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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1255 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Buenas tardes, señoras, me alegro de verlas.

Nos alegramos mucho que esté de vuelta.

-Felicidades, nos acabamos de enterar.

Parece que ha tenido la suerte de cara.

Gracias, doña Susana.

Pero no ha sido suerte, ha sido justicia.

Voy a pensar qué les encargo a los albañiles.

-¿Vas a hacer más obras?

-Por supuesto.

Esta casa está pidiendo a gritos que la pongan al día,

y yo ya la he escuchado.

-"¿Por qué es tan importante ese adorno?".

-Escondía un microfilm

con información sobre movimientos subversivos en los Balcanes.

-¿Qué importancia tienen esas tierras tan lejanas

para los franceses o para nosotros?

-La situación internacional es muy delicada y esa zona es un polvorín.

Ojalá que la oveja que se comió el broche no ponga en riesgo la paz.

-"¿Tu discurso como va?". -Bien, bien, está casi terminado.

-Antoñito, no te agobies,

seguro que es tan brillante como el de tu padre.

Ya lo dicen: "de casta le viene al galgo",

aunque seáis de partidos diferentes.

-Empiece a decir la verdad de una vez.

¿Qué juego se trae con Genoveva y su abogado?

-Márchese, me está asustando.

-Dígame lo que sabe y la dejaré en paz.

¿Qué le ocurre? ¿Está en peligro?

(Puerta)

-Por favor, márchese, no deben verle aquí.

Márchese. Por favor, váyase.

Hacía mucho tiempo que no sentía lo que es cantar con el corazón.

Si te digo la verdad,...

echo mucho de menos... subirme a un escenario.

¿Ha venido alguien? Sí, señora,

era el portero,

quería saber si tiraba bien la chimenea de la cocina.

¿Es eso cierto? Claro, señora.

Soy tu amiga,

puedes desahogarte conmigo, puede contarme todas sus cuitas.

-"He descubierto... algo

muy delicado de mi marido,

algo terrible".

No me voy a rendir. Voy a apelar en los tribunales

y demostraré quién asesinó a Marcia

¡hasta que esa perra se pudra en la cárcel!

-¿No cree que es más sensato no remover este asunto?

¿No remover este asunto, don Ramón?

¿Usted se ha creído las mentiras de Genoveva?

Está claro que estoy solo en esta lucha.

-Me temo que Felipe se va a meter en una pelea

que le va a hundir todavía más.

No me vengas con evasivas, dime qué te ocurre.

Me duele verte siempre tan apenada.

-¿Quieres saber la verdad?

Acompáñame.

Gracias. Tan ricamente que hemos comido las dos solitas.

¿Dónde está tu marido?

-La política, hija. Hoy comía con Ramón Palacios.

Le está ayudando con un discurso que tiene que dar.

¿Y el tuyo? -Comiendo también.

Unos inversores quieren comprarle un solar.

Con la llegada de Marcos,

tu sobrino y yo hemos quedado como los parias del barrio.

-Calla, Rosina.

Cuanto más posibles tengan tus vecinos, mejor.

¿O no disfrutaste ayer en la merienda de Genoveva?

-¡Qué medias noches más buenas! Las de foie se deshacían en la boca.

-Mañana tenemos otra, la de Marcos.

Para inaugurar su piso.

-Pues sí, visto así.

Las meriendas nos salen gratis y gustosas.

El ágape de Marcos me llena de expectativas.

Su criada... -Soledad.

-Eso, Soledad.

Tiene pinta de cocinar como los ángeles, ¿no?

-De lo que tiene pinta es de ser formal y discreta,

que no es poco para los tiempos que corren.

-Supongo que Felicia estará invitada.

-Y quiere lucirse. Al llegar, he hablado con Camino

y me ha dicho que su madre estaba de compras.

-¿Vestido nuevo? -Vestido nuevo.

-Esa va a por el indiano.

-Pues que se decida,

que el tiempo vuela y se nos queda para vestir santos.

-¿Qué estará escribiendo esa cría?

