A mi yo adolescente La 2

A mi yo adolescente

Sábado a las 14.00 horas

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No recomendado para menores de 12 años  A mi yo adolescente - Generaciones - ver ahora
Transcripción completa

Que intentara ponerme más en sus zapatos,

Si hoy pudiera hablar con el adolescente que fui,

me diría que escuchara más a mis amigos,

que fuera más paciente con ellos y con ellas,

más tolerante. Mejor amigo, en definitiva.

Que intentara ponerme más en sus zapatos,

que no hay nada de malo en pensar diferente

o en hacer las cosas de otro modo,

o en decidir no hacer nada,

porque muchas veces, no hacer nada puede ser lo más inteligente,

aunque en ese momento no me lo pudiera creer.

Me diría que no juzgase con la misma severidad

con la que, en esa edad, uno es capaz de juzgarse a sí mismo,

porque hoy entiendo que sus vidas y sus circunstancias

no eran iguales a las mías.

En definitiva, me diría que cuidase a mis amigos

mucho más y mejor,

porque hoy he perdido a demasiados por el camino

y solo conservo un puñado de ellos, los más duros y los más leales,

quizás, los más resilientes, en el mejor de los casos,

porque mirando atrás, es raro el día que no eche de menos

a muchos y a muchas de aquellos amigos

para los que ahora, para desgracia mutua,

hoy solo somos unos perfectos desconocidos.

Aristóteles diría a su hijo Nicómaco:

"La amistad es un alma que habita en dos cuerpos,

un corazón que habita, por tanto, en dos almas".

Hablar de amistad es hablar de algo tan antiguo y actual

como la necesidad que tenemos de pertenecer a un grupo

para sentirnos reconocidos.

Me reúno hoy con un grupo de adolescentes

para entender cómo viven ellos y sienten la amistad.

Os vais a cagar.

Vamos a estar tranquilos.

La primera vez que salí en la tele fue hace como 16 o 17 años.

Salí en directo, salió la sintonía del programa

y me meé encima.

Literal.

El programa duraba dos horas, yo salía en la última media hora.

Cualquier cosa que os pase

que no llegue al nivel de mearte vivo

no tiene ningún misterio para mí.

Me llamo David Pastor Vico, Vico para los amigos.

David solo me llama mi madre cuando está muy enfadada conmigo.

Soy filósofo,

académico de la Universidad Nacional Autónoma de México

y hay dos temas fundamentales en mi carrera filosófica.

Uno es la confianza y otro, el que nos trae aquí,

que es la amistad.

Estos dos temas son apasionantes, pero, sobre todo, la amistad,

cuando trato con chavales, con gente de vuestra edad,

porque siempre se os dirán cosas como, por ejemplo,

que la juventud ha perdido los valores

y, sin embargo, creo que la amistad es un valor de juventud.

Desde muy antiguo, los adultos nos hemos empeñado en deciros eso.

"La juventud está perdiendo los valores,

no son como los de antes",

y creo que esto no es así.

Da igual que no pensemos lo mismo.

Queremos escuchar, escuchar vuestra voz

y entender lo que nos separa y también, sobre todo,

lo que nos une de vuestra generación a la mía.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua

define la amistad como "un afecto personal,

puro y desinteresado,

compartido con otra persona

que nace y se fortalece con el trato".

Decía Aristóteles lo siguiente a su hijo Nicómaco:

"Sin amistad, nadie querría vivir".

"Sin amistad, nadie querría vivir".

Y, además, dice: "El amigo es ese otro yo".

Tampoco venimos a hacer filosofía, pero sí a preguntarnos cosas.

¿Qué importancia tiene para vosotros hoy la amistad?

Para mí la amistad es algo muy profundo.

Tenerles siempre ahí, quererlos mucho

y que estén para ti siempre, poderles contar todo.

Es muy importante.

Mi vida es amistad, o sea, es que somos seres sociales,

necesitamos hablar con alguien, tener a alguien siempre.

Como sé que a lo mejor sois algo tímidos.

Pues yo me lanzo para la primera víctima.

Yo creo que la amistad es algo

que se va ganando con el paso del tiempo.

¿Hay que trabajar sobre la amistad?

Sí, y creo que la amistad nace desde una empatía.

Tú conoces a alguien

y nace una empatía con esa persona,

que es mutua, y a partir de ahí, se va creando una amistad.

¿Sabéis de dónde viene "empatía"?

Empatía es una palabra griega. 'Empathos'.

'Em' es "ponerte en"

y 'pathos' significa "dolor".

Al hablar de empatía, es la capacidad del ser humano

de sentir el dolor ajeno, de sentir el dolor del otro.

Los seres humanos, cuando nacen, nacemos con esa capacidad empática.

Sin embargo, si no la trabajamos,

si no trabajamos sobre esa capacidad,

podemos llegar a perderla.

Y la forma de perderla es no estar los unos con los otros,

no compartir un mundo.

Sin embargo, ¿no crees que esa amistad que hay que trabajar

puede tener un momento también espontáneo?

¿No ves, cuando eras más chica, a lo mejor

lo fácil que te era hacer amigos rápidamente?

Sí, también.

A ver, yo creo que no es lo mismo la amistad de la niñez

que en la adolescencia o cuando ya eres adulto.

Creo que buscas otro tipo de amistad

que no solo te traiga diversión, porque, al fin y al cabo,

cuando eres niño no tienes nada que contarles a tus amigos,

o sea, no tienes problemas.

¿Alguien quiere completar?

(YASER) Sí, creo que, en la infancia,

más bien lo que se busca es diversión y una compañía agradable

y, ya según crecemos, como tenemos más complicaciones en la vida,

realmente, necesitamos un apoyo,

es lo que son los amigos, básicamente.

Un apoyo en el día a día.

¿Y no puede haber una amistad movida por el interés?

Sí, claro. Sí.

Eso no sería una amistad. ¿Por qué?

Es la propia definición, si es por el mero interés,

significa que no hay conexión con la persona,

que lo haces por lo que te puede llegar a dar

o por lo que te pueda proporcionar esa persona.

No tiene ningún tipo de relación verdadera.

El interés no solo puede ser que quieras algo del otro.

A lo mejor, a los dos les interesa la misma cosa.

A lo mejor, a los dos les interesan los otakus,

les interesa el mundo manga.

Bueno, pues tienen mal gusto, ¿no? Pero bueno.

