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No recomendado para menores de 7 años  Amar en tiempos revueltos - T6 - Capítulo 154- La detención de Bibiana provoca una fuerte crisis nerviosa en Eulalia - Ver ahora
Transcripción completa

-Un juego de cubiertos pequeños para cuando empiece

a comer en el plato, no me digas que no es una monería.

-Es una locura. -Es el mejor regalo que podríamos

hacerle porque es práctico.

-A mí no se me compra. -Ah.

Yo solo me debo a Dios

y a la justicia.

Llévatela de aquí, está loca. -Eulalia.

-¿Qué está ocurriendo, Andrés? Escúchame.

Ha intentado asesinarte. -No es posible, no puede ser

una asesina. Escúchanos.

-Bibiana es una asesina y una estafadora.

Han encontrado muerto al doctor Robledo.

-Así que coge el mantón y ponte a ello, ah y le he asegurado

a doña Herminia que lo ibas a hacer muy bien y rápido.

Así que no me decepciones. -Mira, Asunción, antes

me he quedado con las ganas de darte un beso, pero es que ahora

ahora te vas a enterar.

Gracias por todo, Matías. -Nada, estoy aquí

para lo que quieras.

-Fíjate que no me esperaba ningún regalo y vamos a tener

hoy dos, que mis primos vinieron a traernos otro.

d -Muchas gracias.

-Fijáos que bonito.

Mira. -Bueno, mira, Felisa

qué preciosidad, pero bueno, Marcelino.

-Para luego dejar de darle ese veneno.

(EULALIA SOLLOZA) -quiere decir que estaba mejorando.

Eso es mentira, es mentira.

Quieres acabar conmigo. Me queréis matar.

-Miguel es precioso. -Tú sí que eres preciosa.

Y lo guapa que salgo en la foto qué, eh.

-Almudena, Bibiana no está en casa.

-¿Y cuándo volverá?

Despertar abrazada a la ironía...

...de ocultar la razón de cada día para amar...

En tiempos revueltos.

Asumir la alegría y el lamento...

...y descubrir, sorprendida, mi tormento y mi dolor...

Con tu amor envuelto.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar.

-Asun.

¿Me vas a contar qué te pasa?

-Ayer le escribí una carta a Jaime para dejarle.

Eso es lo que hacía cuando me me viniste a preguntar.

-Lo suponía.

-El caso es que esta mañana se la he ido a dar a Marina

para que se la entregase. -¿Y?

-Y no he podido elegir peor momento, Chelo.

-¿Por qué? -Con todo lo que están viviendo

en esa casa por culpa de esa estafadora.

-Bueno, Asun, ¿tú qué sabías? Ha sido casualidad

que se presentara la policía justo en ese momento.

No es tu culpa. -Sabía que Bibiana era peligrosa

y que Jaime lo está pasando fatal.

He sido una egoísta.

Lo único que he hecho es hacerle más daño.

-A lo mejor no ha leído la carta.

-Lo dudo.

Hace tiempo que dejé de importarle, pero que no lea

una carta mía después de todo lo que hemos pasado.

-¿Habéis tenido relaciones íntimas?

-¿Qué dices, Chelo? -Ah, no sé, es que como

estoy tan triste.

-Estoy destrozada, Chelo, ¿tanto cuesta entenderlo?

A ti todos los hombres te parecen unos interesados,

pero no pienso igual.

Yo me enamoré de Jaime en el momento que le vi.

Todavía sigo enamorada de él.

Ponme uno a mí también.

¿Qué es esa carta, Jaime? -Nada importante,

cosas de la Facultad, ya sabes.

¿Cómo está mamá? ¿se ha recuperado? El doctor Gonzalo me ha pedido

quedarse a sola con ella un momento.

Gracias.

Todavía no he podido felicitarte por tu buen comportamiento

en toda esta situación.

-Sí. Sin ti, ni Matías ni yo podríamos

haber echado a esa embaucadora de casa.

-Yo también quería que se marchara cuanto antes.

Me imaginaba que sería un golpe duro para ella, pero verla así,

tan destrozada. Se recuperará, Jaime.

Entre los dos la ayudaremos, ya lo verás.

-¿Y Almudena? Antes me ha preguntado sobre Bibiana

y no he sabido qué decirle. Hay que esperar a ver qué dice

el doctor Gonzalo.

No sé cómo reaccionará Almudena, acuérdate cómo se puso

con la muerte de Juan Carlos. -Sí y por si fuera poco

mamá no podrá estar con ella para consolarla.

Si Almudena la viera en ese estado sería aún peor para ella.

-¿Y qué vamos a hacer? Porque tendremos que inventarnos

una buena excusa para mantenerla apartada de mamá.

Ya se nos ocurrirá algo.

¿Marina me ha llevado la cena? -Sí.

Deberíamos pedirle que nos prepare algo de comer.

-Yo no tengo hambre, papá. Yo tampoco, pero tenemos

que recuperar fuerzas, Jaime.

Al menos todo esto ha servido para que tú y yo nos acerquemos

un poco.

Esta pesadilla todavía no ha terminado, Jaime.

Lo que nos queda por vivir será mucho más difícil que haber

echado a esa bruja de casa.

-Me duele mucho.

Pero yo creo que no hay otro remedio.

Ojalá pudiera irme de aquí para no poderle volver a ver

nunca más.

Me aterra la idea de pensar que me lo voy a encontrar

en cualquier momento en la calle, en el portal.

-¿Por qué no intentas arreglarlo?

-Porque ya no me quiere.

-Intenta conquistarlo. -Chelo, por el amor de Dios.

Que la vida no es una de esas revistas en las que actúas.

Que Jaime ha perdido el interés por mí.

Y a mí lo único que me queda es mi dignidad.

-Bueno, al menos no habéis tenido relaciones.

Así es todo más fácil.

-Quién sabe.

A lo mejor todo esto ha pasado por negarme a pasar a mayores.

-¿De verdad piensas eso, Asun?

-No.

Estoy convencida que si dos personas se quiere

son capaces de respetarse.

De todas formas me da la sensación de haberlo hecho fatal.

-Pues yo no pienso así.

Yo creo que lo estás haciendo muy bien, pero muy bien, Asun.

¿Qué nos ha enseñado madre desde pequeñitas?

Que nos teníamos que respetar a nosotras mismas, ¿no?

