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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1334 - ver ahora
Transcripción completa

No pretendía insultarte.

Pues lo ha hecho.

Si lo vuelve a hacer, me voy, sin mirar atrás.

Y usted me perderá como criada y como amante.

Le voy a inyectar un medicamento que está en fase experimental.

Ya me han contao.

Si funciona,

será de gran ayuda para otros enfermos que tengan su dolencia.

Dime qué te contó el maestro Benavides.

Hoy mismo nos envía las partituras.

¡Chiquillo, esto es un disparate!

¡¿Qué voy a hacer, qué voy a hacer?!

¡El maestro Benavides está gagá!

Nosotros vamos a centrarnos en esta vida honrada

que le hemos prometido a nuestro nieto.

¿Y qué hay de malo en que quiera tenerte como amiga...

o algo más?

¿No te agotas?

(LEE) "Felipe y Tano siguen en Viena".

"Huirán de la ciudad para escapar de la guerra".

"Es el momento perfecto para que desaparezcan".

"Espero instrucciones".

"Firmado Cuevas".

¿Debo acabar con ellos...

o debo permitir que mi esposo y mi hijastro sigan con vida...

por el momento?

Cuevas,...

no haga nada.

Limítese...

a seguirles...

a su nuevo...

destino.

(Puerta)

(Sintonía de "Acacias 38")

Espero no llegar en un momento inoportuno.

No, no se apure, estaba terminando una tarea, pero puede esperar.

No quiero molestarla, puedo venir en otro momento.

¿Es un asunto importante?

He tomado una decisión de mucho peso

y debo comunicársela al interesado.

En ese caso, me marcho inmediatamente.

No, no...

no es necesario que me deje,

solo me llevará un momento.

La veo desasosegada.

¿Lo que tiene que hacer no es plato de buen gusto para usted?

Se trata de algo relacionado con mi marido.

Últimamente, todo lo relacionado con él me resulta muy complicado.

No es para menos,

después de lo que le ha hecho pasar desde que se casaron...

Sí.

Por eso ahora he de actuar de forma serena y pragmática.

Nunca hay que dejarse llevar ni reaccionar en caliente.

¿A pesar de que nuestras emociones nos pidan lo contrario?

Cada acción tiene su momento,

y precipitarse solo puede arruinar nuestros planes.

Sí, me lo ha dicho en otras ocasiones,

la venganza se disfruta mejor fría.

Por eso debo dejar que mi esposo y su hijo vivan en paz,

hasta que sea el momento oportuno y yo decida otra cosa.

Admiro su determinación.

Ahora, discúlpeme un segundo, he de terminar lo que he empezado.

Tómese el tiempo que precise.

Avíseme a su llegada...

y recibirá nuevas órdenes.

Se ve que ese retrato le ha llamado mucho la atención.

Así es,

su esposo resulta un hombre atractivo a pesar de su edad.

¿Usted cree?

Sí, nadie diría que tiene un hijo tan mayor.

Se conserva admirablemente bien.

Parece que hasta al crío le faltan las fuerzas.

Será pequeño, pero no es tonto.

Se da cuenta de que le falta

el calor de su madre.

¿Cómo sigue Lolita?

Igual.

La medicina esa que le inyectaron la deja como aletargada,

apenas se mueve.

Al menos, se puede decir que ni siente ni padece.

Ya es bastante consuelo.

No sé qué decirle,

es como si estuviera en un limbo del que no saca nada bueno.

Me cuesta aceptar que no mejore una pizca, ya ha pasado un tiempo.

Así es imposible saber si el medicamento funciona.

Esperemos que no la esté perjudicando,

que tanto sueño no puede ser bueno para un adulto.

De verdad, menudo par de cenizos que estáis hechos los dos.

Si don Ramón y Cajal dice que hay que tener paciencia,

¿quiénes sois vosotros para enmendarle la plana?

Yo no pongo en duda sus conocimientos,

pero me gustaría ver algo de mejoría.

Claro, Ramón, es por eso que rezamos todos,

pero don Santiago ya nos advirtió

que el letargo de Lolita sería para largo,

Ya está.

No nos queda otra que esperar.

Carmen, sé bien lo que dijo, pero...

deberíamos saber cuánto tiempo estará así,

aunque sea aproximadamente.

No olvides que se trata de un medicamento experimental,

no se sabe qué reacciones tiene en los distintos pacientes.

¿Y si nos hemos equivocado?

Era la única carta que podíamos jugar, hijo,

si esto no puede curarla, nada lo hará.

Algo sí hemos conseguido,

al menos ella no se está enterando de nada.

Esto es peor que una tortura,

es vivir una pesadilla de la que no podemos despertar.

Tenemos que tener entereza...

y prepararnos para lo que pueda pasar.

-¡Ya basta!

¿Por qué no salís los dos a la calle a tomar un poco el aire?

No, no quiero dejar a Lolita sola.

¿No os dais cuenta de que con vuestras preocupaciones y lamentos

no estáis ayudando a la enferma?