Quizás les interesa el mundo manga.

O sea, ahí tenemos una afinidad de amistad por interés.

O sea, no solo es el interés individualista o egoísta.

Una cosa es el interés de aprovecharse de otro,

o sea, de querer sacar algo de esa persona,

y otra cosa es tener interés en un objetivo los dos.

Es decir, que los dos vayan al mismo sitio.

Brillar juntos, por así decirlo.

Es muy importante que en una relación los dos seáis iguales

y que estéis los dos a este nivel,

pero que los dos vayáis aumentando juntos,

y debes demostrarle constantemente a la persona que tú quieres,

a las personas que tú quieres,

que merece la pena quererlos.

Además, es que somos una generación, en general,

los adolescentes y niños de ahora,

que tendemos mucho a creer que no nos merecemos ser queridos,

que no tenemos capacidad para que nos quieran,

que no somos tan importantes.

Yo creo que lo más importante que puedes hacer en una amistad

es demostrarles constantemente

que pueden ser queridos, que tú los quieres.

¿Qué os parece si os cuento que, lo que habéis hecho ahora mismo,

sobre todo lo que hemos hablado ahora mismo

en este momento, en estos cuatro o cinco minutos,

lo escribió ya hace 2350 años el señor Aristóteles,

en ese libro, "La ética nicomáquea"?

Y nos decía que, fundamentalmente, hay tres tipos de amistades.

Una amistad que es movida por la diversión.

Una amistad movida por la diversión, nos juntamos para divertirnos.

Otra, movida por algún interés.

Y la tercera es la amistad verdadera,

la amistad que no tiene ningún interés

y que está movida por lo que llaman los clásicos virtud.

O sea, intentar hacer las cosas bien.

Vamos a seguir hablando de este tema,

pero vamos a pedir ayuda a alguien que para mí es muy importante

y lo ha sido en mi carrera,

el filósofo y pedagogo José Antonio Marina,

que nos va a dejar un mensaje y quiero que abran muy bien los ojos

y se limpien los oídos y le ehcamos cuenta a José Antonio Marina.

Mirad, gran parte de las cosas que vais a hacer

depende del grupo en que vayáis a estar.

Una gran demostración de inteligencia adolescente

es "elige el grupo".

Porque el grupo va a influir mucho sobre ti.

La elección de grupo es una elección de una enorme responsabilidad.

El proceso de la adolescencia,

donde os vais a jugar un poco la relación,

es un proceso de separación de vuestros padres.

Estáis buscando vuestro espacio.

Y que va a haber una cosa que a vuestros padres

les va a costar mucho trabajo aceptar

porque no se acuerdan de lo que les pasó a ellos.

Vosotros, en este momento, con quien os entendéis

es con vuestro grupo, no con vuestros padres.

Tu padre te dice que no quiere que uno de tus mejores amigos

siga siendo tu mejor amigo.

O sea, realmente dice que es una mala influencia

o, simplemente, considera que no está a vuestro nivel,

que no es el adecuado.

¿Os ha pasado esto a alguno de vosotros?

Casi todas las manos hacia arriba.

A ver, ¿a alguno os ha pasado literal?

Yo vivo en un barrio un poco conflictivo.

Y, la verdad, yo siempre he sido una persona

que siempre he estudiado desde pequeño

y yo me juntaba con gente

que a lo mejor no estaba tan enfocada en los estudios

y miraban por otro lado.

Y mis padres siempre me decían: "No, no te juntes con ellos.

Vas a estar mal influenciado".

A mí nunca me han tratado mal en mi barrio,

ni mis vecinos, que nos juntamos desde que somos pequeños.

Siempre ha habido buena relación,

solo que a veces sí que es verdad que me distraía un poco.

O cuando hacía algo malo: "Te están influenciando, no sé qué...".

"Te tienes que dejar de juntar con ellos".

Aunque ellos digan eso, no saben que la amistad va más.

Y si yo de verdad tengo un amigo, aunque mi madre diga lo que diga,

que no me junte con él, yo lo voy a seguir haciendo.

No se dan cuenta de que la amistad va más allá de los estudios.

O sea, si te dejas mal influenciar es porque quieres.

Me sigo juntando con ellos.

Es más, uno me acompaña, está aquí conmigo.

Que mis padres no tenían razón.

Mi madre también los ha conocido y ya se ha dado cuenta

de que realmente estaba equivocada,

porque sí son buenas personas y yo lo considero así,

que son buenas personas.

Pasas a la ESO y te dan como 50 charlas

de que no te juntes con gente...

Con gente con el pelo largo, con pendientes,

con barba, con tatuajes...

No así, no con esos estereotipos... Pero va por ahí, va por ahí.

Pero que vea con quien me junto y del rollo que van.

Vive en un barrio conflictivo... El mío tampoco es de color de rosa.

Claro, pero no es el Bronx.

Efectivamente. (ELAS) Tampoco nos pasemos.

Tampoco es el Bronx.

Me junto con amigos que me hagan bien,

con gente tóxica y amigos que me hagan mal no.

Igual, gente que te va a hacer muy bien

y tienen muchos problemas

o igual no ha tenido la misma suerte que tú

o los estereotipos le marcan

y es buenísima persona...

Mis amigos, o la gente que yo conozco,

no tiene nada que ver cuando lo ves, en la primera impresión,

a cómo es realmente cuando ya tienes una amistad con él

cuando lo conoces de verdad.

No tiene nada que ver el cómo parece a lo buen amigo que es.

Hay un filósofo, José Ortega y Gasset,

que dice: "Yo soy yo y mis circunstancias,

pero mis circunstancias no me definen.

Lo que me define es mi carácter".

Yo soy yo y unas circunstancias pueden estar ahí presentes.

Sin embargo, si mi carácter es suficientemente fuerte,

si mi juicio crítico es suficientemente fuerte,

yo no tengo por qué doblegarme a esa circunstancia.

Yo creo que cuando una persona es auténtica, se nota

y quiero ese tipo de personas en mi vida.

No quiero gente que me diga una cosa por un lado

y luego no esté tan seguro de lo que ha dicho

o no sepa justificar lo que ha dicho.

Creo que cuando eres auténtico, eres buen amigo.

La adolescencia es también la edad del descubrimiento

de la otra cara de la amistad, las decepciones,

las traiciones, las rupturas...

Y es que se habla mucho del sufrimiento amoroso, ¿verdad?

