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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1262 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Debes resarcir a esa pobre muchacha por lo que le has hecho.

-¿Cómo?

-Liberándola de esta farsa de matrimonio.

-Sé perfectamente lo que debo hacer.

-Mi Jacinto vale un potosí.

No cabía por la puerta de lo ancho que estaba.

-Perdona, Marcelina,

pero tengo la sensación de que estás tú más ilusioná con el asunto

que mi primo.

Pa mí que el Jacinto ha aceptado solo pa contentarte.

¡Iepa-ia!

-Este hombre no tiene oído, orejas como mucho.

-Sé perfectamente cómo... te sientes...

señalado y perseguido por todos.

Por eso, te voy a apoyar siempre... y permaneceré a tu lado.

-Eres una mujer maravillosa.

Ojalá algún día...

puedas llegar a ser dichosa junto a Maite.

-¿Por qué dices eso?

-Lucha por tu amor.

Tantos años siendo criada,

que no me da la gana ahora serlo de mi esposo y mi suegro.

Servidora se declara en huelga.

-Tienes más razón que un santo, Lolita.

Cuenta conmigo.

-¿Habéis perdido el oremus?

-Esto es lo que habéis conseguido con vuestras interminables disputas.

Os he preparao un tronco de mazapán.

Espero que esto

sirva pa agradeceros toda la ayuda prestada.

Comprendería perfectamente que pidieras la nulidad matrimonial.

-No entiende nada.

Lo que quiero proponerle es grabar un disco juntos,

usted a la guitarra y yo como cantante y compositor.

Y perdón por lo que le toca,

pero íbamos a dejar a su esposa y al Jacinto como aficionados.

Bueno, incluso,

hasta he pensado en un grito mucho mejor

que el "iepa-iá" ese. Felipe...

piensa marcharse hoy a Cuba, antes del anochecer.

¿Ildefonso?

¡Ildefonso!

Brindemos porque por fin se haga justicia.

Debo irme. Traigo unos papeles para firmar.

Seguro que pueden esperar. No.

Puedes quedarte aquí, pero yo me voy ahora mismo.

Genoveva...

Méndez me comentó que un hombre te sigue.

¿Al mando de quién está ese hombre, de Velasco o de Genoveva?

De Velasco.

Es él quien me obliga a hacer todo aquello que no quiero.

(CARRASPEA)

Todo aquello de lo que me arrepiento.

Incluido esto.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

¿Qué has hecho?

Lo siento.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

# ¡Ole, iepa-ia!

# Vaya pareja, nos dicen los amigos y ole,

# vaya pareja, no los hay más felices y ole, en toda la feria.

-# ¡Iepa-ia! #

-Bueno, ¿qué les ha parecido?

-A mí me ha gustado.

Me ha parecido...

original y fresco. -Original y fresco ha sido,

pero no acabo de ver lo del grito de Jacinto.

-¿No le ha gustado?

-¿Qué necesidad tenía usted de meter un detalle tan zafio?

-Yo también lo veo impropio de una artista de su talla.

-Vamos, que tampoco le ha gustado.

-Que conste que jamás osaría molestarla,

la tengo un gran aprecio, pero...

creo que esta vez se ha pasado de moderna con el chillido del portero.

-Es un grito ovejero, no un chillido.

-Ah.

-Reconozcan que la canción es preciosa

y, yo personalmente, no veo grosería alguna.

-Buenos días, señoras. -Buenos días.

-¿Qué me dicen de la joya que acaba de grabar la gran Bellita?

-Se nos está haciendo tarde, ¿verdad, Rosina?

-Sí, además no queremos pecar de pesadas,

que las visitas son como el pescado, con el tiempo apestan.

-¿No se van a quedar a tomar una tapita?

-Otro día, mejor, José. -¿Usted se queda Carmen?

-Bajo, que tengo pendientes algunos mandados para Lolita.

No nos acompañen a la puerta, que conocemos la salida.

