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Tropas progubernamentales sirias llevan 48 horas seguidas bombardeando las zonas controladas por los rebeldes en Alepo. Dicen que lo hacen sin atacar zonas civiles. Pero un testigo ha asegurado a RNE que "es el peor de los días vividos, con ataques aéreos matando cada segundo". Activistas locales afirman que se han producido 150 bombardeos en 24 horas, y entre las víctimas hay varios niños.

Rawan Alowsh, una niña siria de 5 años, ha quedado enterrada por completo después de que aviones sirios y rusos reventaran este viernes el edificio donde vivía su familia en Alepo. Rawan gime mientras unos voluntarios intentan rescatarla. Solo asoma una mata de pelo negro, y varias manos a su alrededor quitan escombros para impedir que se asfixie. Finalmente, los hombres consiguen extraerla.

La operación ha quedado registrada en una secuencia de vídeo tan demoledora como el ataque que este viernes ha dejado casi un centenar de muertos en Alepo. Según Sky News, la cadena que ha emitido estas imágenes, los padres de Rawan Alowsh, Mohamed y Kefaeh, sus tres hermanas y un hermano, la totalidad de la familia, ha muerto en el ataque, en el distrito Bab al Nairab de la ciudad.

Entrevistado en Damasco, el presidente sirio Bachar al Asad ha defendido la colaboración de Rusia con su ejército y ha negado que la ciudad de Alepo está bajo asedio militar. Asad ha insistido en que "no tiene la percepción de estar perdiendo la guerra". La entrevista se produce a pocos días del fin de una tregua patrocinada por Rusia y EE.UU., fallida por violaciones del alto el fuego, y culminada por una ataque a una columna de ayuda humanitaria que ha provocado un cruce de acusaciones y una condena unánime de la comunidad internacional.

Los hermanos Abdsalam y Jalil Haj Taher, refugiados sirios en España, han relatado en el Canal 24 Horas su odisea para huir de la guerra en su país. Jalil lleva años en España mientras Abdsalam llegó en 2015 después de huir de los yihadistas del Estado Islámico que, con sólo 15 años, le retenían para convertirle en un combatiente.

"Nos decían que la gente era muy mala y que si moríamos iríamos al cielo", ha explicado. "Estuve cuatro meses, dije 'ya no podía más, si me quedo aquí voy a morir' (...) escapé con mis amigos". Se reunió con su familia en Turquía y, después de ocho meses, con el contacto de una "mafia", consiguieron hacer la travesía hacia la isla de Kos, en Grecia.

"Era un barco en el que no cabían 15 personas pero entraron 42 personas, con niños y mujeres", ha relatado.

En Grecia no recibió apoyo, asegura. De allí, Abdsalam pasó a Serbia, Hungría y Alemania, antes de reunirse con su hermano en España.

"Esperaba más", dice Abdsalam, "mis amigos en Alemania reciben más, tienen de todo".

Ambos hablarán en unas jornadas de puertas abiertas en el Tribunal Supremo, donde pedirán poder reunificar a su familia. Sus padres siguen aún refugiados en Turquía y desde hace un año, en que lo solicitaron, no han recibido respuesta de las autoridades españolas.

Las llamadas a la paz y al diálogo han resonado en la Asamblea General anual de la ONU celebrada esta semana en Nueva York. La mayoría se han centrado en la crisis bélica de Oriente Medio, especialmente la guerra de Siria, un conflicto que ha comprometido la convivencia internacional como ningún otro desde las grandes confrontaciones mundiales del siglo XX. Tanto por la tensión entre intervinientes como por la oceánica crisis de los refugiados que huyen del desastre.

La última tregua, avalada por todas las potencias en juego, Rusia, Estados Unidos, la oposición y el ejército de Asad, fue la oportunidad más respaldada desde el principio de las hostilidades para empezar a tejer la paz. Sin embargo, el alto el fuego ha quedado en un cese fallido, interrumpido por bombardeos en sus últimos días y coronado por el ataque aéreo a un convoy de ayuda humanitaria con suministros para 78.000 personas, que dejó al menos 21 muertos.

Este incidente ha desatado un intercambio de acusaciones sin responsabilidades claras que, sumado a nuevos bombardeos sobre la población civil en Alepo, ha ensombrecido el horizonte sirio y enmarañado la arena diplomática. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el ataque de "repugnante, salvaje y aparentemente deliberado". Más fotos de niños ensangrentados para un horror cotidiano que los buenos propósitos en Nueva York no alivian.

Vive en España desde 2012. Desde entonces, Carole Alfarah ha vuelto varias veces a Siria para retratar el desmoronamiento de su país, poniendo el foco en la sociedad civil. Sus imágenes pueden verse hasta el 15 de noviembre en la Casa Árabe de Madrid, donde ya se se ha inaugurado Wa Habibi, en árabe Oh, mi amor; una exposición en la que no veréis soldados, rebeldes ni yihadistas, sino gente normal, personas que podríamos ser tú o yo.

Helicópteros del régimen han lanzado cuatro bombas de barril sobre un convoy de ACNUR y la organización hermana de Cruz Roja, según denuncian testigos y traslada el director la Defensa Civil en esta región, Ammar Alsalmo. En el ataque han muerto 21 personas, incluidos varios cascos blancos y el coordinador local de la Media Luna Roja. Desde que Damasco proclamó el fin de la tregua, sus fuerzas y la aviación rusa han bombardeado 35 veces las zonas rebeldes. El ataque ha afectado a la carga del convoy, consistente en ayuda para 78.000 personas.