De las rupturas de ese sufrimiento,

pero también hay dolor en la ruptura de las relaciones de amistad.

O sea, en las amistades fracasadas. ¿Quién se atreve?

Es que nunca estás preparado,

o sea, nadie te cuenta en tu día a día

que si se rompe una amistad te va a doler tanto.

A mí, personalmente, siempre...

O sea, no estaba preparada y una vez me dieron un zasca, un ultimátum,

y dije: "Ostras, este dolor no lo había sentido nunca".

Y te sientes muy mal porque dices: "Jopé, ¿qué he hecho yo?".

Hay veces que te sientes hasta culpable y no es tu culpa.

Entonces yo creo que nunca, nunca estás preparado,

nunca estás preparado para una ruptura de amistad.

Se habla mucho de relaciones amorosas

y de cómo hay que favorecer la comunicación,

el cuidarlas día a día.

Pero yo creo que, realmente,

a veces se olvida mucho de cuidar las relaciones de amigos.

Es algo que se da por hecho: "Bueno, somos amigos y ya está".

O sea, lo somos y punto.

Pero, o sea, si una persona, por muy cercana a ti que sea,

si tú no la cuidas y no mantienes atención e interés

en que la relación funcione,

al final se pierde y no tiene que haber una bronca concreta

para que se rompa la amistad.

O sea, por desgaste, si las cosas dejan de cuadrar y no se cuidan...

Entramos en la monotonía de las viejas parejas.

Sí, por ejemplo. A ver.

Yo creo que la amistad y la lealtad van de la mano, sinceramente.

Si no hay lealtad, no hay amistad.

Joder, yo me acuerdo que, por ejemplo,

había una época que todos mis amigos teníamos novia

y yo recuerdo que, por ejemplo, yo estaba con una chica

y, de repente, coge mi amigo y se lía con ella. Vamos a ver...

Ahora vamos a hablar de eso.

¿Y luego quieres que te considere un amigo?

Vete a la mierda, ¿qué te pasa?

Hay dos formas de afrontar este tipo de decepciones,

estos fracasos.

Uno es romper la relación

porque un verdadero amigo nunca haría eso,

lo que tú acabas de decir. "¡Qué cabrón, se lía con la novia!"

Y hay otra forma de hacer las cosas,

que es intentar solventarlo y llegar al acuerdo, al perdón,

porque una verdadera amistad

se demuestra comprendiendo y perdonando los errores.

A ver, quiero sangre, por favor.

Todo el mundo se merece una segunda oportunidad,

pero siempre y cuando la quiera.

Creo que, igualmente, hay amistades que se acaban,

y más en estas edades, que creo que es

como que estamos evolucionando, de alguna manera.

¿Y todo el mundo merece una segunda oportunidad?

Sí. -Todos no.

A ver, ¿quién dice que no? Yo.

(RÍE)

Te quedas sola.

Lo de las segundas oportunidades no les gusta mucho

y creo que es algo muy importante,

que la gente sea capaz de perdonar.

Lo que no perdonaría es que yo haya tenido la confianza

de contarle a un amigo mío algo

que sabe que realmente es un tema sensible, que me puede joder,

y que luego vaya y las utilice en contra mío

y que empiece a decir todo lo que le he contado.

Eso yo no podría perdonarlo. Eso es imperdonable.

Igual que la hipocresía, también.

Las dos únicas cosas que no puedo perdonar.

Las segundas oportunidades se dan, pero si la persona lo busca,

es decir, yo, encima de que a mí me has estado...

O sea, conmigo te has equivocado, no voy a estar detrás tuyo encima.

Si tú lo buscas, si estás arrepentido

y quieres que nos perdonemos, lo tienes que buscar.

Lucía, ¿qué dices ahora?

Si la otra persona lo está buscando, creo que se puede perdonar

y que se puede volver a construir una confianza,

aunque no sea en dos segundos.

Todo el mundo en algún momento

ha pasado etapas de no ser la persona que realmente es,

que a lo mejor comete errores, pero luego se arrepiente.

Entonces, creo que no pasa nada por dar una segunda oportunidad

y por perdonar.

Yo soy bastante partidaria de dar muchas oportunidades

porque lo ato otra vez

a lo de que son los amores de tu vida.

Debes seguir luchando por ellos,

pero es verdad que cuando te han roto el corazón ya demasiadas veces,

es que es imposible remediarlo.

¿Para qué vas a estar sufriendo

cuando la otra persona no tiene interés?

Y es muy duro eso de querer tú muchísimo más que otra persona,

porque al fin y al cabo dices: "Estoy gastando

mi tiempo, mi fuerza y mi amor en ti y tú no lo estás apreciando".

Entonces es muy duro, yo creo.

Ahora estamos pensando, siempre vemos al otro como el otro.

Pero ahora voy con ustedes, a ver.

¿Quién nunca sería vuestro amigo y por qué?

Una persona posesiva.

Una persona posesiva. ¿Cómo defines a esa persona?

Pues es alguien que o estás conmigo

o no puedes estar con ninguno de los demás.

O estás conmigo o sola. Exactamente, y se enfada.

Tú tienes un grupo de amigos

y ya por irte con otra gente, ya te tachan como:

"Tío, nos has dejado tirados, no sé qué".

¿Qué me estás contando? ¿No puedo tener más amigos?

Son superposesivos y eso no está bien, realmente.

O sea, eso está pasando. (TODOS) Sí.

La posesión en los amigos es mala,

pero es mala, no solo entre los amigos,

sino en todo el ámbito, en general.

Si eres amigo de una persona,

lo puedes ser con el resto y no te debe de condicionar.

No puede ser que se crean que les perteneces,

no puedes ir con ellos porque tienes que venir conmigo,

si no, me dejas de lado.

¿Hay muchos problemas

con eso de la pertenencia y la posesión?

Sí.

¿Se ve mucho en el noviazgo? Muchísimo.

Muchísimo, vemos que esos malditos problemas

que tenemos los adultos lo estáis fraguando ustedes, ¿no?

O sea, que lo estáis viviendo

y que estos problemas de hoy serán los problemas del mañana,

que ya sabemos cuáles son.

Sí, es cierto. ¿Y qué hacéis para cambiarlo?

(ÁNGELA) Intentar ayudarla,

porque a mí no me ha pasado, pero sé a personas que sí les ha pasado,

pues intentas que vea como la luz, se podría decir.

La gente está como muy llena de inseguridades.

