www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5722845
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1374 - ver ahora
Transcripción completa

Sé perfectamente lo que te pido, ayudarnos a atentar.

Si de verdad tienen pruebas, vendrán a por nosotros.

Y si no las tienen y esperan a que demos un paso en falso,

no les vamos a ayudar.

Quiero saber qué van a hacer cuando la policía entre

y les digan que están detenidos. -Negarlo.

¿Vas a hacer lo que te digo?

De acuerdo, lo haré.

Resérvame el restaurante entero. Voy a cenar con Natalia Quesada.

Mi hermano insiste en que retome el contacto con Pierre Caron.

Yo misma hablaré con Aurelio.

Haré que no insista más.

Como estamos los dos solos,

he pensado que a lo mejor quería comer conmigo en el comedor.

¿Que me va a parecer mal?, me parece fetén.

Está usted radiante.

Es usted un adulador.

Quiero reescribir mi intervención del pleno de mañana.

Mi padre tiene razón, no se puede exagerar tanto.

Siento bochorno.

Vámonos, se ha hecho tarde. Sí.

Dígame, seguro que le resultó chocante venir a vivir a este país.

Al principio fue un poco extraño,

pero enseguida me acostumbré.

Tengo entendido que su familia es de las más influyentes en México.

Sí, es posible, mi padre es un hombre muy conocido.

Y, por lo que he oído, muy temido.

Sé que su palabra es la ley en muchos territorios.

No se crea todo lo que cuentan,

mi padre es un terrateniente como otros muchos.

La gente tiende a exagerar. Indudablemente.

Pero no me negará que su familia es de las más influyentes.

Sé que su opinión tiene mucho peso en las decisiones del Estado.

Mi padre y mi hermano siempre han velado

por los intereses de nuestro país.

Estoy seguro de ello,

aunque a veces recurran a decisiones

que aquí no se verían con buenos ojos.

Felipe, si tanto le interesa la política de mi país,

debería haber invitado a cenar a mi hermano.

(RÍE) No, por favor, no,

disfruto mucho de su compañía.

Es...

una mujer muy agradable,

además de muy bella.

Es usted un hombre muy galante.

Seguro que ha tenido muchos romances.

Pues le seré sincero, la verdad es que sí,

pero no he tenido mucha suerte en el amor.

Por unas cosas o por otras,

siempre he terminado siendo muy desgraciado.

En eso nos parecemos.

Yo también he tenido algunos romances,

pero siempre han sido breves y decepcionantes.

Es usted muy joven.

Seguro que encontrará a la persona adecuada.

Eso espero.

A veces pienso que no sé lo que es el amor,

y es algo que ansío descubrir con toda mi alma.

No se merece otra cosa.

Pronto encontrará a la persona que la cuide y la respete.

¿Usted cree que puedo encontrarlo?

No tengo duda.

Mire, el amor es algo físico, sí,

pero lo más importante es encontrar...

esa unión amorosa que trascienda por encima de todo.

Eso suena maravilloso.

Me encantaría poder vivir algo así.

Cuando los sentimientos son sinceros y...

la pasión entre dos personas se produce,

todo cambia a nuestro alrededor,

y somos capaces de hacer las cosas más grandes.

Eso debe ser como tocar el cielo,

aunque sea por un segundo.

O para siempre, hay amores que duran toda una vida.

Brindemos por ello.

(Sintonía de "Acacias 38")

Todo va a salir bien.

¿Qué hace hablando solo? ¿Ya ha perdido el oremus?

No, aún me quedan muchos años de lucidez antes de empezar a chochear.

Ten respeto a tu abuelo.

Lo intento, pero a veces me cuesta.

Seguro que estaba ensayando para cuando le interrogue la policía.

Sí, es posible,

siempre hay que tener la ideas claras

y la lección bien aprendida.

No quiero ni pensar lo que puede ser defenderles en un juicio.

Descuida,

que no tendrás queja a la hora de interrogarme en un estrado.

Espero que no llegue el caso.

Hay que ver los trabajos que le caen a uno.

No te quejes, que algunos te los has buscado tú solo.

¿Lo dice porque acepté la oferta de don Marcos?

Sí. Por cierto, ¿cómo te va trabajando para ese delincuente?

No hay pruebas que demuestren que mi cliente sea tal cosa.

Eso no quiere decir nada,

si la intuición no me falla,

ese pollo tiene más muescas en su revolver

que cualquier forajido del oeste americano.

No puedo guiarme por intuiciones o sospechas,

yo solo sé que mi cliente no está acusado de nada.

Por el momento.

Haces mal desoyendo mis consejos.

En primer lugar, vas a echar más sal en la herida

que dejo abierta Anabel. -Puedo vivir con eso.

Si tú lo dices...

Y en segundo lugar,

un hombre tan...

legalista y formal como tú,

al menos, en lo que se refiere a tus abuelos,

haces mal en juntarte con don Marcos y don Aurelio,

dos personas de moral tan dudosa.

