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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 561 - ver ahora
Transcripción completa

Dígame si el motivo de su viaje

tiene algo que ver con el menester que me preocupa.

Sabe perfectamente a lo que me refiero:

conocer el nombre de mi hija.

-Por supuesto.

Le aseguro que a mi regreso

sabrá usted el nombre de su hija. -"Nos preguntábamos"

si te importaría que le hagamos un acto homenaje a Elvira.

-¿Qué dices, Simón?

¿Te molesta que preparemos algo así?

-No, no solo no me molesta, me parece una idea estupenda.

"Querida hermana sor Adela, lamento molestarle de nuevo,

pero ruego venga a verme. Hay novedades sobre Elvira".

-"Unos vecinos...".

-¿Unos vecinos qué? -Unos vecinos han visto a Úrsula

por el barrio. Ha vuelto, Úrsula ha vuelto a Acacias.

-¿Es eso posible?

-"Con todos mis respetos, señora,"

es usted una mujer con poder

y posibles.

¿Por qué no hace uso de su buena posición?

Contrate protección

para que no se atreva ni a acercarse.

-"¿Qué le pasa?".

¿Por qué la estaba animando? -Su tata Concha,

que ha venido para celebrar su cumpleaños

y Lolita ha visto que ha perdido la sesera.

Y no sé, Antoñito, yo no sé muy bien cómo ayudarla.

-Pues puede que yo sí que sepa.

"¿Te estás despidiendo de mí?".

Ya hemos esperado lo suficiente a Úrsula,

y no va a regresar.

He de ser consecuente y valiente.

Creo que me estaban buscando.

Usted y yo tenemos que hablar.

Venga conmigo inmediatamente.

Te agradezco que nos hayas permitido reunirnos aquí.

No queríamos tener la charla en mitad de la calle,

bajo la mirada de nuestros vecinos. -Es de entender.

Pero comprende que no me agrada

tener a esa mujer aquí. -Tranquila,

no tardaremos mucho. Vete a dar un paseo.

Al regresar, ya nos habremos marchado.

Celia...

Le exijo una contestación.

-Y yo insisto en que no puedo darle capricho. Nada sé

de los asuntos que me pregunta.

-No me tome por tonto.

Sé que está detrás de las muertes del agente Soler y de Tirso,

ese desdichado niño.

-Qué barbaridad.

¿Me creen capaz de semejantes fechorías?

-Por tal motivo estaba en busca y captura.

-Debo recordarle, señor comisario,

que no me ha capturado usted, he sido yo

la que se ha presentado.

Y son inocente de tales crímenes.

-Unos testigos la vieron en la misma zona

en que el agente apareció.

-¿Y eso significa

que yo le matara? Es una simple casualidad.

¿Acaso va a acusar a todas las personas que anduvieran allí?

-¿También es casualidad que abundantes testigos

vieran a una misteriosa mujer junto a Tirso

cuando enfermó? -Esa mujer podría ser cualquiera.

-Sé que miente.

Usted es responsable de ambas muertes.

-Por su bien, señor comisario,

espero que tenga contra mí

algo más que vagos testimonios y si intuición.

-El testimonio de doña Cayetana.

-Juraría que, según la ley,

para condenar a un persona hacen falta pruebas físicas

que la relacionen con el crimen, no basta una simple denuncia.

Tomaré su silencio como una afirmación.

Todo es fruto de un lamentable error.

Deberá continuar buscando a los culpables.

-No es preciso,

está delante de mí.

Pienso llevarla a comisaría y encerrarla en un calabozo.

-Conozco mis derechos y mis obligaciones.

Si el juez así lo decide, lo aceptaré.

Pero no puede mantenerme mucho tiempo arrestada

por algo que no puede probar.

Pueden salir a conversar si lo desean,

no pienso ir a ningún sitio.

Me temo que tiene razón.

Sin el juez, no podrá retenerla mucho más tiempo.

-Así es.

Mañana iré a ver al juez. Esta noche la pasará en el calabozo.

Espero que unas horas a la sombra la hagan recapacitar.

-No cuente con ello, es dura como el hielo.

-Ya veremos quién puede más.

Aún me cuesta creerlo.

Mi corazón grita que no es verdad, que Elvira no ha abandonado

este valle de lágrimas.

La recuerdo vestida con esa blusa.

Elvira era una mujer

tan guapa, tan elegante...

Cuando la vi por primera vez, pensé que...

que no había visto muchacha más bella.

Parecía un ángel.

Parece sorprendido por mis palabras,

¿acaso no piensa igual? -No, no, no, no, no.

Lo que me sorprende

es que hable con tanta naturalidad de Elvira.

-¿Le molesta que lo haga? -No, al contrario, se lo agradezco.

Todos a mi alrededor

evitan incluso decir su nombre en mi presencia.

-Tan solo tratan de no hacerle sufrir,

pero no sé, ocultando su nombre no creo que deje de pensar en ella.

-Ni un solo segundo.

-No debemos dejar de hablar de Elvira, eso sería

como si nos hubiese abandonado. Y ella seguirá viva en mi recuerdo

y también en el suyo, Simón.

Sé que nunca la olvidará, le conozco

muy bien.