Y tú lo estás haciendo, con lo difícil que es.

Lo que pasa es que nadie nos había dicho

lo duro que iba a ser hacernos mayores.

-¿Qué va a ser ahora de mí, hermanita?

-No sé.

Pero seguro que te va a ir mejor que a mí.

-Pero no digas tonterías, Chelo,

si tú lo tienes todo para ser feliz.

Acabas de cumplir tu sueño.

Que eres tan guapa que vas a tener los hombres a patadas.

-Je, je.

-Guapa.

¿Cómo está?

¿Estaba descansando? -Le he tenido que inyectar

un sedante bastante fuerte para que se tranquilizara

y por fin se ha quedado dormida, pero está muy mal.

Eulalia ha sufrido un choque traumático tremendo y su estado

psíquico es francamente delicado.

-¿Y usted cree que tendrá otro ataque de nervios?

-Bueno, pues habrá que ver cómo evoluciona.

Es probable que no se acuerde de nada y habrá

que explicárselo todo con mucho tacto.

Tu madre necesitará mucha tranquilidad y un ambiente

muy sosegado durante algún tiempo, así que nada de gritos

ni discusiones.

¿Qué puedo hacer para que se recupere cuanto antes?

-Hacerle compañía.

Es muy importante que no se sienta sola.

Haced lo posible por que descanse, Eulalia va a necesitar

mucha tranquilidad en este momento.

-Vamos a tener que ocuparnos de todo ahora, papá.

-Sí, pero que no te vea con esa cara tan triste, Jaime.

-Eso va a ser lo más difícil.

-Y lo que mejor le puede venir, no lo olvides.

¿Y si me la llevo de viaje o algún sitio que le haga

ilusión? -Andrés, un viaje ahora

no es lo más recomendable, Eulalia necesita estar al lado

de sus hijos y comprobar que todo está bien.

Ella siempre ha tenido un carácter un poco inestable

y se toma las cosas muy a pecho y sobre todo si se trata

de asuntos relacionados con su familia.

Ya, pero lo digo porque no sabemos cómo reaccionará Almudena

cuando sepa que Bibiana no volverá a pisar esta casa,

nos preocupa que vea a su madre en ese estado.

-Mira, hazme caso, donde mejor está su mujer ahora

es en su propia casa, arropada por los suyos, en vez de andar

por ahí buscando soluciones fuera o confiando en extraños

sin ninguna clase de escrúpulos como esa mujer

que la ha estado engañando. Eso no volverá a suceder.

-Vaya diíta, para un día que dejamos sola la portería

y tiene que venir la policía. -Trino, sola no la hemos dejado

que estaban allí mi padre y Chelo.

No sé qué es peor, el disgusto que me llevé cuando vi

el regalo de los parroquianos o estar aquí para ver cómo

la policía detenía a esa mujer. -Yo hubiera preferido quedarme

aquí para no perderme la detención porque en el barrio

cuentan lo que les da la gana.

Intenté tirarle de la lengua a Marina cuando subí a recoger

la basura, pero la pobre tiene más miedo que vergüenza.

-Algún detalle de la detención te habrá contado,

digo yo, ¿no? -Es que ella estaba tendiendo

la ropa con la radio puesta y ni siquiera se enteró

que habían llamado a la puerta. -Si dice Chelo que cuando

se la llevaban iba pegando gritos como una loca la Bibiana esa.

-Entonces fue cuando Marina supo que algo pasaba.

Y por lo que me ha dicho la tal Bibiana ni era marquesa ni nada

y ese hombre que iba siempre con ella que ella decía que era

su mayordomo, en realidad era su marido.

-Ya, si eso lo comentaban también en El Asturiano, el tal Celso,

dice que ha desaparecido sin dejar rastro y siempre iban en compañía

del otro, que también eres de armas tomar el tal Carreño.

-Pues que doña Eulalia se ha vuelto como loca cuando ha sabido

que su amiga la estaba estafando para robarle los cuartos.

-Alguna ventaja teníamos que tener con eso de ser pobres.

Estafas de esas no nos van a hacer. -Sí, a nosotros nos dan

el timo del tocomocho y de la estampita.

-Hay que ser torpe para que te hagan un engaño de esos, eh.

A mí en una de esas no me pillan.

-Llevo muchos años cuidando de la salud de esta familia,

Andrés, y ha sido muy desconcertante para mí

que durante estos meses halláis prescindido de mis servicios

con relación a la enfermedad de Almudena.

Me limité a pedir la opinión de otros especialistas,

Gonzalo, lo menos que podía hacer un padre.

-Hiciste bien, desde luego porque he de reconocer

que no estuve muy acertado cuando comenzaron los primeros

síntomas. En cualquier caso, muchos

especialistas me reconocieron que es muy difícil

diagnosticar la enfermedad en una fase primigenia.

-Supongo que también te diría que es fundamental que una vez

pronosticada se le administre la medicación, ¿verdad?

Por que se le está administrando, ¿no?

¿Qué doctor ha estado tratando a la niña?

Ninguno, Gonzalo, ninguno. -Dios Santo.

Ya sé que parece una locura, pero Eulalia tenía una fe

ciega en Bibiana. -Tú eres el cabeza de familia,

Andrés y es tu obligación velar por la seguridad

de todos ellos.

¿Puedo ver a Almudena? Por supuesto.

Iba a pedirte que la reconocieras. -Pensaba hacerlo de todas formas.

Muchas gracias, Gonzalo, espero algún día puedas

perdonarme de haberte mantenido al margen durante tanto tiempo.

-Voy a hacer mi trabajo.

-Bibiana utilizaba una sartén muy peligrosa.

-Sí, en El Asturiano han comentado que a Almudena le habían

absorbido el seso, que le había puesto en contra de su madre

y que la tenía dominada con estas supersticiones.

-A la gente le gusta hablar más de la cuenta.

Hasta donde yo sé Almudena nunca se ha puesto en contra

de su madre.

Lo que pasa es que Bibiana le hacía beber una tisana

y según Marina le hacían perder la voluntad.

-¿Te lo contó Marina? Y dices que no te había dicho nada.

Un poco más y te canta La Traviata, ¿cuándo pensabas

decírmelo? -No he querido contar nada

delante de los chicos, ya viste cómo estaba de afectada Asunción.

