DANIEL DENNETT

Punset:
Vuelvo a empezar. Dan, ¿quién se ocupa del cerebro? Quiero decir, si es que hay alguien que se ocupe.

Daniel:
Esta es una idea que asusta un poco. El cerebro tiene 10 mil millones, quizá 100 mil millones de neuronas, y eso es todo. Y ni una sola de esas neuronas sabe quién eres ni tampoco le preocupa. Son demasiado estúpidas para poder ocuparse ellas. Por lo tanto tiene que tratarse de una democracia, tiene que ser que estas neuronas trabajen en equipo y compitan las unas con las otras, sin que nadie se ocupe de ello. Nadie puede ocuparse de ello. Si todavía existe un teoría de la conciencia en la que haya un jefe supremo, sabemos que es una mala teoría.

Punset:
Así que es como una fábrica, como si entráramos en una fábrica y ahí no hubiera nadie.

Daniel:
Todo está automatizado, hay toda esa maquinaria pero está vacío, no hay nadie, no podría haber alguien. Hay partes del cerebro que sí actúan como agentes, son los responsables del seguimiento de varias cosas, y, por tanto, si quieres son como funcionarios, pero no tienen conciencia.

Punset:
No pueden pensar...

Daniel:
No: el pensamiento lo produces tú, no las partes de que estás compuesto.

Punset:
Por lo tanto, si alguien nos dice que va a hacer un programa -como este que estamos haciendo- sobre los poderes desconocidos, invisibles e intangibles del cerebro, probablemente habría que decirle que es una pérdida de tiempo.

Daniel:
No llegamos a comprender las capacidades del cerebro más obvias, por ejemplo cómo sabemos multiplicar, o cómo nos controlamos nosotros mismos al caminar o cómo distinguimos una taza de un gatito. Todas estas son preguntas difíciles de responder, pero no creo que exista ningún misterioso poder de la mente. Creo que al final llegaremos a explicar todas la capacidades del cerebro en términos normales, biológicos.

Punset:
Y cuando observamos el universo e intentamos extraer de él conocimiento, ¿de dónde sale el sentido?. ¿Quién nos dice que hay algo más allá de nuestras concepciones físicas? ¿Cómo llegamos al significado de las cosas? ¿De dónde lo tomamos?

Daniel:
En primer lugar date cuenta de que somos la única especie que se hace este tipo de preguntas. Los perros y los gatos no se sientan a meditar sobre el sentido de la vida, y tampoco se preguntan a si mismos qué lugar ocupan en el mundo. Sus estados tienen sentido porque han sido dotados de sentido por la historia evolutiva que los produjo y también por su propia experiencia. El perro sabe que una situación visual concreta significa peligro porque ese hombre le pegó con un palo una vez, y ahora el perro lo reconoce. Es de ahí que procede el sentido. Y el cerebro del perro está diseñado para poder extraer de la memoria ese sentido y aplicarlo a este caso concreto. Y esto es todo lo que constituye el sentido. Así es también como trabaja nuestro cerebro, sólo que nosotros, al tener la capacidad del lenguaje, podemos reflexionar una y otra vez y construir estratos de sentido encima del sentido que obtenemos de nuestra constitución biológica.

Punset:
Pero Dan, ¿quieres entonces decir que no existe ninguna percepción digamos que prodigiosa? Ninguna idea extrasensorial, nada más allá de las neuronas y los átomos...

Daniel:
Si lo hay sabe esconderse de maravilla, porque no existe ninguna prueba de ello.

Punset:
Entonces el cerebro no tiene ninguna capacidad prodigiosa.

Daniel:
Las capacidades del cerebro son prodigiosas. Es increíble lo que puede llegar a hacer el cerebro: esas capacidades que podemos ver en cualquier niño que aprende lenguas o simplemente que va a la escuela son realmente prodigiosas; no se necesita nada más, eso ya es bastante difícil de explicar.

Punset:
Entonces ¿qué podemos decir de esos casos históricos de gente que dicen que son capaces de comunicarse por telepatía o de que pueden regresar atrás en el tiempo? Tu sostienes que esto son disparates.

Daniel:
Creo que los que lo dicen probablemente se lo creen, pero no es verdad. Uno de los ciudadanos de Barcelona, Pablo Picasso, dijo: "yo no busco, yo encuentro", y esto es una explicación formidable de lo que es un genio vigilante: no tiene que buscar, simplemente encuentra. Pero no creo que sea verdad. Picasso investigó mucho, y es cierto que era un gran descubridor; pero si se mira de cerca se ve que sus descubrimientos no son milagrosos, sino el resultado de muchas investigaciones anteriores realizadas por él mismo y también -volviendo a nuestro tema- por la selección natural.

Punset:
¿Y cuál es entonces el papel de la intuición? Incluso Einstein dijo que, al final, en último término, los descubrimientos se basan sobre todo en una gran intuición.