-Solo nos hemos visto en pocas ocasiones.

-Sí, pero yo ya sabía todo de usted antes de conocerle.

Durante su clausura,

Elvira no dejó de hablarme de su persona.

-¿Qué le contó?

-Todo.

Cómo se conocieron,

su primer beso,

cómo la miraba el día que bailó solo para usted.

En sus palabras se sentía

todo el amor que le profesaba.

Usted le hizo sentirse la mujer más dichosa del mundo.

Aseguraba...

que Dios le había sonreído el día que le permitió conocerle

y que, solo con haber pasado un tiempo a su lado,

se veía plenamente pagada

en esta vida.

Lo siento mucho,

le duelen mis palabras. -No, no, no, al contrario,

me dan fuerzas para seguir respirando.

El recuerdo del amor de Elvira

es lo único que me queda.

Hablar de ella, llorarla,

son el mejor bálsamo para mi dolor.

-Crea que me quedaría

a seguir hablando con usted hasta el alba,

pero debo marchar a la casa de socorro a entregar unas ropas.

Se lo he prometido a la madre superiora.

Pero descuide, que mañana regresaré.

Nada me impedirá

acudir al... al homenaje que amigos y vecinos

están haciendo a Elvira.

-Yo espero tener las fuerzas para acudir, la verdad.

-Haga un poder, por favor, Simón.

Su sitio está allí,

recordándola con amor.

Prométame que le veré en primera fila.

Ese es su lugar.

-Pobre hijo mío.

(Puerta)

¿Quién llama?

¿Vas a alguna parte?

Será mejor que te vistas.

Voy a ver quién es.

Felipe, no le esperábamos.

Pase.

Mauro.

Lamento presentarme a hora tan temprana,

pero el asunto que me trae es de máxima urgencia.

¿Qué ha ocurrido?

Úrsula está en comisaría.

¡Maldita sea! ¿Tenían que arrestarla

antes de que nos hablara de Cayetana?

Eso es lo más extraño, Mauro,

que no la han capturado,

se ha entregado ella misma.

¿Cómo dice?

Yo estaba con el comisario Méndez en Acacias

cuando apareció con toda tranquilidad.

¿Por qué habrá hecho tal cosa?

¿Qué pretende?

No lo sé, pronto lo averiguaremos.

No tengo paciencia para aguardar.

Voy a comisaría a tratar de hablar con ella.

Mauro, sea cauto. El comisario Méndez está muy alterado.

Y Úrsula sabe que no tiene pruebas contra ella

y no cede en su empeño de retarle. ¿Y él qué pretende hacer?

Hablar con el juez para que le permita más tiempo para retenerla.

Si me disculpan,

debo hablar con los vecinos, están muy alterados.

Sí, no queremos entretenerle más, Felipe. Gracias por la información.

Con Dios.

Será mejor que termine de vestirme

e iré a comisaría,

a ver qué puedo averiguar.

¿Me acompañas?

No. Tengo una cita.

Mi amor,

no voy a impedir que vayas, pero déjame que te pida algo.

¿El qué?

Que lo pienses bien.

Mira, si esperas unas horas,

es posible que solucionemos todo sin que te ensucies las manos.

Mauro, ya no me importa lo que pueda ocurrir.

A mí sí, mi amor.

No olvides que llevas una vida

dentro de ti.

Y tu destino está unido al de ese inocente.

Te lo ruego, aguarda un poco más.

No hagas nada hasta saber si hemos perdido

el testimonio de Úrsula o no.

Señora, usted dirá por qué nos ha hecho llamar

a horas ten tempraneras. -Muy sencillo.

Preciso de vuestra colaboración. -¿"Pa" qué?

-Para ayudar a Lolita

con su tata Concha.

-Pues entre poco y "na" podemos hacer

por la susodicha. -Sí, Casilda tiene razón.

La tata ha perdido el oremus y Lolita le contará la verdad,

que sus amigos y familiares

ya han entregado la pelleja. -Sí.

Lolita ha decidido festejar

el cumpleaños solo con su tata, para contárselo

en la intimidad. -No hay tiempo que perder.

-Se explica usted como un libro cerrado.

¿Que no nos queda casi tiempo "pa" qué?

-Para evitar que Lolita

le cuente nada.

-Debemos evitar que la tata

se lleve semejante disgusto a su edad.

-Sí. Estamos a tiempo

de que todo salga bien.

-Pues cuente con nosotros para lo que sea menester.

-Pues avisad a Fabiana. -Sí.

-Y a Servando también. Les vamos a necesitar.

Del resto ya nos encargamos doña Trini y yo.

(Puerta)

Ya va.

Felipe, al fin has llegado.

Al final, cumpliste con tu palabra y cuando regresé

ya no estabas.

¿Qué ha pasado con Úrsula?

-Fuimos directamente a comisaría. Pasó la noche en el calabozo.

-Me tranquiliza saberlo.

Mi mayor deseo es que esa mala mujer quede encerrada

por siempre jamás. Perdonad mi intromisión,

pero vi a Felipe subir. ¿Sabéis algo más de Úrsula?

No temas, Cayetana,

Felipe acaba de decirme

que está encerrada. ¿Ha confesado sus crímenes?

