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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1483 - Ver ahora
Transcripción completa

Si no fuera porque no quiero influir en tu decisión,

insistiría para que te quedaras.

Usted siempre tiene una buena palabra para animarme.

No como su señora esposa.

Estoy convencido de que Rosina no te está diciendo la verdad.

Además, hemos venido para quedarnos.

-¡Ah! ¿De verdad?

Nosotros somos los emisarios de Bris & Holden Corporation.

-Nunca he estado casada.

Azucena...

-No, mira, déjalo. No te culpo por repudiarme.

Aurelio.

No puede ser.

Me gustaría que usted me diese la oportunidad

de poder pretenderla.

Aurelio, por favor.

No.

(Disparo)

(Disparo)

Marcelo...

-Señor, lo siento.

No podía tolerar semejante barbarie.

(MARCELO) ¡Rápido, manden ayuda!

¡Una ambulancia!

Mi señora está herida, muy grave.

Sí, en el principal de Acacias 38.

Gabriela... No digas nada.

Estoy bien, estoy bien.

Necesito que me traigas a Felipe.

Por favor.

Iré a buscarlo, señora.

Tranquila.

(Sintonía de "Acacias 38")

Tranquila, madre. Tranquila, tranquila.

Tranquila.

(Puerta)

Señor, por favor.

Rápido. Felipe.

Has venido.

Doña Genoveva, aguante, se lo ruego.

Ayúdeme, tenemos que taponar la herida

hasta que venga la ambulancia. Vamos a buscar toallas, gasas...

Cualquier cosa... -No pienso dejarla sola.

Gabriela. -Se lo ruego.

Gabriela, ve.

Por favor, acércate un poco.

No me queda mucho tiempo.

No quería dejar este mundo sin verte por última vez.

Sin decirte que,

a pesar de todo lo que hemos pasado, siempre te he amado.

Por eso, necesito escucharlo de tus labios.

Felipe, ¿Alguna vez me amaste como yo a ti?

Necesito oírtelo decir, necesito saber

si de verdad hubo algo bueno en mi miserable vida.

Sí.

Hubo un tiempo en que sí te ame.

Pero tus actos convirtieron ese amor en odio.

Aborrezco todo lo que me has hecho,

a mí y a todos los que me rodeaban.

Qué Dios te perdone.

Yo no puedo hacerlo.

-"¿No va a decir nada?".

Imagino que ese silencio significa

que no comparte mis sentimientos.

Fidel, le agradezco mucho su sinceridad,

y... el cariño que me muestra.

Ya. ¿Pero?

Pero no estoy tan segura como usté de lo que siento.

De lo que sí estoy segura es...

de que me gusta su compañía.

Y por mi parte, queda olvidao lo que hizo.

Solo le puedo desear bien en su vida.

El bien sería estar a su lado, Lolita.

Usted es...

una gran mujer,

y seguro que sería una gran compañera.

No sé si estoy prepará pa empezar de nuevo.

De lo único que estoy segura es de que marcho a Cabrahígo,

a ver a mi niño, lo que más quiero en la vida.

Y usté,

como amigo de la familia, puede venir a visitarnos.

Estaré encantado de visitarles.

Invitao queda.

Me gustaría mucho que viniera,

lo llevaría a conocer sus parajes,

sus gente y sus bonitas tradiciones.

Sería un bonito primer paso entre los dos.

¿"Entre los dos"?

Entonces...

¿hay un "nosotros"?

Bueno, poco a poco, Fidel. Sea paciente.

Por usted, haré lo que me pida.

He dejado el cuerpo del señor en su cama

y he dado parte a las autoridades.

La policía no tardará en aparecer.

¿No ha recuperado la consciencia?

No desde que marchó Felipe.

Empiezo a dudar de que vuelva en sí. -Está muy débil.

Las fuerzas la abandonan.

Y los médicos sin aparecer aún.

Me temo que ya no los precisa.

Marcelo,

déjeme a solas con ella.

Por supuesto, señorita, estaré en la cocina.

Tanto tiempo esperando este momento,

soñando con verla morir en mis brazos.

