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Transcripción completa

-¡Sebas, chico! ¿Qué haces ahí? -¡La madre que me parió!

-Hombre, Sebas. -¡Pero hombre, Sebas!

Ha sido Alfonso. Esta mañana hemos discutido y...

Y al final me ha levantado la mano.

-Está yendo demasiado lejos.

Está mal, muy mal, Teresa.

Y si sigue por ese camino puede cometer cualquier locura.

-¡Que le has regalado la ristra de chorizos de Cantimpalo!

¡Pero Marcelino! -Padre, estaba muy cabreado,...

...lo ha pasado muy mal. -Pero si era para comérmela yo.

-Bueno, pero es Sebas, nuestro amigo.

Ha estado entre la vida y la muerte.

-¡Pero qué mamerto eres! Si es que me va a salir a mí el león...

Me va a costar hasta la hijuela.

Voy a solicitar la nulidad.

No me importa lo que cueste.

Quiero que Alfonso desaparezca de mi vida por completo.

-Pegar a su mujer es mucho más que una torpeza.

Ya, ya lo sé, es imperdonable. Y Ana no va a pasar por ahí.

-Es que no tendría que pasar por ahí.

Ninguna mujer debería pasar por ahí.

-La pobre Lucía se va a llevar un disgusto y con razón.

Claro. Es que te precipitaste. Me lo tenías que haber contado...

...delante de ella. -No, no me precipité.

Tú y yo ya lo habíamos hablado antes. Además...

...la vi tan desesperanzada la pobre y tan perdida que pensé...

...que esto le haría ilusión. Y ahora va a ser peor.

-No te culpes por ello.

Todos cometemos errores.

Ya, pero es que esto es un terrible error.

Creo que... ni siquiera estaba enamorada de Alfonso.

Me casé con él... porque estaba buscando algo.

Pero ahora sé que lo que busco no está en él.

-De hecho puede convertirse en un solo instante en odio.

La línea que separa ambas cosas es tan delgada.

Y luego si... si te faltas al respeto...

...ya llega la decepción.

Déjame que se yo quien decida cuándo hacemos las presentaciones.

-De acuerdo.

De acuerdo, de acuerdo. -Que sí.

No me dejes nunca.

Por favor.

Nunca.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Oye, ¿te suena esta chica de la foto?

-¡Pero si soy yo! ¿Qué es esto?

-Es un artículo sobre jóvenes promesas del espectáculo.

Hay un montón de chicos y chicas y entre ellos estás tú.

Y mira, ponen tu foto. Anda que llevas una racha.

-¡Pero qué dices! Pero sólo me citan, no hablan mí.

-Bueno, alaban tu talento y tu belleza.

-¡En serio! Diana, que es la primera vez que salgo...

...en una revista, bueno, aparte de lo de los almacenes.

Pero que hablen de mí como actriz. -Aunque la foto es un poco pequeña.

-Bueno, me da igual. Me hace más ilusión que la más grande...

...de los Almacenes Rivas. Míralo, por favor.

Oye, ¿lo habrá leído Estela? A lo mejor le molesta.

-Pues esta vez y sin que sirva de precedente creo que no.

Porque hablan de ti como hallazgo suyo,...

...y eso también le pone a ella una medalla.

-Ay, Diana... Diana, que esto tengo...

...que aprovecharlo, tengo que aprovecharlo.

-Bueno, con que lo disfrutes es suficiente.

-Que no, que no, Diana, que ahora es el momento.

Que ya está, ¿no? Voy a dejar de ser una joven promesa...

...y me voy a convertir en una gran dama del teatro.

-¿Dónde vas, Barrabás? -Que no, que de verdad.

Ahora sí que puedo, ahora puedo montar mi propia compañía.

-Claro, interpretando a Shakespeare.

-No, Shakespeare, no, Shakespeare...

...está muy viejo. -Es verdad.

-Hay que encontrar un texto nuevo, un texto estimulante,...

...un autor joven; bueno o autora. Oye, a lo mejor...

...puedo hablar con Cristina Barea para que me escriba algo.

¿No? -¿No crees que estás corriendo...

...un poco? -No, para nada. Yo quiero...

...que me escriba y además yo quiero ser...

Quiero ser la protagonista absoluta, un monólogo.

Un monólogo para mí.

Y además eso es fácil de producir, es barato.

-Querida amiga, yo que tú dejaba de soñar y ponía los pies...

...en la tierra. No te queda a ti nada para hacer una protagonista...

...y además para que escriban para ti.

-Mira, di lo que quieras, Diana, pero me ha llegado el momento.

Que las oportunidades hay que cazarlas al vuelo y esta...

...es la mía, mírame. Si me alaba la crítica, Diana.

Esto hay que aprovecharlo y lo voy a hacer, lo voy a hacer.

-Buenos días. -Buenas.

-Pues menos mal que ya lo tienes preparado todo.

-Bueno, sólo me queda poner al fuego la leche.

Bueno, y esperar al doctor para que vea a los enfermos.

-Pues no sé por qué, pero me temo que el doctor tampoco vendrá hoy.

Aún no ha podido solucionar el problema de su madre.

-Vaya. Bueno, ya le dije que por mí no había ningún inconveniente...

...en echar una mano. -Ya, bueno, Lucía.

De momento ha sido sólo una idea.

No conviene precipitarse, el que tiene que tomar...

...la decisión es Mauricio. Bueno, y su madre que aún...

...no ha terminado de asumir la enfermedad y no sé...

...si querrá que le ayuden. -Claro que sí.

Yo tengo experiencia en ayudar a personas incapacitadas.

Pero... estoy muy a gusto ayudando a los indigentes.

-Y tu trabajo aquí lo haces como la mejor profesional.

Pero yo a veces peco de ser un poco impulsivo.

Y te aseguro que no conviene. Y esto lo hacemos para que...

...Mauricio disponga de tiempo para él, así que vamos a dejar...

...que sea él quien decida. -Muy bien.

Bueno, pues si le parece voy...

...preparando el desayuno ya. -Sí, claro.

Llaman a la puerta. -Mira,...

