Estados Unidos ha dejado ver, una vez más, graves grietas en sus sistema de seguridad, tras la matanza que se llevó a cabo este lunes en Washington DC, centro neurálgico y militar de Estados Unidos, cuyo presunto autor ha sido identificado por el FBI como Aaron Alexis, un trabajador con acceso a sus instalaciones más restringidas.
El ataque de este lunes en Washington es el cuarto tiroteo más mortífero en Estados Unidos desde 2009, cuando el comandante Nidal Malik Hasan acabó a tiros con la vida de 13 personas en la base de Fort Hood (Texas), y el más grave desde la matanza de Newtown, que se cobró las vidas de 20 niños y seis profesoras en diciembre.