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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1259 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Voy a ser trasladado.

Al menos, de manera temporal. ¿Trasladado?

Le dije que un hombre vigilaba a Laura todo el día.

Sí.

Creo que mi alejamiento tiene que ver con que lo esquivara

y lograr abordarla.

¿Un vulgar matón tiene influencias en el Ministerio

para provocar el cambio de destino de un comisario?

No, un matón no, pero la persona para la que trabaja sí.

Me temo que detrás de esto está Velasco.

Y detrás de él, Genoveva.

Entonces, tendré que convencer a Laura por mis propios medios.

Usted no tiene autoridad sobre mí y esta no es su casa.

-¿Es que vas a echarme?

-No sin antes decirle la verdad.

Que es usted una manipuladora,

que por su culpa, Maite acabó en la cárcel por una denuncia falsa.

-"¿Doña Bellita va a grabar un disco nuevo?".

Me pondré a ahorrar pa comprarlo.

-Pero si no tienes gramófono en la portería.

-Pues lo clavo en la pared, como un cuadro.

Dime qué es lo que hablabas con Felipe.

Os vi a los dos juntos en la calle.

No, solo nos cruzamos, ni siquiera nos saludamos.

No te creo. Y él te odia.

Quizá no me vio o iba con prisa.

Como me entere de que me mientes, lo vas a pasar mal.

No, señora.

-¿Qué quieres, una canción nueva que no sea de la Meller?

-Sí, pero no la tengo.

-Pues se compone, como has hecho otras veces.

-"¿Sigues pensando en recuperar tu relación?".

No le daré la satisfacción de ser un hombre libre.

Entonces, tú tampoco eres libre.

A él le duele más que a mí.

¿Y tú y yo?

Tú y yo, nada.

"¿Sabes lo que te digo?".

Que te encargues de Moncho, que es tu nieto.

-No es necesario que te enfades tanto.

Te pido que me apoyes si discuto con mi hijo.

-¡Pues no discutas, Ramón, no discutas,

que estoy harta de la política en esta casa!

Voy a hacerte un último encargo. -Siempre dice que es el último.

-Obedece, es lo que te conviene.

-No me pida nada más.

Usted me conoce desde hace muchos años,

y sabe lo que hemos sufrido Lorenza y yo.

-Vas a hacerme llorar.

Todo el barrio lo sabe, toda la ciudad,

todo... el mundo.

Seguro que la noticia ya ha llegado al casino militar,

hasta mis conocidos, a mi familia...

-Lo siento.

¿Por qué me has destrozado la vida? ¿Acaso lo merecía?

He tomado una decisión.

Me voy de Acacias.

No me llega la camisa al cuerpo de la emoción.

-No es pa menos, vamos a ser las primeras

que escuchemos la nueva canción.

-Menudo honor, esto es una de esas cosas que se cuentan a los nietos.

-La señora es más buena que el pan blanco.

Tenía mucho interés en que Fabiana y tú escucharais la canción.

Lástima que Fabiana no haya podido venir.

¿Qué te pasa?

Qué cara has puesto al mentarte a Fabiana.

-Estoy disgustá con ella.

No ha sido capaz de darnos las gracias

después de haberles ayudao a ganar el premio.

-No había caído en eso.

A mí tampoco me han dicho na, con todo lo que hicimos por ellos.

-De no ser por nosotros, no les habrían hecho ni caso,

al menos, podían agradecerlo o convidarse a una horchata.

-Pues sí.

-¡Ole, la más salá!

¡Viva la mejor cantante de España!

-Te agradezco los cumplidos,

pero espera a que cante, lo mismo en un rato no piensas igual.

-Yo con verla a usted la planta que tiene y como se mueve,

me basta y me sobra. -Bueno,

también tendrás que escucharme, que no soy una estatua.

Anda, sentaros y a ver qué os parece.

Sentaros, chiquillas, que un día es un día.

Vamos.

Este es un tema nuevo que he terminado esta noche.

