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Transcripción completa

-Podemos hacer lo que hemos hecho ahora o escribirlo juntos.

-¿Tú crees, juntos?

-Claro, juntos, ¿por qué no?

Podría ayudarme a forjar mi propia carrera.

Hay que estar muy compenetrados para hacer eso, ¿no?

-Desde luego si trabaja en mi compañía es que sirve para ello.

Para trabajar me refiero.

No pasa desbancarme. (RÍE)

Podemos reírnos, Héctor, pero no me negará...

...que es algo trágico.

-¿Y esto qué es? ¿Masa? -Chis. Sí, de miga de pan.

Pero no grite que no quiero que se entere nadie.

-Que no se enteren. Pero si ya lo saben todos.

El de los ultramarinos, el de la ferretería.

Lo saben porque todos se han puesto a hacer un belén.

-Lamento, eso sí, que esto no haya servido para nada.

-Se equivoca.

He cumplido la última voluntad de mi hermana.

-Además, si me ponen un contrato delante no sabría que decir.

-Si ni siquiera es asunto tuyo imagínate mío.

-Me haría mucha ilusión que vinieras y compartir esto contigo.

Quiero que todo el mundo sepa...

...que eres mi marido. Si tú no vas yo no voy.

-No debes crearte tus propios obstáculos.

La vida de un médico es incompatible con la de una actriz.

El que me lloraba lastimero pidiéndome otra oportunidad.

-Bueno, intenta contármelo con objetividad, por favor.

Estoy siendo objetiva, Héctor. Prometió que no se marcharía...

...de allí hasta que estuviese curado.

-Y le has dicho que puede recaer, claro.

Más todavía. Le he obligado a encerrarse en su habitación.

-Oye, ¿los del Cascabel también? -Sí, ya se están pertrechando...

...para empezar el combate...

...como de costumbre. -¡Lo sabía, lo sabía!

Héctor, que Alfonso ha estado a punto de morir...

...y morirá si vuelve a recaer.

-Esperemos que eso no pase. Entre todos podemos solucionar...

¡No! No quiero que Carmen y Teresa intervengan aún.

-A partir de ahora eres mi representante literario, mi agente.

Fíjate tengo una obra en cartel y un agente. Qué más puedo pedir.

Bueno, arréglate que no tenemos tanto tiempo.

-Que Manuela Sanabria ante esto no se va a amilanar.

Así que venga, tú también, a hacer figuritas. ¡Venga!

-¡Cómo que yo! ¿No lo van a hacer las niñas?

-Pero con una ayudita.

Muy bien, ahora mismo vamos para allá. Gracias.

-¿Qué te ha dicho?

Alfonso está en casa borracho como una cuba.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Ya, sí, sí. Estoy en tu casa. Ya lo sé, Ana.

¿Y qué? Este es mi coñac... -¡Eh, eh, eh!

-Héctor, no me toques. -No te toco, pero tranquilízate.

Gracias, Héctor. Déjanos solos, por favor.

-¿Estás segura? Completamente.

-Y tú cuidadito con lo que haces.

-Bueno, sí. -¿Estamos?

-Perdóname, Ana.

Lo siento.

Te perdono.

Ahora quiero que te sientes y que me escuches.

Siéntate, por favor, Alfonso.

Sólo te lo voy a decir una vez.

Y no quiero discutir.

Nuestro matrimonio se ha terminado.

-¡Estela! Qué alegría verte. -¡Cristina! ¿Qué tal?

-Muy bien. Te acuerdas de mi marido, ¿verdad?

-Encantado de verla una vez más, Estela.

-Igualmente. -Él es Diego Zabaleta, editor.

-Encantado. -Encantada.

-Estamos hablando de la posibilidad de escribir una novela...

...en un ambiente similar al de la obra.

-Qué maravilla, será preciosa.

¿Y usted también está hablando de esa novela?

-Él es mi agente literario.

-¿Ya han llegado al punto del contrato?

-No, aún siguen con propuestas literarias arriba y abajo.

-Aah. Con lo cual intuyo que un abogado como usted...

...debe aburrirse muchísimo. Pues sí, la verdad.

-Si es lo que yo sigo, los escritores están muy bien...

...para leerlos, pero cuando de ponen a hablar de sus cosas.

-Eso es cierto. -¿Y por qué no se queda aquí...

...y charlamos un rato y nos tomamos una copa?

-Eh, bueno... -Sí, sí, charla un rato con ella.

Si hablamos del contrato o de términos financieros te aviso.

-Está bien, tomaremos algo. -Muy bien.

-Ay, qué vergüenza, hijo. Mira que quemarme ahora.

No le des más vueltas, madre, no te preocupes.

-Es que es un accidente tan tonto. Iba a calentar un poco de leche...

...en un cazo y cuando ya creí que estaba caliente...

...y la cogí y he calculado mal.

Lo que no entiendo es que tengas que calentarte tú...

...la leche teniendo una enfermera.

-Ay, hijo, pero es que no quiero ser tan inútil.

Estoy ciega pero aún me puedo valer.

¿Y qué pasa conmigo, tengo que estar toda la vida preocupado?

-Ah, ¿y yo, no te preocupo yo?

Que estoy todo el día sentada como un vegetal.

Venga, va, no exageres, madre.

-¿Qué crees que me pasaría si no hiciese algún esfuerzo...

...para valerme por mí misma, eh?

Pues a los cuatro días estaría muerta.