¿Sabéis dónde ha estado?

No. Niega las acusaciones una y otra vez.

El comisario no la creerá. Ni una sola palabra.

Está convencido de su culpabilidad.

Me alivia oír eso. Estamos todos más seguros

sin esa mujer en las calles.

No será por mucho más tiempo.

El comisario no quiere liberarla,

pero no cuenta con pruebas para retenerla mucho más.

¿Cómo? ¿Van a ponerla en libertad?

-Intentará evitarlo.

Pero si no consigue que confiese todos los crímenes,

tendrá que dejarla libre.

No, no puede ser. No puede ser cierto.

-Calma, Cayetana, ya verás como al final se hace justicia.

Está encerrada.

¿Pero por cuánto tiempo, Celia?

Me lo he jugado todo al acusarla. No puede salir, sería mi fin.

No digas eso.

No dejaremos que nada te ocurra, ¿verdad, Felipe?

Déjame que te acompañe a casa.

Te prepararé una tisana que te calmará los nervios.

(RECUERDA)"Estoy muy feliz por ti

y por Tirso también".

"Su recuerdo quedará inmortalizado en se libro".

"Eterno,

imperecedero,

inmortal".

Ojalá puedas perdonar a tu madre por lo que va a hacer.

¡Ay, has hecho la tarta de higos!

-Pues claro, tata, que no todos los días se cumplen 80 castañas.

-Pero no podemos empezar

hasta que no venga la familia y todos los invitados,

que estarán a punto de llegar.

Pero, niña, ¿por qué me miras así,

que pareces ver un aparecido?

-No, tata.

Que es que tengo algo que decirle.

-Bueno, pues no te hagas de rogar

y di lo que tengas que decir de una santa vez.

-Una no sabe por dónde empezar. -"Quia", pues es bien fácil.

Empiezas por el principio y cuando llegues al final, te callas.

Vamos, que es "pa" hoy,

que los invitados están a punto de llegar.

-Es de eso de lo que quiero hablarle. -¿De qué?

-Que no van a venir.

-Bueno, pues ya estamos aquí.

-¡Ay!

Pues... pues muy "agradecía".

Pero no tengo ni idea de quiénes sois.

-¿Pero cómo?

¿No te acuerdas de tu hermana y del Antón?

-¿Que sois mis hermanos? -Sí, sí, los mismos

que visten y calzan.

-La tata siempre tan bromista, eh.

-¿Pero qué hacéis? ¿Habéis perdido el oremus?

-Perdonad, pero es que últimamente

no sé dónde tengo la cabeza.

Y tú que decías que no iban a venir.

-Perdone a nuestra hija, tata, que es muy "desconfiá".

-No se preocupe, que luego la regaño yo.

Hija, ¿no vas a besar a tus padres? -¡Uy!

-¿Y... y vosotros dos

quién diantres sois?

-Pues mire, yo soy la tía Colorana,

la vecina del pueblo.

Me han dicho que preguntaba por mí.

-Pero si es verdad. -Ea.

-Pero, "condená", si cada día estás más joven.

(TODOS RÍEN)

¿Y ese pollo?

-¿Este?

-El de... el de...

-Él es...

Él es Matías, el de los Heredia.

-Matías, de los Heredia.

-¿Y has tenido la desvergüenza

de venir a mi cumpleaños

después de los pleitos

que hemos tenido por las lindes de las tierras?

¡Pues no te voy a dar tarta, malaje!

-Anda, que ya podría haber dicho otro nombre, ¿no?

-Lo siento, pero no se me ocurría nadie.

-Ya, no...

-Ay.

Sabía que vendríais.

Y es el mejor regalo

que podía tener.

-Bueno, venga, a sentarse todo el mundo.

-Venga, venga. -Venga.

-Ven aquí, Matías.

-Mejor... Sí, por ahí, sí.

-Ay, ay, Antón. -Ay, el Antón...

-Qué bien todos juntos aquí, ¿no?

No esperaba su visita. ¿Qué les trae por mi casa?

-Bueno, aparte de interesarnos por usted,

veníamos a decirle que los vecinos

van a celebrar un acto de homenaje

en recuerdo de su hija.

-Y pensamos que quizá le gustaría acompañarnos.

-Comprenderán que decline su invitación.

Todos sabemos que ciertas personas

en este barrio no me tienen afecto.

Y no quiero incomodarles en momentos tan difíciles.

-Don Arturo,

todos aquí respetamos su dolor.

-Sí, pero...

yo creo que llegó el momento de olvidar viejas rencillas

y de llorar todos por Elvira. -Pienso lo mismo,

pero tal cosa no depende solo de mí.

Créanme que es mejor

que no acuda.

Ya conté con mis vecinos cuando celebré la misa por Elvira.

Ahora es el momento de que apoyen a Simón,

ese muchacho debe aceptar cuanto antes

la muerte de mi hija.

-Vaya...

Tal preocupación le honra.

-Ya saben que por motivos obvios nunca acepté esa unión.

Pero su comportamiento ante la desgracia

me ha demostrado que quería con todo su corazón

a mi hija. -De eso no le quede duda.

