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El Sindicato Unificado de Policía (SUP) va a dirigir una carta al ministro del Interior para denunciar que un jefe de los antidisturbios habría entrenado para que dispararan directamente pelotas de goma contra los ciudadanos, algo que prohíbe de forma expresa el protocolo policial. Los hechos habrían tenido lugar el pasado martes en un centro de adiestramiento en Linares (Jaén). El jefe de las UIP insistió permanentemente en que había que ser "más contundente" y que también se quejó de lo "blandas" que son estas unidades en algunas actuaciones. Fruto de este entrenamiento, tres escudos acabaron rotos, por lo que el SUP asegura que las pelotas se dispararon directamente contra las personas, y no contra el suelo. Ocho agentes resultaron heridos y uno de ellos fue trasladado a un centro médico.

El ministro de Interior cree que las declaraciones ayer de Laura Mintegi, portavoz de EH-Bildu, calificando las detenciones de Francia de "operación de represión" podrían entrar en los supuestos de ilegalización que fijó el Tribunal Constitucional. Un proceso que tendrían que abrir la Fiscalía o la abogacía del estado.

Coulibali es una de las cerca de 100 personas que consiguió saltar la valla de Melilla el pasado martes. Camerunés, de 21 años, dejó su país hace cuatro. El asesinato en 2008 de su padre, un político de la oposición, le empujó a tomar esa decisión. ¿Fue el momento de dejar Camerún, no sabía donde iba, pero tenía que salir de allí¿, explica en una entrevista a RTVE.es.

Eran las seis de la mañana cuando él y un grupo de inmigrantes decidieron abandonar el lugar donde permanecían escondidos, el monte Gurugú (en Marruecos), para intentar penetrar en Melilla, pero no sería hasta pasada la una del mediodía cuando llevaron a cabo la acción.

Coulibali cuenta que mientras trepaban por la alambrada (de seis metros de altura), los soldados marroquíes les golpearon con bastones: ¿Me pegaron en la espalda, aunque eso no fue un problema para mí. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba en el otro lado. Entonces mis compañeros me preguntaron: ¿Dónde vas? Acordamos que todos teníamos que permanecer unidos¿.

El ministro del Interior ha defendido la actuación de la policía durante las manifestaciones del 25S. Dice que fueron los agentes los que permitieron que el pleno del Congreso se desarrollara con normalidad.

Doce heridos leves, uno de ellos un policía, es el balance de la tercera convocatoria de la coordinadora "rodea el Congreso", que ayer por la tarde ocupó, pacíficamente, la plaza de Neptuno en Madrid. Tras seis horas de concentración, y una vez que la mayor parte de los manifestantes se había marchado, la policía dispersó a los que se quedaron.

Varios miles de personas, 4.500 según la delegación del Gobierno, se han congregado en la plaza de Neptuno de Madrid dentro de la iniciativa 'Rodea el Congreso', gritando consignas como "dimisión" o "lo llaman democracia y no lo es", en la que ha sido la tercera protesta que se ha celebrado esta semana en las inmediaciones de la Cámara Baja.

Al menos 200 personas han sido detenidas tras la multitudinaria manifestación de Santiago de Chile -con réplicas en otras ciudades como Concepción, Temuco, Punta Arenas, Valparaíso, Viña del Mar o Antofagasta- para pedir la reforma del sistema educativo.

Mientras los líderes estudiantiles calculan los asistentes en 150.000, la gobernación de Santiago y los Carabineros lo hacen en 50.000 personas. No obstante, las dos partes coinciden en que ha sido significativa.

La policía ha interrogado al opositor y antiguo campeón de ajedrez, Gary kasparov, acusado de morder a un agente cuando fue detenido durante las protestas por la sentencia contra las cantantes. Kasparov ha negado la agresión, por la que podría iniciarse un procedimiento penal y ser condenado a hasta cinco años de cárcel. Kasparov basa su defensa en los videos que se grabaron y dice que denunciará por detención ilegal y difamación a los policías que lo detuvieron.

ADVERTENCIA: VÍDEO CON IMÁGENES EXPLÍCITAS La policía ha abierto fuego contra una protesta de mineros en el noreste de Sudáfrica. Aunque las autoridades no han confirmado el número de víctimas mortales, medios con la BBC o Al Jazeera hablan de al menos siete muertos.