Vais a ser las primeras en escucharlo. Venga.

-Perdone la señora que entre sin llamar,

pero la puerta de servicio estaba abierta

y vengo a la carrera pa no perderme la actuación.

-No pasa nada, llegas a tiempo.

Siéntate con tus compañeras.

Vamos allá.

# Vámonos pa la feria y ole, moreno mío.

# Moreno mío,

# vámonos pa la feria y ole, moreno mío.

# Vámonos pa la feria y ole, moreno mío. #

¿De verdad crees que es buena idea

que subamos a casa de los Bacigalupe?

-Es perfecta, por un lado quedamos bien con nuestra vecina

y por otro, nos enteramos si está pasando algo indecoroso.

-No sé cómo puedes pensar eso.

-Y no lo pienso, Rosina, pero la tentación está ahí.

Si quiero verla, no es por afán de cotilleo,

es para ayudarla.

Me preocupa mucho que estando sola con ese hombre le pase algo malo.

Señoras, ¿qué hacen aquí paradas?

-Discutiendo si debemos de ir a ver a Felicia y preguntar por su salud.

-Está alojada en casa de don Marcos.

-Pero solo porque está indispuesta y el médico le ha recetado reposo.

Pobre mujer, qué disgusto se ha llevado con lo de su yerno.

Es una desgracia terrible la de ese muchacho.

-Y lo peor es que se sepa.

Es normal que Felicia haya perdido los nervios.

-Voy a preguntarle a Jacinto si ha llegado carta de Leonor.

-¿Habló con Velasco?

Sí, seguí su consejo y le puse los puntos sobre las íes.

¿Cómo se lo tomó? No le sentaría muy bien.

Sí es así lo disimulo perfectamente,

aceptó mi negativa como un caballero.

Pero no pienso bajar la guardia y voy a mantener las distancias.

Hace usted muy bien.

Aparte de que es una indignidad ceder a sus pretensiones,

no quiero estar en boca de todos,

y menos ahora,

que Felipe ha puesto un recurso para que me juzguen de nuevo.

Lamento mucho que siga obcecado en culparle

de lo que pasó con esa criada. No hay derecho a que la trate así.

Valoro mucho su apoyo, doña Susana.

Quería que me cuente si se entera de algún rumor

relacionado con Felipe, mi abogado o conmigo misma.

Cuente con ello.

Para mí es muy importante mantener mi buen nombre intacto.

Mi honor tiene que estar limpio.

Me alegro de poder ayudarla en tan noble tarea.

Estese tranquila, estaré atenta a todo lo que se diga en la calle.

Muchas gracias. Con Dios, doña Susana.

Con Dios.

# Vámonos pa la feria y ole, moreno mío.

# Vámonos pa la feria y ole, moreno mío. #

-¡Bravo, bravo!

-Ole. -¡No hay nadie más grande!

-Bueno, ¿qué os ha parecido?

-El pelo se me ha puesto de punta. -Va a triunfar otra vez, seguro.

-Cuando salga el disco, tiene a todo el país cantando esta corralera.

-¿No será demasiado moderna?

-A mí me ha encantao. -Lleva su sello.

Cualquiera que la escuche sabe que es de Bellita del Campo.

-Justamente, es como todas las suyas, como las de toda la vida.

-Vamos, que suena como siempre han sonado mis canciones.

-Claro. Eso es lo mejor de la señora,

que cante lo que cante, nos va a volver locas.

-Cuando algo es bueno, ¿pa qué cambiarlo?

Usted siga como siempre.

-Esta es fetén, como todas las canciones que ha hecho.

-Bueno, está a medias, le tengo que hacer muchos arreglos.

-¿Cómo? Pero ¿no estaba ya acabada?

-No, ni mucho menos.

Esto es un churro, apenas un esbozo.

"Ildefonso, por favor".

-Déjalo, Camino.

Es curioso que hable de vergüenza cuando ha engañado a su esposa.

-¿Qué está tratando de decir?

-Lo sabe perfectamente.