Carmen tiene más razón que un santo,

a los dos nos vendría bien dar un paseo.

No, padre, no, no creo que haya nada que me haga pensar en otra cosa.

Ya lo supongo, pero, al menos, el aire fresco te será de alivio.

Que no, no pienso dejarla desatendida, ya está.

Pierde cuidado,

de eso me encargo yo.

Ahora me corresponde a mí cuidar de mi nuera.

Al menos, quédate aquí sentado, así podrás descansar un poco.

Sí, la verdad es que no me vendría mal recuperar las fuerzas.

Padre,...

no sé qué va a ser de mí sin Lolita.

Hijo,...

ten fe en la ciencia,

todavía puede salir adelante, démosle más tiempo.

Pa mí era un honor volver a cantar con usted.

No te entristezcas por eso, Jacinto, no va a haber disco nuevo.

Lo he pensado mejor, no sacaré ninguna canción.

Yo pensaba que eso iba palante. -Y yo,

pero la cosa se ha torcido.

Qué pena, ya tenía yo pensao comprárselo a Marcelina

pa cuando regresara.

Ella es muy forofa, pasa el día escuchando tres canciones suyas.

Vaya, esas no son muchas.

Es que algunos discos de la señora son muy antiguos,

tienes sus años y son difíciles de encontrar. Perdone la grosería.

No te apures.

Es cierto que algunas de mis canciones tienen más de 20 años.

Es que, estoy cantando y sacando discos desde que era una cría.

Por eso mi señora no tiene todos sus discos,

porque de chica no tenía pesetas pa esos lujos.

Eso le pasará a mucha gente.

Sí. Es de suponer que un disco de diez o quince años,

o se ha perdido o está roto.

Mire, pa mí que hay canciones suyas que solo se escuchan

porque alguna criada se las aprendió y las canta cuando sus labores.

Una lástima, ¿eh?

Con su permiso, voy a barrer la escalera.

Con Dios. -Con Dios.

¿Qué te ocurre?

Te has quedado plantado como un pasmarote.

No quiero que caiga la noche mientras paseamos.

Espera. Acabo de tener una idea digna de un sabio de esos

de la antigua Grecia.

Vamos a sacar una caja con todos tus discos de éxito.

¿Eso interesaría a la gente? -Claro,

ya has odio a Jacinto,

nadie tiene una colección completa de tus mejores canciones.

En esa caja incluiríamos desde tus primeras coplas hasta las últimas.

No me parece muy honesto por mi parte.

No, no, no tienes que ponerle ningún pero.

Ni siquiera se necesitan canciones nuevas,

no tendrás que devanarte los sesos eligiendo composiciones,

y el público no se va a sentir defraudao

al saber que el anuncio que hicimos se ha quedado en agua de borrajas.

¿Qué? Así, todos contentos. ¿Qué me dices, reina mora?

Te digo que nones.

Mejor vete a hablar con los de la discográfica

y les dices que del disco, nada, monada.

Y vamos a dar un paseo, que se me han antojao barquillos.

Deme un segundo, voy a buscar al señor.

Espere un momento.

¿Sí?

Quiero hacerle una pregunta. ¿Anabel está en casa?

No, está dando un paseo, como es de costumbre a estas horas.

Me gustaría saber por dónde pasea la hija de mi socio.

¿Podría decírmelo?

(Puerta)

Buenas tardes. ¿Qué le trae por aquí?

Iba a buscarle para anunciar la visita del señor Quesada.

Está bien, no pasa nada, Soledad. Déjenos solos.

Cuénteme, ¿a qué ha venido?

Pues...

el asunto que me trae a su casa es muy importante

y deberíamos tratarlo cuanto antes.

Nos urge una convocatoria extraordinaria de la junta.

Tenemos que abordar cuál va a ser la nueva política comercial

ante la confirmación del estallido de la guerra.

No veo por qué tenemos que perder el tiempo con protocolos.

Usted y yo somos los únicos socios,

podemos tratar ahora mismo el asunto.

Es cierto que solamente somos dos,

pero me gustaría que la convocatoria convocatoria fuera formal,

y que Miguel Olmedo

pudiese estar presente como abogado de la empresa.

¿Por qué quiere que esté?

Bueno, si hubiese alguna objeción legal,

me gustaría conocerla cuanto antes.

Está bien, convocaré a Miguel Olmedo a esa junta.

Muy bien, espero sus noticias.

Con Dios.

Me gusta lo derecha que anda usted siempre por la calle,

es como si el barrio fuera suyo.

Eso es lo que pretendo que piensen todos,

que estas calles me pertenecen.

Pero, últimamente, apenas ha salido de casa.

Por eso le he propuesto dar este paseo,

no quiero ser el tema de conversación de las vecinas.

¿Se está exhibiendo?

Eso es, regalándole a todo el mundo una sonrisa.

No puedo menos que admirar su entereza.

Haga usted lo mismo,

camine con la cabeza bien alta,

que nadie se atreva a juzgarla.

No es tarea fácil,

todavía me tienen bastante ojeriza muchos de los que por aquí viven.