Daniel:
Todo esto es verdad. ¿Pero, qué es la intuición? Cuando se tiene una idea brillante, si es que tienes la suerte de tenerla, y se dice que se ha llegado a ella mediante la intuición, lo que se quiere decir es: "no sé cómo he llegado a ella". Y esto es coherente con decir: "algo ha sucedido en mi cerebro", todas esas neuronas, miles de millones de ellas en funcionamiento, compitiendo entre ellas, sugiriendo ideas.... Los cerebros de algunas personas son mejores que los de otras para generar ideas nuevas, y creo que probablemente esto es así por los hábitos de pensamiento adquiridos. De hecho se adiestran a sí mismos para pensar de maneras diferentes; pero no hay nada misterioso en ello, es una serie de trucos.

Punset:
Dices que es fruto del trabajo duro o de los trucos, ¿no?

Daniel:
Es como el ilusionismo. Cuando vemos a un mago hacer uno de sus trucos en el escenario, al principio resulta extraordinario y tendemos a decir: "es imposible, es realmente mágico". Y luego, cuando vemos cómo se ha hecho, decimos: "bueno, es una serie de trucos". Y todo esto es lo que estamos descubriendo acerca del cerebro, que consiste en una serie de trucos, trucos maravillosos.

Punset:
Incluso la intuición...

Daniel:
Incluso la intuición, sin duda.

Punset:
¿Qué podemos decir de la conciencia? Tu eres un experto mundialmente famoso, y has reflexionado más -sobre este tema, la conciencia- que nadie que yo conozca; eso a pesar de ser considerado como un maldito reduccionista. ¿Hay algo nuevo en este campo?

Daniel:
Creo que estamos progresando mucho en la comprensión de la conciencia, ya que estamos fragmentándola en sus partes constitutivas. Y nos vamos alejando de la idea de que se trata de una cosa grande y misteriosa, al tiempo que nos damos cuenta de que consiste en todas estas partes y de que hay grados de conciencia. Si empezáramos con una bacteria tendríamos que decir: "bueno, la bacteria no tiene en absoluto conciencia, no es más que un pequeño robot" y, por supuesto, las células del cerebro son exactamente lo mismo, también son pequeños robots. Si llegamos a un árbol, por ejemplo, la mayoría de la gente no cree que los árboles sean conscientes, no creen que tengan que ser conscientes; tienen vida, pero no son conscientes, o si son conscientes... Lo que son es sensibles: saben distinguir el mundo a su alrededor y decidir si hace demasiado frío o demasiado calor, si no hay agua suficiente...

Punset:
O no hay sol...

Daniel:
O no hay sol. Pueden apreciar esto y moverse hacia el sol. Este es un tipo de conciencia, un tipo de sensibilidad. Mucha gente cree que no se puede tomar este tipo de sensibilidad, la que posee un árbol respecto a la luz, o la que tienen los conos y bastones de nuestra retina respecto a la luz, y a partir de ahí ir construyendo hasta llegar a la conciencia. Porque al fin y al cabo, la lente de una cámara también es sensible, o la película de la cámara es sensible...

Punset:
Pero no tiene conciencia...

Daniel:
... y no tiene conciencia. Pero nuestra retina tampoco tiene conciencia alguna. Sin embargo, a partir de esos diferentes tipos de sensibilidad, de reactividad ante las diferencias, es donde se construye la conciencia.

Punset:
Creo que alguien preguntó si las bacterias tienen algún tipo de conciencia. Hay que decir que se puede ver cómo las bacterias se mueven alrededor de corrientes magnéticas, siguiendo las corrientes magnéticas, y tenderíamos a creer que tienen conciencia.

Daniel:
En efecto. Y de hecho la velocidad del movimiento parece muy importante. Cuando David Attenborough hizo la maravillosa serie de televisión sobre la vida secreta de las plantas, "La vida oculta de las plantas", había unas secuencias maravillosas que demostraban que el crecimiento de las plantas se aceleraba a lo largo de la secuencia fotográfica; y se podían ver las parras como crecían y se enredaban y estrangulaban...

Punset:
Conscientemente.

Daniel:
Habrías jurado realmente que esas plantas eran conscientes. Pero es simplemente a causa del tempo en que se ha producido la reactividad. Si desaceleraras a un ser humano hasta la velocidad de un árbol: yoooooooooooooooo inteeeeeeeeeeeeeeeeeentooooooooooooooo ... sería terrible, dirías: esta persona no es en absoluto consciente, no es más que un robot. Tenemos esta idea acerca de los robots: que no son conscientes. Esto es porque los robots que hemos visto -excepto en las películas- son cosas tontas. SOY - UN - RO - BOT. Pero cuando vemos robots como C3PO y RTD2 de La Guerra de las Galaxias, no puedes evitar la idea de que son conscientes, y eso es porque se mueven a la velocidad correcta. Se mueven a nuestro mismo tempo.

