www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5491013
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1185 - ver ahora
Transcripción completa

Está escrita por Úrsula, de su puño y letra,

la escribió antes de morir.

Como ves, yo quedo exculpada de haber intentado implicar a Marcia.

-Quería yo hablarle del joven que anda rondando por el barrio

y preguntando por doña Bellita y por usted.

-¿Has descubierto algo?

-Que ni admirador ni zarandajas,

es otro asunto el que le ha traído a Acacias.

-En estos papeles puede estar la salvación de Marcia.

-Es la lista de todos los serenos de la ciudad

y los turnos de los últimos 15 días.

-¿Y cómo va a salvar eso a Marcia?

-Alguno la habrá visto en el centro durante el asesinato de Úrsula.

-¿Sigue pensando que corremos riesgo por la temática de los cuadros?

-El riesgo ya está asumido, Maite.

Con que no se nos lleve por delante, me conformo.

Se trata de Santiago.

Sabe que estás embarazada,

me dio la enhorabuena con total naturalidad.

¿Has hablado con él de ese asunto? No. ¿Con Santiago?

¿Qué relación podría tener yo con ese hombre?

Velasco, soy Genoveva. No deje pasar ni un minuto más.

Ya he hablado con el notario para aceptar la herencia.

-Mira que nos ha costado, ¿eh? -¿Y por qué lo sabían?

Vino Fabiana a decírnoslo.

-No quiero ver a Ildefonso.

-¿Por qué?

-No estoy segura de estar enamorada de él.

-Y te ordeno que sigas viendo a Ildefonso y te comprometas con él.

Es Matías el sereno que estaba de turno el día de la muerte de Úrsula.

¿Vio a Marcia? Sí.

Y la vio varias veces a lo largo de dos o tres horas,

entre las cuatro y las siete. Eso es maravilloso.

-¿Y Cesáreo qué, Arantxa? ¿Qué piensa hacer con él?

-(LLORANDO) ¡Ay, Fabiana!

-"¿Y qué esperaba?".

¿Que me presentase en su casa y hablara delante de doña Bellita

y de su hija? -Escúchame una cosa,

¡no quiero volver a verte nunca más!

-Nunca pensé que un padre no quisiera ver a su hijo nunca más.

Marcia es inocente.

Tiene que liberar a Marcia ya, no puede tenerla encerrada.

Es cierto, que si se analizan con cuidado todas las circunstancias,

va a resultar muy difícil acusar a Marcia del crimen.

Principalmente, porque le he demostrado que es inocente.

No pudo cometer ese asesinato.

Sí, tengo que admitir que ha hecho un gran trabajo,

puede sentirse orgulloso.

Ya sabe el interés personal que tengo en este caso.

Es de suponer que se saldrá con la suya.

Con la declaraciones que presenta y todos estos indicios,

el juez del caso no puede hacer otra cosa que no sea

poner en libertad a Marcia.

Eso espero. Mañana mismo estará en la calle,

en cuanto tenga toda la documentación preparada.

No me resulta agradable tener detenida a una persona

que sé que es inocente.

Le dije que se equivocaba de sospechoso.

Todo indicaba hacia ella. Sí, no lo dudo.

Usted ha cumplido con su deber, pero erraban sus conjeturas.

Eso está claro ahora con las pruebas que ha aportado,

pero no era tan evidente hace unos días.

En fin..., no le entretengo más.

Será mejor que me marche a preparar el papeleo.

Con Dios. -Con Dios.

Antes de irme, tengo una curiosidad,

¿quién cree usted que puede ser el asesino de Úrsula?

No lo sé,

hay muchas personas con razones para hacerlo,

muchos odiaban a Úrsula.

¿Alguno tanto como para acabar con ella?

Quién sabe, una cosa es despreciar a una persona y desear su muerte

y otra muy distinta llegar a este punto, que es el homicidio.

Alguien tuvo que darlo.

No es ningún iluso,

les tiene a todos confundidos.

Antes o después cometerá un error, todos los criminales lo hacen.

No todos, Úrsula nunca fue condenada

y los dos sabemos que cometió actos terribles.

Sí, tengo que reconocer que siempre nos volvió locos.

Incluso después de dejar este mundo

le sigue dando quebraderos de cabeza.

Razón de más para resolver este crimen,

me emplearme a fondo para que el asesino

se siente en el banquillo.

Es su trabajo, como también lo es liberar a Marcia.

Eso me ha quedado meridianamente claro, no es menester que insista.

Estará en la calle lo antes posible.

No le entretengo más. Le acompaño a la puerta.

(EXHALA)

(Sintonía de "Acacias 38")

(Graznidos)

Este, déjelo aquí.

Gracias. Puede continuar.

No, no puedo exponer esto.

Aunque...

la exposición no tendría sentido sin él.

"Soy su hijo, hijo de Rocío y de usted".

"Usted lo sabe bien".

Usted es mi padre, y por usted, me llamo Julio José.

Y sepa que me gusta que me llamen por ese nombre.

¿Usted también está meditabundo, padre?

Sí, estoy dándole vueltas a unos asuntos.

Lo de Arantxa.

Sí, eso, justo,

pensaba en lo mucho que la vamos a echar de menos.

No puedo evitar ponerme triste cada vez que pienso

ya no va a estar con nosotros.

Es natural,

ella es parte de la familia, ya ni me acuerdo desde cuándo.

Para mí es como mi segunda madre.

La casa no va a ser lo mismo sin ella.

Son muchos años,

muchos viajes los que hemos hecho con ella.

Ha estado con nosotros en los momentos de duda,

de incertidumbre y en los de triunfo y gloria.

Pero la vida cambia y no deja de darte sorpresas.

Siempre ha estado a nuestro lado animándonos y cuidándonos.

Cuando no nos daba un buen consejo, nos preparaba un bacalao

que quitaba las penas.

Nos cuidaba tan bien el estómago como los ánimo.

¿Verdad que sí?