No se apure, conmigo no va a pasarle nada.

Pero, Natalia, deje de esconderse como si hubiera cometido un crimen.

Trataré de hacerlo, pero creo que tal vez me falten agallas.

No tiene de qué avergonzarse.

Si Antoñito tuvo... un romance adúltero,

él, como hombre casado, tiene más culpa que usted.

Puede ser.

Pero muchos me culpan de la enfermedad de Lolita.

Valiente estupidez.

De esa enfermedad no se puede hacer responsable a nadie.

Las mujeres bellas y valientes como usted

no tienen nunca que avergonzarse de su condición.

Buenas tardes, doña Genoveva. Buenas.

No me han mirado ni a la cara.

Ya ve que no soy santo de devoción en estas calles.

La opinión de los mediocres no debe de afectarla,

usted está por encima de eso.

Es usted muy buena conmigo,

no sé qué haría sin sus consejos

y su protección.

Es un placer ayudarla.

Pero no piense que soy tan desinteresada,

tal vez algún día le pida algún favor

para demostrarme que su agradecimiento

va más allá de palabras huecas.

Estaré encantada de serle de utilidad.

Es una suerte muy grande que se ocupe usted de la parroquia.

Don Ricardo empieza a estar un poco mayor

y la labor de párroco es más exigente

de lo que la gente cree. Yo puedo quitarle algo de trabajo.

Es usted un santo,

la parroquia precisa sangre, gente joven

y con ganas de hacer todas las obras pías que el barrio precisa.

Espero contar con su ayuda para lograrlo,

el auxilio de las feligresas me resulta imprescindible.

Cuente con ello.

Se acercan tiempos terribles, la guerra no va a traer nada bueno.

Ahora tenemos que ser mucho más devotos que nunca.

Buenas tardes.

Buenas.

Yo no dejo de rezar, padre,

por... mucha gente.

Aquí me tiene Servando, ¿pa qué me ha hecho llamar?

¿Has traído lo que te pedí? Sí, sí, aquí tiene la reliquia.

¡Qué asco! Parece la taba de una vaca.

No sea irrespetuoso, es un cacho de una santa, muestre respeto.

Bueno, santa o vacuno, pronto saldremos de dudas,

que va a venir un experto y un perito en fe

que nos dará su opinión.

No hacía falta,

ni que fuera un gañan al que le pueden dar gato por liebre.

Yo sé poco de anatomía,

pero eso no es de una persona humana.

Pues desde que lo tengo, me siento en paz,

y me ha dejado de doler un juanete.

No será por lo que llevas en la caja.

Si no se fía de mí,

me voy con mi reliquia y a otro perro con este hueso.

Un momento, quiero ver eso que tienes.

Don Hilario.

El perito.

Claro, siéntese.

Aquí la tiene... la reliquia, eminencia.

¿Cree que se puede saber de quién es la rodilla?

No sabemos si es de santa Hortensia o santa Cecilia, ¿qué cree?

Me parece que de ignorantes y de incautos está el mundo lleno.

¿Cómo dice, que no es la reliquia de una santa?

No. Esto que tienes aquí me parece un hueso de cocido.

Te lo dije.

No puede ser, lo mismo se ha equivocado. Mírelo.

Por supuesto que no.

Hace falta ser hereje para confundir este despojo

con parte de una santa tan devota como fueron las que has mencionado.

Pero... -Pero nada,

esto es falso y punto redondo, no seas impertinente.

Entonces, ¿me han timado como a un pardillo?

Como lo que eres.

Y digo yo, padre,...

usted como experto en la materia,

¿nos podría conseguir algo fetén

para poderle rezar y salvar a la Lolita?

Elevar vuestras plegarias a Dios, que es nuestro padre,

solo él puede escucharlas.

Si estamos de acuerdo con esto,

pero digo yo,

que se elevarían antes por la intermediación de una santa

le llegarían las plegarias antes, ¿no?

No quiero oír más sandeces.

Si queréis rezar por Lolita, ir a la iglesia, como todo el mundo.

Discúlpenos, padre,

no queríamos faltarle al respeto.

Ya sé que estáis inquietos por Lolita,

pero dejaros de tonterías y rezar más.

Y tú, mucho cuidado con decir que lo que tienes aquí

es la reliquia de una santa,

una mentira de ese calibre, es motivo de excomunión.

Estás avisado.

Con Dios. Con Dios, santidad.

Con Dios.

¿Excomunión?

Parece que las señoras han cesado en su ataque contra mi hermana.

Siguen con cierto resquemor hacia ella,

pero no creo que les dure mucho.

Es de esperar que poco a poco se vayan cansando del asunto

y se olviden del tema.

Eso he pensado yo siempre, pero no estaría de más ayudarlas,

para que pasen este asunto a segundo plano.

¿Y cómo conseguimos tal cosa?

Creo que debería de hacer un donativo a la parroquia,

eso ayudaría.

Pero me consta que no ha hecho caso y no ha llevado el dinero.

¿Puedo saber por qué?

