www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5596042
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1263 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

(RESPIRA CON DIFICULTAD) No puedo respirar.

Velasco me obligó, yo no quería.

Traidora asesina.

-"Ese hombre solo quiere su mal".

Odio a Felipe, te lo he dicho mil veces.

Pues actúa en consecuencia. Eso es lo que estoy haciendo,

evitar que se vaya a Cuba.

Si da con Becerra, yo seré la primera perjudicada.

No conseguirá lo que la policía no ha podido.

¿Y qué pasa si lo consigue?

¿No has pensado en el peligro que puede entrañar para mí?

(CONVULSIONA)

Está vivo.

¡Auxilio!

Entiende mi insistencia, no puedo dejarte marchar.

Vamos, no perdamos más tiempo. Los firmo y me marcho.

Así será. -"Me harías el hombre más feliz...".

casándote conmigo.

-"Qué arte, ¿eh?".

-¡Qué preciosidad!

-Ya sabía yo que iba a triunfar. -¿De verdad, os ha gustado?

-Gustar es quedarse corta.

-¿Y a ti Jose, también te ha gustado?

-Como que voy a encargar más copias al estudio,

que solo nos han dado tres,

y esta obra de arte tiene que llegar a todo el mundo.

Te prometo que...

te daré una respuesta en cuanto allane la situación de mi hija.

Te doy mi palabra de que no te haré esperar mucho.

-El paciente muestra una herida en la cabeza,

debió darse con algo, ¿sabe con qué?

-Estaba en la cocina, no vi el accidente.

No sabía que el señor estaba en la casa.

-¿No lo sabía? -Pensé que estaba sola.

Fue al escuchar el ruido

y verlo tirado en el suelo,

cuando corrí a pedir ayuda a los vecinos.

Ildefonso, aparece, por favor.

"-Y el juramento de no nunca abandonar a un hombre

en el campo de batalla hasta perecer todos!

-¿Ese no es...?

-¡Cumplirás con tu deber, aunque sea lo último que hagas en esta vida!

-¡Don Ildefonso!

-"Anoche no vino a dormir a casa".

-No es el primer hombre que busca consuelo en las bodegas.

-No, madre, Ildefonso no es así. Me temo lo peor.

-Ya verás como todo tiene una explicación.

-Claro que la tiene.

El orgullo de Ildefonso es el culpable de que haya desaparecido.

¿Qué idea, niño?

-He llamado a unos cuantos periodistas especializados

y los he convocado esta misma tarde para hacer una audición en casa.

Cada día que pasa, me doy cuenta de que lo verdaderamente importante

es conservar las cosas esenciales en la vida,

como el amor y la unión de tu propia familia.

-Estoy de acuerdo.

Llévale un canapé a Ferreiro, que se ha quedao pasmao.

-Una vergüenza para el cante español, una vergüenza.

Don Felipe ha quedado en coma.

Lo cierto es que su señor lo tiene muy difícil.

Siga rezando por su alma,

es lo mejor que puede hacer por él.

Está todo muy rico.

-Mejor los pescados que los entrantes.

-A ver las carnes.

Tienen pinta de ser recetas sabrosas.

-Seguro que no desmerecen.

¿Has visto cuanta gente ha entrado?

-Sí, es un buen negocio, está bien gestionado.

He estado haciendo cálculos,

el retorno de la inversión no es inferior al ocho por ciento mensual.

-¿Contando con el gasto en personal? -Contando con todo.

-¿Está todo a su gusto?

-Estamos cenando maravillosamente bien.

-Mejor que bien.

Ha sido un acierto entrar en este establecimiento.

-Perdone que me meta donde no me importa,

pero veo que hacen unos cálculos.

¿Puedo ayudarles?

-¿Esto?

No es nada importante.

Verá, unos médicos alemanes

han descubierto que la mente se conserva mejor

si se ejercita con ejercicio matemático.

-Entonces, yo conservaré la mía hasta el último día.

No imaginan las cuentas que debo hacer a diario

para mantener este negocio.

-Lo imaginamos, créame que lo imaginamos.

Y hablando del negocio,

¿podría pedirle un gran favor?

-Claro, si está en mi mano.

-Ver la bodega donde guardan los vinos.

-Yo no tengo inconveniente,

pero le aviso de que no hay grandes marcas,

solo las de consumo habitual.