-A pesar de nuestras diferencias, siento pena.

Por eso le ahorraré mi presencia esta tarde.

Me quedaré rezando para que ese homenaje sirva

para aliviar su dolor.

-Está bien. En ese caso, no le insistiremos más.

Me gustaría aprovechar su visita para comunicarles

que pienso abandonar este barrio y esta casa.

Yo también necesito seguir adelante.

-Le comprendo.

Cuando perdí a mi Maximiliano,

a mí me sucedió algo similar.

Pero, con el tiempo, comprendí que de nada valía huir.

La memoria de los seres queridos nos sigue allá donde vayamos.

El tren de la vida sigue su recorrido

sin tener en cuenta la desolación.

Por eso debemos apoyarnos

en los que están

y agarrarnos

a los buenos recuerdos de los que nos dejaron.

Coronel,

tan solo así se puede seguir adelante.

Entiendo que con el cheque que le he entregado estamos en paz.

-Se equivoca,

no lo estaremos hasta que no la vea ante el verdugo.

-Tendrá que esperar, comisario. De momento, estoy en libertad.

He pagado la fianza que me ha impuesto el juez.

-No ha tardado mucho en reunir dicha cantidad.

-Soy mujer de recursos.

-Eso nunca lo he dudado.

Como tampoco lo hago de que es responsable de esos asesinatos.

-Al parecer, el juez tiene más dudas que usted,

si no, no me habría impuesto

una simple fianza.

Y ahora, si me disculpa,

aunque he disfrutado de su compañía, he de seguir camino. Ah, no,

no es preciso que me acompañe.

No olvide entregarle el cheque al juez,

no me gustaría quedar

como mala pagadora. -Descuide,

ya pagará usted sus deudas,

eso se lo aseguro.

Úrsula,

la estaba buscando.

En comisaría me han dicho que está en libertad.

Esta noche pasaré a verles.

Tenemos mucho de qué hablar.

¿Quiere más achicoria, tata?

-Me mimas "demasiao".

Tu madre

siempre ha sido una santa.

-Y que lo diga, tata, y que lo diga.

-Oye...

que me está mirando como un miura a punto de embestir.

-Mientras no te dé con la garrota, vamos bien. Somos de armas tomar.

-Aguarda tú.

¿Pero tú no eres la Trini,

la hija de la Paca,

la Carne Frita?

-Qué va.

-No. No, no, no, no.

No, es... es su hermana de usted, la Mari Paz.

-Claro, y el Antón.

-Claro. -¿Pero qué...?

¿Pero qué iba a hacer la Carne Frita aquí?

-Claro.

-Pues es su mismito reflejo. -Ya.

Pero no entiendo.

¿No decíais que era mi hermana Mari Paz?

¿Qué está pasando?

-Tata...

Yo... -Tate.

Tata,

¿no se acuerda que la hija de la Paca se fue a una ciudad

muy lejana y se casó con uno de posibles?

-Es verdad, es verdad.

-Un viudo con dos hijos.

-Bueno, y qué hijos.

-Preciosos los dos. -Y ahora es la mar de dichosa.

-La verdad

es que no es la primera vez que nos confunden.

Tenemos un parecido.

-Normal, si tenéis

la misma risa, eres igualita.

-La naturaleza tiene unas cosas, tata...

Has intervenido justo a tiempo. Muchas gracias.

-Un placer, Carne Frita.

-Frita me tienes tú a mí.

-Bueno, demos ya buena cuenta

de la tarta. -Sí.

-Eso. -Esto cuanto antes.

-Sí.

Ahí está.

Sople la vela, tata.

-Espere, espere.

Que digo yo que no se olvide antes de pedir un deseo.

-Eso.

-Pues eso está hecho.

Y... y mi deseo es

que estéis todos conmigo

tan felices como estamos hoy.

-¡Bravo por la tata! ¡Bravo por la tata!

Felicidades.

Por muchos más.

Esa mujer se ha reído de mí

en mi propio rostro. Úrsula es un hueso duro de roer, sí.

Lo he podido comprobar por mí mismo. Logré convencer al juez

de que le impusiera una fianza.

Y la ha pagado sin dudar.

¿Y no ha podido sacarle nada antes de dejarla en libertad?

No. Pero sigo sin albergar duda alguna

de su culpabilidad.

Ella mató al agente Soler y a Tirso, ese niño, lo sé.

Pero nada puedo hacer sin más pruebas.

Tenga paciencia,

esto aún no ha terminado.

No, Mauro,

ni paciencia ni esperanza me quedan. Todo está perdido.

Se equivoca, comisario.

Algo me dice que la culpable de tan terribles crímenes

dará con sus huesos en la cárcel.

Al final, se hará justicia.

Pobre Cayetana, a duras penas he podido calmar su ansiedad.

-Pues verás cuando descubra que Úrsula ha sido puesta en libertad.

-Pues miedo me da.

¿Qué clase de justicia permite tal aberración?

-Descuida, la culpable de lo sucedido no está a salvo,

puedes creerme.

-Pues que Dios te escuche.

Úrsula me inspira auténtico pavor.

-Eh.

Nada tienes que temer de ella.

-Te creo.