La Iglesia y yo somos...

polos opuestos.

No creo que eso tenga mucho que ver.

Parece que no me he explicado, no es que nos llevemos mal,

es que no soporto a esos beatos

ni a los que les rodean.

Me repelen esos meapilas.

Insisto en que esa no es razón para que no haga el donativo.

¿Cómo quiere que le dé dinero a una institución que desprecio?

Yo no cuestiono sus creencias o la falta de ellas,

pero hace mal en no seguir mis consejos.

Sí me está cuestionando,

pretende que haga algo en lo que no creo.

¿Lo encuentra gracioso?

En parte sí, me sorprende su vehemencia.

Eso es en lo que creo y pretendo ser consecuente.

No le estoy pidiendo que comulgue con ruedas de molino.

Está claro que no tiene intención de ganarse el cielo.

Entonces, a usted le parece bien que le dé un donativo

a esos curillas. Sí.

El dinero es muy poderoso

y muchos sacerdotes son los primeros en rendirle pleitesía.

Gánese al párroco, y tendrá el camino más fácil con los vecinos.

Tómeselo como un pequeño impuesto que tiene que pagar.

Nunca he necesitado un tutor que me diga lo que debo hacer,

y mucho menos, una tutora.

(RÍE)

¿Le molesta que una mujer le aconseje?

Bueno, si es tan bella como usted,

me puedo dejar llevar hasta el fin del mundo.

Le agradezco el cumplido, pero déjese de zalamerías

ahorre energía para los asuntos que tenemos en común

y que todavía está en marcha.

Así lo haré, no tengo otra opción.

Tiene que entender que es usted un recién llegado

y debe asumir nuestras costumbres.

Lo haré, aunque no me guste.

Hágame caso,

cada peseta que done a la iglesia le acercara a sus objetivos.

No voy a discutirlo más.

Somos socios,

mi único interés, como es lógico, es facilitarle la vida.

Sea.

Y discúlpeme,

si antes le he parecido rebelde o desagradecido.

Sus deseos son órdenes para mí,...

pero eso ya lo sabe.

Buenas. Dame el periódico, por favor.

Aquí tienes.

Agradecida.

Con esto de la guerra, te estás forrando a vender periódicos.

Ya le digo,

los de la mañana los vendo antes del desayuno,

y los de la tarde, me los tienen que traer a media mañana.

Entonces, no sería mal negocio hacer periódicos pa la cena.

Tú mejor no hables de negocios,

que con la rodilla de la santa, te has lucido.

No me lo recuerde, se me revuelven las tripas.

Jacinto, hace falta ser mu tocino

pa confundir la rodilla de santa Hortensia

con un hueso de cocido.

Pues a mí lo de la guerra me da mu mala espina,

quiera Dios que no caigan bombas en la calle Acacias.

No digas barbaridades,

si eso de Sarajevo tiene que quedar por donde Cristo dio las tres voces,

por aquí no van a pegar ni un tiro.

Buenas.

El Adelantado, por favor.

Mis señores andan preocupados con esto,

temen que los tiros se extiendan por Europa.

Qué exagerados que son,

esto va a quedar en un tirón de orejas a los serbios

por lo del archiduque.

Austria es más de hacer chaquetas, no de atacar países.

Eso lo dice por lo mucho que ha viajao.

No, señora mía, eso lo digo por pura lógica,

que dos no discuten si uno no quiere.

Mis señores dicen que los alemanes ya han entrado en Bélgica.

Qué va, hombre.

Eso es para meter miedo.

Mira, no hay pueblo más tranquilo que el pueblo germano.

Ya veréis como se alían con los ingleses y los franceses

para dar un toque de atención a los austriacos

y dejen de tocar las narices a todo el mundo.

Arrea, no sé si es verdá lo que está diciendo,

ahora, que está soltando muy convencido.

Hay que reconocer que Servando es el más leído de tos nosotros.

Eso no tiene mucho mérito que digamos.

Niña, esto de la guerra va a quedar en agua de borrajas,

en unos años,

se recordará 1914 como el año que llovió poco.

Perdóneme, pero está usted bastante errado.

Lo de Sarajevo solo es el inicio de un conflicto

que viene de tiempo atrás.

Las grandes potencias llevan años disputándose

las colonias de ultramar.

Es cuestión de días

que alemanes, austriacos, franceses,

rusos y británicos se enfrenten unos contra otros.

¿Y saben quién van a perder?

Los franceses, hasta los españoles les dimos pal pelo.

No, los que van a perder van a ser los pobres.

Ellos son los que van a terminar yendo a una guerra

para defender los intereses de los grandes potentados.

La veo muy puesta en política.

Mejor haría discutiendo con el diputado Palacios,

en vez de con esta pandilla de catetos.

Es usted toda una entendida.

Demasiado para ser criada.

Por ser criada no se tiene que ser ignorante.

Me gusta leer.

Leo los periódicos que deja mi señor

y me gusta escuchar estas conversaciones, es solo eso.

Sin más.

Con Dios.

Con Dios.