Entonces, en las relaciones eso se nota un montón,

tanto de amistad como de amor,

y pues al final es una cuestión de que cada uno

se dé cuenta de lo suyo, porque sí.

Yo creo que todos intentamos ayudar a nuestros amigos

que están en ese tipo de situación,

pero creo que también todos hemos visto

que, hasta que no quieren, no lo ven.

Creo que en mi caso fue una buena opción

alejarme de esa persona porque me hacía daño como tal.

Era una relación muy muy tóxica entre amistades.

Porque si él no quería hacer algo, yo tampoco podía.

O si él quería quedar conmigo

o yo estaba haciendo otros amigos, incluso,

pues se enfadaba conmigo.

Ya era un punto donde no podía hacer nada que no le gustase a él.

Es algo que yo no puedo soportar.

En cuanto veo una pequeña toxicidad en el tema de la posesión,

no es que me quiera apartar del todo,

pero no me gusta estar con esas personas.

Sentir celos en una amistad es algo que no se habla tanto,

pero creo que sí que existe y que se debería solucionar

porque, al fin y al cabo, demuestra que estamos llenos de inseguridades

y que estamos siempre sintiendo celos.

Voy a lanzar una pregunta.

¿Hasta qué punto es moralmente correcto o incorrecto

no querer darle una segunda oportunidad a una persona

que, por ejemplo, te ha hecho daño, que es tóxica

y que te ha hecho ya tantas cosas

que no estás dispuesto a dar tu integridad emocional?

Es un temazo. Estamos viendo que podemos dividir,

entonces, el que te jode por accidente,

el que lo hace de manera intencionada,

pero aún el que lo hace de manera intencionada

puede ser que no esté en la sintonía adecuada

y lo haya hecho tampoco sabiendo el daño que te podía hacer

y según lo que le duela perder la amistad y el interés que tenga,

así podemos mantenerlo o no.

Esto se está poniendo complejo.

Esto se está poniendo complicado.

Vamos a concretar, vamos a poner un dilemita.

Vámonos a un dilemita. Permítanme que...

A ver, vamos a hacer algo divertido. A ver, tu mejor amigo o amiga,

poneos en la situación,

tu mejor amigo o amiga está perdidamente enamorado

de una chica o de un chico que a ti también te gusta.

Me ha pasado.

Para colmo, espérate, que sigo.

Y para colmo, tú sabes, pero lo sabes perfecto,

que esa chica o ese chico está por ti.

'Rock and roll'. A ver.

La ley del que la ve antes.

¿La ley del que la ha visto antes? O sea, esto es cacería ya.

Hemos bajado en la escala trófica...

Fuera bromas, si a tu amigo le gusta mucho,

pero no tiene oportunidad,

tendrá que aceptarlo. Es duro.

(MARÍA) Y luego no es que no tengas oportunidad o no.

El amor depende de dos personas y si una persona es afín a ti

y tú eres afín a ella...

Tu mejor amiga está perdidamente enamorada,

la vas a destrozar.

Ya, pero creo que en realidad... ¿Que sufra?

No, no, no, más dependientemente de cómo sea la situación en concreto,

de cómo puedan aceptarlo todas las personas involucradas.

Porque yo, por ejemplo, si veo que efectivamente mi amiga,

mi mejor amiga,

a quien yo quiero muchísimo, está que no puede con su vida,

pues es que yo no me voy a interponer tampoco.

¿Sacrificarías, entonces, esa posibilidad de ligue,

incluso que puede ser el amor de tu vida, así?

Porque como no sabes si va a ser el amor de tu vida.

Pero ¿si lo supieras?

Aunque lo sepa, es que yo creo que los mejores amigos...

Es que son, en parte, amores de tu vida.

(VÍCTOR) No estoy de acuerdo. Pues échale. ¿Por qué?

A mí justo me ha pasado esto,

o sea, me ha pasado hace nada.

Yo creo que, en mi caso, era mi mejor amigo,

que ya no es, obviamente,

pues le hablé todo sobre una chica que me gustaba.

Sabía todo sobre ella, todo,

y él ahora está con ella.

Y, entonces, yo creo que, claro, en ese caso

yo creo que es superdelicado.

La confianza, aunque volvamos a estar bien,

la confianza no se recupera.

Me dolió bastante más perder a mi amigo,

porque, más que nada, la chica era mi amiga también

y a día de hoy pues tampoco...

Con ella tampoco es que me haya enfadado ni nada,

pero, con él, o sea es que compartía muchísimo tiempo,

sabía todo sobre mí, conocía a mis padres, a mi familia,

ha estado de vacaciones conmigo y realmente es un vacío

que ahora sigue ahí.

Hemos cambiado de tema y estamos en uno...

Vamos a seguir, tranquilos, que aquí hay para todos.

Hemos pasado a un tema, se ha dicho la palabra varias veces,

y es la palabra "el mejor amigo".

Dentro del grupo de amigos que tienes,

siempre hay uno, o con suerte, si sois muy afortunados,

dos personas que ocupan el lugar especial de ser el mejor amigo.

Ese amigo del alma,

que se convierte en una persona muy importante de tu vida.

A ver, ¿pensáis que es necesario compartir gustos, ideas, aficiones

para ser amigo?

¿O que un reguetonero, por ejemplo, podría ser amigo

de un heavy metal como yo a simple vista?

¿Creéis que esto es posible o no? Sí.

Hablen.

(ÁNGELA) Pues creo que lo bonito de una amistad

es complementarse.

Yo, por ejemplo, puedo amar la música de los 80, de los 90

y que a mi amigo no le guste absolutamente nada.

Eso es lo bonito, que él descubra cosas nuevas y yo las descubra.

Y es verdad que yo soy muy propensa

a que mis amigos se me parezcan

y es muy importante.

Pero no siempre tus amigos tienen por qué ser

un espejo de ti.

No tienen por qué ser clavados a ti.

Debe haber adversidades.

Me acuerdo que, una vez, cuando era muy pequeña,

yo le dije a mi madre que me gustaría que mi pareja se pareciese a mí,

porque así seríamos muy parecidos y nos entenderíamos mejor.

Y mi madre me dijo: "No siempre está bien

que las personas que tú quieres sean parecidas a ti,

porque si no, no aprendes nada,

porque si todo el rato te dan la razón como a los tontos

y te dicen 'sí, esto me parece bien',

porque a ellos les parece bien realmente,

es que al final no aprendes nada".

