A mi yo adolescente La 2

A mi yo adolescente

Sábado a las 14.00 horas

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No recomendado para menores de 12 años A mi yo adolescente - Preguntas - ver ahora
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Si hoy pudiera hablar con mi yo adolescente,

le diría que eligiera bien el tiempo verbal de las preguntas,

que no se las formulara todas en futuro,

como si esa edad fuera un trámite que hay que pasar

lo más rápido y lo menos incómodo posible

para llegar a la vida de verdad, la que tienen los adultos.

Le diría que le concediera al futuro su importancia, sí,

pero que se permitiera hacerse preguntas en presente,

el tiempo en el que se conjuga la amistad, la felicidad...

El presente es el tiempo privilegiado para la vida.

Que se preguntara más veces "¿Quién quiero ser?"

que "¿Qué trabajo quiero?".

Que se agarrara al signo de la interrogación

como a un puente que le une con el mundo.

Que preguntara mucho, siempre.

Que no cayera en usar las respuestas como refugios, sino como caminos.

Caminos hacia sí mismo y hacia los demás.

Que la vida es lo que está de ambos lados

de cada pregunta que hacemos.

El matemático y filósofo francés Blaise Pascal

dijo una vez: "Más vale saber alguna cosa de todo

que saberlo todo de una sola cosa".

Aunque no hablaba solo de los jóvenes, esta frase

podría aplicarse a la adolescencia, la edad de las grandes preguntas.

Me reúno con adolescentes

que han aceptado el reto de responder a todas esas preguntas

que los adultos quisimos hacerles alguna vez

pero nunca nos atrevimos.

Me llamo Eduardo Sáenz de Cabezón, soy matemático, profesor

y padre de tres chicos adolescentes.

Como matemático, como científico, mi mundo está inundado

de hipótesis, de conjeturas,

así que me vais a permitir

que en este episodio de "A mi yo adolescente"

me deje llevar por mi curiosidad

para conoceros más, descubrir vuestro mundo

a través de cuestiones que nos han enviado

madres, padres y también algunos invitados especiales.

Hola, soy Antonio, tengo tres hijos

entre los 29 y los 23 años,

y lo que siempre he querido preguntarles

y nunca les he preguntado es:

¿dónde estuvisteis anoche?

¿Anoche de anoche o esa noche...?

¿Dónde estuvisteis anoche? Sea la noche que sea.

¿Quién se lanza a contestar?

Es que como tengas que hacer un itinerario

de dónde estuviste anoche...

Igual hay que ocultar cosas. Que no, ¿eh?

Que yo una cerveza y para casa... Sí, como todos.

Pero no sé, o sea...

Yo tampoco voy preguntando a mis padres,

si quieren que me lo cuenten,

"¿dónde vas?", tal. A ver, un poco de distancia, de espacio,

he estado con mis amigos, te lo digo y ya.

-Yo creo... "¿Dónde estuviste anoche?".

Pues eso en teoría, "en teoría",

habría que dejarlo definido antes.

"Voy a salir, voy a estar aquí",

y que ya vea que tú tienes una edad

y que confíe en ti y que si le dices que vas a ir a esta discoteca,

no te vaya a buscar a ningún sitio raro.

En esas situaciones la mentira juega un papel que, a la larga,

va a hacer que la confianza se rompa,

porque si tú constantemente dices

con 20 años: "Me voy a dormir con un amigo a estudiar",

no se lo cree ni Peter.

O sea, tienes que tener dos dedos de frente

y saber que tus padres son racionales,

han tenido tu edad, han salido de fiesta

igual que tú o más

y decirles: "Voy a salir aquí, sabes qué va a pasar,

sabes que voy a beber, lo que sea, pero volveré".

Ya. Rico, ¿que querías decir? Te he visto...

Sí, también tiene que ver con lo que ha dicho Dani,

en el sentido de que los padres piensan que por la noche

hacemos cosas malísimas, no sé qué es lo que se imaginan,

pero realmente, por lo menos en mi caso,

es como: "Bueno, sí, voy de fiesta",

pero es que cuando yo voy de fiesta

tengo conversaciones superinteresantes,

que no es estar tirado, borracho, en el suelo ni nada de eso.

Es un poco... Lola, di, sí.

En relación a eso, cuando me lo preguntan, pienso:

"¿Quieres saber dónde estuve porque te interesa saberlo

o quieres comprobar que he hecho algo mal

para decirme: 'No habías dicho...'?".

Entra un poco en conflicto

si realmente quieres saberlo porque te interesa

o es para darme algún tipo de lección o de... pues eso.

"No sabía", "Me lo deberías haber dicho",

va con un poco de doble juego.

Realmente, debería ser el primer sentido:

"¿Qué hiciste anoche? ¿Te lo pasaste bien?",

más por ahí que: "¿Dónde estuviste?".

Es muy interesante lo que dices, a todos nos la han hecho.

Y han cambiado las cosas y uno siente

que el mundo de sus hijos es un lugar peligrosísimo.

Mucho más peligroso que el que te tocó a ti vivir.

O al revés: sabes cómo has estado tú

y no quieres que estén expuestos a esos peligros.

¿Por qué creéis que es esa pregunta? Lo que decía Lola,

¿qué quieren preguntar con eso?

No lo entiendo. -Tienen miedo.

Tú crees que el motivo es la preocupación.

Intento decirles siempre dónde voy, tengo esa seguridad

con ellos y siempre les digo dónde voy.

¿Tienen razones para preocuparse? Nos excedemos.

Sí. Pero siempre...

O sea. No sé, entiendo que se preocupen,

pero poco a poco nos vamos haciendo cada uno más responsables,

entonces... ¿Que puede que nos vayamos por un camino malo?

Bueno, pues ahí está la típica, la grandiosa hostia,

que dicen: "Te vas a dar". Alguna vez te la tendrás que dar

y si es de fiesta, mira...

Anoche llegó una amiga de Plasencia

y vino aquí y bueno, se complicó un pelín la tarde.

-Anoche estuve estudiando hasta las cuatro de la mañana

porque tengo un trabajo importante que presento mañana.