Y ahora no sé qué pensar.

Ha respondido al odio que ha anidado en mi corazón todos estos años,

dando su vida por la mía, sin dudar un instante.

Nunca habría podido esperar de usted semejante nobleza y valentía.

Apenas he tenido tiempo de conocerla, madre.

Pero quiero que sepa que,

aunque estaba dispuesta a arrebatarle la vida,

ahora comprendo la grandeza que junto a su maldad

guardaba en su interior.

Era una mujer compleja,

mitad ángel enamorado,

mitad demonio.

No la llego a comprender del todo.

Pero hay algo que sí tengo que decirle:

la admiro, Genoveva Salmerón.

A pesar de los años que llevo viviendo aquí,

no va a solar prenda, ¿no? -No, señor.

Muy bien.

Liberto, ¿le ha contado algo el policía?

No ha soltado prenda.

Asegura que la investigación sigue abierta

pero no puede decirme quién efectuó los disparos.

Una criada le ha dicho a mi madre que vieron a Aurelio

entrando en la casa. -Eso no es posible.

Aurelio murió, no creo que su fantasma pasee por estas calles.

Le digo lo que se rumorea,

y se especula con que fingió su muerte para vengarse de Genoveva.

Tomaré nota de la rocambolesca historia para contársela a Leonor,

la hija de Rosina, que es escritora.

¿Cree que es fruto de la imaginación de las criadas?

Eso creo, sí.

En fin, supongo que lo sabremos a la vuelta.

¿Sigue usted dispuesto a ayudarme con lo mío?

Claro, sí.

Podemos ir caminando al centro y prepararlo todo.

Mire, sacan un cadáver.

Viene Marcelo con un policía. Voy a preguntarle.

Marcelo, ¿qué ha sucedido?

Mi señor volvió de entre los muertos para cobrar venganza.

Tuve que dispararle para evitar males mayores.

Quieren que testifique en comisaría que actué en defensa propia.

¿La señora está bien?

Sí, la señora está descansando.

Si me disculpan, no quiero hacer enfadar al guardia.

-Claro.

Le debo una disculpa, nunca volveré a asegurar

que algo que haya pasado en Acacias, pueda ser mentira.

¿Qué habrá pasado en esas casa?

-"Sí, cariño, esta tarde será el acto".

Sí, ya te contaré, ya te contaré.

Un besito muy fuerte, mi tesoro.

Y un beso pa mi Linda y pa mi Emilio.

Sí.

Adiós, Cinta. Te quiero, hija.

Ay, José, qué ganas de achuchar a mi niña.

En cuanto podamos vamos a verla, amor.

La buena de Cinta me ha dicho que si llega a saberlo con más tiempo,

se coge un barco para asistir a la ceremonia.

No es para menos. Un honor así no se recibe siempre.

Cómo le hubiera gustado a su hija verla con la medalla.

Y la verá, la verá. Mañana saldrá en los diarios.

Ya me encargaré yo de comprarlos todos.

Deja alguno para las demás, que podamos guardarlo de recuerdo.

-Pues claro, solo necesitamos dos ejemplares,

uno para nosotros. y otro para mandárselo a Cinta.

Que vea a su madre condecorada.

-"Media vida sirviendo para ella"

y me trata con el mismo aprecio que se le tiene a una maceta.

No digas eso, prima,

pa doña Rosina eres parte de su familia.

Pues será de una familia bien lejana o bien molesta.

Tendrías que haber estado allí, Jacinto,

si hubieras visto cómo se quedó,

como si nada cuando le dije que me iba a marchar.

La procesión iría por dentro. Sería todo facha.

Ya. Eso mismo me ha dicho la Lolita. -¿Lo ves?

La Lolita es casi tan espabilada como yo. Tú haznos caso.

No sé, Jacinto, no sé.

Tendría que haberme tratado con más cariño.

Yo solo quiero tener un futuro mejor,

pero lo cortés no quita lo valiente,

que han sido muchos años juntas. -Una barbaridá, prima.