No me está prestando mucha atención. ¿Qué le ocurre?

(Puerta)

Nada, que me ha dado por pensar.

No sé dónde encontraremos otra criada.

No se preocupe, hay muchas criadas que vienen del pueblo

dispuestas a servir,

pero que sea tan buena como Arantxa... eso es otro cantar.

-Buenas. -Buenas.

-Arantxa me ha dicho que puedo pasar.

-Estás en tu casa.

-He cerrado el restaurante y venía a ver

si Cinta quiere darse un paseo antes de irse a dormir.

Claro que sí, voy a por mi abrigo.

Don Jose, ¿cómo ha ido con Julio?

-No me llega la camisa al cuerpo.

-¿Tan mal ha ido? -Peor que mal.

Ya te contaré cuando Cinta no pueda escucharnos.

Cómo sois los hombres,

se os deja solos y no sabéis de qué hablar.

¿Vamos? Así no volvemos tarde.

Con Dios. -Con Dios.

Liberto, ¿cuál crees que me quedará mejor?

-Cualquiera te irá fetén. -Eso ya lo sé.

Este me queda muy bien, pero es demasiado entallado,

marca demasiado las caderas

y no quiero alborotar al asistente varonil.

-Seguro que ni se fijan.

Quiero decir, que hay cosas de ti que resultan mucho más atractivas.

Ponte ese si te apetece. -No sé, me parece un poco vulgar.

-Pues ponte el otro. -Es que es muy elegante,

y yo soy también una artista, quiero que se note

mi vena bohemia.

-Ponte lo que quieras, pero deja de preguntarme,

que bastante agobio tengo.

¡No me hables así! Gracias por el consejo.

Ya veré cuál me pongo.

Y sosiégate, no puedes llegar así a la exposición.

-No sé si podré,

tengo el estómago a punto de salir por la boca.

Liberto, saca todo el coraje que tengas dentro

o nos llevas a la ruina.

Si los asistentes te ven así de inseguro,

no les vendes ni un sello.

-Es que me han entrado dudas,

a saber lo que dicen los críticos de los cuadros.

Lo que ellos piensen me da igual,

lo que tenemos que hacer es vender.

-Eso lo tengo muy claro, Rosina,

pero de ellos depende que la exposición sea un éxito

o que tengamos que cerrar. -No me importa lo que digan.

Si da dinero, no me importa colgar de la pared

un escobón para venderlo.

-Se supone que estamos tratando de apoyar el arte.

-Pamplinas, lo que tenemos que hacer es recuperar la inversión.

¿Estamos, Liberto? -¿Ojalá sea posible.

-Lo será, pero no con esa cara.

Por favor, Liberto, te lo pido, tienes que cambiar el semblante,

poner una sonrisa de oreja a oreja.

Tienes que hacer creer a esos

que les haces un favor permitiéndoles comprar esos cuadros.

-Tienes razón. Voy a hacer todo lo posible y más.

Que no se diga que soy un pusilánime.

Voy a vender hasta los marcos de las puertas.

Menuda cara se gasta,

así sentada parece un juez dispuesto a mandar a un reo al garrote.

-Ya le adelantando que no estoy para muchas chanzas.

-¿Pasa algo malo?

-Malo no creo que sea, pero...

sí de enjundia.

Siéntese aquí a mi vera,

que mejor será que lo que voy a contar lo escuche sentado.

-Dígame qué ocurre, que me está preocupando.

-Vuelvo a mi tierra,

he aceptado la herencia de mi tía Sorkunde.

-Pero ¿está segura, no prefiere quedarse con los Domínguez?

-Bueno, Ellos, a su manera, son los que más me han animado.

-Ah.

-Me estaban tratando mal para que no me costase decidir volver

a mi tierra.

-No me esperaba una noticia de este calibre.

-¿Se va a ir para siempre?

-Es la condición de la herencia.

Mientras el caserío esté en pie, yo tengo que residir allí.

Pero bueno, con todo lo que me han dejado:

las tierras, el ganado y el negocio...

Eso va a dar para vivir muy holgadamente.

-Me alegro mucho por usted.

Va a ser muy feliz en su tierra

y con el riñón bien cubierto.

-Sí, el riñón sí,

pero lo de la felicidad no lo tengo yo tan claro.

-Pues quédese como está y santas pascuas.

-También, pero yo tenía otra cosa para proponerle.

Jesús, María y José...

Usted no quiere dejar de verme, ¿me equivoco?

-Ni una pizca,

se me ha roto el corazón cuando ha dicho que se iba a marchar.

-Pues venga conmigo, Cesáreo, venga conmigo a mi tierra.

Por supuesto que nos casaríamos antes de llegar,

como comprenderá no íbamos a vivir en pecado, claro que no.

¿Qué le ocurre, Cesáreo?

¿No le gusta mi oferta?

-No, no, me parece de lo más tentadora,...

pero me ha pillado de improviso.

-Ya me figuro que se lo tendrá que pensar mucho,

ya sé yo, porque usted dejaría su trabajo,

sus amigos, bueno, a todo el barrio tiene que dejar.

-Estoy muy acostumbrado a vivir aquí en la ciudad y...

Arantxa, yo la quiero en el alma, pero...

para mí es un cambio muy brusco,

no sé si me voy a sentir bien en un caserío en mitad del monte.

-Claro, Cesáreo,

tómese usted el tiempo que necesite para meditarlo.

-Arantxa, si le soy sincero, no necesito mucho tiempo,

yo no puedo marcharme así y ahora...

Pero más adelante podría ir a visitarla una temporada y...

Pero así, es demasiado para mí.

Yo no... Siento no poder darle otra respuesta.

-No, no, no se apure,

no se apure porque ya lo entiendo.

Yo le he dicho lo que le tenía que decir

y usted ha sido sincero conmigo,

y eso se lo agradezco.

Pues ya está.

Agur, Cesáreo.

-Agur, Arantxa. Agur.