Teniéndote a mi lado me siento más segura.

-Con tanto ajetreo en nuestras calles

echaba de menos estos momentos nuestros a solas,

ajenos a todo.

(Puerta)

-Al parecer, vamos a tener que esperar

para estar solos.

-Ignora la llamada. Ven.

(Puerta)

No va a poder ser.

Voy a ver quién resulta tan inoportuno e insistente.

Felipe, Antoñito te busca.

-Disculpe la intromisión,

pero un vecino me dijo que estaría aquí.

-Vine a informar a Celia que Úrsula es libre.

-Vaya, lamento escucharlo.

Los vecinos deben estar temblando

sabiendo que vuelve a estar suelta por las calles.

Pero no he subido por tales cuitas,

sino para darle algo.

-Os dejo para que habléis de vuestras cosas.

Estaré en la cocina.

Esto es para usted.

Es el dinero que me dio para que lo invirtiese en bolsa.

-¿Y el otro sobre? -Los beneficios de la inversión.

-¿Lo prometido? -Hasta la última peseta,

menos mi comisión.

En tan solo una semana

he logrado doblar su inversión.

-Me cuesta creerlo.

¿Cómo es posible que sea tan provechoso

de forma tan rápida?

-Solo hace falta coraje y alguien que le sepa aconsejar.

A pesar de tus palabras,

no las tenía todas conmigo.

-Espero que esto sirva para que salga de dudas definitivamente.

-Que te sirva esto como respuesta.

Coge el dinero de las ganancias e inviértelo.

No quiero desaprovechar esto.

-No se arrepentirá,

téngalo seguro.

Caminemos un poco,

el aire fresco me sentará bien.

Lo que mande la señora.

Señora.

Me alegra mucho verla fuera de casa, necesitaba usted pasear.

"El País del Ámbar".

¿Quién ha editado el libro?

Ah, sí. Lo ha traído doña Leonor para que lo venda en el quiosco.

Lo ha editado a partir de unos cuadernos que guardaba doña Teresa.

"Y el guardián del sol abrió la última puerta

del País del Ámbar".

(RECUERDA)"¿Entonces, sabe quién abre la última puerta?".

"El guardián del sol, tiene que ser él, ¿a que sí?".

Tirso, ha llegado la hora de hacerte justicia.

¿Qué demonios haces? Impedir que cometas un grave error.

El error es que Cayetana quede sin castigo.

Déjame hacer lo que debo. ¿Parirás a tu hijo en una cárcel?

¿Eh? ¿Que se críe entere criminales?

Escúchame, Úrsula ha sido puesta en libertad.

Escúchame, mi amor. Me ha asegurado que estas noche vendrá a vernos.

Dame las tijeras. No.

Dame las tijeras. Úrsula nos puede conceder

un arma mucho más eficaz.

Vamos.

Me llevaré un ejemplar.

-Cayetana.

Al fin te encuentro.

¿Sabes las malas nuevas?

Úrsula ha sido puesta en libertad bajo fianza.

Se la vio por estas mismas calles,

caminando a toda prisa.

Se me ha partido el corazón al ver partir a la tata con sus "comares".

-Ay, mujer... Pero tú no sufras, Lola, eh.

Si han venido esas mujeres y la cuidarán fetén.

Además, se iba encantada de la vida. -A ver,

si la hemos engañado entre todos.

Se piensa que nuestros parientes viven.

-¿Y qué hubieras preferido,

que se hubiera llevado un sofoco de padre y muy señor mío?

Que no, tú no tengas desasosiego,

que lo hemos hecho requetebién.

-Pues tienes más razón que un santo, Casilda.

La tata ha disfrutado como un niño.

-Cómo se reía la mujer. -La verdad es que ha sido

de lo más emocionante. Y esto que tener

a Servando como padre no me hacía gracia.

Os estoy muy agradecida.

¿Pero qué hacían ahí doña Trini y Antoñito?

-Porque ya sabes que doña Trini es más buena que el arroz con leche.

Y don Antoñito por la sencilla razón de que esto ha sido ocurrencia suya.

Lo ha organizado todo.

-¿Por qué?

-Porque me da a mí que tiene un corazón

que no le cabe en el pecho.

¿Qué miras, Casilda?

¿Tengo algo en la cara o qué?

-Ah, ¿ya estáis de vuelta?

¿Y la tata Concha?

-Han venido sus comadres del pueblo para llevársela.

-Ah, mira, me alegro.

Mira a ver si tengo una camisa blanca planchada

para el homenaje de Elvira. -Sí,

la tengo ahí, ahora se la doy.

-Don Antoñito,

¿está la señorita María Luisa? -Sí. En el salón acabo de dejarla.

-¿Y me da permiso para hablar con ella?

-Sí.

-Gracias.

Muchas gracias, Lolita.

-No, señorito.

Gracias a usted.

No me coges en un buen momento, debo arreglarme para lo de Elvira.

-Perdone, pero no la voy entretener más que una "miaja".

Es que...

le he traído un presente.

-¿Y qué es?

-Una "tontá". Bueno, ábralo.

Una flor amarilis.

-Sí.

Me dijeron que era la favorita

de la señorita Elvira.