Por eso, estoy seguro de que reaccionó así,

porque tendría miedo de perderte.

Coge el toro por los cuernos.

Y me refiero a doña Rosina.

Y le hablas con el corazón,

le dices lo que sientes, que te apena dejarla

y que la consideras parte de los tuyos.

Ya me gustaría poder hacer eso, Jacinto.

Pero no, ya te lo he dicho. Ella es muy suya.

¿Y qué puedes perder?

¿Qué te ponga de patitas en la calle por hablarle claro?

Si de todas formas, te ibas a marchar.

¡Habanos, habanos para todos!

¡Cómo llevo el habano, caballero!

¡Pero bueno, dichosos los ojos!

No les esperaba de vuelta tan pronto.

-Al parecer, hemos llegao justo a tiempo.

¿Qué ha pasao en la casa que hay tamaño revuelo?

Eh... Ya le contaré, que tiene tela.

Como adelanto, sepa que Aurelio ha regresao de nuevo.

¿Ha regresao de entre los muertos?

Sí, pero no por mucho tiempo, ya está con ellos otra vez.

Don Liberto, don Pascual,

permítanme que les convide a un habano.

Se agradece, Servando, parecen buenos.

El mejor que haiga.

De ahora en adelante, todo lo mío será de primera.

Di que sí, Servando.

Ahora que nadas en la abundancia,

¿qué vais a hacer con la pensión?

Es algo que nos preguntamos los vecinos.

No. Vamos a reformarlo.

Uy, ¿van a renovar la pensión?

Sí, bueno, la voy a dejar,

que no la va a reconocer ni la madre que lo parió.

Fabiana y yo hemos pasao un par de días en un hotel de lujo,

en una suite nupcial, para celebrar nuestra buena fortuna.

Lo pasamos fetén.

Sí, menos a la hora de pagar la astronómica factura.

¡Madre mía, qué de dineros!

Sí, sí. Ahí se nos encendió la luz

y nos pusimos a pensar que nosotros también podíamos hacer lo mismo

en nuestro local, poner suites nupciales,

y lo que es más principal,

cobrar esas suites por esa barbaridad de dinero.

Por eso, hemos decidido invertir el dinero de la lotería

en reformar nuestra querida pensión.

Claro. Y dentro de poco, fíjense lo que les digo,

la Pensión Buena Noche va a pasar a llamarse

el Gran Hotel Acacias, repleto de suites nupciales, oiga.

Eso es una magnífica idea.

Un establecimiento así dará mucha vida al barrio.

Y sobre todo, que les seguiremos teniendo cerca.

Eso es, Lolita. El barrio no sería lo mismo sin vosotros.

Tome unos puritos pa después de comer.

Ahí está, Lolita.

Qué quieres que te diga, Liberto.

La propuesta de negocio de Armando y Susana

me sigue causando serias reservas. -Te comprendo,

pero a mí cada vez menos. He estado estudiando los números

y es una oportunidad buena de negocio.

Ya. ¿De arruinarnos de nuevo?

De duplicar lo que tenemos en poco tiempo.

Me gustaría tenerlo tan claro. ¿Y si no es así?

¿No nos estaremos arriesgando mucho?

-Está bien.

Cariño, yo no quiero presionarte.

Si no lo ves claro, renunciamos y ya está.

Te agradezco la consideración.

No lo hagas, más que consideración, lo hago por miedo,

si te convenzo y luego sale mal...

Uy...

(Puerta)

¿A qué esperas para abrir?

Claro. Pa eso sí que parece necesitarme.

¿Qué le pasa a Casilda?

No ha parado de refunfuñar en todo el día.

Regresábamos de paseo y hemos pensado en acercarnos a veros.

Sí. Nos preguntábamos si ya habríais tomado alguna decisión

sobre la inversión que os propusimos.

Pues sí, tieta, acabamos de hacerlo....

-¡Entramos en el negocio!

¿Estás segura?

No, pero más coraje me daría ver cómo otro se aprovecha

de mi cobardía.

En tal caso, cerremos el trato antes de que se arrepienta.