No ha levantado la vista.

-"Maite, ardo en deseos de verte

y ansiosa por aliviar mi dolor en tus brazo".

"Tu amor, Camino".

-Supongo que versos.

Una oración a la Virgen seguro que no.

-Niña.

¿El almuerzo ha sido de su gusto? -Todo muy rico.

¿Va todo bien?

-Sí, todo bien.

-Me alegro.

Pues tráenos la cuenta. Y saluda a tu madre cuando la veas.

-Claro.

-De bien, nada, algo la turba. ¿No te has fijado en sus ojos?

Como la virgen de los Dolores, aguaditos, aguaditos.

Ya nos enteraremos, ya.

-"¿Jacques?".

Se ha marchao ya.

-Algo de come come sí que te habrá quedao.

Podías haber emparentao con la diplomacia.

-Bueno, es verdad que el gabacho no estaba mal.

Y tenía su gracia, todo hay que decir.

Pero de ahí a emparentar...

Aquí el único que se echa parientes nuevos es el Servando,

pero todos más falsos que un duro de plomo.

-Deberíamos pedirle cuentas por lo que nos ha hecho pasar.

-¿A ese? Lo que digamos le entra por una oreja y le sale por otra.

Pero no te preocupes, prima,

la penitencia la va a encontrar en las caras

que le va a poner la seña Fabiana.

-A mí me hacía ilusión que la pensión ganara el concurso.

-Pues sí. ¿Cómo se lo ha tomao Jacinto?

-Ese ya anda a otra cosa. Na le deja huella.

Anda atareao con una tubería que rezuma en la portería.

Cerrá me tiene el agua. -Bueno, mientras no os empantane.

-No te diría yo que no, que ha dejao la faena a medias.

-Espero que haya sido por un asunto de enjundia.

-Se fue con don Antoñito,

pa que le escuchara un discurso que ha escrito.

-¿Un discurso? -Sí.

Si Jacinto no sabe hacer la o con un canuto.

Saber sabe, pero muy malamente.

-Antoñito quiere que le escuche discursear y le dé su parecer.

-Pues mal vamos, Marcelina.

Jacinto entiende de política lo mismito que sus ovejas,

o sea, na de na.

-Pues el señorito ha insistido mucho.

-Un señorito pidiendo consejo a un peón...

Ahí hay gato encerrao.

Buenas. -Buenas tardes, señora.

¿Viene a por el periódico? Hoy viene menos jugoso.

Gracias, Marcelina, pero quería hablar con Casilda.

-¿Conmigo? ¿De qué?

-Hay que ver el tirón que tienes entre la clase alta.

-Sí, como tu marido.

¿Qué se le ofrece, señora?

-Espera, que tengo que decirle a doña Genoveva lo del agua.

¿Tenemos otra rotura?

Por ahora solo rezuma, pero todo se andará.

Usted, como propietaria del principal,

debería tomar cartas en el asunto.

-¿Qué quieres, que se ponga un mandil y meta mano en las bajantes?

Señora, ¿qué era...? -No le haga caso, doña Genoveva.

Lo que quiero decir es que mi marido,

bueno es mucho, pero manitas menos,

no va a ser capaz de componer el estropicio,

y sería mejor llamar a un fontanero antes de que todo vaya a más.

Lo haré, descuida. Es que Jacinto es muy cabezón,

y pa no causarles gastos a ustedes,

se ha empeñao en hacerlo él y no va a dar su brazo a torcer.

Dile que los vecinos ni se enterarán,

yo correré con todos los gastos sin molestar ni requerir nada a nadie.

Dios se lo pague, señora.

-¿Has acabado?

-Sí.

-Uste dirá, señora, ¿pa qué me busca?

Los conservadores rechazamos la violencia.

Aunque los miembros del partido liberal no lo crean, somos personas.

Es una broma, Jacinto,

una puya por todo lo alto a esos liberales que nos insultan

porque no todos los conservadores estamos contra la guerra.

Unas banderillas traseras, que pican más.

¿No te gusta?

