La entrega de misiles rusos a Siria dispara una escalada de acusaciones entre Israel, Moscú y EE.UU.
- El derribo por error de un avión ruso bajo fuego sirio bajo fue la chispa que desencadenó la crisis
Un acuerdo entre Rusia y Turquía ha detenido lo que parecía una ofensiva inminente del Gobierno sirio sobre la provincia, en la que viven casi tres millones de personas, por lo que se temía un nuevo desastre humanitario, el enésimo en la Guerra de Siria.
Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se reunieron este lunes en el balneario ruso de Sochi para buscar un compromiso sobre la provincia siria de Idleb, último refugio de la oposición respaldada por Ankara, que Moscú quiere devolver bajo el control de Damasco.
Las tropas sirias y las fuerzas aliadas han lanzado decenas de misiles y barriles explosivos contra las provincias de Idleb y Hama, en el noroeste de Siria, donde se encuentra el último bastión opositor. El Ejército sirio del presidente Bachar al Asad ha atacado una zona en los alrededores de una escuela que se ubica en la población de Yaryanaz, en el sur de Idleb. Entre los heridos hay un escolar. Los residentes de la zona se preparan para el posible gran asalto final y temen la utilización de armas químicas. La ONU advierte de que Idleb podría convertirse en la mayor catástrofe humanitaria de este siglo.
Hace 3 años, la imagen de un niño muerto en una playa de Turquía conmocionó al mundo. Aylan Kurdi representó entonces el drama de todos los sirios que huían de la guerra arriesgando sus vidas. Desde entonces, miles de migrantes han seguido muriendo en el mar. Entre ellos, más de 600 menores.