-Anoche estuve de cervezas. Me ponían unas tapas...

Qué maravilla, qué ricas estaban.

-Anoche estuve dando un paseo con mi madre,

sacando al perro,

hice un poco de FaceTime con una amiga

y me fui a dormir y tuve una pesadilla horrible.

-Pasando el rato, viendo YouTube,

creo que es lo que hacemos la mayoría.

-El "¿Dónde estuviste anoche?"

es donde empieza un poco el distanciamiento con los padres,

sobre todo cuando es inquisitoria la pregunta.

"¿Dónde estuviste anoche?", cuando no puedes decir

dónde estuve anoche, y parte de la distancia que hay

en la adolescencia entre padres e hijos tiene que ver

con el "¿Dónde estuviste anoche?", "¿Dónde estás en la vida?".

Sí, es posible que la preocupación no sea

por una noche. La vida de una persona

no cambia en una noche, es una cosa muy rara,

pero tú tienes una preocupación,

a mí me pasa, tienes una preocupación de:

"Que no vayan a algo

donde se vayan a sentir muy mal, donde no puedan volver".

No pasa en una noche, pero te gustaría que, si pasa,

detectarlo lo antes posible, decir: "Ostras", no cuando ya:

"Llevabas tres años haciendo no sé qué cosa

y yo no lo he sabido", y te sientes mal

por no haber podido tener ese espacio que hablamos

de comunicación de las cosas, se generan mentiras

que no siempre lo son, no toda ocultación lo es.

A veces, una ocultación es una protección de tu intimidad

o de tus propios padres: "Es que a lo mejor

no quiere saber dónde estuve". Cris, ¿qué querías decir?

No, pensaba, como dándole la vuelta a la pregunta,

si ellos están dispuestos a escuchar dónde estuvimos anoche.

Sí. Que si quieren escucharlo,

que si les interesa, decir: "Voy a sentarme y te lo voy a contar,

te voy a contar estas aventuras", que para mí son la leche

pero igual te parecen un aburrimiento y para mí sería doloroso

contar cosas que son importantes y que no las escuchen.

Darles ese mensaje a los padres:

"Si queréis saber de nosotros aprended a escuchar,

si no, no vamos a contaros nada".

-Desde mi experiencia ha sido un poco como desde ese toque

de: "Sé prudente".

O sea, vamos a ver.

Yo siempre he ido muy a lo loco.

Ellos a mí no me han hecho esa pregunta

como: "No puedes hacer esto" o "¿Qué has hecho?"

para echarme la bronca, sino para protegerme

dentro de mi propia actitud, porque yo muchas veces también...

Los adolescentes como que entramos en un pensamiento

de que no nos va a pasar nada. Somos inmunes a cualquier situación.

Entonces, creo que también, no solamente pensar:

"Mis padres lo hacen para echarme la bronca,

para que no haga esto, la fiesta es mala,

tomar drogas es malo", sino como desde un punto

de que cuando salimos de fiesta nos podemos exponer a peligros,

porque de pronto se me va la mano y me bebo ocho copas

y acabo supermal...

Es que si no me lo preguntan desde la primera vez que salgo

pues a lo mejor a la número 100 ya me da exactamente igual

cómo acabe esa noche. Hay una cosa que aparece

en esta cuestión del control, de lo que decíais, de inquisitorial

o de que venga así:

tenéis que ser conscientes, y lo sois, seguro,

de que la generación de vuestros padres,

cuando salíamos, yo vivo en Logroño,

que es un lugar pequeño y más seguro que otros,

pero estábamos en una situación sin móviles ni internet.

No había eso. Salía de casa y salía,

y la próxima vez que mis padres

tenían la opción de saber de mí era al volver.

Estamos en otro mundo,

donde las herramientas de control, de comunicación pero de control,

han cambiado. Las preocupaciones han cambiado,

igual que pasa en las relaciones,

si yo tenía una novia y le escribía una carta,

perdonad por el antediluvianismo este,

podía esperar respuesta dos semanas después.

Ahora: "Ostras, ¿por qué no me contesta?

Si le he escrito hace 17 segundos".

Es muy distinto, las relaciones son distintas.

Y con los padres también.

Me ha dado una angustia extraña

empatizando con los padres de Eduardo,

pensando: "Tu hijo se va de casa y se va de casa", ¿no?

Sí, lo entiendo.

A mí recuerdo, cuando yo salía y tal,

una lo que más me asustaba era la violencia.

Yo nunca he sido violento y me ha impuesto,

ha salido de mi control, me preocupaba mucho.

Les preocupa mucho, a los padres y a las madres,

las peleas, y yo es una cosa que he dicho explícitamente.

Cuando mis hijos salen por ahí: "Mira, no te metas en peleas.

No te metas". Corre en dirección contraria.

Eso dice mi madre.

No eres más fuerte que nadie ni necesitas demostrar nada.

Hemos hablado con otra persona, el actor Darko Perić.

Él vivió en su adolescencia

la crueldad, el dolor de una guerra. Una violencia extrema.

Una experiencia que marca a cualquiera

y vamos a ver qué nos tiene que contar Darco sobre este tema.

Hola, chicas y chicos.

Me llamo Darko Perić,

soy un actor serbio

y seguramente me conozcáis por algunos papeles que he hecho,

en series, pero por el que más me conoceréis

es por el de Helsinki en "La casa de papel".

Tuve la mala suerte de que, cuando tenía 14 o 15 años,

empezó la guerra en mi país.

¿Qué le diría yo al Darko adolescente?

Una cosa que me dijo mi profesor en la universidad:

"Hay tres tipos de personas:

hay gente inteligente,

que escucha lo que le ha pasado a los otros

y no repite sus errores,

hay gente mediocre que aprende de sus propios errores

y hay gente tonta que siempre repite".

Le diría, pues: "No hace falta que seas listo,

pero por lo menos sé mediocre, no seas tonto".

La violencia no es el camino.

Chicas, chicos, una pregunta:

¿Cuál de las violencias os preocupa más?

