Eduardo
Punset:
Déjame que te cuente una historia: había un profesor en
una escuela y una de sus alumnas, de unos 19 años, le preguntó:
"¿qué es eso de la sinestesia?" y él respondió:
"bueno, es algo muy extraño. Algunas personas piensan que
el color cinco es amarillo", y ella respondió rápidamente
"no, no es amarillo es verde". El número cinco es verde,
por tanto, ella era sinestésica.
Richard
E. Cytowic:
Era sinestésica. Todo el mundo conoce la palabra anestesia que
significa "ninguna sensación", por lo tanto sinestesia
significa "sensaciones unidas". Y hay personas que nacen, como
esa chica, que tienen dos o más sentidos unidos. De forma que,
por ejemplo, mi voz no es sólo algo que ellos oyen sino que también
la ven o la sienten o la saborean; y se sorprenden mucho cuando descubren
-normalmente cuando son jóvenes- que el resto del mundo no es como
ellos. Ellos creen que es normal hasta que dicen algo como lo que tú
has contado y la respuesta que obtienen es "debes de estar loco".
Eduardo
Punset:
Así que... ¿hay una base genética para esto?
Richard
E. Cytowic:
Definitivamente, el ejemplo más famoso es el del novelista Nabokov,
Vladimir Nobokov. Cuando tenía unos tres años se quejó
a su madre de que los colores del juego -de cubos de madera de colores
con las letras del alfabeto- que tenía estaban todos mal. Tenía
la A en rojo, y él decía: "no, la A no es roja, es
azul", y su madre lo comprendió perfectamente, ya que a ella
también le sucedía y, además, en su caso estaba afectada
por la música y el sonido que le hacía ver también
formas de colores. Y por último sucede que, y esto no lo supe hasta
hace poco cuando la BBC hizo un documental en 1994, que su hijo Dimitri
también es sinestésico; por tanto, lo eran la madre, Vladimir,
y Dimitri: tres generaciones de sinestesia.
Eduardo
Punset:
¿Me han dicho que se transmite más de padres a hijas?
Richard
E. Cytowic:
Bueno, tiene lo que se denomina dominancia ligada al cromosoma X, esto
quiere decir que se transmite por el cromosoma X. La mujer tiene dos X
y el hombre un X y un Y; por lo tanto, puede ir de la madre a la hija
o al hijo, o puede ir del padre a la hija. Nunca puede ir del padre a
un hijo. Por lo tanto, si tienes a un varón sintestésico
-lo que es extraño-, éste debe tener una madre sinestésica.
Este tipo de herencia también produce muchas más mujeres
sinestésicas que hombres, al menos 3 a 1, pero la proporción
podría llegar a ser de 6 a 1. Por lo tanto hay más mujeres
sinestésicas que hombres.
Eduardo
Punset:
Y realmente no sabemos cómo sucede- aparte de los motivos genéticos.
Richard
E. Cytowic:
Oh sí, sí, se trata del mecanismo hereditario normal. Pero
hay que hacer una advertencia a esta dominancia ligada al cromosoma X
-dominante quiere decir que aparece en cada generación-, y es que
ésta cursa "con letalidad": esto quiere decir que la
mitad de las concepciones de varones serán letales, por tanto,
la mitad de las concepciones de varones se morirán en el útero,
y es por ello que nacen más niñas sinestésicas que
niños. Es muy curioso ¿no?
Eduardo
Punset:
Sí, es increíble.
Richard
E. Cytowic:
¿Qué ven estas personas? Carol Steen, la escultora, ve mi
nombre escrito en colores, algunas letras están metalizadas, otras
son como espejos y otras brillan: es casi como un pequeño objeto
brillante y lleno de reflejos. Pero déjame que haga hincapié
en qué lo que la gente ve es muy simple, muy elemental. Una paciente
que tiene sinestesia de vista y sonido, que es la forma más común,
hizo una serie de dibujos y, por ejemplo, dibujó lo que veía
cuando sonaba el timbre de la puerta: un pequeño movimiento de
círculos que se van abriendo hacia la periferia
Eduardo
Punset:
Nada de diseños fantásticos o muy elaborados
Richard
E. Cytowic:
No, es muy simple. Cuando oye al perro ladrar dibuja una serie de triángulos
de color marrón y gris que se van reproduciendo hacia arriba al
tiempo que disminuyen. Es un poco como los fuegos artificiales: algo aparece,
se queda suspendido durante un segundo y desaparece.