-¿Y de dónde has sacado este pañuelo?

-Lo ha bordado servidora.

Con más sudores que tino,

porque es que no soy yo habilidosa para esas faenas.

Pero bueno, la "señá" Carmen me ha enseñado.

Me he tirado toda la noche en vela.

Y hasta me he pinchado más de una y dos veces los dedos.

-Y todo por... por regalarme el pañuelo.

-Sí.

Es que como nos comentó que la señorita Elvira

era su mejor amiga,

he pensado que debería tener un recuerdo de ella.

A la señorita Elvira le gustaba mucho bordar, así que...

Bueno, señorita, dígame qué le parece.

¿Le gusta?

-Sí.

-Señorita, no se me ponga así, que una es muy blanda.

-Ven aquí.

(Puerta cerrándose)

María Luisa, hija,

¿qué te sucede? ¿Estás bien?

-Eh.. sí, sí.

No es nada malo, al contrario.

Hay que ver, eh.

-La tristeza ha invadido nuestra calle.

Y no es para menos, querido.

Ya no queda ninguna esperanza de que volvamos a ver a Elvira,

por remota que esta fuera.

La hemos perdido para siempre.

Pobre señorita Elvira.

Al final, ha entregado la pelleja

en ese barco.

-La mar es muy traicionera.

-Qué mala fortuna la suya.

-La pobre,

más bien se diría que la ha mirado un tuerto, como dicen en mi pueblo.

-Va a ser cierto

que los señores sufren tanto como nosotros.

-Sí, Martín, sí, pero con el buche un poco más lleno.

Fíjate, Ramón,

ha venido todo Acacias. -Natural.

A pesar del poco tiempo que llevaba en el barrio,

Elvira se hacía querer. -Sí.

Se puede ver por el dolor que ha dejado en la gente.

-No sé si podré hablar

delante de tanta gente. -Claro que sí,

mi vida.

Tú habla con el corazón y todo saldrá bien.

Vamos.

¿Y Simón?

¿No ha venido todavía? -No, María Luisa.

Empiezo a temer que se haya echado atrás en su determinación.

-Yo, sin embargo, creo que no es así.

¿Estás seguro de querer asistir?

-Sí, madre, estoy donde debo estar.

Cuando quieras.

Gracias a todos por vuestra presencia.

Ahora voy a leer unas palabras que ha escrito Leonor Hidalgo.

"Hoy nos hemos reunido

por un triste motivo".

"Nos disponemos a despedir

para siempre a nuestra querida Elvira".

"La desdicha nos la ha arrebatado

demasiado pronto".

"Todos sabéis que era

una mujer valiente y libre,

con el alma llena de alegría y el corazón limpio".

"Su juventud y coraje le hicieron derribar

todas las barreras que la vida

trató de imponerle".

"Luchó por el amor y su libertad

con todas sus fuerzas".

"Pero no estuvo sola en su lucha,

incluso en los momentos más difíciles

contó con la estima y el apoyo

de todos nosotros".

"Ella se sentía orgullosa

de sus vecinos y amigos".

Al principio empecé diciendo

que era un momento triste,

pero hay algo que el mar no nos arrebata,

que es el recuerdo de su risa

y su alegría.

Elvira siempre permanecerá

en nuestros corazones.

Siempre.

¿Ocurre algo?

-No, no, nada, querido.

Enseguida vuelvo.

Don Arturo, al final ha venido.

Pero no se quede aquí, venga con el resto.

-Gracias, pero prefiero permanecer aparte.

Por favor,

no le diga a nadie que me ha visto.

Yo también quiero decir algo.

Yo antes era un hombre recto,

serio,

vivía alejando de mí

los sentimientos.

Hasta que conocí a Elvira.

Entonces, todo cambió

de la noche a la mañana.

Elvira se acercó a mí y...

y fue eso.

Se acercó sin tener en cuenta

de clases sociales

ni jerarquías ni nada.

Tuve la suerte de que la persona más maravillosa de sete mundo

se interesara por un mayordomo.

Adivinó el dolor que anidaba en mi corazón

y curó las heridas

que ocultaba bajo mi coraza.

Gracias a ella volví a sentir.

Me hizo más valiente, más...

alegre.

Al mirarme en los ojos de Elvira, me convertí...

en mejor hombre.

-Simón...

-Elvira sacaba lo mejor de cada uno.

Su bondad y su generosidad

hacían que no juzgara y que viera lo bueno

de sus semejantes.

Nunca habrá nadie como ella

y nunca la olvidaremos.

Hijo...

te lo ruego, no te vengas abajo.

-No puedo evitarlo, madre, sin Elvira no soy nada.

-Arrojo. No hable así.

Recuperar la entereza de la que has hecho gala hasta ahora.

-Déjeme solo.

Por favor, déjeme solo.

-Está bien.

Te espero en casa.

Por favor, le he pedido que me dejara solo, se lo pido por favor.

-Disculpe, no quería molestar.

-Perdóneme, perdóneme,

sor Adela.

Pensaba que... Pase, pase.

Las suyas han... han sido

unas palabras muy bellas.

Se notaba que le salían desde el fondo de su alma.