Casilda trae una botella de champán para que brindemos.

Socias y amigas. (RÍEN)

¿Dónde estabas? Llevo aguardándote toda la tarde.

Tenía asuntos que arreglar antes del viaje.

Me lo podías haber dicho. Te podía haber acompañado.

Todo se hubiera ido al traste.

Tan torpe me crees como para arruinar tus planes?

Mejor no arriesgarse, no ¿crees?

Además de esos asuntos, quería aprovechar para comprarte algo.

Y si hubiera ido contigo no hubiera sido sorpresa, ¿verdad?

Eso es.

Aquí tienes. Espero que te ayude a recordarme.

Ya sabes que no me gusta fotografiarme,

pero así podrás tener mi imagen cerca mientras estemos separados.

Te lo agradezco...,

pero no era necesario.

Te aseguro que tu rostro estará conmigo todos los días.

Te echaré de menos.

Yo no, te lo aseguro.

¿Esta es tu forma de despedirte?

No.

Es esta.

Yo también tengo un presente para ti.

¿Un billete de tren?

(ASIENTE) A Ginebra.

¿Cómo?

Me voy contigo, Dori.

Por eso te dije que tu rostro me acompañaría siempre.

¿Has perdido el oremus? No,

nunca he estado más cuerdo.

¿Y tu trabajo?

Ningún trabajo me llenará más que estar a tu lado.

-Ya verán cómo este negocio no nos da más que alegrías.

-Al menos, así ha empezado.

Tan solo tengo una duda, Armando.

Para arrancar con más fuerza,

necesitaríamos más capital del que está en los papeles.

Soy consciente de ello,

pero ni nosotros podemos invertir más,

ni creo que a vosotros os interese, así que,

habrá que conformarse.

Bueno, conformarse o buscar nuevos inversores.

¿Qué dices, Casilda?

¿Quién te ha dado vela en este entierro?

Quiero que sepa que me parte el corazón marcharme de esta casa.

Que a pesar de sus defectos,

y con cómo me trata,

a usté la considero una madre.

Casilda, ¿adónde quieres llegar?

Verde y con asas.

Que si no han encontrao sustituta,

me gustaría quedarme aquí.

Si la señora quiere, claro.

Si te queda alguna duda,

solo tienes que mira sus ojos.

Qué alegría que te quedes.

¿A quién iba a poder regañar si no?

Hablando de eso, podría hacerlo menos.

Lo intentaré. Aunque no te prometo nada.

Pero no lo comprendo,

¿no habías decidido marcharte

e invertir el dinero de la lotería en una mercería?

Nones.

es por eso que le he interrumpido antes.

Después de oírles hablar de las maravillas del aceite,

he pensao en poner ese pellizco de parné que les hace falta.

¿Qué es eso qué he oído de que a Bellita le van a dar un premio?

Ah, sí, escuchó bien,

de hecho, en estos momentos, se lo deben estar dando.

La medalla del mérito artístico.

Es el honor más grande que puede tener una artista.

Lo tiene merecido.

Desde luego, siempre ha dio la más grande.

Gran artista y mejor persona.

Si vieran cómo arregló el matrimonio de don Ignacio y Alodia...

Deberíamos hacer algo pa agasajarla

y celebrar su medalla como se merece.

¿Algo, cómo qué?

Podíamos cantarle la canción del Iepa-iá.

¿Se acuerdan?

# Vámonos pa la feria y ole... # Descanse.

Calla, Jacinto. Ya, ya, ya.

Yo creo que tengo una idea mucho mejor.

-"¿Qué buscas con tanto interés?".

Miraba a ver si veía a Pascual.

¿Aún no has sabido nada de él? -No, nada desde ayer.

Estará enojado después de que le conté lo que le conté.

¿Y esa sonrisa? ¿Acaso te hace gracia mi sufrimiento?

No, en absoluto.

Solo que algo me dice que Pascual no está tan molesto como crees.

Aquí estáis. Rápido, venid, os esperan en el restaurante.

Vamos.

¿Por qué semejante empeño, Liberto?

