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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1253 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Y qué querías, encargarte tú de las labores de la casa?

-No, eso no, que no se me da bien.

-¿Y de qué te extraña que haya contratado a una criada?

No te veo fregando suelos. -Pero podía haberme dejado escoger.

-Ya sabes el refrán.

Cuando seas padre, comerás huevos.

Hasta que tengas tu casa y puedas elegir,

te tocará aguantar la que tienes.

-No sé si lo voy a conseguir.

Esa criada es como un espantapájaros.

-Apuesto a que lo consigues.

Seguro que la conquistas con tu simpatía.

-Con lo bien que me llevaba con la criada de Méjico.

Con Engracia.

-Normal, ella era la que te cubría delante de tu padre.

Antes ha estado aquí Soledad hablando con mi madre.

A ella parece caerle bien.

-No, si a mi padre también.

-Pues ya sabes, solo te queda llevarte bien con ella.

Y todos contentos.

-Hola, Anabel. Ha estado aquí vuestra nueva criada.

-Ya, eso me decía Camino.

-Por las cosas que ha dicho, debe ser una cocinera excelente.

¿Le puedes dar un recado de mi parte?

-Lo que usted quiera, doña Felicia.

-Me han llegado unos quesos de Liébana,

los favoritos de tu padre.

Dile que se pase y le doy un trozo.

Así le va a conquistar para siempre.

-Gracias, doña Felicia, yo se lo digo.

Voy a comprar una revista y luego se lo digo.

Con Dios.

Yo que usted, se lo diría personalmente a Soledad.

No creo que Anabel lo haga.

-¿Qué pasa, se llevan mal?

-No es que sean muy amigas por ahora.

Pero supongo que será cuestión de tiempo.

Anabel acabará entendiendo que hay una nueva persona en su casa.

-Yo creo que Soledad conseguirá hacerse con ella.

A mí me ha parecido una mujer muy agradable.

Por cierto, no te he comentado nada

sobre tu reacción ayer en la tertulia de los señores.

-Ya. (CARRASPEA)

Solo dije lo que pienso, que estoy en contra de la guerra.

-Trabajamos de cara al público

y no podemos mostrar así nuestra opinión.

Y menos, tan acaloradamente.

Nuestro deber es mantener a los clientes contentos

y no discutir con ellos.

-Lo tendré en cuenta.

-¿Qué te lleva a tener esa opinión tan febril?

-¿Sobre la guerra? -Sí.

-Nada en particular.

No he estado allí, no sé lo que ocurre.

Lo que puedo leer en los periódicos y poco más.

-Buenas. -Buenas, Ildefonso.

-¿Qué tal en el Centro Cultural del Ejército?

-Bien, todo bien.

-Qué buena pareja hacéis. -Gracias.

-Es imposible no hacer buena pareja con la belleza de su hija.

Lo ilumina todo.

-Me alegro mucho.

(Portazo)

Señora, el señor Velasco está aquí.

Siéntese, por favor.

Laura, espera.

Quiero que te arregles para acompañarme al tribunal.

Sí, señora.

He dejado unos broches sobre el aparador de mi cuarto.

Escoge uno para usarlo. Gracias.

Ha llegado el día de la verdad. ¿Nerviosa?

En absoluto, confío plenamente en que seré absuelta.

Me lo tomaré como un elogio a mi trabajo.

No me ha gustado mucho cómo llevó el interrogatorio a Felipe.

¿Puedo saber qué hice mal?

Dejó ver a todos que era una apestada para mi esposo.

Tenía que lograr que la imagen que tenían los demás cambiara.

No fue gratuito.

¿Lo hizo como abogado o como pretendienta a mis favores?

En la sala me comporto como abogado.

Me humilló.

¿Era necesario?

Lo siento, no era mi intención.

Mire.

Como hombre y más como hombre interesado en sus virtudes,

desearía que olvidara a Felipe, no la ama.

No es eso lo que se juzga. No, desde luego que no.

En ese caso, no tendría oportunidad de triunfar.

Sería condenada irremediablemente.

No la ama ni lo hará nunca.

Pero eso no significa que no haya hombres que vayan a amarla más.

(Pasos)

-¿Van a querer tomar algo?