-Queden con Dios.

-Con Dios.

A mí me ha gustado mucho la canción.

Es usted una artista, haga lo que haga. No les haga caso.

-(JOSÉ CARRASPEA) -Gracias, Carmen.

-Vaya espantá, ¿no?

¿Y esa cara a qué viene? ¿Te han dicho algo malo esas tres?

-Rosina y Susana creen que el grito de Jacinto es muy ordinario.

-¿Y Carmen también? No.

A ella le ha gustado, aunque no sé si creerla.

-Pues claro que sí, mujer,

que los gustos son muy personales

y, yo no me fiaría de esas dos cacatúas,

que deben tener el gusto en salva sea la parte.

-No sé, José, ¿y si me he equivocao? -De eso na.

Te digo más, se me ha ocurrido una idea buenísima

que vamos a poner en práctica ya.

-¿Qué idea, niño?

-He llamado a unos cuantos periodistas especializados

y los he convocado esta misma tarde para hacer una audición en casa.

-¿Vas a traerlos a escuchar el disco?

-Sí. Esperar más es tontería, ¿o no?

-Yo lo que no quiero es que no nos coja el toro.

Si vamos a recibir, habrá que comprar canapés y vinos buenos,

que ya se sabe que los críticos tienen de morro fino.

-Tranquila, sultana, que en esto de recibir gente, no nos gana nadie.

Es más, ya sabes que todo sale bien si hay dinero por delante.

-Pues te va a costar unas cuantas pesetas.

-Será por dinero...

Todo es poco pa promocionar a mi faraona.

Parece mentira que no lo sepas.

-(EXHALA)

no me puedo quitar de la cabeza la gañana de la canción esa.

-Son tiempos nuevos, Susana,

lo que antes nos parecía fuera de tono, hoy se ha puesto de moda.

-No todo vale, Armando, no todo vale.

Que una cosa es que las mujeres mostremos los tobillos,

y otra, que un gañán enturbie una canción gritando a las bestias.

-Si te soy sincero,

me preocupa más lo que se traen entre manos los Palacios,

que el nuevo disco de tu amiga. -Una cosa no quita la otra.

Y bien, ¿te ha comentado algo Ramón?

Porque Carmen y Lolita no sueltan prenda.

-No me ha dicho nada, y me resulta violento preguntarle directamente.

-Has sido diplomático,

seguro que se te ocurre alguna manera elegante de sacar el tema.

-No sé...

Por lo que me habéis contado y he podido comprobar,

los Palacios son una familia bien avenida

y un modelo de respeto y convivencia en el barrio.

Indagar en el problema, me parece delicado.

-Pondría la mano en el fuego

a que es cosa del hijo o de las dos mujeres.

-¿Por qué dices eso, querida?

-Está claro, Ramón Palacios es uno de los hombres más sabios

que he conocido en mi vida.

No lo veo proclive a la gresca.

-Espero que te equivoques

y no sea una cuestión de culpables o inocentes.

-Ay, Armando, parece mentira que seas tan bien pensado,

habiendo tratado con quien habrás tratado en esos mundos de Dios.

-He de confesar que yo mismo me sorprendo

de seguir conservando la confianza en el género humano.

¿Te vas? -Voy un momento a casa de Rosina.

-Pero ¿no acabas de estar con ella?

-Sí, pero le tengo que comentar algo muy importante.

Espera aquí, enseguida vuelvo.

-No te entretengas, que te conozco.

¿Qué haces, Jacinto?

-Tratar de ver dónde está mi voz aquí dentro.

Esto parece magia.

Marcelina,

¿no debería salir mi retrato junto al de la señora?

-Para el próximo,

que este nos ha pillao despreveníos.

No solo eres bien plantao, sino que tienes una voz para morirse.

Marcelina, no sabía que el disco te iba a poner tan garbosa.

-Y tú dudabas si grabarlo o no. Menos mal que te puse yo firme.