Menuda erudita que ha resultao ser Soledad.

Qué repaso le ha dado a Servando.

Que no, niña, que no.

Las opiniones son como los culos, cada uno tenemos uno.

A mí me resulta raro que una mujer tan callá como Soledad,

de repente sepa más de política que don Emilio Castelar.

En Acacias todos tenemos secretos, y Soledad no va a ser menos.

En fin, ahora, cada mochuelo a su olivo,

que si no, no nos cunde la mañana. Arrea.

Sí, que a mí se me ha hecho tarde.

Vamos.

Casilda, ¿de dónde vienes tan acalorada?

De visitar a Lolita. -¿Cómo está?

Muy mal, señor.

No habla y no se mueve. -No te preocupes.

Hay que ser optimistas,

seguro que sale adelante.

Lolita es una mujer muy fuerte,

sanará, ya lo verás.

Dios le oiga, señor.

Ahora ve a casa,

pero no corras, la señora no está.

Gracias, señor.

Liberto, espere un momento, por favor.

Me gustaría comentar con usted lo que está pasando en el mundo.

Como quiera.

Son momentos muy difíciles para todos con una guerra tan cerca.

Sí. Este asunto me está haciendo sufrir mucho,

supongo que su tía ya le habrá contado.

Así también está muy preocupada por lo que pueda pasarle a Armando.

Natural, una esposa sufre lo indecible

al tener al esposo tan lejos, y más en estas circunstancias.

No me cabe duda de que así es.

Por eso quiero pedirle que contacte con Felipe,

a usted le responderá.

Necesito saber urgentemente cómo se encuentra.

Le ruego que no continúe, no pienso hacer lo que me pide.

¿Por qué? Muy sencillo.

No me creo nada de usted,

y menos ahora, que pretende convencernos de que es una santa,

con el único fin

de ganarse el cariño y el respeto de todos.

Solo le estoy pidiendo que me ayude a saber cómo está mi esposo.

No lo haré.

Y le diré más,

si Felipe se pone en contacto conmigo,

no pienso decirle nada de esta conversación.

Que tenga buen día.

Buenos días. ¿Cómo se encuentran las señoras esta mañana?

Unas mejor que otras.

Bellita nos comentaba que está pensando en sacar

una colección de discos con sus mejores canciones.

¡Qué buena idea!

Hay coplas suyas que hace años que ya no las escucho.

No sé yo si la nostalgia será suficiente razón

como para dejarse unas pesetas en discos.

Claro que sí.

Uste es la artista más grande que ha dado España,

y sus canciones se van pasando de madres a hijas.

Eso es cierto,

mis canciones son muy conocidas aquí y al otro lado del océano,

pero eso no quita para que sean viejas.

(SUSANA SUSPIRA) A la gente le gusta recordar,

y las canciones antiguas nos transportan a otros tiempos,

que pueden ser buenos o malos, pero siempre nos emocionan.

Como yo cuando me acuerdo de Armando.

Lo importante es que usted va a poder sacar

una recopilación de su trabajo, enseñar al público su trayectoria...

Usted es historia de la música de este país.

Y eso no es moco de pavo.

¿Me vas a contar qué te pasa?

Mi relación con Anabel no avanza ni un milímetro.

¿Sigue la mala racha?

Yo diría que empeora. -Ya.

¿Has perdido el cariño por ella? -No.

No es eso.

Sigo tan enamorado de ella como el primer día.

Es ella, cada vez está más distante.

Es curioso, no hace tanto tiempo, estaba tan entregada a ti,

que ni le preocupaba proteger su virtud.

Así era. -Ya.

¿Y qué es lo que ha pasado entonces?

Algo tiene que haber provocado este cambio.

¿Y si solo es un bache?

Que vendrá seguido de otros.

Miguel, vosotros dos pertenecéis a clases sociales muy distintas

y por si fuera poco,

esa muchacha arrastra un oscuro pasado en México.

Tiene razón, abuelo.

Sal corriendo de ese asunto,

cuanto más tardes, más profundas serán tus heridas.

No puedo, abuelo,...

no puedo, tengo que seguir luchando por ella.

Los Olmedo no nos rendimos así como así.

¿No es cierto?

Por supuesto, muchacho, somos tenaces como el que más.

Pero tienes que saber

que no siempre se puede conseguir lo que uno desea.

Vamos para arriba, anda.

(EXHALA)

Um.

Está riquísimo.

¿Qué le pone Indalecia? -To lo que encuentra por la cocina.

No le habrá echao el hueso. A ver si vamos a ser caníbales.

Por eso no te preocupes, el hueso era de vaca.

Menuda planchazo que te has pegao, primo.

Y eso no es lo peor, don Hilario casi me excomulga.

Arrea. Pues más te vale andarte con ojo

y no cometer más bellaquerías.

Más me vale,

si me excomulgan no estaría casado por la iglesia.

Y con lo beata que es Marcelina, eso no le iba a gustar ni un pelo.

Y si de rebote la excomulgan a ella por vivir en pecado y con un hereje.