-Bonita suerte la de los palitroques.

El banderillero se estira y las alza como pitones, de poder a poder.

-No estamos hablando de la fiesta nacional.

Pon más atención. -Perdón.

Sin embargo, hay que tener una visión más amplia,

porque la guerra, si sabemos jugar bien nuestras cartas...

Yo de cartas, el mus, el julepe...

las siete y media, el cinquillo.

Si sabemos permanecer en una neutralidad constructiva,

podríamos obtener grandes réditos de una guerra a escala europea,

porque todos comerían de nuestra mano:

aliadófilos y germanófilos...

Yo de filo, la navaja, que la afilo todas las mañanas con una piedra...

-Jacinto, espero que los asistentes tengan algo más en la cabeza que tú,

porque eres un autentico zoquete, te lo aseguro.

-Antoñito, es que me tengo que marchar.

Tengo una tubería rezumando que me tiene preocupao.

-Con Dios. -Con Dios.

Seña Carmen. Monchito, ¿cómo estás?

-¿Has visto qué guapo está?

-Cuando seas más grande te vas a venir a la montaña con las borregas.

-Bueno, eso ya lo hablas con la madre.

-Ay.

-Con Dios, Jacinto. -Con Dios.

No sé qué hacer con tu hijo,

tiene más cuerda que la maroma de un barco.

Llevo paseándolo más de una hora y no hay forma de que se duerma.

-No me distraiga con esas cosas. ¿Sabe dónde está mi padre?

-Ha salido con Armando.

Están como tú, matizando el dichoso discurso.

-¿Matizando? ¿No lo tenía ya acabado?

-Sí, pero han decidido hacer algunos cambios.

-(CARRASPEA) ¿Qué cambios?

-No creo que pueda contestar a eso sin el permiso de tu padre.

-No me malinterprete,

no espero saber qué dice mi padre en el discurso

no la pondría a usted en ese brete,

solo saber por qué él no considera que esté terminado.

-Mira que eres insistente.

Pues... porque lo quieren hacer...

más fresco, para enardecer a las masas o algo así.

-Ya. Hablar más de la parte social, ¿no?

Tiene sentido, claro.

Los votantes de los liberales son populacho, la mayoría,

que solo piensan en su propio jornal.

-Y emocionar al auditorio, movilizarlo.

-Movilizar al auditorio.

No es cosa menor.

No es cosa menor.

Movilizar al auditorio.

No, señora, se lo han contao mal.

¿Cómo iba yo a pedirle a uste explicaciones?

No tienes por qué cohibirte, estás en tu derecho.

¿Eras o no eras la mejor amiga de Marcia?

Pa chasco que sí que lo era.

Sin quererle el mal a nadie, pero lo era.

Pues es lógico que quisieras que se le hiciera justicia.

Y aún lo espero.

Y yo.

Casilda, mírame.

Mírame, por favor.

No maté a tu amiga, no mate a Marcia.

Pongo a Dios por testigo,

pero casi me importa más tu opinión.

-¿Ves como cada vez importa más la opinión de los pobres?

Calla, Marcelina, esto es muy importante.

Tu opinión, Casilda, vale para mí casi más que la del juez.

Yo no lo hice.

¿Me crees?

No,...

no me crees.

Ya lo siento.

Yo también lo siento.

Tendré que convivir con vuestra desconfianza.

Pero no veréis rencor en mí.

Esperaré a que atrapen al verdadero culpable,

entonces será mi redención.

Con Dios.

Espere, señora.

No tenía uste por qué preguntarme, ha sido un detalle.

-Prima, esa mujer es inocente.

Lo riquísimas que están.

¿No quieres una? -Las he traído todas para ti,

que bien te las mereces. -Te han debido costar un potosí,

y no creo que andes sobrada de cuartos ahí fuera.

-Si las fresas te parecen mucho, prepárate para lo que va a venir.

-No entiendo, Laura, ¿qué va a venir?

-¿Te acuerdas que te dije que la suerte iba a cambiar para nosotras?