...otros impacientes como tú.

-¿Qué pasa, Angelillo?

Hola. Venía a buscar al padre Ángel.

-Claro, pase.

-Hola, Marce.

Hola, Ángel, que tienes una llamada.

-¿Una llamada de quién?

-Del doctor Salcedo.

-Pues nada, vamos para allá. -¿Te espero?

-Sí. ¿Lucía te importa quedarte sola un momento?

-No, claro que no. Voy sirviendo la leche y el pan.

Y si se portan bien unas galletas. -Perfecto.

-Oye, pero cómo ha cambiado la cosa, ¿no?

-Sí, ahora te cuento por el camino.

Venga, vamos. Volveré enseguida.

-Muy bien. -Adiós.

-Vamos. -Adiós.

A lo mejor nunca hubo un amor verdadero.

-Sí, sí que lo hubo.

Pero también diferencias insalvables.

¿Tú crees que tenían razón los que decían que era...

...un matrimonio avocado al fracaso?

¿Pero sólo por sus diferencias?

-Pues claro, Teresa. Esas diferencias tan tremendas...

...de educación, de formación, de manera de ver la vida;...

...les ha ido separando cada vez más.

Ana ya sabía cómo era Alfonso. Y yo soy de la misma familia...

...y hemos sido amigas mucho tiempo.

-Pero tú eres muy diferente a tu hermano, mucho más madura.

Y fíjate, quizá sea por ser mujer.

Yo creo que vosotras... maduráis antes que nosotros.

A lo mejor Ana le ha exigido más a Alfonso...

...por ser su marido.

-Me consta, y creo que a ti también,...

...que Ana hasta ahora se ha esforzado en intentar acortar...

...esas diferencias y por eso le ayudó a conseguir el título...

...de campeón; para que se sintiera más seguro, más fuerte, más capaz.

Para que... se viera como alguien importante dentro del círculo...

...de amistades de Ana y no como un don nadie.

Pero si nosotros éramos sus amigos.

-Pero también están los vecinos...

...y la gente del círculo de empresarios.

Sin embargo, el intento de cambiar a Alfonso...

...es lo que ha hecho que se separaran.

-No, no eso exactamente, sino la falta de madurez...

...de tu hermano y de preparación.

Primero para asumir la victoria.

Y luego la derrota.

Ella se lo dio todo.

Bueno, bueno, lo material sí, pero acuérdate que no le acompañó...

...por su gira por el Caribe y que tampoco quiso...

...que la acompañara él a Italia.

Así que Ana tampoco lo ha hecho tan bien.

-Está claro que ninguno ha sabido quererse como necesitaban.

Por eso su matrimonio está roto.

Y a saber lo que nos queda por ver.

Espero que terminen de buena manera.

-Pues han empezado rematadamente mal para eso, ¿no crees?

-Mira...

¿Sabes?

Hay gente que piensa que...

Mi carrera como boxeador está...

...acabada.

A mí me queda cuerda para rato, eh.

¿Oíste?

Mira, yo con estos puños que Dios me ha dado...

Con estos puños... he recorrido mundo, mucho mundo.

Lo que pasa es que...

No te puedes rodear de gente...

...con malas intenciones.

Tienes que tener mucho cuidado de quien te rodeas y...

Mira... ¿Sabes qué voy a hacer?

A partir de ahora...

...Alfonso García...

Escucha.

Alfonso García va a representar a...

...Alfonso García.

¿Eh, cómo lo ves?

-Creo que ha bebido demasiado. -¡Cómo, como que...!

¡Cuidado! ¿Qué haces? Suelta eso ahí, coño, suéltalo.

Ahora vas a decirme...

Me vas a decir que Alfonso García...

...es un gran campeón, ¿eh?

A ver, que no te oigo.

Alfonso García...

...es un gran campeón.

Tenemos que impedir que se hagan más daño.

-¿Pero cómo? Pues aunque Ana diga que no...

...tenemos que hablar con Alfonso y calmarlo.

Porque no puede ser que mi hermano tenga esos arranques tan violentos.

-Yo lo he intentados muchas veces, pero parece que no quiere escuchar.

Bueno, pues lo volvemos a intentar. -Por mí no hay problema.

Pero es como hablarle a una pared.

No puede hacerle más daño a Ana.

-No, por lo menos eso no.

Es que lo que... Lo que no entiendo es cómo...

...una mujer tan lista y tan... preparada como Ana...

...no lo previó.

-Sí se lo imaginaba.

Incluso a mí llegó a comentarme en alguna ocasión sus dudas.

¿Y por qué se casó con él? ¿Por qué?

Por qué cometió esa locura.

¿Por qué? La verdad, es que no le encuentro la explicación.

-Porque creía que estaba enamorada de él.

Y que el amor lo puede todo.

-¡Aquí estamos! -A ver esas copas que esto...

(AMBAS) ¡Uuuuh! -¡Sale!

-¿Qué piensas, por qué te has quedado callada?

Nada.

Pensaba en el pasado.

Cuando todo era bonito.

Todo esto me está superando, Héctor.

-A ver, joder.

Alfonso García... Es un gran campeón.

Pero un gran campeón...

...nunca le rompería el brazo a su camarero favorito.

¿Quién le iba a preparar entonces los cócteles?

-Tiene razón.

Y aparte me pueden quitar la licencia de boxeo...

...y no puedo recuperar mi carrera luego.

Ahí lo tienes.

-Es que el muy imbécil quería quitarme la copa.

Puede que tuviera razón.

Yo también creo que no deberías seguir bebiendo.

¿Por qué no salimos un poco...

...a que nos dé un poco el aire, eh?

Hace tiempo que no charlamos.

-Hablar.

Mire, sabe que yo quería...

Yo quería comentarle una cosa de...

Pues que había pensado.

Había pensado que podía escribir una novela de boxeo.

¡Aaaah! Eso suena bien.

-¿Eh? Sí.

Ajá.

-Y... yo a lo mejor podría...

Yo no sé de muchas cosas, pero...

...de boxeo yo tengo información.

