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Desde 2004, un robot explorador llamado Opportunity recorría la superficie de Marte. En 15 años de vida, "OPPY" como cariñosamente le llamaban sus creadores ha cartografiado y ha tomado imágenes Del planeta rojo. También ha encontrado en su superficie evidencias de que hubo agua o materiales como yeso, calcio o arcilla. Este verano se le perdió la pista tras una enorme tormenta de polvo y, este miércoles, la NASA ha dado por finalizada su misión al intentar contactar con él en 800 ocasiones.

La sonda espacial InSight se prepara para afrontar "siete minutos de terror" justo antes de aterrizar en Marte, "una de las partes más intensas de mi misión", asegura el módulo en Twitter, donde lleva meses contando en primera persona las vicisitudes de su largo viaje.
Los "siete minutos de terror" son los más delicados de la misión, cuando atraviese la atmósfera a casi 20.000 kilómetros por hora y en ese tiempo tenga que reducir su velocidad a solo cinco kilómetros para poder posarse con seguridad en la superficie marciana.

Enviar el hombre a la Luna fue una de las primeras metas de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de EE.UU. al iniciar sus operaciones un lejano 1 de octubre de 1958, hace 60 años, un periodo en el que la agencia ha ampliado los horizontes de sus misiones tripuladas hasta Marte.
En este tiempo, la NASA ha logrado completar con éxito numerosas misiones espaciales, aunque en la retina de la humanidad siempre estará presente la misión Apolo 11, que puso al primer ser humano en la Luna en 1969.

Datos del radar recopilados por el Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) apuntan a un estanque de agua líquida enterrado bajo capas de hielo y polvo en la región polar sur de Marte, de acuerdo con la investigación realizada por científicos italianos. La investigación del radar muestra que la región del polo sur de Marte está compuesto de muchas capas de hielo y polvo a una profundidad de aproximadamente 1,5 kilómetros en el área de 200 kilómetros de ancho analizada en este estudio. En el agua podría existir alguna forma de vida microbiana, al igual que ocurre en el lago Vostok de la Antártida.

Un instrumento desarrollado por científicos de la Universidad de Valladolid y el INTA viajará hasta Marte para estudiar su subsuelo. Lo hará en el marco de la misión espacial ExoMars de la ESA.

El catedrático e investigador de la Universidad de Valladolid y del Centro de Astrobiología Fernando Rull, concibió una tecnología para analizar el Beato de Valcavado. Su desarrollo ha abierto las puertas a la participación de España en el estudio de la superficie marciana con el uso, por primera vez en el espacio, de un espectrómetro láser Raman.

Rull lidera también el equipo que calibra el instrumento SuperCam para la misión Mars 2020 de la NASA. Es un reportaje de Ángeles Prada.