-(ASIENTE) -Por fin ha llegado ese momento.

He conseguido el dinero para sacarte de aquí y que te curen.

-Laura, sabes que no puedo volver a caminar.

Recuerda lo que dijeron los médicos. -Escúchame,

me han hablado de un doctor en Alemania

que ha operado a muchas personas como tú.

Te voy a llevar allí y vas a volver a andar.

-¿Es cierto que puedo hacer eso?

-Van de todo el mundo para operarse, la mayoría consigue curarse.

-Es la mejor noticia que he recibido en años.

-En menos de na, estarás correteando detrás de mí

como cuando éramos chicas, ya verás.

¿Estás llorando?

-Me parece imposible volver a caminar.

-Fuera lágrimas, en menos de na estarás de pie, como yo.

-¿Crees que esa operación puede devolverme la movilidad?

-Ya te he dicho que no eres la primera persona que se opera.

-Pero ¿y si viajamos a Alemania y nos gastamos el dinero

y luego sigo igual?

-Lorenza, el doctor que te va a operar es una eminencia.

Me ha garantizado el éxito,

a curado a muchas personas como tú. Por algo es carísimo.

-¿Y de dónde vas a sacar ese dinero?

-Por eso no te preocupes.

Si estoy viva es por ti.

No voy a consentir que pases el resto de tu vida

en una silla de ruedas.

¿Me has oído bien?

¿Qué hemos dicho de esas lágrimas? -Son de felicidad, Laura,

de poder tener una hermana como tú.

-Pues fuera lágrimas, aunque sean de felicidad.

-Entonces, ¿cuándo nos vamos a Alemania?

-Así me gusta, siempre palante, Lorenza y con el ánimo bien alto.

En cuanto acabe este último encargo,

cogeremos billetes y nos iremos para Alemania.

-No veo el momento de marcharme.

-Será pronto, será muy pronto.

Lorenza se llama, es la hermana menor de Laura, Laura Alonso.

Lorenza está impedida y Laura cuida de ella.

¿Qué significa cuidar de ella?

La sostiene con sus ingresos.

Luego Laura necesita dinero.

Pero ya llegaremos a eso.

¿Recuerda que le conté que Laura estuvo detenida y acusada

de la muerte de su propio padre?

Hace un lustro, sí. Javier Velasco fue su abogado.

Exacto.

Me preguntaba por qué habría continuado la relación

entre la acusada y el abogado.

No lo sé, comisario, dijo que iba a indagar.

Resulta que Laura salvó del incendio a su hermana Lorenza.

El incendio donde murió su padre.

Un padre que, según los vecinos, maltrataba a sus dos hijas.

No sé a dónde quiere usted llegar.

En su momento, la acusación pensó que el fuego,

aparentemente fortuito, podría ocultar un homicidio intencionado.

Pero nada se pudo demostrar.

Me hago cargo.

Puede que fuera fortuito, sí,

pero es posible que Laura quedara en libertad por su abogado.

Salió en libertad sin ir a juicio.

Velasco consiguió que el juez desestimara las pruebas,

los indicios o lo que presentara la acusación.

Ya. Y Laura Alonso quedó en deuda con Javier Velasco.

Con lo que el abogado puede utilizarla como quiera.

Por ejemplo, para obligarle

a prestar falso testimonio y exonerar a Genoveva Salmerón.

No sé si se sostendrá ante un juez. Tiene mucho de especulación.

Uno de los hombres de Velasco la sigue como si fuera su sombra.

Y Laura necesita dinero para cuidar de su hermana.

Con lo que el abogado puede manipularla a placer.

Todo encaja.

Las dudas de Laura,

lo que hizo para comprometerme, su cambio de declaración...

Quizá la muchacha era sincera en su afecto por mí.

Quizá.

Pero Velasco la amenazó.

Quizás también Genoveva.

Por la puerta de servicio, que me lo ponen todo perdido.

Por allí.

Ea, con Dios.

-Que lleven tanta paz como descanso dejan.

No se preocupe, que ahora mismo limpio yo todo esto.