¿Qué clase de hombre oculta a su mujer semejante tara?

Un medio hombre.

¡Alguien que perdió la hombría en la guerra!

"¿Por qué has dicho semejante barbaridad?".

-No lo sé.

-Eso que acabas de decir es muy grave, Anabel.

¿Sabes la repercusión que puede traer todo esto?

(Pasos)

-Señorita, tiene visita.

-Siéntate, por favor.

No sé cómo pedirte perdón por mi indiscreción.

-Llamar indiscreción a lo que hiciste, me parece poco.

-¿Recibiste la carta que te envié?

-Sí, me la entregó Soledad.

-Jamás debí decir aquello, me siento hundida desde entonces.

Necesito que me perdones.

-No eres la única culpable de esto.

-Nunca debí contarte semejante semejante intimidad.

-Tú confiaste en mí.

Necesitabas sincerarte con alguien y yo te he fallado.

No quiero perder tu amistad.

Tienes que disculpar mi tremenda falta.

-¿Mi madre sigue aquí?

-Hola, hija.

-¿Cómo se encuentra?

-Algo mejor, gracias.

-Las dejo para que puedan hablar a gusto.

-Te agradezco que hayas venido a verme.

Después de nuestra discusión, me quedé destrozada.

Supongo que me desmayé por que no aguantaba más la tensión.

-Preferiría no hablar de eso.

He venido a ver cómo se encuentra...

y... para decirle que Ildefonso sigue encerrado en nuestra casa.

-¿Tan avergonzado está?

-Ni siquiera su abuelo lo sabía.

-Sigo sin entender por qué ocultó todo.

-No es plato de buen gusto hacer público que ha perdido la hombría.

Maldita sea la guerra

y esta sociedad que manda a sus jóvenes a matarse

y se olvida de ellos.

-Pobre muchacho.

-Y pobre de mí,

que si usted no me hubiera obligado a casarme con él,

nada de esto hubiera pasado.

-Hija, por favor, deja de fustigarme,

estoy al límite de mi resistencia.

-Cuando usted me abofetea, yo tengo que aguantar,

pero no puede soportar que le ponga delante la verdad,

¡que le diga que ha destrozado mi vida!

-Por el amor de Dios, déjalo ya.

-Está bien.

Yo he venido aquí a ver si se encuentra bien,

si le ocurría algo de enjundia, y veo que no,

está perfectamente.

Así que me voy.

Adiós, madre.

-Adiós.

(LLORA)

Acabo de recibir un telegrama de Jacques.

-¿Qué dice su amigo?

-Poca cosa, que ha sido destinado a otro país.

-¿No dice a cuál?

-No, no dice ni donde ni por qué,

es de suponer que es un asunto muy reservado.

-Con el asunto del broche,

dudo que le hayan destinado a un lugar agradable.

-No tengo la menor idea.

¿No dice nada más? ¿Piensa que vamos a ir por ahí contando?

-Tampoco es que tú seas muy discreta.

Si yo contara todo lo que sé, temblaban los cimientos de Acacias.

-Lo que tú sabes, lo sabe todo el mundo,

la mitad de las veces no conoces de la misa la media

y, cuando te enteras de algo, te arde la boca hasta que lo sueltas.

-Con amigas como tú, no necesito enemigos.

-Yo nunca he sido de cotillear. Don Ramón,

¿sabe que Felicia ha pasado la noche en casa de los Bacigalupe?

-Has tardado en cascarlo. -No, no sabía nada.

-La pobre se desmayó,

y la llevamos a esa casa para que reposara.

Ha pasado allí la noche.

Pero ha estado la noche acompañada por la criada.

-El peso que me quita de encima.

-Sería un escándalo si hubiera pasado la noche con ese hombre

sin tener a alguien de carabina.

-Cosas peores se han visto, doña Susana.

Si me disculpan, tengo que ir al Ateneo.

Con Dios.

-Don ramón. -Señoras...

-¿Sabéis si los Palacios andan regañados?