Es una de las preocupaciones, yo lo he sentido así,

cuando hablábamos de si nos preocupamos

cuando salís, para mí es una de las fundamentales.

¿Qué violencias os preocupan más?

Todas, yo creo que tienen mucha importancia

y que, por ejemplo, salimos de fiesta

y vemos a gente con ganas de pegarse y es que a mí

eso me repele mucho, pero es verdad

que sobre todo en los hombres

ves mucha violencia cada vez que sales de fiesta

y eso no debería pasar, porque muchas veces

es sin razones, porque salen con ganas de pegarse

y eso no debería ser así. Como que formara parte de la noche.

Forma parte de la noche, una cosa sustancial

que es neutra, que forma parte,

igual que forma parte la oscuridad, yo qué sé.

Cuando salgo de fiesta siempre hay alguien

que lo ves buscando pelea.

No entiendo dónde está el disfrute en eso,

no hay nada bueno en eso, y no sé por qué, es típico.

A la gente le gusta la violencia.

No sé si tenéis alguna experiencia que contar aquí,

cómo son vuestros sentimientos personales,

porque hablamos muy en teoría.

"La violencia es no sé qué",

pero seguramente: "Yo vi una pelea y me siento así".

¿Cómo lo ves?

A ver, siempre hay ciertas situaciones,

por mucho que digamos ahora:

"Soy de los Vengadores, si te metes en una pelea

voy a ir a por ti a muerte".

Luego te pones en la situación:

"Lo mismo soy el que, sin hacer nada, me llevo un puñetazo gratis".

Tienes que pensar un poquito en esa faceta,

tienes que pensar en tu integridad física,

que es importante.

Cuando vas de fiesta es para pasártelo de fiesta,

para pasarlo bien, no tienes que ir de Vengador

ni ir de villano, tienes que ir a pasártelo bien.

-Yo quiero puntualizar una cosa:

en una noche pues puedes ver tres peleas,

pero ¿cuántas personas hay?

Si en las peleas hay seis personas que se han peleado

y somos 300 o 400, pues mira,

pues de 300 hay seis personas que...

Van así, pero... -No debería haber ninguna.

-Claro, sí, ya te lo digo, pero si van buscando movida

y se encuentran con otra persona

que también va buscando movida, yo no me meto.

Yo me pongo ahí con el cubata: "Mírales, dos borregos peleándose".

-Eso no está bien, creo, tan mala es la violencia

como el que no hace nada por pararla. -Una cosa es que se hayan metido

enzarzados y que no me pueda meter...

-No, pero que si lo puedes evitar... -Claro, eso sí.

Si van a por uno que no ha hecho nada y van a por él, ahí podemos pararlo,

pero si van con ganas de pegarse, no soy quién para decirles: "Parad".

-Vemos un montón de peleas de fiesta, yo veo un montón,

y eso es violencia.

-Yo, por ejemplo, no encuentro,

cuando salgo por ahí, no encuentro peleas,

que otros sí que igual lo viven, pero yo en general no veo ambiente

como de pelea física y tal.

-Soy de Burgos, soy de Gamonal,

de un barrio que lo tienen como violento.

Siempre se nos pone la etiqueta

en el barrio de que somos los peores

y que yo sepa, las movidas yo las veo siempre en el centro.

Me preocupa más cuando es una pelea que es un ataque.

Un ataque a alguien, algo que es premeditado

y que busca una debilidad o debilitar a alguien.

O hacer daño a alguien por el tipo de persona que es,

y hablo de racismo, de sexismo, etc.

No sé si vosotros y vosotras experimentáis eso

o sentís que eso se da, que hay una violencia

con objetivo, digamos.

En el colegio se ve reflejado. ¿En el colegio?

Sí. En la universidad no lo sé, porque yo no he ido, pero...

Pero en el colegio se ve reflejado, es el claro ejemplo.

-Te marca. -En mi caso y en el de mis padres,

la violencia que más miedo nos da es la machista,

salir de fiesta, relacionando con la anterior pregunta,

"¿Dónde has estado?", en mi caso no hay pie a eso,

porque antes de que salga lo saben todo,

porque les da mucho miedo, e igual no depende de mí,

que sí, que yo en una noche loca puedo hacer alguna irresponsabilidad,

pero la violencia que no depende de ti,

lo que te pueda pasar, yo qué sé, jamás volver sola a casa,

que siempre te acompañe alguien, un amigo.

Eso da mucho miedo y está muy a la orden del día.

No sé si vosotras estaréis de acuerdo,

pero no se me ocurre volver sola por la noche.

Y a mis padres es lo que más miedo les da,

ese tipo de violencia.

-Sí que es verdad que no es la misma situación

que con las mujeres,

pero yo estoy como acostumbrado

a que alguien por la calle me diga algo.

O cualquier tipo de cosa, como...

al principio ni siquiera lo entiendo, porque ellos me ven

y dicen: "Ah, un negro", pero yo simplemente veo una persona

que me está gritando desde lo lejos.

Y digo: "Pero ¿qué le pasa a esa persona? Ah.

Es por eso".

Y bueno, en general como que...

no sienten que tengan tanto poder

contra mí como para hacerme daño,

pero sí que es verdad que te acostumbras

a la violencia verbal

por otras personas que no conoces ni siquiera.

-Ahora se habla mucho del micromachismo,

el microrracismo, la violencia en el lenguaje,

que nuestros padres no entienden tanto o no lo ven tanto,

y nosotros de pronto estamos aprendiendo a percibir

esa violencia que estaba implícita y que estaba un poco escondida.

-¿Tú cuando salías te encontrabas todo este tipo de violencia

en el mundo de la noche o no tanta?

Seguramente... yo he vivido siempre en un entorno

más pequeño y controlado. Había peleas.

Ahora, que sigo saliendo,

no... Muy bien.

Veo menos, probablemente veo menos.

No sé si es por el grupo de edad,

en los sitios donde voy, gente de 25 para arriba,

se pelea menos que de 25 para abajo. A lo mejor, no tengo ni idea.

Cuando antes salía veía que siempre había más peleas.

La otra preocupación de los padres, es que cuando sales,

la otra es: "No bebas, no te drogues".