De todos modos te digo una cosa, yo no me puedo creer

que una persona por mucho brebaje que te den a beber se haga

contigo y te quedes sin voluntad. -¿Por qué no? Acuérdate

Remilgia, la mujer de José Mari, que le llamaban la bruja

de Valdemorillo, preparaba todo tipo de brebajes.

-Es verdad. -Claro.

-Hay que ver las cosas tan raras que pasaban por allí.

-¿Por allí? ¿Y por aquí, qué? Este edificio tiene

todo el malfario del barrio.

-Déjate de supersticiones, que así empezó doña Eulalia

y mira cómo terminó, mintiendo el enemigo en su casa.

-Cada vez que me acuerdo que cogí el amuleto ese

que me dio Bibiana que le había dado a don Andrés para la buena

suerte, se me ponen los pelos de punta.

-Que Dios nos coja confesados.

Mañana hay que madrugar, eh. -Sí.

-Venga, apaga la luz.

-Ala.

-A ver, respira hondo.

Coge todo el aire que puedas. (ALMUDENA TOSE)

Lo siento, ¿quiere que vuelva a respirar?

-No, no hace falta.

¿Qué, cómo te encuentras?

-Bien, si no fuera por esta dichosa tos estaría mucho mejor.

Pero bueno, Bibiana dice que ya no volveré a tener ninguna recaída,

así que puedo hacer vida normal. Es una lástima que no pueda

conocerla, si vuelve mañana...

-Je, je, claro, claro. -Por cierto, don Gonzalo,

no me ha dicho cómo está mi madre, estoy muy preocupada.

Es muy raro que haya venido tan tarde, a no ser

que ocurra algo grave. -Claro, tu madre está agotada,

eso es todo, Almudena, lleva meses soportando

demasiadas tensiones y necesitará mucho reposo para recuperarse,

pero te aseguro que se pondrá bien.

-¿De verdad? -Te doy mi palabra de honor,

mira, cuando estamos muy cansados porque hemos hecho

un esfuerzo muy grande porque tenemos

una gran preocupación el organismo se resiente porque las defensas

bajan.

¿Comprendes? -Claro, claro que lo comprendo.

Me he pasado la vida con estas bajadas de defensas.

Pero bueno, ahora gracias a Bibiana no me pasará nada malo.

-Claro. -Ella sabe curar todas

las enfermedades. ¿Cómo está la enferma, doctor?

-Yo ya no estoy enferma, papá.

Lo dice don Gonzalo y lo dice Bibiana.

Bueno, vamos a esperar a que don Gonzalo se explique,

¿te parece? -Bueno, tengo que reconocer

que está mucho mejor de ánimo, pero no estaría de más

que se hiciera un reconocimiento a fondo y sobre todo

que retomase su medicación. -Pero si ya no la necesito.

Estoy bien, he salido a la calle. -¿Ah, sí? Mira qué bien.

Ya me contarás todo eso con más detalle, ahora

lo que tienes que hacer es apagar la luz que es muy tarde

para que estés despierta, ¿de acuerdo?

-Bueno, buenas noches, don Gonzalo. -Adiós, Almudena.

Buenas noches, hija mía. -Hasta mañana, papá.

-Trino, ahora que no están los chicos te lo puedo contar

con todo detalle, se me volvieron escarpias los cuatro pelos

que tengo oyendo los gritos que daba esa condenada.

Yo no sabía dónde mirar para no encontrarme con la cara

de Bibiana, me subieron unos escalofríos por el espinal...

-Deje de hablar de sí mismo y cuénteme con todo detalle

la detención antes de que venga Felisa, a ver, ¿qué iba diciendo

a voz en grito? -A don Andrés, menos bonito

le llamó de todo.

No te puedes imaginar la cantidad de insultos y maldiciones

que salieron de esa boca. Después, cuando se encontró

con los policías que se quedaron aquí abajo y se dio cuenta

de que la iban a llevar de todas, todas, se echó a llorar

como una niña. -¿Se pudo usted enterar

por qué la detenían?

-A un policía le oí que hablaba

con don Matías de un asesinato.

A parte, claro está, ese asunto de las estafas.

-¿A quién ha podido asesinar esa mal nacida?

-Hasta ahí no llego

porque quise hacer orejas, pero uno de los policías

me echó una mirada que me dejó petrificado

y tuve que disimular, en resumen, que os habéis perdido

un buen numerito a cuenta de la visita que habéis querido

hacer a Manolita. -Sí, encima que no ha servido

para nada, yo es que no me gusta ver sufrir a nadie, pero qué

quiere que le diga, a esa Bibiana le tenía ganas, eh.

Porque siempre nos ha mirado muy altanera.

-¿Todavía habláis de esa mujer? Vamos a dejar el asunto.

Deja eso que es para los chicos. -No se puede hablar,

no se puede comer. -Comer ya has comido

y tenemos que hablar del regalo de Marisol.

-Buenos días. Buenos días.

¿Has dormido bien? -Sí.

¿Y tú? Bueno.

-¿Y mamá, cómo ha pasado la noche? Bien, tranquila,

aunque no se puede levantar.

Marina le ha llevado el desayuno a la cama y le ha dado otro

calmante para que siga durmiendo, que es lo mejor que le viene.

Jaime, no sé muy bien cómo organizarnos hasta que mamá

se recupere, yo tengo que pasar por la fábrica en algún momento

y Marina me ha pedido salir en cuanto pueda al mercado

urgentemente. -Bueno, yo puedo quedarme

cuidando de las dos. Tú ocúpate de tus estudios

que bastante tiempo has perdido.

¿Cómo llevas los exámenes? -Pues debería encerrarme

a estudiar y no salir en una semana.

No puedo desentenderme de lo que está pasando,

ahora ya hemos visto las consecuencias que ha tenido

todo esto y me temo que podría pasar cualquier cosa.

A ver qué se me ocurre para que alguien nos pueda ayudar.

-¿De qué consecuencias hablas, Jaime?

¿Tiene algo que ver con que mamá siga en la cama?

Ayer me dijo don Gonzalo que estaba agotada.

Pero no creo que eso sea motivo para que tengáis

esas caras de funeral. Es que no estamos acostumbrados

a que tu madre flaquee de esta manera, nos ha cogido

a todos de sorpresa.

No sabemos qué hacer para que la casa siga funcionando.

-¿Y Bibiana, no está aquí?