¿Eso tampoco es exagerar, no? -Pues no, no.

De acuerdo, ya está. De acuerdo con que te tienes...

...que valer tú misma, ¿pero no puedes hacerlo poco a poco?

-Ah, y calentar un poco de leche te parece ir deprisa, ¿eh?

Ay, madre, si a mí me parece muy bien que te lo hagas,...

...pero lo que tienes que hacer es... no sé, contar...

...con la ayuda de algún profesor, alguien que ayude...

...a las personas con tu problema a valerse.

-Mi problema es que estoy ciega, dilo claramente.

Que sí, de acuerdo, estás ciega, pero eso no invalida lo que digo.

-No nos podemos permitir...

...más dispendios. ¿Ya no te acuerdas que era yo la que...

...llevaba las cuentas de la casa, la consulta?

Sí, pero ahora las llevo yo, no te preocupes, por favor.

-Aunque las lleve el ministro de hacienda,...

...donde no hay no se puede sacar. Si fueras otro tipo de médico.

¡Ay, madre, por favor! -No, hijo, no.

No, si yo estoy muy contenta de cómo eres hijo.

Pero tienes que reconocerlo, la mitad de tu trabajo...

...lo haces de balde. Eres demasiado generoso.

Bueno, pues si ese es el problema a partir de ahora...

...cobraré todas mis consultas. Pero te voy a poner un guía,...

...un lazarillo o como se llame. -Ay, por favor, Mauricio.

-Pues creo que voy a tomar un güisqui.

Un güisqui solo, por favor. como siempre.

Así celebramos el éxito del estreno.

Casi no pudimos estar juntos. -Ajá.

-¿Usted qué toma? -Otro para mí, por favor.

-¿Qué ocurrió? Que me comentaron que sufrió una indisposición...

...y tuvo que marcharse a casa. -Cabe decir que la obra...

...me gustó muchísimo y su interpretación fue excelente.

-Gracias, muy amable.

Pero...

-Pero en un momento dado empezaron a venirme ciertos recuerdos...

...desagradables y un fuerte dolor de cabeza.

-Qué lástima. Le echamos mucho de menos.

El que disfrutó de lo lindo fue su primo Salvador.

Estaba tan contento con Cristina y con el éxito de la obra.

-Sí. Él también es un poco literato.

-Las novelitas, ¿verdad? -Exacto.

-Ah, chin, chin.

-Vaya, parece que Cristina...

...haya terminado. -Sí.

-¿No has llegado a un acuerdo?

-Al contrario, me ha encargado mi primera novela.

-¿Has firmado algo? -No, no, no.

Tranquilo, no he firmado nada. Primero tengo que escribir...

...un argumento y cuando lo presente ya hablaremos de contrato.

Ahora tenía otra reunión, por eso se iba.

-Qué maravilla. Enhorabuena, Cristina.

-Muchas gracias. -Enhorabuena, cariño.

-El éxito te persigue, te lo dije. -Ojalá.

-¿Nos vamos? -Sí.

-Cóbrese, por favor. Y tenga, quédese con el cambio.

-Ya hablaremos más tranquilamente. -Claro.

Me alegro de verte. -Igual.

-Hasta otra. -Encantada.

Qué gran pareja.

Peculiar, pero... es una gran pareja.

-En cuanto alguien te cuenta sus miserias ya no le cobras.

Si es que eres un pedazo de pan. Ay, qué va a ser de ti, hijo mío.

Ahora que yo... no te puedo ayudar.

¿Qué va a ser de mí? Pues nada, te echaré mucho de menos...

...en la consulta pero me apañaré. -Y hasta ciega puedo ver...

...mejor que tú el egoísmo y la maldad de la gente.

Tú no conoces a las personas. Bueno, ya aprenderé, madre.

-¿Sabes una cosa? ¿Qué?

-Que sin lazarillo o con él...

...yo no me voy a dejar vencer. Muy bien.

-Adiós. -Hasta luego.

-Adiós.

-Si ya sabía yo que os ibais a quedar chupiteles ahí afuera.

-Pues sí, la verdad es que hace un frío ahí.

Oye, Manuela, igual no nos salen buenas figuritas por el frío.

-Igual. A ver la tuya. -Mira, es un buey del belén.

-Pero si parece un caracol.

-¡Cómo que un caracol! A ver qué has hecho tú.

-Yo, mira, el Niño Jesús en su cunita y todo.

-A ver. Pero bueno, si parece una tortuga, por el amor de Dios.

Dice que es el Niño Jesús.

-De verdad, qué desastre, esto es un desastre.

-Pues la verdad es que sí.

Y si nos cuesta a nosotros imagínate a las niñas.

-No sé, parecía muy fácil cuando lo hacían las monjas de la catequesis.

-Ah, o sea, que tú habías practicado para hacer esa boñiga.

-Fíjate tú de qué me ha servido.

Va parecer un belén de marcianos. -O de babosas.

Pues me hubiera gustado quedarme, pero me tengo que ir con mi madre.

Tengo que ayudarla a entrenarse porque está empeñada en seguir...

...haciendo lo mismo que hacía.

-Sufrir ese tipo de enfermedades es una desgracia, Mauricio.

Pero más aun en el caso de tu madre si no se tiene resignación.

No, no, qué va, si está muy resignada.

Si es la que me anima a mí. Pero está empeñada en hacer...

...exactamente lo mismo y es imposible.

-Bueno, tampoco seas tan tajante. Seguro que hay algo...