-Firme te voy a poner yo con tanta contentura.

-Jacinto.

Y no creas que es cosa mía,

que algunos clientes ya me han dao la enhorabuena.

¿A ti no te han dicho na?

-Algún señor se ha pasao por el chiscón a preguntar por el disco.

-Se los van a quitar de las manos al señor Domínguez, ya verás.

-Servando, muy callao ha entrao usté.

-¿Ha escuchado ya el disco que les ha regalado don José?

Se lo he visto a Fabiana, pero aún no lo he escuchado.

-Me escama que Fabiana no se lo haya puesto,

no porque sea de mío, sino porque su socia es muy de Bellita.

De todos modos,

aunque lo hubiera puesto, no lo habría escuchao.

Estoy hasta arriba de trabajo en la pensión.

-No exagere, que pa escucharlo no hay que estar brazo sobre brazo.

Anda que no le harían fiesta los clientes mientras se toman un café,

¿verdad, Jacinto?

-Y tanto, que mi grito es capaz de levantar al más parao.

Habrá que escucharlo, pues.

-Ya está tardando,

que se va a quedar usted pasmao del sonido tan bonitísimo

que sale de esa cosa tan chica. No sé yo.

Dicen que las grabaciones modernas desvirtúan las voces originales.

"Desvirtúan" dice...

El disco ha quedao más bonito que un San Luis

y, si no lo ha escuchao, peor pa usté.

¿Y a ti no te da vergüenza desvirtuar

tu noble "iepa-iá" por el vil pecunio?

¿Pecu qué?

Venderte por dinero, por el pecunio,

por el monís...

Le diré que al principio me daba apuro,

y si no llega a ser por Marcelina, no me habría lanzao,

pero oyendo lo bien que ha quedao, lo repetiría sin pensarlo.

-Y tanto que repetiríamos,

aunque solo sea por los buenos duros que nos han pagado los Domínguez.

¿Cuánto le han dado por un grito de na?

De na dice, ya quisieran muchos

tener la potencia del grito ovejero de Jacinto.

-El dinero más fácil que he ganao en mi vida,

no le digo más, Servando.

Don Armando. -Don Ramón, ¿cómo está?

Por lo que veo, a su sobrina no le están yendo mal las cosas en París.

-Eso parece.

Una de sus colecciones está expuesta en la galería Bartoux.

Que los periódicos nacionales se hagan eco de esta noticia

es muy buena señal.

-Tome asiento y acompáñeme, si le viene bien.

-Gracias. ¿No le acompaña doña Susana?

-Sí, pero ha ido a ver un momento a su amiga Rosina.

-Es...

muy curiosa la profundad amistad que une a su señora con Rosina.

Las conozco desde hace muchos años,

y le aseguro que se han aguantado más que muchos matrimonios.

-Quizás el secreto de la armonía esté en verse de vez en cuando,

y no compartir más de lo necesario.

-No le digo yo que no.

-¿Va todo bien en casa, Ramón?

-Digamos que las cosas podrían ir mucho mejor.

Desde que entré en política,

no veo más que nubarrones en el hogar.

-Crea que me siento responsable.

A fin de cuentas, fui yo quien le indujo a entrar en política.

-En absoluto, querido amigo.

Todo empezó cuando mi hijo decidió presentarse

como candidato por un partido diferente al mío.

-¿Vienen de entonces las desavenencias?

-Y cada vez van a más.

¿Será posible que no podamos gestionarlo como seres razonables?

-Si hay algo que pueda hacer para solucionar la discordia,

aquí me tiene, estoy a tu total disposición.

-Gracias, don Armando.

Pensé que el enfrentamiento ideológico

no pasaría factura a la familia,

pero... me equivoqué.

-Lamento profundamente escuchar todo esto.

-Le creo,

pero este es un asunto de los dos.

Involucrarle a usted, sería contraproducente.

-Usted sabe mejor que nadie cómo están las circunstancias.