-Es un gran aficionado al mundo de la enología, le haría tan feliz...

Tenemos unos minutos hasta que salgan las carnes,

si me acompaña... -Por supuesto.

Usted primero, por favor.

No te puedo decir más porque no sé más, Susana,

solo lo que dijo Laura cuando vino a avisarnos.

-Rosina, me cuentas que Felipe está en el hospital más muerto que vivo,

¿y no quieres que te siga preguntando?

-Lo de más muerto que vivo lo has puesto tú de tu cosecha.

-No, tú has dicho que está transido. -Pero vivo.

Y hasta que no vuelva Liberto del hospital, no vamos a saber más.

¿Y tú, qué haces ahí pasmada?

-Ver si me entero de algo, que sé lo mismo que ustedes,

lo que ha contao Laura. Y don Felipe es como de la familia.

-¿Y qué hacía esa moza con Felipe?

Ya no entiendo nada.

-Ni yo. Misterio absoluto. ¿Tú sabes algo, Casilda?

-Pa mí, que Laura es la novia en la boda y la muerta en el entierro.

-Eso mismo pienso yo también.

-Malo es que una criada se haga notar.

(Puerta)

Abre, a ver si es Liberto,

que creo que se ha dejado las llaves.

A ver...

-¿De dónde salió esa criada, Laura?

-Ni idea, cuando murió Úrsula la contrató Genoveva.

Pero más mala que Úrsula no puede ser.

-En eso llevas razón.

-¿Qué se sabe?

-Nada, Rosina, lo que ya sabíamos, que Felipe está en coma.

Hemos podido verle, pero imposible hablar con él.

-Y los médicos no saben la causa por la que está así.

-Pero ¿lo van a curar?

-No lo aseguran.

-No vamos a ponernos en lo peor,

confiemos en que los médicos encuentren la causa

y puedan pelear con ella.

-¿Y qué dice la criada?

-No sé si debemos hacer caso a lo que ha dicho ella.

-¿Y qué ha dicho?

-Que Felipe la llamó para consultarle

su postura en la apelación, y que él estaba algo achispado.

-¿Achispado?

-No vamos a mentir,

nos dijo que estaba... completamente beodo,

borracho como una cuba.

-Como antaño.

Igual que cuando murió Celia.

-Así es.

Los antecedentes de Felipe no son los mejores,

pero hacía mucho que no bebía.

-Yo no me lo creo. -¿Y Genoveva estaba en el hospital?

-¿Sabe Genoveva que Felipe está ingresado?

Yo no lo he preguntado.

-No he pensado en ella.

-Si quieren, se lo digo yo.

-No.

Deje que me encargue yo, tieta. Buscaré el momento para decírselo.

-Es terrible que a Felipe le haya ocurrido esto

justo antes de salir de viaje,

De hecho, pensábamos que había partido ya.

-Es un castigo de Dios,

no se puede vivir tanto tiempo de espaldas a Él,

no se puede maniobrar contra su esposa ante la Iglesia

como ha hecho Felipe con Genoveva, no se puede.

No se puede.

En fin, al final ha visto usted todo el restaurante.

-Sí, deformación profesional.

¿Sabe?

De joven fui inspector municipal

y me encanta ver la evolución de los locales.

-¿Ah, sí?

-¿Y el mío cumpliría las normas?

-Con creces, doña Felicia.

-Si no tienen más curiosidades, me voy a atender la terraza.

-Muy bien.

¿Cómo ha ido?

-La bodega no está muy surtida,

aunque los vinos están bien conservados.

Lo que más me ha gustado ha sido la cocina:

limpia, ventilada, bien equipada...

-Eso es importante.

-¿Cómo ha ido en la sala?

-Bien, se ha vaciado una mesa,

pero se ha vuelto a ocupar de inmediato.

-Buena señal.

El siguiente plato está tardando, ¿no?

-Lo iban a traer,

pero les he dicho que lo retrasaran hasta que tú llegaras.

-Muy bien.

Cada minuto que pasa, me gusta más este restaurante.

-Ya lo creo que sí.

No vamos a ganar para papel.

-Pretendo escribir un discurso para convencer a los indecisos,

pero no sé, no se me ocurre nada.

-Mira que lo dudo,

alguien que en su juventud vendió la Torre Eiffel a un incauto

no se queda sin ideas, no se calla ni debajo del agua.

