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Dos voluntarias de la Asociación de Ayuda en carretera de Navarra han sido las encargadas de lanzar el chupinazo con el que comienza San Fermín. Miles de personas abarrotaban la plaza del Ayuntamiento. Nueve días de fiesta con más de 400 actos oficiales, en los que los encierros vuelven a ser uno de los principales atractivos.

Miles de personas han llenado la plaza del Ayuntamiento de Pamplona para recibir los Sanfermines con el tradicional chupinazo. Dos voluntarias de la asociación de voluntarios DYA, implicada en el dispositivo sanitario de los encierros, han sido la encargadas de lanzar el cohete desde el balcón consistorial en el que finalmente ha ondeado la ikurriña junto a las banderas oficiales de España, Navarra, Pamplona y la Unión Europea, pese a la advertencia del Gobierno de que no sería legal.

Muchos bares y restaurantes de Pamplona contratan más personal para estos días previos a los encierros de San Fermín y, en general, todos incrementan sus existencias para dar servicio a los miles de turistas que están a punto de llegar a la ciudad. Mientras, el pavimento de las calles ya está preparado con el líquido antideslizante que en los últimos doce años ha evitado la caída de los astados en la curva de Mercaderes.

Quedan solo cuatro días para el chupinazo que dará inicio a los Sanfermines. A partir de ahí, cada mañana durante ocho días, los encierros que podrán seguir como siempre en directo en TVE. La Junta de Seguridad de los Sanfermines se ha reunido este lunes. En esta nueva edición de la fiesta se probará una aplicación para los teléfonos móviles con la que se puede denunciar cualquier tipo de delito.

A cuatro días para que comiencen los Sanfermines, Pamplona ya prepara un dispositivo especial para reforzar la seguridad. Los accesos en coche a la capital navarra estarán controlados y únicamente podrán entrar al centro los residentes. Además, se van a instalar bolardos para cortar algunas calles y se van a desplegar 3.500 agentes por toda la ciudad. El dispositivo incluye cámaras de alta definición para luchar contra las agresiones sexuales.

Intentaba huir de los malos tratos que asegura recibía de su padre y a sus once años decidió construír esta cabaña con palos y plásticos para pasar la noche. Ha ocurrido en Tudela, Navarra, el pequeño se refugiaba allí el martes con dos amigos que le llevaron ropa y comida. Ayer por la tarde un policía municipal localizó a los pequeños cuando caminaban por un camino rural.