...que pueda hacer. Cocinar, por ejemplo.

Ya se ha quemado. -Vaya, lo siento.

No, ha sido poca cosa.

-Mira, Lucía, por ejemplo. Lucía se desvive por ayudar.

Y desde que está aquí colaborando con nosotros está mucho mejor.

Seguro que hay algún quehacer que tu madre pueda.

Ya la buscaré algo. Y me alegro de lo de Lucía.

-Ah, por cierto. Le he adjudicado el cuarto que hay al lado...

...de la cocina, para que tenga un poco más de independencia.

Muy bien. -Porque como siga así...

...va a resultar imprescindible. Ojalá.

Bueno, yo me tengo que ir.

Bueno, hasta la vista, Lucía.

-¿No se queda hoy el doctor?

-No. Y ya le duele, Lucía. Pero es que tiene...

...a su madre enferma. -Cuánto lo siento.

-Es una grandísima persona.

Hace mucho por este dispensario.

-Usted también lo es.

-Bueno, pero nosotros somos personas diferentes, Lucía.

Nosotros somos personas solitarias.

Al fin y al cabo esta es nuestra tarea.

Pero Mauricio, no, Mauricio sacrifica muchas cosas por venir...

...aquí. Para empezar su dinero, y luego su tiempo.

Ayer, por ejemplo, tenía un compromiso social muy importante...

...y prefirió quedarse aquí cuidando de ti.

No lo dudó ni un momento. Para él tú eras más importante.

-Yo espero, hijo, que los del Cascabel tengan la misma pericia...

...que nosotros para hacer belenes, porque si no estamos apañados.

¿Por qué no habéis usado arcilla?

-Pues porque primero de todo hay que comprarla.

Y segundo está muy visto.

-¿Sabéis cómo van a hacer el belén los de la ferretería?

Con tornillos, arandelas y tuercas.

-¡Anda, qué listos! Utilizando sus materiales.

Es que nosotros podíamos haberlo hecho con botellas.

Por ejemplo, esa, la de pacharán esa para San José.

Luego, la del anisete, que es más pequeña, para la Virgen María.

Y luego para Jesusito pues un botellín de cerveza.

-Anda, no seas majadero.

-Te recuerdo que esto es un concurso de belenes,...

...no una copia de casa de fieras.

-Bueno, no hace falta que se burle.

-No, hay que verle. Cuánto habla, cuánto habla...

Seguro que se pone a modelar y no hace ni un balón de fútbol.

-¡Pero cómo que ni un balón! ¡Qué sabrás tú!

¿Vas a enseñarme a freír huevos o qué?

-Ni un balón de fútbol. ¿Y qué hace con las manos escondidas?

Que me está dando miedo. ¿Qué hace? -¿Quieres saberlo?

-¿De verdad que sí? -Digo yo. Sí.

-Pues verás, mira. -Madre mía.

-He aquí un pastor con su cayado.

¿Qué?

-¡Coño!

¡Es precioso!

-A ver... -Mira qué bonito, Manuela.

-¡La madre que me parió! Pero si es usted un artista.

Bueno... ¿era buena o no era buena lo de mi idea del belén...

...de la masa de pan?

-Tuyo nada, Manuela. Es todo mérito de mi padre.

-Bueno, pues que haga el resto del belén.

Sí, suegro. Yo al Asturiano ya lo he inscrito,...

...no nos podemos echar atrás y menos después de esto.

-Un momento, morena, que en el catecismo de mi cofradía...

...no viene que tenga que hacer belenes y menos a verlos.

-Suegro, usted a callar y amasar. -Padre, usted a callar y a amasar.

Manuela, he tenido una idea muy buena, vente para la cocina.

-Pero quién me mandaría a mí.

-Buenas noches. Con Salvado Bellido, por favor.

Sí, sí, ya sé que es tarde.

Pero es algo urgente.

Gracias.

¿Sí? ¿Quién es?

-Hola, soy yo.

¿Ha pasado algo?

-No, no, no. ¿Estabas acostado?

No, todavía no. Escribía.

-No puedo dormir.

Te veo constantemente.

Lo veo como estábamos esta mañana.

Chis. Es suficiente.

Habíamos dicho que lo olvidaríamos.

-Me siento culpable.

Hablaremos. -¿Mañana?

Mañana.

-Abel no se lo merece. No.

No se lo merece.

-Buenas noches.

Buenas noches.

Portazo.

Portazo. ¿A qué vienen esos portazos?

Que vas a tirar la casa.

Portazo.

-Doy portazos porque tengo que ir de un cuarto a otro...

...para cambiarme de ropa.

Si estuviera en el dormitorio esto no pasaba.

Di orden a Dionisio para que trasladara tu ropa...

...a la habitación de invitados. -Pues no ha llevado toda.

-¿En esta casa qué pasa, no se desayuna ya o qué?

Claro que sí. Si quieres desayunar lo puedes hacer en la cocina.

He dicho que te lo pongan allí.

-En la cocina desayunas tú, señorita.

Y yo me voy al Asturiano donde me tratan con respeto.

-Estos pendientes son un engorro. No se me ajustan bien.

¡Huy! ¿Ves?

Ya se me han caído.

-¿Y por qué te los pones?

-Pues porque son muy bonitos y muy originales.

Y porque fue un regalo tuyo.

Me los regalaste el año pasado por mi cumpleaños. ¿No te acuerdas?

Que los vi en un escaparate y tú no me dijiste nada...