-No me lo recuerdes.

Bueno, la estatua de la Libertad, el puente de Brooklyn...

Y la torre de Pisa no porque estaba torcida, que si no...

Qué vergüenza. -Pues yo estoy muy orgullosa de ti.

-No, Lola, que yo antes mentía, y aquí tengo que decir la verdad,

organizar las ideas y defenderlas con seriedad, como haría mi padre.

-A él se le da esto mejor que a mí.

-Con lo que has discutido con él...

-Ya. Y me arrepiento.

En mi partido lo están celebrando,

le consideraban un adversario peligroso.

Pero yo creo que hemos salido perdiendo los españoles.

-Díselo, le encantará oírlo. Y a lo mejor cambia de idea.

-Me muero de hambre. ¿Falta mucho para cenar?

-Terminar el guiso.

-Así olía de bien cuando he pasado por la cocina.

¿Te queda mucho trabajo, Antoñito?

-Trato de escribir el dichoso discurso, padre, pero...

no estoy inspirado. A usted se le da mejor que a mí.

-Hijo, todo se trata de organizar tus ideas.

-Ya, ya, si decirlo es muy fácil.

Por cierto, quería decirle que...

siento que haya tenido que dejar la política

por culpa de nuestras discusiones.

¿No hay forma de reconsiderarlo?

-Hijo,

está más que pensado y requetepensado.

Ahora bien, no esperes que te ayude con el discurso,

porque votaré por los liberales.

¿No hay forma de convencerle?

-Ojo, que no quiero más discusiones,

nada de hablar de esto en la mesa.

¿No quieres un té?

No, gracias.

Siento no poder ofrecerte nada para cenar, estoy sin criada.

Quería darte las gracias por los pasteles y la nota que me enviaste.

Espero que los disfrutaras.

No soy muy golosa, pero reconozco que probé uno y estaban deliciosos.

Siéntate y pruébalos.

No,

siéntate aquí mejor.

Aunque debamos mantener las distancias, me gusta tu cercanía.

Te agradezco la deferencia.

¿No te ocurre lo mismo?

Sabes que sí,

estar a tu lado me es muy grato.

Están buenos los pasteles. Comería más.

Es una pena que no siempre podamos dar rienda suelta a los deseos.

No sé por qué no.

Yo estoy dispuesto.

No insistas, soy una mujer casada. Ni pasteles, ni tentaciones.

Casada con un hombre que no merece tus desvelos

y que te ha abandonado.

Por favor, no sigas por eso camino

o tendré que pedirte que te alejes.

Tienes razón, no debo hacerte reproches,

solo acompañarte y apoyarte.

Así me gusta, así nos entendemos.

¿Seguro que no quieres un té? No, no.

Deberías contratar ya alguna criada. Ya lo sé.

Pero estoy harta de criadas, déjame unos días de paz.

Es tu casa, tú sabrás lo que te conviene.

¿Sabes algo de Laura?

Nada, supongo que estará a punto de partir a Alemania con su hermana,

si no lo ha hecho ya.

¿Y Felipe? ¿Se marchó a Cuba?

Supongo que sí.

He decidido olvidarme de Felipe.

Hace nada recordabas que era tu esposo.

Y tú me recordabas que no merecía mi amor.

Tenías razón, no es más que un malnacido.

Por fin te oigo decir la verdad sobre él.

No conseguirá mi atención cuando regrese,

ni aunque lo haga del brazo de la mismísima Marcia resucitada.

Difícil se me antoja.

(Puerta)

Voy a abrir. Abro yo.

Don Liberto, ¿qué le trae por aquí?

Doña Genoveva, tengo que darle una terrible noticia.

¿Podemos hablar a solas?

Javier Velasco es mi abogado, no tengo secretos con él.

Felipe está ingresado en el hospital.

Está en coma y se teme por su vida.

¿Se sabe algo nuevo de Felipe?

-Sí, y nada bueno.

-No mejora.

-Ni una pizca.

Según cuenta Ramón,

no reacciona, Lolita, está como muerto.

-Me da una pena tremenda.

No levanta cabeza, parece que la vida solo le da palos.

No me extrañaría

que con tanta desgracia se haya enganchado a la botella.

-Con tan funestas consecuencias,

no solo se explica que el accidente haya ocurrido estando él bebido.