Podría hablarle de...

...de mi experiencia, ¿eh?

Hay mucho hijo de puta en este mundo.

Mi representante...

Mi representante fue un hijo de puta conmigo.

Y hay boxeadores... malos.

Y periodistas... Sí, bueno...

Podríamos pensarlo, ¿no? -Sí.

¿Salimos? Vamos, campeón.

-Espera, espera.

Sin deudas.

-No...

Vamos.

-Bueno, si no vienes mañana le das un saludo a tu madre de mi parte.

Un saludo.

-Chis, Angelito. Cómete un piscolabis, anda.

-No, que me tengo que ir. Gracias.

-Bueno, te vas con el estómago lleno.

-Que sí, que te invito a esos torreznitos.

Que tú eres de los míos, no visigodomita...

...con sotanas de esos que anda por ahí. Venga, cómetelo.

-Huy, huy, ¿a qué se debe tanta generosidad?

-A que hemos vuelto a nacer. -Sí señor. A punto...

...hemos estado de ser devorados por las fauces de un león.

-¿De un león, león? No me he enterado de nada.

-Un león que se escapó ayer del circo.

-Al que iba a llevar a las niñas y a la Manuela.

-Vaya susto, ¿no? -No te lo puedes ni imaginar.

Todos en estampida. Menos mal que nos pudimos refugiar en el local...

...del zapatero y ahí estuvimos hasta que pasó el peligro.

-Y cuando pasó, Angelillo, vinimos para el bar y entramos...

...y de repente empezamos a escuchar unos ruidos ahí abajo.

-Sí, porque nos habíamos dejado la puerta abierta.

-Claro. Mi padre... cagado.

Yo no, porque soy más valiente, pero mi padre cagado.

Y claro, de repente, pensando que el león estaba debajo.

-¿Un león aquí abajo en El Asturiano?

-Tenías que haberme visto a mí ahí subido en la trampilla del...

...sótano con la Manuela encima de mi regazo aguantando...

...los empellones que me venían desde abajo.

-Vamos, me estáis dejando de piedra.

¿Y al final que pasó con el león?

-Un león... -El león resultó...

...que al final era... era Sebas.

-Sí, el Sebas se había quedado encerrado en el sótano,...

...no podía salir y empujaba la trampilla, ¿entiendes?

Y claro nos tenía a todos acojonados.

-Bueno, si es que lo que no pase en El Asturiano.

Pero bueno, mejor el Sebas que un fiero león, ¿no?

-Pues resulta que el león de fiero nada.

Que tiene más años que todos nosotros.

No tiene colmillos y lo alimentan con sopa.

-Así que los gritos, desmayos...

...y demás se quedaron en agua de borrajas.

-Ay, cómo nos gusta ser unos exagerados.

-Y se ha librado de milagro,...

...que Héctor ya le esperaba con la pistola.

-Si es que somos muy exagerados. Las cosas hay...

...que tomárselas con naturalidad. -No, si tienes toda la razón.

Pero es que, hijo,...

...el miedo es libre. -Sí.

-Claro que es libre. Si te dicen que viene un león pues te acojonas.

Además, mejor ponerse en lo peor y después ya mejoraremos.

-Pues ahí no te doy la razón. Las cosas hay que tomarlas con...

...objetividad, en su justa medida. Pero con objetividad, ¿no?

-Sí.

-Salvador.

Te noto preocupado. ¿Te tomas una café conmigo?

Sí, me vendrá bien. -Ponme dos. Vamos a sentarnos.

¿Qué te ha pasado?

Acabo de dejar a Alfonso García.

-Sigue falta, ¿no? Y sin visos de recuperación.

Me ha impresionado mucho.

-Sí, a mí también me da mucha pena.

Se ha roto del todo y sin arreglo posible.

-Quién lo iba a decir, ¿verdad?

Cuando hace nada estaba paseando por aquí hecho un campeón...

...admirado y venerado por todos.

Es la ley de la física.

Todo lo que sube baja.

-Es lo que temo que le pase a Rosa. ¿Tu amiga?

-Sí. Está en la cresta de la ola, se está haciendo ilusiones,...

...el cuento de la lechera, vamos. Y mucho me temo que no va a ser...

...así, que la caída puede ser estrepitosa.

Es muy fácil dejarse llevar por el éxito de los buenos momentos.

Pero hay que ser consciente de la realidad.

-Y Rosa no lo es. Como no lo fue Alfonso.

Él no es consciente ni ahora que está en el pozo. Gracias.

-¿Pero cómo mantenerse frío cuando todo te sale bien?

Pensando que esa situación de privilegio se puede acabar...

...en cualquier momento. Que llegar es difícil.

Pero mantenerse mucho más. Y mantenerse en la cumbre...

...todo el tiempo prácticamente imposible.

La experiencia puede ser una ayuda.

-O no. Porque el hombre es el único...

...animal que tropieza en la misma piedra dos veces y tres.

Y por muchos batacazos que te pegues,...

...cuando vuelves a estar arriba se te olvida las miserias pasadas.

Lo peor de todo es que esos batacazos que tú dices...

...producen tanta frustración...

...que muchas veces la única salida es la rabia desaforada,...

...la violencia. Y eso es mal asunto.

Muy mal asunto. -Cierto.

-Buenos días. Salvador, querría hablar...

...un momento contigo, pero si no te pillo bien...

No, no se preocupe, doña Adela. -No, si yo ya me iba.

Quiere tomar un café, ¿verdad? -Pues sí, sí.

Pero siéntese, doña Adela. -Encantada.

-Muchas gracias. Te llamo mañana.

Pero bueno, qué sorpresa tan agradable verla por aquí de verdad.

-Menos mal, hijo, porque he estado a punto de no abrirte.

Estoy sola, me he quedado sin enfermera y Mauricio ha tenido...

...que salir, pero me ha dicho que volvería enseguida.

-Y seguro que lo hace, doña Lourdes.

-Sí. -Si tiene un hijo excelente.

Se preocupa mucho por usted. -A mí también me habla...

...mucho de usted y muy bien, por cierto. ¿Querías hablar con él?