-Don Armando,

mi hijo es joven, rebelde, con ganas de cambiar el mundo.

¿No sería más lógico que se hubiera alistado en el Partido Liberal?

-Pues... tan lógico, como que usted,

por su edad y experiencia,

formara parte del Partido Conservador.

-No le digo que no.

Cada día que pasa, me doy cuenta de que lo verdaderamente importante

es conservar las cosas esenciales en la vida,

como el amor y la unión

de tu propia familia.

Un hombre debería estar dispuesto a cualquier sacrificio en ese sentido,

¿no le parece?

-Estoy de acuerdo.

-Gracias por esta conversación tan llena de cordura.

La verdad es que lo necesitaba.

Bueno, acomódense, siéntanse como en su casa.

Alodia, sirve aquí a los señores una bebida y unos canapés.

-Sí, señor.

-No se queden ahí de pie, tomen asiento, por favor.

Niña, ve a ver cómo anda la señora,

que no quiero que esta gente se canse y se ponga en su contra.

Ante todos ustedes, la gran Bella del Campo.

(Aplausos)

-Gracias a todos por venir, gracias de verdad.

(Puerta)

Ese debe de ser el hijo de Ferreiro.

-¿El crítico musical?

-El mismo.

Y por lo que dicen, este...

parte el bacalao en esto del artisteo, tanto o más que su padre.

-¿Cómo dices que se llama? -Pepón,

pero se le conoce como Ferreiro hijo.

-¿Voy a saludarlo? -No, no, no.

Vamos a poner primero el disco, no se vayan a impacientar.

Bienvenidos a todos ustedes.

Les he convocado aquí para escuchar el tema incluido en el disco:

"Rumores de una feria andaluza",

que acaba de grabar Bellita del Campo

utilizando las técnicas más modernas de grabación.

Un tema que encierra la esencia de Andalucía,

una canción testimonial de lo que es nuestra gente

y nuestro pueblo. Disfrútenla.

Alodia, prepara el gramófono.

(Música)

# Vámonos pa la feria y ole, moreno mío.

-# ¡Iepa-ia!

-# Moreno mío, vámonos pa la feria y ole, moreno mío,

# vámonos pa la feria y ole, moreno mío.

-# ¡Iepa-ia!

# Moreno mío,... -Ole ahí.

-# ...que vaya presumiendo y ole, de mi marido,

# que vaya presumiendo y ole, de mi marido.

-# ¡Iepa-ia! #

Daba pena ver lo abatida y solitaria que iba Genoveva

tras enterarse de que Felipe había partido ya a Cuba.

Parece que el abogado se ha propuesto

traer de vuelta a Becerra.

-¿Cómo no me dijiste nada en casa de Bellita?

-Porque no era ni el lugar ni el momento, por eso estoy aquí.

-Visto lo visto, lo más sensato sería que Genoveva solicitara

la nulidad matrimonial al nuncio papal.

-No te digo que no.

Es muy joven y tiene toda la vida por delante.

-Aunque yo creo que el futuro de Genoveva

está al lado de otro abogado.

-¿Otro hombre?

-De su abogado defensor,

con el que se la ve mucho últimamente.

-¿Javier Velasco? El mismo que viste y calza.

Le hace muchas visitas.

-(SUSPIRA)

Ya sabes lo que opino sobre la inviolabilidad de matrimonio,

pero... es evidente que Genoveva

no se merece un hombre que la abandona cada dos por tres.

-No como don Marcos, ese hombre sí que vale la pena.

-¿Don Marcos también pretende a Genoveva?

-Qué cosas dices, a quien pretende es a Felicia.

A lo mejor volvemos a escuchar campanas de boda en el barrio.

-¿Tú crees?

-Sí. Esa relación es cada vez más prometedora.

-No sé qué decirte.

Ese hombre tiene un no sé qué de aventurero que no me convence.