Eduardo
Punset:
Lo que tú quieres decir es que cuando un perro ladra, para esta
persona, ve el ladrido como unos triángulos.
Richard
E. Cytowic:
Sí, el guau, guau son triángulos que van hacia arriba y
desaparecen.
Eduardo
Punset:
Ya que confunde el sonido con las formas.
Richard
E. Cytowic:
El sonido activa la parte visual del cerebro y hace que vea estas cosas.
Ella no lo ve en el ojo de la mente, lo ve aquí delante en el espacio.
Como si viera unos pequeños fuegos artificiales.
Eduardo
Punset:
¿Y nos ayuda la sinestesia a tener un sentido más concreto
de la vida?. Quiero decir, ¿es la vida menos abstracta para ellos?
Richard
E. Cytowic:
Bueno, como grupo los sinestésicos tienden a ser un poco más
concretos, en vez de metafóricos o poéticos, por ejemplo.
Por tanto, es posible que se tomen las cosas más literalmente de
lo que tú y yo lo hacemos; pero esto es como grupo, no se puede
decir de ningún sinestésico en particular. Pero tú
me has preguntado ¿cómo es su vida?. Bueno, muchas personas
se preguntarán si esto no es para volverse loco. Y la respuesta
es: por supuesto que no, esto es algo a lo que están acostumbrados.
Es como si un ciego nos dijera: "caramba, allá donde miras
siempre ves algo. ¿No te vuelves loco viendo cosas siempre?".
Y, por supuesto, esta es la textura, lo que yo llamo la textura de su
realidad, que por supuesto es muy distinta a la tuya o la mía;
y esto es lo que hace tan interesante el estudio de la sinestesia y de
estas personas. Te preguntas: ¿qué es lo que experimentan?.
¿Por qué lo experimentan de esta manera?. ¿Qué
sucede en sus cerebros que es diferente a lo que sucede en nuestros cerebros
cuando vemos, leemos u oímos algo?
Eduardo
Punset:
Una cosa que tiende a demostrar que lo que tú dices es cierto,
y particularmente sobre el comportamiento de los sinestésicos,
es que aparentemente -y corrígeme si me equivoco- todos los bebés
de menos de 4 meses presentan una cierta confusión de los sentidos.
De alguna manera, no han separado las diferentes funciones asignadas a
los distintos estímulos, por lo tanto son realmente sinestésicos.
Richard
E. Cytowic:
Sí, en efecto. Esta es una investigación muy reciente y
realmente casi todo el mundo está de acuerdo, incluyéndome
a mí, que la mejor explicación que tenemos de porqué
algunos adultos son sinestésicos es que todos los bebés
son sinestésicos. Existen unos experimentos maravillosamente diseñados
por Daphne Maurer en la Universidad de Macmaster que demuestran que todos
los bebés hasta la edad de tres o cuatro meses confunden la visión
con el oído o el tacto y el gusto. También tenemos pruebas
de laboratorios de que muchas especies de mamíferos -gatitos, caninos,
ratones- tienen conexiones funcionales entre los distintos sentidos, o
sea que realmente hay neuronas que trabajan en relación. ¿Qué
es lo que pasa?. Pues que en la forma en que se ha desarrollado el cerebro
hay un crecimiento muy grande de neuronas, ya en el útero, y deben
luchar para realizar las conexiones sinápticas entre ellas y las
que no lo consiguen mueren - esto es un proceso normal, la muerte de las
neuronas - y este proceso se produce entre la edad de uno y dos años,
cuando hay una "poda"; y ahora creemos que en las personas que
son sinestésicas hay conexiones funcionales que se han mantenido,
que por algún motivo o tienen una mayor abundancia de estas conexiones
funcionales entre diversos sentidos, o ha habido un fallo en el proceso
de "poda" y por lo tanto quedan conexiones que siguen funcionando
durante el resto de sus vidas. Esto explicaría otra de las características
de la sinestesia: una vez que la tienes es para toda la vida. Una vez
que tienes este tipo de asociaciones de que el cinco es verde, o un cierto
sonido son triángulos azules, siempre está ahí, nunca
cambia.