Hortensia, por una vez en su vida, haga el favor, venga al restaurante.

Este muchacho...

¿Qué, qué...?

Buenas. Buenas.

¿Qué está pasando aquí?

¿No te han dicho que aguardes y no preguntes?

Las dos hermanas son iguales, incapaces de callar.

No lo sabe usted bien, doña Susana.

¿O mejor debería llamarla... socia?

Hijo, que ya está aquí.

Pascual, dichosos los ojos.

¿Tú tampoco me vas a decir qué ocurre?

Hortensia, no te alteres, que no pasa nada.

Solo quería que nuestros amigos fueran testigos de...

lo que te tengo que decir.

Es bien sabido que no congeniamos cuando nos conocimos.

Sin embrago,

poco a poco me di cuenta de lo equivocado que estaba

y de la clase de mujer que eras.

Terminé por comprender que me estaba enamorando perdidamente

de tu locura, de tu belleza,

de tu maravillosa y explosiva forma de ser.

Continúa, que me va a dar un infarto si no...

Liberto me ha ayudado a elegirlo.

Espero que te guste.

Hortensia... ¿Por qué dudas tanto?

¿Acaso me vas a rechazar?

(SOLLOZA)

No.

¡Por supuesto que no!

(Aplausos)

¡Bravo!

Así que, ya no hay vuelta atrás.

Se marcha usted, amigo Felipe.

Así es, amigo.

No se preocupe, que cuidaré de él.

-Eso nadie lo duda, Dori.

Ha tomado la decisión correcta, Felipe,

al final, ha triunfado el amor.

Sí.

Deja atrás su vida y una oferta de trabajo más que interesante.

Nada vale si al otro lado la balanza está mi dicha.

Es una decisión...

que he tomado desde lo más profundo de mi corazón.

En ese caso,

debo darle mi enhorabuena.

Lo echaré mucho de menos, Felipe.

Y yo a usted, amigo.

Ha sido muy importante para mí, don Ramón.

Pero no podía dejar pasar

la oportunidad que la vida me ha brindado.

Amo a Dori

y sé que me va a dar la estabilidad que tanto necesito.

Además, en Ginebra, estaré cerca de mi hijo Tano.

Ay... Dele nuestros recuerdos.

¿Y su carrera, Felipe?

Quizás pueda trabajar a distancia

en la redacción de los nuevos estatutos del Colegio de Abogados.

Tengo amigos trabajando en ello y me han pedido su opinión.

Me da a mí que esa no va a ser su mayor prioridá.

No, por supuesto que no.

Por primera vez en la vida,

tan solo me mueve el amor.

Le deseo lo mejor.

No se merece usted otra cosa.

(RÍEN)

Ni una niña con zapatos nuevos está más contenta que tu madre

con el anillo de compromiso que le ha regalado Pascual.

Déjala, Rosina, que disfrute de tan hermosas nuevas.

(ROSINA) Azucena, -Gracias.

seguro que dentro de poco también luce uno en tu dedo.

¿Estás feliz? -Felicísima, tía.

Nunca había visto a mi madre con tanta excitación.

Señora, le han traído un paquete.

¿Un paquete?

No tiene remite. ¿Quién me lo envía?

No lo sé, no me lo han dicho.

¿Cómo que...?

¿Voy a tener que ponerme celoso? ¿No tendrás un admirador secreto?

(RÍE) Una novela.

"Corazonada".

La conozco, es un auténtico éxito.

Pero nada se sabe de la autora, es un misterio su identidad.

Qué extraño. ¿De dónde ha salido el libro?

No sé...

Lo he traído yo en persona.

Yo soy la misteriosa autora.

¡Ven aquí!

Qué alegría, qué alegría.

Deje que la vea, deje que la vea.

¿Cómo puede usted estar tan joven?

Tú sí que estás guapa.

Madre... -Liberto.

Qué sorpresa, Leonor. Qué alegría.

-Qué alegría estar aquí.

Prima, qué mayor estás.

Pero ¿cómo has crecido tanto?

No te veía desde que eras una cría.