-No, en realidad pasábamos por aquí y he aprovechado para saludarla.

Mauricio me ha hablado de su problema.

Y también quería aprovechar para presentarle a una joven.

Se llama Lucía y lleva tiempo ayudándonos en el dispensario...

...como enfermera y tiene muy buena mano.

-Buenos días, doña Lourdes. Encantada de conocerla.

-Aaah, pues lo mismo digo. Tienes una voz muy dulce, Lucía.

Y si eres amiga de Ángel, que hace tanto por los demás,...

...debes ser una muchacha muy buena.

-Es un ángel, se lo aseguro.

-Bueno, a juzgar por las chicas que he conocido últimamente...

...los ángeles escasean. Pero por qué no se sientan.

-Muy amable. -Gracias.

-Le ayudo. -Puedo ofrecerles un vino dulce.

-No, de verdad, no hace falta que se moleste.

-Si no es molestia. -¿Quiere que la ayude?

-No, no es necesario. Como no tengo nada que hacer...

...en todo el día voy contando los pasos y esta salita...

...me la conozco como la palma de mi mano.

Ay, pero me parece que tengo el vino en la cocina.

-Bueno, pues entonces nada. -No, no, no.

Voy a ver si soy capaz de traerlo y servirlo.

Porque es una de las tareas que yo me impongo para poder valerme...

...por mí misma. Enseguida vuelvo, ¿eh?

-Si necesita algo nos avisa.

-Tranquila, hija, tranquila.

-¿Por qué hemos venido? Habíamos quedado...

...en que no era el momento.

Además, yo quiero seguir en el dispensario.

-Lucía, que es sólo una visita de cortesía.

Tú déjate llevar. Si te sientes incómoda...

...me lo dices y nos vamos, te lo prometo.

-Lo primero, felicitarte de nuevo...

...por la espléndida obra que has escrito.

¿La ha visto ya? -Sí, la vi ayer.

No tuve el gusto de verla el día del estreno.

-Ay, no, no, es que yo no soy muy dada a los jolgorios.

Yo prefiero ver las funciones cuando ya han pasado...

...unas cuantas representaciones y ya han pulido todos los detalles.

Tiene razón. En el estreno hay demasiados nervios.

Y es una puesta a punto más que otra cosa.

-Y ayer vi una magnífica obra.

Mi más sincera enhorabuena por ese texto tan intenso y tan rico.

Se agradece el elogio, y más viniendo de una entendida...

...como usted. En realidad... es la única persona...

...que me ha felicitado a mí no a Cristina.

-Pues de eso precisamente quería hablar.

De la suplantación que tuvimos que organizar entre todos...

...para presentar la obra a concurso.

Y yo creo que está yendo demasiado lejos.

¿Por qué lo dice?

-Pues... porque pienso que le puede traer muchos problemas...

...a Cristina, a la que quiero como una hija.

Bueno, lo que hicimos ya no tiene marcha atrás.

Pero es que además le ha reportado cosas buenas.

Le han ofrecido publicarle una novela, que es lo que siempre...

...ha deseado. -Bueno, pero eso es otro problema.

Porque antes o después alguien se dará cuenta...

...que la obra de teatro y la novela no están escritas...

...por la misma mano. No, no necesariamente.

Hay autores que sí, que tienen fuertes señas de identidad...

...desde la primera obra, pero hay otros que tardan mucho...

...en encontrar un estilo propio. En todo caso, cuando se publique...

...la novela la obra seguramente ya no esté en cartel.

-¿Y ya no va a haber más obras?

¿Vas a renunciar a escribir teatro, encima ahora que te han premiado?

Seguramente no lo podré evitar.

Y seguiré escribiendo.

-¿Y no vas a volver a firmar con tu nombre?

Como no cambien mucho las cosas en este régimen...

...me temo que lo tendré difícil.

De momento, me voy a tomar un tiempo..

...antes de volver a tomar la pluma.

-Pues por el bien del teatro espero que no sea demasiado.

La escena te necesita.

-He encontrado también unas galletas.

La verdad es que Mauricio me lo deja todo a mano.

-Le ayudo. -Sí, gracias.

¿Y tú, Lucía, vives por aquí cerca?

-Eh, pues prácticamente se pasa todo el día en el dispensario.

Llega la primera y se va la última. Está todo el día ayudándonos.

-Pues con todo el trabajo que tenéis os ha caído del cielo, eh.

-Sí, es exactamente lo que pienso yo.

-No me voy a atrever a servir el vino.

-No, no, no se preocupe, ya lo sirvo yo.

Además me he permitido coger...

....dos copas que había en ese mueble, pero son muy pequeñitas.

-Pues son esas precisamente las que yo iba a usar.

¿Pero por qué sólo dos? -Yo no... no tomo alcohol.

-Aah. -Doña Lourdes, tenga,...

...le he puesto poquito porque como no sé si toma medicación.

Ya sabe usted que el alcohol con la medicación no es bueno.

-Qué cuidadosa. Y dices que eres enfermera, ¿no?

-Sí, bueno, he trabajado bastantes años en un hospital.

-Aah. -Y mira por donde que me acaba...

...de venir una idea a la cabeza, doña Lourdes.

¿No estaba buscando usted una persona de confianza que le haga...

...compañía? ¿Y por qué no se viene aquí Lucía a ayudarla?

-Pues... no suena nada mal.

-Qué bobos, de verdad, cómo no se nos ha ocurrido antes.

-Bueno, pues es tan amable y tan dispuesta que podríamos probar.

¿No?

-Claro que sí, brindemos por ello entonces.

-Oh, sí. -¡Salud!

-¡Salud!

De todas formas, doña Adela, no creo que le preocupen tanto...

...esos dos o tres expertos que puedan analizar en profundidad...

...el estilo de mi obra o el de de la futura novela de Cristina.

-Pues sí, la verdad es que me preocupa,...

...pero tiene razón, no tanto.

Entonces, ¿qué es lo que le hace temer por Cristina?

-Salvador, cuando leí la obra...