Esa es su opinión, no tiene ninguna evidencia contra ellos.

Por favor, Miguel, no peques de ingenuo,

salta a la vista que esos dos son gente de poco fiar.

Ellos y no nosotros son delincuentes peligrosos.

Cualquiera de esos puede pegarte un tiro en la espalda

si es lo que le conviene.

No comprendo por qué ahora mete a las dos familias en el mismo saco.

Antes distinguía bien a las dos familias.

He cambiado de opinión,

las dos familias me parecen igual.

Si siempre ha defendido a don Marcos.

Hasta ahora.

Siempre... he creído que el padre de Anabel

tuvo un pasado muy oscuro en México.

Usted es de los que piensa que, por mucho que alguien se equivoque,

merece una oportunidad de redimirse.

Es cierto,

pero a mi juicio, Marcos ha desaprovechado la suya.

¿Qué quiere decir con eso?

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

¿Sabe cómo solucionaba yo eso de la guerra?

Encerraba a todos los mandamases de cada país en un cuarto,

y no les dejaba salir hasta que se pusieran de acuerdo,

eso, o que se liasen a mamporros entre ellos.

Que no hay derecho que manden a tanto inocente a la muerte.

¿No les parece?

Sí, una idea muy interesante.

Claro.

¿Con quien tendría que hablar para que organizara esta historia?

¿Con el rey de España, con el papa de Roma

o con el presidente de los EE. UU..?

Pues no lo sé, Servando, pero...

¿por qué no se lo piensa en la barra?

Y si se le ocurre algo, le escribe una carta.

Eso va a ser.

Me pongo ahora mismo con ello, claro.

Qué cargante se pone este hombre algunas veces.

A mí me lo va a decir. -Vamos a lo nuestro.

¿Qué puede contarme de mi sobrino político?

Hay dos cambios significativos en su rutina estudiantil.

Ignacio se ha hecho muy popular entre sus compañeros,

siempre requieren su atención en los descansos entre clase y clase

para charlar con él en la cantina;

al parecer es muy generoso a la hora de pagar las consumiciones.

Eso es raro, debería estar tieso.

Ah, ya sé, algo le dará mi esposa.

Si solo fuera eso, no iría mal el asunto.

Supongo que es algo más inquietante.

De vez en cuando, Ignacio, se encuentra con cierto tipo.

Un individuo sospechoso y escurridizo.

Aún no he averiguado lo que se traen entre manos.

¿No sabe nada de ese fulano?

No, ni su identidad, ni su oficio,

ni qué relación tienen.

Eso sí que es inquietante.

Por lo demás, el comportamiento de Ignacio es de lo más correcto,

sigue asistiendo a las clases y mantiene su horario de estudio.

Puede que siga estudiando como corresponde,

pero me da a mí que este ha empezao a torcerse.

Tan posible es una cosa como la otra.

Me escaman sus amistades fuera de la facultad,

bueno, y que sea tan generoso,

que el dinero que le saca a su tía no da pa tantos dispendios.

Si le parece, seguiré investigando.

Sí, por supuesto que me parece bien.

Cómo me alegro de haberle pedido en su momento que siguiera con el caso.

"Méndez, venga, venga".

Me lo he pensado mejor,

investigue un par de semanas más.

¿Está usted seguro?

Sí, sigo con la mosca detrás de la oreja.

Seguro que detrás de tan buenas maneras, hay algún manejo oculto.

Como quiera, es su dinero.

Se me hace extraño que pase de galeote a santo varón

en poco tiempo.

Más vale prevenir un catarro que curar una pulmonía.

Insisto, yo creo que no hay nada que rascar,

pero haré lo que me pide.

Con Dios. -Con Dios.

Espero que esa extraña amistad de la que le hablo sea trigo limpio,

aunque tengo mis dudas.

Conociendo a ese tunante, me temo que aquí hay gato encerrado,

y de los gordos.

Parece ser que ayer hubo un evento muy importante en el restaurante.

Ya vi que estaba cerrao al público en general.

Tuvo que ser alguien mu pudiente pa cerrar el local pa él solo.

Ay, hija, hay gente muy caprichosa.

¿Habrá sido alguien del barrio?

Yo te diría que sí.

Buenos días.

¿Qué le ponemos?

De todo un poco, que tengo la despensa medio vacía.

Eso será por la cena privada que tuvieron anoche en su local.

No creo que sea por eso,

últimamente tenemos a muchos parroquianos.

Sí, y muy misteriosos, cerrar el local pa ellos solos...

Bueno, son cenas de negocios,

y ya se sabe cómo son esos señores,

les gusta hablar seguros de que nadie les va a escuchar

donde invierten sus dineros. -Pues se escucharon violines.

Eso será porque a esos hombres de negocios

les tiene que gustar la música romántica.

O a doña Sabina los secretos.

Entonces, ¿qué, no nos va a contar

quiénes fueron los que cenaron anoche en su local?

Mujer, estamos en ascuas.

Y así se van a quedar.

