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Los investigadores de los cinco casos de abusos sexuales a menores en el barrio madrileño de Ciudad Lineal han recogido datos e indicios en los registros a los domicilios del presunto pederasta, que ahora cotejan para comprobar que sirven de prueba sobre los quince delitos que le atribuyen. Todo está bajo el análisis de varios forenses en laboratorios de Policía Científica.

El presunto pederasta de Ciudad Lineal se ha sometido este lunes a la primera rueda de reconocimiento para su identificación por parte de las víctimas en el juzgado que le investiga por cinco supuestas agresiones a menores y tres en grado de tentativa en Madrid.

Jueces y fiscales han expresado su preocupación por el tratamiento informativo del caso del presunto pederasta de Ciudad Lineal que puede afectar a las víctimas menores de edad.

 

Antonio Ortiz está en una celda de aislamiento acristalada bajo la vigilancia de los funcionarios de prisiones y se le aplica el protocolo antisuicidio. El abogado del presunto pederasta ha explicado a La mañana que su defendido ha pedido que le devuelvan los cordones de los zapatos para poder hacer ejercicio. El abogado niega que se haya pesado en ningún momento a su cliente. Sobre la familia, el abogado asegura que nadie se ha puesto en contacto con él y que sabe que la madre está mal por todo lo que está pasando. Además, Antonio Ortiz ha pedido cambiar de prisión alegando motivos de seguridad. Su defensa argumenta que recibe amenazas.

La Policía continúa la investigación sobre el presunto pederasta de Ciudad Lineal, que se encuentra en prisión provisional. Los agentes han hecho este martes una reconstrucción de los hechos en la casa de Madrid a la que presuntamente se llevó a algunas de sus víctimas.

 

Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal en prisión desde el viernes, se podría someter esta semana a una rueda de reconocimiento. Algunos jueces dudan de que sea una prueba válida después de que su imagen haya salido en los medios de comunicación.

 

La Policía Científica analiza los restos biológicos encontrados en las dos casas utilizadas por el presunto pederasta de Ciudad Lineal. Todavía habrá que esperar para saber si en los restos de vómito encontrados en la casa se puede obtener o no restos de ADN. Si se confirma que son de la niña que declaró haber vomitado sin que el detenido lo percibiera, podría ser una prueba clave para incriminarle. 

Antonio Ortiz, el presunto pederasta del distrito madrileño de Ciudad Lineal, ya había cumplido una condena de siete años por otro caso de agresión sexual a una niña. Salió antes de la cárcel por buena conducta. Fue en los años 90. Ahora su presunta reincidencia ha vuelto a abrir el debate de si es necesario tener una lista judicial de pederastas.

El presunto pederasta de Ciudad Lineal no figuraba en la base de datos de la policía como agresor sexual. Sólo había registrado un delito de detención ilegal a una menor. En el año 98 secuestro a una niña de 7 años de edad de la puerta de un colegio a la que agredió sexualmente. En su día reconoció todos los hechos y fue condenado a 9 años de cárcel, una pena que no cumplió íntegra. 

Carolina,  la vecina que vive puerta con puerta  de la casa registrada por la policía durante 13 horas, donde presuntamente el pederasta llevaba a sus víctimas, asegura en La mañana que la casa sigue precintada y que ayer por la tarde pudo ver al detenido en el rellano, sentado a veces en el suelo, otras mirando a la pared.

La policía llenó un furgón con bolsas y cajas tras el registro. 

La Policía Nacional ha encontrado nuevas pruebas en el registro que los agentes llevan a cabo este jueves en dos casas de Madrid usadas por el presunto pederasta de Ciudad Lineal, detenido este miércoles. En el registro del domicilio en el que vivía el presunto pederasta, los agentes han encontrado un bote de crema que, según fuentes de la investigación, es el mismo que compró en el establecimiento el día que llevó a cabo en el último rapto conocido de una niña. También han encontrado restos de vómito en la vivienda de Hortaleza, que presuntamente utilizó para cometer las agresiones, un dato clave, pues una de las niñas relató a los investigadores que se encontró mal y vomitó en un lugar de la casa sin que se lo dijera a su raptor.