No he podido evitar imaginarme a Elvira

entre nosotros,

escuchándole y emocionándose, como todos.

Perdóneme, perdóneme, disculpe. -No.

Tranquilo. Todo esta pena es natural.

-Le agradezco mucho que haya venido, de verdad.

Veo en usted

la huella que...

Elvira dejó a todos los que la rodeaban.

A pesar de coincidir pocos días,

se nota que le marcó conocerla. -Bueno, todos la apreciábamos

y... y a usted también.

-Sí.

Han hecho mucho por mí.

Pero con Vd. es distinto.

Usted es distinta.

Usted es con la única persona

con la que puedo hablar abiertamente de...

de Elvira y... de mi dolor.

Su presencia

y su compañía me reconfortan.

Lo siento, se ha hecho un poco tarde y debería volver

al convento. -Por supuesto, por supuesto. Perdone.

Márchese tranquila.

Pero, por favor,

prométame una cosa.

-Dígame.

-Que tratará de...

volver a visitarme en otra ocasión.

La estábamos esperando.

Pase.

Teresa,

usted no parece alegrarse de mi visita.

No hasta que escuche lo que quiero saber.

Descuide,

hoy tendrá las respuestas

que tanto ansía. Díganos porqué se dejó detener.

Llegamos a pensar que nos había traicionado.

Sí. Yo también lo pensé así

al dejar de tener noticias de repente.

De hecho, lo sigo creyendo así.

Les aseguro que había un buen motivo

para justificar mi desaparición.

Precisaba tiempo para preparar mi defensa.

Y en cuanto

a que me entregara

a la Policía, la explicación es bien sencilla.

Era vital

que dejara de esconderme,

que pudiera moverme por las calles con total libertad.

¿Y eso por qué?

Porque ha llegado el momento

de salir a la luz,

de desvelar

toda la verdad.

¿Está usted ocupado, padre?

-No, hijo, tan solo estaba admirando estos trabajos.

Realmente, con ellos

nos hemos vuelto a superar. -¿Y Úrsula?

No la veo desde ayer.

-Se ha ido de viaje. Tardará algún tiempo en regresar.

-Comprendo.

Como logró el dinero que quería, nada la retiene aquí.

-No es así, hijo, te equivocas.

-El que persiste en equivocarse con ella es usted.

Le maneja a su antojo entrando y saliendo

a su conveniencia.

No entiendo qué le impide prohibirle la entrada.

-Te ruego que no insistas más.

Lo que tenía que decirte, lo he dicho.

-Y, como puede ver, sus palabras están lejos de satisfacerme.

Temo que la relación que mantiene con alguien así

termine por hundirnos.

-No temas por el negocio.

Sé perfectamente lo que me hago.

-Me gustaría creerle,

aunque solo fuera porque la joyería

es más que una manera de ganar dinero,

es la forma de vida de los Alday.

-¿Qué crees, que no lo sé?

Todo esto lo he levantado con mis propias manos,

así que, tengo el derecho a hacer lo que me plazca.

Ojalá mi hermano Diego no viajase tanto y estuviera aquí.

Quizá a él sí le escucharía

y no se mostraría tan hermético como conmigo.

Llevo tanto tiempo aguardando este momento...

Llegué a pensar que nunca llegaría. Basta ya de palabrería.

Díganos lo que ha venido a contarnos.

¿No lo comprende, Teresa?

Hoy voy a compartir con ustedes

lo que sé sobre doña Cayetana

con todos lujo de detalles.

En tal caso, comience ya.

Háblenos de Tirso.

¿Cómo llegó hasta él?

Todo a su debido tiempo.

Déjenme empezar por el principio.

Doña Cayetana

tiene sobre sus hombros

no solo la muerte de su pequeño ni la de Germán y Manuela,

sus crímenes se remontan mucho más allá en el tiempo.

¿A qué se refiere?

Les estoy hablando

de la muerte de su primer prometido,

don Ponce,

el hermano de don Germán.

Acuérdese, doña Trini, que esta semana son Los Paulinos.

-Ay, Los Paulinos. Desde que llegué de Cabrahigo

no lo he celebrado. -En el altillo

este año va a haberlos.

-¿Ah, sí? ¿Quemaremos al alcalde?

-No, nada de alcaldes, quemaremos a la más odiada.

-¿A doña Úrsula? -Equilicuá.

-Bienvenido a La Deliciosa. ¿Busca a alguien?

-A Antonio Palacios.

-Antoñito. No ha aparecido por aquí en toda la mañana.

Vendrá luego. ¿Le dejo algún recado?

-"Debía hablar con Servando"

sobre el partido.

-He pensado en eso. Me quiero apuntar.

-¿Cómo?

¿Tú?

No, ni hablar. Es deporte de hombres.

No expondré a mi mujer

a las críticas del barrio, que no.

-Eso será asunto mío, vamos, digo yo.

Vaya con el jovencito retrógrado.

-¿A ti te gusta eso del "football"?

-La primera que me habló de ese juego fue Elvira.

Le hacía gracia lo de manejar una pelota con los pies.

-Hazle un homenaje, apúntate al partido.

-No, no tengo ánimo.

-Venga, Simón, no seas cenizo. ¿Tienes que mencionar

a Elvira en cada frase?