¿No te he dicho que fueras a cambiarte?

Sí, señora, pero antes quería... No pienses.

¡Obedece!

Sí, señora.

Y estaban dispuestos a ir al pueblo a por el broche.

Sí, y a rebozarse en la boñiga

de un rebaño de ovejas solo por encontrarlo.

-Y es mala idea, sobre todo, estando la Calderona por ahí.

-¿La Calderona? -Una borrega.

Esa borrega comerá flores,

pero caga las boñigas más olorosas de España.

¿Y de qué estará hecho ese broche?

-No lo sé, Servando.

Pero seguro que cuesta su buen parné.

Muchas gracias, María.

De oro no era. Más bien, parecía latón.

-Y tampoco tenía piedras preciosas.

Ya lo dijo Jacques: "Vale más que las piedras preciosas".

Tiene que tener algo especial

que no sea el material ni las formas.

¿Vosotros lo habéis olido? Lo mismo había un perfume carísimo.

Después de haber pasado por el rebaño, ya no huele.

-Hombre, nos habríamos dado cuenta antes.

¿Y si se trata de un objeto sagrado?

De un objeto sagrado de una religión de un país raro.

Puede ser.

Pero don Armando y don Jacques son muy cristianos.

Además, no entiendo cómo se han dado cuenta

de la réplica, pero si era perfecta.

No, se parecía lo mismo que un huevo a una castaña.

-Y no como las castañas...

No te metas con las castañas de Naveros del Río.

Y era perfecta, era tan perfecta

que estoy pensando en dedicarme a la orfebrería.

Mire, no deje la pensión. Al menos, de momento.

Sí. Me voy a la pensión, sí.

Que me está dando muchos quebraderos de cabeza esto.

Y vosotros...

Vosotros estad al tanto de lo del broche.

Eso tiene su intríngulis. Venga, con Dios.

Ah.

-¿No te da pena Servando?

Lo está pasando fatal con el concurso de la pensión.

-Culpa suya por andar metido en líos.

Y andar con mentiras y sueños.

-Ya, pero es nuestro amigo.

-Eso es verdad.

-Tendríamos que encontrar la forma de ayudarle.

-Pues no se me ocurre cómo.

Tú, cariño, cuando te eches novia,

con lo guapo y listo que vas a ser,

vas a tener candidatas a decenas.

Tú siempre te tienes que acordar de que la mujer

más importante es tu madre. Tú me la presentas.

Y yo te digo si te conviene o no.

-¿Con quién hablas?

-¡Ay! Con Moncho.

Le estoy enseñando las grandes verdades de la vida.

-¿Y qué verdades son esas?

-Que a su madre la tiene que respetar.

-¿Y a su padre no?

-Su padre se lo tiene que ganar.

Su madre se lo ganó cuando lo trajo al mundo.

-Eso son cosas de Cabrahígo, imagino.

-No, eso no son cosas de Cabrahígo, eso es universal.

¿A qué has venido?

-Mi padre ya está preparando el discurso del Ateneo.

-Ya lo sé, le vi ensayando frente al espejo.

-¿Y de qué hablaba?

-Del futuro, del progreso, de cosas así.

Ahora que lo dices, era muy emocionante.

-Yo no puedo hacer el ridículo con esto, Lola.

-Renuncia.

-No, tengo que practicar,

pero me pongo ante el espejo y me veo ridículo.

¿Por qué no me escuchas? -¿Ahora?

-Sí, soy el padre de tu hijo.

-Si viene alguien... -Pues yo me callo.

Además, tú puedes seguir con tus cosas, no estés quieta.

Mm.

(CARRASPEA)

Caballeros.

Esta tarde estoy aquí para hablarles del futuro del país.

Buenas. -Servando, dígame cositas.

Dame un cachito de ese queso tan rico que has traído del pueblo.

Es para dárselo al juez. Ah, sí, sí.

-¿Quieres escuchar mi discurso, el que preparo para el Ateneo?

Venga, venga. ¿Sí?

Dale, dale.

Lola, deja eso, escúchame.

Lola. -Sí, sí.

(CARRASPEA)

Caballeros... Lola.

-Ya.