Ayer me dijiste que había tenido que salir, pero ya debería

de haber regresado.

-¿Por qué no te acercas donde los retales, le compras

una tela bonita? -Y dale, que Asunción

dice que no puede.

Hombre, ¿no ves lo agobiada que está?

-Cómprale un traje ya hecho. -No, porque se le queda pequeño

en seguida y quiero que sea un recuerdo para siempre.

-Pues a mí viendo una criatura tan pequeña lo único

que se me ocurre es que pueda necesitar pañales o el pecho

de su madre. -Tiene que pensar en algo

sirva para cuando la niña crezca.

-Una casita de muñecas para que juegue.

-No, porque sus hermanas ya tienen una.

-Un costurero para que aprenda a bordar.

-Eso más que un regalo parece un castigo.

-Una cuerda para que salte a la comba.

-Padre, que tiene que ser para toda la vida.

-Pues mira, le das el dinero a su madre y que le compre

lo que le dé la gana. -Qué feo, darle el dinero,

que no, le dijimos que teníamos el regalo.

De hoy no pasa que se lo llevemos. -La culpa es tuya por hacer

un regalo sin necesidad ninguna.

-Sí, porque afortunadamente a esa niña no le falta de nada,

a Dios gracias. -Claro.

-Qué insesibilidad tenéis los hombres cuando se trata

de tener un detalle con otro.

-Que nosotros no entendemos de eso, es cosa de mujeres.

-El caso es que Bibiana ha tenido que irse de viaje

y no sabemos cuando volverá, ¿verdad?

-Comprendo.

Por eso mamá se ha puesto tan mal, ¿no?

Seguramente será por eso, eso pensamos.

Ya sabes la fe que le tenemos todos a esa mujer.

-Seguro que mamá piensa que ahora sin Bibiana

puede que se pierda todo lo que hemos conseguido.

Bueno, pues cuando termine de desayunar me paso a verla

y le digo que no se preocupe por nada.

No.

No hace ninguna falta que vayas a decirle nada.

-Claro, no podemos molestarla, don Gonzalo ha dicho

tiene que estar descansando y durmiendo todo el tiempo,

por lo menos hasta que mejore.

-Bueno, de acuerdo, no la molestaré.

Pero la próxima vez que pase algo así contádmelo, por favor,

puedo entenderlo sin hacer ningún drama.

Cariño, tienes toda la razón y si no te dijimos nada

no era por desconfianza sino para que no tuvieses

una preocupación más.

Perdónanos. -Estáis perdonados.

Esperemos que Bibiana regrese pronto y ayude a mamá

de salir de este bache.

-Madre, voy a hacer unos recados, ¿quiere que le traiga algo?

-Pues mira, si necesito que pienses en algo para regalarle

a tu prima Marisol.

Yo le doy vueltas y no se me ocurre nada, hija.

-De acuerdo, lo hago por el camino, no se preocupe.

-¿Y yo, o es que mi opinión no cuenta?

-Pues mira, sí, sí que cuenta tu opinión, así que piensa

también porque desde luego a tu padre y a tu abuelo

les importa un pito lo que le regalemos a la niña.

Anda, que no le he dicho nada a Pedrito y ese

sí que tiene la cabeza bien amueblada.

-Madre, a ver si va a resultar ahora que por no sacar

nosotros sobresalientes somos idiotas, ¿o qué?

-No he querido decir eso, solo que Pedrito...

-Que sí, que Pedrito saca muy buenas notas en la escuela,

pero de la vida no tiene ni idea y yo me conozco Madrid

de la a a la z, así que soy el más indicado.

-Ya, porque ya me dirás tú cuando te has parado en un escaparate

sino es para mirar una ferretería. -¿Qué sabes dónde me paro con Fina?

Seguro que se me ocurre un regalo mejor que a ti.

-Ya veremos. -Ya está bien, a ver si se va

a formar una guerra por el regalo.

Lo que necesito es que penséis en algo, pero sin discutir

y que me traigáis una idea y Chelo, sin decirle nada

la tía Manuela.

-Madre, ¿me pone más leche?

-Oye, ¿sabes que al final conseguí el hijo rosa que necesitaba?

Y ha sido de la forma más tonta porque justo hoy me ha dado

por venir andando y he encontrado una mercería la mar de apañada.

Bueno, ya dejo de hablarte para no distraerte,

menos mal que tengo algo entretenido que hacer, sino

me aburriría como una mona.

-Ya queda poco para el descanso.

-Ah, es verdad, qué rápido se me ha pasado el tiempo.

Tu hermano me había dicho que se iba a pasar a buscarme,

pero...

Oye, ¿te he contado lo bien que lo pasamos ayer

haciendo las paces?

¿Porque no llamas a Jaime y salimos los cuatro a pasear?

-No, no puedo, Fina, prefiero quedarme en casa descansando.

-Pero mujer, si ya no tienes tanto trabajo

y te apetece mucho.

Es que Jaime y yo no estamos muy bien.

-¿Pero habéis discutido? -Chist.

Fina, no me apetece hablar ahora.

-Bueno, como quieras, pero que sepas que yo estoy aquí

para lo que necesites, por si necesitas desahogarte o...

-Fina, lo único que te pido es que no le cuentes nada a nadie.

Ni a mi hermano, que te conozco y se te va la lengua.

-Que no, Asun, que te prometo que esta vez no.

Te doy mi palabra.

-¿Estás bien?

Bueno, yo me voy a estudiar a mi cuarto, si me necesitas...

-Espera.

No te vayas todavía, siéntate.

No quiero que nos oiga papá.

-Tú dirás.

-Antes, delante de él me he hecho la inocente, pero supongo

que tú me vas a contar ahora lo que pasó ayer.

-Almudena, ya te lo hemos contado todo.

-Jaime, no me mientas.

Estoy harta de que me tratéis como una niña tonta y enferma.

Y no me creo que mamá esté así de mal porque Bibiana se ha ido

de viaje. -Créetelo porque es la verdad.

Mamá piensa que Bibiana la ha traicionado por irse

con otras personas, en vez de quedarse contigo hasta...

-Mientes otra vez.

¿Y los gritos que oí ayer? -Estabas soñando, tú misma

lo dijiste.

-¿Y si los oí entre sueños? -Nadie gritó.

Mamá se alteró un poco porque no quería que Bibiana

se fuera, nada más.

-Qué falta de consideración tenéis conmigo.