...y me los pusiste debajo de la almohada.

-Sí, sí.

-Tengo que llevarlos a que los ajusten.

Huy, qué tarde se ha hecho.

Se me han pegado las sábanas.

¿No me has oído esta noche?

-No, he dormido muy profundamente.

-Qué envidia. Yo no he parado de dar vueltas.

No sé si es que me sentó mal la cena o es que sigo nerviosa...

...por lo del estreno. Vete a saber.

¿Has desayunado ya? -No, pero es igual.

-Cómo va a ser igual, cariño. Anda, tómate por lo menos...

...un café con leche. ¿Te lo preparo?

(SUSPIRA)

-¿Qué pasa, cariño?

-Me duele la cabeza... Aah...

-Bueno, pues entonces te preparo una infusión...

...y te tomas un analgésico. -Ya se me pasará.

Portazo.

-¿Dónde está el dinero? No hay dinero.

-¡Cómo que no hay dinero!

Lo que has oído, que no hay dinero.

-¡Pues necesito mi dinero! Pues ese es tu problema.

-¿Qué pasa no hay amor y no hay dinero ya o qué?

Alfonso, si estuvieras en el sanatorio tendrías todo...

...lo que te hace falta...

...y no necesitarías dinero. -¡Vete a la mierda!

Hola, soy Ana Rivas.

Quiero hablar con el director, por favor.

-Qué jaleo tenían los vecinos ayer.

¿Se les ha vuelto a oír?

-Esta mañana no.

-No sé por qué sería, pero Alfonso no dejaba de gritar.

Menos mal que luego llegó Ana y se calló.

-Ese muchacho no está bien.

-No, no, no está bien.

Desde que perdió ese título empezó a tener problemas.

¿Y tú cómo te encuentras?

-Ya te he dicho que estoy bien, sólo me duele la cabeza...

...porque estoy un poco resfriado.

-No, no, no me refiero a eso. Me refiero...

A tus preocupaciones.

Ayer entraste en el cuarto.

Eso significa que lo vas superando, ¿verdad?

-Te aseguro que todo aquello no me preocupa en estos momentos.

-¿Crees que ya no vas a tener que ir al psiquiatra?

-Cristina, no tengo ganas de hablar de eso ahora.

-¿Y por qué no?

-Porque no me puedo entretener. Tengo que ir al despacho.

Timbre.

-Debe de ser Salvador.

Ayer lo llamé porque tengo que hablar con él.

Hola. -Hola.

-Es que si no dónde iba a estar.

-La verdad es que a quien se le diga teniendo una casa como tiene.

-Oye, Manuela. ¿Has visto que ha hecho todas las figuras del belén?

-¡Ahí va! Pero bueno, qué preciosidad, a ver.

Mira, Marcelino, mira lo que ha hecho tu padre, qué manos tiene.

-Es precioso. ¿Has visto el asno este o lo que sea?

Es una maravilla. ¡Joder!

-¡Qué maravilla! Si es un artista. -Padre.

-Suegro. -Padre, padre.

-¿Ya es hora de cenar?

-Huy, de cenar dice, será de desayunar.

Que se ha quedado dormido en El Asturiano.

-Coño, pues es verdad. Contad las dichosas figuras.

Ay, cómo tengo los riñones.

-Cómo los va a tener, suegro, si se ha quedado dormido.

De todas formas no le voy a decir nada.

Porque es que qué figuritas me ha hecho usted, qué preciosidad.

-¿Os gustan? -Joder.

-Cómo no nos van a gustar si son una preciosidad. Maravillosas.

-De verdad que no me cuesta tostar un poco de pan...

...y preparar café para todos.

-Para mí no, gracias. Ya te he dicho que no quiero...

...tomar nada. Por mí tampoco te molestes.

Acabo de tomar un café en la pensión.

-Pero si siempre te estás quejando de que allí te ponen achicoria.

Sí, y hoy también. Pero no me apetece tomar nada más. Gracias.

-Bueno, pues entonces no prepararé nada.

¿Y tú, te vas a quedar sin desayunar?

-Luego tomaré algo. Me apetecía que desayunáramos los tres juntos.

Pero si ninguno quiere. -En fin...

Yo me marcho, tenéis muchas cosas de qué hablar.

-No, cariño, si tenemos que hablar de la novela que me han encargado.

¿Por qué no te quedas y nos das algunas ideas...

...sobre cómo enfocar el contrato? ¡La novela!

-Sí. Ayer me llamaron de una editorial a hilo del éxito...

...de la obra y me han encargado... que escriba una novela.

Ahora te lo cuento. -Vaya...

Os veo muy liados, y yo por mi parte hasta que no tengas...

...el contrato encima de la mesa no tiene sentido que participe...

...en todo esto. -No, pero nos puedes decir...

...qué cláusula es la más importante o qué condiciones.

-Que el editor os haga la propuesta.

Luego ya veremos. Me voy.

-Pero... cariño, cómo te vas a ir a trabajar con ese dolor de cabeza.

-Tengo mucho trabajo.

-Ya, pero no puedes trabajar con dolor de cabeza.

-Ya estoy acostumbrado. Nos veremos a mediodía.

Adiós.

-Para que te des cuenta de las manos que tiene tu padre.

Y eso que yo soy republicano, eh.

-Oiga, suegro, a quien no veo yo es a la Virgen y a San José.

-Porque no miras, morena.

Aquí está la Virgen y está San José.