Ya me di cuenta naturalmente, pero ha sido cuando la he visto...

...cuando me he fijado en...

...las dobles intenciones que contiene la obra.

Y lo que me sorprende es que nadie nada más que yo se haya dado...

...cuenta del mensaje político que hay en ella.

Claro... Ha pasado por los miembros...

...de un jurado del régimen y por la censura.

Yo pensaba que había conseguido camuflarlas bien.

-Pero a mí no me extrañaría que alguien diera la voz de alarma...

...y que tacharan a Cristina de roja o subversiva.

Y yo creo que ella no podría soportar ese ataque.

No, supongo que no. Pero...

Si hasta ahora no ha pasado nada quizá nos libremos.

-Ojalá. Pero yo lo que te quiero pedir es que si eso ocurre...

...estés al quite y que la protejas,...

...porque es que a Cristina se le ha empezado a despertar...

...el sentido crítico y nada más peligroso que eso...

...hoy día en este país.

-Lo que sí me gustaría, Lucía, es saber un poco más de ti.

Porque si vamos a pasar tanto tiempo juntas tienes que ser...

...una persona que me inspire confianza.

-Pues en lo que se refiere a lo profesional...

No hay ningún problema. Ya le he dicho que he tratado...

...con pacientes muchísimos más enfermos que usted.

Pero sí hay un aspecto... -Lucía, lo que a ella...

...le interesa saber es si os vais a llevar bien o mal.

Si eres una persona ordenada, educada, limpia, y lo eres.

-Bueno, todo eso está muy bien, pero si ella cree...

...que yo debo saber algo tiene que decírmelo.

-Son cosas sin importancia, doña Lourdes.

Cosas del pasado, de su familia. Pero que no vienen al caso.

-Yo las cosas privadas no me interesan, respeto mucho...

...la intimidad de todo el mundo. -Perfecto.

Bueno, pues si le parece bien le voy a pedir a Lucía...

...que lleve la botella a la cocina.

Porque me están entrando ganas de tomarme otra copita.

-Pero tómesela, por favor, si no pasa nada.

-Que no, doña Lourdes, que no debo, de verdad.

Lucía, ¿te importa llevar la botella a la cocina?

-Bueno, si me lo pide doña Lourdes.

-Bueno, no vamos a hacerle caer en la tentación.

La cocina está al fondo del pasillo.

-Muy bien.

-Si me guarda el secreto le cuento lo que Lucía iba a decirle.

-Pues cuéntemelo.

-Mire, doña Lourdes, Lucía es una excelente enfermera.

Lo único es que últimamente ha estado apartada...

...porque su familia se empeñó en que volviera a casa.

Y teme que usted note esa falta de práctica.

-Pero a mí eso no me importa,...

...porque tampoco me encuentro tan mal.

-Pues por eso precisamente yo creo que es la persona adecuada...

...para que le ayude. Por usted y por ella...

...que le vendría muy bien para recuperar la confianza en sí misma.

-¿Pero que estuvo encerrada? (CARRASPEA)

-Se la he guardado en la despensa. -Ah, muy bien, hija.

Bueno, yo creo que sin que esto suponga un compromiso muy formal...

...pues podrías empezar a trabajar aquí, Lucía.

Bueno, si te parece bien.

-Yo estaría encantada de ayudarla, doña Lourdes.

-A ver...

A ver qué es eso tan importante que tienes que decirme.

Porque últimamente nadie cuenta conmigo, sabes.

¿Y me lo dices a mí que siempre estoy de tu lado?

-¿Y todavía sigues estando de mi lado, Teresa?

¿Por qué?

-Claro.

Alfonso me he enterado de todo lo que ha pasado.

¿Cómo has podido hacer algo así?

-Claro y te pones de su parte, ¿no?

Alfonso, ¿pero qué quieres que haga delante de semejante barbaridad?

-Pues nada, porque ya hasta tú también me vuelves loco.

Un día eres su amiga otro día no, y ahora la defiendes.

No, no tiene nada que ver si amigas o no, Alfonso.

¿Pero qué te está pasando... cómo has sido capaz de pegarle?

Cómo has podido perder los nervios hasta ese punto.

-Perdona, tú eres la primera que ha perdido los nervios con Ana.

No, Alfonso. Estamos hablando seriamente.

¿Qué te está pasando?

¿Qué te está pasando para que lo estropees todo?

-Yo no estropeo nada, Teresa.

Aquí las cosas están estropeadas desde el principio.

No.

Os queríais.

-¡Que no me quería, joder! ¡Que no me quería, Teresa!

Que yo soy un capricho de Ana.

Me ha tratado como un juguete y cuando se ha cansado...

...me ha tirado a la calle. ¿Entiendes? Y aún se atreve...

...a decirme que no sirvo para nada, Teresa. Me ha di...

Me dijo que no podía ni tener hijos, Teresa.

¿Es para pegarle o no es para pegarle? ¡Joder!

¡Alfonso, Alfonso, Alfonso, por favor!

-¿Queréis alguna cosa más?

Podríamos preparar un té. -No, no se moleste, de verdad.

Hola. Yo que me he dado tanta prisa y resulta que no estás sola.

-Pues ya ves que estoy muy bien acompañada.

¿Tú conoces a Lucía?

Sí, claro que la conozco... -Sí, ya le he contado...

...que lleva mucho ayudándonos y que es una enfermera estupenda.

Bueno, de hecho Mauricio...

...lo ha podido comprobar. ¿Verdad? Qué bien trata a todos.

Es una suerte que nos haya llegado una chica tan bien preparada.

-Pues con todo el trabajo que tenéis...

...os ha caído del cielo. -Sí, eso mismo pienso yo.

-Pero mira por donde os va a durar poco allí.

Ay, madre, por favor, no digas eso, mujer. ¿Por qué dices eso?

-Pues porque como creo que nos vamos a llevar de maravilla...

...Lucía se va a venir a cuidarme.

Vaya... eso sí que es una sorpresa.

-Bueno, todo ha surgido así un poco sobre la marcha.

Pero estoy muy feliz. Porque me parece una muchacha...