Que yo sepa tengo el mismo derecho que tú a saber lo que pasa

en casa. -Me parece que estás

sacando las cosas de quicio con esa imaginación que tienes.

-Claro y la cara que habéis puesto cuando os he pillado

también me la he imaginado. -Cálmate, por favor, confía en mí.

Si hay algo que tengas que saber lo sabrás a su debido tiempo.

Solo te pido que tengas un poco de paciencia.

¿De acuerdo?

-¿O sea que es verdad? ¿Está ocurriendo algo, Jaime?

-Yo no te he dicho nada.

Y disculpa, pero tengo mucho que estudiar, ya lo sabes.

-Fina, hola. -Hola, Chelo.

-¿Está Asun? -Sí, está colgando unos vestidos.

-¿Y vuestra jefa no está? -No, está probándole un vestido

a una novia, ¿por? -Porque Asun ya me contó cómo es

y la verdad, prefiero no verla.

Hermanita, hola. -Chelo, ¿qué haces aquí?

¿Pasa algo en casa? -No, nada, solo que...

Madre no puede parar de pensar en el regalo de Marisol

y yo le prometí... -Chelo, a mí no me líes

que no tengo tiempo ni para respirar.

Se los dejé bien claro a padres. -Hija, Asun, pero pensar podrás,

¿no?

-Fina, tú me podrías ayudar también.

-¿Un regalo para un recién nacido? Desde unas sábanas para la cuna

hasta un tacatá para cuando crezca.

-No, es que tiene que ser algo que recuerde siempre

y que también le guste a la madre. -Una esclava de oro con el nombre

grabado.

-Eso sí que es buena idea, pero tiene que ser

algo que sea asequible.

-Pues...

Se me ocurre algo que puede servirte de ayuda.

-¿Sí? -Ajá.

-Papá, tenemos que hablar. ¿Ya se ha despertado tu madre?

-No, pero acabo de hablar con Almudena y me temo

que tenemos que contarle toda la verdad.

Hum, hoy no, Jaime. -Cree que la estamos mintiendo,

me ha hecho muchas preguntas, pero por mucho que le digo

no me cree ni una palabra. Es normal que desconfíe

de nosotros, después de cómo se enteró de la muerte

de Juan Carlos.

Si conseguimos que no hable con tu madre la podremos mantener

al margen. -Pero ese es el problema,

que no soporta que no contemos con ella y le da mucha rabia

que la tratemos como una niña tonta y enferma.

Parecía que estaba convencida de lo que le dijimos.

-Está enferma, pero no tiene un pelo de tonta.

No digo que le contemos toda la verdad, pero por lo menos

que sepa que Bibiana es una estafadora y que nos engañó

a todos. Ya hablaremos con ella.

-¿Pero cuándo?

Almudena está muy mal, se siente muy sola

y no podemos dejarla en ese estado de incertidumbre.

-Me está cundiendo mucho, además lo estoy bordando

con tanto gusto que el tiempo se me pasa volando

y como tu hermana está tan callada pues no hay nada que me distraiga.

¿Tú sabes qué le pasa? -¿A quién?

-A tu hermana Asunción, Miguel, que parece que están es Babia.

¿No te has dado cuenta de lo tristona que está?

-Pues en casa dice que está muy cansada del trabajo que tiene.

-¿Nada más? Que yo sepa, oye,

¿tú qué le regalarías a una tía tuya que acaba de tener

una cría? -Otro igual, vuestra prima

tiene revolucionado a toda la familia con el regalo, eh.

-¿No me digas que Asunción está pensando en algo?

Ella solo tiene cabeza para la costura y sus cosas.

Chelo vino al taller a pedirnos ideas.

-¿Chelo? Con razón no me ha dicho nada cuando me la he cruzado.

Esta es una cara dura que se va a enterar.

-¿A dónde vas tú con esos aires de chulo?

-A cantarle las 40 a mi hermana, por ser una mentirosa.

Habíamos quedado en que cada uno buscaba por su cuenta

a ver quién tenía mejor idea y ahora gracias a ti ya lo tiene.

Ah, Fina, por cierto, ¿qué le aconsejaste que comprara?

-Nada, le dije que fuera al bar de tus tíos a hablar

con Marcelino. -Vaya idea porque le prometimos

a madre que no íbamos a decirle nada a mi tía para que fuera

una sorpresa. -Ya, pero Marcelino no es tu tía

sino su marido y por eso es el que mejor conoce a su mujer.

Así que no hay mejor que él para saber qué regalo bueno,

bonito y barato le haría más ilusión a Manolita.

Claro, que tiene que prometer no decirle nada a su mujer.

-Qué inteligente eres, Fina, ¿Chelo qué ha dicho?

-Le pareció una idea estupenda, seguro que está hablando

con Marcelino. -Haberlo dicho antes.

-Tiene que prometer que no dirá nada a nadie.

-Que no le voy a decir nada, ¿pero de qué se trata?

-Prométemelo. -Te lo prometo.

-Eres una mentirosa, una tramposa...

-Por favor, ¿cómo le hablas así a tu hermana?

-¿Le has dicho al tío lo del regalo y le has pedido

que no me diga nada? -Eso es lo que harías tú

si hubieras llegado antes. ¿Se te ha ocurrido un regalo genial

y vienes a consultárselo al tío? -Será porque tienes muchas ideas

y por eso fuiste al taller a pedirle ayuda a Fina.

-Con Fina no quiero nada, le pedí ayuda a Asunción.

-¿Pero quién te dio la idea de venir hablar con tío?

-Sí. -Ya.

Basta ya, que estamos en el bar, os vais para casa...

-No, no tío, por favor. -Sí, espera un momento.

-Pero os tranquilizáis los dos y me contáis que es lo que está

pasando aquí.

-Pues que Miguel y yo estamos compitiendo para ver quién

encuentra el mejor regalo para Marisol.

-¿Y lo sabe vuestra madre? -Ha sido idea de mi madre.

-Pero si vuestra madre ya tenía el regalo, ayer nos lo iba a dar,

lo que pasa que se le olvidó en casa.

-Ya, pero ese ya no puedo ser. -¿Por qué?

-Bueno, no puede ser.

-Porque no. -No entiendo porque decían

que ya lo habían comprado, bueno, da igual.