Es más fácil que se forme una amistad si compartes gustos

o compartes cualquier tipo de cosa.

Sí que es verdad que luego no tiene por qué influir,

e incluso puede ser mejor,

que discrepéis en algunas cosas,

pero, a primera vista,

ya es mucho más fácil si tenéis los mismos gustos.

Voy a meter un palo mucho más fuerte,

uno de Vox y otro de Podemos.

Es lo que iba a decir.

Si es lo que ibas a decir, échale.

Yo iba a decir que, claro, que los gustos

no son lo único que define a una persona.

Vale, una parte de lo que soy yo y de cómo vivo,

cómo veo a la gente, es lo que me gusta, lo que hago.

Pero otra parte muy muy importante es cómo pienso

y de lo que estoy a favor o de lo que estoy en contra.

Y creo que una persona que sea de Vox

y una persona que sea de Podemos, o da igual, yo qué sé,

que cualquier persona que tengan ideologías contrarias,

es muy difícil que realmente se lleven bien.

Hay veces que, algunos tipos de ideologías,

como que llevan implícito cierto rechazo

a ciertas personas.

A ciertas personas o colectivos.

Realmente es que no es posible

tener un amigo cuya ideología te rechaza.

Yo creo que, cuando los ideales de una persona

van directamente en contra de tu persona,

la amistad no es posible.

No me respeta a mí ni como mujer ni como inmigrante.

Entonces, no creo que deba ser amiga

de alguien que no me respeta a mí como persona.

Yo creo que no hay que tolerar la intolerancia

y lo he creído siempre así.

Y yo, por ejemplo, eso no sería capaz.

Alguien que no sea capaz de respetarme como persona,

o sea, y me menosprecie, yo no sería capaz de eso.

No tengo problema en tener una persona cercana a mí

que tenga ideas políticas diferentes a mí, por ejemplo,

o pensamientos diferentes,

siempre y cuando yo pueda aportar a esa persona ideas

y esa persona me pueda aportar a mí.

Creo que, si consigues no juzgarla como persona

y entender por qué tiene esas ideas,

la amistad se puede crear perfectamente.

El problema es cuando las ideas te juzgan a ti.

Ya, si entiendo a lo que te refieres, pero lo veo posible igualmente.

Os quiero presentar a Pilar y a Isabel.

Ellas mantienen una amistad de las de verdad,

desde hace más de 30 años,

o sea, doblan el tiempo, casi, que ustedes llevan vivos.

Vamos a escucharlas.

Mi hija con cinco años o seis años

tenía mucha facilidad para bailar

y, entonces, busqué una profesora de flamenco

y me hablaron de Isabel.

Entonces, fui a verla

y ya la conexión fue tal, ya en la primera clase,

en las dos o tres primeras clases,

que decidí yo también meterme a dar clases de sevillanas.

Cuando yo la veo de donde ella viene,

de una familia, pues eso,

una familia muy bien, de toda la vida,

pues no la vi nada ostentosa ni nada pijita.

La vi una persona normal

y eso me llegó al alma.

Viniendo de distintos mundos,

teniendo una diferencia de edad, teniendo una diferencia de vivencias,

notamos desde el principio que hablábamos el mismo idioma.

Y el primer paso para saber que un amigo es tu amigo

es que, de repente, notas como si fuera tu alma gemela.

Y eso es muy difícil de tener. Yo lo veo muy difícil.

Y hubo un momento en mi vida que me divorcié

y me acuerdo que era una tarde, a las cuatro de la tarde,

no podía quedarme en casa, necesitaba huir para adelante.

Es como una cosa de escapar de mí misma

y me fui andando hasta casa de Isabel.

Me acuerdo de que me recibiste en tu cocina

y me extendió un pañuelo recién planchado

y me dijo: "Este es el pañuelo de llorar",

y yo no lo olvido.

Yo lloré aquella tarde con Isabel.

Ese pañuelo... Me dijo: "Llora, hija, este es el pañuelo de llorar".

Todo lo que tenía en ese mundo era mi amiga.

No había más.

Creo que, en una amistad, no hay edad,

no hay mundos, no hay diferencias de ningún tipo.

Lo que hay de verdad en una verdadera amistad es verdad.

Bueno, acordaos de lo que decían al principio.

Casi se ponen los pelitos de punta, ¿verdad?

Decía Aristóteles aquello de una misma alma

en dos corazones.

Bueno, Pilar e Isabel nos demuestran que el valor de la amistad

tiene que ver con la pureza, con la autenticidad,

más que con ninguna otra cosa.

Os decía al principio que, cuando estos griegos

nos hablaban de la amistad, decían que hay tres tipos de amistad:

la de la diversión, el amigo por diversión,

la del amigo por interés, y la tercera, la más importante,

el amigo de verdad, el amigo virtuoso,

el que te ayuda a ser mejor persona, mejor ser humano.

Es el amigo de verdad, lo que acabamos de ver.

No sé, dice mucho que realmente las personas

podemos ser más de lo que somos sin contar nuestro origen.

Y es que yo lo veo increíble porque yo, por ejemplo, a mi abuela,

cuando la veo en el pueblo, veo que va paseando por la calle

y saluda a tal amiga, a tal amiga,

que, a lo mejor, tienen 90 y pico años.

Y yo eso lo veo increíble,

porque si yo ahora, con 19, tengo una amistad,

ojalá me dure 70 años más. Me parece superbonito.

La amistad va más allá de todo lo objetivo, más allá de la raza,

va más allá de las ideologías y va más allá de todo.

La amistad se apoya en el apoyo

y es muy importante buscar el bien para tus amigos,

porque eso, lo que va a fomentar, es tener una relación mucho más sana.

Para que alguien sea mi amigo,

yo creo que tiene que estar dispuesto a aguantarme

cuando no estoy en lo mejor de mí

y a pasárselo bien y a apreciarme cuando sí.

Tiene que ser sincero y cariñoso.

Mucha sinceridad y mucha comunicación.

Vamos a hablar ahora de lo que ocurre con la amistad

si incorporamos una nueva variable, la atracción sexual.

¿Alguno de vosotros se ha sentido alguna vez atraído sexualmente

por un amigo o por una amiga?

A ver, manos arriba,

porque aquí hay que hablar de un chorro de cosas.

Yo creo que hay que distinguir en dos categorías.