...tan amable, tan diligente y tiene además muy buen carácter.

Y me encanta tu voz, Lucía.

-Muchas gracias. -Y como yo no voy a dar tanto...

...trabajo como un enfermo de verdad...

...podía ayudarte Lucía también en la consulta.

¿Qué te parece mi idea?

Yo si me meto en tu vida es porque quiero ayudarte.

Y porque estás yendo demasiado lejos...

Y porque puedes terminar muy mal.

¿Qué quieres que haga, Teresa? Si no tengo nada más que perder.

Si no me puede pasar nada más.

Y me han hecho de todo últimamente, Teresa.

Me han timado, me han humillado, me han...

Ana me ha dicho que nuestro matrimonio se había terminado...

...y me ha echado de casa, joder. Y si me preguntas...

...si me arrepiento de haberle pegado, pues no, no me arrepiento.

Alfonso, Alfonso, por favor.

Reacciona.

Reacciona, tú eres un hombre bueno, un hombre bueno y honesto.

Por favor.

-Y mira lo que me han hecho Teresa.

¡No! No eches la culpa a los demás.

Tú también tienes tus responsabilidades.

Y si esto se ha terminado, Alfonso,...

...por lo menos compórtate con dignidad.

-Deja de darme sermones, Teresa.

Toda la vida me han dado sermones, toda la vida se han reído de mí.

Y se va a acabar ya. De mí no se va a reír ni Dios.

No...

Bueno, tampoco hay que precipitarse, vamos a ver...

...si vosotras dos os acopláis bien y ya veremos.

-Bueno, pues si todos estamos de acuerdo para qué demorar...

...el periodo de prueba. Además, así tú dispondrás...

...de más tiempo para estar en la consulta...

...y en el dispensario sin preocuparte...

...de lo que le pueda pasar a tu madre.

-A mí me parece muy bien. ¿Y a ti, Lucía?

-Pues... me pilla un poco de sopetón, pero...

¿Por qué no? Pero le digo una cosa,...

...doña Lourdes, si me quedo con usted...

...no es solamente para cuidarla y para atender a sus necesidades,...

...me quedaría para enseñarla a valerse por sí misma cuanto antes.

-Si eso es lo que yo quiero, hija. No ser una carga para nadie.

-Bueno, pues ya que está todo claro y que ha venido Mauricio...

...yo me voy que tengo muchas cosas que hacer.

Os deseo muchísima suerte a las dos.

Lucía, te... bueno, que te voy a echar mucho de menos.

-Iré, iré por el dispensario cuando tenga tiempo.

-Y doña Lourdes ha sido un placer.

Muchísimas gracias por todo. -Gracias a ti.

-Bueno. Te acompaño.

-Como quieras.

Pero tú estás loco o qué te pasa. -¿Por qué Mauricio?

Si se llevan estupendamente. Así tú tendrás más tiempo para ti.

Sí, para mí y para el dispensario.

-Bueno, sí, he de reconocer que he barrido un poco para casa. ¿Y?

¿Pero tú crees que va a funcionar?

-Claro que sí, si se llevan estupendamente.

Además, si tengo que esperar a que tú tomes una decisión...

...nos da el día del Juicio Final y tu madre es encantadora.

No es tan fiero el león como lo pintan.

Ajá. -Ya verás cómo sale bien.

Después nos vemos. Muy bien. Adiós.

-Hombre, a ti quería yo verte.

-Mira, Héctor, no me andes con sermones, ya he hablado...

...con mi hermana Teresa y ya he tenido suficiente.

-Me temo que no. Ella te habrá dicho las cosas...

...a su manera, pero yo no. No voy a tolerar que vayas por...

...ahí dando guantazos a diestro y siniestro, y menos a Ana.

-Ana es mi mujer y mis motivos tendré.

-No hay justificación posible para eso.

-¿Ah, sí? Que yo sepa no es delito...

-Me da igual que lo sea o no. Sabes como yo que pegar...

...a una mujer es de cobardes y de malnacidos.

-Métete en tus asuntos, Héctor. -¡Eh!

Eeh, eh, eh... tranquilo.

¿Pero qué coño te pasa a ti con Ana, te gusta o qué?

-No seas imbécil. -Que te crees que no sé...

...que te liaste con ella. Te sigue gustando...

...por eso te pones tan gallito. ¿Qué quieres acostarte con Ana?

-No te parto la cara porque me das pena.

Pero una cosa te digo, no la cagues más porque la estás cagando.

Yo respeto a Ana como a cualquier otra mujer porque soy un hombre...

...que me visto por los pies no como tú.

-Claro, y yo soy un mierda, ya estamos.

Pues mira me lo habéis repetido tantas veces que me ha quedado...

...clarísimo, ya lo sé. Que soy el mierda.

¿Y sabes lo que se les hace a los mierdas, Héctor? Se les pega.

Así que venga, hombre, pégame. ¿Qué, no eres un hombre...

...que te vistes por los pies? ¡Pégame, que me des, Héctor!

-Vamos a dejarlo estar.

Pero no le vuelvas a poner una mano encima a Ana nunca, ¿me entiendes?

(RÍEN) -Que ya no puedo más.

-Bueno, se lo ha comido casi todo.

Se abre la puerta.

-Ya está ahí. -Sí.

Buen provecho. ¿Qué tal todo?

-Muy bien. Acabo de comerme un pescado riquísimo...

...que me ha preparado Lucía. -Bueno, con su ayuda.

-Bueno, eso ha sido lo mejor, me ha tenido todo el día en la cocina...

...con ella, explicándomelo todo con muchísima paciencia.

Y después hemos estado colocando la alacena para que yo tenga...

...todo a mano y en un apuro me pueda cocinar yo sola.

-Lo malo es que usted no va a encontrar...

...nada porque lo hemos revuelto bastante todo. Lo siento.

No importa, mujer. Lo que no me gustaría, madre,...

...es que te confiaras y volvieras a tener un accidente...

...como el del fuego del otro día.

-Ah, no, no, eso ya no va a volver a pasar.

Hemos repasado juntas todos los mandos de la cocina.