Pase, no tenga miedo, no le va a suceder nada malo.

-Eh...

-¿Me van a mandar a otra prisión?

-No, puede ir recogiendo sus cosas,

ya no está presa.

¿Soy libre? Así es.

Se ha hecho justicia.

Ya no pesa ninguna acusación contra ti.

Eh, no llores, es una buena noticia.

Lo sé, pero estaba tan convencida de que terminaría mis días

en la cárcel.

Muchas gracias, comisario, por creer en mi historia.

-Las gracias déselas a Felipe,

él es quien ha reunido las evidencias

que la libran de la acusación.

-Pero usted ha sabido escucharle, por eso le estoy agradecida.

-No tiene por qué,

soy yo el que se disculpa por las molestias

que le he causado.

Comprenda que es mi trabajo

y todo indicaba que era culpable,

hasta que Felipe le dio la vuelta a todo.

-No sé qué sería de mí sin tu ayuda.

Te lo debo todo.

Mal abogado sería si no hiciera todo lo posible

para que mis defendidos terminen en libertad.

¿Puedo partir cuando quiera?

-Por parte de la justicia, no tiene ninguna cuenta pendiente,

puede viajar cuando le plazca.

-Entonces, iré a recoger mis cosas.

Si te parece, te acompaño a Acacias.

Estarás deseando regresar a la pensión

y encontrarte con los tuyos. Sí,

Tengo muchas ganas de ver a marido.

Se va a poner muy contento cuando me vea.

¿Puedo irme ya?

-Sí. Un guardia le acompañará hasta su celda.

Te espero en la puerta.

Gracias.

-No ponga esa cara,

ha hecho lo correcto, la ha salvado de una condena segura.

Sí, supongo que sí,...

que siempre hago lo correcto.

Jesús, ¿ahora qué quieren?

Si andan con interrupciones,

una no da abasto para hacer las tareas de la casa

y queda todo manga por hombro.

-¿Siempre tienes que estar quejándote?

Si se retrasa la comida, no importa, para eso tenemos toda la tarde.

-Sí, y un cuerno,

si me retraso, les tengo a los tres picando en la cocina.

-Por un día no va a pasar nada si se rompen la normas.

-(HABLA EN EUSKERA)

Un desbarajuste como un castillo va a ser esta casa cuando yo no esté.

Deja de refunfuñar.

Toma, ábrelo.

¿Esto qué es? Un pequeño obsequio.

No se tenían que haber molestado, a mí no me lucen las joyas.

-Eso no es nada,

es un pequeño detalle para que te acuerdes de nosotros.

-Ay, amá.

Es una preciosidad.

Lo voy a guardar como oro en paño.

¿No has oído a mi madre?, es para que te lo pongas.

Pero ¿cómo se han molestado?

¿Cómo gastan tantos cuartos en una...?

Esto es un despilfarro.

-Es lo menos que podíamos hacer después de toda una vida juntas.

A ti sí que te tenemos que dar las gracias por todo.

-De verdad... que ha sido toda una vida.

# Aunque la vida me trate con desprecio,

# yo siempre la miraré de frente.

# Pondré mis ganas y todo mi empeño,

# acompañado de mi gente.

# No me importa nada si tu mano me sostiene,

# pese a que las penas y los traumas a veces golpean fuerte.

# No me importa nada si tu mano me sostiene,

# pese a que las penas y los traumas a veces golpean fuerte.

# No me importa nada si tu mano me sostiene,

# pese a que las penas y los traumas a veces golpean fuerte.#

Tata,...

contigo se marcha una parte de la familia,

esta casa jamás va a ser lo mismo sin ti,

Con el tiempo, otros vendrán y llenarán ese hueco.

Cuando esta casa esté llena de chiquillos corriendo,

nadie se acordará de esta servidora.

-Anda, mujer, qué dices.

Siempre tendrás un sitio en nuestra casa y en nuestro corazón.

Yo no hubiera salido adelante

si no llego a contar con tu ayuda.

-Señora, por favor,

no diga enormidades,

usted tiene fuerza y talento para comerse el mundo,

mi único mérito ha sido tener la ropa limpia.

Y tu aliento y tus consejos

en momentos bien difíciles para nosotros.

Arantxa,

en mí siempre tendrás una amiga.

-Señora, y en mí también.

¿No le dice nada a Arantxa?

-Pues claro.

No hay regalos

ni dinero

para agradecerte la lealtad

y la entrega que nos has dado todos estos año.

Muchas gracias, Arantxa.

-No hay de qué, señor.

Tata, ¿y qué va a pasar con Cesáreo?

¿Se va contigo?

No, no creo que venga.

-No me lo puedo creer,

¿no estabais a partir un piñón?

-Sí, señora, lo estábamos,

y es un hombre muy bueno

y muy cariñoso, es sensato...

Pero creo que le da miedo irse a unas tierras tan distintas

a la suya.

-Qué lástima, sin duda saldría ganando,

Y luego dicen que los hombres son más arrojados que nosotras.

-Me ha dicho que irá a verme en alguna ocasión.

Menos da una piedra.

Voy a por algo para que brindemos. Voy yo.

No, quédate, que tú eres la homenajeada.

-Te acompaño.

-Está el señor muy taciturno, apenas ha abierto la boca.

-Será la lástima de tu partida.

Siempre me han entristecido mucho las despedidas.

-Será eso,... o cualquier otra cosa.

¿Seguro que no le ocurre nada?

-Seguro.

No te apures por eso.

¿Eh?

Cesáreo se va a quedar planchado cuando marche Arantxa.

-Hacía muy buena pareja con la vasca.

-Estoy pensando en organizar partidas de cartas aquí

para que se anime

o un campeonato de lucha leonesa,

eso siempre le ha gustado mucho.

Écheme una mano. Coja un clavito mientras sujeto.

Péguele un martillazo.

¡Ay! -Perdone.