Eso no me lo perdonaría nunca... ¡Madre mía, qué berenjenal!

Anda, no te sofoques, seguro que don Hilario te perdona.

Eso espero, que si no, voy a vivir dos infiernos seguidos;

uno, cuando se entere Marcelina,

y el otro, cuando muera sin el amparo de la iglesia.

Estás sacando los pies del tiesto,

nadie te va a excomulgar por comprar una reliquia

más falsa que una peseta de madera.

En mala hora se me ocurrió trapichear con asuntos de fe.

Ya. Pero te digo una cosa,

tú no lo hiciste con mala intención, solo buscabas ayudar a Lolita.

Tener buen corazón no puede ser pecado.

Eso cuéntaselo al cura,

se me ha puesto tan mal cuerpo, que no me entra ni la comida.

¿Ya te vas? Si estás a medio comer.

Se me ha quitao el hambre

y hasta las ganas de vivir. Vuelvo al tajo.

Ahí os quedáis.

¿Qué le pasa a este hombre?

Prefiere trabajar que llenar la tripa.

Está mu preocupao por lo del hueso.

Ya sé que es de pega, pero no es pa ponerse así.

Se lo ha contado a don Hilario, el cura,

y al hombre no le ha hecho ni pizca de gracia que ande enredando

con asuntos de santos.

¿Y cómo se lo cuenta al cura?, si consiguió el hueso de extranjis.

Servando, que como siempre, lo complica to.

A mi prima no le va a gustar que Jacinto tenga disputas

con la Iglesia.

Ahí estamos. Eso es lo que más le preocupa a Jacinto,

que Marcelina se enfade y no vuelva ni a mirarle.

Ahora entiendo el disgusto que tiene.

¡Cuánto quiere a la Marcelina ese hombre!

Pachasco que sí.

Ha hecho muy bien en salir y despejarse.

No lo tengo yo tan claro,

no me saco de la cabeza la imagen de Lolita inconsciente.

Pero tiene que hacer un esfuerzo y distraerse.

Supongo que no me queda otra,

lo que le ocurra a mi nuera está en manos del Altísimo.

Por eso mismo no debe preocuparse,

no sería justo que una familia tan buena como la suya

tenga que pasar por tan duro trance.

Quién sabe,

Dios escribe derecho, pero con renglones torcidos.

Le queda el consuelo de saber que está en las mejores manos,

está siendo atendida por uno de los científicos más ilustres.

Sí.

Tener la ayuda de alguien como don Santiago Ramón y Cajal

es un privilegio que no está al alcance de cualquiera, pero...

ni el sabio más preclaro puede detener un segundo

la llegada de la parca cuando llega su momento.

¿Ve? En eso estoy de acuerdo con usted,

pero tiene que tener fe en la ciencia, don Ramón.

Lo que ha hecho Antoñito para buscar ayuda es digno de elogio.

Sí. Estoy muy orgulloso de mi hijo,

ha movido Roma con Santiago

con tal de atender a su mujer.

Yo no sé si me habría atrevido a tanto.

Estoy seguro que sí,

habríamos hecho lo imposible por salvar a nuestras esposas.

Aunque algunas veces nuestros esfuerzos no sirvan para nada.

Señores,... les traigo un poco de morcilla patatera

para ver si se animan.

Ojalá fuera todo tan fácil, tomar un aperitivo y sentirse bien.

Hombre, yo siempre me siento mejor con la tripa llena. Pruébenla.

Te lo agradezco, pero es que no me entra nada.

Levante ese ánimo, don Ramón,

que está todo el barrio rezando por ella.

Lolita no se puede marchar de esta forma,

le quedan historias que contar de Cabrahígo.

Además de verdad.

Y siempre que alguien precisa de ayuda,

siempre está ella allí con una sonrisa

sin pedir nada a cambio.

Es una mujer excepcional, sin duda.

Todo lo que tiene de grande lo tiene de buena.

Yo no quiero pensar

en la pena que tendríamos, si por un casual ella nos deja.

Me van a tener que perdonar, pero marcho a ocuparme de ella,

así mi hijo descansará un rato, que buena falta le hace.

Hace usted bien. Con Dios, don Ramón.

¿Qué, no la va a probar?

Te lo agradezco, pero no tengo apetito.

Pues yo, con su permiso, voy a probarla un poco

porque... de la pena tengo el estómago como vacío,

y como no me meta algo dentro...

Me parece buena idea que recupere todas sus canciones antiguas.

Algunas me las cantaba mi madre. -¿No se aburrirán de oírlas?

Todo lo contrario, señora,

va a ser un lujo tenerlas todas juntas.

Bueno, todas, todas no van a ser, solo las mejores.

Aunque me duela admitirlo, no todo el campo fue orégano.

pero faltó muy poco.

Sea como sea, va a ser un gusto tenerlas.

Tú chitón, no se lo digas a nadie hasta que no lo tengamos atado.

No se apure, tendré la boca más cerrá que un mudo.

(Puerta)

-Buenos días.