La confidencialidad de mis clientes es la misma que guardan

los sacerdotes.

¿Eso no es exagerar un poco?

Nosotras no vamos a ir con el cuento a nadie.

No insistan, que no les voy a decir ni mu.

Lolita, hija, ¿me atiendes o no me atiendes?

Se me va a hacer tarde.

Lolita. Necesito que me suba este pedido a casa.

Perdonen que me adelante, pero no tengo mucho tiempo.

Me tocaba a mí, pero le cedo el turno.

Enseguida se lo subo yo, que la veo muy acalorá.

Como esté o deje de estar no es asunto de nadie.

Está mujer, siempre tan altiva.

Hoy estaba más picajosa que de costumbre.

A ver, doña Sabina,

usted deja que ella se cuele, y no protesta,

y ella está de morros.

Pa mí que los que cenaron anoche en su local,

tiene mucho que ver con esta señora.

Uh, eso es blanco y va en cántaros.

(RESOPLA) Está bien,

fueron don Felipe y Natalia Quesada

los que cenaron en mi local.

Por eso está doña Genoveva así.

Ya que sabemos el pecador, cuente cómo fue el pecado.

Bueno, música ya sabemos que tuvieron.

¿Se llevaron una orquesta?

No, nada de eso.

Daniela les puso un disco en el gramófono para dar más ambiente.

Que según me dijo, estaba bastante caldeado.

Terminaron muy acaramelados los dos.

Ya me olía yo algo.

Se ve que el abogado no escarmienta,

en cuestión de amores, siempre va a buscar la menos adecuada.

Además de verdad, Fabiana.

Lolita, ponme el preparado para el cocido.

En fin, yo ya marcho.

Lolita, ya te pago, hija.

Con Dios, Fabiana.

No te dejes el tocino, que el otro día te lo dejaste.

Bueno, ¿qué le parece?

El fotógrafo ha hecho un gran trabajo.

Vedlo vosotros mismos.

No he salido nada mal. Ha hecho un gran trabajo.

Yo parezco más alto y más fuerte.

Mi Marcelina se va a caer de culo.

¿No dices nada, Servando?

Sí, claro que digo. Este retrato no vale.

¿Por qué? Se nos ve muy bien y muy apuestos.

Sí, claro, don Liberto y tú,

pero yo estoy mirando para Aranda de Duero.

Mejor, porque mirando de frente tampoco eres muy agraciado.

Ni siquiera resalta mi barba, una barba que está a medio camino

entre hidalgo español y sabio de la antigua Grecia.

Que no vale, que no. Sí que vale.

Mi Liberto parece un galán del cinematógrafo.

Es el más guapo de todos los tunos de todos los tiempos.

Y mire, mire mi mirada de enamorado.

Bueno, seguro que Marcelina se cree que estoy pensando en ella.

¿Y no fue así?

Sí, claro, en parte también,

pero estaba pensando en la Campanera,

una borrega muy simpática. ¡Que no!

Que esta foto no vale para ninguna portada de disco,

y encima, me han cogido el lado malo.

Como si tuvieras alguno bueno, por Dios.

Deje de jeringar, Servando, que la foto es un regalo para Marcelina,

soy yo quien tiene que salir bien.

Somos dos de tres los que queremos poner esta foto, lo siento.

-Y no podéis gastar más dinero en frivolidades.

La foto es perfecta ¡y punto redondo!

Y además, ustedes fíjense,

con la planta que uno tiene,

que tenga que pasar a la posteridad con esa cara de pasmarote

mirando para allá.

¡Que no, hombre, eso es una injusticia sin parangón!

¡Que no vale!

Servando. ¡Que no, hombre!

Disculpe, ya sabe cómo es.

Servando.

¿Y si le pedimos al fotógrafo una copia más grande

y la ponemos encima del piano?

¿Aquí? ¿En grande? -Sí.

¿Servando y Jacinto en mitad del salón?

Rosina, vamos a tener la fiesta en paz.

Pero...

O se la come o se marcha. -No gaste usted bromas,

que con la comida no se juega.

No se apure, le traeremos un filete que esté a su gusto,

aunque tengamos que freír la vaca para dar con el punto justo.

Lleve este plato a la cocina para que pasen bien el filete.

Disculpe las molestias.

Gracias por el capote que ha echado.

Ha estado muy templada.

Me ha sorprendido ver así a don Roberto,

normalmente tiene mucha paciencia con los clientes.

Será que se hace viejo.

No lo creo.

Más bien diría que sus abuelos están un poco nerviosos.

¿Sabe que les ocurre?

No tengo ni idea.

¿No estarán preparando uno de esos viajes de los que me han hablado?

No, no, mis abuelos ya no son los trotamundos de antes.

Su nerviosismo será por otra causa.

¿No estará enfermo alguno de los dos?

No, no, afortunadamente, los dos gozan de buena salud.

Entonces, ¿cuál es la causa de su desasosiego?

Quién sabe.

