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Los continuos combates en Siria mantienen activo el flujo de miles de desplazados de Raqqa y Deir-ez-Zor, entre ellos miles de menores. Según las informaciones que UNICEF recibe desde el interior de la ciudad de Raqqa, varios miles de niños continúan encerrados en la ciudad, atrapados en plena línea de fuego. Sin acceso por parte de las agencias humanitarias, la ciudad carece por completo de asistencia vital. Los niños y sus familias tienen poca o ninguna agua potable, mientras los alimentos se agotan rápidamente. A medida que el conflicto se intensifica, los niños atrapados en la ciudad enfrentan un riesgo mayor de resultar muertos o heridos. Las partes en el conflicto deben protegerlos y facilitar un pasaje seguro a los civiles para ponerse a salvo.

UNICEF reclama que se permita una salida segura y digna a los menores y las familias que desean abandonar Raqqa. Las partes en el conflicto deben detener la violencia en todo el país y cumplir sus obligaciones legales con los niños. Así se ha expresado Fran Equiza, representante de UNICEF en Siria tras una visita a los campos de Areesha, Ein Issa y Mabrouka, donde he conocido a niños desplazados.

Nueva operación de la Guardia Civil contra el terrorismo yihadista.  En Balmaseda, Bizkaia, ha sido detenido un joven marroquí de 22 años acusado de difundir a través de internet la ideología de Dáesh. Según Interior, mantenía un estrecho contacto con combatientes en Siria. Desde que estamos en alerta 4.186 presuntos yihadistas han sido detenidos. El 90% de ellos está en prisión.

El periodista Antonio Pampliega nos presenta su libro En la oscuridad, en el que relata cómo fueron sus 299 días de cautiverio en Siria, donde fue secuestrado junto a Ángel Sastre y José Manuel López entre mediados de julio de 2015 y mayo de 2016, aunque él se llevó la peor parte: durante siete de esos 10 meses lo mantuvieron aislado al ser tomado por un espía.

Preguntado acerca de si volvería a Siria, contesta que nunca. "Se lo prometí a mi familia. Y también me he dado cuenta de que ningún reportaje merece mi vida", afirma el periodista que, a pesar de todo, piensa seguir trabajando en zonas en conflicto, aunque con menor grado de peligrosidad que Siria.

"Quiero seguir dedicándome a lo que me he dedicado desde hace nueve años. Nadie, ni mucho menos esta gente, va a cambiar mi modus vivendi, que es lo que quieren con los atentados, como por ejemplo, el de Manchester", asegura Pampliega, que añade que el mundo sería más opaco sin periodistas: "Por eso hay que seguir yendo. Se lo merecen los sirios, los libios, cualquier persona".