Ay, ¡qué filosófico! Dos categorías, a ver.

Están los amigos que, primero tú los ves y dices:

"Qué guapo, qué guapa",

y te hace tilín desde el principio,

pero luego los conoces más y se te pasa.

Y luego están los que los conoces y dices: "Qué majo, es mi amigo".

Y entonces pasa el tiempo:

"Quizá no es tanto mi amigo".

A mí me ha pasado así de veces...

¿Así de veces?

Pero porque, al conocer a esa persona,

y la ves cada día, en movimiento,

ves cómo esa persona es en sí misma.

Y al final dices: "Joder, me he enamorado

y no me he dado cuenta".

Es que cada vez me gusta más.

También porque estamos...

Nos han metido hormonas por un tubo...

No te las han metido, las estás produciendo tú.

Pero es que eso es una locura.

Había un señor que decía algo así

como "que hablen de mí, que hablen de mí, aunque sea bien",

porque ya sabía que siempre iban a hablar mal de uno.

Este era Oscar Wilde, un escritor británico

y, además, un hombre con una vida excelsa y maravillosa

que os invito a que os acerquéis a sus libros.

Sin embargo, Oscar Wilde,

de la amistad entre un hombre y una mujer decía:

"Entre un hombre y una mujer no hay amistad posible,

hay amor, hay odio, hay pasión,

pero no amistad". ¿Qué opinan?

Mentira. -Es una tontería.

Es Oscar Wilde, ¿eh? Como si es Aristóteles, ¿verdad?

Pienso que es una tontería muy grande. No tiene nada que ver.

Yo soy gay y yo tengo amigos que son chicos

y ya está, somos amigos de toda la vida.

A mi mejor amigo lo quiero mucho.

No sé por qué hay que darles esa visión de solo importa el sexo

o el amor.

Somos amigos. -Como en "Élite".

¿Un hombre y una mujer pueden ser amigos?

A ver, sí, claro.

Tengo una amiga, que es mi vecina,

que vivimos juntos desde pequeños.

Hemos nacido en el mismo barrio

y nos hemos criado juntos desde siempre.

Y tengo una relación con ella,

yo creo que es más fuerte que alguna relación que tendré

con un amigo mío, chico,

y yo creo que más que del sexo depende de la persona.

Una persona muy importante de mi vida,

aparte de mis familiares y eso,

pues es la persona más importante de mi vida

y él es un chico y es que en la vida me ha atraído

y lo conozco desde hace cinco años.

Llevamos siendo mejores amigos como tres años.

O sea, a mí me parece un chico muy guapo,

pero en la vida me ha gustado y dudo que me guste.

Es maravilloso el choque generacional que hay.

Ahora hay muchísima gente,

seguro que 800 o 900 millones de personas

de más de 40 años viendo esto

que al escuchar la frase de Oscar Wilde ha dicho:

"Claro que no pueden ser".

De hecho, el señor Platón en "El banquete",

cuando nos habla sobre el amor, una de las cosas que dice

es eso de la media naranja.

Lo habéis escuchado, ¿no?

Eso sale en "El banquete",

para que veáis que la filosofía está en de la mesa constantemente.

Y una cosa que nos viene a decir

es media naranja con media naranja,

no media naranja con medio limón.

O sea, que esa amistad o ese amor puro entre dos personas

son entre dos personas del mismo sexo.

La idea de un amigo, de un muy mejor amigo,

de mi mejor amigo, suele ser la idea de un hombre con un hombre

o una mujer con una mujer.

No hablando de relación sexual, sino hablando de amistad pura,

amistad pura.

Y, sin embargo, ustedes estáis ahora desmontando un mito.

Yo es que creo que si hay que modificar

el tono de la conversación,

es según con quien hablas,

no es sobre su sexo.

Muy bien.

Decía Platón que no dejemos crecer la hierba

en el camino de la amistad.

Fijaos qué frase más maravillosa.

"Que no crezca la hierba en el camino de la amistad".

Hay que cuidarlo.

Estamos viendo, por tanto,

que la amistad hay que alimentarla, que hay que cuidarla.

Pero ¿en la amistad caben también,

ojo, las mentiras piadosas

o hay que ser absolutamente sinceros?

No, no, no. No contesten todavía.

Hay una palabra, que a mí me gusta mucho,

que es "sincericida".

Es un término que no existe en el diccionario,

pero a mí me encanta porque creo que representa muy bien

a muchas personas que, en nombre de la sinceridad,

dicen todo lo que piensan,

aunque no se les haya preguntado,

sin ningún tipo de delicadeza, consideración,

en nombre de esa verdad y de esa sinceridad.

Esas personas son sincericidas

y son personas que hacen muchísimo daño.

Si tú me haces una pregunta:

"Laura, ¿qué piensas sobre o qué sientes sobre?".

Sí creo que es importante ser sinceros,

sin ofender ni faltarle el respeto al otro.

¿Ser un verdadero amigo es decir siempre la verdad?

No.

¿Por qué? ¿Por qué ese no tan rotundo?

(RAÚL) Sí, pero si te preguntan.

O sea, si te preguntan, sí,

y si es malo y no te han preguntado, pues te lo callas.

(VÍCTOR) Sobre todo, temas serios,

es decir, si a un amigo, tú le vas a dar una opinión

o vas a decirle algo sobre un tema que realmente le afecta,

debes ser sincero.

Pero luego las mentirijillas así de risas, no pasa nada.

También es muy importante, aparte de qué vas a decir,

cómo lo vas a decir.

Si tú en vez de decir: "Eres feísimo",

dices: "Pues eres poco agraciado".

Al final suena mejor eso...

Dependiendo de la luz del día, cuesta más trabajo verte o no, ¿no?

Algo así. Claro.

Es un eufemismo.

Hay ciertas cosas que quizá tienes que decir y ciertas que no.

Y hay una regla, no me acuerdo dónde lo leí, que es:

"Si puede cambiarlo en tres segundos, díselo,

y si no puede cambiarlo en tres segundos, cállate".

Si tiene un moco: "Tío, tienes un moco",

pero si le queda muy mal el flequillo,

no se lo digas, porque no puede hacer así y que le crezca.

Se puede poner una gorra.

Entonces es innecesario crear malestar en algunas personas

con cosas que no pueden cambiar.

Hay que hacerlo con cariño y tacto

y ser consciente de que tiene sentimientos.

En esta sociedad, si eres un mentiroso, te llaman falso.