Es la otra, la preocupación por el consumo,

de alcohol o de otras sustancias.

Hemos hablado con Javier Urra, psicólogo,

y el primer defensor del menor.

Es un experto en adolescencia y os quiere lanzar una pregunta,

así que a ver qué nos dice.

Para dirigir una orquesta hace falta una directora,

para ser capitán hace falta un capitán,

y eso es ser padre.

Y tú podrás entender muchas cosas, pero la pregunta que os hago es:

tú. Sí, sí, tú.

¿Eres capaz de llevarle la contraria a los otros 13 que hay ahí?

¿Eres capaz de decir que no bebes cuando están bebiendo todos?

En la adolescencia es un tópico, no sé si lo experimentáis o no:

"Los adolescentes beben porque todos beben".

Es la presión de grupo, que la tenemos los adultos también.

El decir que eso solo la tienen los adolescentes

es eludir tu propia responsabilidad.

¿Vosotros y vosotras sentís esa presión?

¿Os sentís libres ante eso?

Yo primero, que ha dicho algo como de una orquesta,

y que el director son tus padres. Creo que ahí cambia la cosa.

Cuando tú sales, ese director tiene que ser tu cabeza,

tienes que ser tú mismo y que los otros participantes

sean las consecuencias y tu propio cuerpo,

lo que puedas llegar a soportar y lo que no.

Y lo del tema alcohol, pues la presión social, no sé,

eso lo veo un poquito... Si tú no bebes y tu grupo bebe,

si te acaban presionando, pues... Chiqui, ten dos dedos de frente

y di: "No voy a cambiar porque mis amigos se pillen el pedo".

Qué bonita es la teoría.

Ya, ya, la teoría, pero... Preciosa.

No, yo lo digo por si alguien es así.

Sí, sí. Luego, el alcohol...

está ahí, en las discotecas,

en todos los sitios, porque nos guste o no,

es algo que se ha normalizado.

Entonces, cuando sales tus padres ya dicen:

"Con la entrada vienen dos consumiciones".

-A mí me hace gracia cuando ves en los telediarios

que la gente se echa las manos a la cabeza

porque los adolescentes beben.

Obviamente hay mesura y debe haber una educación con las sustancias,

pero tampoco seamos ilusos: vivimos en una sociedad

donde el alcohol y el tabaco

son drogas que son legales.

Y forman parte.

Y si hay presión, pues como en cualquier momento

en el que estás probando quién eres y en este terreno tan confuso.

¿Alguien más? Creo que hay presión,

pero tenemos una edad que...

Yo no fumo y la mayoría de mis amigos fuman,

y están ahí fumando y yo no fumo. Pero bebo, por ejemplo.

Luego tengo algún amigo que no bebe.

A mí ya no me influye. ¿Que el resto fuma? Yo no.

¿Estáis de acuerdo con esto, que la presión no es tanta

o que uno puede sentirse libre o fuerte como para...?

Yo creo que juega un papel muy importante el tema

de la presión de grupo, porque yo hace dos años dejé de beber.

Al final, te encuentras en una fiesta

y te preguntan: "¿Por qué no bebes?",

"Tómate una copa, no pasa nada". A mí me ha pasado muchas veces

que me he sentido muy fuera de lugar cuando he salido sin beber

y me he ido porque no siento ni que la gente

se sienta cómoda conmigo ni me siento cómoda en ese ambiente.

Cris, ¿cómo lo ves? ¿Cómo es tu experiencia?

A mí me parecen admirables

esas personas que son capaces de llevarle la contraria al grupo

y que todo el grupo bebe alcohol y ellos no beben,

todo el grupo fuma y ellos no.

Hay gente que lo consigue, es una cosa social.

A ver quién es el guapo que no lo hace.

-Voy a una discoteca, todo el mundo bebe, la gente pedo,

pues me bebo una copa, a pesar de que...

No que no lo esté disfrutando, sino que lo que me hace disfrutarlo

es el ambiente y es ese círculo social

que se crea en la noche que me hace disfrutarlo.

No el alcohol en sí. Sí que creo que hay un factor social importante.

Por una parte lo entiendo, pero por otra tienen dos opciones:

o pensar que sus hijos no beben porque son los únicos que no beben,

o aceptar que probablemente beban porque la mayoría bebe.

Me imagino que a veces, en nuestro cerebro de padres,

que es así... pixelado, vemos ahí que salen nuestros hijos

a ese mundo que es una nube de droga.

Y van a tener que ser superfuertes para decir que no, ¿qué hay de eso?

Yo quiero puntualizar una cosa, las drogas,

excluyendo el alcohol, están supernormalizadas

y yo no considero que tengamos que tratarlo solo de fiesta,

porque es a todas horas, y me refiero, el riesgo que tenemos

es que no es solo por la noche.

Es que los porros están supernormalizados.

Entonces, el riesgo es a todas horas,

lo estás viendo muchas veces al día

o varios días a la semana

y es ese riesgo, que no solo el sábado noche

se hace por exclusividad.

-Creo que ese es el problema,

decir: "Esta droga es más blanda que la otra".

Hay que clasificarlas en lo que son: son drogas,

son malas, por los efectos secundarios a largo plazo

y por cómo te puede cambiar la vida en un momento,

en cinco segundos que te pegue un mal viaje.

Es eso, son malas, y no creo que ni internet

ni tu condición de persona curiosa

sean suficientes... Sean como...

medidas para que tú pruebes y digas: "Esto es una pasada",

porque yo creo que está mal y no se debería hacer en ningún caso.

Hoy que hablamos de preguntas,

hablando sobre drogas, porros... ¿a quién le preguntas?

Cuando no tienes experiencia, cuando es algo que está ahí,

efectivamente, de lo que vas oyendo hablar,

cuando tienes menos años, como de un misterio y de una cosa

que: "Ostras, ¿qué es esto?", ¿a quién le preguntas?

Yo creo que es importante la formación que se nos da

y bueno, ya lo hemos hablado mucho, que es un tema muy tabú

y tampoco sabemos las consecuencias al 100 %

y no es una cosa que se trate en los colegios del todo,

se habla muy poco de ese tema, igual que del sexo.