Por cierto,

no estuvo mal la cena de ayer,

la de don Felipe y Natalia.

Se fueron muy satisfechos los dos.

Y no solo por la comida.

Se ve todo un romance en ciernes. -Por parte de don Felipe, sin duda.

Y por parte de Natalia, se comía al abogado con la mirada.

¿Y esa cara de ajo, a qué viene?

A que apreció a mi compañero de oficio

y no termino de confiar en la sinceridad de esa mujer,

algo oculta.

Bueno,...

está hecho un observador del alma humana.

No se ría de mí. Natalia nunca me ha agradado,

es de las que no da puntada sin hilo.

Don Felipe tampoco es una perita en dulce.

¿Por qué piensa eso?

Es demasiado enamoradizo,

y no sé hasta qué punto es sincero.

Creo que Natalia está arriesgando más en este juego.

Está claro que se iba a poner de su lado.

No es eso.

Pero como mujer puedo decir que su mirada era sincera,

o es una actriz de primera. -¿Estás segura de eso?

Era la viva imagen de una mujer entregada.

Sin duda, la barra de un restaurante,

es el mejor observatorio de la condición humana.

¿Y del amor?

No hay condición humana sin amor.

Un joven tan inteligente como usted debería saberlo.

¿Adónde irá este sin libros?

Ya tendría que estar en clase.

Jefe. -Ignacio. Otra vez llegas tarde.

Chiquillo, no he podido llegar antes.

Ya, ya.

Yo no puedo estar por aquí a estas horas.

¿Lo has traído? -Claro que sí.

¿Por quién me tomas?

A ver.

(Silbido)

A ver.

Mira.

Chiquillo... Echa eso p'allá.

¿Qué quieres, qué quieres?

¿Cuándo lo vamos a hacer? -Cuanto más tiempo pase, peor.

Lo haremos esta noche.

Me parece muy bien.

Anda, tira.

Madre mía.

No sé qué se traen entre manos, pero no me gusta ni un pelo.

"Fausto está a la espera de tu visita en prisión".

La causa...

te necesita.

No se te pase por la sesera

defraudar a tus antiguos camaradas. -Yo no soy una traidora.

Desapareciste del mapa después de delatar a un compañero.

Yo jamás haría eso.

Para acabar contigo no necesito pedírselo a nadie,

ni tan siquiera salir de aquí.

¿Vas a hacer lo que te digo?

De acuerdo, lo haré.

¿Qué pasa?

Chist. Tranquila, no es nada.

Debes haber tenido una pesadilla.

Era algo terrible.

Soledad, cuéntamela.

Puede que te haga bien.

No quiero habar de ello.

Tranquilízate, y dime,

¿qué te provoca tanto desasosiego?

Creo que es este barrio.

En el poco tiempo que llevo aquí no han parado de suceder desgracias.

¿A qué te refieres?

Al intento de asesinato de Natalia Quesada,

o el fanático que intentó matar a la vecina,

o... -O al asesinato de mi esposa.

Cada momento que pasa me siento más insegura.

Deberíamos irnos de Acacias.

Soledad, sabes que eso no puede ser.

Si nos quedamos aquí, puede pasar algo horrible.

Vámonos, marchémonos juntos. -Te ruego que no insistas.

Si te quieres ir, tendrás que hacerlo tú sola.

¿Estás dispuesto a perderme?

No quisiera tener que hacerlo,

pero si esto sigue así, no quiero permanecer junto a ti.

No volveré a mencionar lo de dejar Acacias.

Yo no me podría ir sin ti.

Te amo.

Eres toda mi vida para mí.

Tengo que felicitarles por el cambio que ha tenido Antoñito,

parece que ha moderado mucho su ánimo.

Sí, anda más comedido.

Lo hemos convencido para que esté un tiempo sin publicar ni una línea.

A ese paso, iba a ganarse muchos enemigos.

Eso le decíamos todos, pero él publicaba enormidades.

¿Y cómo ha conseguido moderar su ánimo, si no es indiscreción?

Descuide, a usted puedo confiarle cualquier tipo de cuita.

Pero espero contar con su discreción.

Eso siempre.

Digamos que hemos tenido que usar métodos poco ortodoxos.

¿"Ortodoxos", suegro? Llámelo por su nombre, chantaje.

Chantaje, don Felipe. ¿Chantaje?

Se trataba tan solo de un recordatorio.

Como usted sabe, mi hijo en el pasado

no fue el patriota que ahora dice ser.

Supongo que se acordará del duelo con Ildefonso.

Como para olvidarlo.

Le vendrá bien pasar desapercibido durante un tiempo.

Lo mejor, siempre, es no llamar la atención.

Eso le tendrían que haber dicho a los alquilaron ayer el restaurante.

Todo el barrio habla de ellos.

¿Se sabe ya quiénes fueron?

¿Se trata de algún conocido?

No, esta mañana he visto a doña Sabina

y no me ha querido decir quiénes eran esos clientes tan rumbosos.

