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El diseñador malagueño ha recibido el reconomiento de L'Oréal a la mejor colección de esta edición. Emocionado, ha recogido el premio recordando que lleva 10 años trabajando en la moda y que Cibeles es ya como su casa. Davidelfin presentó 'Nowadays', un trabajo en el que sin perder su identidad se acerca a un público más amplio, sigue jugando con la sastrería masculina y se adentra en el estampado de color. La modelo ganadora del premio L'Oréal ha sido la joven gallega Alba Galocha. Ambos tendrán una dotación económica de 6000 euros.

También se muestra vitalista e ilusionada Sita Murt, aunque ella desfila por otros derroteros. Sus colecciones suelen pasar enteras a las tiendas (hay diseñadores que crean prendas solo para la pasarela) y no siente esa ¿presión¿ porque la suya no es una etiqueta de tendencia. Para esta colección usa los mismos colores y la misma filosofía que en las anteriores. Amarillo en total look o en pinceladas, colores neutros como base de la propuesta y punto, mucho punto.

La repetición de un gol, el insulto a un ministro, un bosque ardiendo, manifestantes contra policías, un mendigo, dos tertulianos gritando y un premio... ¡Pedroooooooo! Las imágenes y las palabras son rodean, nos bombardean durante todo el día, nos saturan. Díez no quiere sumar más ruido, más color y como un mantra, ha repetido el blanco en toda la colección.

Cannibal Sweet Cannibal es el título de la colección de María Escoté. Su propuesta tiene mensaje y habla del canibalismo cultural por la sociedad. Ese ¿lo quiero para ahora mismo, lo consumo enseguida y lo aparto¿ sirve de pretexto para estampar huesos y felinos hambrientos, en tonos negros y rojo fuego; pero Escoté no se olvida de su lado dulce y vemos prendas en rosa, con lentejuelas y mucho glitter.

Maya Hansen ha encontrado la inspiración en motivos tan mexicanos como la Virgen de Guadalupe o la lucha libre,colores y calaveras para decorar vestidos, monos y sus famosos corsés. El vasco Ion Fiz cumple 10 años sobre la pasarela y lo ha celebrado con una colección suave, mujeres elegantes sin artificios, mucho color y una clara inspiración en Lisboa, en sus azules y en su luz.

La escultura Musa dormida es el punto de partida de la colección de María Barros. Este rosto, sereno y bello, de Brancusi presta sus curvas imperfectas para construir volúmenes asimétricos sobre tops y vestidos de fiesta.

Algo tan alejado de lo que vemos en esta Cibeles querida como un traje de neopreno para bucear marca la propuesta de Sara Coleman. La idea se materializa en combinaciones de colores como azul y naranja, y en las cremalleras en la espalda de los vestidos.