Creo que tiene mucha importancia que se empiece a implementar

en los sistemas educativos una clase dedicada específicamente

a estos temas tan importantes y que hacemos como que no existen.

Sí, es verdad que en cada fiesta

a la que vamos va a haber porros

y está en tu toma de decisión si fumar o no.

Es verdad que sí que hay una gran exposición,

aunque yo creo que los adultos no lo ven,

todo de lo que estamos rodeados

y casi que a veces mejor,

porque todavía habría una mayor sobreprotección.

Si mal no recuerdo, y me gustaría que dijerais si estoy en lo cierto,

los conflictos que surgen en la adolescencia

tienen que ver, como decía Rico, con el día a día.

Creo que no es solo mi intuición ni mi experiencia solamente,

es una conclusión a la que llego hablando con otros padres y madres,

y hablamos con ellos para preparar el programa.

Raquel es una de ellas y vamos a ver qué quiere preguntar.

Hola, soy Raquel, soy madre de un adolescente de 19 años.

¿Qué cosas son esas que dices que nunca harás

cuando seas padre o madre?

¿Quién quiere abrir este melón?

Yo lo tengo claro porque lo pienso mucho,

y no porque lo hayan hecho conmigo, al contrario,

pero digo que cuando sea madre no voy a prohibir nada.

Sabes que esto se graba, ¿verdad? (RÍEN)

Por aquí veo reacciones a tope, dale.

Yo no estoy muy de acuerdo con eso porque las prohibiciones

están para saltárselas. O sea, es necesario equivocarse,

y si todo ha sido permisivo, no hay esa equivocación

y creo que equivocarse es necesario

para aprender muchas veces.

-Creo que te puedes equivocar aun...

O sea, a mí por lo menos no me han prohibido mucho

a lo largo de mi vida, pero sí que me he equivocado.

Lo que pasa es que he llegado a mis padres

y les he dicho: "Me he equivocado con esto".

-Límites sanos sí que habría.

-Al final los límites te los acabas poniendo tú.

Hablas de límites explicados sobre los que podamos hablar.

No un tema tabú que no puedas hacer nada que tenga que ver,

sino explicar las cosas, los riesgos, y ya pues...

Víctor, ¿qué querías decir? No sé, yo...

El modo de vida, no tendría nada parecido a mis padres.

Siempre digo... me levanto y digo:

"Cada vez soy más mi madre", pero no, el modo de vida.

Es un modo de vida guay el de mis padres,

pero es el de casi todos, de levantarse, trabajar,

llegar a casa, hacer la cena.

Pero el trabajo a veces es muy monótono.

Yo quiero un trabajo en el que cada día

haya un problema distinto.

Si quieres, hazte matemático. Que luego al final ya...

-A mí me gustaría ser como mis padres.

Lo único que cambiaría es lo de repetir tanto las cosas.

No me gusta estar repitiendo siempre lo mismo,

a mis hijos no les repetiría las cosas.

¿Y lo vuelven a repetir aunque no haga falta? ¿Por gusto?

No, no sé. (TODOS RÍEN)

¿Tú te crees que te repito las cosas por gusto?

Me pasa con mi madre, me repite mucho las cosas.

Y tú no quisieras caer en eso. A lo mejor cosas como:

"Hazte la cama", porque me lo dice y se me olvida,

se me olvida y no la hago, o lo que sea.

Ya me he enterado y no hace falta que me lo repitas.

No te gusta, no querrías hacerlo. No.

¿Qué quieres decir? Creo que estamos

en esta franja de edad donde decimos: "No voy a ser como ellos en mi vida",

pero al final acabamos siendo iguales,

igual que ellos se hicieron la misma pregunta

hace X años sobre sus padres.

Yo creo que ahora mismo estamos en un tira y afloja permanente,

siempre con el respeto que hay en una familia,

pero que al fin y al cabo, esas repeticiones, como decía David,

de mil y una veces de: "Haz la cama",

esas son las que a ti se te quedan

y las que tú vas a acabar diciéndole a tus hijos.

Sí, hemos hablado de un par de cosas, uno es el tipo de vida

que llevan, el tipo de...

de relación con su propia vida,

con su trabajo y tal;

y lo otro son actitudes frente a vosotros y vosotras,

una es como persona, como ciudadano, como trabajador, obrero,

y la otra es como padre.

Hay cosas que uno dice: "Si tengo hijos jamás haré esto",

como lo que decías de las prohibiciones,

o: "En mi vida adulta querré o no ser como mis padres

en este otro plano". Yo creo que en esos dos planos

iba la pregunta de la madre. Di. Es otra pregunta para ti.

Ya que estamos... A ver si vienes preparado.

Ya que estamos la perspectiva de los adolescentes,

tú como padre, es una pregunta a ver

si me sabrías decir algún caso, ¿qué cosas has dicho que nunca harías

y has acabado haciendo? Sí.

Mira, a mí, no sé si os pasa a vosotros, las broncas.

Las broncas, yo no quería echarles broncas a mis hijos,

no quiero echarles broncas,

y después de cada una sientes que has hecho algo mal.

Que has fracasado, porque has llegado a eso,

a echar una bronca por lo que sea.

A lo mejor es por no hacerte la cama

y quizá es de estas cosas que, por acumulación, al final

te hartan: "Se lo he repetido 20 000 veces.

¿Qué pasa con la cama?", y luego te vas

y en el momento del giro dices: "Ostras.

No quiero esto, no quiero ninguna bronca, no quiero esto".

Creo que es ahí, lo que más.

El llegar a un punto en que no puedas razonar

o poner los límites de forma

que nos sintamos cómodos sabiendo que harás cosas

que no quiero que hagas.

Yo hice cosas que mis padres no querían que hiciera,

y sabes que caminaste en un filo y no quieres ver a tus hijos ahí.

¿Qué querías decir? Dale. Yo la dificultad que veo aquí

es encontrar esa edad

a la que empiezas a darles rienda suelta a tus hijos.