Cruz Roja continúa de momento con sus actividades aunque el presidente de su Comité Internacional, Peter Maurer, ha advertido que el ataque puede ralentizarlas. "El ataque fue una flagrante violación de la legislación humanitaria internacional y es inaceptable. La falta de protección de los trabajadores y las estructuras humanitarias puede tener serias repercusiones en el trabajo humanitario en el país", ha declarado Maurer en Ginebra.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) ha anunciado este martes que todas las operaciones humanitarias en Siria "quedan suspendidas" tras este ataque contra un convoy humanitario. "Por ahora no tenemos una visión global de lo que pasó, pero se ha tomado la decisión de que todas las operaciones humanitarias de convoyes sobre el terreno quedan suspendidas por el momento", ha declarado en rueda de prensa el portavoz de la OCHA, Jens Laerke, según recoge Efe. Tanto las Fuerzas Armadas sirias como el Ministerio de Defensa ruso han negado cualquier implicación de sus aviones en el bombardeo y ha asegurado que sólo las milicias rebeldes tenían toda la información sobre el recorrido del convoy.

Al menos 12 personas han muerto este lunes por un bombardeo a un convoy de ayuda humanitaria en la zona de Auram al Kubra, en el oeste de la provincia septentrional de Alepo en Siria, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La ONU ha confirmado posteriormente que el ataque golpeó a 18 de sus camiones aunque no ha verificado el número de víctimas.

La mayoría de los fallecidos eran conductores de los camiones de esa caravana humanitaria, que trataba de entregar ayuda a unas 78.000 personas en Auram al Kubra, y un empleado de la Media Luna Roja Siria.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha explicado que aviones no identificados tuvieron como blanco los camiones del convoy, después de que estos trasladaran este lunes ayuda humanitaria desde áreas bajo el control del régimen hacia el oeste de Alepo.

Dos mil quinientos kilómetros en silla de ruedas, desde Siria a Grecia. Como fardos, atados con correas a caballos para no caerse en la montaña, acarreados por la madre y los hermanos, que grabaron en vídeo la hazaña, avanzando en sus sillas de ruedas y luego en una precaria embarcación para cruzar el mar desde Turquía. Alan, de 30 años, y Gyan Mohamed, de 28, hermanos, profesores y minusválidos con distrofia muscular, lograron escapar del infierno de la guerra siria. "Sabéis lo difícil que es cruzar estas fronteras para una persona normal. Podéis imaginar lo que significa para un minusválido", explica Alan. Pero han llegado. Ahora, mientras su futuro se decide, Alan vuelve a dar clases a los niños refugiados en el campo que le acoge.

Entre disparos y fuego de artillería, huyen despavoridos cientos de civiles del barrio de Saladino de la asediada Alepo. Han aprovechado algunos corredores abiertos por el régimen sirio, con apoyo de Moscú, según la Televisión Estatal rusa. Hace meses que no queda nada en pie en Alepo, unos de los primeros enclaves rebeldes, ahora cercado y asediado por tropas leales. Cerca de 250.000 personas malviven en esa zona sin acceso a lo más básico. Cuarenta convoyes con ayuda humanitaria han estado esperando en la frontera turco-siria para poder entrar durante los 7 días de tregua.

La tregua vigente en Siria desde el pasado lunes ha expirado a la media noche de este domingo, coincidiendo con un recrudecimiento de la violencia en varios puntos del país en las 24 horas anteriores. Se han registrado bombardeos contra civiles y aviones de guerra volvieron a atacar este domingo en Alepo, por primera vez desde que se hizo efectivo el alto el fuego. Los aparatos, de origen desconocido, lanzaron varios misiles sobre distintos barrios rebeldes de Alepo y en el de Al Sajur falleció una mujer y otros residentes resultaron heridos, según el Observatorio. Por otra parte, la ONG denunció que al menos diez civiles han muerto este domingo, entre ellos dos niños, y decenas resultaron heridos en un ataque perpetrado por helicópteros militares en la provincia meridional de Deraa.

El cese de hostilidades pactado por Estados Unidos y Rusia el pasado 9 de septiembre ha hecho disminuir el número de muertos diarios en Siria, pero desde la noche del sábado al menos 170 personas fallecieron en el país, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La mayoría de ellas, al menos 90, eran soldados del régimen sirio, muertos en un bombardeo de la coalición internacional liderada por Washington, que alcanzó "por error" posiciones del ejército en Deir al Zur (noreste). Ese grave incidente ha puesto en entredicho el acuerdo entre Washington y Moscú, los cuales no han anunciado aún la renovación de la tregua.

La tensión entre Washington y Moscú se ha agravado tras el bombardeo de las tropas estadounidenses sobre el Ejército sirio en la ciudad de Deir al Zor, que ha causado la muerte de al menos 60 soldados del régimen de Damasco. Rusia ha acusado a EE.UU. de apoya al Estado Islámico, mientras la Administración de Obama ha lamentado el ataque, que achaca a un error de coordenadas, y ha pedido a Rusia no tensar la cuerda porque la lucha contra los yihadistas no es un juego.