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La nueva realidad que ha traído Madrid Central a la movilidad de la capital se ha manifestado de manera tibia en la jornada inaugural de la medida, en la que los madrileños han observado escasos cambios en el área restringida al tráfico, aunque muchos coinciden en que habrá que esperar para calibrar su impacto real.
Esta medianoche se ha dado el pistoletazo de salida a una de las iniciativas más emblemáticas del mandato de Manuela Carmena como alcaldesa, y la primera mañana en la que el perímetro rojo que rodea el distrito Centro de Madrid ha gozado de vigencia ha transcurrido con la normalidad como nota predominante.

La alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, ha asegurado este viernes en Las Mañanas de La 1 que Madrid Central, que lleva en vigor unas horas, "va yendo todo muy bien" y espera que "estas medidas bajarán el dióxido de carbono". Madrid Central es una gran Área de Prioridad Residencial (APR) del centro, que cubre un total de 472 hectáreas, y que tiene como objetivo priorizar a los peatones, las bicicletas y al transporte público, al tiempo que se garantiza la protección de la salud frente a los efectos de la contaminación atmosférica.

La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja para establecer una regulación mínima sobre los patinetes eléctricos que contemplaría la prohibición de circular por la acera --en su defecto se aprovecharían los carriles bici--, de prohibir el uso de auriculares, así como limitar su velocidad a 25 kilómetros por hora. Además, los conductores de este medio de transporte podrán ser sometidos a test de alcoholemia y drogas.