Le mando una cuna que no le quepa en la casa.

Lola. ¿Qué?

¿Qué soy yo para ti? ¿Qué?

Me has oído perfectamente.

¿Me lo estás preguntando en serio?

Sí.

Qué eres tú para mí.

Bueno, pues... Tú para mí eres...

Todo. No más frases, ¿quieres?

¿No te digo que te lo estoy preguntando en serio?

Si no te importa, no era ninguna frase.

O sí, pero en cualquier caso es verdad.

Ya sé que en la vida hay muchas cosas,...

...pero a mí la que me importa eres tú...

Pues eso. ¿Por qué?

Porque quiero contarte algo.

Lo que no sé es si a ti te va a gustar oírlo.

¿Algo sobre qué?

Sobre por qué no he ido hoy a casa de Ramón.

Sobre dónde estaba y con quién y por qué.

Ya.

¿No vas a preguntar nada?

¿Te vas a ir?

¿A ir? Sí.

¿Que si me voy a ir de casa quieres decir?

Ajá.

Qué tonterías.

Entonces ¿no es importante?

Depende.

¿De qué?

De lo que a ti te importe, evidentemente.

Quiero decir es que no me hablas de una historia importante, ¿no?

Ni es importante ni lo ha sido.

¿Ni lo va a ser?

Por supuesto que no.

Entonces creo que voy a tomar algo.

Lola... Que voy a tomar algo.

Estoy muy mayor ya para estos sustos.

Si no te importa, me lo cuentas otro día.

O mejor, no me lo cuentas nunca.

¿Por qué tomas güisqui si no te gusta?

Tampoco me gusta lo que me acabas de decir...

...y también me lo tendré que tragar.

¿Me perdonas, Lola?

¿Por qué has dicho eso?

Algo tengo que decir.

Si necesitas que alguien te perdone, vete a confesar.

No soy creyente.

Ni yo el obispo de Madrid-Alcalá.

Entonces ¿qué te puedo decir?

Esta noche nada.

En cualquier otro momento,...

...si me gustaría que me dijeras que no necesitas a nadie...

...nuevo, desconocido, sorprendente...

Que te haga sentir importante porque...

¿Por qué?

Porque es muy difícil que haya nadie que te encuentre...

...más importante de lo que te encuentro yo.

¿Se puede saber dónde vas ahora?

A dormir, mañana tengo que madrugar...

...para ocuparme de tu casa, sacar a tu perro...

...y darle el desayuno a tus hijos.

¿No te tomas eso? ¿Yo? A mí no me gusta el güisqui.

-No hacéis más que hacer ruido. ¿Pasa algo?

A mí no, a tu padre. -¿Qué le pasa?

No tiene sueño y quiere que hables con él mientras se toma una copa.

-¿De verdad quieres que hablemos?

Claro, ¿por qué no? Hay gente que lo hace.

-¿Puedo?

¿Y de qué podemos hablar?

Bueno, pues...

Podríamos hablar de tu madre, por ejemplo.

-A decir verdad, me parece un tema un poco aburrido.

Pues a mí no.

-Venga, enana, o no te llevo. -Mira, papá.

Huy, qué bonitas. No te las manches de barro como siempre.

Espero que no le quede la costumbre para cuando sea mayor.

No estaría bien.

Sabe Dios lo que estará bien cuando esta sea mayor.

Adiós.

-Adiós. -Hasta luego.

Enrique...

¿Qué?

¿Qué soy yo para ti? ¿Me lo preguntas en serio?

Sí.

¿Quieres la verdad?

Sí, por favor.

Bueno, pues...

Tú lo eres todo para mí.

¿No es una frase? No.

¿Hoy vendrás temprano?

Claro.

¿Estarás aquí?

Claro.

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Anillos de oro - Capítulo 10: Sorprendente y mágico

13 nov 2020

Los problemas económicos acucian a Lola y Enrique, resolviéndose satisfactoriamente con la ayuda de los componentes de la familia. Pero las presiones hacen que Enrique se deje seducir por Blanca, que trabaja con él.

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