Hay mucho extravagante en este barrio.

Y bien cerca que los tenemos a algunos.

Don Ramón, ¿tiene los contratos que me dijo?

Les puedo echar un vistazo.

Me viene usted de perlas, voy a buscarlos a escape.

¿Y qué más se cuenta, don Felipe?

Pues... Anabel, no sé lo que me ocurre últimamente,

pero siento como mariposas en el estómago,

se me escapan los suspiros sin que pueda evitarlo.

Pues estarás enamorada.

Sí, puede que sea eso.

¿Quién es el afortunado?

¿No te ha pasado alguna vez

que te enamoras de la persona menos indicada?

¿Estás de broma? ¿Qué me vas a contar a mí?

Estoy loca por el mayor enemigo de mi padre.

¿Mi hermano? -Ese mismo.

El hombre menos adecuado para mí.

Entonces entenderás a la perfección lo que estoy pasando.

Somos almas gemelas.

Es un infierno sentirte atraída por un hombre

con el que nunca vas a poder estar, ni ser feliz a su lado.

Yo no me imagino semejante calvario.

Me estás asustando,

parece que vas en serio y no es un capricho.

Sí, lo que siento no lo he sentido nunca por nadie.

Ni siquiera por Antoñito.

¿Y tampoco por Pierre Caron?

(RÍE) No, ese gabacho no acelera mi corazón ni una pulsación.

Entonces, estamos de acuerdo en que trata de Felipe,

el marido de Genoveva.

¿Me equivoco?

¿Y qué es lo que sabes?

Que fue usted el que cenó en el restaurante con Natalia Quesada.

En este barrio no se pude dar un paso

sin que se enteren hasta los ratones.

Mire bien donde pisa, que esa mujer no es trigo limpio.

Sé bien lo que piensas de ella,

pero no hace falta que digas nada,

su compañía me es agradable y no quiero escuchar críticas de ella.

Está bien, no diré na, pero sea prudente,

que los amoríos a usted no le han ido bien.

Lo sé.

Pero... creo que esta vez es distinto,

Natalia no es como todos la ven.

Me dolería que le partieran otra vez el corazón,

prométame que tendrá cuidao, no se lance a ella sin pensar.

Te agradezco que te preocupes por mí.

Son muchos los años, sabe cuánto le aprecio.

Lo sé.

Me salvaste prácticamente la vida, y eso, jamás lo olvidaré,

pero no debes de apurarte por esto.

A esa mujer la temo más que a un nublao.

Pues deja de hacerlo, ¿de acuerdo?

Yo ya tengo unos años y se cuidarme solo.

Te ruego que no vuelvas a meterte en este tema.

¿De acuerdo?

Haré lo que pueda.

Está bien, no hace falta que me contestes.

Tu silencio es más elocuente.

Entonces, ya podemos zanjar el tema.

Déjame que te diga que me alegro por ti.

Nunca te había visto tan enamorada.

Sí, lo que siento es muy fuerte.

Y creo que es mutuo.

Veo que llego tarde, no me habéis dejado ni un chocolate.

Puede que te haya reservado algo mejor.

Bueno, voy a refrescarme, estoy un poco acalorada.

¿Qué ocurre aquí? Noto el ambiente un tanto raro.

¿Qué va a pasar?

El amor, que está en el aire y lo inflama todo.

(Puerta)

El señor Olmedo ha venido a verle.

¿Qué haces aquí?

¿Dónde está Anabel? -No tengo la menor idea.

Me dijo que salía a dar un paseo y que iría a buscarte a ti.

Yo no la he visto.

Está claro que ha vuelto a jugármela.

Sal a buscarla, quiero saber dónde anda.

No pienso hacer tal cosa.

No soy un matón a su servicio,

pensaba que eso le había quedado claro.

Mi trabajo es examinar los contratos de la empresa, nada más.

Te diré cuál es su trabajo, y es también ocuparte de mi hija.

¿Cómo piensas controlarla? ¿Cómo la vas a proteger de Aurelio?

Me parece que se equivoca de persona.

Eso es evidente.

No me resultas efectivo.

Tendré que usar otros métodos

para controlar a ese miserable de Aurelio.

Haga lo que estime oportuno.

Tenemos que estar contentos,

la cena de ayer a puerta cerrada salió de perlas.

Y nos dejó unas buenas ganancias sin apenas trabajo,

ojalá tuviéramos muchos encargos así.

Ya, pero... a mí me da pena por don Felipe.

¿Por qué?

Qué simples sois los hombres.

Ese pobre desgraciado ha caído en las redes de una seductora

como Natalia, acuérdate de lo que le hizo al marido de Lolita.

Supongo que en este caso es distinto,

me ha dicho Daniela, que a Natalia se la veía muy ilusionada

con la velada.

Sí, pero no me convence,

yo pienso como Fabiana y Lolita,

este romance no va a traer nada bueno.

O sí.