-No creo. -¿Por qué lo dice?

-Porque acabo de ver como toda la familia se está escondiendo

los unos de los otros.

-¿Estás seguro?

-Completamente.

Qué pena que no hayas estado,

mi señora nos ha cantao una canción preciosa.

-Ya. Doña Rosina no me ha dejado salir.

¿Y sabes?

Está obsesionada con que Felicia haya pasao la noche con don Marcos.

-Tampoco me parece tan chocante,

la señora estaba grogui cuando la trajeron.

-Seguro que a don Marcos no le importó mucho tenerla por ahí.

¿Tú crees que habrá boda entre el indiano y la señora?

-No lo sé, pero si es así,

espero que le vaya mejor que a Camino y a su marido.

-Eso sí que es un drama.

-¿Anda por aquí Jacinto?

Necesito que me preste la llave grifa.

No, por aquí no está.

Pa ser el portero, es el que menos tiempo pasa en el edificio.

Ahí le has dao.

-Servando, ya se podría comprar la herramienta con el premio.

¿Lo dices por el dinero? Eso está bien empleado ya.

-¿Se puede saber en qué?

La mayoría, en tapar agujeros y cosas de esas,

y el resto para mí, que me lo tengo bien merecido.

-Y a nosotras ni las gracias. -Vamos, que se va a dar un homenaje.

Sí, es muy posible.

A fin de cuentas, la idea fue cosa mía.

-Claro, claro, claro,

porque no ha habido nadie más que haya colaborado en ese asunto.

¿No lo dirás por Fabiana?

Fabiana solo ha hecho que quejarse y poco más.

Usted a lo Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.

-¿No piensa dedicar el premio a nadie?

La verdad es que no lo había pensado, fíjate,

supongo que a mí mismo.

-Y a los demás que nos jeringuen.

Tiene uste mu mala memoria.

No sé de qué me estáis hablando.

Pero hombre... Tengo que...

Pero ¿qué os pasa? Aquí la i y aquí el punto.

Dejadme pasar, que tengo que encontrar a Jacinto, leche.

No me puedo creer que no nos lo vaya a agradecer.

Como si no hubiésemos sido sus hijas.

-Con lo que nos hemos esmerao.

Gracias a nosotras le han dao el segundo premio.

-Ya lo has visto, este no comparte ni un cucurucho de pipas.

-Así es él.

Este se presenta a un concurso de tacaños

y lo pierde por no pagar la inscripción.

-Ojalá se tenga que gastar todo el dinero en medicinas.

-Arrea, chiquilla.

(Pasos)

¿Sabes qué? Armando está convencido

que los Palacios están de uñas los unos con otros.

Al parecer, hacen todo tipo de requiebros

para no encontrarse en la calle.

Será digno de ver cómo se comportan en casa.

¿Crees que deberíamos de intervenir?

-Sí, Rosina, creo que sí. Es de esperar que así sea.

-¿Qué dices? Me haces el mismo caso que quien escucha llover.

¿Qué diantres te pasa?

-Perdóname, cariño.

Pensaba en Felipe, estoy preocupado por él.

Sigue culpando a Genoveva de la muerte de Marcia.

-Dudo que le podamos quitar esa idea de la cabeza.

-Temo que se siga obsesionando con el asunto

y vuelva a tirar su vida por la borda.

-Puede ser. Nuestro amigo es bastante crápula.

Acuérdate cuando murió la pobre Celia.

Le dio por beber y por...

Bueno, ya sabes.

-Sí, pero no creo que esta vez se lance al libertinaje,

pero me inquieta que quiera viajar a Cuba para buscar a Becerra.

-¿En serio?

Sí va a hacer un viaje tan largo

buscando a ese hombre, sí que es para preocuparse.

Madre mía.

(Puerta)

-Ya abro yo.

Rosina,

lo que te he dicho no lo comentes con nadie, ¿me oyes?

-Otro como don Armando, ni que yo fuera una chismosa.