Más cuidado, que casi te llevas la uña. Hay que estar atento.

-No me encuentro de los nervios.

Felipe tarda, está en la comisaría.

-Las cosas de justicia van despacio,

eso pasa aquí y en Sebastopol.

El papeleo y esas cosas. Ahora vendrá.

-Supongo que sí, pero no acabo de estar seguro.

El comisario podría haber cambiado de opinión.

-Esto son cosas serias, si no la pueden juzgar,

la tienen que soltar sí o sí.

-Aquí, en Brasil te pueden tener preso el tiempo que les parezca.

-Algo bueno tenemos que tener.

-¿Y Marcia? ¿La han dejado presa?

Tranquilo, Marcia está aquí.

Las vecinas no le dejan dar dos pasos seguidos.

Como me alegro de tenerte aquí.

Me cuesta creer que todo termine tan bien.

-Ya me estás viendo, aquí estoy, más libre que como un gorrión.

-Marcia...

¡Qué alegría, hija mía, qué alegría más grande!

Te han dejado volver, ¿no?

-Y ya para siempre, no me acusan de nada.

-Si es que tenemos en el barrio al Frascuelo de los abogados.

¡Bravo, don Felipe!

-Si no fuera por usted, ella habría cargado con ese crimen,

no sé cómo darle las gracias.

Le pagaré

cada minuto que haya empleado,

aunque tenga que trabajar para usted toda la vida.

No es necesario, y no cobro tanto.

Lo importante es que Marcia está aquí y es libre.

-Es usted el más grande.

Tenemos que hacer una fiesta.

-Voy a por un jamón de los buenos que tengo reservado

y no paramos hasta que demos buena cuenta de él.

-Eso, vamos a preparar un buen jolgorio.

Voy a avisar a todo el mundo.

Se lo agradezco, pero he terminado mi trabajo.

Disfruten.

Voy a avisar a todo el mundo.

Marcia, te deseo toda la suerte.

-Nunca olvidaremos lo que ha hecho por nosotros.

¿Vamos?

-Sí.

Toma.

(Puerta)

Hola.

¿Sabes si hay novedades sobre Marcia?

-Ni idea.

-Servando me ha comentado que a lo mejor la liberaban hoy.

-Mejor para ella.

-No te has levantado con muy buen pie, ¿no?

-No estoy mu contenta, no.

Mis pies parecen barcas, no puedo comer por la acidez de estomago

y, si me muevo rápido, me meo toda. ¿Es para estar contenta?

-No, contenta no estás,

nos quedó claro después del berrinche de ayer.

-No sé de qué berrinche me hablas.

Solo estaba haciendo algunas observaciones.

-Pero con cajas destempladas.

Siéntate.

¿Qué te pasa? -Na.

Estoy molesta y no puedo hacer to lo que tengo pendiente.

-Pero ¿cómo vas a hacerlo todo?

Que estás embarazada, muy embarazada.

Es normal que no puedas con todo, demasiado haces.

-Pero ahora viene lo peor.

Este tiene que salir ya, a ver cómo se porta.

-¿Es posible que te dé un poco de miedo el parto?

-Claro que no.

Pero le van contando cosas a una,

que no son pa sosegarse. -Eso son cuentos de viejas, Lolita.

Lo pasarás mal, sí, pero poco, y dura un ratito,

y luego ya, tan contentos.

-¡Un ratito!

Eso lo dices porque no eres tú el que tiene que soltarlo,

me gustaría verte a ti en este brete.

-Yo no podría estar en ese brete aunque quisiera.

-La verdad es que sí que tengo algo de miedo.

-Pues claro, cariño, ¿cómo no vas a tener algo de miedo?

Pero ya verás como todo va bien.

-¿Y si no puedo dar a luz?

¿Y si el niño viene del revés? ¿Y si no quiere salir?

-Lola, el niño llegará cuando sea su momento, como hacen todos los niños.

-¿Y si no sé hacerlo bien? Soy primeriza.

-Todas la madres son primerizas alguna vez,

pero eso no se aprende en la escuela.

Mira, yo nunca te he visto hacer nada mal, Lolita,

¿por qué te ibas a estrellar en esto?

-No sé.

¿Y si me quedo sin fuerzas y el niño se queda a medio camino?

-Que no, Lola, que no,

eres sana, joven, fuerte...

El niño nacerá como vienen los niños al mundo desde siempre.

-¿Me lo prometes?

-Te lo prometo por lo que más quieres, tu mantequería.

Lola,...

que va a ir muy bien.

Si es que yo solo quiero...

que el niño, niño o niña nazca bien,

tenerlo en brazos

y que seamos muy felices los tres.

-Para eso queda muy poco, Lolita.

Venga, arréglate, que tenemos un compromiso por la tarde.

-Me había olvidao de la inauguración de la galería de Liberto.

-Yo termino esto, venga.

-Voy a ver qué me pongo.

Ha sido una alegría bien grande verla entrar.

Estábamos todos que dábamos saltos al verla llegar.

-No es pa menos, ha sido una suerte que Marcia saliera de prisión,

nadie daba una perra por ella.

-De suerte nada, si ha salido ha sido por las buenas artes de Felipe.

-El caso es que el mal trago ya ha pasado.

Tenían que haber visto al matrimonio,

Santiago no cabía en sí de felicidad.

-No es plato de buen gusto tener a la mujer en presidio.

-Hace un momento que les he dejado a los dos, querían dar un paseo,

que le dé el aire fresco y el sol, por estar tantos días presa.

-Esto habrá que celebrarlo.

A eso he venido, a convidarles a una fiesta en el altillo.

-Bien, tenemos que brindar por lo bien que ha salío to.

-Y de paso, Fabiana también quiere que nos despidamos de Arantxa.

-Muy adecuado, que mañana sale pa su tierra.

La va a echar de menos. -Mucho, es la primera vez

que encuentro a mi media naranja.

-Ya sabe lo que tiene que hacer.