A mi juicio, es Natalia la que está siendo seducida por Felipe,

y esta relación amorosa

puede que la separe de su hermano y de Genoveva,

dos influencias de lo más negativas para esa joven.

Yo pienso... que Miguel y tú estáis obnubilados

por la presencia de cierta persona y no razonáis como Dios manda.

¿A qué viene eso?

A que los dos estáis demasiado impresionados por la camarera.

¿Lo dices por Daniela?

¿Por quién si no?

Estáis tan rendidos a su encanto, que no os enteráis de nada.

Ni siquiera, de lo sospechoso que es,...

que desde que ella está en el restaurante,

la policía anda cada vez más cerca de nosotros.

No. Te equivocas totalmente, Sabina,

no tiene nada que ver su llegada con el otro asunto.

Para un momento y piensa fríamente.

Lo hago, y veo que quien habla por ti son los celos.

¡Que no, Roberto, que no!

Se trata de calcular las posibilidades que hay

de que una persona nueva llegue a nuestro entorno,

nos empiecen a acosar y no tenga que ver una cosa con la otra.

Bueno, puede ser una casualidad.

Los dos sabemos que las casualidades no existen.

¿O es casualidad que nosotros regentemos un restaurante

en la calle paralela a la sucursal bancaria

que más dinero maneja en la ciudad?

Aquí tienes los contratos.

Como abogado,...

estás obligado a revisarlos.

Me pondré con ellos enseguida.

Si me permite. -Y esmérate como nunca.

Don Marcos, yo siempre doy lo mejor de mí en cada encargo.

¿O está descontento con la labor que he hecho hasta ahora?

Como abogado, no tengo queja.

Pero revisa esos contratos con lupa,

y espero que encuentres alguna irregularidad.

Si hay alguna, daré con ella.

Aplícate,

preciso encontrar algo que me sirva para descabalgar a Aurelio

de la presidencia de la empresa. -Y ahora, vete,

tengo otros asuntos pendientes.

(Se cierra la puerta)

Operadora, póngame con el 3-4-5-9. Gracias.

Soy Marcos Bacigalupe.

Le llamo porque tenemos que vernos mañana mismo.

No, no me venga con excusas.

Le he adelantado mucho dinero

y necesito cerrar este asunto cuanto antes.

Eso es.

Nos vemos mañana a esa hora.

Y por su bien, le recomiendo que no falte a la cita.

Parece que los franceses han conseguido parar a los alemanes.

Eso va a alargar mucho la guerra, se lo aseguro.

Espero que podamos mantener la neutralidad durante la contienda.

Bastantes problemas tenemos en este país

como para meternos en ese conflicto.

Y uste estará bien enterao, don Antoñito.

¿Qué me dice de la reforma agraria que están preparando?

Estará usted de muy mala baba.

No, voy a estudiar la propuesta de ley,

igual que mis compañeros de partido,

y si algo no es correcto, lo enmendaremos.

Entonces, ¿está de acuerdo con que se expropien las tierras baldías?

No, a favor no, pero el parlamento tiene sus procedimientos

para aprobar o revisar las leyes.

Alterarse no sirve de nada.

¿Y no va a escribir uno de sus artículos

ni va a salir a la calle a montar la marimorena?

Servando, ese Antoñito ha pasado a la historia.

Muy moderao le veo yo a uste.

"Ojú".

Estoy más muerta que viva.

Es lo que tienen estos estudios de grabación modernos,

hasta que no está todo fetén, no dan la canción por buena.

Es posible, pero yo ya no tengo voz para estar cantando tanto tiempo.

Les he preparado un tentempié para que se recuperen mientras cenan.

Qué maravilla, Alodia, lo bien que nos viene.

¿Tan fatigoso es eso de grabar un disco?

Menos que picar piedra, pero también tiene lo suyo.

Y eso que va todo a pedir de boca.

Sí, estoy muy contenta

con el Niño de la Cruz y el Chico Ortega.

Los dos son unos músicos excelentes

y, como son tan jóvenes, les sobra la energía y no paran de grabar.

Le están pegando un tute a tu señora de los gordos.

Lo mismo les tiene que decir que aflojen un poco,

no se nos vaya a poner mala la señora.

Qué va, si ella es la peor.

Se queja mucho,

pero después, se arranca que da gusto verla.

Hago lo que puedo. -Que es mucho.

Menudo ritmo tienes,

los chavales le sacan chispas a la guitarra pa seguirte.

Eso tiene que ser un espectáculo verlo.

Uste se merienda a esos guitarristas cantando

y le sigue quedando apetito.

Qué exagerados.

Eso es lo que ha hecho una desde que empecé a cantar,

es el pan nuestro de cada día. -Si es uste lo mejor que ha dao

la canción española.

Anda, déjate de halagos y siéntate conmigo.

Cuéntame, ¿cómo marchan las clases?

Muy bien, tita.

Estamos ahora con la anatomía del aparato digestivo.

Eso se te tiene que dar bien,

que comes las lonchas de jamón a pares.