Estás guapísima. -Y tú también.

Casilda, mi buena Casilda.... Sin embargo, tú sigues igual.

Ya ve, como que sigo comiendo lo mismo.

Gracias por ayudarme a preparar la sorpresa.

¿Has sido tú, Casilda? -(ASIENTE)

Muchas gracias... por todo lo que has hecho siempre, Casilda.

A mandar, señora.

¡Qué de alegrías!

Primero aparece mi tieta, y ahora tú, Leonor.

¿Doña Susana también ha vuelto?

Sí, ha vuelto.

Pero para quedarse, no como tú,

que seguro que esta bribona presenta su libro y se marcha con el viento.

Pues se equivoca, madre.

Esta vez he vuelto para quedarme.

Leonor, por favor, no bromees con eso.

¿Cómo voy a bromear con eso? Que no, madre.

Ha venido sola para encontrar un piso en Acacias.

Mi esposo y las trillizas vendrán en unos días,

están preparando la mudanza. -Señora, que le da un parraque.

Que no me lo... ¿Mis niñas aquí conmigo?

Las trillizas, las tres. Son igualitas a usted.

¿Cómo?

¿Las tres igualitas a ella? -Sí.

Pero de todo, Liberto, de carácter, físicamente, todo.

Madre mía la que me espera.

Hoy es el día más feliz de mi vida.

Madre, no diga eso.

-"Se les va a deshacer" en la boca.

Este, tan bueno como el de Carbonero.

A más ver.

Paquita, estos son María Ángeles y Justo, de Carbonero.

Trátalos bien, que son muy buenos clientes y muy buenas personas.

Pierda cuidado, Lolita. -Ea.

Cuando hagas la caja, te llevas los cuartos pa casa.

Aquí no te dejes na. ¿Te ha quedao claro?

Sí.

Tira a la trastienda pa organizar el género.

No se preocupe, que la mantequería va a estar fetén.

Agradecida.

¿Qué tal la muchacha que te ha recomendado Casilda

para quedarse en el negocio? ¿Cómo se llama?

Paquita. Paquita, sí.

¿Sabes? Me recuerda a la portera del 12, ¿no serán familia?

Sí que es verdad. Luego le preguntaré.

Estoy encantá, suegro.

Me quedan un par de días pa marchar a Cabrahígo,

tiempo tengo pa ponerla al día.

¿Has dado aviso a tu prima y a Moncho de que vamos a verlos?

Ahora iba a llamarlos.

Le quiero decir algo a Moncho que también le quiero decir a usted.

¿Ha sucedido algo?

Na malo, no tema.

He invitao a Fidel a que venga a visitarnos al pueblo.

Cuidao con lo que va a decir.

Ya sabe que en Cabrahígo manda una servidora.

Mi pueblo tiene las puertas abiertas

pa la gente que se le estima.

No se puede negar a que mantenga una amistá con Fidel.

Ni a él ni a mí. Lolita,

me he equivocado tantas veces en estos últimos años,

que no pienso decir nada.

Si quieres rehacer tu vida, estás en tu derecho.

Tampoco he dicho... Aguarda, que no he terminado.

Si quieres emprender una amistad con Fidel,

que puede convertirse en algo más

y, eso te hace feliz,

lo único que puedo hacer es darte mi bendición.

Bueno, voy al restaurante a que me cuente Fabiana los preparativos.

Estás al tanto, ¿no? Sí, estoy al tanto.

Llamo a Moncho, ayudo a Paquita y voy.

Operadora, con el 5556.

Moncho...

Prepáralo to, que vamos a ir a verte el abuelo y yo.

No, una larga temporá.

(RÍE)

Cálmate, cariño, cálmate.

También te quería decir una cosa,

vendrá un amigo a visitarnos.

¿Te acuerdas del de las barcas?

Ese. No, novio, no, he dicho amigo.

Claro que quiero a papá, cariño, siempre le querré.

¡Que no le digas a nadie que voy con un novio! ¡Moncho!

No lo sé. Dentro de un tiempo.

Pues sí. Hale, corre.