-Ya sé dónde está todo. Pero si sigue haciéndome unas cosas...

...tan ricas pues prefiero que cocine ella.

Pues nada, me alegro de que todo haya salido tan bien.

-Ya está todo fregado y le he dejado un caldo preparado...

...por si quiere cenar. No, mujer, no te molestes.

-¡Di que sí! Que si no se le da todo hecho...

...es capaz de estarse semanas sin comer.

No es que sea perezoso, es que viene muy cansado.

-Yo no les entretengo más.

A terminar de cenar y a dormir, doña Lourdes.

Me marcho ya. Sí, que es tarde.

-Aah... todavía no me has dicho dónde vives, Lucía.

¿Vives con tu familia o son de fuera?

¿Vives sola? -Sí. Vivo sola.

Bueno, como no tengo familia pues me alojo en una pensión...

...que hay de señoritas no muy lejos de aquí.

-Estarías mejor en una residencia de monjas.

Sí, pero como aquí cerca no hay ninguna, está bien en la pensión.

Venga, que es muy de noche,...

...te acompaño. -No, no, no se moleste.

-No faltaría más. Es lo menos que puede hacer un caballero.

-Bueno, pues... hasta mañana, doña Lourdes.

Ahora vuelvo, madre. -Que descanses, guapa.

(LEE) -Después de haber despedido a su amante en la puerta,...

...volvió al dormitorio, se sentó abatida en la cama...

...aún deshecha y sólo fue capaz de pensar en una cosa:

¿Es lícito vivir sin amar la vida?

Menuda porquería.

Esto no va a ser fácil.

-Escribir una novela... una buena novela tiene que ser...

...muy complicado. Vamos, para mí imposible.

Pero tú lo vas a conseguir.

-Pues no sé, eh, no sé si voy a ser capaz.

Veo el folio en blanco y me quedo paralizada.

Sólo pensar que lo tengo que llenar de palabras, de ideas, de vida,...

...se me cae el mundo encima.

-¿Tienes claro lo que quieres contar?

-Sí, cuando le presenté el argumento al editor sí,...

...pero ahora a la hora de la verdad...

...al tener que escribir que quedo muda.

-Cristina, y digo yo, porque a lo mejor es una tontería...

...lo que te voy a decir; ¿pero no te iría bien desarrollar mejor...

...todo el argumento antes de ponerte a escribir?

-Si tengo un montón de ideas apuntadas.

Y he repasado una y mil veces lo que pasa, pero...

Ahora cuando tengo que escribir me parece todo muy poco...

...consistente, muy artificial. Como si no tuviera nada que contar.

Me temo que lo que escriba no va a interesar a nadie.

-Claro que sí. Tus cuentos han ganado premios...

...porque han gustado y han interesado...

...y a ese editor le encantó...

...la idea que le propusiste para la novela.

-Sí. Pero tengo mucho miedo.

Me siento incapaz.

-A mí me pasó igual en mi primer juicio.

Pensaba que no podría abrir al boca cuando el juez me diera...

...la palabra. Tenía sudores, temblores, estaba mareado...

...y estaba a punto de salir corriendo cuando de repente...

...alguien me empujó al centro de la sala y tuve que actuar.

-¿Y actuaste?

-Sí, sí. Defendí mis argumentos y seguí la causa.

Al día siguiente no hizo falta que nadie me empujase.

Y hoy día... es una rutina.

-Yo no sé si voy a ser capaz de superar el miedo.

-Claro que sí, todo es empezar. Ya verás que cuando termines...

...esta primera página el resto te vendrán mucho más rápidas y mejor.

-Cariño... Has sido capaz de volver...

...a entrar en la habitación sólo para consolarme.

-Eeeh... pues sí, y no ha pasado nasa, ¿verdad?

-No.

-Porque yo me he enfrentado a mis miedos...

Y ya verás que cuando tú te enfrentes a los tuyos...

Todo fluirá.

Cuando llegamos allí la pobre se empieza a poner enferma...

Hola, Ángel. Buenas noches. -Buenas noches.

De repente se empieza a marear...

...hasta que se cayó redonda al lado de la piscina de formol.

Y el profesor sólo dijo: "No, es que el formol huele muy fuerte".

-Qué bruto. Pero no se daba cuenta de que se estaba poniendo mala.

Qué va. No, no, para él estar al lado de un cadáver...

...es como el que está comiendo pipas.

-Yo también me desmayé con mi primer muerto.

¿Sí? -Menos mal que estaba sentada.

-Bueno, parece que todo vaya sobre ruedas, ¿no?

-Sí. Doña Lourdes es una mujer muy simpática.

Y es muy buena conversadora. Y además muy valiente.

Sí, ella opina lo mismo de ti.

-Tiene un mérito increíble porque lejos de acobardarse...

...con su dolencia se enfrenta a ella con la mayor entereza.

Es una delicia poder ayudarla. Sí.

-¿Ves, Mauricio? Si sabía que iban a hacer muy buenas migas.

Y además, Lucía está sacando lo mejor de tu madre.

-Pues con su permiso me voy a retirar.

Ha sido un día lleno de sorpresas. Muy bien.

¿A qué horas vas a pasarte mañana por casa?

-Pues en cuanto deje aquí preparado el desayuno.

Sí, cuando tú quieras. -Muy bien. Buenas noches.

Adiós. -Buenas noches.

Aay... Al final te has salido con la tuya.

-¿Y qué, hay alguna pega, ha salido algo mal?

No, todo fantástico. Eso sí, hemos mentido como bellacos.

-Pero esas son mentiras piadosas, Mauricio.

Y esas, el Señor, te aseguro que las perdona.

Y tu madre en cuanto le coja cariño a Lucía, también.

Pero qué cara tienes, mentiras piadosas.

Madre, por Dios. -Gracias a eso estás viendo...

...la luz, ¿no? La verdad es que estoy contento.

Y no las tenía todas conmigo. -Entonces no te quejes.

¿Ves como todo tiene su punto de inflexión?

Sí. Me voy que tengo a mi madre esperando.

Hasta mañana. -Mañana hablamos.

-Sí, hija, cómo son las cosas, nosotras aquí tan panchas...

...de charleta y Marcelino y Pelayo corriendo como conejos...

...a la madriguera para que no les comiera el león.

Y total para nada porque el león no apareció, evidentemente.

Bueno, y aunque hubiera aparecido,...

...dicen que estaba desdentado el pobre.

Marcelino y tú sois muy diferentes, ¿verdad?

-Bueno, como el día y la noche, hija.

Pero sin embargo os entendéis.

-Bueno, sí, según cómo lo mires, porque nos pasamos el día...

...discutiendo, pero es verdad...

...que como nos queremos tanto podemos con todo.

Bueno, y te diré que muchas veces yo provoco esas peleas, sí.

Porque las reconciliaciones tienen su miga.

Sí. Está claro que el amor lo puede todo.

Pero siempre es más fácil cuando encuentras a alguien...

...con quien te puedes entender y con quien coincidas.

-También puede ser un aburrimiento eso, eh.

No sé, yo por ejemplo en mi caso pues uno pone la relación...

...lo que el otro no tiene. También dicen que los extremos...

...se atraen y se complementan, que es lo más importante.

Mientras haya amor...

-Hija, es que si no hay amor, apaga y vámonos.

¿Pero bueno tú por qué me estás preguntando todo esto?

Tú también te llevas muy bien con Héctor, ¿no?

Sí. Sí, sí, sí. No sé si somos parecidos, pero sí,...

...nos entendemos muy bien.

-¿Y entonces?

¿Que me lo preguntas por...

...por Alfonso y Ana?

¡No! No, no... Lo digo por mi madre.

Porque seguro que va a ser muy feliz con Simón.

-La buena de Carmen. Ojalá, porque es la que más...

...se lo merece. Bueno, cariño yo me tengo...

...que ir que es tarde. Sí.

-A ver si tengo suerte y Marcelino y Pelayo han recogido...

...El Asturiano y nos vamos a casa que no hace noche...

...para andar por ahí, ¿verdad? No.

-¿Y tú qué, no te vas? Sí, termino el dobladillo...

...y ahora enseguida me voy. -Muy bien.

Pues hasta mañana, cariño. Adiós. Descansa.

-Tú también. Adiós. Adiós.

Ana... ¿tú te das cuenta de cómo han cambiado las cosas?

Vamos a ser mujeres casadas.

¿Quién nos lo iba a decir?

Casadas y felices.

¡Juntos, los cuatro!

Ana quería decir...

Juntas las dos.

Y no juntos los cuatro.

Por eso nunca ha querido a Alfonso.

-¡Oye, tú!

¡Hola! -¿Yo?

-Sí. ¿No te acuerdas de mí?

-No. -Sí, mujer,...

...del dispensario de Ángel.

-A lo mejor debería haberla visto más adelante cuando la obra...

...estuviera más rodada. Porque, por ejemplo,...

...el elenco cada día está mejor y hemos quitado de donde sobraba.

Se han abreviado las pausas. -La obra me ha gustado muchísimo.

Desde luego no deseo perjudicarle. Quiero la separación...

...pero no a costa del bienestar de Alfonso.

Ya le he entregado una importante suma de dinero.

-Bueno, ¿qué, que vas a comprar? -Sí, sí, voy al mercado.

-Bueno, eso significa que te has quedado por aquí.

¿Que ayudas a Ángel en el dispensario?

-Bueno, estoy fuera, me ha conseguido trabajo.

-¿Te apetece un café? ¡Pero qué haces, madre!

Déjame, déjame, por favor. ¿Dónde está Lucía?

-Ha ido a la compra la he mandado yo.

Siéntate. -Me apetecía traerte un café.

Muy bien, pero siéntate. -Sí, que me puedo sentar sola.

-Me está costando muchísimo escribir.

De hecho he tirado todo lo que he escrito.

-Pero es que escribir no se puede hacer...

...a la voz de ar como en el Ejército.

Si quisiese aceptar la dirección de la sucursal...

...que tenemos prevista abrir en Bilbao.

-¡Hombre! Al final te has decidido.

Pensaba que habías abandonado el proyecto.

Ya sé que desde el punto de vista empresarial no es muy buena idea.

Sin embargo, desde el personal...

Oye, ¿estás contenta con Lucía?

Porque si no, buscamos a otra persona.

-No, qué va, estoy muy bien.

Oye, una cosa, ¿es guapa Lucía? Y qué más da.

-Pero, hijo, no me contestas.

-Pero los demás soy una escritora y yo... por un momento...

...también me lo he llegado a creer.

¿Pero y si no lo soy?

-Hombre, pues por lo de la separación, como comprenderás...

-Sí, no, comprendo todo perfectamente.

Lo que no entiendo, Ana, es qué hace este hombre aquí.

-Alfonso, yo te lo puedo explicar todo.

Si te sientas tranquilo y me escuchas, eeeh...

-Tranquilo.

¡Tú quién coño eres para decirme a mí que me tranquilice, eh!

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 178

14 may 2010

La bofetada de Alfonso a Ana ha causado malestar en Teresa y Héctor, quienes, cada uno por su cuenta, reprenden a un desaforado Alfonso. Tras mucho meditar, Teresa cae en la cuenta de que quizá Ana no se casó con Alfonso por él, sino por ella. Ángel tiene la solución a los problemas de Mauricio para cuidar a su madre y sigue insistiendo en que Lucía es la mejor solución, pero Mauricio no lo tiene claro. Ángel de todas formas hace la prueba y de momento resulta ser un éxito. Rosa ve con alegría cómo en una revista las citan entre las actrices con futuro y se crece y vuelve a pensar en que tarde o temprano montará su propia compañía. Doña Adela advierte a Salvador sobre el futuro de Cristina: quizá haberla puesto a ella como autora de `El diablo bajo la cama¿ no haya sido buena idea, la obra esconde mensajes que pueden perjudicarla. Cristina siente el miedo al papel en blanco y tiene dificultades para comenzar su novela.

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