Me ha contado Fabiana que Arantxa le ha propuesto que se marche con ella.

-Un chollo, creo que tiene más de 20 vacas y un montón de gorrinos,

por no contar las gallinas, los conejos y los huertos.

¡Todo un imperio!

-Eso será para ti, yo ya me he acostumbrado a la ciudad.

Hace tiempo que no convivo con animales.

-¿Qué más da? En dos días está ordeñando vacas.

-Anda que no iba a ser yo feliz con mi ganao y mis tierras,

eso es lo mejor del mundo.

-Para ti, que eres más de campo que un cencerro.

Me gusta la ciudad,

entre los carros, los coches la gente que viene y va,

sus apreturas, y eso en el campo no lo hay.

-Pero tiene las montañas, los árboles, los lagos.

Eso lo tengo en los Jardines del Príncipe y sin moverme mucho.

-¿Se va a quedar en la ciudad y va a perder a la mujer que ama?

Es una pena.

-Yo nunca he sido tan feliz como ahora con mi Marcelina.

-O yo el tiempo que pasé con mi Paciencia,

hasta que se fue y pasó lo que pasó.

-Lo sé, pero yo no pinto nada en ese caserío,

a los dos días echaría de menos este jaleo.

Si hasta me gusta el humo de los automóviles.

-¿Y va a renunciar a su amor por respirar humo?

-No puedo seguir a Arantxa por mucho que la quiera,

no sería feliz allí, no me calienten más la cabeza.

Luego les veo.

-Pobre Cesáreo, haga lo que haga, le irá mal.

-Y con lo terco que es,

no creo que se marche con Arantxa.

-Va a perder la ocasión de su vida. Lo que haría yo con un caserío así,

iba a ser el hombre más feliz del mundo.

-Así es la vida,

lo que para unos es el paraíso,

para otros es un infierno.

Bienvenidos. -Pasen por aquí.

Gracias.

Bienvenido. ¿Cómo está?

-Muy bien. -No esperaba verle.

-Ha preparado usted una gran fiesta amigo.

-La ocasión lo merece.

Espero poder seguir celebrándolo dentro de unos días.

-Seguro que sí, le auguro un gran éxito.

-Ha quedado la sala preciosa, parece un palacio.

-Esa era la idea, que nuestros clientes se sientan como en casa,

la mayoría son de alta cuna.

-Vamos a tomar algo, casi es la hora.

La verdad es que sí, quería mostrar algo distinto.

Bienvenida, doña Felicia. -Buenas.

-Felicidades Rosina, esto es fantástico.

-Me alegro que le guste.

A ver si tanta elegancia anima a la gente a comprar.

-Eso dependerá más que nada de la categoría de la artista.

-Y de que gusten sus cuadros. Se podría haber puesto otra ropa.

-Sí, algo más clásico,

esos vestidos gustarán en París, aquí son de poco gusto.

-Espero que a lo invitados les haga gracia la novedad.

-No se apure, a los artistas se les consienten esas extravagancias.

(RÍE)

-Rosina, tenemos que empezar, ya es la hora.

-Sosiégate, que pareces un flan.

Alguna es posclásica. -Maite.

-Sí, vale.

Disculpe. -Vale.

Por favor, les pido a todos un momento de atención.

En primer lugar, quiero agradecerles su gentileza

por dedicar parte de su tiempo

en asistir a la exposición de esta gran artista,

que es doña Maite Zaldúa, con la que abrimos esta galería

que espera estar a su servicio durante muchos años.

De igual forma,

espero que el arte de la señorita Zaldúa les impresione como a mí,

es un honor tener a alguien con tanto talento entre nosotros.

Sin más preámbulos, les invito a contemplar estas obras

que hablan por ella. Espero que sean del agrado de todos.

Gracias. -Y como todos saben, están en venta.

(RÍE)

-Por aquí, por favor.

-Sí, pase.

-Bienvenidos.

Gracias.

Hola.

Gracias por venir.

(Música)

Corte sin miedo, que no todos los días

tenemos la suerte de comer el jamón de la Fabiana.

-Como que lo tengo reservao para las ocasiones,

y esta es una de ellas.

-Yo no paro de cortar hasta que llegue al tocinillo.

-Les agradezco mucho que estén aquí celebrándolo conmigo,

es mucho el cariño que me han dado siempre.

-El que tú te mereces. Da gusto verte libre.

-Era una injusticia que estuvieras entre rejas.

-Hemos estao en un sinvivir el tiempo que te han tenío presa.

-No lo veíamos na claro.

-Yo también he pasado momentos de zozobra,

pero tenía fe en que Felipe me sacaría de allí.

-Y Santiago, por supuesto.

-Pero eso es agua pasada

Ahora no hay más que mirar pa'adelante,

que tenéis toda una vida pa vosotros.

-Ir cogiendo, que se me está cansando la mano de tanto cortar.

-¿No va a subir Lolita? -Nones, Agustina,

que ya ha marchado a la exposición de doña Maite,

que inauguran la galería de arte.

-Ya me gustaría a mi poder comprar cuadros pal chiscón,

como si fuéramos señores.

-Pues te pinto una borrega y apañao.

-Este jamón sí que es un arte y no lo que se cuelga en las paredes.

Picar, picar.

Agustina, no sé donde se habrá metido Cesáreo,

Servando le avisó de la reunión, pero no parece que vaya a venir.

-No creo que suba, le he visto por la calle,

iba arrastrando los pies

y parecía más triste que un perrillo sin dueño.

-A las buenas. -Vamos, prima, que te quedas sin na.

Si te descuidas, Servando se ha comido las viandas.

-Es que soy de buen comer.

-Si esto ya me lo sé yo, prima.

Es que el cartero me ha entretenido.

Me ha dado una carta pa uste, Agustina.

-¿Carta para mí?

-Sí. -Qué extraño.

-Agustina, ¿qué le pasa, mujer?

Se le ha puesto una cara de vinagre que asusta.