Hoy mismo, hemos vuelto a tener en Histología

al mismísimo Ramón y Cajal,

Qué sabiduría la de ese hombre, es toda una eminencia.

¿Os ha dado clase toda la mañana?

¿Toda la mañana?

De ocho de la mañana a una del mediodía sin descanso pal café.

La clase intensiva la llaman.

Y me quejo yo por estar cantado todo el día, lo tuyo sí que tiene mérito.

Yo solo hago mi trabajo, tita.

Pues me había parecido verle a media mañana cuando venía de la compra.

Imposible, si yo llevo toda la mañana en clase.

Será que una anda medio lela y se ha confundido, perdone el señorito.

No tiene importancia, Alodia.

Tráeme otra copita de vino pa que disfrute con mis titos.

Toma un poquito más de jamón, padre.

Jose, mi vida.

En fin...

Marcho, que tengo muchos documentos pendientes,

para que luego digan que nosotros no trabajamos.

Ve a cumplir con tus obligaciones,

yo me quedo terminándome el café. -Con Dios.

Con Dios, don Antoñito.

Menudo cambio ha dao su hijo.

Se ha vuelto más manso que una oveja.

Parece que te defrauda que no vaya disparando en todas direcciones.

No, para nada, pero me extraña, antes veía un trapo rojo,

nunca mejor dicho, y envestía como un morlaco.

Lo cual, no era bueno para él.

Esto de la política hay que tomárselo de forma más templada.

No, si se gana en tranquilidad, pero se pierde en distracción,

las que organizaba en los periódicos,

eran de órdago a la grande.

Servando, si te quieres divertir, te vas al cinematógrafo,

mi hijo no está para distraerte.

Disculpe si le he molestado, a su familia le tengo mucho respeto

y cariño, pero es que,

me ha extrañao ese cambio tan repentino.

Muy sencillo, Servando.

Los hombres somos impetuosos en la juventud,

pero debemos madurar conforme se acercan al otoño de nuestras vidas,

tanto en lo privado como en lo público.

Claro, yo soy mucho más sensato de lo que era hace unos años.

Lo cual no era muy difícil.

En fin, como te iba diciendo,

es por esto que mi hijo ha virado en sus opiniones políticas

hacia la consecución de la concordia y la tolerancia

con las ideas del prójimo.

Ya. No, si eso es muy loable.

Yo también, yo también viro y busco caminos nuevos,

incluso, hasta en el amor, fíjese.

¿En el amor?

Sí, el amor. ¿No dicen que el amor mueve el mundo?

¿Y quién es el objeto de ese amor tan poderoso?

Muy buenas.

Nadie, don Ramón, nadie,

son ideas, elucubraciones... No me venga

con bromas, por Dios.

¿Qué te debo, Servando?

Me parece un disparate enorme. -Lo mismo pienso yo,

pero tu abuela está cada día más convencida.

¿Cómo puede pensar que Daniela es una espía de la policía?

Dice que, desde que llegó,

están cerrando el círculo sobre nosotros.

Y cuando a tu abuela se le mete algo en la cabeza,

no hay quien se lo saque. -Sí,

es un cabezota.

Pero yo creo que sus sospechas ocultan otras cosa,

necesita tener un culpable de lo que está pasando.

Ya.

Pero...

si estuviera en lo cierto,

Daniela sería una traidora de marca mayor.

Aquí solo hay un culpable, ustedes dos,

por la vida de latrocinio que han llevado.

Bueno, eso ya no tiene arreglo.

Confiemos en que las sospechas de tu abuela queden en agua de borrajas.

Venga, vamos.

Por cierto, ¿cómo ha ido la reunión con Bacigalupe?

No tan bien como me gustaría.

¿No te habrá pedido nada irregular?

De ser así, supongo que te habrás negado, ¿no?

Pues eso ha hecho, pedirme algo terriblemente desleal.

Sabía que ese tipo no era de fiar.

Ni un poco.

Me ha pedido que siguiera a Anabel,

pretende que sea una cuña que separe a su hija de Aurelio,

y me he negado.

Es indigno manejar los sentimientos de las personas de esa forma.

Porque supongo...

que no sientes nada por ella, ¿verdad?

Así es.

Aunque nunca olvide el amor que sentí por Anabel

y le desee el mejor de los futuros.

Eso es lo que debes hacer,

seguir adelante sin rencor,

guardándote para ti los mejores momentos,

pero mirando siempre al futuro.

Eso hago.

Ella ha tomado su propio camino sentimental,

y yo soy libre de hacer lo mismo.

¿Tal vez con cierta camarera de ascendencia italiana

que no anda muy lejos de aquí? -Quién sabe.

Te deseo mucha suerte, Miguel,

vas a necesitarla para enamorar a toda una mujer como ella.

Y más, para camelar a tu abuela y que deje de pensar que Daniela

es la culpable de todos nuestros males.

No sé cuál de las dos tareas es la más difícil.

La de Sabina sin duda.

-Ya están todos dormidos. Todo va como la seda.

