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Una misión científica de 50 personas de la Agencia Espacial Europea (ESA) está probando en la isla de Lanzarote la utilidad de nuevas herramientas que puedan utilizarse en las futuras misiones humanas a la superficie de Marte. Este ejercicio pionero es Pangaea-X, la continuación del curso de formación geológica de la ESA Pangaea, que ha elegido los desolados paisajes volcánicos del interior de Lanzarote para su ejecución.

El módulo 'Schiaparelli' falló en los últimos segundos del aterrizaje y no emite señales. Los máximos responsables de la ESA han confiado en poder encontrar pronto una respuesta. Las primeras hipótesis barajan problemas en el sistema de frenado o en la eyección del paracaídas. La función del módulo era probar nuevas tecnologías europeas para descenso y aterrizaje, sobre todo el control de la orientación y velocidad en el contacto con la superficie, imprescindibles para el envío en un futuro de una misión tripulada. A pesar del fracaso, en la ESA se mantienen optimistas.