Te quiero.

Este niño...

¿Se puede?

¿Se puede saber qué estás haciendo?

Perdone, señorita,

trataba limpiar las manchas de... -De sangre.

No te esfuerces más.

Tira ese diván a la basura.

El diván, la alfombra, la mesita...

Todo lo que hay en el salón.

Todo menos lo que hay en el mirador.

Ese rincón de la casa me gusta en particular.

Perdone mi atrevimiento,

pero ¿me puede explicar qué fue lo que pasó?

Perdí la consciencia y no me enteré de nada.

Estoy muy inquieta por Marcelo.

Me han dicho que fue con la policía a testificar,

pero no hemos vuelto a saber más.

Ve al altillo.

Quiero estar sola en mi casa, hasta nueva orden.

¿Queda claro?

Por supuesto, señorita. Como usted desee.

Señora, no señorita.

Eso es lo que soy ahora, la señora de la casa.

Sí, señora.

(Música de suspense)

(Música de suspense)

Padre Nuestro que estás en el cielo...

(Música de suspense)

(Gritos)

(Música melancólica)

(LLORA)

(GRITA)

Padre Nuestro...

(Explosión)

(Temblores)

(Relincho)

(Explosión)

(Explosión)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Al fin puedo hablar con usted.

La fortuna nos ha sonreído.

La muy estúpida de mi madre...

Se lo contaré todo en vivo.

Puede venirse cuando quiera.

Somos ricas.

Vamos a ser los amas de la ciudad...,

doña Cayetana.

(Motor de coche)

Muchas gracias.

(SUSPIRA)

Ay, José, qué emoción. No puedo dejar de mirar la medalla.

Te la mereces, faraona, esa y muchas más.

Estoy deseando mostrársela a nuestros amigos.

Me temo que para eso tendrás que esperar

a otro momento.

Oye, ¿dónde se ha metido todo el mundo?

No hay ni un alma.

Y hasta los comercios están cerrados.

Yo pensaba que estarían todos aquí, esperándote para felicitarte.

Bueno, tampoco es para tanto.

Aunque si me hubiese gustado contarles.

Di que sí, morena.

Ea, eso lo vamos a celebrar nosotros en casa, en la intimidad.

No se puede pedir más.

¡Eh!

¡Eh!

¿Adónde creen que van?

¡Enhorabuena, doña Bellita!

Es usted el orgullo de Acacias.

¡Monumento!

(Risas)

Qué sorpresa, estimados amigos.

-Ay, señora,

¿acaso se creía que íbamos a dejar de celebrar con usté?

-Todo ha sido idea de la señá Fabiana.

Bueno, que yo también he hecho lo mío.

-Servando, que siempre está ideando.

Bueno, dejemos hablar a Bellita, por favor.

Eso, que hable... -(TODOS) Que hable, que hable...

Que hable, que hable, que hable...

Hoy...

voy a hacer algo que seguro que se me da mejor que hablar,

y es cantar.

Hace unos días, José escribió una bonita tonadilla

sobre lo que había significado para nosotros vivir

en esta maravillosa calle,

y nuestro agradecimiento por todo el amor que nos han dado.

Así que, si me lo permiten, me gustaría cantarla.

No es que se lo permitamos, Bellita, es que se lo rogamos.

(LOLITA) Ea. -Allá vamos.

Muy bien. Vamos allá.

# Lugar con duende y embrujo,

# barriada tan peculiar,

# vecinos que son de lujo,

# a los que se quiere a rabiar.

# Calle que nunca se rinde,

# donde todo puede pasar,

# amores y desamores,

# la calle más singular.

# Amores y desamores,

# la calle más singular.

(Música)

(Música alegre)

(Música alegre)

(RÍE)

(Música alegre)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

# Calle Acacias, calle Acacias,

# qué recuerdos, eterno lugar.

# Muchas gracias, muchas gracias,

# todos juntos pudimos soñar.

# Entrañable, calle Acacias,

# besos, líos, pasión, diversión,

# alegría en esta despedida,

# os llevamos en el corazón.

# Muchos besos # a todos los acacieros.

# Hasta siempre. Os queremos. # Adiós. #

¡Todos!