Funcionando.

¿Adónde vas a estas horas?

¡Chist! ¿Tú no tendrías que estar en altillo?

Sí, pero me he quedado en la casa pa ver si salían ratas de noche

y, parece que he pillado a una bien gorda.

No sé qué es lo que te piensas,

he quedado con un compañero que me va a prestar unos libros.

¿Y se los da a estas horas? -Sí.

Para estudiar por la noche, él los necesita mañana.

¿Qué te pasa? -A otro perro con ese hueso.

No me cuela ni una.

¿Quién era ese con el que hablaba hoy

cuando se supone que estaba en clase?

¿Eh?

-No me advirtió que su marido era tan cursi.

Se cree un don Juan,

pero habla como los protagonistas de una novela romántica.

Me da un poco de pena, a su edad tratando de impresionar

a una jovencita como yo. Vamos, que la cena fue un éxito.

Sí. Tengo a Felipe rendido a mis pies.

Excelente.

Ya solo falta que yo dé la orden

para clavarle el estoque final a ese pobre infeliz.

Sí, todo va como planeamos.

Me daría miedo teneros como enemigas.

Pronto le libraremos de esa carga,

en muy pocos días hundiremos a Felipe.

¿Tan pronto?

¿Algún problema? ¿No le parece bien?

Por supuesto, me parece bien, lo que usted disponga.

Genoveva, ha sido una velada estupenda,

pero me siento cansada y me gustaría ir a casa a descansar.

Si no le importa, claro.

No, por supuesto que no.

¿Me acompañas, Aurelio?

Me gustaría, pero tengo que tratar

unos asuntos de negocios con mi socia.

Luego iré a casa.

Si me disculpan. Buenas noches.

Buenas noches, Natalia.

¿Me va a contar la verdad o despierto a sus tíos?

Eso ni se te ocurra.

Pues desembuche. ¿Quién era ese?

Que se trata de un compañero.

Me estuvo enseñando unas muestras y ahora iba a por más.

¿Un estudiante de medicina?

Si tiene una pinta de chamarilero que echan atrás.

Alodia, me tienes que creer,

nunca mentiría a una moza que me tiene loco como me tienes tú a mí.

¿Acaso no sabes que llevo el pañuelo...

que me regalaste pa acordarme siempre de ti?

¿No te has dado cuenta de que te quiero?

¿No te has dado cuenta?

¿Cómo se atreve a hacerme algo así?

Tenemos que saber más cosas de Pierre Caron.

Tengo que hacer que mi hermana se entreviste con él.

¿Pretende fomentar esa relación por el interés empresarial?

Sí, no veo porqué no.

¿No estaremos presionando mucho a Natalia?

Debería terminar con el encargo que yo la hice.

Puede hacer las dos cosas. Creo que no.

La información del francés se puede conseguir de otra forma.

¿De qué modo?

Yo misma puedo seducirle,

si es que urge tanto saber qué es lo que sabe.

No, no voy a permitirlo.

Mi socia no va a seducir a nadie.

No veo por qué no iba hacerlo.

Porque tú eres mía.

¿Sigues dispuesto a llegar hasta el final?

¿Tú qué crees?

Mucha gente sufrirá.

Puede que lleguemos a cobrarnos algunas vidas.

Te has dejao burlar por el señorito Ignacio, como si lo viera.

-He venido a hacerle una propuesta que bien podríamos llamar...

arriesgada. Lo que tenga que venir,...

vendrá.

Debo irme.

Un momento.

Anabel, si no pones freno a tus andanzas,

esto acabará en tragedia.

Me he comprometido a defender a Marcos

para que medre en una empresa inmoral.

No le han puesto ninguna pistola en la sien.

Pero es posible que me haya dejado llevar por un sentimiento falso

de responsabilidad hacia Anabel.

¿Sigue enamorado de ella?

Al final, Aurelio va a tener razón.

¿Sobre qué?

Está convencido de que se está enamorando de mi marido.

Como mi abogado, tendrá que enfrentarse a mis enemigos.

Eso es, es un abogado, no un matón.

Es usted muy directo, amigo Roberto.

Largaos de aquí.

No tenemos prisa.

Pero cuando se te pase el enfado, tenemos que hablar.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1374

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Acacias 38 - Capítulo 1374

23 nov 2020

Por el barrio, los vecinos empiezan a comentar con interés la clandestina cena de Felipe y Natalia.

En el restaurante, Daniela se da cuenta que los Olmedo están más nerviosos de lo normal e interroga a Miguel al respecto, lo que hace alertar aún más a Sabina.

Mientras tanto, Méndez cita a Jose y le informa de sus nuevos descubrimientos sobre Ignacio; mientras que Alodia descubre a Ignacio haciendo extraños manejos con su compinche Florencio.

Cada vez más decidido, Marcos decide seguir su plan secreto contra los Quesada y hace una llamada misteriosa.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 1374" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 1374"
Programas completos (1439)
Clips

Los últimos 4.120 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios