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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1349 - ver ahora
Transcripción completa

Quiero que volvamos a ser novios.

Yo ya no te amo.

Hoy empiezo a pensar en la lista de canciones.

Va a ser el mejor disco del año, qué digo del año, del siglo.

Hablando de sombreros,

¿ha visto el que me ha mandado mi Armando?

¿Sabe si volverá pronto? -Ojalá.

Me ha mandado una nota de amor muy bonita.

No quiero habladurías

y tampoco que en el barrio se sepa que soy socia de los Bacigalupe.

Quedará entre usted y yo.

Ya te dije que la lotera asegura que en los alrededores

no se ha vendido ningún billete premiao.

¿Y si Soledad es una ladrona?

No tenemos pruebas y no la podemos acusar.

Si se queda más tranquila, marcho del chiscón.

Sí, hija. Vámonos al pueblo...

He dicho que abandono la portería, no Acacias.

Vaya si me quedo.

Hay algo más sobre la muerte de Carlos.

Hubo alguien que secundó la orden,

tu padre.

Gracias por pasar la tarde conmigo.

Toda la tarde no, vamos a dar una vuelta,

te presento a algunas personas y nos volvemos.

Ni tú ni yo hemos tenido suerte con nuestros padres.

Mi padre no es como el tuyo.

No te engañes y planta cara a la verdad,

los dos son hombres despiadados. -No puedes compararlos.

Solo tratas de confundirme.

Mirar hacia otra parte no hará que la realidad cambie.

Admite que sabes que tu padre es así.

No te puedo negar que desde hace años

he tenido alguna sospecha.

Sé que es difícil, pero es mejor que vivir en la ignorancia.

¿Qué mal hemos hecho nosotras para merecer estos padres?

Ninguno.

Pero tenemos que cargar con ese peso sobre nuestras espaldas.

Nosotras...

solo somos unas víctimas de su odio.

Igual que Aurelio,

hemos sufrido por la ambición de nuestros progenitores.

Supongo que es así.

No tengas la menor duda, puedes hablarlo con él.

No sé si... es lo más oportuno.

Él te confirmará punto por punto lo que acabo de decirte.

Solo tienes que preguntarle.

¿Tendrás el valor de hacerlo?

(Sintonía de "Acacias 38")

Me alegro de tener un rato contigo para preguntarte

por las canciones que más le gustan de mi repertorio.

Yo le diría que todas, señora,

es usted la artista más grande que hemos tenío en lustros.

Me iría bien saber tu opinión sobre qué canciones incluir

en la recopilación.

Es un honor que la señora tenga en cuenta la opinión de una servidora

para un asunto de tanta enjundia.

Aunque no sé si le sería mejor preguntar a alguien más estudiao.

Chiquilla, tu opinión es la más valiosa con la que puedo contar,

tú has escuchado,

conoces y has cantado miles de veces mis canciones.

Diga uste que sí, que ya escuchaba sus canciones

antes de que se fuera a la Argentina.

¿Ves lo importante que eres?

Mi público está repleto de mujeres como tú,

que se han guiado en la vida por el corazón.

Tu opinión tiene más importancia para mí

que la del crítico más sesudo.

Eso téngalo seguro, que esos señores no la conocen ni la mitad de bien

que la gente del barrio.

Ahora dime qué canciones no pueden faltar.

Pa mí, las mejores son:

"Isla de mis amores",

"Cantares de toreros",

"La Andalucía que amo..."

Y la que no puede faltar es:

"Lamentos de la otra orilla".

"Lamentos..." Esa tiene ya muchos años.

¿No me irá a decir que ya no se acuerda?

Claro que me acuerdo, olvidarla sería un pecado.

¿Cómo era?

# Lamentos de la otra orilla.

# Lamentos de quien su tierra deja

# y de pena solloza una chiquilla

# que de su casa se aleja.

# Recuerdo de aquel viaje

# el mar tranquilo y el oleaje,

# momentos hechos tonadillas,

# lamentos de la otra orilla. #

Fíjese, hasta Marcelina me contó hace mucho tiempo

que escuchó esa canción antes de venirse de su pueblo.

Y a mí también me trae recuerdos a la mente

de cuando Cayetana era una niña,

siempre se la cantaba cuando estaba inquieta.

Fabiana,

para mí, esa canción es pasear al caer la tarde

por la Recoleta de Buenos Aires.

Estoy con la mosca detrás de la oreja con el regalo de Armando.

¿No te alegras por tu tía?

Claro que me alegro por ella.

Además, le hizo mucha ilusión,

se fue la mar de contenta.

Sí, se fue contenta, pero...

me parece raro que, de pronto, le llegue un envío tan cariñoso.

Es lo que corresponde a un esposo, ¿no harías tú lo mismo por mí?

Haría eso y mucho más.

Pero no salgo en el periódico con otra.

Te mataría con mis propias manos.

Tampoco me cuadra que lleve tiempo enviándole telegramas

más dramáticos que el hundimiento del Titanic y cambie el tono.

Será que la echa más de menos que antes.

No seas ingenua, no se cambia de un día para otro.

Los telegramas que estaba recibiendo mi tía

tenían olor a despedida.

Estoy convencido de que algo está pasando y no es bueno.

¡Casilda, ahora no! Deja de poner la oreja y vuelve a la cocina.

Señora, yo nunca pongo la oreja cuando ustedes hablan de sus cosas.

No mientas, eres como La Gaceta, ¡va!

He llamado a Jacques para ver si había averiguado algo nuevo,

pero sigue sin tener pistas.

No sé qué decirte, querido,

pero ese hombre no ha podido desaparecer del mapa.

Eso es justamente lo que ha hecho.

¿Y si el sombrero es una maniobra de distracción?

Que sea una estratagema

para engatusar a mi tía

mientras vive su amor ilegítimo con la princesa prusiana?

Te equivocas totalmente.

El regalo del sombrero y la nota no tiene nada que ver con eso.

¿Por qué estás tan segura?

Eso es lo que tienen sus canciones,

que a todas nos traen recuerdos,

unas veces alegres, otras veces más tristes.

Pero después de escucharla, siempre se ve todo de mejor color.

Sí.

Agradezco mucho tu ayuda.

Sin duda, eres una de mis mejores admiradoras.

Ahora mismo, caballero, no se preocupe.

Doña Bellita. ¿Qué hace aquí que no está en los fogones?

La gente quiere cenar.

Pues que se esperen, que aún es pronto,

que estoy la mar de bien hablando con doña Bellita.

Doña Bellita,

quería felicitarle por el buen mozo que tiene como sobrino,

qué muchacho más educado.

Más muchachos así hacen falta por aquí.

Muchas gracias, Servando.

Lo cierto es que le tengo mucho cariño a Ignacio.

-No es para menos,

además de ser un muchacho educao,

es mu salao y mu dicharachero.

Siempre tiene un cumplido o una broma lista para decir.

Se ve que a heredao su duende, doña Bellita.

Es que... Sí,

se nota que es sangre de mi sangre el muchacho.

Seguro que va a tener un porvenir de lo más brillante.

Como que va para médico, na menos.

Que me vais a sacar los colores.

Aunque tengo que confesaros que estoy muy orgullosa de él.

Lo que yo le decía, señora, que no es pa menos.

Venga, Fabiana, que le están esperando.

Venga, pa los fogones. Con su permiso.

Pues con Dios.

Venga.

Deja de mirarme de esa guisa, me estás poniendo nerviosa.

(RESOPLA)

¿Me estás ocultando algo?

¿Yo? Por favor.

Si yo soy más inocente que el niño Jesús en su cuna.

¡Rosina, no me mientas!

Siempre que lo haces, das vueltas a tu anillo.

Me vas a contar ahora mismo qué sabes del regalo de Armando

y por qué crees que me equivoco con mis sospechas.

No lo creo, estás equivocado porque...

porque fui yo la que mandó el sombrero y la nota a Susana.

¿Que hiciste qué?

Lo que has escuchado.

No soportaba ver tan acongojada a mi amiga,

y pensé que enviarle el sombrero y la nota

sería una buena manera de contentarla.

Dios mío, cariño.

No me parece una buena idea suplantar a Armando.

Pero has de reconocer que se ha ido tan contenta,

le ha hecho tanta ilusión...

¿De dónde has sacado el sombrero y la nota?

El sombreo, de una tienda de la calle Mayor,

y como se me da muy bien imitar la letra de los...

Querrás decir falsificar. -Bueno, sí, hijo, falsificar.

El caso es que escribí "Je t'aime" con la letra de su marido.

No sé, tú intención es buena, cariño,

pero esto puede tener consecuencias muy graves.

(LIBERTO RESOPLA)

Y recuérdame que no vuelva a dejar mi chequera a la vista.

No me fío de ti,

a pesar de lo enrevesada que es mi firma.

A ver si te crees que no la he imitado antes,

y con muy buenos resultados.

(SUSPIRA Y RESOPLA)

Se está retrasando mi hija.

Tenga paciencia, que vendrá enseguida.

Lo que no voy a hacer es tomarme la sopa fría por su culpa.

No se apure, la calentaré en un minuto.

No hace falta que caliente nada, ya estoy lista.

¿Siempre tienes que hacerte esperar? -Solo ha sido un segundo.

Tengo que hacerte una pregunta, ahora que andas tanto con Natalia.

Dígame, padre.

¿Qué sabes tú sobre la relación que tienen los Quesada con Genoveva?

No sé por qué me pregunta eso. -No seas rebelde y contéstame.

¿Qué es lo que sabes?

Apenas nada.

No voy a permitir que me torees.

Algo te ha tenido que contar, no dejáis de dar paseos juntas,

¿o solo habláis del tiempo? -No.

Le aseguro que nos hacemos muchas confidencias,

pero ninguna sobre ese asunto.

Sabes... que no me gusta que andes con los Quesada,

pero me pienso aprovechar de esto que estás haciendo mal.

No soy la única que hace cosas reprobables en esta casa.

¿Qué estás diciendo? ¡¿Qué es esta falta de respeto?!

Disculpe,

no quería molestarle.

Pues lo estás consiguiendo, eres una insolente.

No quiero disculpas,

quiero que hagas lo que te he pedido.

Cuente con ello,

intentaré sonsacar a Natalia sus asuntos con Genoveva.

Eso espero.

No olvides que como hija mía que eres, me debes obediencia.

¿Queda claro? -Sí, padre.

Traiga el segundo plato, no hay quien se tome este brebaje.

Ahora mismo.

-"¿Quiere que le eche una mano?".

Hoy ha sido un día de órdago.

No es necesario, recoger es parte de mi trabajo.

Pero tiene que estar agotada después de todo un día sirviendo mesas.

Estoy acostumbrada.

¿Siempre ha sido camarera?

Desde niña ayudaba en una trattoria que tenían mis abuelos en Sorrento.

¿Nació allí?

Sí, y allí viví hasta los 15 años.

Eso explica lo bien que se le da la cocina de su tierra.

Mis abuelos me enseñaron bien.

¿Por qué dejaron su ciudad?

Mi padre tuvo accidente en el trabajo

y tuvo que buscarse un empleo donde pudo,

viajamos a Milán, y luego, a Suiza, al cantón italiano.

¿Cómo es que ha terminado en España?

Mi madre era de aquí,

nos vinimos a vivir con su familia.

No ha parado mucho tiempo en ningún sitio.

A veces no sé si soy italiana,

española o tal vez suiza.

En mi opinión, tiene un poco de todos esos países.

Es lo bueno, no atarse a ninguna ciudad,

se crece mucho en experiencias.

Mis abuelos tienen esa misma opinión,

nunca han permanecido mucho tiempo en un sitio fijo.

Su abuela me comentó que vieron en Bolonia,

tal vez hayan estado en Suiza.

No lo sé a ciencia cierta.

Sé que han viajado por Europa,

no me extrañaría que pasaran una temporada allí.

¿Por qué lo pregunta? Simple curiosidad.

Espero que ese vagabundeo haya terminado de una vez por todas.

No lo parece, al menos en el caso de su abuelo.

Mi abuelo, pese a sus propósitos de echar raíces,

sigue siendo un alma inquieta, es un caso aparte.

Ya lo veo.

Bueno, hasta mañana.

Hasta mañana.

Buenas noches.

Ay, hay días en los que una termina sin fuerzas.

A saber por lo que viene tan cansá.

Lo normal, faenar de sol a sol, como todas.

Claro. Eso es lo que uste dice, pero ¿quién sabe si es cierto?

¿A qué viene eso? ¿Por qué me tachas de embustera?

La que ha mentido una vez, puede hacerlo cientos.

No tengo ganas de discusiones, ni de adivinanzas. Con Dios.

No corra tanto, que tenemos que preguntarle algunas cosas.

¿Usted también, Fabiana? ¿Qué mosca les ha picado?

Siéntese, que se lo explicamos.

Prefiero quedarme de pie, gracias.

¿Qué es lo que las tiene tan revueltas?

Se lo voy a decir mu claro,

si es uste una ladrona, más vale que lo confiese,

que en el altillo somos más pobres que las ratas, pero muy honraos.

Me deja usted de piedra, Fabiana,

la tenía por una mujer de lo más cabal.

¿De dónde se sacan que soy una mentirosa y una ladrona?

Sabemos que no es verdad que le haya tocao la lotería.

Y si eso es así, ¿de dónde saca el parné pa comprarse ropas?

A la fuerza, tiene que ser de robar,

y a los que hacen eso en mi pueblo se les llama ladrones,

rateros o cacos, tienes pa elegir.

No se lo hemos contao a nadie,

pero si uste no explica qué es lo que está ocurriendo aquí,

estamos dispuestas a que se enteren todas las criadas.

O a llamar a la policía, que pa eso están.

Tienen razón, pero solo a medias.

Las he mentido en lo de la lotería, pero no soy una ladrona.

Muy bien.

Y entonces, ¿cómo se explica que te vayas gastando el parné

a manos llenas?

El sueldo de una criada no da pa mu muchas alegrías.

El dinero me lo ha dado un hombre con el que salgo.

Pues un peón caminero no tiene que ser,

esos vestidos valen un potosí. -Es un hombre de posibles,

y no es del barrio, no le conocen.

¿Y por qué nos lo has ocultao?

A nosotras no nos importa con quién vaya del brazo.

Precisamente por eso, a nadie le importa mi vida privada.

-No me lo termino de creer,

algún lio tiene que haber

para que se haya ideado ese embuste.

Estoy protegiendo mi intimidad.

¿No será que es un hombre casado?

¿Por quién me toma uste?

Una es tan decente, o más, que todas las que andan por aquí.

Es un antiguo compañero que ha prosperado,

y se encuentra muy a gusto conmigo y yo con él.

Sigo sin entender por qué tiene uste que ocultarlo.

No le busque tres pies al gato, por favor.

Siento muchísimo haberles mentido,

pero voy a seguir protegiendo mi vida privada, les guste o no.

Y ahora, si no tienen más preguntas, me voy a la cama.

¿Sabe uste lo que sería un negocio de bigotes?

Que vendieran el pan ya tostado,

troceao y con la mantequilla untada,

ahorraríamos tiempo en los desayunos.

¿Pa qué quiere uste tener más tiempo libre?

Si se pasa to el día haciendo lo menos posible.

Por Dios, tía Benigna, está sacando las cosas de quicio.

Entre la Indalecia y yo no ha pasao nada.

Mi hija era decente hasta que llegó a la ciudad.

Mi obligación es volver a llevarla por el buen camino.

-¿Qué tiene uste, mujer? Le va a dar un soponcio.

Cuanto más pienso que he criado a una descarriada, más me sofoco.

Si quiere, le saco un cubo de agua y le templo.

Meta uste la cabeza en el cubo y no la saqué hasta Navidades.

Qué desagradable es esta señora.

Servando, que no está el horno pa bollos.

A ver, lo mejor será que respire uste, se tranquilice

y me cuente lo que ocurre. Siéntese. Venga.

Ahí.

He venido a hablar con mi hija. Tiene que volver al pueblo.

Y si no lo hace por las buenas,

la tendrá que poner uste de patitas en la calle.

-No puedo hacer tal cosa,

si ella paga la habitación, tiene derecho a quedarse.

-No se puede quedar en el barrio.

No voy a consentir que se convierta en una roba maridos.

Si la echamos, se nos queda una habitación vacía,

y eso es mal negocio.

Si se compromete uste a pagar la habitación,

entonces, no los iríamos pensando.

En qué hora apareció la descarriada de Indalecia.

¡Respeto, que es mi hija!

-Si lo ha dicho uste.

No me negará que su hija si es un poco fresca, ¿eh?

-¿A quién llama uste fresca?

¿Ves lo que has conseguido? Te has ganado la fama de pendón.

Sé que no se te van los ojos detrás de los hombres.

Es menester que volvamos al pueblo ipso facto.

-Las hay peores,

algunas no se conforman con los que van por la calle

y van a buscarlos a las iglesias. -Indalecia, por favor.

Ni "favor" ni "favar".

¿Ya no se acuerda de que su sobrina cuando se quedo sin mozos

pa coquetear, se fue detrás del Remigio?

Eh, eh, eh, eh, un momento, un momento.

¿Mi Marcelina?

Detrás de un sacristán iba, ni más ni menos.

¿Por qué te crees que se quiso meter a novicia?

¿Eso es verdad? -Lo sabe to el pueblo.

Bueno,... yo me voy a dar un garbeo,

que me han hablao de una churrería que hace unos buñuelos riquísimos.

-¡Hija! Indalecia.

¿Qué te ocurre, Soledad? Te veo muy distraída.

Estoy algo revuelta, ayer tuve algunas palabras con unas criadas.

Pensaba que estabas por encima de lo que pudieran decir esas fregonas.

-Y lo estoy,

la verdad que campeé el temporal sin mucho esfuerzo.

Entonces, ¿qué es lo que te preocupa?

Me preocupa tu hija.

Estoy segura que ha averiguado lo nuestro.

No, no lo creo.

¿Y cómo se entiende entonces su reacción de ayer?

Eso que dijo de que "no es la única que hace cosas reprobables",

creo que está claro.

sí, a mí también me extrañó esa salida de tono.

Es evidente que se refería a nuestra relación.

Yo no lo tengo tan claro.

seguramente lo dijo para fastidiarme,

para ver cómo reaccionaba, nada más.

Perdóname, pero creo que estás muy absorto en tus negocios

y no te das cuenta de lo que ocurre en la casa.

¿Puedes ser más precisa?

El comportamiento de Anabel conmigo ha cambiado.

¿En qué sentido? -Está muy susceptible.

A veces, la he sorprendido observándonos.

Bueno, mi hija está demasiada preocupada de sí misma

como para prestar atención a otras cosas.

Créame, lo sabe.

Eh...

Prestaré atención a ver si yo también encuentro esos indicios

de los que me hablas.

Desde que rompió con Miguel Olmedo, su está descentrada,

irascible...

Creo que lo mejor es que nos andemos con pies de plomo,

de momento.

Si tanto insistes,

puede que tengas razón, te haré caso.

Me alegra que lo entienda.

Lo mejor será guardar las distancias por unos días.

Me va a costar contenerme.

A mí también me va a costar prescindir de ciertas cosas.

Entonces, me tomaré la revancha en su momento

por cada día que no pueda disfrutar de ti.

Estaré esperando impaciente.

Tengo ganas de conocer un nuevo restaurante que han abierto.

He oído que han traído a un cocinero francés

famoso por su platos.

Si lo desea, podemos ir hoy mismo,

la invito con mucho gusto.

¿Con qué motivo?

Bueno, pues...

el gusto de su compañía

y celebrar el haber concretado nuestra sociedad.

Prefiero dejar las celebraciones para cuando tengamos resultados.

Permítame que insista,

mi padre me ha pedido que tenga un detalle con usted,

deje que la agasaje.

Se lo agradezco, pero mejor que sea en otro momento más oportuno.

¿Le puedo preguntar el porqué de su rechazo?

No quiero dejar el barrio en los próximos días,

estoy esperando un acontecimiento de mucha enjundia,

y es posible que se produzca próximamente.

¿De qué acontecimiento se trata?

Ayer conocí al sobrino de doña Bellita,

y me ha parecido un muchacho de lo más agradable.

Sí, es muy educado y respetuoso.

Y hace muchas bromas y chascarrillos.

La buena gente siempre es bienvenida en el barrio.

Deja, Lolita.

Baja a abrir la mantequería, ya recojo yo.

Se lo agradezco, que tengo que hacer inventario.

Cuanto antes empiece, antes acabo y estoy pa la hora de comer.

Me bajo a Moncho.

Muy bien.

Por fin vamos a tener una mañana tranquila,

los dos solos.

Mucho me temo que no va a poder ser,

he quedado con Virgilio López en el Ateneo para tomar un café.

Buah.

A Virgilio le puedes dar plantón.

No puedo hacer tal cosa, el hombre me estará esperando.

Ya hablará con otro, siempre dices que es un atorrante.

Sí que resulta un poco pesado en algunas ocasiones,

pero me incomoda no cumplir lo que he prometido.

También me prometiste a mí ciertas cosas, Ramón.

Anda,

dedícame esta mañana.

Con gusto lo haría, pero no puede ser, he quedado en el Ateneo.

¿A qué?

¿A ir a ver a alguien que ni siquiera soportas?

Ramón, mal van las cosas cuando prefieres estar con Virgilio

hablando del color de las nueves, a pasar la mañana con tu esposa.

Mujer, no saques las cosas de quicio,

a tu vera puedo estar todos los días del mundo.

Pues empieza por este.

Está bien,...

prometo volver lo antes posible.

Ramón, no te marches,

y así te ahorras un viaje.

Carmen, cariño mío,

no es por ir al Ateneo,

ni por tomar un café con Virgilio López.

Entonces, ¿por qué?

Si quiero ir a ese sitio es porque necesito salir un rato para...

olvidarme de los días tan difíciles que hemos pasado con Lolita

y de la angustia que me produce el viaje de mi hijo.

Ramón, todos estamos nerviosos con eso.

Me alegro que lo comprendas y que respetes mis necesidades.

Entonces, ¿no te importa que me marche?

Haz lo que mejor te convenga.

No voy a decírselo,

pero le aseguro que espero con ansia ese acontecimiento.

Confío en que esto no afecte a los planes que tenemos en común.

Ni un ápice.

No solo no va a cambiar nada,

esto le va a dar cierto morbo a todo este asunto.

¿Tanto le importa?

Digamos que es la guinda el pastel.

Niña, por favor, que me tienes desatendido.

¿Qué le pongo, caballero?

Lo primero que te voy a pedir es una sonrisa,

que con esa carita me vas a iluminar toda la calle.

Ni que una servidora fuera una farola.

¿Tomará algo o seguirá con los requiebros?

Un cafelito, que me tienes loco con tu belleza.

¿Solo o con leche?

El café, digo. -Solo, solo, solo,

que con tu cara ya me es bastante.

Vamos a llamar la cielo

para avisarles de que se les ha caído un ángel.

Antes niña y ahora ángel,

a ver si se aclara.

Necesito un café solo y una ración de paciencia,

menudos clientes que caen por aquí a veces.

¿Le está dando problemas el sobrino de los Domínguez?

No, solo es un poco pesado.

Si le importuna, no tiene más que decirlo.

No se apure, he lidiado con tipos peores.

No tiene por qué, puedo pedirle que se dé un paseo,

aunque me han hablado bien de él, no tiene que aguantar sus bromas.

Se ve que no me conoce,

me vasto y me sobro para apartarme moscones como este.

Aquí tiene el café.

Ángel.

¿Cómo dice?

Que ya tengo la respuesta. Eres un ángel caído del cielo.

Ándese con ojo, que el único ángel caído del cielo es el diablo,

y yo puedo convertirme en uno si un cliente se pasa.

Eh, disculpa si te ha molestado. Menudo carácter tiene la niña.

De niña nada y de ángel, menos. Disfrute de su café.

Madre mía.

Qué coraje me ha dao.

Vaya una merienda rica que nos has preparado,

jamoncito bueno recién cortao y salmorejo, lo mejor de este mundo.

Me da pena que no esté su sobrino Ignacio,

el salmorejo lo he preparado por él.

Um...

Qué cosa más buena, hija, qué rico.

Es que como el señorito dijo que le gustaba mucho, me he esmerado.

Parece que con nosotros no te tomas tanto interés.

No, no se crea, con ustedes pongo también todo el cuidado del mundo,

que son ustedes muy buenos conmigo.

No te apures, muchacha, ¿no ves que te toma el pelo?

Ve a traernos algo de beber pa que pase el jamón.

Qué contenta me puse ayer después de charlar un rato con Fabiana.

Es una de tus mayores admiradoras, lucero.

Estuvimos recordando viejas coplas.

Para ella tienen un significado muy especial.

Tus canciones han alegrado la vida a muchos.

Todas nos traen recuerdos muy íntimos,

todas menos "Encarna Vidal" esa es como un himno.

Pa ti debe de ser una de tus canciones más queridas.

¡Qué idea tan buena tuviste con eso de recopilar mis canciones!

Ya era hora de que se me reconozca algún mérito en esta casa.

Estos días estoy muy contenta, a la ilusión por mis discos,

tengo que sumar la buena acogida que ha tenido Ignacio entre los vecinos.

No me digas.

Sí, todo el mundo me ha dicho que el chico es encantador, educado,

buen mozo y muy simpático.

A mí también me lo han dicho otras criadas.

-Todos están encantado con él. -No es pa menos,

su sobrino, si me permite decirlo, es un hombre de pro.

Te permito eso y todas las flores que le quieras echar.

Bueno,

me voy a dar una vuelta, me han entrado mucho calor.

¿Quiere que le traiga un abanico?

Ni con uno de dos metros me quito este calentón.

¿No vas a merendar? -Que no.

Se me ha quitado el apetito.

Pero ¿qué te pasa? Me estas preocupando.

¿Qué le pasa? ¿Qué mosca le ha picado con mi sobrino?

Te lo estás tomando muy a pecho.

¿Y cómo quiere que me lo tome?

Pues más tranquilo,

lo que pasó en el pueblo de Marcelina,

allí tiene que quedarse. Puede ser.

Pero no me quito de la mollera lo que dijo Indalecia.

No lo tomes en cuenta, lo dijo con muy mala baba.

Pero ¿y si es verdad?

¿Y sí mi Marcelina iba detrás de todos los mozos del pueblo,

y en particular, detrás del al Remigio?

Que era sacristán.

Piensa que hubiera sido peor si hubiera ido detrás del cura.

No diga enormidades. ¿Será o no será verdad todo esto?

No lo sé, Jacinto.

Piensa que, en general, la juventud está muy alocada,

y en un entorno silvestre y campestre,

pues los mozos y las mozas en edad de merecer,

cuando no tienen compromisos ni na que hacer,

pues ya se sabe, al lío.

Me lo está poniendo bien, según usted, lo de Indalecia es verdad.

¡A ver, estaba generalizando, no hablaba de la Marcelina!

Pero en ese pueblo de perdición seguro que se entregaba al refocile.

Bueno, pues piensa que la Marcelina

era de las que más tiempo pasaba en la iglesia.

Sí, pero no pa rezar a los santos.

(Pasos)

Jacinto, al fin doy contigo, hijo mío.

Llevo to el día buscándote.

La seña Fabiana me ha contao

que Marcelina ha llamao a la pensión y ha dicho que la llames.

No sé si le gustará escuchar lo que quiero decirle.

Pero ¿por qué dices eso?

Si no has dejao de penar desde que se fue a Barcelona.

¿Qué te pasa, Jacinto?

Es por algo que ha dicho la Indalecia.

¿Se puede saber qué ha dicho la Indalecia que te tiene tan mohíno?

Que Marcelina, de moza, coqueteaba con todo bicho viviente,

y en especial, con el sacristán.

¡Qué dices, mastuerzo!

Eso es una infamia más grande que la catedral de Burgos.

Si Marcelina ha sido to la vida muy decente,

no salía de la iglesia.

Lo que yo te decía, Jacinto, que no salía de la iglesia.

Que...

Aunque eso no es muy buena garantía

teniendo en cuenta lo del tal Remigio.

¿Qué está insinuando?

¿Yo? Nada, yo,... lo que dijo la Indalecia.

Si la Marcelina se quería meter a novicia, sus razones tendría.

¡Ya está bien!

Bastante lío tengo en la cabeza pa que vayan ustedes azuzando.

-Jacinto,

yo pongo la mano en el fuego por Marcelina.

Lo que ha dicho Indalecia son to embustes.

Puede ser, pero a mí me ha metido la duda en el cuerpo.

¿Le vas a hacer más caso a ella que a mí?

A mí me conoces de toda la vida.

No, no os voy a hacer caso a ninguna.

Me voy, que esto tengo que pensarlo bien.

(Graznidos)

Tienes que decirme la verdad.

¿Nuestros padres acordaron la muerte de Carlos?

¿De dónde has sacado eso? -Tu hermana me lo confesó.

Qué indiscreta, nunca te lo tenía que haber dicho.

-Ya es tarde,

te exijo que me cuentes todo lo que sabes sobre este asunto.

No siempre es bueno conseguir lo que se pide.

¿Podrás soportar la verdad?

Soy más fuerte de lo que piensas.

Yo no estoy tan seguro de eso, pero como desees.

Preferiría que pensaras

que la responsabilidad fue de mi padre,

pero... no es la verdad.

Continúa.

Marcos, había contraído unas deudas que no podía asumir,

y sus acreedores le estaban ahogando,

no le daban tiempo para conseguir el dinero.

Y mi padre le ofreció su ayuda.

Es de suponer que no lo hizo a cambio de nada.

Por supuesto que no, le puso una condición.

Tú y yo nos teníamos que unir en santo matrimonio.

Y Carlos Armijo era un problema. -Un inconveniente...

que se podía eliminar

Según cuentas, murió por un capricho de nuestros padres.

Más bien, por un asunto económico,

a nuestros padres les importaba un comino nuestros sentimientos.

Mi padre sabía que Marcos se recuperaría antes o después,

con o sin su ayuda y siendo un competidor.

Pero si casaba a su hija con su primogénito,

le tendría controlado para siempre.

Fuimos arcilla en sus manos, modelados según sus intereses.

Los dos consintieron en todo para lograr lo que querían.

No puede ser,... es demasiado terrible.

Un hombre no puede sacrificar la vida de su hija solo por dinero.

Tu padre lo hizo.

Puede ser que te hayas inventado toda esta historia

para no cargar con el asesinato de Carlos.

¿Qué sentido tendría hacer tal cosa?

¿Limpiar tu imagen ante mí, separarme de mi padre...?

Pueden ser muchas razones.

No quería que supieras la verdad,

he sufrido por un crimen que no cometí.

Y si te he contado esto es... -¿Por qué?

¿Qué es lo que pretendes?

Tú me lo has preguntado.

Quiero que no me veas como un enemigo, nunca lo he sido.

Siempre te he amado,

y he sufrido lo indecible cada vez que renegabas de mí.

No,... no puedo creer lo que me cuentas.

Mi padre no pudo ordenar ese crimen

y manipularme de una forma tan cruel.

Esta es la verdad, no tengo más que mi palabra y lo que siento por ti.

No sé qué pensar.

Mi padre no puede ser así.

Te he abierto mi corazón, no puedo hacer nada más.

No, déjame.

No puedo seguir hablando contigo.

¿No es un poco raro que el abuelo no esté ya de vuelta?

Su pueblo no está cerca, habrá tenido problemas con los carruajes.

Abuela,... -¿Qué?

-...el tren llega a cinco kilómetros del pueblo,

no estamos en tiempos de Maricastaña

cuando había que hacer viajes en burro.

¿No estarán tramando otro golpe?

Ni por lo más remoto se nos ocurriría algo así.

Entonces, ¿por qué tarda tanto?

Bueno,...

no seas impaciente, tu abuelo tiene que estar al caer.

Dirá lo que quiera, pero es raro que no haya vuelto ya hace días.

Ten paciencia,

abandonar el oficio de toda una vida no es tarea fácil.

Tu abuelo está acostumbrado

a viajar por el mundo, a su aire,

en busca de... -De bancos para robar,

que me temo que es lo que hace.

Miguel,...

cariño, confía en mí,

esa vida ha terminado para los dos.

Espero que sea cierto y no me den una sorpresa desagradable.

No podría seguir con ustedes.

Eso es algo que no vamos a permitir.

Bastante tenemos...

con este túnel, que tenemos que hacer trabajos

corresponderían a nuestros empleados.

Que me parece que los hemos escogido con muy buen tino.

¿Lo dices por alguien en concreto? No, hablaba en general.

Pensaba que lo decías por Daniela.

Ella es un ejemplo de empleada bien contratada,

es eficiente, educada,

sabe tratar con buen tino a los clientes,

conoce el oficio...

Y está de muy buen ver.

En eso estamos de acuerdo.

Según la voy conociendo, me va agradando más.

Algo me dice que es una caja de sorpresas.

Que ya irás desvelando.

Bueno, sigamos con la tarea.

¿Ya has terminado tu paseo?

Sí, necesitaba tomar el aire, me estaba agobiando.

Me alegro, porque me debes una explicación y te la voy a cobrar.

Siéntate.

Dime, ¿qué te preocupa?

Dime qué diantres tienes con mi sobrino.

Yo nada, me dijiste que le introdujera en el barrio y eso hice.

Y ahora parece que te molesta.

¿A mí?

¿Por qué iba a molestarme que todo el barrio

eche flores por donde pisa ese santo varón?

No me parece que esté de más, si el muchacho se lo merece.

Eso está por ver.

Dice que estudia medicina, pero no le he visto acercarse a un libro,

y menos abrirlo, pero por los cafés sí que anda.

Dale una oportunidad, estás pecando de desconfiado y eso me duele.

Ignacio es de mi sangre.

Me gustaría complacerte, como lo he hecho siempre,

pero a pesar de que el chico es salado y las pilla al vuelo,

hay algo que no me gusta.

No, hay mucho misterio envolviendo su llegada.

¿Misterio? ¿Qué misterio es ese?

La forma en que apareció en la casa sin aviso previo.

Ah, y esos aires que se da,

que me hacen pensar que está muy hecho a vivir del cuento.

Jose, le buscas tres pies al gato.

Si ha venido hasta aquí es porque sentía curiosidad

por conocer a su tía la artista.

Curiosidad que le ha entrado ahora, de repente.

En todos estos años no te ha mandado ni una carta por Navidad.

Él y su madre siempre han estado ausentes en esta casa.

Prefiero no hablar de eso. -Contéstame a una pregunta.

Solo una,...

¿cuál fue el pecado que cometió tu hermana Candelaria

para que le hayas negado el pan y la sal durante tanto tiempo?

(Puerta)

Soledad, retírese, por favor.

Preciso hablar con mi padre a solas.

Estaré en la cocina si me necesitan. -No, no, márchese al altillo.

Nadie puede escuchar la conversación que vamos a tener,

no puede permanecer en la casa.

Haga lo que le dice mi hija.

Tesoro,...

no llores así, que me partes el alma.

Lo último que quiero es hacerte padecer.

Son recuerdos muy tristes los que me trae mi hermana,

si no te he hablado de lo que me hizo Candelaria,

es porque aún hoy se me abren las carnes al recordarlo.

Sí que tuvo que ser duro, muy duro para que te pongas así.

Sí, pero mi sobrino no tiene culpa de nada.

El pobre ha venido para acabar sus estudios,

y lo hará...

con la ayuda o la oposición de su tío político.

Ahora soy el tío político.

Solo te estoy pidiendo un poco de compresión.

¿Acaso no te la he dado siempre?

Sí, pero en esto estás cruzado.

Me voy al cuarto a echarme un poco, que estoy muy desasosegada.

¿No me vas a contar lo que pasó con tu hermana?

No, ahora no, Jose,

no tengo ánimos pa recordar aquello.

¿Se puede saber que te ocurre?

¿A santo de qué vienes a casa con esos humos?

Me han contado cosas terribles sobre usted que tengo que comprobar.

Porque si son ciertas,

significa que me ha estado engañando durante años.

Son asuntos tan terribles, que me cuesta creerlos.

¿Qué es lo que te han dicho?

Que usted y Salustiano Quesada

pactaron el asesinato del que era mi prometido.

Ustedes mataron a Carlos Armijo. ¿Se atreve a negarlo?

Créame, no hay nada mejor que comprar las joyas

en la joyería más exclusiva de la ciudad.

Eso dependerá de lo buen mozo que sea el caballero que nos acompaña.

No, eso depende de lo repleta que esté su cartera.

Parece que su esposo ha regresado.

En esta vida, todo vuelve,

nos agrade o no.

¿No va a saludarle?

No, no es necesario.

En algunos matrimonios basta una mirada para decírselo todo.

La muerte de Carlos le venía bien para arreglarse con don Salustiano.

¡¿Me crees de la misma calaña que ese malnacido?!

No se haga el corderito.

¡Usted arregló mi boda con Aurelio para saldar sus deudas!

Le agradezco lo de las albóndigas y lo bien que me está tratando,

pero no voy a subir a casa, tengo unas cosas que hacer.

Después nos vemos.

Sí.

Monchito, yo creo que la Carmen hoy está muy callá.

Es por mi suegro, ¿verdad?

Puede que sea su esposa, pero ya no soy su compañera.

Disculpen la tardanza. Estás perdonada...

Daniela.

Una agradable novedad.

¿Se ha enterado de lo nuestro?

Te he dicho que no tiene nada que ver contigo.

¿Y a ti qué te reprocha?

No es de tu incumbencia.

Tú en tu sitio y nos irá mejor a todos.

-"¿No te sientas?".

Tengo unos recados que hacer, vuelvo luego.

Le pasa algo.

Señora, tiene razón, al señorito Ignacio le pasa algo.

Anabel es nuestra arma secreta,

pronto veremos cómo ha ido la trifulca con su padre.

Anabel es víctima de su padre.

Todos somos víctimas de nuestros padres.

-He intentado ayudar en lo que he podido.

Pero es muy duro que todos aquí sepan mi vida y milagros.

Las demás tienen derecho a saber con quién viven.

Sabía que estabas aquí.

Indalecia, soy un mozo casao.

Eso yo no lo puedo remediar.

-"¿Qué haces? -Me marcho".

¿Estás loca?

Lo que no sé es cómo sigo cuerda.

No quiero vivir con una familia que se sostiene con mentiras.

La botella de coñac se ha acabado. ¿Me deja la llave y bajo a por otra?

Dígale al cliente que le sirve otro. -Como quiera,

pero es una manera tonta de perder clientes.

-"No es solo su impertinencia,"

su deslealtad es lo que más me ha dolido.

Es intolerable.

Tengo que castigarla, Soledad.

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Acacias 38 - Capítulo 1349

15 oct 2020

Soledad sospecha que Anabel está al tanto de su romance con Marcos, y así se lo dice a él.
Bellita consulta con sus amigas y con las criadas las canciones que debería incluir el álbum recopilatorio.
Rosina desvela a Liberto que ha sido ella quien ha enviado el sombrero a Susana. Liberto teme que el remedio sea peor que la enfermedad.
Marcelina e Indalecia se pelean y la prima desvela que Marcelina tuvo un romance con el sacristán del pueblo. Jacinto no sabe a quién creer.
Anabel, aconsejada por Natalia, habla con Aurelio, quien le confirma que efectivamente tras la muerte de Carlos está Salustiano ¡y el propio Marcos! La muchacha regresa a su casa para pedirle explicaciones a su padre.
Miguel plantea dudas a su abuela sobre el paradero de su abuelo. Y ella las despeja con mentiras.
Felipe regresa a Acacias tras pasar unas semanas en París junto a Tano, y la primera persona que encuentra no es otra que Genoveva.

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  1. Victoria

    Lo mejor de hoy ha sido el regreso de Felipe, ¡cuánto le he echado de menos!!!. Y, estos días atrás, me ha encantado volver a ver a Méndez de nuevo, ahora como detective privado; solo espero que continúe como personaje fijo porque, tanto él como Felipe, son personajes atractivos. Otro "personaje" que cada vez que aparece es una delicia es el bebé de Lolita, ¡es un niño precioso!!!.

    pasado viernes