Ese punto, ¿cuál crees que es el adecuado, a partir de qué edad

empiezas a dar más libertades y a proteger menos?

A partir de que cumplan 40 o 45. (RÍEN)

Ahí ya van a hacer lo que quieran. No, sí, yo creo que esta es la edad.

Esta es la edad. Este es el tramo de edad

en el que se diluye

o se difumina el límite entre tu labor de protección

y de generar personas independientes.

Es lo más bonito, es tu labor como padre.

Pero es que eso yo lo siento con mi madre,

me lo hace a mí.

Siempre voy a ser el niño al que debe proteger.

Cumpliré los años que sea y será permanente.

Es muy bonito dialogar en torno a esos encuentros

y desencuentros con la protección. ¿Sentís eso?

Es otra de las cosas,

¿sentís que vosotros como adolescentes

generáis el ambiente, y vuestros padres lo generan,

para hablar de las cosas?

(RESOPLAN)

-Yo creo que sí. -Hay temas tabú.

Hay cosas que nunca se han hablado y te da vergüenza

o miedo abrir esa puerta, romper esa burbuja:

"¿Qué hago? ¿Cómo comentamos esto?".

Pero luego te das cuenta de que son tus padres

y lo van a acabar entendiendo

y van a hablar contigo de política, por ejemplo,

y pensaban que no tenías esa faceta.

Es una de las cosas que nos planteamos,

con el hilo de la pregunta que nos hacía Raquel,

una respuesta a esa pregunta muchas veces es:

"Con mis hijos hablo de lo que sea".

Y a veces dices: "Pues no lo sé".

Cuando estás en esa tesitura dices: "No sé si de lo que sea,

y si es bueno hablar de lo que sea".

Yo creo que también esto de hablar de todo está guay,

pero hay temas que también conciernen a tu intimidad

y es lícito no hablarlo.

No le voy a contar a mis padres

que salgo y tengo una relación sexual esporádica.

Porque... Porque no. -Yo creo que es verdad

el tema de la intimidad y de que hay que guardarlo,

y a la vez considero que es importante hablar de esos temas

porque... Bueno, me quedé embarazada

y con mi madre, por ejemplo, ese tema no lo pude hablar

pero con mi padre, que siempre ha sido más abierto,

el sentir su apoyo, el sentir su compañía

y el que me pudiese ayudar me parece importante

haber podido tener ese espacio,

que él me ofreciese esa comprensión

y que no me echase la bronca de primeras.

O sea, yo tenía 16 años y fue una situación

que si no hubiese estado mi padre, yo no sé cómo hubiese manejado

esa situación, porque joder, quedarte embarazada con 16 años

es una situación bastante complicada.

Y mi padre me salvó la vida.

Yo sé que fue... Vamos.

Qué bien. Estoy un poquito en desacuerdo

porque debes tener ese colchón

de hablar con tus padres cualquier cosa,

pero una cosa es romper el hielo y otra es partírselo en la cabeza.

(RÍE) Hay algunas situaciones

que te pasan a ti como persona,

como persona que vive y tiene sus experiencias

que si no es un caso tan grave como el de Ana,

es más guardártelo para ti, o ya no guardártelo,

pero compartirlo con un grupo de personas

que sepas que no se vaya a alarmar por algo

que es luego insignificante. Sí, es verdad.

Hay otra pregunta, y en esta ocasión es de alguien

que a uno le va a resultar familiar.

Vamos a ver quién es y qué pregunta tiene.

Me llamo Rafa Celda y tengo tres hijos de 27, 25 y 20 años.

Hay un momento en que decides tener hijos,

y claro, no tienes ni idea de cómo se hace eso,

de qué hacer, cómo se educa...

Hay una entrevista que le hicieron a Lorca en Nueva York

en que le preguntaron que por qué escribía poesía,

y García Lorca contestó: "Para que me quieran".

He intentado que se sintieran queridos,

me gustaría saber si os habéis sentido queridos

por vuestros padres.

Me gustaría que todos respondierais

a esta pregunta que os hace este padre

de si os habéis sentido queridos

o no, independientemente de los conflictos que surjan,

que son inevitables y pasan en todas las familias.

Pero en este caso me gustaría,

primero de todo, saber qué tiene que decirnos Nico:

¿tú te has sentido querido por tu padre?

Me he sentido muy querido por mi padre,

lo que dice ahí lo ha logrado bastante.

También es verdad que, bueno, en un mundo tan hostil

haberse criado con el amor por delante,

dice, que igual se ha pasado, porque a veces es complicado,

como de pronto... Merece la pena igualmente

pero es complicado.

-De primeras responder a la pregunta,

yo me he sentido superquerida por mis padres,

creo que los padres nos pueden querer siempre

y también mantener a raya esa actitud que tú puedas tener

como adolescente o como persona,

porque tú me puedes querer siempre

y que ese amor haga que las faltas de respeto

no importen... Esa incondicionalidad

tiene una cara B también que puede hacer

que te aproveches de alguna forma o que genere una actitud negativa

en ti de decir: "Me quieren, hago lo que hago

y lo que quiero hacer es malo".

Estoy de acuerdo con Ana. Ese amor incondicional

damos por hecho que va a estar siempre,

pero hay que merecérselo.

Yo con mis padres cuando más he notado

que estaban orgullosos de mí es cuando hago las cosas bien.

Y cuando he ido logrando cosas que realmente digo:

"Este amor va a estar ahí, pero me lo merezco más que nunca".

Hay que tener esa actitud de merecérselo

y de, también, ayudarles en la tarea como padres,

hacerles las cosas fáciles y darles alegrías

para que tenga sentido todo.

¿Tú te has sentido querida? Me he sentido muy querida.

Y te sientes, entiendo.

El único problema es que muchas veces yo no he sabido

gestionarlo, o sea, lo que me daban yo no lo veía como cariño

y me he quejado de falta de eso,

pero a medida que creces te das cuenta de que cada uno

da el cariño como puede y sabe.

Y en eso he sido muy intransigente

y no lo he sabido gestionar.

