Donald Trump y Vladímir Putin han proclamado este lunes en Helsinki su buena sintonía, en una cumbre que ha servido para escenificar su intención de propiciar un acercamiento entre Estados Unidos y Rusia pese al deterioro de las actuales relaciones diplomáticas, y en la que ambos han negado reiteradamente cualquier colusión o injerencia rusa para interferir en las elecciones que llevaron a Trump a la Casa Blanca.
Calles cortadas al tráfico y unos 2.000 agentes para vigilar la apacible capital de Finlandia, una tierra neutral que ya eligieron para cumbres similares George Bush padre y Gorbachov en 1990 o Borís Yeltsin y Bill Clinton en el 97. En la actualidad, las relaciones entre Washington y Moscú vuelven a su punto más bajo desde la Guerra Fría por la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos. Este será precisamente el asunto más candente entre ambos mandatarios, quienes niegan haber coordinado esfuerzos para dañar la candidatura de Hillary Clinton.
El presidente de Estados Unidos ha participado en un acto con el primer ministro singapurense, mientras que el líder norcoreano incluso ha salido de su hotel para dar un paseo nocturno por la ciudad-estado.