-Espera, déjame pensar.

No hace falta tanta prisa,

-Y no hace falta darse prisa, ¿por?

-A lo mejor hacemos otra obra y lo ponen todo perdido de nuevo.

-Madre del amor hermoso.

-Allí, en el salón.

Podríamos poner dos niveles, ¿eh?

Siempre me ha parecido el colmo de la distinción.

Cuando me invitaban los embajadores españoles,

todos tenían un escalón o dos entre el comedor y el salón.

-En los escalones se puede tropezar, señora.

-Ay, sí, que risa, es verdad, se me había olvidado.

Pero se tropieza al final de la velada,

cuando todos van piripis.

Es muy distinguido tropezarse entre el comedor y el salón.

Además, se tropieza en las casas de gente de bien,

en las casas pobres no se tropieza, que está todo llano.

-También se puede tropezar el nieto que está esperando.

-Cierto. Es un inconveniente.

Bueno, aunque también se dice que los caracteres se forjan

levantándose de los tropiezos.

Aunque me has dado una idea.

Quizá tengamos que hacer otra obra, la habitación de mi nieto.

Que me pongan una gran ventana,

que los niños necesitan luz y aire fresco.

-Para eso está el parque, doña Bella.

-Estás muy negativa hoy, no, no, no.

Ya veremos, que ni los arquitectos deciden en un día, ya veremos.

-Uy. Qué alegría encontrarte aquí, morena.

-Hay que ver lo que te alegran las rutinas.

Siempre estoy aquí.

-Déselo a mi criada, por favor.

-Oye,

¿qué es eso? -Ahora lo verás.

Venga, gracias.

-Uy, ¿y esto qué es lo que es?

-Sirve para escuchar música. ¿Es para mí?

-No solo sirve para escuchar música, también sirve para grabar voces.

-¿Y para qué quieres grabar voces? -Voces no, quiero grabar una voz.

(CAMINO) "Querida Maite, todos ocultamos cosas:

sentimientos, deseos, aflicciones...".

"Pero algunas las ocultamos con esperanza

y otros con angustia y desesperación".

"Nosotras somos de las primeras, Ildefonso, de las segundas".

"Su tormento es infinito".

"Ya te he contado más arriba su desgracia

y, aun así, me quiere y hasta me desea".

"¿No es irónico que quiera a una mujer como yo?".

"¿A una mujer que no es como él supone?".

"Que Dios me perdone por lo que voy a decir, pero...

en mi interior y aunque parezca terrible,

agradezco que no pueda intimar conmigo".

"Tengo que ser sincera".

"Que mi marido no pueda cumplir con el matrimonio, me libera

y me permite seguir siendo tuya, solo tuya".

(Puerta)

(CAMINO) "Pobre Ildefonso".

"Víctima de mi egoísmo y esclavo de su amor".

"Un amor que nunca será pleno

y que su esposa ni siquiera podrá corresponder".

"Tengo que reconocer que me costaría abandonarlo ahora que sé la verdad".

"Aunque bastaría una palabra tuya...".

"Tengo conmigo el lazo que simboliza nuestro amor, el que me regalaste".

"Te echo de menos, te amo".

"Espero seguir recibiendo noticias tuyas".

"Saber de tu vida en París me da fuerza para seguir adelante".

"Necesito volver a leerte,

oler de nuevo el perfume que queda impregnado en el papel,

y ver el carmín de tus labios impreso en él".

"La culpa de abruma, pero... es un dolor dulce".

"Cuento los minutos para ir directa el infierno,

pero será un infierno donde se me permita besarte".

"Ardiendo en deseos de verte

y ansiosa por aliviar mi dolor en tus brazos, tu amor, Camino".

-¿Para quién es esa carta?

-Para mi hermano. -Mientes.

-¡No, es para él, te lo prometo!

-Déjame leerla.

-Es un asunto privado, no tienes derecho.

-Eres mi esposa y eso me otorga el derecho.

Quiero leerla.

-No.

