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Mañana se clausuran los juegos paralímpicos de Vancouver. Un acontecimiento que nos recuerda que las limitaciones físicas no tienen por qué ser un obstáculo para el disfrute y la práctica del deporte. El siguiente reportaje es un buen ejemplo de lo que acabamos de decirles. Hemos estado conviviendo con deportistas de esquí adaptado. Cada uno tiene una historia: un giro, casi siempre trágico, que cambió sus vidas. Pero no para peor: porque han sabido darle la vuelta a la adversidad, hacer de la necesidad virtud y disfrutar sin límites.