Cada año durante el mes de noviembre el Gobierno de Cantabria, a través de la Consejería de Medio Ambiente, lleva a cabo el proyecto de control del salmón en cuatro puntos diferentes de Cantabria. Uno de los más conocidos es el situado en Puente Viesgo, donde está la estación de captura con la que cuenta la Dirección General de Biodiversidad. Allí, en una especie de pequeña presa, se almacenan algunos ejemplares de salmón en su remonte.
El objetivo de la campaña del salmón es doble: por un lado, estimar la cantidad de salmones reproductores que han entrado en las cuencas, de forma que este indicativo permita ofrecer una valoración de cómo se ha desarrollado el año, y por otro, trasladar una docena de reproductores al Centro Ictiológico de Arredondo, para desovarlos y obtener alevines con los que volver a repoblar las cuencas de los ríos cántabros la próxima primavera.
De la explosión de alegría de un 20 de noviembre, cuando el Cenador de Amós ascendía a la máxima categoría de la gastronomía nacional, alcanzando su tercera estrella Michelín, al desencanto de no haber podido desarrollar una temporada preparada muy especialmente…por culpa del cornavirus. “Ha sido un año muy raro” señala el chef Jesús Sánchez, que rememora cómo en los últimos doce meses transitaron él y su equipo de la máxima alegría a la frustración y el desencanto. “Acabamos 2019 con una grandísima noticia, la tercera estrella Michelín, un hito para nosotros y para Cantabria. Veíamos como nuestro libro de reservas se llenaba por completo, los clientes llamando constantemente, y así cerramos la temporada en diciembre. Pensamos en adelantar la reapertura, para recoger toda esa efusividad y prepararnos para una temporada que se preveía muy potente…pero no ha podido ser”
A mediados del siglo XX, en los municipios de Camargo y Santander se conocía a esta zona como “La Venecia”, porque los escasas viviendas que existían entonces al oeste de la capital cántabra estaban cimentadas sobre una extensa marisma y sometidas a los vaivenes de las mareas. El pasado nueve de diciembre, los habitantes del barrio Santiago el Mayor de Nueva Montaña y de las más recientes edificaciones situadas junto al centro comercial de El Corte Inglés entendieron mejor que nunca el porqué del alias. Tras cuatro días sin parar de llover, el barrio amaneció cubierto por una lámina de agua, bajos y garajes inundados y coches semisumergidos.
Los vecinos señalan como causa el mal funcionamiento del sistema de compuertas que regula los niveles de entrada de agua del mar y evacuación de las pluviales, unas esclusas cuya gestión asumió Naturaleza y Hombre