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Este viernes 31 de octubre se cumple el segundo aniversario de la tragedia del Madrid Arena. Cinco jóvenes fallecían en la madrugada del uno de noviembre de 2012 en una fiesta de Halloween a consecuencia de una avalancha humana. Los familiares y amigos de las cinco víctimas mortales han convocado para esta noche una vigilia para rendirles un homenaje en la puerta principal de lo que era el edificio del Madrid Arena, mientras el caso está pendiente de la celebración de juicio. 

El juez del caso Madrid Arena, Eduardo López-Palop, mantiene la imputación de dieciséis personas en la causa, entre ellos el organizador de la fiesta de Halloween que se celebró la madrugada del 1 de noviembre de 2012, Miguel Ángel Flores, y el jefe de la Policía Municipal de Madrid, Emilio Monteagudo, y considera que catorce de ellas deberían ser juzgadas por cinco supuestos delitos de homicidio imprudente y diez de lesiones.

El juez que investiga la tragedia del Madrid Arena sentará en el banquillo a 16 imputados, entre ellos, el jefe de la Policía Municipal, Emilio Monteagudo, según el auto sobre el final de la instrucción al que ha tenido acceso TVE. La noche del 1 de noviembre de 2012 se produjo una avalancha en una fiesta de Halloween que acabó con la vida de cinco jóvenes.

La Fiscalía solicitará la apertura de juicio oral para catorce de los imputados en el caso Madrid Arena y que se levante la imputación de otras 10 personas en la investigación por la muerte de cinco jóvenes a consecuencia de una avalancha humana el 1 de noviembre de 2012. En un escrito presentado ante el juzgado de instrucción 51 de Madrid, el fiscal sitúa entre los imputados al empresario Miguel Ángel Flores, así como trabajadores de Diviertt, Seguriber, Kontrol 34 y Madrid Espacios y Congresos (Madridec), que estaban en el Madrid Arena y que, considera, no hicieron nada para evitar la avalancha.

El informe realizado a petición de la Fiscalía sobre la tragedia del Madrid Arena por la Clínica Médico Forense, perteneciente a la Comunidad de Madrid, concluye que la "supuesta enfermería" del pabellón no contaba con los medios "suficientes" para atender las necesidades médicas de la fiesta de Halloween de noviembre de 2012, en la que fallecieron cinco jóvenes en una avalancha.