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El gobierno chino ha prohibido las protestas que se habían convocado inspiradas en las revueltas árabes. La policía ha detenido a transeúntes, periodistas y activistas de derechos humanos. Además, ha aumentado la censura en Internet. Algunos manifestantes, indluídos extranjeros, han sido detenidos. (27/02/2011)

Bengasi, la principal ciudad liberada del régimen de Gadafi, celebra una oración de los viernes muy especial. Más allá del sentido religioso, es una verdadera demostración de fuerza frente al dictador.

La OTAN ha convoado para una reunión extraordinaria y el Consejo de Seguridad de la ONU podría aprobar esta noche sanciones contra el régimen libio. Decisiones de las que está muy pendiente la Unión Europea.

"Bengasi es un desastre, hay murchos muertos. Han utilizado fusiles de los que nosotros llamamos 'entra y quema' porque las balas se meten en el cuerpo y te queman. Mataron a muchísima gente. Ha sido una matanza". Así describe Fosi Abdulsaied, un libio que ha visto en primera personas la ola de violencia que recorre Libia, el estado en el que se encuentra la primera ciudad en caer en manos de los rebeldes y dónde estalló la revuelta popular contra el régimen de Muamar el Gadafi.

Las personas que cruzan la frontera de Libia con Túnez aseguran que la revuelta contra el régimen va ganando terreno tanto por el este, el feudo tradicional de los opositores, como por el oeste y por el sur. Sin embargo, la batalla crucial se libra en Trípoli, la capital, donde hoy hay convocada una manifestación de los opositores. Mientras, Túnez y Egipto tienen que hacer frente al éxodo masivo de los que huyen de Libia (25/02/2011).

La oposición avanza de ciudad en ciudad hasta la capital. La última en caer, Zuara, que está a poco más de 100 kilómetros de Trípoli. Miles de personas intentan por todos los medios salir del país.

Todavía quedan una veintena de trabajadores de Repsol en el país y al menos otrs tres españoles más en Bengasi. Entre los que ya han llegado, un ingeniero que, por sus propios medios, consiguió salir cruzando la frontera con Egipto.

Los luchadores de la oposición han triunfado ya, o lo están haciendo, en grandes ciudades del este, como Tobruk y Bengasi, y en el oeste, sofocando las esperanzas de Gadafi, en las estratégicas Zuara, Zauiya y Sabratha. Al líder le va quedando, como parapeto, la capital, Trípoli, que mantiene con sus temibles mercenarios africanos. Miles de libios y de extranjeros buscan los medios para salir del país. Los unos intentan alcanzar y cruzar la frontera con Túnez o con Egipto. Los otros, volver a su lugar de origen. Muchos están arremolinados en el aeropuerto de Trípoli, esperando su oportunidad (24/02/2011).