Si eres muy sincero, te llaman maleducado.

Hagas lo que hagas, siempre te van a juzgar.

Siempre tiro por la verdad.

A un amigo, siempre es mejor decirle la verdad,

porque si sabes que esa persona de verdad es tu amiga o tu amigo,

sabes que te va a decir la verdad porque te quiere, aunque duela.

Mejor que te digan la verdad y que te duela

a que te digan una mentira y luego pegártela.

Siempre es mejor la sinceridad.

El problema es que hablamos de un tema etéreo,

pero vamos a temas que son mucho más concretos.

Vamos a temas de los que nos tocan un poquito la fibra sensible.

De hecho, este ejemplo que os voy a poner

lo he vivido, si queréis, después os cuento la historia.

Mientras no, porque es un matrimonio que sigue funcionando.

Has visto al novio de tu amiga

liada con otro, ¿de acuerdo?

Habéis visto una infidelidad.

La habéis visto, pero no caben interpretaciones.

¿Se lo dices a tu amigo o tu amiga,

le adviertes de la infidelidad de su pareja,

a sabiendas de que puede que no te crea

y que además se rompa la amistad que tienes con esa persona?

Mi deber sería decírselo

porque, personalmente, si fuese al revés

y yo me enterase, después,

de que mis amigos pillaron a mi pareja

siendo infiel y no me dijeron nada,

yo me enfadaría muchísimo con ellos.

Porque es confianza, tanto en tu pareja como en tu amigo

que te traiciona.

Se lo tengo que decir, es un deber,

es que no puedo vivir con eso.

Yo siempre lo haría y lo he hecho.

El riesgo es el siguiente.

Vuestro amigo está perdidamente enamorado o enamorada de esa persona

y puede llegar incluso a no creeros, aunque le enseñes una foto.

En ese momento, lo que peligra es vuestra amistad,

¿sois capaces de poner en peligro una amistad

con tal de mantener una verdad que, quizá, al cabo de poco tiempo

se acaba porque las relaciones en la adolescencia no son eternas?

Si se lo cuento y no me creen, pues que le den por culo.

Está bien, es una forma categórica de decir las cosas.

Vuestra generación tiene algunas particularidades.

Ustedes sois, básicamente, la primera generación de la historia

que tiene acceso a redes sociales

desde la escuela, desde el colegio.

Ángel Sánchez, que es un profesor e investigador

de la Universidad Carlos III,

nos va a dar una explicación

sobre esta posibilidad del número máximo de amigos.

Presten mucha atención a este vídeo.

Sobre la amistad, la ciencia nos dice dos cosas fundamentales.

La primera es que tenemos un número de amigos que es limitado

y viene controlado por la capacidad cognitiva que tenemos

de dedicarles tiempo y recursos.

Ese número es el famoso número de Dunbar

y, en media, suele ser de unas 150 relaciones.

Hay gente que tiene 100, otros que tienen 200,

pero lo que no hay es gente que tenga 10 000 o cinco.

Es la primera cosa importante que nos dice la ciencia.

La segunda es que esas amistades no son todas iguales,

sino que están estructuradas y forman círculos,

que también se llaman círculos de Dunbar.

Tenemos un grupito muy pequeño, de tres, cuatro o cinco personas,

que son nuestras amistades más íntimas

y que es nuestro círculo realmente interno.

A esas, si les agregamos otras diez o así,

tenemos el segundo círculo, que son los amigos,

los amigos, muy buenos amigos,

que pueden, junto con los otros, hacer un total de unos 15.

Después vienen las amistades que vemos con cierta frecuencia,

que nos vamos de cañas con ellos o que, al salir del cole,

nos vamos al cine con ellos,

que hay que añadir otros 30 o 40,

con lo cual tenemos ya un círculo de unos 50.

Y gente de la que, a lo mejor, sabemos su nombre

y un par de cosas y que vemos una vez cada año o así,

puede haber, en total, unos 150, incluyendo los anteriores.

Esos son los hechos básicos que nos dice la ciencia

sobre nuestras relaciones.

¿Sois conscientes de esto cuando elegís

con qué gente pasáis vuestra vida?

¿A qué gente estáis dedicando vuestro tiempo?

¿Qué piensan de lo que ha dicho del número?

No creo que haya un número definido de amigos.

Yo decido quiénes son mis amigos, mis mejores amigos

y no lo que diga un científico.

¿Se da en las redes sociales?

Lo que hacen es que una publicación que tú...

Es como la imprenta.

Que tú has gastado diez segundos en hacer una publicación.

Si esos diez segundos los gastases para los seguidores que tienes,

no cabe tiempo para poder ni comer, ni dormir, ni nada.

Claro.

Entonces, esos diez segundos que tú gastas en un momento,

lo reciben 100 000 personas.

A esas 100 000 les puedes interesar.

Y no puedes tener 100 000 amigos.

A un amigo le dedicas tiempo, lo escuchas,

te tiene que escuchar, tener una relación buena.

Entonces, es imposible.

Tú entras en Instagram y te encuentras a un montón de gente

que es amiga de otro montón de gente,

pero que realmente es una amistad muy superficial

y que no tiene fondo

y no tiene tanto sentimiento como una amistad verdadera.

Es que no te conocen por una red social.

Tú solo estás mirando detrás de una pantalla

lo que la persona quiere que veas.

Las veo positivas y muy negativas a la vez.

Creo que es un control constantemente

sobre las cosas que haces.

Es una mira directa a tu vida y para mí, no me gustan nada.

Pero es verdad que te ayuda mucho a mantener relaciones.

No conoces a alguien por una red social.

Un amigo es quien me escribe por WhatsApp y me dice:

"¿Qué tal estás?".

Eso es un amigo. No una persona que te comenta: "Qué guapa".

En las redes sociales estamos viendo

es que hay un bastardeamiento de la palabra amistad.

Al inicio de este programa, yo tuve que dar un mensaje

y es un mensaje que me pesa,

que, con mi edad, me pesa,

y es un mensaje complicado.

Es el mensaje de ser consciente de que, con los años,

vamos perdiendo a muchísimos amigos

y que se quedan muy poquitos con nosotros.

Creo que se habla mucho de perder a un amigo,

de dejar de tenerle como amigo,

pero no de que ese amigo, sin que tú lo decidas,

sin que tú quieras, por nada que pase,

de un día para otro, se vaya y ya no esté ahí.