-Esta tarde estoy aquí para hablarles del futuro del país.

Un país cuyo devenir puede ser complicado

si cae en las manos equivocadas.

(RECUERDA) "No podemos seguir así, tengo que protegerte".

Y para eso, necesito tenerte aquí, en mi casa.

Bajo mi protección.

Ante todos y a cara descubierta. No entiendo.

Quiero que todo el mundo sepa que nos amamos.

Que no hay nada malo entre nosotros.

Que somos una pareja normal.

Ahora desharás esta maleta.

Tu lugar está aquí, a mi lado.

Tu único dueño es tu corazón.

(LLORA) Eres libre de sentirte dichosa.

(LLORA) Y nadie,

nadie te lo va a impedir.

Es el anillo con el que te quiero pedir

que te cases conmigo.

¿Todavía me sigues amando?

No he dejado de hacerlo ni un segundo de mi existencia.

No podría.

Al igual que te he dicho que no te voy a olvidar,

quiero hacerte un último juramento.

Algo que cumpliré aunque me lleva la vida en ello.

Te voy a vengar.

Voy a averiguar quién te asesinó.

Sea quien sea.

Y pagará por ello.

Te lo juro.

(Puerta)

¿Aún no está listo?

-Vamos, Felipe.

No querrá llegar tarde a la lectura del veredicto

que lleva tanto tiempo esperando.

Todavía no sé si acudir.

No soy imprescindible.

No me lo puedo creer, si es lo que ha movido su vida

en las últimas semanas, meses.

Quizá por eso temo que no resulte satisfactorio.

-Es imposible que no lo sea.

Hay tantos juramentos que he hecho que solo se cumplirán

si el juez ha tenido a bien escuchar lo que le indicábamos.

-Confíe en que será así.

No debe dar a los periodistas la sensación de que se esconde.

Ellos ya han elegido estar al lado de Genoveva.

-Pero hoy se va a demostrar que estaban errados.

Vamos, amigo.

No podemos llegar tarde.

Y por eso les pido que den su voto a este humilde,

humilde ciudadano y al Partido Conservador,

pues somos nosotros quienes podremos asegurar

el futuro de la gente de bien de este país.

(CARRASPEA)

¿Por qué no aplaudís?

No os ha gustado.

No, sí, bueno, la verdad es que me he enterado de la mitad.

A lo mejore son palabras muy cultas.

Es para pronunciarlo en el Ateneo, el lenguaje debe ser elevado.

No, no, si no es eso.

Es que tengo problemas personales que no se me van de la cabeza.

O sea, no es que yo te haya aburrido.

No. A ver...

He escuchado discursos más entretenidos.

Ahí tiene a su padre

o a mí mismo, que soy un fabuloso orador.

De hecho, si tuviera tiempo, le echaba una mano

con unos pasajes. -Qué pena que no tenga tiempo.

-Es una pena que no tengas un rato.

Bueno, Lola, pero a ti no te he aburrido, ¿no?

-¿A mí? No.

A mí tú nunca me aburres, cariño.

-Tengo que ir a casa y empezar de cero.

-No, pero no te precipites. Antoñito.

Teníamos que haber sido más entusiastas.

Ya, pero como lea ese discurso en el Ateneo, se le van a dormir.

Y ten en cuenta que la mayoría son mayores.

Vaya usted a saber si despiertan.

Muy entretenido no era. No me llames de usted.

Que me voy a la pensión. Servando, el queso.

La leche.

A ver si le gusta al juez.

Yo creo que lo tenemos todo perdido.

Yo creía que siendo familia numerosa, eso ayudaría.

Pero con eso del error que he tenido del juez falso,

ahora Fabiana no quiere que llame a los hijos.

Haga caso a su socia.

Con lo bien que había quedado la pensión.

Le sirve para los nuevos clientes.

¿Está seguro de que es el juez?

Oye, niña, Servando no se equivoca por segunda vez.

Aprende de sus errores.

Hala, adiós.

(Martillazos)

¿Todavía barriendo, chiquilla?

-Es la cuarta vez hoy. Lo dejan todo lleno de polvo.

-Y eso que solo iban a tirar un tabique.

-Como tiren más, me vuelvo para el pueblo.

