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El presidente ruso, Vladímir Putin, y su colega turco, Recep Tayyip Erdogan, han acordado este martes crear una zona de seguridad en el noreste de Siria, donde este martes expira la tregua en la operación militar turca contra las milicias kurdas. La franja de seguridad entrará en vigor a medianoche de este miércoles 23 de octubre, a partir de ese momento, las policías militares siria y rusa se encargarán de liberar dicha zona de grupos kurdosirios en un plazo de 150 hora.

Este martes, las miradas están puestas en Sochi, donde Recep Tayyip Erdogan y Vladímir Putin van a discutir sobre la ofensiva turca en Siria, que ya deja más de cien civiles muertos a ambos lados de la frontera y 300.000 sirios desplazados. Ahora Rusia apunta maneras como árbitro del conflicto, después del vacío dejado por el repliegue de las tropas de EE.UU.

La retirada de las tropas norteamericanas de Siria ha convertido la zona nordeste del país, hasta ahora estable, en un caos. Los turcos han aprovechado el vacío y han lanzado una invasión para acabar con el control kurdo en la región. Entre 160.000 y 300.000 personas podrían haber huido de sus hogares desde el comienzo de los combates. Abandonados por sus aliados estadounidenses y temerosos de que la ofensiva turca acabe en una limpieza étnica, los kurdos han cambiado de bando y han pactado con el presidente sirio, hasta ahora su gran enemigo. Al Asad está recuperando rápidamente el territorio que había perdido durante la guerra. Un equipo de Informe Semanal está en la frontera turco-siria siguiendo el avance de los dos ejércitos, el turco desde el norte y el sirio desde el sur.

En Turquía se espera la llegada del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y del secretario de Estado, Mike Pompeo. Los emisarios de Trump buscan presionar a este país para que ponga fin a su ofensiva en Siria. Tras sacar de ahí a sus tropas y abandonar a sus aliados kurdos. Erdogan ya ha dicho que no va a negociar con unas milicias a las que considera terroristas y a las que pretende alejar de su frontera.

El Gobierno de Estados Unidos ha cumplido este lunes sus amenazas a Turquía sobre las consecuencias de su incursión en el norte de Siria al sancionar a tres ministros del Ejecutivo del presidente Recep Tayyip Erdogan, anunciar que subirá los aranceles contra el acero turco hasta el 50% y cerrar las puertas a un posible acuerdo comercial entre ambos países.

En medio de críticas internacionales, el Ejército turco continúa este domingo por quinto día su ofensiva en el norte de Siria para expulsar de allí a las milicias kurdas YPG que considera una amenaza terrorista. Las fuerzas kurdas, por su parte, tratan de repeler el avance de Turquía en el noreste de Siria, mientras alertan a la comunidad internacional de que la violencia y el caos en la zona pueden dar lugar a un resurgir del grupo yihadista Estado Islámico (EI), miles de cuyos combatientes están en cárceles en esta región.

Los combatientes kurdosirios toman posiciones para defenderse de la ofensiva del ejército turco, que sigue avanzando y ya tiene bajo su control once localidades sirias. En el tercer día de ataques sube el número de muertos, heridos y desplazados: hay más de 60.000. También aumentan las críticas de la comunidad internacional contra la invasión turca. El secretario general de la OTAN pide moderación a su aliado.

Los cazas turcos despegaban de sus bases cercanas a la frontera con Siria y comenzaban a bombardear. Empezaba la que han llamado Operación "Manantial de paz", la ofensiva turca contra posiciones kurdas. Esta primera fase se centra en destruir bases y depósitos de armas de las milicias kurdo-sirias, consideradas terroristas por Erdogan que así daba la orden de atacar y que está supervisando los ataques. Cientos de kurdos han empezado a huir de sus casas, con lo poco que han podido salvar. Algunas fuentes apuntan a que ya hay civiles muertos. Pedimos a la comunidad internacional que intervenga y pare los ataques". Los kurdos siguen culpando a su antiguo aliado, Donald Trump, de esta ofensiva, por retirar sus tropas del norte sirio y dejar vía libre a Turquía que pretende establecer una zona de seguridad en la frontera y reubicar ahí a dos millones de refugiados sirios que huyeron de la guerra y están en territorio turco. Los kurdos, parten en peores condiciones militares que sus enemigos, pero están acostumbrados a la guerra, y aseguran que una vez más plantarán cara hasta el final.

Con la salida de las tropas estadounidenses del noreste de Siria, el ejército turco está listo para la ofensiva. Sus obuses apuntan a las posiciones kurdas, pero están a la espera de la orden del presidente Erdogan, quien quiere establecer una zona de seguridad de unos 30 kilómetros de ancho y 480 de largo.

Después quiere construir 140 pueblos y reubicar ahí a dos millones de refugiados sirios que ahora están en Turquía.

Hoy arrancamos pendientes de la ofensiva del ejército de Bachar al Assad sobre la provincia de Idlib y los nuevos movimientos que se producen en la guerra siria. También, seguimos atentos a las crisis políticas en Italia y Reino Unido y profundizamos con Amadeo Jensana de Casa Asia en la cada vez más notable guerra comercial entre Japón y Corea del Sur. Escuchamos los testimonios de los líderes sociales amenazados en Colombia y conocemos la aventura de Fiodor, el primer humanoide que ha llegado a la Estación espacial internacional.