Tengo que decirte que me encanta la melodía que has compuesto.

-Tú eres muy condescendiente conmigo.

Eso no se puede grabar así. -No comprendo porque no te gusta.

¿No te han dicho Fabiana y Marcelina que la canción es maravillosa?

-Ellas están tan entregadas como tú,

si hubiera hecho gárgaras, me habrían aplaudido igual.

-Te han aplaudido porque les ha gustado,

no le busques pelo al huevo.

-Pero ¿harán lo mismo los críticos y el público en general?

-Claro, dirán que es la gran Bella del Campo de siempre,

que ha regresado.

-Eso no es lo que yo quiero.

Quiero que piensen que me he modernizado, que soy más actual...

¿Tan difícil es de entender?

-Lo que no entiendo es la perra que te ha entrado

con eso de ser moderna.

Tú eres la de siempre, que ya es mucho.

-Pero no suficiente para tener éxito,

al público hay que darle algo distinto, hay que emocionarle.

-Una canción es buena o no es buena, y ya está.

-La canción es buena, no tengo duda.

-Pues no te preocupes más y grábala.

-No insistas, le falta algo. Yo qué sé...

Una chispita que la rompa, que le dé gracia.

-No se me ocurre qué puede ser.

-Escucha, verás cómo está incompleta.

# Vámonos pa la feria y ole, moreno mío.

# Moreno mío,

# que quiero ir presumiendo y ole, de mi marido.

# Que quiero ir presumiendo y ole, de mi marido. #

-¡Iepa-iá!

-Qué susto me has dado, Jacinto.

¿Qué te ocurre?

-Na, que he tenido una idea.

He traído unas pastas para merendar. -Qué bien.

En cuanto regrese Casilda le digo que nos haga un té.

-Me marcho, tengo que revisar unos documentos.

-¿Ya has regañado con mi sobrino? -No, ¿por qué piensas eso?

-Le he visto con el ceño fruncido

y, cuando pone esa cara es porque algo le preocupa y mucho.

-Yo creo que está como siempre.

-No me hagas luz de gas.

Aquí hay gato encerrado. ¿Qué os ha pasado?

-A nosotros nada.

-Entonces, ¿a quién?

-Es que no puedo contártelo.

-Déjate de melindres y desembucha.

Sabes que no puedes guardar un secreto más de diez minutos.

Antes de que catemos las pastas, me lo habrás contado todo.

-Te equivocas, yo soy muy reservada.

Además, Liberto me ha pedido que tenga la boca cerrada.

-Pero no conmigo, que somos familia.

Rosina,...

venga, si lo estás deseando. -Soy una tumba.

-Soy tu amiga. -No.

Felipe se va a ir a Cuba a buscar a Becerra.

(Suena la campanilla)

¡Laura!

¿Necesita algo la señora?

Sí.

Quiero que hablemos sobre tu futuro.

Tu tiempo aquí ha llegado a su fin.

¿Cómo dice?

No comprendo.

Me has entendido perfectamente. No quiero volver a verte nunca más.

Te agradezco todo lo que has hecho por mí.

-Lo que haga por ti, siempre me parecerá poco.

-Esta noche descansaré en mi casa

y mañana temprano abriré el restaurante.

-Ha sido un placer tenerte bajo mi techo.

Cuidarte...

me ha gustado mucho.

-Te agradezco tus palabras.

Siento que te marches, me encantaría que te quedaras un poco más.

-Vas a necesitar mucha paciencia conmigo.

Lo que ha ocurrido con Camino e Ildefonso me tiene fuera de mí.

-No cargues tú con ese problema, no te corresponde.

Te equivocas,

todo lo que le está ocurriendo a mi hija

es culpa mía.

Yo la presioné para que se casara a toda prisa con Ildefonso.

-No seas tan dura contigo.

Hiciste lo que pensabas que era mejor para ella.

-Yo solo esperaba...

que junto a Ildefonso, ella...

encontrara la paz, la tranquilidad

y, sobre todo, la felicidad que yo no tuve en mi matrimonio.