-¿Esta es la Virgen, la que está haciendo calceta?

-Claro, hija, sí. Está haciéndole unos patucos al niño.

-Pero cómo unos patucos. Pero cómo se le ocurre poner...

...a la Virgen haciendo calceta y San José de cháchara...

...con los amigotes. -San José se está fumando...

...un pito con los camaradas.

Porque según dicen las crónicas bíblicas él era como...

...muy de pueblo, muy campechano, muy buena gente.

-¡Tú has visto lo que está diciendo tu padre!

-Oye, Manuela, las cosas son así. Mi padre ha hecho...

...una interpretación de belén muy abierta.

-Interpretación de qué. Que no podemos mostrar...

...un belén con la Virgen haciendo calceta y ahí San José...

...de charleta con los amigotes.

-Te recuerdo que fueron los egipcios los que nos enseñaron...

...a tejer. Le he estado dando muchas vueltas porque no sabía...

...si poner a la Virgen haciendo calcetas o una toquilla.

-¡Pero por Dios bendito! -¡No seas tan rancia, mujer!

Hay que ser más original. -Pero que una cosa es ser...

...original y otra ser un sacrílego.

De verdad, que siempre me hace lo mismo.

Ahora, voy a la cocina a coger más migas de pan...

...y quiero que me haga un belén como Dios manda.

Uno que se pueda enseñar. Dile algo a ti padre.

-¡Exagerada!

-Oiga, padre...

La Virgen haciendo calcetas...

Yo sé que es un homenaje a mí.

Y a mí esto me emociona mucho.

-Que sí, hombre, que sí.

-¡Esta me la pagáis, eh!

-Bueno, ¿qué?

-¿Qué? Nada, nada, no me dan dinero.

Pero bueno, tranquilo. Confía en mí, coño,...

...que tengo gente de confianza que me puede dar dinero.

De verdad, así que... Dame lo que te he pedido.

-Olvídate, si no hay dinero, no hay de lo otro.

-Cómo que me olvide, joder. ¡Pero tú eres gilipollas!

Te estoy diciendo... -¡Alfonso, apártate! ¡Aparta!

-¡Qué! -¡No!

-Es una propuesta muy interesante.

El editor, Diego Zabaleta, me ha dicho que le presente...

...un argumento similar...

...al de la obra de teatro. Ya.

-Pero me imagino que no pasa nada si quieres escribir...

...sobre cualquier otra cosa.

Económicamente no me ha presentado ninguna propuesta,...

...pero me ha dicho que está en condiciones de ofrecerme...

...un acuerdo ventajoso.

¿Y a ti, te gustaría?

-Hombre, sí, con estas condiciones sí me gustaría colaborar con ellos.

Bueno, que colaboráramos.

¿Y por qué quieres que escriba yo la novela?

La oferta te la han hecho a ti, ¿no?

-Sí, pero los dos sabemos por qué.

Tú eres el autor de la obra.

Yo sólo he puesto el nombre al final.

Pero aunque así sea...

La oferta no te la han hecho solo por el éxito de la obra.

También son conscientes...

...que una mujer escritora tiene un gran atractivo para el público.

Por eso quieren que escribas para ellos.

-Pero tú eres el autor de "El diablo bajo la cama".

Y además, yo no soy quienes ellos creen que soy.

Y esa calidad literaria que se me suponen en realidad es tuya.

¿Y crees que tú no la tienes? ¡Claro que la tienes, Cristina!

He leído tus cuentos. Y además hemos trabajado mano...

...a mano en la escena de la obra que tuvimos que corregir.

Tienes mucho talento, Cristina.

Aprovecha esta oportunidad. Escribe tú la novela.

-Te agradezco que seas tan considerado y me cedas...

...la oportunidad de escribir la novela, pero...

No, no puedo aceptarlo.

¿No te gustaría? -Sí, claro que me gustaría.

Es muy sueño escribir una novela, pero...

Pero cuando sea por méritos propios.

No seas tan pusilánime. Aprovecha esta oportunidad.

Da igual el motivo por el que la vayan a publicar.

Lo cierto... es que la novela será verdaderamente tuya.

El público la juzgará.

Y tú sabrás si te aceptan o no.

-No. No, no me atrevo a hacer eso.

No estoy preparada. La tienes que escribir tú.

¿Y qué pasaría si la novela tuviera el mismo éxito que la obra...

...de teatro. ¿Qué tendrías que hacer entonces?

¿A cuántos sitios tendrías que volver a ir suplantándome otra vez?

¿Quieres volver a pasar por la tortura de tener que explicar...

...por qué has hecho lo que en realidad no has hecho?

-Esa gente es muy peligrosa.

Te hubieran metido un navajazo sin pestañear.

-Sí. Gracias, Diana.

-¿Le debes dinero o qué? Te buscará las vueltas.

-Que no, hombre, que no le debo dinero.

Que... no me han dando dinero en el banco para pagarle y...

Y no me ha dado lo que le he encargado.

-Sigues con eso, ¿no?

Pensé que habías ido a un sanatorio a curarte.

-Ahórrate el sermón, Diana, por favor, que bastante tengo en casa.

-No te voy a dar ningún sermón.

Pero es que tienes mucho que perder, Alfonso.

-Un poco tarde, ¿no crees?

Ya lo he perdido todo.

Si escribieras tú la novela...

Sólo tendrías que mentir una vez.

Al aprovechar la oportunidad que en justicia me pertenece a mí.