-La justicia necesita pruebas para no castigar a inocentes.

La ley dice que un juez impone una fianza.

Doña Úrsula la ha pagado.

Una cantidad enorme, desorbitada para una antigua criada.

¿No investigarán de donde saca ese dinero?

Eso no nos incumbe.

¡Estamos hablando de la asesina de un niño!

¿Qué hay que no les incumba de alguien

que mata a un niño? -"Hay que atender a detalles".

En Cabrahigo es lo que más tiempo lleva.

-A ver, cuéntame más.

-Si un año vamos a quemar al alcalde, que casi siempre es él,

pues ese año este hombre se compra una bufanda "colorá",

pues al muñeco se le pone

una "colorá". -No te preocupes,

que le pondremos una pluma negra de cuervo.

-Ahí está el intríngulis. Uy.

"Matilde,"

quiero que sea la nueva directora del colegio Carlota de la Serna.

¿Yo?

¿Directora del Carlota de la Serna?

Sepa que no será un camino de rosas, es un cargo importante.

Y tendrá usted que cumplir

ciertas condiciones. ¿Condiciones?

Cumplir mis órdenes.

-"Dejen por escrito"

su compromiso de no implicarme en ninguno

de los crímenes de Cayetana. Tranquila, lo haré.

Cuando esté escrito y firmado,

hablaré.

Úrsula, por favor, tiene nuestra palabra.

Está bien.

¿Por dónde empezamos?

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Acacias 38 - Capítulo 561

18 jul 2017

Úrsula afirma ser inocente de los asesinatos de los que es acusada y queda en libertad bajo fianza. Cayetana pierde los nervios. Adela le cuenta a Simón lo que Elvira hablaba de él, y para el mayordomo es un bálsamo.

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  1. José

    Hoy no puedo ver el capitulo por Internet alguien me dice por que

    19 jul 2017
  2. Vivian38

    Aunque más vale maña que fuerza, a Cayetana que enfrente a Úrsula valientemente. Que use su mismo temor para crear brío.

    19 jul 2017
  3. Saro

    Buen capítulo. A destacar: los diálogos entre Simón y Adela; la celebración del cumpleaños de la tata de Lolita, "organizada" por Antoñito; la visita que le hacen al coronel Liberto y Rosina, (sus palabras de ánimo a Arturo, cómo toma la mano de Liberto y cómo éste la mira con Amor, precioso momento); la presencia de Ursula y su encuentro con Mauro y el homenaje a Elvira (sobre todo, las palabras de Simón y la presencia aunque "distante" del coronel). La llegada de la familia Alday y la relación de ésta con Ursula ha conseguido dar un nuevo e interesante giro a la serie, que vuelve de nuevo a la intriga. Como siempre comento, la serie es y tiene lo mejor de lo mejor en todos los campos.

    19 jul 2017
  4. Pedro

    No se como critican tanto la serie y no pueden pasar sin ella.Los actores son todos muy buenos pero el argumento muchas veces no es creíble. Por cierto cómo puede tener ese final la maravillosa Elvira...Ya les vale..

    19 jul 2017
  5. Mabi

    Me ilusiona mucho la vuelta a la intriga que ha dado la serie, mas allá de Tirso, Elvira y todos los difuntos juntos. Hoy Antoñito, la ha clavado, al organizar la " parentela ficticia" para la Tata Concha, muy buena manera de congratularse con Lolita y achicar diferencias. Lo insólito, fue escuchar a Simón llamarla madre a Susana, estando a centímetros de algunas criadas, que sabemos les gusta el correveidile !!!!

    19 jul 2017
  6. Maríaje

    Es un verdadero bodrio, los personajes son planos, predecibles, a veces difíciles de creer, y malos actores muchos de ellos. Se salvan la pastelera, Leandro, las criadas, Liberto, Trini, el marido y el portero podemos incluir a La sastre y a Rosina. Lo demás, intratable. Mucho mejor Seis Hermanas, y nos la quitaron.

    19 jul 2017
  7. Maria

    Esta serie con q la veas 1dia a la semana o cada quince dias t enteras d todo pq es todo el tiempo lo mismo.

    19 jul 2017
  8. María

    Espero y ya pasé algo, porque en estos capítulos, en realidad no ha pasado nada, solo que ha Úrsula la soltó la policía, aunque no entiendo, a Manuela la iban a condenar por la declaración de unos vagabundos y a Úrsula la soltaron, porque unas declaraciones de testigos no era suficiente, o sea cómo?, Y Cayetana se ve muy miedosa, si se ha enfrentado a enemigos peores

    19 jul 2017
  9. Teresina

    Ahora se pone interesnte y esperemos no quede en nada para desesperacion de Teresay Mauro.. acacias 38 bien puede continuar sin Cayetana.

    19 jul 2017
  10. Milena

    Tan desesperados de audiencia que enchufarom el culebrón Acacias 38 en la divertida serie La Peluquería, los que la ven tendrán 2 años más de la estupidez de la policia,Cayetana,etc. Deben estar muy bien apadrinados, no existe otra razón que sigan con la historia repetida hasta la saciedad.

    19 jul 2017