El Gobierno de Italia ha eliminado su dura ley de inmigración que, entre otras cosas, multaba a las ONG que rescataban a náufragos en el mar. La multa llegó a ser de hasta un millón de euros por desembarco, complicando mucho el trabajo de los barcos de salvamento. Se llamaba “política de puertos cerrados”.
Entonces el Movimiento Cinco Estrellas y el primer ministro Comte necesitaban a la liga de Mateo Salvini para gobernar. Comte ahora se apoya en el centro izquierda que tiene entre sus condiciones acabar con aquella ley. El primer ministro ha tardado un año.
Solo habrá multas para barcos que llegan sin avisar y el Gobierno garantiza la protección humanitaria para los que pidan asilo.
En España hay más de treinta mil personas viviendo en la calle. Cuentan con una red de recursos públicos y privados que ya estaba muy saturada antes de la COVID-19 y que ahora se ha reducido todavía más. En las ciudades hay menos espacios donde resguardarse, muchos albergues han cerrado y hay escasos servicios higiénicos. Es lo que denuncian entidades como la Fundación Arrels, en Barcelona, que lleva más de 30 años atendiendo a personas sin hogar. Ahora han actualizado el mapa "Sobrevivir en la calle". Un documento que incluye aquellos servicios que todavía siguen funcionando, a pesar de la pandemia. El periodista Oriol Nolis, explica esta situación junto con el director de la Fundación Arrels, Ferran Busquets, en el informativo 24 horas de RNE.
En su 11ª edición, la campaña "Restaurantes contra el Hambre" de Acción contra el Hambre se volcará, por primera vez, en la emergencia que están viviendo muchas familias en España. Cerca de 300 restaurantes ya se han sumado a esta aportación solidaria en la que es también esencial la colaboración de los ciudadanos. La conocemos gracias a Alfonso Calderón, responsable de la campaña, y José Gallent, chef ejecutivo del Restaurante MasterChef, uno de los participantes.
El padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, ha contado en el Informativo Local de Madrid, que se avecina una situación complicada: “Lo que nos toca ahora es salvar vidas. Por los datos que nos siguen dando de fallecimientos y de contagios, la situación tiene muy mala pinta. Pero tiene la buena pinta de que nos estamos concienciando.”
A pesar de la situación intenta dar un mensaje de esperanza: “Hay que ser realistas, estas enfermedades no son un juego, pero hay que tener esperanza y luchar.” Cuenta que las demandas de gente que pide comida no se han reducido y que de hecho, cada día aumentan más. La parte positiva, explica, es que tanto las autoridades como la sociedad empiezan a reconocer la situación. Porque en España, concluye: “Hay pobreza y hay hambre.”
Desde la despensa solidaria de Carabanchel reparten 200 cestas semanalmente. Desde que empezó la pandemia el número no ha disminuido. De hecho, tienen una lista de 247 familias. De ellas, 52 están en lista de espera. Cuando una se da de baja, atienden a otra. Se organizan con el apoyo de vecinos y comercios que les proporcionan alimentos. Las mismas personas que necesitan esos productos, se encargan de organizarlos y repartirlos.
Yelena Sevich, que forma parte de la organización, explica que la lista de espera no baja: “Pensábamos que con el ingreso mínimo vital íbamos a poder dejar actividad, que se iba a estar mucho mejor. Pero no ha bajado el número de peticiones y constantemente tenemos lista de espera de 50 personas.”
No es solo el tiempo que llevan a bordo del barco, sino los tres días a la deriva en patera y todo lo sufrido mucho antes de zarpar. El barco de la ONG española había rescatado a 276 inmigrantes y el lunes había pedido puerto y auxilio a Malta debido al mal estado del mar, aunque se lo denegaron. Consiguieron refugiarse frente a Palermo (Italia), esperando desembarcar, y ante las bajas expectativas de conseguir un visado en el país, setenta y cinco inmigrantes se han lanzado al agua con la intención de llegar a tierra; la guardia costera italiana les ha podido rescatar. Por su parte, la ONG reclama en que haya un sistema estructurado de rescate y búsqueda en el Mediterráneo como marcan los convenios internacionales.
Más de 70 artistas despliegan su arte en los muros del polideportivo Giner de los Ríos de Getafe en el Cultura Inquieta Urban Fest. Uno de los colectivos participantes, "Mata Ombres", trabaja con la Fundación Vicente Ferrer en la India llenando de color las zonas más empobrecidas y sombrías. Hablamos con dos de sus artistas, Joan Aguiló y Pep Guerrero, y con la responsable de la FVF en Madrid, Luz María Sanz.
En el Día del Cooperante, conocemos el trabajo de los cooperantes en el extranjero y cómo ha cambiado debido a la pandemia. Nos lo cuentan Irene Ortega, de la Junta de gobierno de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, y Macarena Costa, cooperante que tuvo que ser expatriada de Venezuela en abril debido a las graves dificultades para trabajar en su destino.
El Louise Michel, así llamado en honor a una anarquista francesa del siglo XIX, zarpó hace 10 días desde Burriana, Castellón. El jueves rescató a 89 inmigrantes y el viernes a otros 130. Es un barco pequeño atendido solo por diez tripulantes y no podía con todos, por lo que lanzó un mensaje de socorro. Este sábado ha acudido al rescate una lancha de la Guardia Costera italiana que ha evacuado a 49 personas, las más vulnerables, entre ellas 32 mujeres y 13 niños. Ahora quedan 170 migrantes a la espera de puerto seguro. De momento, ni Italia ni Malta autorizan el desembarco.