-Ya. Sólo esta vez, Cristina.

A partir de entonces... siempre que tuvieras que responder...

...por la novela como su autora...

...estarías diciendo la verdad.

Porque la novela...

...sería realmente tuya.

No más mentiras.

No más fingimientos.

¿No te gustaría?

-Sí.

Pero no me atrevo sola.

Si al menos tú me ayudaras o...

...estuviéramos juntos en esto.

¿Por qué me llamaste anoche?

¿Por qué me dijiste que viniera?

¿Sólo para preguntarme si quería escribir la novela?

¿Sólo para eso?

-No, no sólo para eso.

No puedo apartarte de mí.

-No, no podemos...

Me lo prometí.

-Que negro está todo, hija. No se ve nada.

Pues sí, esta mañana cuando he salido a por el pan...

...estaba el cielo negrísimo.

Seguro que esta tarde caerá un buen chaparrón.

Pero madre, póngase la luz, por favor.

-Si es que me da no sé qué gastar, hija.

Pero no diga tonterías, yo tengo la luz encendida.

-Bueno, la voy a poner porque esto está más negro...

...que la boca de un lobo.

Ahora que la veo planchando...

Debería ir preparando cosas para el viaje, ¿no?

-Mira, Teresa, deja el dichoso viaje.

Que cada vez que pienso en eso me da una desazón.

No, yo sólo le digo porque... como es un viaje tan largo...

...y es un país que no sabemos lo que tienen y lo que no...

...pues tendría que prepararse cosas,...

...o a lo mejor comprar lo que necesite.

-Sí, hombre, como para gastos estamos nosotras.

Si me llevara algo sería de lo que ya tengo, con eso me apañaría.

Pero bueno, que no me voy a ir. Así que ya está.

-Bien, compadres, orden y concierto.

No quiero aglomeraciones. Y una cosa que os voy a decir...

...a todos, las figuritas se ven pero no se tocan.

Una vez que las hayáis visto corréis la voz de que...

...en el Asturiano se ha hecho el belén con más tronío...

...que tiene incluso la Capilla Sixtina y si alguno dice...

...lo contrario le capo. ¿Estamos?

Suegro, ¿se puede saber qué hace aquí lloviendo con toda la gente...

...fuera y el bar vacío? -Estoy organizando la exposición...

...universal de belenes. Déjame hacer las cosas a mi manera.

-Pero si me parece muy bien, lo que es cerrar el negocio.

A ver si a cuenta del belén no vamos a hacer caja.

Así que métalos para dentro.

-A ver, un momento, atrás, atrás. Gracias, gracias.

-Marce. -¿Qué?

-Vengo de espiar el belén del Cascabel.

-Ah, ¿y qué? -Un fracaso, un fracaso.

-Si sabía yo que habíamos hecho un belén insuperable.

-Un fracaso el nuestro, padre. No sabe el belén que han hecho.

-¡De verdad! -Manuela, es un belén...

...impresionante. Han hecho un río y todo.

Un río que parece el Tajo. Con unos molinos que vamos...

...ni en "El Quijote". Y luego unas figuritas...

Son preciosas, van engalanadas con trajes... de unos colores.

Herodes... Herodes acojona.

Es que no me extraña que hiciese lo que hizo.

Te mete el miedo en el cuerpo. Luego, la vaca esa es preciosa.

El buey... el Niño Jesús con esos ojitos claros que le han puesto.

Es una maravilla de belén. No hay nada que hacer.

-Que siempre tengan que hacernos lo mismo los del Cascabel.

Ahora, que os digo una cosa, no me pienso calentar la sangre.

Que quieren tener un belén que parece...

...la película de "Quo Vadis" pues que lo tengan.

Nosotros a trabajar y santas pascuas.

-Chis, un momento, un momento, que no vamos rendir así como así.

-Qué frío hace. -Hay que pensar algo. Ya está.

-¿Ya ha pensado? -Sí, sí, verás.

¿A que a ellos no se les ha ocurrido iluminar el belén?

-¿Luces el belén? -Exactamente.

-Pues la verdad es que no. -Pues entonces lo que vamos...

...a hacer es llenar todo de luces.

Vamos, que haya más iluminación que en la verbena de la Paloma.

-Coño, eso está muy bien. Y a los del Cascabel que les den...

-Marcelino, que estás hablando del portal de belén.

-Bueno, perdona. Pero es que la idea es estupenda.

-Te voy a decir una cosa y el que avisa no es traidor.

Para poner las luces hay que ser un manitas.

-Sí, padre, pero que yo no sepa hacer figuritas con el pan...

...no quiere decir... que no me ha llamado Dios para la electricidad.

-Marce, para la electricidad tampoco.

-Como que no, Manuela, deja de sabotearme las ideas siempre.

Colabora con la familia. Todos para dentro.

Señores, a consumir. -Venga, al lío.

-Un chatito que hace mucho frío aquí, para dentro.

-Fuiste tú la que llamó al banco y les dijo que no me dieran...

...el dinero y me dejaste en ridículo delante de todos.

Lo he hecho por tu bien, Alfonso. -Pues no me cuides más, Ana.

Déjame en paz. Quieres ayudarme, ¿no?

Venga, pues dame mi dinero. ¡Dame mi dinero, Ana!

¿Para qué, para que vuelvas a comprar esa droga que te está...

...dejando como un guiñapo? ¿Pero es que no te ves, Alfonso?