Entonces he tenido conflictos por eso y reproches

de echarles en cara a mis padres, pero que te pones a pensar

y es como: "Lola, abre los ojos, que te estás montando una película".

-Quería decir que no creo que el amor de padres a hijos

sea incondicional.

Que me parece un privilegio que lo sea

y en mi caso lo celebro porque sí siento que ha sido así,

me he sentido incondicionalmente querida,

pero hay que valorar que no todos tienen eso

y que a veces no sucede.

Que puede pasar y que es lícito, o sea, puede pasar

que haya padres e hijos que no se lleven bien.

En mi caso no me pasa como a ti, Berta,

yo he visto el amor más incondicional en los peores momentos.

Cuando he estado bien han estado ahí,

pero cuando he estado mal es cuando me he dado cuenta de:

"Es el momento más bonito de mi vida",

cuando yo he estado fatal y ellos estaban ahí.

Qué bonito. Quiero hacer una valoración también

de lo que cuesta amar a veces.

Amar incondicionalmente no es fácil.

O sea, yo creo que tienes que dar tu cuerpo y tu alma

para poder amar así, y yo, de alguna forma, me gustaría

en algún momento devolvérselo.

Porque ellos incondicionalmente,

día tras día, nos han transmitido eso.

Me gustaría hacer esa reflexión

e intentar llegar a ser esa persona que da constantemente

sin buscar nada a cambio. Dani, ¿cómo lo ves?

A ver, yo espero que sí. Te quiero, mamá.

(RÍEN) -A ver, cada persona es un mundo,

y ahora en estas épocas somos dos mundos.

Somos personas difíciles de tratar, obviamente,

y tenemos que tener ese pensamiento

de decir: "Sé que soy un...", ¿puedo decir "pedazo cabrón"?

Yo creo que lo has dicho. Vale, pues no lo digo dos veces.

Puedo pensar eso pero luego también saber

que ellos vean que les quiero un huevo. O sea, mucho.

Hay una persona más, el actor Tristán Ulloa,

que quiere preguntaros. Vamos a escucharle.

-Si tuvieseis que decir a nuestra generación,

a la generación de vuestros padres, si tuvieseis que decirnos

algo que pensáis que hemos hecho muy mal,

¿qué sería? ¿Cómo lo corregiríais?

Si tuvieseis que decir algo que hemos hecho bien, ¿qué sería?

¿Qué hemos hecho bien y qué mal?

¿Qué hemos hecho bien? ¿Empezamos?

¿Qué hemos hecho bien nuestra generación?

Quizá no solo a nivel personal, o también a nivel personal.

Somos reflejo de nuestra generación,

y las actitudes de vuestros padres y madres

hacia vosotros sean fruto de la generación que somos, ¿no?

Pero ¿qué hacemos bien? Yo creo que, socialmente,

lo mejor ha sido apostar por la educación.

Que ellos a lo mejor no... Ellos empezaron a tenerlo

pero de alguna forma se ha sistematizado,

y es lo más bonito que nos han dado,

esa generación a nosotros.

El valorar la educación. Y el promoverla

y el que estuvieran también ahí.

Por ejemplo, mi madre consiguió salir del pueblo gracias a una beca

a estudiar Periodismo e incluso luego estudió Políticas.

Entonces, la fuerza y la herramienta que para ellos, para nuestros padres,

fue la educación, como lo han disfrutado

y lo han valorado nos lo han inculcado

y claro que es un arma superpotente.

¿Quién más quiere decir qué hemos hecho mal?

Algo que diríais: "Cómo la habéis cagado tanto".

Faltan valores, muchísimos.

Pero muchísimos valores de respeto y libertad.

O sea, ahora mismo nuestra generación estamos avanzando un montón,

y no digo que la anterior no, avanzó un montonazo también

y se hizo todo lo que se pudo por restablecer una democracia,

un montonazo de cosas, pero me faltan valores

de respeto hacia otras personas, de minorías.

Minorías o gente que siempre ha estado oprimida.

A mí me falta un montonazo y que todavía, a día de hoy,

se pueda seguir soltando, por gente de vuestra generación,

sin ningún problema y "me río, y las risas de lo que ha soltado",

lo siento muchísimo pero es una cosa por la que nuestra generación

yo creo... Que no digo que todo el mundo, eh,

es una cosa que a mí me choca y que cuesta mucho abrir.

Para eso estamos nosotros, para darles la mano

y decir: "Vamos con vosotros, te voy a abrir la mente".

Sí, estamos aprendiendo, también.

Creo que cuando uno entra en diversidad

eso se aprende, es un aprendizaje.

No es algo que te viene puesto: "Hola, gente, de nuevo,

aquí tenéis esta nueva sociedad"

y todos nos amoldamos a ella, no.

Existen estos conflictos de que no lo entendemos, realmente,

hay quien puede volverse hacia atrás

y generar reacciones que a lomejor, yo me siento incapaz

de juzgar, y a veces pienso: "¿Seré yo que ya soy un viejo

y que estoy diciendo: 'Antes eran mejor las cosas',

o realmente,

mirándolo críticamente dices: 'Ostras, están volviendo cosas

y se están produciendo situaciones y reacciones

que no reconozco'?".

Uno pensaba que íbamos hacia adelante siempre,

y ahora que esas reacciones, que son probablemente fruto

del aprendizaje como sociedad,

las estamos viendo como algo negativo.

¿Alguna cosita más que creáis que hemos hecho bien o mal

la generación de vuestros padres? Me sabe mal,

porque todo es malo lo que estamos diciendo.

Yo creo que no.

Lo que me gustaría decir es que para una generación de padres

que supuestamente han vivido tanto me sorprende la facilidad

con la que asumen la información. Yo que estudio Periodismo,

me ha impresionado muchísimo cómo, durante la cuarentena,

la gente no ha puesto en balanza nada de lo que se ha dicho.

Como predican tanto de todo lo que han pasado

todo lo que han vivido, y las cosas más básicas,

como es criterio propio...

No sé, me ha llamado mucho la atención.

Rico. Yo siento que es verdad

lo que dice Lola, pero a la vez creo que no están acostumbrados

a todo esto.

