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Tanto Alemania como Francia han crecido más de lo esperado en el tercer trimestre, sin embargo esta buena noticia no ha tranquilizado a los inversores que siguen sin recuperar la confianza. Las Bolsas de Fráncfort y París caen, en línea con el resto de parqués europeos. La crisis de deuda soberana parece haberse convertido en un ataque al euro en toda regla. La prima de riesgo de España ha superado los 450 puntos y la de Italia los 500, marcando máximos desde la introducción de la moneda única. Los cambios de gobierno en Grecia e Italia no parecen ser suficiente motivo para que la calma vuelva a los mercados que solo confían en el bono alemán pese a que su rentabilidad, descontada la inflación, sea negativa.

Mario Monti se estrenará como primer ministro italiano con una misión clara pero complicada: conseguir reducir la enorme deuda del país que alcanza ya el 120% del PIB. Monti ha señalado que "el país tiene que vencer el reto del rescate, y tiene que volver a ser, y serlo aún más, elemento de fuerza y no de debilidad". Por su parte, el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, afirma que es "una personalidad independiente, ajeno siempre a las riñas políticas y al mismo tiempo dotada de competencia y de experiencia que la convierten en una figura altamente conocida y respetada en Europa". Un prestigio que se ganó como Comisario de Mercado y de Competencia de la Unión Europea durante diez años al servicio de gobiernos tanto de izquierda como de derecha. Además, es un hombre respetado por los mercados. Su reto es conseguir que los inversores recuperen la confianza en Italia para colocar antes de abril casi 200mil millones de euros en bonos del tesoro, un primer paso para el saneamiento de la economía. En principio, todos los partidos han dicho que respaldarán a Monti menos la Liga Norte y el partido de Berlusconi que solo le apoyará en lo que tenga que ver con las reformas que pide la Unión Europea.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha indicado que la canciller alemana, Angela Merkel, le ha asegurado en una conversación mantenida que es una "firme defensora del euro", así como de "una unión económica y monetaria en la que todos vayamos a la misma velocidad". Además, le ha dicho que "confía en España". Por su parte, Angela Merkel, ha afirmado que, desde que empezó la crisis de la deuda, "Alemania ha tenido un único objetivo, estabilizar la zona euro tal y como es ahora, consolidarla y hacerla más competitiva". La líder germana añade que cree "en una zona euro amplia, capaz de dar confianza renovada a cada país". Acerca de la polémica suscitada por la posibilidad de que Francia y Alemania estuvieran planeando una zona euro con un núcleo duro y una Europa a dos velocidades, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, ha sido rotundo: "soy alérgico a esas estupideces que difunden algunos que quieren mostrar divisiones en la zona euro. La zona euro es un grupo sólido, abierto a los demás y que cumple con unos criterios. Pero no quiero que el euro se divida en dos regiones, una considerada más virtuosa y otra menos".

Se está financiando casi a coste cero porque los inversores están dispuestos incluso a perder dinero. El dinero que huye de la deuda italiana o española se refugia en la deuda alemana.

Dicen que España no cumplirá este año el objetivo de déficit y que el paro seguirá subiendo, al menos, hasta 2013. Y, además, sobre el conjunto de la zona euro planea, Álvaro Goikoetxea, la sombra de la recesión con una previsión de crecimiento de sólo medio punto.

El euro afronta su prueba de juego. El planeta se enfrenta a una depresión económica tremenda. Casi no se distingue entre lo urgente y lo importante. Analizamos la situación en Radio 5 (10/11/11).

Una Europa de dos velocidades. Es lo que plantean Angela Merkel y Nicolas Sarkozy. Según una fuente oficial de la Unión Europea, Berlín y París han tenido intensas negociaciones sobre dividir la eurozona para hacerla más competitiva. El impulsor es el presidente francés, preocupado porque su país no pierda la calificación de triple A de su deuda soberana. La canciller alemana apoya la idea de diseñar una nueva Europa en la que haya un núcleo duro. La idea del eje franco-alemán supondría una modificación del tratado de la Unión. Algo desde el Parlamento y la Comisión Europea no se plantea. La propuesta tampoco convence al Reino Unido, muy crítico con las decisiones que afectan a los Veintisiete. La cuestión podría plantearse en la próxima reunión del Eurogrupo el 9 de diciembre.