Siempre la primera vez que se te muere un ser querido,

ya es duro, pero que se te muera un amigo,

nunca te vas a esperar que el amigo que acabas de saludar,

la próxima vez, no le vas a poder saludar porque no está.

Que muriese un amigo tan cercano

y, sobre todo, un amigo de mi edad,

nos ha cambiado mucho la forma de ver las amistades,

la forma de tratar a las personas, a todas las personas.

Ahora, desde ese momento sí he aprendido

que siempre, a un amigo, hay que saludarle

como sientas en ese momento que debes saludarle,

con lo que se merece,

porque igual, la siguiente vez,

no le vas a poder saludar así.

¿Qué es lo que hace que consideres a una persona

como un amigo de verdad?

¿Cuáles de los amigos que ahora tenéis

pensáis que mantendréis cuando lleguéis a mi edad?

Yo sé que, por ejemplo, mi mejor amigo,

va a ser para siempre.

El tiempo es muy importante en la amistad.

Con el tiempo, te vas dando cuenta

de quién está en las buenas y en las malas

y quién te dijo que iba a seguir y sigue aquí.

Yo tengo un amigo que, bueno, que éramos inseparables antes,

cuando estábamos juntos, y que se fue a la Escuela de Oficiales de Zaragoza

y lleva ahí más de un año largo.

Y, ese amigo, tengo claro que va a durar toda la vida

porque cada vez que nos vemos

es como si llevásemos juntos 24 horas al día.

O sea, eso es...

Como si no hubiera pasado el tiempo.

La temporalidad carece de sentido cuando la amistad es cierta,

cuando es de verdad.

Contestándote, mi mejor amigo, o uno de mis mejores amigos,

es mejor amigo desde que él tenía cinco años de edad y yo seis.

Lo más bonito que ha hecho un amigo por mí.

Se murió mi abuelo y él estaba viviendo en Ámsterdam

y en cuanto se enteró de que se murió mi abuelo

cogió el primer vuelo que le costó muchísimo dinero, pero muchísimo,

y sus padres y él vinieron a verme

para ver cómo estaba y apoyarme.

Yo creo que mi mejor amigo,

llevamos siendo supercercanos un montón de años, son siete creo.

Hablamos una vez cada dos semanas, nos tiramos hablando cinco horas

y es como si lo viese el día de antes.

Mi mejor amiga, Carla, será la que me acompañe

hasta que yo sea una anciana, porque nos entendemos tan bien.

O sea, es una felicidad cuando yo la veo,

que es que no la tengo con nadie.

Es una complicidad entre las dos, que es maravilloso.

Mi mejor amiga, que se lo he contado a ellos,

desde que tengo uso de razón,

se llama Sheila. Y yo con ella

es que llevo toda la vida y voy a seguir toda la vida,

porque es que hace que no la veo un montón de tiempo

y hablamos todos los días como si nos viésemos.

Me encanta que digáis su nombre.

Porque después, el día de mañana, veremos si sigue o no.

Pues yo voy a mencionar a mi mejor amiga también,

que llevamos siéndolo desde los cinco años

y, aunque lleve creo que ya un año sin verla,

o más incluso,

seguimos hablando, no todos los días,

ni siquiera todos los meses,

pero sé que, cuando nos veamos, será lo mismo.

¿Cómo se llama? Ceanara.

Yo espero, porque si no me dolería un montón,

tener hasta los 40, 50 o 60...

Sí, esa edad, esa edad.

...a tres personas en mi vida,

que son ahora mismo,

son como los fantasmas de la vida pasada, el futuro y eso.

El cuento de Dickens de Navidad.

Yo tengo a Fernando, a mi amigo Dani y a María,

que es mi mejor amiga,

y espero que esos tres estén.

Marina, Lucía y Eva, que llevamos una media

de unos 15 años juntas,

pero vamos, la persona que más me ha marcado ha sido mi mejor amigo,

que... Ay, perdón.

Cuidado, que yo soy muy llorón.

Puedes ver a un tío de dos metros llorando, me deshago.

Se llama Sergio,

que, aunque solamente lo conozca de hace cinco años,

es de las personas más importantes de mi vida,

como bien he dicho antes. Y pues nada.

Espero seguir con él mucho más tiempo.

Joder, tronco, no me rayes.

Es mi caso, no hay nombres concretos,

porque serían bastantes,

pero bueno, sí que hay bastantes personas especiales en mi vida

y que, sinceramente, espero con toda mi alma

que sigan ahí al menos un tiempo.

Yo tampoco tengo nombres concretos.

No me gusta decir una persona porque no lo sé.

No tengo ni idea.

Ni idea todavía.

Yo creo que sí que confío en que mis amigos estarán

cuando seamos mayores.

Además, confío que mis amigos

tengan grandes aspiraciones en el futuro.

Seguramente, estemos muy separados.

Pero creo que sí vamos a seguir manteniendo el contacto

y... Igual me tiro un triple, pero voy a decir cinco personas.

Cinco. Madre mía.

Es que somos un grupo.

Sobre todo, que sepamos estar en las buenas y las malas

y así durar toda la vida.

¿Esperas que estén ahí esos amigos? Sí.

Para muchos de ustedes, al otro lado de la pantalla,

que ya peinan canas como yo,

seguro que, como a mí,

durante este ratito, no han dejado de asaltarles

recuerdos buenos y malos de cuando éramos como ellos,

como nuestros jóvenes.

Con los años y las responsabilidades,

a veces nos cuesta recordar

lo importante que, para nosotros, fueron y son los amigos.

Espero que, en este rato que hemos compartido,

hayan podido reencontrarse con el adolescente que fueron.

Decía el escritor Eduardo Galeano

que cada día nace una historia, que estamos hechos de historias.

En este programa, vosotros habéis escrito la vuestra,

una historia sobre la amistad.

Y yo, para terminar, quiero daros las gracias a todos

y, sobre todo, a mis amigos,

a Paco, Raúl, Alberto, os quiero, cabrones.

A mi yo adolescente - Amistad

06 jun 2020

Hablar de amistad es hablar de algo tan antiguo como la necesidad humana de pertenecer a un grupo. Los amigos son esa tribu que elegimos y que nos permite vivir otras vidas. David Pastor Vico conduce una conversación con un grupo de jóvenes para descubrir cómo viven y sienten la amistad.

Contenido disponible hasta el 6 de junio de 2021.

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