-¡No, no digas eso! No sé dónde iríamos sin ti.

-No me haga usted caso.

Que no hay mejor casa que esta en toda España.

-Tú ten paciencia.

Si a la señora le da por seguir tirando paredes,

yo contrato otra criada solo para que barra.

(Estruendo)

-Pues no estaría mal. -¡Madre del amor hermoso!

Tú sabes que según don Liberto y don Ramón

esta obra va a ser la primera. Después va a venir otra y otra.

-Ojalá. -¿Cómo que ojalá?

Pensaba que estabas igual de harta que yo.

-Sí, pero ¿qué cree que va a pasar después de esto?

-Que llegará la paz.

-No, que doña Bellita se aburrirá

y volverá a darle vueltas al viaje a Argentina.

-¿Tú crees?

-No, estoy segura.

(Puerta cerrándose)

-Telegrama de la niña de Argentina.

Mira.

Dice que su embarazo va bien y su gira, mejor todavía.

Cómo me gustaría ir a verla.

La pena es que con la obra en casa, no puedo.

-Ay, mira, eso estaba yo pensando.

¿Qué te parecería otro baño al lado del cuarto de invitados?

-Mira, pues es una buena idea.

Hablaré con los albañiles. -Eso.

Alodia.

Tenemos que pensar cosas para que o piense en viajar.

-Algo, a ser posible, que no llene la casa de polvo.

-Trae para acá la escoba.

Si hay que aprender a barrer, se aprende.

Ya está.

Felipe no ha venido.

Sal y mira a ver si está en el pasillo.

No, espera, mejor quédate en tu sitio.

No quiero que piense que estoy nerviosa.

Ahí está Felipe.

Parece más nervioso que yo.

Parece estar a punto de salir disparado.

Hay que reconocer que Genoveva tiene mucha sangre fría.

Yo, en su lugar,

esperando a que el juez dicte sentencia,

no lograría estar tan quieto.

-Muchos, como mi esposa, piensan que no tiene sangre en las venas.

Sentémonos.

-Buenas tardes. Pueden sentarse.

Estamos aquí reunidos para dar lectura al veredicto

del juicio por asesinato de Marcia Sampaio.

Se ha escuchado en este tribunal

a todos los implicados, testigos y personas

relacionadas con Marcia Sampaio.

Se ha tenido en cuenta el informe policial de su asesinato.

También se ha escuchado el testimonio de la acusada,

doña Genoveva Salmerón de Álvarez Hermoso.

Y de su esposo, don Felipe Álvarez Hermoso.

Después de estudiar todas las declaraciones

y pruebas presentadas,

he llegado a una resolución.

En ejercicio de mis funciones,

declaro a doña Genoveva Salmerón

inocente del asesinato de Marcia Sampaio.

Se levanta la sesión.

No.

-Señoría.

Enhorabuena, Genoveva. Gracias.

No podía ser de otra manera.

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Acacias 38 - Capítulo 1253 (Parte 2)

15 may 2020

Felipe no puede creer que el juez declare inocente a Genoveva y encara a Velasco, acusándole de haber manipulado el juicio. Su imagen queda todavía más perjudicada de cara a la prensa.

Ildefonso malinterpreta el apoyo de Camino e intenta un acercamiento físico, pero ella le rechaza brusca. Ildefonso está enajenado, y Camino parece que va a contar a Anabel su secreto.

Jacques y Armando revelan a los criados la verdad sobre el camafeo: escondía unos microfilms con información vital para la paz mundial.

Antoñito, que sabe que su discurso es soporífero, intenta hacerse con el texto de Ramón.

Felicia rechaza una invitación de Marcos para dejar lo noche libre a Camino. Pero ella convence a su madre para que acuda a la cita, consciente de lo importante que es para Felicia.

Genoveva llega triunfal al barrio y celebra con las señoras su victoria. Felipe está destruido, pero no va a rendirse: cuenta a Liberto y a Ramón que su plan es apelar la sentencia.

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Añadir comentario ↓

  1. Carmen

    No me deja oírlo. Sólo aparece el símbolo del sonido tachado . Me gustaría que me indican que hacer ya que puedo verlo pero no oirlo

    09 jun 2020