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Aumenta la tensión en el este de Ucrania. Los rebeldes prorrusos han lanzado, una ofensiva contra la estratégica ciudad de Mariúpol. Hay al menos 30 muertos y decenas de heridos. El presidente de Ucrania ha convocado una reunión de urgencia ante esta nueva escalada.

Al menos siete civiles han muerto y una docena han resultado heridos al impactar un mortero en una parada de autobús en la ciudad de Donetsk, en el este de Ucrania, bastión de los rebeldes prorrusos.

Un reportero de la agencia Reuters ha sido testigo de las consecuencias del ataque, ocurrido al sur de esta ciudad de casi un millón de habitantes. Un trolebús y un coche han sido destruidos, los cristales de las tiendas y las ventanas de un edificio de viviendas han saltado por los aires. El canal Rusia 24 también ha mostrado imágenes del vehículo en llamas.

La Agencia de Información de Donetsk, creada por los separatistas, asegura que el número de víctimas se eleva a 15 y culpa al Ejército ucraniano del ataque.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa ucraniano ha acusado a los separatistas y ha explicado que el lugar se encuentra a más de 15 kilómetros del frente. El primer ministro, Arseni Yatseniuk, ha declarado que la responsabilidad final recae en Rusia.

Los combates entre las fuerzas de Kiev y los rebeldes prorrusos se han reanudado desde hace una semana a lo largo de las regiones de Donetsk y Lugansk, a pesar de la tregua pactada en diciembre. Este miércoles, Ucrania accedió a retirar las armas pesadas del frente mientras Rusia se comprometía a influir en los separatistas para hacer lo mismo.

Las fuerzas ucranianas y los separatistas prorrusos han intensificado sus choques en Donetsk y otras partes del este del país en un conflicto que pasa por sus peores momentos desde hace meses y en el que las partes han dado por rota definitivamente la última tregua alcanzada en diciembre.

Imágenes difundidas por Army SOS (una organización que apoya al Ejército ucraniano), tomadas la semana pasada con un avión no tripulado (dron) del aeropuerto de Donetsk, arrasado tras meses de combates entre las fuerzas del Gobierno de Kiev y los separatistas prorrusos.

El batallón de soldados se mueve al grito de Dios es el más grande. Son chechenos, y llegaron hasta Ucrania para combatir a las tropas de Kiev. Para todos ellos, no es nuevo combatir en invierno. Lo hicieron durante años en las dos guerras de Chechenia, al lado del Ejército ruso. Y han venido voluntarios para recuperar un territorio ucraniano que ellos consideran perteneciente a Rusia.

El intercambio de prisioneros era uno de los principales puntos pactados entre el gobierno ucraniano y los rebeldes para poner fin a las hostilidades. De momento, las conversaciones de paz están interrumpidas, aunque los prorrusos se muestran dispuestos a reanudarlas.