Eduardo
Punset:
¿Aunque crees que los sintestésicos lo son para siempre,
no piensas que veces la sinestesia disminuye con la edad?
Richard
E. Cytowic:
Yo no creo que ésta sea una regla universal, ya que tengo cartas
de personas que tienen 60 o incluso 80 años que dicen que los colores
siguen brillando igual que al principio. No he encontrado a personas sintestésicas
que padezcan de Alzheimer u otros tipos de degeneración cerebral
en donde la sinestesia esté afectada. Sí que hay casos en
que hay un traumatismo craneal, en un accidente de tráfico, por
ejemplo, donde una persona que tenía la asociación sonido-color,
después del accidente perdió la visión del color,
perdió la sinestesia y también la capacidad de soñar
en color. Estas tres funciones sugieren que comparten un estado neuronal
común.
Eduardo
Punset:
¿Se te ha ocurrido alguna vez que es posible que haya más
sentidos que los cinco que sabemos que existen?
Richard
E. Cytowic:
Sí, la respuesta más corta a esta pregunta es sí;
en nuestras cabezas suceden muchas más cosas de las que nos damos
cuenta. Un corte del cerebro, es decir cuando se desconectan los dos hemisferios
cerebrales como tratamiento de personas que padecían una epilepsia
intratable, demuestra de forma definitiva que dentro de cada uno de nosotros
hay normalmente al menos dos personalidades y que están en conflicto
la una con la otra. Entonces, por ejemplo, se da lo que se denomina "la
mano ajena", en donde la mano derecha abrocha los botones y la mano
izquierda los desabrocha; o cuando el pie derecho quiere ir en una dirección
y el izquierdo en otra. Y cuando esto sucede nos sorprende mucho ya que
los dos hemisferios no están comunicados, por tanto, no se trata
sólo de percepción, sino de sentir, el sentimiento interno
de quienes somos, el sentido de nuestro yo, de la emoción, de la
intuición, y de todas las partes del cerebro no lingüísticas.
Eduardo
Punset:
Has mencionado esta palabra: emoción. Y es curioso lo que dices,
ya que antes no me había dado cuenta. Todo el mundo dice que para
los mamíferos -o para los humanos- el neocórtex -supuestamente
la parte del cerebro más moderna y más aristocrática-
es el que se ha desarrollado de forma más fantástica, desde
los monos hasta los homínidos-; sin embargo, tú dices que
en la parte límbica del cerebro -la que supuestamente es la parte
emocional- ha habido incluso más desarrollo.
Richard
E. Cytowic:
Un desarrollo tremendo.
Eduardo
Punset:
Y nunca nos paramos a pensar en esto, ¿verdad?
Richard
E. Cytowic:
Sí, porque la respuesta típica es que el neocórtex
se desarrolló tanto, y en tal grado y tamaño, de forma tan
complicada, que tenemos la sensación de que ha dejado atrás
a las otras partes. Y esto no es cierto, ya que en algunas especies ha
evolucionado en una dimensión más que en otra, por ejemplo
en los primates, los monos están muy desarrollados en la dimensión
neocortical pero no tanto en la límbica, y, sin embargo, en los
conejos es lo contrario: han desarrollado mucho la parte límbica
y no el neocórtex.
Eduardo
Punset:
¿Son muy emotivos los conejos?
Richard
E. Cytowic:
No lo sé, nunca se lo he preguntado. Pero en los humanos tenemos
este crecimiento paralelo de las dos partes, no tenemos a una que arrolla
a la otra, tenemos las dos actuando una al lado de la otra, y en alguno
de mis libros exagero un poco cuando hablo de la primacía de las
emociones y la primacía del sistema límbico, pero en realidad
me tomo esta licencia porque durante muchas décadas, e incluso
siglos, hemos tenido la glorificación de lo racional, la lógica,
la razón sobre lo otro, cosa que me parece que está bien,
pero en realidad están entrelazados, uno alimenta al otro y viceversa:
los dos se influyen entre sí. Pero esto no se aprecia lo suficiente.
Hasta hace realmente muy poco tiempo no hemos apreciado la capacidad,
la fuerza que tiene el cerebro límbico sobre nosotros, sobre nuestro
comportamiento cotidiano y nuestra forma de pensar.
|