-No, no es nada. Carta de unos parientes.

-A ver si le han escrito pa pedirle dinero.

-(RÍEN)

-Sí, es posible.

-Coja un poco jamón y así coge fuerzas, venga, venga.

-Sí, que lo mismo las necesito.

-(SERVANDO RÍE)

¿No son estos cuadros un poco demasiado modernos?

No se me ocurre quién puede poner algo así en el salón de su casa.

-Ni a mí, esto está bien para un salón de lenocinio,

pero no para un comedor decente.

-Yo no pondría nunca un cuadro de estos en la pared de mi casa.

Ni en la alcoba, claro.

Ahora entiendo por qué Liberto no me dejaba ver las obras.

-Liberto. Con permiso.

-Disculpe.

-Muy interesante la obra de doña Maite.

-Me alegro que le haya gustado.

-Algunos mucho, otros nos han sorprendido.

-Sí, opino igual que mi esposo.

De toda la obra, hay algunos cuadros que son muy atrevidos,

demasiado para ciertas miras.

-Pero el arte es provocación, busca la polémica y el debate.

-Con algunos de ellos, la polémica va a estar bien servida.

-Entiendo que algunas obras de Maite son modernas y atrevidas,

pero...

buscamos ofrecer al público algo nuevo,

no todo va a ser vender bodegones y marinas.

-No veo por qué no, si le gusta a la gente.

-Disculpen que me lo lleve,

pero Liberto debe atender a otras personas.

-Con permiso.

¿Qué ocurre? ¿Vienen los guardias a precintar el local?

-No diga enormidades.

Hay un caballero interesado en uno de los cuadros

y dos críticos que quieren hablar con usted.

-Entonces, todo va bien. -Claro que sí.

Venga conmigo. -Sí.

Bienvenidos. -Gracias.

-Pasen.

-Mira qué multitud.

Uy.

-Lolita. Lolita.

¿Qué haces aquí?, deberías estar en casa reposando.

-Es una temeridad que hayáis venido hasta aquí.

-No es pa tanto,

que esté a punto de salir no quiere decir que la espere sentá,

eso no es bueno pa mi sesera.

-¿Cómo va la exposición?

-Como ir va bien,

solo que...

hay una sección que los cuadros están...

demasiado subidos de tono, o demasiado para nosotros, no sé.

-Pa mí...

que tienen colores bonitos, con muy poca ropa, eso sí.

Me recuerda a un año en las fiestas de Cabrahígo que el vino

salió fuerte de graduación,

pues ese año hubo más bodas y más nacimientos que nunca.

-Yo lo veo poco apropiado,

pero no entiendo de arte como para poder juzgar.

-Ya.

-La verdad es que no sabía que se pudieran pintar cosas así.

-Se puede pintar lo que se desee.

Esto es talento, talento puro,

y riesgo y provocación.

-No, no, si a mí no me molesta,

pero a ver qué opinan otros.

-Ildefonso, me alegra que haya podido venir.

-Buenas. -Buenas. Ahora le veo.

-No tiene que agradecerme nada, me encanta disfrutar del arte.

Mi abuelo, el marqués, vendrá más tarde.

-Eso es una excelente noticia.

-Veamos los cuadros, ¿no? -Por supuesto que sí.

Pero antes, voy a saludar a la artista.

-Claro.

Doña Maite. -Es un placer volver a verla.

-Espero que la exposición sea de su agrado.

-Seguro de que sí. Le deseo muchísimo éxito.

-Gracias.

-¿Y este?

Qué maravilla.

-Sí, pero... -Fíjese en los trazos.

Es perfecto.

Arantxa, un poco más y se pierde usted la fiesta.

-Sí, disculpen, pero tenía que dejar todo en orden

la casa de mis señores y preparar las maletas.

Y todavía tiene tiempo de tomar algo con nosotros a su salud

y a la de Marcia.

-Como me alegro de que lo tuyo haya acabado bien,

has tenido que pasar las de Caín.

-Muchas gracias, Arantxa. Sí, ha duro.

-Ya has pasado el mal trago,

ahora podéis marchar a donde queráis.

-Se está yendo todo el mundo del barrio, nos vamos a quedar solos.

Si ya lo dice el villancico:

# y nosotros nos iremos

# y no volveremos más. #

(Risas)

-¿Y Cesáreo? ¿No sabía que íbamos a reunirnos?

-Si estaba avisado,

pero pa mí que ha preferido quedarse tomando el aire.

-Pensaba que al menos se pasaría a despedirse.

-Ya sabe lo poco amigos que son los hombres de los detalles.

-Sí, o que le importo menos de lo que yo pensaba.

-A mí me da que no tiene arrestos de subir aquí

después de rechazar su oferta,

pero aprecio seguro que le tiene.

-Señora Arantxa,

¿ese caserío suyo tiene mucho terreno?

-Jesús, Jacinto,

tiene tierras, tiene dos campos, tiene un bosque,

dos huertas que dan cosecha tras cosecha,

no da tiempo a comerse todo lo que produce.

Siempre hay dos despensas llenas de todo tipo de conservas.

-Oh, así es como me barrunto yo que sería el cielo,

y que haya mentecatos que no lo aprecien...

-(CARRASPEA) -Como otros

que no saben lo que es bueno.

-Nosotros viviríamos encantaos en un lugar así.

-Lo sé, Marcelina,

lástima que no todo el mundo piense lo mismo.

Bueno, en fin,

les voy a dejar, que tengo que revisar el equipaje

por si me dejo algo.

-Arantxa, si no nos vemos, que tenga uste mu buena suerte.

-Muchas gracias.

-Y si nos quiere enviar botes de pimientos o de tomates,

serán bien recibidos.

-Delo usted por hecho.

-Hombre, otro que llega con el tiempo pegao.

Ande, que un poco más y no se despide de Arantxa.

-Ya se le echaba de menos. Ha sobrado hasta comida.