-Es a Felicia a quién le tiene que convencer, no a ti.

-Uy, pobre,

bastante tiene con lidiar con el asunto que dio a conocer

la deslenguada hija de don Marcos sobre Ildefonso Cortés.

-Qué desagradable todo, cada vez que pienso en ello...

-Eso sí que es todo un impedimento para un matrimonio como Dios manda,

y lo demás son cuentos.

-Cada vez que pienso en eso,

lo de ese muchacho, es una desgracia de tomo y lomo.

-Para él y, sobre todo, para Camino.

Encontrar a un héroe militar y rico heredero,

desposarse con él y toparse

luego con semejante falta de fundamento...

-Yo hubiera preferido haberme topado con un hombre modesto,

pero con todo en su sitio,

no con un eunuco, por más dinero que tenga este.

-Rosina, por Dios...

-¿Qué? No te escandalices.

¿O no opinas lo mismo?

-(ASIENTE)

La verdad es que no se puede tener todo en la vida.

-Opinamos lo mismo.

# Copas de manzanilla y ole, y un bailecito.

-# ¡Iepa-ia, Bellita!

-# Un bailecito, revuelo de volantes y ole, y un fandangillo,

# revuelo de volantes y ole, y un fandangillo,

-# Ole, ¡iepa-ia!

-# Vaya pareja, nos dicen los amigos y ole,

# vaya pareja, no los hay más felices y ole,

# ni en toda la feria.

-# ¡Iepa-ia! #

-Ole.

(APLAUDE)

Niña, ven aquí.

Llévale un canapé a Ferreiro, que se ha quedao pasmao.

-Una vergüenza para el cante español, una vergüenza.

-Se están yendo, ¿qué hago, señor? Esperen.

¿Quieren canapés?

-¿Qué ha pasao, José? ¿Por qué se han marchao?

-Ni caso.

Ese ha salido tan rarito como su padre.

¿Te acuerdas la mala baba que tenía?

Ferreiro nunca habló mal de mí.

-El hijo es un mamarracho que no sabe de música ni de na.

Ese ha heredao el puesto de su padre por la jeta, así que ni caso.

¿No has visto cómo se ha llevado por delante a todos los periodistas?

-Porque le tienen miedo. Unos borregos, eso es lo que son.

-¡La culpa de esto la tienes tú! ¡¿Quién me mandaría hacerte caso?!

-Tranquila, no te vayas a poner faltona ahora.

-(LLORANDO) Por Dios, qué desgracia, qué pena más grande.

Perdóneme señor, se lo suplico,

yo no quería hacerle daño, se lo juro,

pero me obligaron.

Mi hermana está en peligro y es lo único que tengo...

Solo quiero que se restablezca y vuelva en sí.

Jamás volveré a hacerle daño don Felipe, jamás.

-Perdone.

-Doctor,

¿cómo está el señor?

-Necesito localizar a los familiares.

¿Sabe cómo puedo contactar con ellos?

-Solo conozco a su esposa,

y dudo que quiera encargarse de él.

Hace tiempo que viven separados.

-¿Sabe ella que su marido está ingresado?

-Yo no le he informado de nada.

La relación entre ellos dos es muy distante,

por decirlo de alguna manera.

Dudo que la señora quiera hacerse cargo.

-Quiera o no, me temo que vamos a tener que contactar con ella.

-Ya le digo que los señores terminaron muy mal.

-Aun así, tengo que hablar con un familiar,

no por mí, sino por imperativo legal.

Es posible que tengamos que tomar decisiones transcendentes

sobre el paciente.

-La señora no va a querer venir al hospital.

-Tendrá que hacerlo,

la ley exige que alguien con potestad legal sobre el paciente

esté al tanto de su situación.

Si no la llamamos, puedo meterme en un problema.

-¿Tal mal está el señor?

-No creo que una criada

deba ser la primera en conocer el alcance del caso.