-Te he contado lo más oscuro de mí,

te he dicho la verdad por respeto y porque te quiero.

¿Mi recompensa es la mentira?

Es hora de que tú también te quites la máscara.

Sé que es para Maite Zaldúa.

Laura, Laura, ¿está doña Genoveva en casa?

Quiero subir a darle las gracias.

-¿Y eso? -Me ha mandao a un fontanero,

un fontanero honrado y manitas en lo suyo.

Y de gorra. -La señora ya está descansando.

Sube mañana, yo te diré cuando.

-Claro. ¿Quieres que tire yo la basura?

-No te preocupes, gracias. -Pues me voy a descansar al chiscón.

Estoy muy cansao.

Cierra la puerta cuando vuelvas. -Descuida.

(GRITA)

¡Socorro!

Estabas al tanto de todo.

-¿De tu amor hacia tu profesora?

Sí. -¿Desde cuándo?

-Desde mucho antes de que nos comprometiéramos.

¿A qué vienen estas grabaciones? -Ah, pronto lo sabrás, Alodia.

¿Qué tal, padre, interrumpo su lectura?

-No te había escuchado entrar.

-Ya lo veo. Estaba entretenido leyendo a escondidas mi discurso.

-A escondidas no, me he encontrado los papeles encima de la mesa.

-Perdóneme, no sabía que los tenía que poner bajo llave

para que no los encontrase.

No he podido asimilarlo.

-Lo comprendo.

Pero no tienes mucho tiempo para hacerlo.

-¿Ahora me amenazas?

Soy incapaz de perjudicarte.

¿Incapaz de perjudicarme?

¡¿Cómo te atreves a decir tal cosa, mentirosa?!

¡Púdrete en el infierno! Tranquilícese.

Haré que pagues por tus crímenes, ¡canalla!

No puedo estar más satisfecho de haberme mudado a Acacias.

Hay muchos motivos para no marcharme de aquí.

-No sé a quién quieren engañar esos dos.

Apuesto a que pronto oiremos hablar de compromiso.

-Sí, aunque quieran disimularlo, es obvio que ahí hay tomate.

-Son unos falsos, como en México.

Matrimonios por conveniencia, gente que se engaña,

vecinos criticones, padres enfrentados con hijos,

pero todos aparentando que son felices,

que nada oculta. -Anabel, por favor, contente.

Yo misma le di muerte con este puñal.

Cógelo, haz lo que tienes que hacer.

Mátame si queda en ti algo de dignidad.

Mátame. ¡Ah!

Te amo.

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Acacias 38 - Capítulo 1255 (Parte 2)

21 may 2020

Méndez le ofrece a Laura protección para ella y para Lorenza contra los ardides de Genoveva y Velasco. Laura duda, pero finalmente le niega al policía que exista cualquier presión sobre ella.
Marcos organiza la fiesta en la que va a anunciar su compromiso con Felicia. Ella está expectante.
Camino se enfada con Ildefonso tras saber que ella se casó con ella a pesar de saber que amaba a Maite. De todas formas, por su madre, decide aparcar las rencillas y acudir a la fiesta.
Jose graba la voz de Bellita ¡con la intención de que Bella del Campo grabe un nuevo disco!
Genoveva representa el papel de buena esposa y anuncia a Felipe que ha retirado la denuncia por abandono del hogar. Él, destrozado por las manipulaciones de Genoveva, acude a llorar frente a la tumba de Marcia y le jura que no dejará de luchar hasta que halle justicia. Mientras, Genoveva celebra con Javier su triunfo en los juzgados y besa al abogado.
Servando descubre que al intentar agasajar al ladrón que se hacía pasar por juez, descuidó al verdadero tribunal del concurso de pensiones. Ahora sí que es imposible que ganen el premio.
Empieza la fiesta en casa de los Bacigalupe para anunciar a los vecinos la relación entre Marcos y Felicia. Anabel, picada al ver a Camino fingir felicidad del brazo de Ildefonso, estalla y cuenta a toda la casa que el marido de la Pasamar es infértil.

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