Pensemos en otra posibilidad, estaría muy bien si Sole

estuviera en el barrio todavía, pero por otro lado

hay que buscar otras alternativas y tú con esto de la revista

y demás, igual... -Bueno, tío, hable.

-Pensaba en un retrato, en un marquito enmarcado

pues del menda con Marisol en brazos, eso a Manolita

le encantaría.

-Eso sería precioso. -Claro que sería precioso,

yo le regalé lo mismo a Fina y le encantó.

-Hola, madre. -Hola, hija.

-Aproveché que tenía descanso en el taller para venir a casa.

Lo sigo por si necesita usted algo.

-Ay, Asun, lo único que necesito es que descanses de verdad

y que cambies esa cara, hija. ¿Cómo van las cosas por el taller?

-Regular.

-Es que no tengo la cabeza para nada.

¿Se sabe algo de los Hernández Salvatierra?

-En el tiempo que llevo aquí no he visto bajar a nadie.

Pasos. Ni siquiera a Marina.

Buenos días, don Andrés. Buenas.

Quería pedirte un favor, Felisa. -Lo que usted quiera.

Bueno, supongo que estás al tanto de la situación en mi casa.

-Sí, señor, lo lamento mucho, ¿cómo está doña Eulalia?

Si necesita algo de mí ya sabe dónde encontrarme.

Eulalia tendrá que pasar unos días en cama y bueno,

el caso es que yo tengo que salir y Marina me ha pedido

salir también de la casa, tiene que hacer unas compras.

¿Quiere usted que suba para cuidar de Almudena

y de su mujer? Ahora mismo subo y le digo a Marina

que se vaya a comprar lo que haga falta.

-Yo también puedo subir. -Tú quédate hasta que venga

tu padre, que la portería no puede quedarse sola.

Muchas gracias, Felisa, la situación en casa es delicada

y no quiero dejar a Jaime solo a cargo de todo.

En cualquier caso yo volveré en un rato.

-Tómese el tiempo que haga falta que para mí no es ninguna molestia.

Una cosa más, Almudena no sabe nada de todo el tema

con Bibiana, preferimos mantenerla al margen.

-Descuide, no se preocupe.

Gracias. -Adiós, don Andrés.

-Adiós.

Madre, deje que suba con usted.

No, no, Asun, porque sin don Andrés quisiera

pedirnos el favor a las dos lo habría hecho y me lo ha pedido

solo a mí, por algo será, ¿no?

-Tienes razón.

Si no le importa, luego cuénteme cómo están todos.

-Sí, yo te cuento lo que haga falta, pero tú, hija,

hazme un favor, empieza a pensar un poco en ti misma.

Y está bien de problemas y sufrimientos con lo joven

que eres.

-No sé por qué dice eso. -Yo sí lo sé.

Me duele mucho verte como un alma en pena todo el santo día.

Anda, guarda esto.

-Marina.

Tú eres la única que puede decirme la verdad.

Sé que ayer ocurrió algo muy grave en casa

y que me lo estáis ocultando.

-Señorita Almudena, no sé nada, se lo juro

por lo más sagrado.

-¿Sabes que jurar por Dios en falso es pecado?

-Asun, ¿qué haces aquí?

-Es que me ha dicho padre que tenía que salir un momento

y he pensado que de paso podía esperarla.

-¿Por qué no le dijiste a tu padre que tenías que volver al taller?

-Pues porque no pasa nada que llegue un poco más tarde.

-Sí, que pasa, claro que pasa, eso no es formalidad,

solo faltaba que perdieras el trabajo por una cosa así.

Además, que yo sé perfectamente porque te has quedado

esperándome.

-Madre, pues si lo sabe hágame el favor de decirme

cómo están todos, necesito saberlo.

-Bien, están bien dentro de lo que cabe.

Doña Eulalia acostada con la cara blanca como la cera,

la he visto un momento cuando Marina le llevaba un vaso

de agua para que se tomara una pastilla para los nervios.

-Pobre mujer, tiene que estar destrozada.

-Y Almudena se ha alegrado mucho de verme

y me preguntó por ti, pero le he dicho que tenías

mucho trabajo y no podías ir.

-Siempre saqué un hueco para hacerle una visita.

-Asunción, pero ahora mismo no es el momento, hija.

No subas sin decírmelo antes.

Bueno, ya te lo he contado todo, venga, a trabajar.

-Madre. -Qué.

-Hágame el favor de decirme si ha visto a Jaime.

-Sí que lo he visto, sí.

-¿Y cómo está? -¿Cómo quieres que esté?

Preocupadísimo, muy triste, estaba estudiando en el salón,

pero estaba más pendiente de la madre y de la hermana

que de otra cosa.

-¿Te ha preguntado por mí?

-No, Asunción, no me ha preguntado, pero porque el muchacho

ahora mismo no tiene la cabeza para preguntar por nadie.

Yo creo que ni se acuerda de comer.

No le des importancia.

Ya vendrán tiempos mejores, hija.

-Gracias, madre.

Gracias por ser tan comprensiva.

-Ven para acá.

¿Cómo no iba a serlo? Si soy tu madre y te quiero mucho.

Venga, vete al trabajo que te reñirá doña Lourdes.

-Adiós, madre. -Adiós, bonita.

¿Te importa salir un momento, Marina?

Tenemos que hablar con Almudena. -Sí.

-¿Le ha pasado algo a mamá? No, tu madre está descansando

en la habitación.

-¿Entonces por qué mi miráis así?

Tenemos que hablar contigo. Tu hermano me ha convencido

de que no sirve de nada ocultarte lo que ocurre en esta familia

y que es importante que te hagamos partícipe de las cosas

que pasan en esta casa.

Siento mucho haberte tratado como una niña, Almudena,

pero solo intentaba ahorrarte pasar un mal rato.

-¿Pero tan grave es lo que ha sucedido?

Sí, pero estoy seguro...

que estás preparada para afrontar la verdad.

-Hola, Irene. Hola, Asun.

-¿Está Ubaldo contigo? No, ¿tú no tendrías que estar

en el taller? -Le he dicho a mi jefa

que no me encontraba muy bien.

No me sorprende, traes una carita que da pena, ¿qué te pasa?

-¿Te has enterado de que ayer detuvieron a Bibiana?

Sí, algo he oído por la plaza, estaba todo el mundo

muy revolucionado y no quise prestar atención hasta que alguien

me contase qué era.

