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Superada la fase de emergencia, los chilenos intentan recuperar la normalidad. Las autoridades se centran en restablecer los servicios básicos en la zona afectada por el terremoto que el miércoles azotó el norte del país y dejó 13 muertos.

El temblor llegó a alcanzar los 8,4 grados sacudiendo el norte y centro de Chile cuando faltaban seis minutos para las ocho de la tarde.  El epicentro del seísmo se situó en el mar, a unos 170 kilómetros al norte de la ciudad costera de Valparaíso. La intensidad del temblor activó la alerta de tsunami para todo el litoral chileno. Las olas llegaron a alcanzar casi los cinco metros. Miles de personas se lanzaron a la calle buscando zonas seguras alejadas de la costa. Es el segundo terremoto más fuerte que ocurre en Chile. En 2010 un seísmo de 8,8 grados seguido de un tsunami se llevó la vida de 526 personas.

El movimiento telúrico -el tercero más fuerte en la historia de esta convulsionada nación, donde en 1960 se registró el mayor terremoto de la Historia- se produjo a las 19:54 hora local (22:54 GMT) y su epicentro estuvo localizado a 46 kilómetros al oeste de la localidad norteña de Canela y 15,7 kilómetros de profundidad.

La tierra continúa temblando en Nepal con pequeñas réplicas, tras el terremoto de ayer, de intensidad 7,3, y que ha dejado al menos 66 muertos y cerca de 2.000 heridos. Los nepalíes reviven una y otra vez el miedo y la angustia, cuando intentaban recuperarse del seísmo de hace dos semanas.

El epicentro del nuevo terremoto se encuentra a unos 80 kilómetros al Este del anterior, según el Instituto Geográfico Nacional, y como el del 25 de abril se produce en el punto en el que confluyen las placas índica y eurásica. Los geólogos creen que se trata de dos segmentos independientes de la misma falla.

Nepal vuelve a temblar, esta vez sobre sus  escombros. El nuevo terremoto, de 7,3 de magnitud, ha golpeado el noroeste de Katmandú, la zona más castigada por el seísmo de hace apenas dos semanas. Varias ONG que trabajan en la zona relatan lo mismo: todo el país ha entrado en pánico. Este terremoto ha sorprendido a la población justo cuando empezaban a regresar a sus hogares aunque no estuvieran aún en buen estado, por la amenaza del monzón: ayer ya hubo una fuerte tormenta.