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CARLOS FRANGANILLO (Corresponsal de TVE en Moscú).- Muchas organizaciones no-gubernamentales ya han dicho que no se van a inscribir voluntariamente en el registro de "agentes extranjeros", un término que en tiempos soviéticos era igual a espía. En esa lista las autoridades quieren inscribir a ONG que reciban dinero del extranjero y que interfieran de algún modo en la vida política. Putin ha acusado en muchas ocasiones a Washington de influir en Rusia a través de las ONG. Muchas de estas ONG han tenido protagonismo en las protestas contra Putin, por ejemplo denunciando fraude electoral. Las ONG aseguran que han de recurrir a financiación extranjera porque no encuentran apoyo en Rusia. Niegan tener carácter político. Muchas de ellas se dedican a defender los derechos humanos o denunciar la corrupción. La negativa a inscribirse puede acarrear la suspensión de la actividad.

La canciller alemana, Ángela Merkel, ha estado hoy en Moscú. En la agenda de su entrevista con Putin, los derechos humanos pero, sobre todo, las relaciones económicas entre los dos países. Ante Merkel y Putin, ministros y directivos rusos y alemanes firman acuerdos. El comercio entre los 2 países mueve al año unos 70.000 millones de euros, pero eso no ha impedido la crítica de Merkel.

A sus frecuentes cambios de agenda, se suma que desde septiembre camina con dificultad y que este año no responderá en televisión a las preguntas de los ciudadanos. La oposición vincula esa ausencia con la ola de protestas que se repiten desde enero.

Por primera vez en ocho años los rusos pueden elegir a sus gobernadores regionales, unas elecciones que Putin suspendió en 2004. La presión de la calle obligó al Kremlin a reinstaurar los comicios hace unos meses. Hoy se eligen gobernadores en cinco regiones, y alcaldes en casi todo el país.

       
  • "Yo no tengo nada que ver. Ellas han obtenido lo que querían", opina
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  • Tres integrantes del grupo están en la cárcel tras actuar en un templo
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Uno de los hombres más ricos de Rusia, crítico con el Kremlin, se enfrenta a una pena de hasta cinco años de cárcel por gamberrismo, acusado de agredir a otro empresario. Según el magnate, todo se debe a una venganza del presidente Putin por apoyar a la oposición.

La visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a Reino Unido tiene un carácter más olímpico que político. Es la primera vez que viaja a Londres en siete años. Allí se reunirá con David Cameron, con quien acudirá a la villa olímpica de Stratford para presenciar un combate de judo, su deporte favorito, del que luce cinturón negro. Cameron aprovechará el ambiente relajado para bordar la grave situación en Siria, dos semanas después de que el lìder ruso vetar a el último intento de la ONU para poner fin a la violencia en el país árabe.

En su segundo día de visita a Moscú, el rey ha defendido la profesionalidad de las empresas españolas. Lo ha hecho ante el presidente Vladimir Putin en un momento en el que Rusia tiene previstas grandes obras de infraestructuras. El rey también se ha referido a la situación en Siria y ha pedido unidad a Rusia para solucionar el conflicto en el marco de Naciones Unidas.

Rusia ha amenazado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con vetar la resolución presentada por los países occidentales para renovar el mandato de la Misión de Observación de la ONU en Siria (UNSMIS) y que incluye la amenaza de sanciones contra Damasco si no detiene el uso de armamento pesado.

Moscú aseguró al resto países del Consejo que, ante la previsible votación del texto occidental el miércoles, vetará "toda mención al Capítulo VII" de la Carta de la ONU, que permite la imposición de sanciones diplomáticas y económicas con la que amenaza el proyecto de resolución, indicaron a Efe fuentes diplomáticas.

El embajador ruso ante Naciones Unidas, Vitaly Churkin, expresó en las negociaciones que mantienen los miembros del máximo órgano de decisión de la ONU que la referencia a las sanciones es "totalmente inaceptable" para Moscú y acusó a las potencias occidentales de defender sus propios intereses en el conflicto sirio.

"Rusia y China expresaron su objeción al Capítulo VII, pero no fueron capaces de presentar razones convincentes de por qué", dijo el embajador del Reino Unido ante la ONU, Mark Lyall Grant, al salir de la reunión que se prolongó cerca de dos horas y en la que se acordó una votación del texto occidental para este miércoles.