-Pues por lo visto la policía subió a casa de Jaime

y se la tuvieron que llevar a la fuerza.

¿A casa de Jaime? No tenía ni idea.

-Mi abuelo y Chelo estaban en el portal cuando sucedió todo

y dicen que fue muy desagradable. Pobre Almudena.

Esto tiene que ser un golpe durísimo para ella.

-Aún no lo sabe.

La que está fatal es doña Eulalia. No me extraña.

¿Y Jaime, has hablado con él?

-Qué va.

Ayer le escribí una carta para dar por finalizada

nuestra relación.

Oh. -Estoy segura que hay

otra mujer en su vida, Irene.

Y no quiero ser un obstáculo para ellos.

Pero Asun, no sé, a lo mejor te estás precipitando, cariño.

-Ya lo sé, Irene, ya sé que no tengo pruebas.

Pero es que sé que me está engañando.

(SUSPIRA)

-Madre, ¿dónde está? Chelo, acuérdate que esto

ha sido una idea de los dos. -Sí.

-¿Qué pasa?

Estoy haciendo la comida, se me ha ido el santo

al cielo y es tardísimo. -Bueno, ya no se tiene

que preocupar por el regalo de Marisol.

Hemos tenido una idea buenísima. -Al final Chelo y yo

nos hemos puesto de acuerdo y encontramos un regalo

asequible y para toda la vida.

Una foto del tío Marce con su niña.

-Enmarcada y todo y con una dedicatoria.

-Vaya. -¿Qué pasa?

No nos diga que no le parece una buena idea.

-Si hubiérais llegado antes os lo habría dicho.

-¿Decirnos qué? -Que ya tengo el regalo perfecto.

-Seguro que no es tan bueno como el nuestro, madre.

-Yo creo que sí, resulta que cuando he ido a la platería a ver

si podía devolver los cubiertos he visto un sonajero de plata

que es una preciosidad y lo he dejado allí para

que le graben las iniciales, ya veréis que bonito.

Se me quema el guiso, voy para adentro.

Pues vaya.

-Me siento muy sola. Ven aquí, cariño.

-Es que no se lo puedo contar a nadie, ni a mi familia

porque no quiero que le odien.

Y que la emprendan contra él. No sé, Asun, a lo mejor

estás en lo cierto y... No sé, pero aún así lo mejor

Jaime está arrepentido y se merece que le des

otra oportunidad.

-Que no, Irene, que no, que Jaime ya no me quiere.

Ni siquiera sé si me ha querido alguna vez como yo a él.

(ASUNCIÓN SOLLOZA) Tranquila.

-Perdona. Mira, Asun.

Hay algo que te quiero decir.

Jaime es muy joven todavía para saber lo que es el amor,

el amor de verdad, el que merece la pena como para luchar

hasta el final.

Hay muchas cosas de la vida que aún no sabe.

Y seguro que está desbordado con todo lo que le pasa

en su casa.

-Irene.

Si me quisiera de verdad...

Si sintiera amor por mí no habría ningún impedimento.

Porque ya está todo perdido, lo sé.

Lo único que me queda es olvidarle.

(ASUNCIÓN SOLLOZA)

-¿Qué, qué pasa?

-Verás, Almudena, Bibiana

no va a volver a casa nunca más.

-¿Por?

¿No se habrá muerto? No, eso es imposible.

Pero si mamá está tan mal será que le ha pasado algo

terrible. No se ha muerto nadie, Almudena.

El problema es que Bibiana no es quién creíamos que era.

Nos ha estado engañando.

-No, no comprendo.

Pero si ha estado viviendo en nuestra casa.

La hemos visto cada día, ha comido en nuestra mesa.

Sí, Bibiana es un poco distinta de la gente que conocemos,

pero me ha ayudado mucho y es buena persona.

Eso es lo que ella pretendía que creyésemos, que es una mujer

generosa, que ayuda a los demás desinteresadamente,

pero nada más lejos de la realidad.

Bibiana es una estafadora, hija mía.

-No puede ser. -Almudena, ya te hemos dicho

que iba a ser duro escuchar todo esto, pero es la verdad.

-¿Pero Bibiana?

¿Pero vosotros habéis visto lo que ha hecho por mí esa mujer?

Pero si no hubiese sido por ella nunca habría salido a la calle.

-Almudena, los gritos que escuchaste ayer eran de ella

y de mamá cuando vino la policía a detenerla.

-¿Eh?

¿Y la han detenido?

Si no ha hecho nada malo. Ni siquiera sabemos

si se llama Bibiana.

Todo lo ha hecho para sacarnos dinero con sus engaños

y está acusada de delitos muy graves de estafa, hija.

-¿Era mentira? Sí.

-¿Qué va a ser de mí? Estamos nosotros, tranquilízate,

mírame, hija mía.

Tranquilízate. -Era mentira, papá, era mentira.

No va a pasar nada. -No me voy a curar nunca.

Sí te vas a curar, tranquilízate. Chist, ven aquí, ven, chist.

Chist, cálmate, tranquila.

Tranquila.

Necesito hablar urgentemente con usted.

Habría recurrido a Andrés, pero como sé que a usted le molesta

tanto pues... -muy bien, ¿qué quiere?

-Quería informarle que nuestro querido Joachim ha vuelto.

-Mamá, Almudena está bien.

Tus hijos te queremos, todo irá bien, ya lo verás.

-No puedo dormir.

-Mamá, te engañaron.

Bibiana se aprovechó de ti, se aprovechó de un dolor

que había en esta casa.

-Buenos días. -Chist.

-Chiqui, chiqui.

¿Qué pasa, Trino? -Aquí estoy, mejor que nunca,

oye, que ahora viene Felisa con el regalo, ojito

con Manolita que no se vaya a ir.

La solución a esta situación es que Joachim desaparezca

de nuestras vidas, no sé cuántos favores le debe

ese amigo suyo, pero esto tiene que terminar.

Joachim estuvo a punto de estrangular a mi hermana.

En mi casa va a suceder una tragedia, solo usted

será el responsable.

-No merezco vuestro amor.

No he sido una buena madre.

He sido muy egoísta.

Te juro que todo lo que me ha pasado en esta vida

es por mi culpa. -Mamá.

Tú no tienes culpa de nada, mamá.

-Quería darte este sobre y darte unas instrucciones

que quiero que sigas, sabes que hay muy poca gente

de la que me fío.