El Louise Michel, un barco humanitario financiado por el artista británico Bansky, conocido por su arte urbano, necesita asistencia inmediata tras rescatar a más de 200 inmigrantes en el Mediterráneo Central. Tiene una capacidad para 120 prsonas y está navegando al sur de Lampedusa con sobreso. La tripulación ha denunciado la falta de respuesta a sus solicitudes de socorro por parte de las autoridades europeas, en especial de la Guardia Costera italiana y las Fuerzas Armadas maltesas. Informa Ángel García
El principal opositor ruso Alexei Navalny, en coma después de que sus allegados denunciarán su envenenamiento, fue internado hoy en un hospital de Berlín, en situación "estable", después de que el gobierno de Vladimir Putin permitiera su traslado desde Rusia en un avión medicalizado. "El estado de Alexei Navalny es estable", comunicó Jaka Bizilj dirigente de la ONG alemana Cinema for peace, que fletó el avión para su traslado a Berlín. La dirección del hospital dijo en rueda de prensa que los médicos iban a llevar a cabo un "diagnóstico médico global" que durará "algún tiempo" y solo se pronunciarán después de ese examen detallado. Informa Ángeles Bazán
El barco de rescate de migrantes Sea Watch 4, atracado en el puerto de Burriana, ultima los preparativos para salir al Mediterráneo hacia la costa de Libia en misión de salvamento. La organización acusa a las autoridades europeas de utilizar el coronavirus como excusa para restringir los rescates humanitarios. Informa Paula Varella.
Beatriz Navarro, directora de Acción Contra el Hambre en Líbano ha expresado en Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso su preocupación por la situación en Beirut tras las dos explosiones en el puerto que han dejado 135 muertos y más de 5.000 heridos. Francia ha sido el primer país en reaccionar, Macron llega este jueves a la capital además de enviar ayuda. Una misión polivalente para buscar víctimas y apoyarlas. Hablamos, dice, de un país con un elevado número de refugiados con tres hospitales inservibles. Toda la actividad del puerto por donde entra el 80% de los productos se ha trasladado al de Trípoli. También nos comenta que no se ha establecido riesgo químico, lo peor es la salud mental.
Pau Abad es periodista y a la vez cooperante que trabaja con varias ONG en la isla griega de Lesbos. Hablamos con él en el Diario 24 horas fin de semana de RNE porque este domingo era el día en el que los campamentos de refugiados de las islas griegas iban a dejar de estar confinados, pero el Gobierno griego ha decidido prorrogar hasta el 31 de agosto ante el aumento de casos positivos de coronavirus en todo el país, pero con un trato totalmente diferentes en esos campamentos a el que reciben los residentes nacionales. Médicos Sin Fronteras reiteradamente está denunciando las condiciones en las que están miles de personas - unas 30 mil - que viven hacinadas y que con esta medida empeoran sus condiciones. MSF ha llegado a cerrar por ejemplo su centro de aislamiento en Moira por las presiones del gobierno. "La situación es desesperante, es frustrante. Todas las personas que llegan a los campamentos de Lesbos llegan con muchos sueños en la cabeza de llegar a Europa, a este u otro país, pero de repente solamente tienen un único sueño que es el de salir del campo de refugiados de Moría, que bueno, es una mezcla de injusticias, de miedos, de condiciones inhumanas a nivel de higiene, a nivel de vivienda y luego toda la situación de criminalidad que se vive también dentro del campo. El miedo que se siente dentro es respirar inseguridad por todas las partes del campo de refugiados, además obviamente de todos los recursos que les faltan a estas personas".
El campo de refugiados de Moría se confinó a mediados de marzo. Había controles estrictos en las carreteras de acceso y los refugiados solo podían salir, por ejemplo, si tenían una cita con el hospital "pero no podían acceder a los supermercados como si podían acceder los residentes griegos de lesbos, tampoco podían ir a un cajero automático a retirar dinero, porque ellos reciben como 90 euros al mes por persona para poder vivir". Tal fue el problema que se instaló, aunque con retraso un cajero automático en el propio campo, para que pudieran adquirir lo esencial para su mantenimiento. Y luego el otro miedo "que cualquier caso positivos que se registrase en el campo pues podía ser una bomba de relojería".
Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha visto obligada a cerrar su centro de aislamiento para pacientes de Covid-19 en Moría, en la isla de Lesbos, por las multas y las amenazas legales de las autoridades locales en relación con las regulaciones urbanísticas. El centro había abierto a principios de mayo y era el "único lugar de la isla para proporcionar un especio seguro para que la gente de Moría con síntomas de Covid-19 pudiera aislarse y recibir atención médica". El cierre de esa instalación donde eran atendidas las personas más vulnerables aumenta el riesgo de que el coronavirus se propague por el centro de recepción de migrantes, donde más de 15.000 refugiados vivien en condiciones de hacinamiento. La ONG no solo denuncia las presiones del Gobierno griego sino también la pasividad de las autoridades europeas.