Es como que los padres a nosotros nos dicen: "No hagas caso

de lo que dicen por ahí, no pasa nada, tú solamente, no sé,

hazme caso a mí".

Pero luego pasan dos minutos y te pasa un hilo de WhatsApp

que dice que te dan cosas gratis o cualquier cosa,

y se lo creen genuinamente.

Sí. Y yo creo que es más

porque no están acostumbrados... Por favor, no todos, ¿eh?

No están acostumbrados a tantos medios de información.

Vale.

Me gustaría, creo que casi al final, que volvamos para arriba:

¿qué os gustaría preguntar a nuestra generación?

Y que sintáis que podemos aportaros algo.

Yo os pediría una visión objetiva,

desde fuera, de cómo se ve todo nuestro mundo

de cómo, al final, ¿para vosotros qué es lo que somos nosotros?

De manera objetiva, importante.

-Yo como pregunta diría que si quieres lo mejor

para tus hijos desde el punto de vista

de lo que tú quieres que ellos sean pero para tu gusto propio,

como padre, ¿o quieres lo mejor para tus hijos

desde el punto de vista de lo que ellos quieren ser?

Es que es muy importante eso. Es muy difícil salir

de tu propia definición de "lo mejor"

y aceptar que "lo mejor" no es una pirámide sino que es un bosque

con muchísimas copas, y que hay copas que no son la tuya.

Hay árboles que no has subido

y que son tan bonitos o tan altos como al que te has subido tú.

Me parece fundamental eso que preguntas:

quieres lo mejor para tus hijos,

pero lo que quieres es preguntarte junto a tus hijos

qué significa "lo mejor". Me parece muy buena, David.

Una cosa sí que preguntaría,

a alguien que esté a punto de ser padre,

o que su hijo o hija esté a punto de entrar en la adolescencia:

¿estás dispuesto a ir de la mano con tu hijo o hija

y a abrirte caminos que no sabías que existían?

¿Estás dispuesto a seguir aprendiendo o le vas a inculcar

lo que tú sabes?

Solamente eso. Claro, la respuesta corta

es "sí", la respuesta larga es: "Qué miedo".

Ya, claro. Qué bonita es la teoría.

Te pongo ejemplos, no sé, ¿estás dispuesto tú,

que eres de un pueblo, a ir con tu hijo

al Orgullo de Madrid y abrirte caminos?

Digo un pueblo, una ciudad, o sea... Sí, sí.

Que no lo has visto en la vida. ¿Estás dispuesto?

Eso es ir de la mano con tu hijo o hija.

Cómo estamos dispuestos a que nos cambie

la relación con nuestros hijos, eso es, como te digo,

la teórica, la que todo el mundo va a responder

es sí, la realidad no son palabras. ¿Pero me dices sí

porque sí, para quedar bien, o...? Piénsalo, no lo digo por ti.

Claro, pero nos pasa a todos, probablemente nos lo creemos

cuando decimos que sí, pero hay preguntas

que se responden con actos, no con palabras.

Tienen su peso... No valen para nada.

No, sí valen, tienen el peso de declarar la intención,

y de lo que hablábamos en algún momento,

la intención es buena, el amor es grande, sí.

Ese es el valor de las palabras, no es vacío,

pero se rellena con los actos, o si no

se queda en esa intención, que es bonita pero insuficiente.

Di, Rico. Pues una cosa curiosa,

porque yo no tengo la percepción

de que yo sea mayor, pero mi pregunta es:

¿en qué momento decidisteis que ya erais mayores?

Mira, me parece que uno de los logros fundamentales

de mi generación probablemente, aunque ya venía de atrás,

es romper esa pregunta.

Es decir, el tener la capacidad de estar dispuesto a aprender.

Hemos hablado de que lo damos todo por solucionado,

por hecho, por conseguido, creo que aun así valoramos mucho

el aprendizaje a cualquier edad, y es lo que marca...

Te anquilosas, te haces mayor en el peor sentido de la palabra

cuando te planteas que no aprendes más.

Me duele cuando habláis

de mi generación en pasado: "Vuestra generación ha hecho...

Erais..." ¿Cómo "erais"?

Lo que siento que tenéis más que aportar

es la duda precisamente, la duda, las preguntas.

Ha salido en no sé qué momento: "Parece que lo sabíais todo,

que ya estaba todo hecho".

Pues para mí el mayor aporte de vuestra generación,

que es eterna, adolescentes habrá toda la eternidad,

es la pregunta, es dudar, yo os veo así,

como gente que se pregunta, y es maravilloso.

Hay una metáfora que me cuenta una amiga

que es oportuna, porque expresa

lo que queremos hablar en este programa.

Cuando tienes hijos o hijas pequeñas,

los llevas de la mano cerca, les vas guiando,

lo sabéis quienes tenéis hermanos, hermanas

o contacto con niños pequeños: les ayudas a levantarse,

porque se caen, pero llega la adolescencia,

llega este momento y hay que soltar la mano.

Hay que soltarla. Ella dice que hay que dejar

que cometáis vuestros errores, que toméis vuestro camino

pero no te puedes ir muy lejos, te tienes que quedar,

porque a veces los adolescentes miráis hacia atrás

y tenéis que encontrarnos en la mirada.

Ha habido aquí casos y experiencias personales

en las que habéis mirado a ver si había alguien, y había.

Creo que nos habéis preguntado mucho,

creo que todos nos llevamos algo,

y espero que la gente que lo vea se lleve cosas,

preguntas sobre todo. Respuestas está bien,

pero preguntas sobre todo.

Espero que a los padres y a las madres que nos han visto

les haya servido para comprender

la razón que esconde lo que hacéis y lo que decís.

Muchísimas gracias, de corazón. Gracias a ti.

A mi yo adolescente - Preguntas

25 oct 2020

En este episodio, el matemático Eduardo Sáenz de Cabezón se reúne con un grupo de adolescentes que han aceptado el reto de responder a todas esas preguntas que los adultos quisimos hacerles alguna vez pero nunca nos atrevimos.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2021

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