Vengo de la casa de discos, igual que de una batalla.

¿Te han recibido mal? -No,

Recibirme me han recibido muy bien, con alfombra roja y to.

La cosa se ha torcido cuando les he dicho que se olviden de tu disco.

¿Has hablado con el director? -No estaba, pero le dejé un recado.

Pues no te pongas muy cómodo,

que tienes que volver a esas oficinas y a escape.

¿Y eso por qué?

Se lo he dejado bien claro,

no vas a grabar ningún disco, ni redondo ni cuadrado.

Te vas a tener que contradecir,

y donde dijiste digo, decir Diego.

¿Qué galimatías es ese?

He cambiado de opinión, Jose,

vamos a grabar un disco con todas mis canciones de éxito.

¿Hablas en serio o es que te ha dado el sol y deliras?

Estoy convencida, Jose,

hasta estoy pensando grabar alguna canción nueva

si encontramos alguna que nos guste.

¡Eso es una noticia estupenda!

¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

No quiero defraudar a mi público, Jose,

que espera disco mío después de que tú lo anunciaras.

Algo más te habrá hecho cambiar de opinión, eso ya lo sabías.

También ha influido, pero solo un poco,

el que con todo el que hablo me dice que se gastaría los duros

en tener toda la colección de mis canciones.

Yo porque no tengo gramófono ni donde caerme muerta,

pero si no, los compraba todos de primera.

Tengo que reconocer que tuviste una idea brillante

pa solucionar este entuerto, Jose de mi entretelas.

Yo organizó el lío, a mí me correspondía arreglarlo.

Alodia, saca algo pa que brindemos.

Voy corriendo señora. -Espera.

Vamos a dejar los brindis pa más tarde,

me voy a la casa de discos pa que no le pasen el recado al director.

Corre, no sea que le den tu nota y se arrepienta de querer negociar.

O que tú te lo vuelvas a pensar y te eches para atrás.

Descuida, que eso no va a pasar.

Antoñito,... ¿adónde va que ni saluda?

Perdón, perdón.

Tengo la cabeza en otra cosa.

No hay nada que perdonar, ya sé por lo que está pasando.

Me alegro de verle en la calle.

Bueno, han insistido para que saliera de casa.

Carmen y mi padre,...

prácticamente me han echado para que me diera un poco el aire,

aunque yo no, no, no encuentro ningún consuelo en ello.

¿Su esposa sigue igual?

No mejora.

Se está apagando poco a poco,...

se le acaba el tiempo.

No diga eso,

le avisaron de que ese medicamento tardaría en hacer efecto.

Sí, pero temo que en ella no sea efectivo,

de hecho, creo que está acelerando la enfermedad.

Tiene que darle más tiempo y no perder la esperanza.

Me encantaría,

pero yo creo que... un milagro es lo único que podría salvarla.

Si alguien lo merece, esa es ella.

Pues sí, desde luego, porque...

es una santa,

y yo, en cambio,

un malnacido. -No diga eso.

Sí, sí, un malnacido que sí merecería ese castigo.

Nadie merece ese sufrimiento, Antoñito, nadie.

Sí, yo sí.

Lolita está sufriendo por culpa de mis pecados.

Mis malas acciones son las que han traído todo este sufrimiento.

No comparto su opinión,

no es tan terrible lo que hizo, no cayó en la tentación.

Ya.

Entonces, ¿cómo explica este castigo divino?

Yo creo que usted se fustiga en exceso.

Si quiere, le acompaño a la iglesia, tal vez allí encuentre consuelo.

No lo creo, pero al menos podré pedir perdón por mis pecados.

Antoñito, ¿cómo está?

Señorita,...

no es oportuno que hable con él.

Comprendo.

(SABINA) "Han pasado muchos años

desde que os perdimos a ti y a tu esposa".

"Pero ni un segundo he dejado de añorar vuestra presencia".

"Tu padre y yo hemos tratado de seguir con nuestra vida,

de sacar adelante a Miguel".

"Pero ese hueco que se forma en el corazón de una madre,

que no puede ver a su hijo,

no se puede llenar con nada".

¿Qué estabas haciendo tan reconcentrada?

Nada, echar unas cuentas,

no son pocos los gastos que tenemos,

hay que estudiarlos muy bien.

No creo que sea para tanto.

Ve sumando:

muebles nuevos, pintores, tapiceros, carpinteros,

electricistas...

Todo eso va a suponer unos miles de pesetas.

Es posible, pero tenemos nuestros ahorros para tirar de ellos.

Bueno, y el crédito,

también podemos disponer de él.

solo has cancelado la ampliación de capital que nos hicieron.

Mira, en eso venía pensando,

creo que tenemos que anularlo entero.

¿Por qué?

Es nuestro y podemos disponer de él cuando queramos.

Las cosas no son como antes, Sabina,

que cogíamos el dinero de los bancos y salíamos corriendo,

ahora tenemos que devolverlo y pagar los intereses.

Bueno, es lo que hace todo el mundo

y no parece que el sistema funcione mal.