# Muchos besos # a todos los acacieros.

# Hasta siempre. Os queremos. # Adiós. #

¡Bravo!

(Aplausos y vítores)

-¡Bravo!

¡Viva Acacias 38!

(TODOS) ¡Viva!

(Gritos)

-¡Ole!

-¡Bravo!

-¡Bravo!

(Música melancólica)

(Claxon)

(Claxon)

(Suena el telefonillo)

(Suena el telefonillo)

Llámale, porque...

-Perdona, aquí no puedes dejar propaganda.

No, no estoy dejando propaganda.

Estoy buscando a un antepasado, más bien, la casa donde él vivió.

Era un reputado abogado, Felipe Álvarez-Hermoso.

¿Ian Alerg?

Sí.

No me puedo creer que estés aquí. Soy muy fan de tu último tema.

Muchas gracias.

Aunque el éxito no es solo mío. Es un tema versionado.

Sí, sí, de Bellita del Campo.

¿Sabes que vivió en este edificio con su marido?

El torero que pasó a la fama por ser teatrista, ¿no?

Sí.

Hombre, ministro. Buenas, Navas.

¿Qué tal? ¿Sabe usted algo de la remodelación de Gobierno?

A saber qué Ministerio me toca,

con lo a gusto que estoy yo en Sanidad.

Mientras no sea el de Agricultura...

¿"Agricultura"? El campo, las ovejas...

Quite, quite...

Buenos días. -Buenos días.

Hola, vecina. Hola.

Este es el ministro y el actor Juanma Navas, ¿no?

Sí. El actor es mi vecino.

El ministro es el que arrancó lo de las vacunas.

Gracias a él no llevamos mascarilla.

Vamos a ver, señora,

no va a encontrar un chollo igual que ese.

Me lo quitan de las manos. Pues lo dudo,

que es un altillo muy viejo, no vale los 800 euros.

Vamos a ver, no es un altillo, es un ático,

un ático que está a tiro de piedra de la universidad,

amplio, luminoso... Es que...

A mí me sigue pareciendo muy caro. Si al menos tuviera ascensor...

Piénsalo bien. No encontrarás nada a ese precio por esta zona.

Claro. Si al menos incluyera los gastos...

Venga, mamá, vamos. Muy bien, muy bien.

Desde luego...

Muy buenas. -Buenas.

Pregúntales. -Sí. Toma.

Muy buenas. ¿Saben dónde podemos encontrar

a don Ramón Palacios Casado? -Sí, les estará esperando.

Soy María Dolores, familiar suyo.

El tatarabuelo Moncho está arriba, viendo la serie.

¿"Tatarabuelo"? ¿Qué edad tiene?

108 años. Natural de Cabrahígo, ahí es nada.

Eh...

Sí, perdón, vayan subiendo, ahora voy.

Muchas gracias. -Gracias.

-A ustedes.

Que me voy para arriba, ya nos veremos.

Oye, perdona,

¿te gustaría tomar algo?

Claro. Nos vemos en un rato en el bar de la esquina,

que me conocen.

Perfecto, allí estaré.

Disculpa, ¿cómo has dicho que te llamas?

Lola, de Acacias 38.

Puf, ya me han vuelto a pisar lo fregado.

(SUSPIRA)

(Música melancólica)

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Acacias 38 - Capítulo 1483

04 may 2021

A las puertas de la muerte, Genoveva le pide a Marcelo que llame a Felipe, quiere despedirse de él. Por su parte, Bellita acude al ministerio para que le entreguen la medalla al mérito artístico. Mientras tanto, Lolita no se siente preparada para dar un paso más en su relación con Fidel, necesita tiempo. A su vez, Armando y Susana proponen un negocio a Liberto y Rosina para exportar aceite, pero no saben que hacer. Al mismo tiempo, Rosina tiene otro emocionante reencuentro: su hija Leonor. Pascual reúne a los vecinos, quiere darle una sorpresa a Hortensia...

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