-¿Y qué quiere que haga, que le sirva de correo?

-Sí. Llevamos dos días viviendo

una pesadilla, así que mejor venir hoy que todo está

un poco más calmado.

No me he enterado de nada, espero que le caiga

una buena condena para que pague por todo el daño que ha hecho.

Ahora lamento no haberme opuesto a ella con más fuerza.

-Quiero que guardes este sobre a buen recaudo.

Que lo envíes a la dirección indicada solo en el caso

de que los próximos días me suceda algo.

-¿Qué podría sucederle? -Probablemente nada.

Pero que hay que estar preparado, las cosas va a empezarse

a moverse en breve. -Entiendo.

Amar en tiempos revueltos - T6 - Capítulo 154

07 abr 2011

La detención de Bibiana provoca una fuerte crisis nerviosa en Eulalia, a la que don Gonzalo tiene que sedar.

El médico se queja a Andrés de que lo hayan apartado de Almudena y hayan perdido un tiempo precioso en el tratamiento de su enfermedad.

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  1. Carmen

    Comencé a ver la serie en el mes de noviembre y me enganchó tanto que busqué en internet los capítulos que me había perdido de esta temporada y una vez puesta al día, he comenzado también a ver la primera temporada. Tanto lo que llevo visto de la preimera temporada como de esta, me parece de lo mejor que se puede ver hoy por hoy en televisión. Para mi, supera con creces a "Cuentame", que ya dejé de verla hace años por puro aburriemiento. Saludos a todos.

    09 abr 2011
  2. Amarilis

    jajajajajajajaja Laura, me causas mucha risa tu comentario, te podria decir que te estas describiendo a ti misma y como no lo puedes cambiar, te descargas en la serie, todo lo que ves cutre es lo mismo que te sucede a ti. Me gustaria saber si tu cada dia te cambias de peinado o vas a una peluqueria, sobre el juego de Thee, seguro tu tienes el mismo juego de vajilla que todos tus vecinos y toda la cuadra de tu alrededor, sobre como agarrar una taza de the, lo mas seguro que tu jamas has asistido a una reunion para tomar el the, asi que no vengas a dar lecciones de lo que no sabes y de finura. Definitivamente creo que la insostenible eres tu y seguire con mi risa a carcajadas leyendo tus comentarios, porque lo mas triste es que no reconoces tu realidad y patetico es que lo reflejes en la serie... jajajajajajajaja

    08 abr 2011
  3. Sela

    No me gusta criticar los detalles, o será que no me voy fijando mucho en ellos, me gusta la serie o es que y me acostumbré a verla, o mejor dicho la escucho mientras hago otras cosas en el pc, y por eso no he visto los detalles, pero lo que si critico es que est no ha sido la mejor , en el mejor de los casos los personajes terminan haciendo lo que uno haria pero esta es demasado ficticia, era menos traumático desenmascarar a Bibiana solo con lo del te, con lo de sus amenazas et... no es posible que no puedas sacar a una estafadora de tu casa o tengas que hacer todo un drama jajaja, por otro lado Asun dios, sube y enfrenta a al gafo ese de Jaime, pobre, se entiende est'a enamorada, es mejor asi Asun peor seria que te lo diga en tu cara :((((((( odio el amor no correspondido

    08 abr 2011
  4. carlos

    Me gusta mucho la serie

    08 abr 2011
  5. Arasdine

    Hola, definitivamente todos tenemos el derecho de comentar nuestra sentir en cuanto a la novela, si para alguna persona no le parese interesante ahi atras tantas que la concideramos de exelente calidad. Yo, como tantos otros, sigo la novela desde su primer capitulo en la primera temporada antes en RTVE internacional con serca de cien capitulos atrasados y ahora en la web dia tras dia. De esta temporada puedo decir que para mi esta entre las mejores que desde su inicio tubo mucho enganche y dia tras dia mejora grandemente. Felicito a todo el elenco de actores, directores y guionistas por tan exelente trabajo, sigan adelante. Gracias desde San Juan, Puerto Rico.

    08 abr 2011
  6. Mau Martínez Del Río Amat

    Hola a todos les envío un saludo muy especial desde la ciudad de Lima - Perú y desearles todo el éxito del mundo. es una serie con buenos argumentos , no me pierdo ningún capítulo . felicitaciones a otra vez a ti Cristina Plazas eres una excelente actríz .

    08 abr 2011
  7. nvn

    hola para quienes estan teniendo problemas para ver la novela con la nueva pagina de rtve, yo baje la barra de google chrome y me funciono de maravilla, talvez les sirva a uds tambien.

    08 abr 2011
  8. lure

    me parece una serie excelente! la veo desde el primer capitulo de la primera temporada.. Sin embargo, me quedo con la primera temporada sin duda alguna :)

    07 abr 2011
  9. Paz Candela

    Hola, la serie me parece entretenida y tampoco se espera que la den un premio Nobel. Creo que hay actores muy buenos y otros menos pero cada uno cumple con su papel a mi modo de ver con mucha dignidad. Yo no la puedo ver en su horario habitual, pero no me la pierdo por internet. A quien no le guste que no la vea, a nadie le obligan, es absurdo ver una cosa que te desagrada y tiene tantos defectos. !! Bien por la serie y por los actores!! que como ya he dicho LOS HAY MUY BUENOS y con muchas tablas en su haber. Felicidades

    07 abr 2011
  10. MILENA

    No entiendo por qué tanto revuelo porque LAURA ha hecho unos comentarios negativos. Para esto están estos foros no? Libertad de expresión y respeto a las opiniones de los demás. Es la base del juego democrático. Si a alguien le molesta, que se aplique el cuento y no lea los comentarios, no vaya a ser que le lleven la contraria. Sobre la serie os diré que me gusta y la sigo casi siempre que puedo, pero tiene fallos de primaria. Manolita lleva la gran compra al Asturiano en el capazo (el mismo que usa la portera y la profesora) y con un puerro asomando. Con eso cómo va a dar de comer en una casa de comidas. La decoración del las casas de los del bar, los porteros los Ubaldos etc es casi la misma. ¡Pues no había diferencias en esa época! Los dueños de una taberna no tenían tanta cosa. En fin, que la gente opine libre y educdamente y podamos seguir viendo la serie por mucho tiempo

    07 abr 2011