-Me he retrasado porque tenía que terminar el equipaje,

no sabía que tenía tantas cosas.

-Ah.

Ha hecho usted el equipaje, ¿eh?

¿Va de viaje o qué?

-Sí, al norte, a un caserío.

Si es que su oferta sigue en pie, claro.

-Pues no lo sé, me lo tendré que pensar.

-He hablado con mis jefes para dejar el trabajo

y están buscando sustituto.

¿Me acepta o no?

-Pues claro que sí, tonto.

-(GRITA) -"Yepaya".

-¡Bravo, bravo!

Uy. -(JACINTO RÍE)

-Eh, eh, ya, ya.

Un segundo.

No puedo contenerme más,

estoy deseando cantarle las cuarenta a Liberto,

menudos cuadros me ha colgado.

-Sosiéguese, no vaya a montar un espectáculo.

-No llamaría más la atención que esas pinturas.

-No me he atrevido a ver todos los cuadros.

-Madre, me voy a ver a Cinta,

los Domínguez no han podido venir porque despedían

de su criada y no tenían muchas ánimos.

Pero vendrán otro día.

-No sé si estarán a tiempo, a saber cuánto dura esto.

-No veo por qué no, a mí me han gustado los cuadros.

Creo que va a ser todo un éxito. Les dejo.

Con Dios. -Con Dios.

A Emilio le ha gustado,

lo mismo estamos exagerando y no es tan escandalosa.

-No sé qué decirle,

los jóvenes de hoy en día no tienen ningún criterio,

cualquier novedad les parece bien.

-Señoras, disculpen la interrupción,

tenemos que marchar ya, hemos quedado en casa de Felipe.

-No me extraña que se vayan pronto,

resulta incómodo estar tanto rato viendo estas pinturas.

-Que no, mujer.

Alegre esa cara,

esos cuadros tienen su aquel,

y vaya usted a saber si no son un éxito.

-No lo tengo yo tan seguro.

Les acompaño, ya he tenido bastante exposición por hoy.

Con Dios. -Con Dios.

Habrá que ver todos los cuadros para criticarlos bien.

-Colores más bien. -No puede ser.

-"Según mi experiencia, tienes admirador secreto".

-No tiene nota ni remite. -Ábrelo, por Dios.

-Uh, delicado pero incomprensible.

-¿Qué caballero mandaría un lazo rojo?

Sí, parece ella.

-Enhorabuena por la exposición.

Es una buena noticia que la cultura se abra paso en la ciudad.

-Es usted muy amable, señor marqués. -Abuelo,

permítame que le presente a mi amiga Camino.

-Un placer conocerla.

Mi nieto tiene un gusto exquisito eligiendo amistades.

Es usted bellísima, señorita. -Muchas gracias.

-También quiero presentarle a doña Felicia.

Doña Felicia.

Mi abuelo.

-Es un placer conocerle, señor marqués.

-El honor es todo mío.

Ahora entiendo de dónde ha sacado su hija su belleza.

-Va a conseguir sonrojemos.

-Si les parece,...

comenzamos a ver la exposición. -Sí,

tengo ganas de ver las obras que se exponen.

Antes he visto a doña Felicia muy concentrada en ese cuadro

y me ha entrado la curiosidad.

Sí, este cuadro...

respira pasión.

He de reconocer que tiene usted muy buen ojo para el arte, doña Felicia.

Mucha pasión.

Es interesante y sugerente.

Cinta está acompañando a su madre, que se ha ido a reposar,

enseguida saldrá.

La partida de Arantxa le está afectando mucho.

-Cuénteme como le fue con Julio, antes de que salga.

¿Es cierto lo que decía?

-Sí, es muy posible que sea mi hijo.

Su madre es una antigua novia que tuve en mi pueblo natal,

una muchacha a la que amé en su momento,

pero con la que no tuve ningún compromiso.

Me despedí de ella cuando me llamaron a filas.

-¿Y no volvió a verla?

Cuando me licencié del Ejército, en mi pueblo no había trabajo

y mis padres ya habían muerto,

así que decidí ir a correr mundo.

Intente ser torero, y lo fui durante un tiempo,

pero me faltaba valor,

y ahí conocí a Bellita.

-¿Esa mujer nunca trató de ponerse en contacto con usted?

-La aparición de Julio es la primera noticia que tengo de su existencia.

Y lo peor es que cuando me dio la noticia, me entró pánico

y le trate de la peor de las maneras.

-No es una situación fácil de manejar.

-Sobre todo por cómo está Bellita en estos momentos.

Me aterra que se entere de esto y vuelvan las desavenencias

entre nosotros, hace na vivimos un drama por una sospecha infundada.

-Ya. Bueno, por mí no se apure,

seré muy discreto con esto. -Es lo que te iba a decir ,

no puedes decir nada a nadie, ni siquiera a Cinta.

-Cuente con ello.

Antoñito está al tanto,

pero trataré de que no diga nada.

-Eso espero.

Ni cinta, ni bellita pueden saber nada de esto.

Una noticia así destruiría esta familia.

-Esperemos que la gente no empiece a sospechar

un rumor así sería muy difícil de controlar.

-"Esta va a ser una de mis últimas rondas".

-Ha tomado la decisión correcta.

Los dos vamos a dejar el barrio por la mujer que amamos.

-No se me ocurre una razón mejor.

-Voy a echar de menos estas calles.

Tengo que agradecerles a todos lo bien que se han portado.

-Nada que agradecer, por aquí somos así.

Hale, márchese para la fiesta. -Sí, ahora.

-Pero voy a comprar unas bebidas para obsequiar a los invitados.

-Pero si la mantequería está cerrada.

-No voy a ninguna tienda,

tengo un amigo que me vende las bebidas de contrabando,

son más baratas y mejores.

-¿No le da vergüenza andarse con trapicheos?

-La verdad es que no.

No se ponga tan serio,

que en unos días se librará de mí y de mis malas costumbres.