Punset:
Hablando de la velocidad, has mencionado que la luz va mas rápida que la velocidad del sonido, pero el cerebro procesa las imágenes visuales a un ritmo mucho más lento que las sonoras, de modo que a una distancia de 10 metros, por ejemplo, el sonido y la imagen visual llegarán juntos al cerebro. Dos preguntas. La primera: ¿es esta simultaneidad absolutamente necesaria para que el cerebro pueda entender lo que sucede?. Y la segunda: ya sé que no hay ningún jefe en la fábrica que se haga cargo del mantenimiento, pero ¿existe un punto en el que esa luz, esas entradas de impresión visual y de sonido, coincidan juntas?

Daniel:
No es un sólo punto, son muchos y suceden en momentos diferentes. Una vez nos damos cuenta de que no hay ningún lugar en el cerebro en el cual importe la llegada -ya sabes: "ahora que hemos llegado aquí, hemos alcanzado la conciencia, hemos cruzado la línea de llegada"-, eso quiere decir que puede haber dos puntos en el cerebro, o diez o dos mil. Y en un punto la información de la luz llega antes que la información del sonido...

Punset:
Sonido...

Daniel:
... y en otro punto llegan en un orden diferente. El cerebro debe tener alguna forma de ordenar todo esto, y se le puede engañar. No hay ningún lugar en él que sea el lugar oficial. Por lo tanto, la pregunta sobre qué llegó antes, la luz o el sonido, en la conciencia, es una pregunta mal planteada, no tiene respuesta.

Punset:
¿Y qué sucede cuando el cerebro le dice a un dedo de mi pie que haga algo, y al mismo tiempo le dice a mi vista que mire algo? La distancia de mi cerebro al dedo del pie es mayor que la distancia del cerebro a mi vista, por tanto los tiempos pueden ser diferentes. ¿Cómo se las arregla para conjuntarlos?

Daniel:
El cerebro ha dispuesto de mucho tiempo para pensar sobre todo esto. Ha tenido todo el tiempo de la evolución para encontrar una solución a este problema, y la ha encontrado. Cuando el cerebro inicia algún comportamiento, enviando señales motoras, y envía una expectativa, espera obtener ciertos resultados después de un cierto tiempo. Es un poco como si le enviaras una carta a alguien que vive en California, y no esperas tener respuesta al día siguiente, sino al cabo de una semana quizás; si llegara antes te preocuparías, te pondrías nervioso. Hay maneras de engañar al cerebro, haciéndole llegar demasiado rápido las señales, y entonces creas una especie de experiencia anómala para el cerebro, porque él ya ha construido el tiempo de espera dentro de sus expectativas. Y al fin y al cabo, la única manera de que el cerebro pueda ser confundido es ...

Punset:
Es llegar antes de que suceda.

Daniel:
... -respecto a las simultaneidades o a la falta de ellas- es si se anulan sus expectativas. En la medida en que las cosas suceden como el cerebro espera que sucedan, todo va bien.

Punset:
Según lo previsto.

Daniel:
Así es.

Punset:
¿Te has planteado alguna vez enviar algún mensaje allí al cielo y obtener alguna respuesta doscientos o trescientos años después?

Daniel:
De alguna otra civilización. Sí, ....

Punset:
Podríamos esperar la respuesta 200 años después.

Daniel:
Desde luego ... si alguna vez estableciéramos contacto con una civilización extraterrestre y le enviáramos un mensaje, puedes estar seguro de que tan pronto hubiera salido el mensaje todo el mundo se pondría a discutir sobre si habíamos enviado un mensaje equivocado, y todo el mundo se pondría a pensar en qué tipo de respuesta podríamos esperar. Y habría teorías acerca de cuando llegaría y qué sentido tendría cuando llegara. Así que cuando el mensaje regresara, la raza humana ya habría estado pensando en él durante mucho tiempo.

Punset:
¿Qué tipo de preguntas nos haríamos? ¿Qué tipos de preguntas crees que consideraríamos adecuadas? "¿También lloran, y van más rápidos que la velocidad de la luz?" ¿Qué tipo de preguntas haríamos?

Daniel:
No estoy seguro de qué les diríamos, es una pregunta difícil. A mi me gustaría saber cuál creían ellos que era su logro más difícil. Qué cosa era la que les había costado más entender y habían conseguido entenderla. Y supongo que es algo que nosotros todavía no habríamos podido entender, y de lo cual podemos aprender.

Punset:
Esto me lleva a un problema mayor... Antes de 1953, antes de Watson y Crick, creíamos que lo más difícil era entender el secreto de la vida, y ahora lo hemos conseguido con la estructura del ADN. ¿Crees que tienen razón y que ese es el secreto de la vida, o hay otros secretos?

Daniel:
Creo que el ADN ha dado una solidez tan grande a nuestra comprensión de la evolución y de los genes, y de ahí ha nacido un conocimiento tan extenso y detallado, que en cierto sentido tenían razón: si existe un secreto de la vida es el ADN y todos los secretos que proceden de ahí. Por tanto, creo que ahora podemos decir: la vida encierra muchos enigmas, pero ya no hay misterio; ahora vemos cómo funciona desde sus principios, como surgió y cómo cambia, y éste es un descubrimiento genial.