¿No ves lo que está haciendo contigo?

-Mira, Ana, no me vengas ahora como que te importa.

Que ayer me dijiste bien claro que lo nuestro se había terminado.

Así que no me vengas con cuentos ahora que tú lo único...

...que quieres es verme hundido o tirado en la calle.

Alfonso, yo lo último que quiero es verte hundido.

Lo que ha pasado con nuestro matrimonio es una desgracia, sí.

Pero eso no significa que yo no me siga preocupando por ti.

-No, claro, y me ayudas. ¿Y cómo me ayudas?

Llamas al banco para que me den la patada bien fuerte en el culo.

Me preocupo por ti, Alfonso. Y me preocupo por tu futuro.

Incluso tengo planes para ti.

-¡Anda! ¿Ahora resulta que tenemos...

...planes de futuro? No.

He dicho que son planes para ti.

He iniciado las gestiones para comprar unos locales...

...en Bilbao. Voy a montar allí una sucursal...

...de los Almacenes Rivas y tú podrías ir como director.

(TOSE)

¡Abel!

¡Abel!

-Eh. Hola, Mauricio. ¿Qué tal?

-Perdona, no te había visto. Sí, ya te he visto que ibas...

...metido en tus pensamientos. -Sí, es verdad.

¿Qué tal, cómo estás? ¿Qué tal esos problemas...

...ansiedad, sigues yendo al psiquiatra?

-No, ya no hace fatal. Ah, me alegro, muy bien.

¿Y eso por qué ha sido?

-Pues verás... resulta que ya he descubierto el origen...

...de mis pesadillas y de mis visiones.

Vaya, eso sí que es una sorpresa.

No es sencillo encontrar la solución a problemas...

...de esa naturaleza. ¿A qué se debía?

-Es difícil de explicar. Yo aún estoy intentando comprenderlo.

Hombre, pues entonces igual te conviene seguir acudiendo...

...la psiquiatra porque él te ayudará a encauzar...

...eso sentimientos, a comprenderlos mejor.

-También me ayudaría que la actitud de ciertas personas...

...fuera distinta. ¿A qué te refieres, Abel?

-A gente muy cercana. Personas que me podrían haber...

...ayudado hace mucho tiempo y que al no decirme la verdad...

...hicieron que mis fantasmas creciesen..

...y se hiciesen más grandes.

Ya, pero eso se hace por ayudar, no se hace por lo contrario.

-Puede que en otros casos sea así, pero en el mío...

...las personas que me han mentido lo han hecho por su interés...

...y beneficio. Hombre, Abel, no sé...

No sé dónde puede estar el problema y creo que no te puedo ser...

...de mucha ayuda, pero no quiero verte así de taciturno.

Creo que lo mejor sería que acudieras al psiquiatra...

...porque él te ayudará a entender todo esto.

-Es posible, pero hoy no tengo fuerzas para nada.

No me extraña con el constipado que llevas y el frío que hace.

¿Por qué no te vas a casa, te tomas un vaso de leche caliente...

...y te metes en la cama? -Pues mira.

Tienes razón, es lo que voy a hacer.

Hasta la vista.

-Hasta pronto. Adiós.

(TOSE)

No te voy a dejar en la estacada, Alfonso.

-No, no me dejas en la estacada, me mandas a freír espárragos...

...directamentenada menos que a Bilbao. Cuanto más lejos, mejor.

Pero no te das cuenta de que es una salida profesional para ti.

-Ana, que yo soy boxeador.

Y como mucho cargo cajas en un mercado.

Con mi ayuda podrías dirigirlo sin ningún problema.

-Claro.

¿Qué pasa, Ana?

¿No crees que pueda volver a ser campeón, no?

Es inútil.

No quieres entender nada.

-No. No, no quiero entender nada.

Y como tampoco quiero seguir molestándote...

...he decidido que me voy a vivir con mi hermana.

No deberías hacer eso.

-¿Por qué no? Es mi familia y sí quieren que esté con ellos.

Harás daño a tu madre.

-Mi madre sí me quiere con ella, Ana.

No, tu madre esperaba que te hubieses curado.

Está angustiada por todo lo que te está pasando.

Soñaba con que volvieras restablecido y no,...

...has vuelto peor de como te fuiste.

¡Pero cómo piensas en presentarte así en su casa!

¿Qué quieres matarla a disgustos?

-Yo no sé lo que quiero ya.

No sé lo que quiero.

-Eh, padre, estoy inspirado.

¿Qué le parece el transporte de ganado?

-Como transporte no está mal.

Pero esto no va con los tiempos, Marcelino.

En aquella época no se había inventando el tren.

-Bueno, eso nunca se sabe. -¿Qué dices, Marcelino?

Hombre, si el tren se inventó en el siglo pasado.

-Quiero decir, padre, que ya lo sé, pero esto es arte.

El arte no se explica, se entiende o no.

Y yo lo que estoy haciendo es unir dos mundos.

El mundo de los trenes y el mundo de las ovejitas.

Y el que lo entiende bien y el que no también.

Y le digo otra cosa, cuando los niños del barrio vengan...

...y vean el tren se le van a poner los ojos como platos.

-Si tú lo dices, Marcelino. -Pues claro que lo digo, padre.

Que estoy en plan artista, las cosas como son.

Y no sólo se trata del tren, no sólo es la ovejita Berta;...

...es la fuente; porque esta fuente cuando esté iluminada...

...va a ser algo espectacular.