-A mí me escama lo que estaba haciendo allí Laura.

-¿Quién sabe? Me da que esa mujer no ha hecho nada recto,

ni un solo día desde que llegó a Acacias.

(SUSPIRA)

-Qué mala cara traes.

¿Sigues con el discurso?

-Sí, ahí sigo, Lola, enredado con lo mismo.

-Pues vete apañándolo, que en unos días subes al estrado.

-No lo tengo preparado.

Hoy mismo se lo he leído a los compañeros de filas

y no les ha gustado ni una coma.

-No me creo que sea tan malo.

-Léenos un poquito y te damos nuestra opinión.

-Venga, que seguro que han dicho que no es bueno pa darnos envidia.

-Pero poco, que tampoco quiero aburrir.

Voy a leer el fragmento en el que estoy trabajando.

¿Cuáles son los hechos que constituyen la civilización?

Ella es el desarrollo y perfección de las fuerzas físicas,

morales e intelectuales de un estado.

Pero ¿qué se hace para conseguir tamaño resultado,

para hacer libre acción de las facultades físicas de la sociedad?

Abrir monopolios y trabas de la industria

para hacer libres las fuerzas morales e intelectuales,

respetar tradiciones, respetar...

costumbres...

¿Sigo o no sigo? ¿No os gusta? -Tengo una jaqueca hoy...

Pero oye, que no es por esto,

no... Ah, Lolita, el guiso,

que se me quema.

-Sí, el guiso, Carmen, que no quiere contestar.

Lola, tú no te escapas.

¿Te ha gustado?

-Eh... Sonaba todo muy bien y muy culto.

-Pero ¿has entendido lo que yo trataba de transmitir?

-Ni papa.

Cariño, yo creo que está muy empantanao,

que no se sabe hacia dónde quieres ir.

A la gente hay que hablarle más llano,

que aquí, no todo el mundo es leído.

-Empiezo a pensar que yo no sirvo para esto.

-Anda ya, no digas pamplinas, tú sirves pa esto y pa lo que te echen.

Aprovecha hasta que esté la cena y piensa en tu discurso.

Pero reescríbelo para todos los oídos.

-Ya mañana, que será otro día, hoy ha sido un día muy largo.

Puedes ir a ayudar a Carmen con el guiso.

(RESOPLA)

Sé que cualquier viuda de mi edad aceptaría sin pensárselo dos veces

tu proposición, pero...

yo ahora mismo,

con mi hija tan angustiada, no puedo darte una respuesta.

¿Quiere el señor que sirva la cena?

-¡No me moleste cuando estoy trabajando!

-Disculpe, no quería importunarle.

-Me está importunando, y mucho.

-Disculpe mi torpeza.

Todavía no conozco las costumbres de esta casa.

-No pasa nada, pero recuérdelo para la próxima vez.

Puede servir la mesa en media hora.

-Menuda contestación le ha dado a la criada.

-¿También vienes a molestar?

-No era esa mi intención.

¿Qué le ocurre? Está con humor de perros.

-Nada.

Trato de resolver algunos asuntos.

-Que le deben de ir muy mal por cómo se porta.

-No te preocupes, solo estoy inquieto porque...

hay una inversión que no es tan rentable como yo deseaba.

-Le dejo que siga trabajando.

-Anabel...

espera.

Quiero preguntarte algo.

¿Cómo verías tú...

que yo rehiciese mi vida?

Ildefonso, ¿estás en casa?

¿Ildefonso?

¡Ildefonso!

¿Vio adónde se dirigía?

-Me pareció que iba en dirección al río.

-¿Al río? -Sí.

Eso me pareció, sí.

No puedes haber hecho eso.

No puedes haber cometido esa locura, Ildefonso.

No me lo perdonaría en la vida.

¡Las diez en punto y sereno!

(Suenan las campanas)

¡Las diez en punto y sereno!

¡Las diez en punto y sereno!

Llevo un buen rato esperando.

-Lo siento, no he podido llegar antes.

-Al portal, venga.

¿Qué ha pasado?

-Yo hice lo que tenía que hacer. -No.

Felipe no debería seguir con vida.

-Lo siento, algo se torció.

-Estoy cansado de tus errores. ¿Sabes qué debería hacer yo ahora?

Retorcerte el pescuezo a ti y a tu hermana.

-A mi hermana no la toque.

-No me amenaces o no dudaré.