-Es usted incorregible.

Gracias. ¿Cómo ha ido la inauguración?

-Se puede decir que impactante y...

-Ha sido un éxito, ¿verdad?

El público se ha quedado encantado con los cuadros.

-Bueno, doña Rosina, yo más bien diría impresionados.

-En cuanto podamos, iremos a verlos.

Hoy nos ha sido imposible.

He tenido un día complicado para sacar a Marcia de la prisión.

-Pobre chica,

de no ser por usted, las acusaciones del Comisario Méndez

habrían salido adelante.

-Sin duda,

ha salvado a esa muchacha de un destino terrible.

He de decirle que es usted muy buen abogado.

De eso no tenga duda.

Propongo un brindis: Por mi futuro esposo,

el mejor abogado de la ciudad.

Por Felipe. -Por Felipe.

Me marcho, que llego tarde con la ronda.

Cuídese y aléjese de los líos, que ya ha tenido bastantes.

-Poco lío hay en comprar dos botellas.

-No insisto, si no volvemos a vernos, le deseo buen viaje.

Lo mismo le digo. -Y ándese con ojo.

-Con Dios.

Camino, nos vamos. -Espere un poco.

-No quiero estar más aquí.

-Un momento, pensábamos felicitar a Maite por la inauguración.

-He dicho que nos vamos. -"Me trató como a un perro".

Solo le faltó darme un puntapié pa que apartase.

-Se arrepiente, sabe que fue injusto contigo.

Esos cuadros...

-¡No los llames cuadros! ¡¿No te da vergüenza?!

¡Esos cuadros son una llamada a la lujuria!

¡Pero una llamada con trompetas largas, vamos, un escándalo!

Quiero darle algo. Era de Úrsula.

Véndalo.

Sintió miedo de que doña Bellita se enterase...

y pudiese poner en peligro su restablecimiento.

No quiero causarle problemas.

Julio, dime la verdad, ¿a qué has venido exactamente?

Doña Rosina está que trina.

-Sus buenos dineros estará ganando por la indecencia.

-Ya, pero resulta que don Liberto no le dijo ni mu

de lo de los cuadros de las mujeres desnudos.

-Desnudas, Casilda, desnudas.

He visto a don Emilio en tratos con el quinto este

que estaba pidiendo retratos. Estos traman algo, olfato.

-¿Quién les servirá?

-Buscaremos una chica, pero sin prisa,

que no queremos quedarnos con lo primero que llegue.

-Si ustedes quieren, puedo echarles una mano mientras la encuentran.

-"¿Le gustó la exposición?".

A camino y a mí nos encantó. Cuánta belleza, ¿eh?

Es como si estuvieses viendo a una modelo.

-A mí me recordaba a alguien.

Un cuadro en concreto, no todos. -"Le haré daño".

-Quizá, pero tengo la sensación de que no es tan desvalido como parece.

-Desvalido no, pero sí enamorado. -Bueno, es lo mismo.

Me refiero a que hay algo en él que me inquieta.

Como si no dijera toda la verdad, como si no se mostrara del todo.

¿Dónde está Santiago? -Ha bajado a por más pimple.

-De eso hace un buen rato. -Voy a buscarle.

-¡Ayuda!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1185

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Acacias 38 - Capítulo 1185

23 ene 2020

La serie, ambientada a principios del siglo XX, está situada en una calle, Acacias, y nos muestra el devenir de sus habitantes.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 1185" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 1185"
Programas completos (1212)
Clips

Los últimos 3.811 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. dolores rodrigo

    hola soy una mujer de valencia que ve todos los dias acacias 38,,,,,,hoy estado en un mar de lagrimas al saber que se hiba arancha,,,,,,la vasca ,, que es la unica de esa novela que vale pena seguir por que los otros actores,,,,mas o menos ya los conociamos de antes,,,,ruego que vuelva a traer arancha la novela......otra vez,,,,,gracias,,,,un beso para la acriz arancha.....muchas gracias por see tan linda y cariñosa...............

    24 ene 2020
  2. Irene

    Quien canta la canción que cantan con arantxa si alguien me pudiera ayudar. Gracias

    24 ene 2020
  3. Tere

    No es posible que se vaya Arantxa, ella y la familia Domínguez son el aire fresco de la novela! Son personajes alegres, diferentes a todas las demás familias de Acacias. Si yo hubiera vivido en esa época me habría gustado vivir en esa casa, con Jose, Bellita, Cinta y Arantxa. Deben pensarlo, no me parece buena idea, es un personaje muy fuerte en la novela. Lo que sí ya era tiempo es que saliera Úrsula. Gracias a Dios, ya era muy repetitivo.

    24 ene 2020
  4. Mani Moreno

    Una familia muy bonita, los Dominguez. y todos los personajes. A propósito como se llama y quien canta,la canción que cantan con Arantxa? Saludos desde,México.

    24 ene 2020
  5. Aleja

    Es verdad Maribel! Muy emocionante la despedida de Arantxa Y que pena: se marcha Gurutxe! Pero quizas los nuevos personajes que lleguen tengan el mismo colorido que Arantxa...quizás un marroquí para Casilda? Y el Conde? será para Felicia? Creo que Marcia no le dijo a Felipe que Israel no es Santiago porque él ya le habia explicado porque se casa con Genoveva: que espera un hijo con ella. A mi me intriga las cartas de Úrsula: quien la estará ayudando? Será Andrarde, en venganza ? Saludos desde Bs As.

    24 ene 2020
  6. Maribel

    Muy emocionante la despedida de los Domínguez a Arantxa. Es una pena que se nos marche esa maravillosa Gurutxe ... deja huella en Acacias. Las diferentes emociones en el rostro de Felipe ... sobre todo cuando Marcia dice: "tengo muchas ganas de ver a mi marido". Me he preguntado muchas veces por qué Marcia no le ha dicho a Felipe que "Santiago" no es su marido.

    23 ene 2020