La verdad es que...

ya he hablado con el directo de la sucursal.

Ah. ¿Ya has hablado con él?

Muy bien.

¿Yo no pinto nada en esto?

Tú haces y deshaces a tu antojo. -Perdona, Sabina,

pero era para ganar tiempo.

¿Y qué te ha dicho el señor Enríquez?

No me ha dicho nada, no,

me ha remitido a las oficinas centrales.

Pues tendrás que ir allí.

Inmediatamente, sí.

Les voy a poner los punto sobre las íes a esa panda de usureros.

Buena suerte, y que no se te vayan los ojos

a la caja fuerte de la central, que te conozco.

Menuda cantidad de dinero que deben guardar ahí.

Bueno, me voy a por mis cosas.

Muy bien.

"Y ahora, hijo mío,

debo hablarte del principal motivo de esta carta".

"Tu hijo, Miguel...":

Anabel, qué alegría encontrarme contigo.

Ya, últimamente, eso sucede con mucha frecuencia.

Ayer dejamos una conversación a medias y no me parece lo correcto.

No sé a qué te refieres.

Me dijiste que era mejor que mantuviéramos las distancias...

Por favor, Anabel.

...y te marchaste sin darme tiempo a replicar.

¿Qué es lo que pensabas decirme y yo no te di ocasión?

Pensaba decirle que no.

Que no es momento de mantenernos separados,

de hecho, creo que todo lo contrario,

que ha llegado la hora de aclarar lo que ocurrió entre nosotros.

¿Vas a sacar a relucir el pasado?

¿Quieres hablara de ello? -No te quepa duda.

Te escucho.

Estoy convencido de que no sabes toda la verdad

de lo que ocurrió cuando íbamos a casarnos,

y que por ello,

me haces responsable de unos hechos de los que no tuve culpa alguna.

¿Cómo puedes ser tan caradura, Aurelio?

¿Me vas a negar que tú asesinaste a Carlos Armijo?

Le pido permiso a nuestro hijo para contarle la verdad a Miguel,

que sus padres están presos por ladrones.

Has estado engañada, Anabel.

No solo eres un embustero,

también te comportas como un miserable.

En adelante, mantente alejado de mí. -¿Por qué?

¿Impartes justicia por tu cuenta?

En el altillo somos una familia,

y entre los familiares, no nos engañamos.

Yo no les engaño.

A otro perro con ese hueso.

Para empezar, usted no es lo que dice ser.

¿Y qué digo?

Pues que es uste una criada, y de eso, na de na.

Puede que me haya equivocado acudiendo a don Ramón y Cajal.

Don Santiago era nuestra última esperanza.

A lo mejor, lo que hemos conseguido, padre, es que pase sus últimos días

sumida en un sueño continuo.

Han llamado de una editorial y dicen que es muy urgente.

¿Una editorial? ¿De libros? -Sí.

Sí, hay algo que podemos hacer,

y es... incrementar el tratamiento.

¿No será peligroso?

No tiene ni idea de quién fue ella en México.

No voy a tolerar que me trate así.

Quíteme la zarpa de encima. -¿O qué?

Se queda sin ella.

Podría acompañarle a la fiesta.

Verá, doña Susana, yo soy quien va a acompañar a Natalia Quesada.

Es que este es clavado a don Armando,

don Armando Caballero,

diplomático y marido de doña Susana.

Será él.

Pero si esto es una foto de bodas.

Como estás en un momento tan bueno de tu carrera,

creen que una biografía tendría tanto éxito como las memorias.

¿Una biografía hasta ahora?

Ya me hubiera gustado a mí hacer algo más.

Lo cierto es, que ahora,...

la vida de doña Lolita está en manos del destino.

Tenga cuidado, señor Olmedo, impedir que obtengamos beneficios

es obstaculizar directamente la buena labor de esta compañía.

Quizá deba plantearme

si es o no un buen consejero.

¿Me he explicado?

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Acacias 38 - Capítulo 1334

23 sep 2020

Genoveva recibe por fin noticias de Cuevas, que le pide instrucciones para saber qué hace con Felipe y con Tano. La señora le pide simplemente que vigile, ya habrá tiempo para vengarse.
Los Palacios sufren angustiados mientras Lolita sigue sin recuperar el conocimiento. ¿Hará efecto el específico de Ramón y Cajal?
Jose encuentra la solución para la crisis creativa de Bellita ¡un disco recopilatorio! Cuando la folclórica ve la buena recepción de la idea entre sus vecinas accede.
Genoveva sigue apadrinando a los Bacigalupe. No duda en pasear junto a Natalia y recomienda a Aurelio hacer una cuantiosa donación a la parroquia.
Miguel confiesa a su abuelo que no sabe en qué punto está su relación con Anabel… Y Aurelio consciente de la distancia entre los dos aborda a la muchacha para aclarar el pasado que los separó en México.

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  1. Pilar Méndez

    Qué bonitos los muebles del dormitorio de Lolita... me gustan todos de todas las casas, pero los del dormitorio son espectaculares.

    24 sep 2020