¿Qué hiciste?

-Envenené su agua.

Felipe se mareó y le empujé.

-Después le ayudaste, en vez de largarte.

-No fue así. -Le ayudaste.

Le llevaste al hospital y le salvaste la vida,

en lugar de dejarlo morir como te pedí.

¿Qué hago, Laura?

¿Qué hago?

Los médicos dicen que no es posible que salga del coma.

Es como si ya estuviera muerto. -Eso espero.

Sería muy perjudicial para los dos que recuperara la conciencia.

(SONRÍE) -¿Y esos discos que has puesto ahí?

-Son de los suyos con mi Jacinto. Tenga.

-¿Y los vas a vender aquí? -Si le parece bien.

-No sé si va a ser el sitio más adecuado, mujer.

Los discos no se venden en quioscos.

¿Ibas a salir a estas horas?

Así es, voy al hospital a ver a Felipe.

No deberías ir a ver a ese tipejo. No te dejarán verlo.

Ese tipejo sigue siendo mi esposo y está al borde la muerte.

¿No te parece motivo para hacerle una visita?

Es mejor que no salgas, yo me ocupo.

¿Por el río? ¿Para qué querría ir allí?

-No lo sé.

Me temo que esté en peligro,

que haya podido cometer alguna locura.

Dios no lo quiera, quizá Felipe nos abandone en las próximas horas,

y si eso sucede, quizá usted no se perdone

no haberle acompañado en ese último trance.

Se me rompe el corazón cada vez que escucho que va a morir.

Me he enterao que tus discos se venden a cientos.

-Quién nos iba a decir esto hace unos días.

He querido dar parte a la policía de su desaparición, pero...

mi madre me pide que espere.

-Nunca me arrepentiré lo bastante de lo que hice.

¿Usted le ha dado ideas a mi marido pa su discurso?

Él solo no es capaz de juntar cuatro palabras.

¿Desde cuándo sabe de política?

Así que, tú y yo hermanas...

No me parecería tan mal.

-Me parece una excelente elección.

Ya solo resta hablar con el abogado de la familia

para que arranque la operación.

-El nieto más hermoso. -Conténgase, abuela.

¿Qué más quiere de mí? -Tu encargo no ha terminado.

Acaba lo que has dejado a medias. -"Entonces,"

¿están completamente convencidos?

-Totalmente. -Sí, sí.

Queremos hacernos con ese restaurante.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1263 (Parte 2)

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Acacias 38 - Capítulo 1263 (Parte 2)

12 jun 2020

La noticia de la hospitalización de Felipe llega a los vecinos. Ramón y Liberto se extrañan al ver a Laura cuidando del enfermo, pero ella esquiva su curiosidad.

Camino sigue intranquila por la desaparición de Ildefonso, y más después de que Cesáreo se lo encontrara enajenado cerca del río. Anabel consuela a su amiga como puede.

Ramón decide dejar la política para evitar los enfrentamientos familiares, pero nada más tomar esa decisión Lolita nota a Antoñito menos ilusionado con su propia carrera.

Bellita llora el rechazo de la prensa a su nuevo disco. Pero le dura poco, malinterpretó a los críticos, que alaban el riesgo y el arte de sus nuevos temas.

Servando decide embarcarse en la política fundando un nuevo partido, el Servandista.

Una pintoresca pareja de ancianos, Sabina y Roberto, llega al restaurante para comer. Pero su curiosidad excesiva sobre el funcionamiento del local hace pensar que quieren algo más.

Genoveva recibe con sorpresa infinita la noticia de que su marido está en el hospital. Velasco asalta a Laura en mitad de la calle y le recuerda, amenazador, que él quería a Felipe muerto...

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 1263 (Parte 2)" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 1263 (Parte 2)"
Programas completos (1331)
Clips

Los últimos 3.975 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Fulgencia hernandez

    No se escuchan los audios ,podrían solucionarlo,gracias

    14 jun 2020
  2. Marcela

    Efectivamente, ya van varios MINI capítulos cuyas terceras partes son escenas YA vistas mas de una vez.,¿Además noto una deserción de seguidores y la falta de comentarios, ¿ será que muchos se hartaron de la serie tan venida abajo ?

    13 jun 2020
  3. karimereina

    No repitáis tanto las escenas porque ya resulta cansino.

    13 jun 2020