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Sube el tono de las declaraciones en torno a la guerra de Siria. El secretario general de la ONU insiste en calificar de "crímenes de guerra" los ataques a hospitales. Y Estados Unidos amenaza con romper toda colaboración con Rusia, si no cesan los bombardeos sobre Alepo. Más de 250.000 personas continúan allí atrapadas, y en cuestión de semanas podrían quedarse sin agua ni alimentos.

Según la ONU, la parte oriental de Alepo, asediada por el Gobierno sirio con el apoyo de Rusia, vive la peor "catástrofe humanitaria" vista en la guerra de Siria. "El este de Alepo, en este momento, no está al borde del precipicio. Está en un terrible descenso al abismo despiadado e implacable de una catástrofe humanitaria como ninguna de las que hemos visto en Siria", ha dicho el jefe humanitario de la ONU, Stephen O'Brien, al inicio de una intervención ante el Consejo de Seguridad. Según O'Brien, los ataques de los últimos días han matado al menos a 320 civiles, más de un centenar de ellos niños, y herido a un mínimo de 756.

El ejército gubernamental sirio recrudece su ofensiva sobre Alepo en un intento por liquidar este capítulo enquistado del conflicto. Tras los avances de esta semana, en los que se han ocupado barrios rebeldes y enclaves controlados por el yihadista Frente Al Nusra, el asalto final del ejército de Al Asad a Alepo pasa de la fase aérea a la terrestre en una ofensiva militar indiscriminada. Esta vez, las bombas han caído sobre una panadería y dos hospitales, según MSF. El bombardeo ha sido condenado por la ONU.

Los bombardeos de las fuerzas del régimen y Rusia contra los barrios de Alepo controlados por los rebeldes no cesan. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá a petición de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, para intentar parar la ofensiva.
 

Los constantes bombardeos en Alepo de los aviones rusos y sirios han dejado decenas de muertos y al municipio sin agua corriente, lo que agrava todavía más la situación. Aseguran que un nuevo tipo de proyectil hace temblar la tierra y provoca cráteres de cinpo por cinco metros.
 

Tropas progubernamentales sirias llevan 48 horas seguidas bombardeando las zonas controladas por los rebeldes en Alepo. Dicen que lo hacen sin atacar zonas civiles. Pero un testigo ha asegurado a RNE que "es el peor de los días vividos, con ataques aéreos matando cada segundo". Activistas locales afirman que se han producido 150 bombardeos en 24 horas, y entre las víctimas hay varios niños.

Rawan Alowsh, una niña siria de 5 años, ha quedado enterrada por completo después de que aviones sirios y rusos reventaran este viernes el edificio donde vivía su familia en Alepo. Rawan gime mientras unos voluntarios intentan rescatarla. Solo asoma una mata de pelo negro, y varias manos a su alrededor quitan escombros para impedir que se asfixie. Finalmente, los hombres consiguen extraerla.

La operación ha quedado registrada en una secuencia de vídeo tan demoledora como el ataque que este viernes ha dejado casi un centenar de muertos en Alepo. Según Sky News, la cadena que ha emitido estas imágenes, los padres de Rawan Alowsh, Mohamed y Kefaeh, sus tres hermanas y un hermano, la totalidad de la familia, ha muerto en el ataque, en el distrito Bab al Nairab de la ciudad.

Entrevistado en Damasco, el presidente sirio Bachar al Asad ha defendido la colaboración de Rusia con su ejército y ha negado que la ciudad de Alepo está bajo asedio militar. Asad ha insistido en que "no tiene la percepción de estar perdiendo la guerra". La entrevista se produce a pocos días del fin de una tregua patrocinada por Rusia y EE.UU., fallida por violaciones del alto el fuego, y culminada por una ataque a una columna de ayuda humanitaria que ha provocado un cruce de acusaciones y una condena unánime de la comunidad internacional.

Los hermanos Abdsalam y Jalil Haj Taher, refugiados sirios en España, han relatado en el Canal 24 Horas su odisea para huir de la guerra en su país. Jalil lleva años en España mientras Abdsalam llegó en 2015 después de huir de los yihadistas del Estado Islámico que, con sólo 15 años, le retenían para convertirle en un combatiente.

"Nos decían que la gente era muy mala y que si moríamos iríamos al cielo", ha explicado. "Estuve cuatro meses, dije 'ya no podía más, si me quedo aquí voy a morir' (...) escapé con mis amigos". Se reunió con su familia en Turquía y, después de ocho meses, con el contacto de una "mafia", consiguieron hacer la travesía hacia la isla de Kos, en Grecia.

"Era un barco en el que no cabían 15 personas pero entraron 42 personas, con niños y mujeres", ha relatado.

En Grecia no recibió apoyo, asegura. De allí, Abdsalam pasó a Serbia, Hungría y Alemania, antes de reunirse con su hermano en España.

"Esperaba más", dice Abdsalam, "mis amigos en Alemania reciben más, tienen de todo".

Ambos hablarán en unas jornadas de puertas abiertas en el Tribunal Supremo, donde pedirán poder reunificar a su familia. Sus padres siguen aún refugiados en Turquía y desde hace un año, en que lo solicitaron, no han recibido respuesta de las autoridades españolas.