Y lo único...

que he conseguido es...

sumirla en un pozo de infelicidad.

-Tranquila.

Tranquila. -(LLORA)

-No te tortures más.

No consigo entenderlo, señora. ¿Por qué quiere echarme?

¿Acaso no he cumplido con todo lo que me ha ordenado?

Le ruego una explicación.

No tengo por qué explicarte nada.

Ni siquiera te entiendo,

¿por qué quieres seguir aquí después de lo que ha pasado?

Te he pagado lo suficiente para que puedas cuidar a tu hermana.

¿Qué ganas quedándote? No es una cuestión de dinero.

Ya veo.

¿Pretendes seducir a Felipe...

o Velasco es tu nuevo objetivo? ¿Qué?

¿Por qué dice eso?

Yo traté de seducir a su esposo porque usted me lo pidió.

¡Mentí en el juicio para salvarla!

¿Querías que me dieran garrote? ¿Es eso?

No es eso, se está equivocando conmigo,

no debería tratarme así.

Señora, podría ofrecerle algo.

(Llaman bruscamente)

Abro yo, tú ya no trabajas en esta casa.

Señora...

Tengo que decirle algo, escúcheme. -¿Qué está pasando aquí?

¿Qué está pasando? Acabo de despedirla.

-Debería saber...

-¿No sabes cuándo se ha dicho la última palabra?

Obedece.

-El matrimonio no se ha consumado,

es motivo para que el Vaticano le conceda a tu hija la nulidad.

-Eso sería un escándalo, Marcos.

-No puede condenarse a una vida como la que le espera.

-La familia de Ildefonso es muy poderosa.

¿Te lo has pensado?

-Es lo que necesito para mi estilo renovado,

algo nuevo.

¿Nuestro matrimonio ha terminado?

-Ya sabes que amo... -Sí, sí, sí, a otra persona.

¿Te irás con ella?

-"A las buenas".

-Buenas, Jacinto.

Mira, estoy dale que te dale

a una corralera... -Ah.

...y quería yo...

darle un tanteo con algo original.

-Ah. -¿Lo entiendes?

-No. -¿Han hablado con Camino?

-Dos palabras.

Ni tiempo he tenido de preguntarle por su madre.

-Y de Ildefonso... ni una palabra, claro.

-No ha dado opción.

-¿Estaban hablando de mi marido? -No, no, para nada.

Empezaría de nuevo,

me ilusionaría como una cría con su primer enamorado.

No voy a cancelar mi viaje a Cuba.

Y no cejaré en mi empeño de conseguir justicia para Marcia,

que lo sepas.

Felipe, te lo ruego.

Por favor, te lo suplico. Es suficiente.

¡Déjame en paz!

Tienes visita.

-¿Quién es?

-Tu abuelo.

¡Canalla, miserable, asesino!

-¿Vas a razonar?

Estoy aquí para decirte lo mucho que lamento

la crisis que ha sufrido tu hermana.

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Acacias 38 - Capítulo 1259 (Parte 2)

02 jun 2020

El matrimonio de Camino e Ildefonso sigue tambaleándose y vuelven a discutir por lo sucedido. Tras la discusión entre Felicia y su hija, la dueña del restaurante se desmaya. Marcos se hace cargo de ella y pasa la noche en su casa de Marcos. A la mañana siguiente se besan.

Con la canción terminada Bellita reúne a los vecinos para enseñársela. Está feliz con el resultado aunque algo le sigue inquietado, también lo está con las noticias que han llegado de Cinta desde Argentina.

Felipe quiere irse a Cuba para localizar a Becerra y vengar la muerte de Marcia. Velasco le habla tan mal a Genoveva de Laura que ésta echa a la criada de casa. Laura va a contarle toda la verdad, pero Javier Velasco las sorprende.

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  1. Aleja

    Me sacan de quicio Rosina y Susana! Que metiches! Por favor!

    03 jun 2020