-No sé si va a ser buena idea mezclar electricidad...

...con el agua, igual pega un chispazo.

-Pero qué está usted diciendo.

Lo que hay que hacer es tener cuidado, controlar el asunto...

...de los cables, pero no habrá problema.

Y entre la fuente y el tren el belén nuestro será el mejor.

-Y hablando de cables, ¿los tienes todos controlados...

...para encender la fuente? -Sí, un momento. A ver...

-Ay, madre. -Sí, sí, ya estás, ya está.

No se va a ir, pero ya he pensado en el asunto.

-Pues claro que he pensado, hija.

Menuda aventura.

Y para aventuras estoy yo.

Pues sí, menuda aventura, madre.

Y qué bonito, empezar de nuevo una nueva vida.

-Aah... hija, no me lo pongas tan bonito que luego la vida...

...no es como una se piensa.

Sí, tiene razón. A veces las cosas no salen como uno piensan.

Pero eso no quiere decir que salgan peor.

También pueden salir mejor. ¿O no? Y usted lo sabe.

Simón la quiere bien.

Y usted a Simón.

Madre, es su oportunidad para ser feliz.

No la desaproveche.

-Teresa, yo ahora estoy muy preocupada por Alfonso.

Yo hasta que no le vea completamente recuperado...

...no puedo pensar en nada más.

Ya, ya lo sé. Pero la recuperación de Alfonso va a ser lenta...

...y usted no puede esperar tanto. Además, Alfonso me tiene a mí,...

...a Héctor, a... a Ana.

-Pero una madre es una madre.

Y cuando una madre sabe que su hijo la necesita no le va a dejar.

Ya lo sabrás en cuanto tengas a tu criatura.

¡Ay! -¿Pero qué ha pasado?

Pues no lo sé, se ha ido la luz. Voy a ver si es sólo aquí. ¡Ay!

Llaman a la puerta.

-Ana.

-Se ha producido un chispazo, un cable con el otro...

...y se ha ido la luz, efectivamente.

Pero lo bueno es que ha vuelto, que estamos todos bien...

...y para qué vamos a buscar culpables.

Creía que hoy tenías mucho trabajo.

-Cada vez estoy peor del resfriado.

Aaah...

-Abel, no te esperaba tan pronto.

-Y nada que resulta que hay una llamada en El Asturiano...

...que preguntan por usted.

-¿Y has preguntado quién era?

-No, han dicho que volverían a llamar.

-Un productor cinematográfico. -Sí, ¿no lo has visto?

¿Qué pasa? -Aaah...

¿No es increíble?

-Lo que es increíble es que te vuelvas loca sabiendo...

...la de hombres trajeados que van de productores queriendo...

...embelesar a las jóvenes...

...para metérselas en la cama. -Pero este no es de esos.

-En verdad nadie ha preguntado por usted. Han venido de parte...

...de Ana Rivas diciendo que vaya corriendo a los almacenes.

Hemos estado hablando. Le he dicho que lo mejor sería...

...que la escribiese ella. -Ajá.

Sí. Para ella es una gran oportunidad.

-Bueno, no será para tanto, Manuela.

-Y parece más, si dejaste a la mitad del barrio sin electricidad.

-No nos han linchado de milagro. -Exagerados.

-Pues nada, Héctor, ha pasado que aquí mi mujer me considera...

...un delincuente peligroso y pone a un ex compañero a vigilarme.

Creo que es evidente que tenía motivos para hacerlo.

-Oye, no entiendo nada. -Pues porque no quiero...

...que luego venga el tío Paco con las rebajas y te lleves...

...un disgusto. ¿No te acuerdas de la última vez?

-Dicen que las mejores historias salen de la propia vida.

¿No es así? Sí, así es.

-¿Y eso es lo que vais a hacer,...

...escribir una novela basada en hechos reales?

-Si tu madre y Teresa te vieran así se llevarían un gran disgusto.

-A ver, no te preocupes, hablaré con ellas.

Les explicaré... -¡Tú no vas a explicarles nada!

-Ellos también han puesto luces. Pero saben encenderlas.

-Vosotros sabéis que yo no soy muy amigo de la clerigalla,...

...pero os voy a decir una cosa: como los de El Cascabel ganen...

...el concurso me puede dar un paralís.

Jadeos.

¿Qué haces aquí?

¡Te has vuelto loco! -¡Déjala!

Le haces daño. -¡Abel, sal de aquí!

Disparo.

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 172

06 may 2010

Estela, sin querer, alimenta los celos de Abel. Se ha convocado un concurso de belenes en el barrio y Manolita se propone participar, pero el único que sabe hacer las figuritas con migas de pan es Pelayo, el más anticlerical de la familia. Ana anuncia a Alfonso su idea de conseguir la separación. Abel siente que algo está ocurriendo entre él, Salvador y Cristina, y a ello se le añade su zozobra tras el estreno de la obra de teatro. Deja a Cristina y Salvador teóricamente hablando de la novela, aunque no es verdad porque hacen el amor. A su regreso Abel descubre algún indicio pero calla. Ana está dispuesta a cortarle las alas a Alfonso. Como no puede encerrarlo en casa ni en el sanatorio, decide bloquearle cualquier posibilidad de obtener dinero. Alfonso intenta robarlo y le descubren. Los del Cascabel han hecho mejor belén que los del Asturiano. Para superar este hecho Marcelino decide poner luz a su belén y organiza un apagón en todo el barrio.

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