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Pikachu, uno de los personajes de Pokémon llorando al lado de un niño sirio que pide ayuda para que vayan a salvarles, les da su localización una zona rebelde constantemente bombardeada. Criaturas de ficción para llamar la atención sobre la cruda realidad, se trata de una campaña en las redes sociales promovida por opositores y activistas sirios aprovechando la locura mundial por el juego "Pokémon go". Hay otra particular versión del juego, en la que en vez de sus personajes aparece un peluche en una calle devastada o un libro en una casa derrumbada. Esta campaña se produce dos días después de que un niño de 12 años fuera, al parecer, decapitado por grupos rebeldes, cuyo vídeo fue después colgado en Internet. Ya son 57.000 los niños que han muerto en estos 5 años de guerra.
 

Cuando comenzó, hace ya más de 5 años, la revuelta popular contra el régimen sirio que ha derivado en una cruenta guerra civil, mucha gente que vivía en las zonas controladas por los rebeldes creyó que por fin se iba a librar de la brutal dictadura de Bashar al Assad. Pero la realidad es muy distinta. La guerra está enconada, y en las zonas del norte del país controladas por esos grupos armados de oposición, como Alepo o Idleb, también se vive bajo prácticas dictatoriales. Un informe publicado este martes por Amnistía Internacional documenta una aterradora oleada de secuestros, torturas y ejecuciones sumarias. Esos grupos, dice la organización, cometen con impunidad crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional humanitario.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Damasco cuenta con el apoyo de los bombardeos de la aviación rusa. El primer objetivo es tomar la población de Tabqa, junto al Eúfrates, cerca de una prisión controlada por los yihadistas, y un aeropuerto militar. Hacia esta ciudad avanzan también, desde el norte, las Fuerzas de Siria Democrática, una coalición árabe-kurda apoyada por EE.UU.