-Yo encontré al señor malherido

y lo traje al hospital. Por favor,

dígame cómo está, lo necesito saber.

-Como consecuencia del golpe que sufrió en la cabeza,

don Felipe ha quedado en coma.

-En coma...

Hasta que no recupere la consciencia,

no podremos hacer nada por él.

-¿Y si no despierta?

-¿Es posible que el señor Álvarez Hermoso

muera?

-Me gustaría ser más optimista, pero...

lo cierto es que su señor lo tiene muy difícil.

-No puede ser...

-¿De verdad quiere ayudarle?

Siga rezando por su alma, es lo mejor que puede hacer por él.

No hay un solo día que no tengamos un rifirrafe en esta casa.

Que digo en esta casa,

si hasta en la calle hacemos filigranas para no cruzarnos.

-¿Y de quién es la culpa?

-La culpa la tiene la dichosa política.

-Se acabó, dejo la política. -"¿Cómo está tu marido?".

-Bien.

-Me alegro.

Ayer me lo encontré caminando por las afueras del barrio.

-¿Lo vio usted?

-Laura, ¿qué hace aquí?

-Se trata de Felipe, cariño.

No está camino de La Habana como pensábamos.

La culpa es mía por grabar el disco y por no saber cuándo retirarme.

-Eh, ese día no ha llegado, así que ni lo nombres.

-Qué vergüenza,

tener que leer en los diarios que soy una antigualla

y que estoy acabá.

¿Qué hacías en su casa?

-Fui de visita.

-Eso no se lo cree nadie.

Vas a tener que dar muchas explicaciones.

-"¿No sabes dónde puede estar?".

-No, ninguna.

-¿Y qué vas a hacer?

-¿Cuánto perderíamos por las copias no vendidas?

-Qué perder, no vamos a perder na de na.

-Si enviamos los discos que sobraron a México o Argentina...

-No, tendremos que encargar miles de copias para esos sitios.

Es un buen negocio, sin duda, está bien gestionado.

-He estado haciendo cálculos,...

y la recuperación de la inversión no es inferior al 8% mensual.

-¿Contando con el gasto en personal?

-Contando con todo.

Los médicos no saben la causa por la que está así.

-¿Pero lo van a curar?

-No lo aseguran. -Lo siento.

-Estoy cansado de tus errores. ¿Sabes qué debería hacer yo ahora?

Retorcerte el pescuezo a ti y a tu hermana.

-¡A mi hermana no la toque! -No me amenaces o no dudaré.

Perdonen que me meta donde no me llaman, pero...

antes he visto que estaban haciendo unos cálculos,

¿puedo ayudarles?

¿Qué le trae por aquí? Vengo a darle una terrible noticia.

¿Podemos hablar a solas?

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Acacias 38 - Capítulo 1262 (Parte 2)

10 jun 2020

Felipe, afectado por el veneno que le dio Laura, cae golpeándose la cabeza. Laura grita pidiendo ayuda. Mientras, Velasco entretiene a Genoveva para que no vaya al piso de su marido.

Marcos pide matrimonio a Felicia, pero ella no es capaz de darle una respuesta y le pide tiempo, hasta que la situación de Ildefonso se solucione. Camino, por su parte, sufre con la desaparición de su marido, ya son varios días en los que no sabe de Ildefonso.

Bellita escucha con orgullo su nuevo disco con la canción del Iepa-ia, pero los vecinos no logran apreciar su arte... Y la crítica parece que tampoco.

La situación de la casa de los Palacios, enfrentados por culpa de la política, está en boca de todos. Gracias al consejo de Armando Ramón toma una difícil decisión por el bien de la paz familiar.

Genoveva hace las paces con Velasco, convencida de que Felipe ya está camino de Cuba. Pero la situación de Felipe en el hospital no mejora, el médico dice a Laura que está en coma.

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  1. Filomena

    Las escenas del inicio ya las vimos por lo menos TRES VECES !!!!!!!!

    10 jun 2020