Tailandia sufre las peores inundaciones en 50 años, que han causado pérdidas millonarias en la industria automovilística y en la producción de arroz. Bangkok, la capital, se ha salvado al final de una crecida que amenazaba con anegarla. Los muros de contención, construidos con sacos de arena alrededor de Bangkok han protegido la ciudad de las inundaciones.
También han ayudado, los motores de unos mil barcos anclados en los principales ríos del país. Su movimiento ha aumentado la corriente del agua y ha ayudado a drenarla por los canales que atraviesan la ciudad hasta el mar